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El reality show mató el amor

8 marzo 2016 - 12:00 - Autor:

La televisión no cree en el amor. O eso se desprende de los programas de buscar pareja que fomentan nuestras cadenas de hoy.

Lejos quedan aquellos Su media naranja en los que se ponía en juego la complicidad entre enamorados que lo sabían (casi) todo de sus parejas. Eso ya no vende. La televisión y la audiencia ha perdido esa ingenuidad pastelosa.

En esto del show business funciona mejor una buena tragicomedia que un flechazo rococó con sabor a algodón de azúcar. La tele ha perdido ese candor de la inocencia.

Y lo último que buscan los programas de encontrar el amor es encontrar el amor. De hecho, ni los propios concursantes aspiran a enamorarse. Su flechazo es más bien con la fama, la celebridad instantánea y los bolos de discoteca.

Mujeres y hombres y viceversa y sus peleas por culpa de infidelidades descubiertas a golpe de pantallazo de guasap, Un príncipe para tres princesas y su surrealismo de castillo de parque temático, Casados a primera vista y sus bodas con desconocidos que acaban en divorcio exprés…

En los últimos tiempos, el reality show ha matado el amor en televisión.  Porque lo llaman programas de buscar pareja pero, en verdad, son trampolines a la fama más fácil, la fama de usar y tirar, esa fama en donde casi todo vale. Incluso falsear la realidad.

@borjateran

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Eladio Jareño, exjefe de prensa de Alicia Sánchez-Camacho, nuevo director de TVE

11:56 - Autor:

Tras la dimisión del director de TVE, José Ramón Díez (impulsor de éxitos como El Ministerio del Tiempo o En la tuya o en la mía de Bertín Osborne), el presidente de RTVE, José Antonio Sánchez, ha convocado para este martes un Consejo de Administración extraordinario para designar al nuevo responsable de la televisión pública.

Sánchez, que reconoció en el Congreso su afinidad con el PP, sigue su línea y apuesta por un profesional con marcada relación con el partido político del gobierno en funciones. Se trata de Eladio Jareño, director del centro de producción de TVE en Cataluña y ex coordinador de comunicación de Alicia Sánchez Camacho del Partido Popular.

  • Su trayectoria

Jareño es licenciado en Ciencias de la Información por la Universitat Autònoma de Barcelona y hasta ahora ha ocupado la dirección de TVE en Cataluña, centro que ya comandó entre 2003 y 2004. En sus mayores logros de aquella época está la apuesta por Los Lunnis.

Ahora da el salto al ámbito nacional. Lo hace en pleno  debate sobre la necesidad de una nueva TVE independiente que recupere la credibilidad y las audiencias perdidas en la última legislatura, aunque este nombramiento se aleja de cualquier consenso.

  • Las polémicas

El órgano que representa a los periodistas de Televisión Española, el Consejo de Informativos, ha denunciado en varias ocasiones a Jareño, como en el “despido ideológico” de Cristina Puig, presentadora de El Debat, o por la censura de declaraciones del responsable del caso de espionaje de Método 3 que afectaban a Alicia Sánchez-Camacho, de la que fue jefe de prensa.

¿Cuánto durará en el cargo? El futuro de RTVE sólo pasa por una cadena pública con un proyecto de largo recorrido de consenso, para todos, sin exclusión: independiente en lo que se refiere a la información y, no menos importante, a la creatividad.

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@borjateran

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El fracaso de los príncipes y princesas de Cuatro: ¿el fin de la televisión tróspida?

5:04 - Autor:

Un Príncipe para Corina sorprendió. Y llegó su secuela, Un Principe para Laura, pero el fenómeno se desinfló. El programa cayó en el error de calcar la dinámica de la primera edición, repitiendo roles de los participantes (nerds, guapos, simpáticos, únicos).

Esta temporada, Cuatro ha puesto remedio a este defecto con una fórmula renovada para el mismo formato. Ahora han sido tres princesas (chonis) las que se han disputado una legión de hombretones, para todos los gustos y disgustos.

Sin embargo, tras los fuegos artificiales de los dos primeros capítulos, la audiencia se ha ido esfumando. El programa ha terminado pasando desapercibido hasta su desenlace, que ha crecido en interés con 7.4 por ciento de cuota y 1.236.000 espectadores (quinta opción de la noche). Pero sólo sus más fieles han aguantado toda la temporada , ¿qué ha pasado? ¿se ha agotado esa tendencia que parecía en expansión del surrealismo de la tele tróspida?

La tele tróspida aún está por inventar. No es su final. No ha muerto. Es más, está remontando y alcanza resultados por encima de la media de Cuatro. Pero sí necesita un giro, pues este género pierde fuelle tras la expectación inicial del estreno. O lo que es lo mismo: cuando terminan las desternillantes presentaciones de cada personaje tras las primeras emisiones.

Los creadores de Un príncipe para tres princesas, Warner España (antes Eyerworks, requeteantes Cuatro Cabezas), son maestros del guion y montaje que transforma la realidad en una telecomedia del absurdo, presentando perfiles de concursantes tan excéntricos como adictivos.

El truco está en grabar mucho y luego remontar las declaraciones y gestos, aderezándolos con músicas, efectos infográficos (dibujitos varios) y soniquetes que crean una genuina parodia de cada protagonista del casting del programa. Al terminar estas efectistas presentaciones, un grueso público se va.

Una vez que el espectador ha descubierto a todo el elenco, Un príncipe para tres princesas muta en un reality al uso. Un show con menos capacidad de sorpresa, que depende de un casting que ya está resabiado de las artimañanas del género y no da un juego tan ingenuo como en la primera edición, que no olvidaba los giros dramáticos en la trayectoria de los participantes. Incluso convirtiendo a un friki de los superhéroes en el más deseado del formato.

Este año, los vuelcos de telecomedia con un toque emotivo de Un príncipe para tres princesas han sido escasos. Tampoco ha ayudado la eterna duración del formato y que ha competido frontalmente con el más morboso Casados a primera vista.

La audiencia de este tipo de televisión demanda grandes dosis de humor con el que interactuar desde casa y las redes sociales. Si falta comedia, se va. Pero, además, ha pinchado un casting que necesitaba ser más absurdo y con menos perfiles de musculados que recuerdan al catálogo de Mujeres y hombres y viceversa. Porque los tronistas son antónimo del público afín al género tróspido y a la propia esencia de Cuatro.

Un príncipe para tres princesas no es el fin, es otro punto de inflexión del que se saca otro aprendizaje: estos formatos suelen tirar mejor con más tramas capitulares autoconclusivas (presentación participantes, desarrollo trama central y desenlace cada día). No alargándose hasta el infinito del olvido.

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Borja Terán, editor


“Soy licenciado en periodismo y he trabajado como redactor, como ayudante de realización y también desarrollando contenidos en diferentes soportes (televisión, radio e Internet). Con la mirada siempre puesta en la creación, el estudio de los viejos y nuevos escenarios audiovisuales y el desarrollo de nuevos formatos para contar historias. Porque me temo que en mi partida de nacimiento ya constaba mi curiosidad infinita por los entresijos del mundo mediático.

Esa curiosidad es el cimiento de este blog dedicado a la televisión que nos toca vivir, sin dejar de recordar la del pasado y permitiéndonos soñar con la del futuro.”

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