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Lo que he aprendido de la televisión en estos cinco años en Lainformación.com

1 junio 2016 - 2:15 - Autor:

Hoy cumplimos cinco años mirando la televisión, a diario, desde esta crónica de Lainformación.com. Cinco años en los que hemos aprendido que la televisión ya no sólo se ve en el televisor. Que el éxito se construye con riesgo, y que tal vez, por eso mismo, casi no hay grandes éxitos novedosos en la parrilla. Que los programas infantiles se extinguieron y los niños ahora son estrellas del prime time. Que la televisión necesita ser más ingenua, el espectador también. Que pasó el tiempo de Médico de Familia, pero sigue estando vigente Verano Azul.

Cinco años en los que hemos aprendido que nuestras series y programas se exportan como nunca y construyen una marca España hasta en Rusia. Que Pablo Iglesias se ha transformado en una especie de Will Smith de los programas políticos. Que los saltos de trampolines televisados están sobrevalorados. Que Chicho Ibáñez Serrador sigue siendo más moderno que la televisión de hoy. Que la resintonización de la TDT es infinita. Que Twitter aún no es un medidor fiable de audiencias. Que Youtube mató a los programas de playback y estranguló a la MTV, pero que ese mismo Youtube cuenta con un potencial inmenso como aliado de la televisión tradicional, aún por exprimir.

Cinco años en los que hemos aprendido que existen periodistas verdaderamente independientes. Que Jordi Hurtado mantiene el liderazgo de La 2 no por su lozanía, sino porque su programa sabe crecer de la mano de la experiencia y también de la experiencias de sus concursantes. Que Belén Esteban nunca dejará de subir la cuota de pantalla con su vida de culebrón, pero que las tripas, vísceras y el corazón ya no funcionan como antes: las revistas del cuore han dado paso a las tramas entre colaboradores que sirven de cobayas.

Cinco años en los que hemos aprendido que el mejor presentador es el que no se toma la televisión muy en serio, o al menos lo disimula muy bien, véase Jordi González o Jorge Javier Vázquez. Que hay que reírse de uno mismo y, a veces, un poco de los demás. Que los concursos musicales no habían muerto; Tu cara me suena los recuperó para España.

Cinco años en los que hemos aprendido que la mayoría de los políticos no entienden la esencia de las televisiones públicas, pero que la inversión de la televisión pública es más necesaria que nunca (aunque venda más un titular contra ella, que valorando sus posibilidades para un país mejor). Que, en una época de consumos individualistas, las redes sociales han recuperado la experiencia colectiva de disfrutar la televisión… y tuitearla. Que el público se siente con más poder que nunca frente al mando a distancia pero, cuidado, es Facebook el que está adquiriendo el poder para decirnos lo que nos interesa leer (e invisibilizar lo que no nos interesa).

Cinco años en los que hemos aprendido que los audímetros son insaciables, si bien en televisión es fundamental la paciencia para asentar contenidos. Que el mejor directivo de televisión es el que cree en la inteligencia del espectador. Que el talento no siempre se premia. Que la televisión generalista ha hecho invisible a la mayor parte del talento que escapa de las grandes compañías de inversión. Que en el prime time la política puede alcanzar audiencias millonarias cuando se hace desde el periodismo honesto y crítico. Bueno, y también cuando se hace desde el debate histérico y superficial. Que los programas empiezan y terminan tan tarde para que los datos de audiencia parezcan mejores y se venda más publicidad. Que las cadenas, en muchas ocasiones, están más pendientes de lo que hace el rival que de crear por sí mismas y mimar a su principal cliente, el espectador.

Cinco años en los que hemos aprendido que la mejor cadena es la que cuenta con una imagen de marca muy definida: Telecinco, la vida en directo; Antena 3, reputadas series; La Sexta, actualidad política; Cuatro, el joven universo tróspido.

Cinco años en los que hemos aprendido que la televisión sigue siendo un reflejo, a veces demasiado fiel, del estado anímico que atraviesa un país. Que no siempre ganan los buenos, ni nadie garantiza finales felices. Que la forma de consumir sus contenidos está cambiando para siempre, pero que nunca cambiará su esencia: lo importante es contar historias desde la mirada propia. Seguimos… Seguimos creciendo y aprendiendo de la televisión en Lainformacion.com.

@borjateran

EL PRIMER ARTÍCULO

> ¿Cuáles son los motivos de la eterna reposición de ‘Friends’?

Y ADEMÁS…

Lo que TVE debe aprender de su propia historia

8 lecciones que debe aprender la TV de hoy de Chicho Ibáñez Serrador

4 anomalías de la TV en España que hemos terminado interiorizando como normales

8 peculiaridades de los decorados televisivos cuando aún no hay pantallas de Led

Ellen DeGeneres: así triunfa en Twitter (tú también puedes hacerlo)

5 razones por las que no podríamos hacer ‘Juego de Tronos’ en España

Pablo Iglesias no lidera ni en Telecinco ni en Antena 3: las consecuencias de la sobreexposición televisiva

1:00 - Autor:

Ni en Antena 3. Ni en Telecinco. El particular duelo de Pablo Iglesias en dos programas de cadenas rivales, en emisión no simultánea pero en la misma noche, se ha saldado con un dato que pone en evidencia la cierta saturación televisiva del Secretario General de Podemos en formatos de entretenimiento. Ninguna de las dos propuestas ha logrado liderar la noche.

26-J Quiero gobernar, la tertulia de niños capitaneada por Ana Rosa Quintana, ha cosechado un 12.1 por ciento de share y 2.200.000 espectadores. Sin embargo, el formato con críos no ha podido con El Hormiguero de Pablo Motos de Antena 3 con 14.1 por ciento de cuota y 2.578.000 fieles.

Después, en el tramo televisivo posterior, se han tornado los papeles: ha subido la audiencia de Telecinco y el encuentro de Pablo Iglesias con Susanna Griso se ha quedado en un 10.9 por ciento de share y 1.946.000 espectadores. Por detrás de Supervivientes (18.8 por ciento de cuota y 2.368.000 seguidores) y la serie El Caso de La 1 (11.5 por ciento y 2.124.000).

Tras el anuncio de la entrevista de Iglesias en Telecinco, Antena 3 decidió cambiar el invitado previsto en el programa 2 días y una noche de Susanna Griso. Retrasaron Pedro Sánchez y adelantaron Pablo Iglesias, con un supuesto tirón mayor en lo que se refiere a las audiencias. Aunque la situación ha cambiado.

El poder mediático del líder de Podemos se ha traducido en una sobreexposición mediática que es muy rentable a nivel político, pero que también se traduce en un cierto desgaste en determinados escenarios de los intereses televisivos. De hecho, el encuentro de ayer con Susanna Griso parecía ya visto antes. Los lugares comunes se repiten, la preguntas y argumentos también. 2 días y 1 noche parecía un bucle de temas ya tratados y, en esta ocasión, con un tono de intensidad que aleja al espectador. Con los niños de Ana Rosa fue diferente, más chispeante, más ingenuo. Pero, de nuevo, los lugares comunes se repetían, las preguntas y argumentos también en una franja muy complicada, con duros competidores. Y esta campaña electoral se empieza a hacer demasiado larga para el espectador. Un espectador que quiere más periodismo y menos docushow.

Y ADEMÁS…

Las 7 claves que están regenerando la política en TV

La campaña electoral más televisiva. Los motivos

Salvados: así revolucionó el periodismo en prime time

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borjateran.es

Borja Terán, editor


“Soy licenciado en periodismo y he trabajado como redactor, como ayudante de realización y también desarrollando contenidos en diferentes soportes (televisión, radio e Internet). Con la mirada siempre puesta en la creación, el estudio de los viejos y nuevos escenarios audiovisuales y el desarrollo de nuevos formatos para contar historias. Porque me temo que en mi partida de nacimiento ya constaba mi curiosidad infinita por los entresijos del mundo mediático.

Esa curiosidad es el cimiento de este blog dedicado a la televisión que nos toca vivir, sin dejar de recordar la del pasado y permitiéndonos soñar con la del futuro.”

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