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Las 4 mentiras sobre el fin de los programas musicales en la TV

31 Marzo 2016 - 9:19 - Autor:

Los programas musicales de la televisión ya no existen. Desde el nacimiento de Youtube, se han esfumado de la programación tradicional. Los cantantes y grupos tienen que colarse en los talent shows o magazines como Qué tiempo tan feliz o Sálvame para promocionar su talento. O esperarse a navidades, a las fiestas de guardar, cuando TVE realiza sus especiales de Nochevieja y Nochebuena. Pero el resto del año ni rastro. La música se queda relegada a base musical para ilustrar los videos de Gran Hermano y poco más.

Lejos queda aquella televisión pública que llegó a emitir hasta 20 programas de música simultáneamente. Cada género y estilo tenían su propuesta. Del más independiente al más popero. Pero ahora dicen que Internet ha matado el interés por la música en la televisión tradicional, hasta el punto de conseguir que se instalen en nuestra conciencia 4 mentiras televisivas por derribar.

1. El público con la música no tiene paciencia

Los espectadores ya no esperan a una hora exacta para disfrutar de una actuación musical que tienen a disposición, con sólo un clic, en Youtube. Es cierto. Pero la audiencia sí que aguanta cuando la cadena en cuestión realiza un show o acontecimiento con una puesta en escena creada para cada artista y sólo para esa ocasión. Entonces, el espectador busca sorprenderse, sigue disfrutando de la experiencia televisiva con algo que aún no está en la red. El problema en España es que las cadenas se han quedado atadas al playback con pie de micro incorporado. No crean eventos únicos gracias a la música, eventos que fomenten la expectación en la audiencia.

2. Sólo triunfa la música en la competición del talent show (con un buen contraplano de jurado)

La música sólo se cuela en el horario de máxima audiencia si existe un talent show. Es decir, un concurso con su emoción, su dosis de humor y, ya si eso, sus aspirantes a artistas, que suelen ser lo último que importa. Y todo aderezado con muchos planos de las caras de asombro o susto de los miembros del jurado de turno, que dictan sentencia. En la era de la televisión cargada de multi-impactos, donde la pantalla se sobrecarga de información, hay que vestir el número musical de feroz competición porque si no parece que la audiencia se espanta. Pero un artista, por sí mismo, también puede reunir grandes cuotas de audiencia si su actuación cuenta una historia, por encima de la evidente mirada de reacción del jurado. Esta es una de las claves del éxito de Tu cara me suena, por ejemplo. O del mismísimo Eurovisión, que rompe cuotas de pantalla. Y de otros muchos de los programas musicales de éxito de nuestra historia (léase el extremo de los creados por Valerio Lazarov). Pero esa perspectiva se perdió. Y con ella el interés por la música como ingrediente televisivo.

3. Sólo tira la nostalgia de la música en la generación EGB

Lo “vintage” cada día es de más gente. El éxito viral y social de Cachitos de hierro y cromo lo demuestra. Y los resultados de audiencia conseguidos el pasado fin de año evidencian que el formato de TVE no es sólo un éxito en redes. Sin embargo,  los responsables de las cadenas no exprimen esta demanda de los televidentes más allá del rescate de imágenes de archivo o centrándose en los recuerdos de su propia generación o la de sus padres y abuelos.  Lo que se les escapa a estos directivos mediáticos es que también existen nostalgias televisivas mucho más cercanas en el tiempo….

4. Los perfiles de espectadores interesados por la música son muy reducidos

Los programas musicales que sobreviven se relegan a altas horas de la madrugada. Es el caso de Los Conciertos de Radio 3. Los programadores entienden que su público es tan fiel que trasnocha si hace falta y, de esta forma, ese mismo programa no hace sufrir el dato de audiencia de franjas más competitivas de la parrilla. La apuesta fallida de La Sexta por A mi manera también ha sentenciado un escaso interés por el género, incluso cuando se disfraza de docushow. Pero, probablemente, el error aquí ha estado en el casting. Porque la música sí que funciona. Los norteamericanos, por ejemplo, lo demuestran día a día. Sólo hay que zapear por el show de Ellen DeGeneres, Saturday Night Live o cualquier late night. Su truco, no relegan la actuación a un mero número de promoción sino que le dan un lugar destacado en el programa. Siempre con puestas en escena diferentes, apropiadas para cada tema y para cada artista. Porque los programas musicales en estado puro no han muerto, sólo la capacidad de las cadenas para creer en ellos.

@borjateran

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Dime qué red social prefieres y te diré tu género televisivo favorito

30 Marzo 2016 - 1:20 - Autor:

Las redes sociales se han convertido en aliciente a la hora de consumir la televisión tradicional. Sin embargo, paradójicamente, nada es lo que parece. La audiencia social no equivale a la audiencia real. Los presentadores de canales más minoritarios son los que más rápidamente han visto como se multiplicaban sus seguidores: Cristina Pedroche, Buenafuente o Jordi Évole, en su paso por La Sexta, han destacado en follows por encima de rostros de las grandes emisoras tradicionales. ¿Por qué? Su público es más joven y más activo en las plataformas sociales, especialmente en Twitter. Porque cada tipo de televisión cuenta con una red social predilecta. Porque, aunque se picotee por todas las redes, los gustos de cada espectador no casan igual con todas las redes.

– Twitter

La Sexta y Cuatro son los canales hechos para ti, tuitero. Necesitas acceder a la información rápido y comentar la actualidad con un sólo clic. Además, disfrutas comentando sin piedad los realities, talent shows, docushows y sucedáneos. De Pesadilla en la Cocina a Quién quiere casarse con mi hijo. Porque información y reality show no es incompatible y menos en Twitter que, en cierto sentido, transforma todo en una especie de reality interactivo.

Como consecuencia, la emisión convencional crece a través de la red social del pajarito. Es más, potencia la experiencia del consumo colectivo, que se estaba perdiendo. Un universo perfecto para fans de la pequeña pantalla basada en la realidad, ya sea desde la seriedad informativa o desde el ámbito del entretenimiento más cómico, donde el espectador participa con sus memes, parodias y gags propios.

– Facebook

Utilizas Facebook para descubrir lo que ha sucedido en la tele y debatir con otros usuarios, pero sin demasiadas prisas. El comentario en tiempo real no es lo tuyo y cuentas con más paciencia a la hora de consumir contenidos.

Facebook es la red social más poderosa y en la que están los espectadores más tradicionales. De ahí que Facebook congregue los mayores “me gusta” en cadenas con público más adulto. En este sentido, Facebook es perfecto para enterarse de lo que se cuece en formatos como Sálvame o El Programa de Ana Rosa. El espectador acude a curiosear, siendo menos activo que en Twitter. Participa, sí, pero más desde un lado voyeur donde no hay que discurrir un tuit ingenioso, sólo basta con dar al botón de “me gusta” y pinchar en el enlace o foto.

– Instagram

Es la red social en alza. Y es perfecta para los adictos a series, pues en ella han encontrado refugio los actores. De Paula Echevarría (@pau_eche) a Pablo Rivero (@pabloriverooficial). Los intérpretes saben que es la plataforma ideal para promocionarse, sí, pero sin meterse en líos con tuits o reflexiones que propician polémica, o se pueden sacar de contexto. Solo se necesita una foto. Al poder ser, bonita.

Así, en Instagram, los actores comparten imágenes de sus rodajes, posados con otros compañeros de sus series e intríngulis de su vida privada. Todo un apasionante contenido extra para los espectadores de cada ficción, que en esta red social encuentran entresijos de la trastienda de los rodajes y, además, pueden descubrir trucos de sus producciones favoritas. Incluso comentar (o criticar) el capítulo de marras justo en la foto que ilustra, con filtro Amaro, el día en el que se rodó.

– Youtube

Disfrutas con el espectáculo a lo grande. Y necesitas revivir los momentos memorables de tus programas favoritos. Después de la emisión, te sumerges en Youtube en la búsqueda y captura de la actuación que te ha emocionado o sorprendido. Deseas el revival de esas ocurrencias televisivas que te han dejado con la boca abierta.

Las puestas en escena de las imitaciones de Tu cara me suena, los tartazos de Silvia Abril o los experimentos de El Hormiguero son claros ejemplos. De hecho, el programa de Pablo Motos cuenta con fieles seguidores que también crean sus propios contenidos en Youtube, como Foro Hormiguitas. Sucede lo mismo en la televisión internacional, sobre todo con el Tonight Show de Jimmy Fallon o el show de Ellen DeGeneres, donde los espectadores más fieles realizan un segundo visionado de sus formatos favoritos en Youtube.

– Vine

Lo tuyo son los vídeos breves. No más de seis segundos en los que comprimes frases, normalmente delirantes. Esas salidas de tono que te dejan los personajes de formatos como Gran Hermano o Supervivientes. Y lo inmortalizas aunque sea grabando la pantalla del ordenador con la misma cámara de tu móvil. No importa el encuadre, lo crucial es preservar el delirio de turno.

De esta forma, Vine se ha convertido en una nueva forma de zapear por el surrealismo televisivo y, además, verlo literalmente en bucle. El motivo: cada vídeo se repite automáticamente. Sin fin, haciéndolo aún más adictivo (o cómico).

– Snapchat

Te gusta la música y eres de los pocos que encuentra la hora en la que ponen videoclips en la parrilla de MTV. De hecho, MTV ha sido un canal precursor en incorporar Snapchat como forma de interacción directa con los espectadores.

También es una red utilizada para estar al tanto de la saga Shore. Porque Snapchat es la ventana social que parece hecha a medida de los participantes del más famoso reality de la cadena, ahora con el nombre de SuperShore, pues lo que compartes en Snapchat se autodestruye. Desaparece. Se esfuma. Y a este elenco de participantes les viene muy bien eso de que se borren las pruebas digitales en su universo de fiesta, ligues volátiles y desfase perpetuo.

– Periscope

Las grandes competiciones son lo tuyo. Quieres colarte en estos rimbombantes eventos y charlar con tus propios ídolos. En riguroso directo, claro. Ya sea en el ámbito deportivo (Piqué y Casillas han protagonizado uno en los últimos días) o en el show eurovisivo.

En esto último, Periscope es una herramienta imprescindible. Ya aprovechó esto de hablar por una cam la pionera Ruth Lorenzo. Y ahora también Barei, que resuelve las dudas a los eurofanes a través de esta particular red social que te permite retransmitir a todo el planeta estés donde estés con simplemente un clic.

Además, Periscope es una aplicación muy interesante como apoyo de la televisión tradicional. Así lo han hecho Irene Mahia y César Vallejo, de RTVE.ES, que han aprovechado su estancia en la eurovisiva ciudad de Estocolmo (con motivo del rodaje de un documental) para compartir las entretelas profesionales de su viaje con los más fieles de @eurovision_tve. Eso sí, no se han quedado en la emisión convencional y, demostrando su instinto televisivo, han inventado un programa con entidad propia, #FindingABBA, un periscopoteshow en busca de alguno de los componentes del mítico grupo Abba por la ciudad sueca a través de pistas de las personas que se iban encontrando.

Prueba no superada, no se toparon con ningún intérprete oficial del Dancing Queen. Pero Mahia y Vallejo sí han logrado convertir a los usuarios de Periscope en partícipes de sus aventuras y desventuras durante este particular reto y, de paso, divulgar su trabajo desde la televisión pública. Y todo en vivo y en directo.

Porque gracias a Periscope sólo basta un móvil y una buena conexión a Internet para retransmitir una idea cómplice a todo el planeta. Ese es el valor de las redes sociales, sea cual sea tu favorita y bien utilizadas, pueden ser una arma de invasión creativa para enriquecer la televisión.

@borjateran

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Los trucos de los efectos visuales de ‘El Ministerio del Tiempo’ al descubierto (FOTOS)

29 Marzo 2016 - 12:09 - Autor:

Los efectos visuales ya no son cutres en la ficción nacional. Al contrario: están a la altura de grandes producciones internacionales, a pesar de que en España manejamos unos presupuestos muy ajustados.

El Ministerio del Tiempo es uno de los grandes ejemplos de ficción que cuida el fondo y la forma, trasladando al espectador a localizaciones reales que, en realidad, no lo son tanto.

A golpe de retales de ‘tela’ verde y otros trucos, los maestros de postproducccion y efectos visuales de la factoría USER T38 logran el más difícil todavía.

Y siempre es curioso ver la comparativa del lugar real donde están los actores y el resultado final que llega al espectador. También cuando el trabajo es ministéricamente made in Spain:

 




Puedes encontrar más imágenes y otras curiosidades del proceso de postproducción en el Twitter de USERT 38 (@USERT_38), donde están realizando un interesante trabajo de divulgación de su trabajo

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‘Juego de Tronos’: la táctica de promoción de largo recorrido que aún parece imposible en España

9:05 - Autor:

Falta menos de un mes para el esperado regreso de Juego de Tronos. Esperado por el fervor que despierta la serie, pero también por la capacidad de generar expectación por parte de HBO.

La cadena de cable maneja una escrupulosa táctica de promoción para convertir la larga espera, entre temporada y temporada, en un camino de píldoras que aumentan el apetito de unos hambrientos seguidores de la ficción.

Y en ese río de mensajes. Esta semana, ha caído del cielo de la televisión de pago norteamericana un nuevo tráiler. Con (casi) todo lo que el consumidor de Juego de Tronos desea. Lugares épicos, batallas épicas, todos los personajes cruciales (y épicos), algún que otro retorno épico y, por supuesto, frases épicas. No falta nada. Perpetrado a medida para generar, en los astutos seguidores, un incesante caudal comentarios, análisis y hasta pormenorizados estudios sobre los derroteros que tomará la producción.

La táctica es lanzar píldoras contundentes. Ya sea en formato vídeo (tráiler) o incluso como póster. Con sólo una imagen ya juegan con la legión de fieles: lanzando cebos que impulsan la emoción… y la especulación. Propiciando la conjetura, la fascinación o el debate en donde no todo es como parece.

Giros de guion fuera de la ficción por obra y gracia del marketing. Porque para que corra la voz en las redes, aunque Juego de Tronos también ha desarrollado acciones con mayores ínfulas (hasta con street art), sólo basta lanzar una milimalista idea al aire.

Pero esta inteligente táctica de marketing es posible gracias a que en Estados Unidos, tanto en la tele de pago como en las cadenas en abierto, se marca la fecha de estreno con una gran antelación. El motivo: sus parrillas vienen estructuradas con una oferta estelar muy medida durante todos los meses del año. Poco se improvisa.

Así, también pueden planear una estrategia de marketing convencional de largo recorrido, perfecta para dar a conocer con antelación las fechas de estreno de las producciones e ir dosificando la información con la que trabajarse al público a través de las participativas artimañas de las redes sociales.

Un desarrollo más complicado en nuestro país, patria donde las cadenas priman una competencia feroz, con parrillas plagadas de horarios sin determinar que viven a expensas de la temida contraprogramación. Un verdadero juego de tronos televisivos: se mueve ficha dependiendo de la instantánea oferta del rival, las medias mensuales de audiencia y la facturación publicitaria.

Como consecuencia, los estrenos nos pillan por sorpresa y el espectador siente que es de lo que menos importa en todo el proceso. Incluso muestra cierta desconfianza hacia los canales ¿me cancelarán mi serie favorita? Como sucedió con El Ministerio del Tiempo

Sin espectadores, no hay producto. Pero manda la estrategia de programación frenética del aquí te pillo, aquí te programo. En ocasiones por la necesidad de las argucias del particular sistema de la economía del mercado televisivo español, en otras a la caza de derrotar cuanto antes a la cadena rival. Porque no hay piedad: con (casi) nadie. Porque en la estrategia de programación de la televisión privada en España, como en el universo de Juego de Tronos, los finales son despiadadamente imprevisibles.

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La contestación de Cristina Pedroche a sus críticos

9:00 - Autor:

Tendré un hijo y le querré mucho, pero nunca tanto como a David”. Es el titular de Cristina Pedroche, publicado en una entrevista de La Vanguardia, que ha generado polémica en las redes sociales.

La colaboradora de Zapeando es una artista viral, diana perfecta de las redes sociales. No crea indiferencia. Cada uno de sus movimientos es vigilado y comentado. Pero esta declaración venía impregnada de un mensaje perturbador que ha descolocado incluso a los que pasan de esa sensación tuitera que produce la presentadora.

Y Cristina Pedroche ha contestado a aquellos que le han convertido en trending topic durante 7 horas. No ha querido dejar pasar este vorágine de comentarios en una red social que critica tan rápido como olvida en el mismo instante en el que aparece otra historia de la que opinar.

Esto es lo que ha argumentado, intentando rebatir (o tal vez alimentando inconscientemente más las críticas) en su blog de la revista Hola:

Y digo yo… ¿por qué no señalamos con el dedo a esa gente que dice querer por encima de todo a sus mascotas? No, no, peor, a esas mujeres que deciden ellas solas no tener hijos. ¡¡¡Ooohhh!!! ¡¡¡Esas sí que son malas!!! ¡¡¡Jajajaja!!! ¡¡Por favor, no seamos absurdos!! Que haya gente que no piense o no sienta como nosotros no es malo. De hecho, ¡es lo más lógico y normal! Yo no juzgo y no me gusta ser juzgada… Yo abogo por la libertad y que cada uno sienta como quiera. No quiero decirle a nadie a quién tiene que querer, ni si más o si menos. Oye, pero de verdad, si durante unos segundos os sentís mejor metiéndoos conmigo… ¡¡hacedlo!!” (>lee su post al completo)

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@borjateran

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Los errores que están cometiendo los nuevos canales de TDT en abierto (antes de emitir)

28 Marzo 2016 - 1:09 - Autor:

Las nuevas licencias de TDT preparan sus contenidos para la puesta de largo de sus cadenas. Antena 3 ya ha lanzado su Atreseries, Telecinco prepara otro temático de nombre Be Mad, 13 TV estrena frecuencia propia, Real Madrid deja el pago… Pero, ¿y los nuevos operadores?

Existen dos grupos independientes que cuentan con una gran oportunidad de impulsar la pluralidad de la oferta de TDT en abierto y dinamizar la industria audiovisual. Son los canales que ocuparán las licencias otorgadas a las compañías Secuoya y Kiss FM, con el canal Ten y DKiss TV.

Sin embargo, las cadenas están fallando en la táctica de promoción de sus frecuencias antes de la emisión. El principal error ha sido que no han logrado diferenciarse desde antes de su nacimiento de otro tipo de canales.

Aún no han creado expectación real. Al contrario, han optado por programar, en su emisiones en pruebas, unos vídeos promocionales que caen en todos los tópicos del canal de televisión generalista sin rumbo claro. Estos anuncios, que para más inri se repiten una y otra vez, promueven la sensación de que no se va a ofrecer nada nuevo. De hecho, los dos spots podían ser intercambiables entre ambas cadenas. No posicionan las marcas. No crean marca.

Con estas propuestas, se está dejando escapar una buena ocasión para realizar una acción fuera de lo común desde las propias emisiones en pruebas. Una acción para picar la curiosidad del público ya resabiado de televisión. Se podía haber huido de este tipo de vídeos en bucle para incorporar una experiencia visual que fuera jugando con el televidente. Más allá de un anuncio convencional sin entidad.

Tampoco se está exprimiendo el universo de las multipantalla de las redes sociales (de Youtube a Instagram, pasando por Twitter y Facebook) para involucrar a los espectadores en la gestación de los proyectos.

Un espectador que, con estos vídeos introductorios, observa la llegada de estos canales como frecuencias que no van a aportar nada especialmente diferente a lo que vienen ofreciendo Atresmedia, Mediaset o Discovery Max en sus parrillas de docushows que “empeñan a lo bestia” o redecoran casas (u hoteles) en 20 minutos.

Incluso el canal de Secuoya ha cambiado su nombre antes de nacer. Por suerte ha sido una decisión acertada: han modificado la denominación de ’10’ por ‘Ten’, propuesta con más posibilidades de cara a jugar con la imagen de marca e identidad visual.

En este sentido, en su emisión en pruebas, Ten ya ha arrancado promociones de los contenidos con los que se va a lanzar el canal. Con espacios como Este hotel es una ruina (en la foto de arriba), Mi restaurante es el mejor, Efecto Carbonaro y La gran aventura.

Pero no es suficiente. Tanto Kiss TV como Ten deberán llevar a cabo otras medidas que hagan sentir al espectador más partícipe y cómplice de los nuevos canales. Porque el consumidor no puede entender ambas propuestas como meros contenedores de programas enlatados, que discurren por la parrilla de forma inconexa.

Y en esa búsqueda de la complicidad con su público puede ser un buen aliado invertir en un determinado programa con plató, al poder ser en directo,  a modo buque insignia (como realizan las radio fórmulas musicales con sus shows matinales), que estructure y haga más reconocible su parrilla (por ejemplo, en late night donde existe un público que se siente huérfano de entretenimiento de estreno). No son necesarias grandes inversiones ni rimbombantes parafernalias, pero sí transmitir mirada propia y no sólo producto intercambiable en la parrilla de cadenas rivales. O si no, el futuro será la desintegración por absorción o, en su defecto, el alquiler de la frecuencia a terceros.

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@borjateran

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La Sexta cumple 10 años: las lecciones televisivas aprendidas del canal verde

27 Marzo 2016 - 10:09 - Autor:

¡Tenemos El Mundial!”. Así, eufórico, Emilio Aragón encendió el canal que él mismo presidía, La Sexta. Se trataba de un golpe de efecto para animar a la población, adicta al fútbol, a sintonizar esta flamante cadena en el caos del mando a distancia.

El balompié era el gancho perfecto para una emisora que llegaba con el deporte y la comedia como reclamos de una una parrilla más caótica que la de su principal competidor, Cuatro, que vio la luz sólo unos meses antes, con una estructura más definida y una identidad de marca más contundente.

La puesta de largo de La Sexta fue diferente. Con menos fuegos de artificio y un lanzamiento más escalonado en lo que a productos se refiere. De hecho, paradójicamente, el canal empezó sin noticias. Los Telediarios llegaron más tarde.

Aún quedaba tiempo para que la cadena verde se convirtiera en un referente informativo, aunque ya tenía el germen de su esencia periodística: La Sexta nació con El Intermedio debajo del brazo. Al principio, como un revista de prensa semanal, donde Wyoming diseccionaba las locuras de los medios de comunicación. Pero la idea no tiró mucho en audiencias en su primer año.

Sin embargo, los responsables del canal tuvieron paciencia y aguantaron el formato, que fue encontrando su personalidad hasta ser uno de los pilares diarios de la emisora.

Una década después, este 27 de marzo, La Sexta celebra esos diez años de existencia en su mejor momento de audiencias e imagen de marca. Atresmedia puede sacar pecho. La historia de La Sexta ha demostrado seis principios básicos del éxito televisivo.

1. La contraindicación de los derechos deportivos

La estrategia de los primeros años de La Sexta ha evidenciado que las grandes competiciones deportivas no fidelizan espectadores (factor clave para que una televisión goce de buena salud). De poco sirve tener un 36,4 por ciento de share, si al terminar la Fórmula 1 el público huye y la media mensual se queda estancada en sólo un 5,6 por ciento de cuota de pantalla. Así que cuidado con eso de adquirir derechos deportivos en exceso, pues te hipotecan el resto de la programación sin margen de maniobra para invertir en una parrilla con formatos sólidos de largo recorrido y reconocibles para el espectador.

2. Más allá de las mayorías

Tras la fusión con Antena 3, Atresmedia ha entendido la importancia de diferenciar la imagen de La Sexta de su canal principal. Los dos canales hacen sinergias técnicas, pero sin confundir al espectador. De esta forma, se han mantenido separadas las redacciones de informativos (a diferencia de Cuatro y Telecinco) y se ha impulsado la posición de la identidad del canal verde, con targets complementarios a la emisora principal, Antena 3. Lo que permite arriesgar más en contenidos por encima de la obsesión de ser líder de audiencias. Porque la competitividad no siempre va unida al liderazgo tradicional.

3. El periodismo es buscar, no calcar noticias

El periodismo televisivo no puede quedarse en la información de agencia, nota de prensa o refrito de comunicado de gabinete. El periodista debe ser un buscador de historias. Programas como Salvados o El Objetivo, entre otros, han puesto en la palestra temas olvidados o supuestamente más “complicados” para los grandes públicos. Verificando datos en tiempos de efectistas titulares instantáneos. En definitiva, La Sexta se ha permitido apostar por la esencia del periodismo, enriqueciéndolo con los actuales lenguajes audiovisuales y ampliado el limitado prisma de enfoques que acostumbraba la televisión privada. Así se ha convertido en referencia de información.

4. La vida en directo

La Sexta ha tenido claro el valor de las horas en directo para afianzar una programación y organizar una parrilla en la que el espectador recibe con transparencia el qué, cuándo y cómo emiten cada producción. La Sexta ha definido bien sus franjas. Sin descuidar las cortinillas de paso a publicidad (con inversión en su línea visual más allá de imágenes generadas por ordenador) y manteniendo los espacios con un margen de paciencia para intentar que cuajen. Así es fácil saber qué ponen en un canal con pilares estructurales claros, que emiten en directo: Al Rojo Vivo en la mañana, Zapeando/Más vale tarde en la tarde o El Intermedio en la franja telonera del prime time. Todos son programa definidos y fácilmente identificables. Te gusten, o no te gusten. Sabes que están, aunque no los veas. Además, la audiencia tiene la percepción de que si pasa algo está ahí La Sexta para contarlo con su personalidad en directo.

5. La personalidad propia

Como en la BBC u otras cadenas que son referencia, una amplia mayoría de presentadores o periodistas de La Sexta demuestran mirada propia. Todo el rato. No son bustos parlantes, no son perfectos. Marcan su diferencia desde una apasionada seguridad. Y hablan el mismo lenguaje de la calle, con claridad, incisión y sin demasiado miedo a mojarse cuando toca. Ese es otro de los principios fundamentales del éxito de la televisión: el presentador no debe ser tan solvente que parezca parte del inerte decorado del plató, su función es conectar con la complicidad viva del espectador a través de la textura de la personalidad propia. De Chicote a Ferreras. De Évole a Cristina Pardo.

6. No tomarse demasiado en serio

La televisión necesitaba una mirada crítica que paliara los derroteros tan pretendidamente intensos en los que se estaba moviendo. Y entonces apareció Sé lo que hicisteis con Patricia Conde, Ángel Martín y compañía. Un espacio que realizó un retrato desternillante y despiadado de nuestra pequeña pantalla en su máximo esplendor, no dejando títere con cabeza. Incluso teniendo la inteligencia de autoparodiarse desde el primer momento. Esta es, sin duda, una de las claves de la mejor televisión: la capacidad para verse desde fuera y colocarse en el lugar del espectador, sin temor de desmontar la propia tele y reírse de uno mismo:

@borjateran

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Belén Esteban, el arma de Telecinco para subir la audiencia: ¿ahora a Supervivientes?

26 Marzo 2016 - 3:29 - Autor:

Supervivientes regresa pronto a la parrilla televisiva. Ya existe un equipo de la productora en Honduras para preparar los prolegómenos de un reality que necesita un golpe de efecto con el que sorprender a una audiencia que ya se las sabe todas en esto de los concursos de supervivencia con caras populares.

La reinvención española de La isla de los famosos, aunque comparte infraestructura con otras versiones internacionales, se ha centrado en los últimos años más en la polémica entre los concursantes que en la esencia aventurera del formato original.

En España no importan tanto las pruebas físicas, la pesca diaria o la superación de los náufragos. Tras el lanzamiento de helicóptero, Telecinco ha puesto el foco en las disputas de los participantes, a lo Gran Hermano pero en una playa. Esta materia prima es sin duda el fuerte del canal de Mediaset.

Sin embargo, tras el culebrón que se formó en la edición de Rosa Benito o la aparición de Isabel Pantoja en la temporada de Kiko Rivera, en Telecinco necesitan algo más para propiciar un repunte del interés de un formato ya veterano y que viene precedido por una edición insípida (la actual) de Gran Hermano VIP.

No sólo eso, el verano pasado, el reality Pasaporte a la isla, con la misma esencia de Supervivientes -pero a las afueras de Madrid-, resultó un fiasco considerable con cancelación anticipada. Lección aprendida: no se puede estirar la fórmula de un espacio de estas características de una forma tan low cost y sin un elenco con cierta capacidad de crear expectativa con sus fichajes.

Así que, como en España lo de menos es la superación y la supervivencia, el show necesita un buen casting que llame a la masa a ver el programa más allá del arranque con el morbo del sufrimiento de los lanzamientos desde el helicóptero. Y, claro, parece que no se les ha ocurrido otra cosa que tentar al más evidente de los fichajes infalibles: Belén Esteban. Así lo ha publicado Vertele en exclusiva.

A primera vista, la nueva temporada no pinta bien. Están fichados los ya visto ganadores de Pasaporte a la isla Mari Carmen (la señora madre de ¿Quién quiere casarse con mi hijo?) y un tal Cristian (un prototipo de Mujeres y hombres y viceversa), y también se sabe seguro que participará Mila Ximénez, un engranaje para dar el toque Sálvame al show. Pero se ve que Telecinco cree que lo que su audiencia quiere es tener a Belén Esteban en la isla.

Y es que está comprobado que, cada vez más, estos formatos necesitan mucho combustible para seguir haciendo ruido y generando conversaciones, tuits, memes… La Esteban es fuente obvia de momentazos, y más en la isla, pero parece complicado que ella se lance a Supervivientes sin condiciones especiales. Pero algo se les ocurrirá en Mediaset. Aunque, quizás, lo que deberían pensar realmente es en cómo depender menos de Belén Esteban a la hora de asegurarse el éxito de sus programas…

@borjateran

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¿Eran actores los anónimos hipnotizados en ‘1,2,3 hipnotízame’? Lo explicamos

25 Marzo 2016 - 10:43 - Autor:

Tras su éxito internacional, la hipnosis ha regresado a la televisión en España con 1, 2, 3 hipnotízame. Y lo ha hecho con la inevitable misma polémica de siempre: ¿es real o son actores? Aunque, en esta ocasión, el debate se ha acrecentado porque se ha “descubierto” que uno de los anónimos del público que fue hipnotizado ha sido figurante en series como Acacias 38. Diferentes usuarios de las redes sociales ponían el foco en este hecho.

 

Como consecuencia, rápidamente, se ha dado por seguro que es un actor interpretando una hipnosis. Sin embargo, en realidad, no hay que quedarse en la superficie para ir más al fondo del asunto. En la trastienda de la televisión, existe un perfil de personaje que se presenta a todo tipo de cástings: da igual que sea para hacer sombra a los Alcántara en el fondo de un plano, en Cuéntame, o para tener un papel con frase en una ficción de sobremesa. También acuden de público a los programas. No suele fallar a cualquier grabación donde se les requiera.

Casi todos están inscritos en las mismas agencias de figuración o visitan el mismo tipo de webs (como SoloActores.com o Yatecasting.com), y se suelen apuntar a todos los formatos que necesitan ‘extras’ o público. 1,2, 3 hipnotízame no iba a ser menos.

Pero eso no quiere decir que el figurante en cuestión no haya sido hipnotizado y esté interpretando papel. Al contrario, lo normal es que este tipo de shows grabados (Me resbala, La voz….) compartan público que se presta a los gajes del show durante largas horas de grabación, ya sea aplaudir, cantar, bromear o, en este caso, ser hipnotizados. Ocurre igual con el resto de la grada: es probable que todos estén curtidos en otras figuraciones en series o como público habitual en programas.

El error de 1,2,3 Hipnotízame ha radicado en que, en una especie de obsesión por el ritmo televisivo, no han explicado cómo y por qué funciona la hipnosis. No han divulgado cómo son las pruebas de sugestión para entrar en ‘trance’. Un fallo, pues entender este proceso, bien explicado, es lo que necesita la audiencia de la televisión de hoy y también puede ser interesante para potenciar la cuota de pantalla, ya que este ejercicio transmite más veracidad. Pero eso no pasó. La hipnosis simplemente parecía arte de magia. Y el espectador sólo vio gags que podían ser emitidos en otros programas cómicos como Me resbala.

El debate sobre si la hipnosis en un programa de televisión es real o cierta siempre es inevitable, nos hemos convertido en muy incrédulos, y más si simplemente se espectaculariza y no se explica. Pero la hipnosis existe, es cierta, no es una invención televisiva.  Todos los participantes, famosos y anónimos, de 1,2,3 hipnotízame pasaron las pruebas de sugestión.

Es más, el programa no necesitaría, en ningún caso, contar con actores, porque con el público del plató basta. Es mucho más fácil (y barato) buscar a aquellas personas más abiertas a la hipnosis en la grada que poner a interpretar a actores. Otra cosa es que ese mismo público de esa grada sea de agencia, y que como tal, un día está aquí y al siguiente da vueltas por las calles de cartón piedra de Acacias 38. Porque esa es su ocupación diaria.

+ANÁLISIS > 1,2,3 Hipnotízame: lo mejor, lo peor y las referencias televisivas internacionales del show de hipnosis de Antena 3 (VÍDEOS)

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24 Marzo 2016 - 1:19 - Autor:

No ha sido casual. Tras el éxito internacional de los programas de hipnosis, esta noche Antena 3 ha probado suerte con un formato de estas características. Se llama 1,2,3 hipnotízame y sigue la estela de varios shows que han logrado grandes datos de audiencia en países de nuestro entorno, especialmente You’re Back In The Room, en la britática ITV, y Stars Sous Hypnose, del principal canal francés TF1.

Manel Fuentes y Jandro han presentado este espacio que hipnotiza a diferentes personajes populares: Mario Vaquerizo, El Cordobés, Enrique San Francisco, Anabel Alonso, El Monaguillo, Bustamante… El objetivo:  poner a los invitados en situaciones imposibles, inauditas o surrealistas por obra y gracia de la hipnosis. La misma fórmula que ha triunfado en Francia con diferentes especiales temáticos, en los que un elenco de famosos son sugestionados por el hipnólogo Messmer, que les hace perder el control racional. Una especie de Mira quién baila, pero con el poder de la mente como protagonista. Incluso algunas de las tramas del programa español se han parecido, aunque en el de Antena 3 el plató es bastante más pequeño y menos espectacular.

No obstante, la versión española no se ha conformado sólo con utilizar a famosos como cobayas a la francesa y también ha utilizado al público en el estudio. Pero no sólo para hacer gags, también poniendo al personal a jugar en el colofón del show: cuando tres voluntarios han sido incapaces de abrir una urna con 25.000 euros. Tenían la llave, pero su sugestión hipnótica les inducía a realizar acciones delirantes justo en el momento de destapar la caja con el dinero (en vez de utilizar la llave, usaban otros utensilios -un plátano, una cucharilla o el propio dedo-). Así que se quedaron sin la pasta, claro.

Jugar sugestionado es otro ingrediente del triunfo de este género a nivel internacional. Es el caso del programa de hipnosis de los sábados en UK, You’re Back In The Room. Un concurso en el que los participantes deben superar diferentes pruebas que son muy sencillas pero, sin embargo, se les complican porque sufren patosas órdenes post-hipnóticas. De esta forma, el concurso se convierte en una comedia loca.

Famosos, juegos… y peatones. Porque 1,2,3 hipnotízame también ha salido al exterior del plató, para realizar una pequeña pieza callejera, donde los hipnotizados han sido viandantes. Esto remite a varios programas de éxito internacional, especialmente uno de Canadá, Les HYP-GAGS de Messmer. O lo que es lo mismo, la versión en hipnosis de los ya habituales docushows de magia  de magos, como Dynamo (en España se emite en Discovery Max) que van sorprendiendo a la gente por la ciudad, ya sea en una plaza pública, en lo alto de un rascacielos o en su puesto de trabajo.

La escasez de formatos televisivos revolucionarios a nivel internacional ha propiciado que las cadenas estén a la caza y captura de nuevos shows que llamen la atención. Así ha surgido la resurrección de los formatos con hipnosis colectiva, que ya tuvieron cierta repercusión en los noventa (aquí en España ya vimos a Toni Kamo durmiendo a los invitados de Hola Raffaella o un espacio en Telecinco con Bibiana Fernández llamado Hip, hip, hipnosis, que no funcionó).

Y Antena 3 ha intentado probar esta tendencia global, de forma sigilosa, en esta noche de Semana Santa. Lo ha hecho con un programa especial sencillo, que ha emulado a sus homólogos internacionales.

LO MEJOR

El acierto es que el show ha huido de lo ridículo (nadie se ha convertido en gallina) y ha pretendido aportar una mirada más constructiva y curiosa. Y, en una noche con baja competencia, la novedad ha hecho que el programa lidere con un 19.5 por ciento de share y 2.997.000 espectadores.

LO PEOR

El problema: aunque la hipnosis de Jeff Toussaint es cierta, como el casting se compone por famosos demasiado habituales a eso del show business de Atresmedia, parecían jugando a un programa de Me Resbala cualquiera y, por tanto, el formato no ha resultado muy creíble por un espectador resabiado de las artimañas de la tele.

La audiencia necesita más que una explicación y un chasquido de dedos para creerse lo que sale por la pantalla plana. Y en eso 1,2,3 Hipnotízame no ha aprobado, pues no ha logrado profundizar en la fuerza de la hipnosis de verdad. Ha sido una oportunidad perdida para crear un programa de mayor recorrido. Se ha quedado a medias, en pruebas superficiales y tópicas (calambres en el micrófono de Bustamante -lo nunca visto-, Anabel Alonso lanzando sal, Vaquerizo olvidándose del número 7 …). Ha faltado más espectáculo imprevisible de prime time. Ha faltado ser un poco más traviesos, más surrealistas, más emocionantes, más genuinos.

@borjateran

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Borja Terán, editor


“Soy licenciado en periodismo y he trabajado como redactor, como ayudante de realización y también desarrollando contenidos en diferentes soportes (televisión, radio e Internet). Con la mirada siempre puesta en la creación, el estudio de los viejos y nuevos escenarios audiovisuales y el desarrollo de nuevos formatos para contar historias. Porque me temo que en mi partida de nacimiento ya constaba mi curiosidad infinita por los entresijos del mundo mediático.

Esa curiosidad es el cimiento de este blog dedicado a la televisión que nos toca vivir, sin dejar de recordar la del pasado y permitiéndonos soñar con la del futuro.”

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