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De Espinete a Dora, la exploradora: los pilares del éxito de la programación infantil no cambian (tanto)

22 marzo 2016 - 15:34 - Autor:

Ruidosos, hiperactivos e histriónicos. El día del estreno de estos hipervitaminados dibujos animados, el 14 de agosto de 2000, pocos imaginaban que su protagonista, Dora, se convertiría en una gran musa latina mundial.

“Dora se ha ganado a los niños por su espíritu aventurero, curioso, honesto y amable, pero también porque se trata de un personaje femenino y latino que está muy preparado y no tiene miedo a nada”, explica su creadora Valerie Walsh Valdés. No le falta razón, aunque, también, el éxito de Dora, la exploradora va más lejos de fomentar valores luchadores o de su dedicación en promover el interés precoz por otros idiomas (apostando por el bilingüismo en sus tramas). Sobre todo, la serie ha sabido aprovechar desde la tele el lenguaje de Internet para conquistar a las nuevas generaciones de niños.

Porque Dora hace a sus pequeños espectadores partícipes de cada aventura. Sus diálogos insisten en la participación de los niños desde su casa. Dora persiste, una y otra vez, hasta convertir la emisión tradicional en toda una producción interactiva, donde el pequeño es un actor más e incluso cuenta con sus huecos en los diálogos, en forma de silencio, para que responda a los estímulos del dibujo animado.

Dora, la exploradora ha demostrado que para triunfar con una serie de animación no son necesarios grandes alardes escénicos (de hecho, esta ficción es demasiado básica). Lo importante es definir con una clarísima sencillez el mensaje didáctico a lanzar. Enseñar gracias a una buena ración de aventuras fantasiosas, centradas en un puñado de personajes reconocibles para el espectador (Botas, Mapa…). Al igual que hacían los personajes de Barrio Sésamo.

Porque Dora sigue los infalibles patrones educativos que incorporaron los pioneros de la televisión infantil Lloyd Morrisett y Joan Ganz Conney en Barrio Sésamo. Estos creadores tuvieron claro que un show para niños debía ser una sucesión de elementos breves, claros, con ideas repetidas hasta la saciedad (lejos-cerca) para hacer llegar el mensaje. Sin olvidar la apuesta por las canciones pegadizas. Así daban en la diana del futuro de la televisión: multiestimulada. La infantil, pero también la adulta.

La tecnología ha avanzado, los dibujos animados pueden ser más espectaculares y la experiencia de usuario intenta ser más compleja y dinámica, pero la ingenuidad de un niño se mantiene completamente intacta. Dora, la exploradora, como aquel primer Barrio Sésamo, no necesita más parafernalias que la repetición de términos conjugados con imaginación para conectar con esa mirada cómplice de las nuevas generaciones, la misma mirada con la que hace 30 años idolatrábamos las ocurrencias de Espinete. Porque ni la televisión ni los niños han cambiado tanto como parece.

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Los terribles tuits de los seguidores de ‘Mujeres y hombres y viceversa’ (y sus circunstancias)

15:05 - Autor:

La capacidad de diferenciar entre lo que está bien y lo que está mal. La capacidad de discernir entre el dolor y la frivolidad. La capacidad de distinguir entre lo relevante y lo superfluo.

Ha vuelto a suceder. Las redes sociales han explosionado en indignación por diferentes tuits de supuestos seguidores de Mujeres y hombres y viceversa que han criticado, públicamente, la supresión del programa de Telecinco para informar sobre los terribles atentados en Bruselas.

Cierta audiencia de Mujeres y hombres y viceversa (nunca hay que generalizar) es una representación sintomática de un parte latente de la sociedad. Muy minoritaria, por suerte, pero latente.

El programa de Emma García es un éxito de audiencias tradicionales y, también, en las redes sociales. Un programa en el que chicas y chicos guapos, peripuestos y recauchutados buscan la fama mientras nos hacen creer que quieren encontrar el amor.

Y el formato cuenta con un público muy fiel, es un espacio perfecto para conectar con un espectador pretendidamente joven. Sin embargo, no se emite en un horario en el que los jóvenes deban estar, a priori, frente al televisor.

En esa franja, a partir de las 12,20 horas, si eres joven estás estudiando o trabajando. ¿Entonces cómo se entiende su éxito en este target? Sólo existe una explicación lógica: el programa tiene a un sector de seguidores de la población Ni.Ni, aquella que ni estudia ni trabaja. Aquella que, en cierto sentido, no tiene más expectativas que ver las citas de unos tronistas repeinados en su día a día.

Así que estos seguidores crean su particular rebelión en redes sociales cuando Telecinco varía la programación a causa de una noticia de última hora, como ya sucedió por el trágico caso del avión de la compañía alemana Germanwings, que provocó que se alargara El programa de AR y se retrasara Mujeres y hombres y viceversa.

Los seguidores más exaltados del show de Emma García no entienden que la actualidad manda ante una información terriblemente relevante. Y no dudan en expresarlo públicamente con tuits bochornosos, repletos de faltas de ortografía para más inri.

El fenómeno se ha repetido con los atentados en Bruselas, pero incluso creando un efecto nuevo: en el instante en el que MYHYV se ha retirado de la emisión por un asunto de tal relevancia informativa, también han existido determinados usuarios de las redes que han imitado estas conductas como mera provocación. El objetivo: crear más show viral. Lo han conseguido, con trending topic como premio.

 

¿Se puede bromear con asuntos de tal calado? ¿Cuáles son los motivos que promueven que alguien pueda expresarse de esta manera en la red social y sin ningún tipo de remordimiento?

De nuevo, se resquebraja la capacidad de diferenciar entre lo que está bien y lo que está mal. La capacidad de discernir entre el dolor y la frivolidad.

Sus tuits sorprenden, indignan, decepcionan y nos hacen preguntarnos en qué mundo vive, y con qué clase de valores, esa mínima parte de nuestra juventud. Se trata de un público que existe, que está ahí a diario, frente al televisor, sin demasiadas expectativas vitales, en una sociedad que no ha logrado despertarles inquietudes.

@borjateran

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Borja Terán, editor


“Soy licenciado en periodismo y he trabajado como redactor, como ayudante de realización y también desarrollando contenidos en diferentes soportes (televisión, radio e Internet). Con la mirada siempre puesta en la creación, el estudio de los viejos y nuevos escenarios audiovisuales y el desarrollo de nuevos formatos para contar historias. Porque me temo que en mi partida de nacimiento ya constaba mi curiosidad infinita por los entresijos del mundo mediático.

Esa curiosidad es el cimiento de este blog dedicado a la televisión que nos toca vivir, sin dejar de recordar la del pasado y permitiéndonos soñar con la del futuro.”

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