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La televisión en pause: no es país para la creatividad

30 junio 2016 - 13:00 - Autor:

La televisión en España parece que se ha quedado parada, en pause, en stop. Esta semana, han saltado grandes noticias sobre la programación que nos espera y es curioso observar como todos los protagonistas de los titulares son productos que nacieron ya hace casi dos décadas. Gran Hermano, un formato lanzado en 2000, acapara la atención mediática debido a que su más mítica presentadora ha sido sustituida por Jorge Javier Vázquez que, a su vez, se ha convertido en el maestro de ceremonias comodín de Mediaset. Un puesto que se ha ganado por méritos propios. Es evidente que es uno de los mejores comunicadores del panorama pero, al mismo tiempo, al final, todos los espacios de la emisora se terminan pareciendo demasiado. Da igual, la fábrica de Telecinco no para de funcionar porque su tele-realidad tiene cuerda para rato como ese serial que dura años y años. Como Cuéntame cómo pasó.

Y es que esa es la otra explosión informativa de estos días. Cuéntame cómo pasó podría saltar a Antena 3. La cadena principal de Atresmedia ha firmado un acuerdo con la productora de la icónica ficción de TVE, Grupo Ganga, para salvar a Los Alcántara de una posible no-renovación de la pública por supuestas irregularidades en las cuentas que se están investigando en una auditoria interna. Antena 3 olvida esta polémica financiera y se interesa por socorrer una producción nacida en 2001. El motivo: sigue dando buenos resultados de audiencia, aunque ya esté en su declive. De hecho, ha sido uno de los productos que han hecho pupa a la ya cerrada Vis a Vis en la presente temporada, manteniendo un atractivo control de los audímetros en la noche de los jueves. Se repite la historia de Amar en tiempo revueltos y Televisión Española se puede quedar sin su serie estrella. Serie que, por cierto, ninguna cadena privada vio interesante para sus parrillas de programación allá por 2000. Pero TVE la hizo posible.

Por si fuera poco, también estos días, se filtra que La Sexta producirá una secuela de Tú sí que vales que, a su vez, siguió la estela de Got Talent. El cazatalentos, que llegó a Telecinco en 2008, ahora se reinventa en un canal verde que necesita más entretenimiento joven. Aunque, claro, tal vez un formato de hace diez años llegue un pelín tarde. Más aún cuando ha existido una cierta saturación de talent shows que han mostrado todos los talentos patrios existentes. La cantera está agotada.

La actualidad televisiva recuerda demasiado a la de hace una década. Si miramos la hemeroteca de las publicaciones de televisión de hace 30 años incluso es fácil encontrarse propuestas más innovadoras. Y mientras tanto series a la vanguardia como El Ministerio del Tiempo siguen en la cuerda floja de una televisión pública paralizada y que da la sensación de que cada vez más interesa deteriorar su imagen sin piedad para que no ponga las pilas al resto del sector audiovisual y cultural.

Un panorama ciertamente desolador en lo que a nuevas propuestas creativas se refiere. La televisión está en pause. ¿Qué está pasando? ¿Escasean tanto los formatos nuevos? ¿Las productoras españolas no tienen ideas diferentes? No. Al contrario. Pero existen responsables de las cadenas no se atreven, su intuición ha sido anulada por algún miedo extraño y están perdidos en la repetición. Se entiende la estrategia de Telecinco: su maquinaria del cóctel corazón, reality y pasión no muestra síntomas de desgaste y ha encontrado un nicho sin rival. Pero ¿y el resto?. Hay ideas, hay formatos, hay valientes. Pero son invisibles. Extraña situación. Más aún cuando la mayor parte de las cadenas deberían intentar, al menos, construir una alternativa consolidada a través de una personalidad propia que surja de la imaginación y no de la imitación. Porque lo fácil es quedarse petrificados en el artificioso hábitat de confort de los 2000, que ni fue la mejor década de la historia de la televisión. Es una realidad que es más fácil resistirse a ver, pero no verla no soluciona la desconexión creciente de las nuevas generaciones de espectadores. Porque la televisión a rebufo agoniza y en el largo recorrido pincha.

El público buscará en otros soportes contenidos que le sorprendan, que le transmitan esa emocionante verdad que sólo tienen las ideas que no se quedan estancadas y arriesgan. La audiencia de nuestro tiempo buscará sentirse reflejada en otros espejos. Porque, en 2016, la televisión rara vez funciona como espejo en el que mirarnos.

@borjateran

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TVE da luz verde al concierto del reencuentro de OT1, ¿estará Bisbal?

12:55 - Autor:

Ya es oficial. TVE ha dado luz verde al proyecto de realizar un concierto-reencuentro entre los concursantes de la primera edición de Operación Triunfo. Será en octubre, con motivo del 15 aniversario del estreno del programa.

La televisión de España no ha repetido un fenómeno sociológico de tal magnitud. Un retorno que puede ser un acontecimiento perfecto para impulsar la marca de TVE. Aunque ahora surge la pregunta, ¿estarán todos los concursantes? ¿Incluido Bisbal? ¿También Chenoa? Parece que sí. El show promete.

El formato de la productora Gestmusic consiguió un casting redondo gracias a los variopintos perfiles de concursantes elegidos, que se complementaban entre sí y que generaban una poderosa identificación en el público. Su evolución, sus relaciones, su aprendizaje. Como la vida misma.

De Bisbal a Rosa. Un grupo de apasionados jóvenes que desprendían una cercanía única gracias a tres factores principales: eran genuinos, tenían talento por explorar y, sobre todo, eran vírgenes en un formato de esta singularidad, al ser los primeros ni sabia a lo que se enfrentaban ni conocían la repercusión del concurso y se dejaron llevar por su espontaneidad. Esa mezcla transmitía una verdad bestial, que se irradiaba en la convivencia de las clases y en la espectacularidad de las galas semanales, surgidas de horas y horas de ensayo en la academia.

Y este retorno cuenta con el interés añadido de ver a los triunfitos, de nuevo, unidos en un mismo escenario. Más adultos, más maduros, más estrellas. El invento funcionará si no se queda en un simple concierto y se realiza un gran show televisivo, que entremezcle grandes versiones musicales, espectacular escenografía y poderosa nostalgia. Mejor aún si se atreven a emitirlo en directo con la emoción que eso conlleva, sacando la tele a la calle, reinventado momentos como este:

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@borjateran

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Mariló Montero dice adiós a TVE: el fin de una controvertida época

12:47 - Autor:

Se iba en principio de vacaciones. Y, en cambio, ha anunciado un adiós para siempre. “Necesito cazar sueños que aún tengo por ahí. Esta es mi hora de cierre”, ha sentenciado la presentadora de La Mañana de La 1 que ha comunicado, en directo, que “por ahora, aquí termina mi ciclo en TVE”.

La mañana de La 1 con Mariló Montero no ha terminado de cuajar en estos años. De hecho, su audiencia ha ido perdiendo fuelle con el tiempo. Trending topic habitual por sus meteduras de pata o salidas de tono, la periodista ha ido sobreviviendo a diferentes ceses en la cadena e incluso en su propio programa. Y es que el magazine matinal de Televisión Española ha ido cesando, paradójicamente, a sus rostros más carismáticos, como el Doctor Gutiérrez o el cocinero Sergio Fernández. También desaparecieron de la copresentación con Mariló otros jóvenes periodistas con talento a la hora de contar la actualidad como Carlos Córdoba o Inés Paz.

Una inestabilidad de rostros que ha ido debilitando el formato, sobre todo con la marcha de pilares de referencia para la audiencia más fiel como eran el veterano Doctor Gutiérrez o el chef Sergio. Eran cercanos, empáticos y sabían divulgar a la perfección sus temas. Los sustitutos no contaban con la misma frescura y proximidad.

¿Cuál será el futuro de Montero? Lo descubriremos en las próximas semanas. Lo que está claro es que La Mañana de TVE no lograba congeniar con la audiencia a pesar de que había evolucionado en contenidos de calidad, exclusivas y servicio público. Porque, en televisión, tan importante como la calidad es que el espectador sienta empatía por los prescriptores que se lo cuentan en el tú a tú y, en definitiva, dan la personalidad final al programa.

La marcha de Mariló es una oportunidad para TVE, pero también para la propia Mariló a la que se le abre ahora un nuevo escenario de posibilidades de proyectos que entronquen con su carácter.

@borjateran

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MasterChef 4 ya tiene ganador: estos son los 7 ingredientes (buenos y malos) de la receta del éxito de TVE

1:34 - Autor:

Virginia ha ganado MasterChef y el maletín con 100.000 euros. El programa de La 1 de TVE y Shine Iberia ha revalidado su éxito y ya prepara una edición con personajes populares. Tras la demolición de los Estudios Buñuel, ahora el formato de cocineros se graba desde un estudio más pequeño, aunque la receta para conquistar al público sigue intacta. Estos son los ingredientes que ha saboreado la audiencia (y también los que se han atragantado un poco a nivel televisivo en esta edición)…

INGREDIENTES SABROSOS

1. La realización

MasterChef es un gran formato televisivo porque sabe contar una historia, de principio a fin, con la emoción que merece cada personaje. No se queda en el reality evidente del conflicto y dibuja muy bien las situaciones. A veces al más puro estilo del culebrón. Otras como si se tratara de una telecomedia. La realización visual se construye con un inteligente puzle de imágenes a través de un amasijo de planos de reacción, susurros, chismorreos, épicas músicas de fondo (o emotivas -por cierto, en la final se han utilizado en un momento ñoño músicas frecuentes en el programa de Bertín Osborne-), encuadres detalle, entrevistas y las recetas, claro. Un laborioso trabajo, cargado de instinto televisivo, que hace el programa adictivo a pesar de su larga duración. El espectador quiere empacho de MasterChef. Y, de paso, aprende trucos de cocina mientras se divierte.

2. Los jueces

El programa ha crecido, en sus cuatro temporadas, de la mano de sus jueces. Sus tres personalidades se complementan a la perfección y han conseguido el más difícil todavía: ya son como de la familia. Son empáticos y reconocibles para un espectador que, además, agradece que sean traviesos. Especialmente Pepe y Jordi. No tienen miedo al show, ni a lo políticamente incorrecto. Son ellos mismos y por eso son tan queribles. Eso sí, viven de muletillas “a cascoporro” por encima de sus posibilidades.

3. El casting

En MasterChef no olvidan que esto es un show de televisión, donde es importante destacar en la cocina pero más clave es contar con el carisma necesario para traspasar la pantalla y contagiar emoción. Y en esto el casting del programa no suele fallar. Tampoco en esta cuarta edición, que ha dado la vuelta a las perfiles de concursantes habituales -incorporando a las gemelas- o con personajes de sitcom como José Luis, el manchego, con ese sabor rural que transmite verdad aunque tengas que subtitular lo que dice. Porque cuando el protagonista es bueno a nivel televisivo hasta los subtítulos son televisivos.

4. Las redes sociales

El formato de La 1 también aprovecha las redes sociales. Interactuando, invitando a sus espectadores a pases exclusivos del programa (esta misma noche se ha vivido la final en una gran premiere en el madrileño cine Capitol de la Gran Vía), incorporando el termómetro online de su opinión en emisión y creando contenidos propios a través de la web rtve.es. Los más fans de MasterChef se sienten mimados por la cadena y se ven como coprotagonistas relevantes de la fórmula. Son arte y parte.

INGREDIENTES CHAMUSCADOS

5. La espontaneidad de Eva

Eva González está en su papel de narradora del programa y, en plató, es toda una profesora que pone firmes (y riñe) a los concursantes pero, también, a los señores del jurado. Aunque el personaje de Eva González debería crecer hacia su luminosa espontaneidad, que en realidad está por descubrir. El programa a veces desaprovecha su carácter más empático.

6. Las (exquisitas) pruebas

En un panorama de producción audiovisual en el que cada vez cuesta más elaborar programas con una capacidad de producción, que requiera ensayo y favorezca tramas diferenciadas que acerquen la tele a la calle, MasterChef pone en valor la importancia de que el espectador descubra nuevos lugares, curiosidades y profesiones con el programa. Aunque tal vez es el momento de ‘terrenalizar’ esas salidas de las cocinas al exterior en lugares en los que la audiencia se identifique más e incluso pueda participar. Está bien descubrir lugares pocos accesibles para la audiencia media del show, como barcos o hoteles caros, pero también existe un universo por colonizar en ambientes no clasistas en los que el público se ve reflejado y se sienta arte y parte. También puede ser interesante realizar algún intercambio con concursantes de otros países o con miembros del jurado de otras versiones. Así se enriquecerá el formato en la próxima temporada con un público que cree que se las sabe todas.

7. La (poca) evolución de los participantes

En esta cuarta edición, ha faltado mayor evolución de los aspirantes a chef. Los que cocinaban más flojo se han marchado con el mismo nivel. Y los que apuntaban maneras (Pablo) se han perdido demasiado pronto. Mientras otros, sin ser apoteósicamente buenos (Ángel), han llegado a la final, que, claro, ha sido previsible. Un programa de estas características es más emocionante si en el propio casting fomenta giros dramáticos que nadie se espera y, sobre todo, reflejan un espectacular aprendizaje de los concursantes con el que la audiencia se siente identificada. Porque el público también se pone a prueba viendo MasterChef y se compara con los aspirantes. Pero esa enriquecedora evolución de los futuros chefs no siempre se puede prever del todo. Y en televisión los castings no siempre salen en el punto ideal de ebullición. Esto ha pasado en la cuarta edición española de MasterChef. Pero incluso cuando no sale el guiso bien del todo se habla de MasterChef. Porque ese es el superpoderoso ingrediente del formato de La 1 y la productora Shine: su buena cocción televisiva no permite la indiferencia. Al contrario, te deja con la boca haciendo agua.

@borjateran

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Gran Hermano cambia a Mercedes Milá por Jorge Javier Vázquez ¿sufrirá el reality la baja de su emblemática presentadora?

0:11 - Autor:

Telecinco ha tomado la decisión. Mercedes Milá no continuará al frente de Gran Hermano. No ha existido acuerdo económico entre la cadena y la presentadora. Esa es la justificación pública. Ya hace unos días sorprendía la actitud de Milá cuando en el programa ¡Qué tiempo tan feliz! insinuaba que el ganador de Supervivientes estaba decidido de antemano: “Mila Ximénez es la ganadora de Sálvame, es la ganadora de la cadena y por lo tanto ya sabemos que va a ganar, es un aburrimiento”, sentenció. María Teresa Campos se quedaba atónita. Pero esa es la grandeza de Mercedes Milá: no teme ni a criticar a su propia cadena. Es puro carácter.

La noticia de la baja de Mercedes Milá ha sorprendido a los fieles del reality por excelencia. Milá era el alma de la edición española y ha impulsado el interés por el show con la pasión que vive cada momento. Una pasión que ha mantenido en toda su trayectoria, desde sus programas de entrevistas en los ochenta hasta su vida en GH.

Esa vehemencia ha hecho más grande el programa y sido pilar clave de la versión española del reality, una de las más longevas del mundo. Mercedes siembre ha contado con la capacidad de hacer más interesante la convivencia gracias a su mirada propia y salidas de tono. A veces incontrolables. A veces incluso pareciendo la parodia de sí misma. Ese ha sido y es el valor de Mercedes Milá. Por eso su nombre siempre irá unido a Gran Hermano. Por eso se echará en falta su presencia. Mucho.

Aunque el formato como tal no lo sufrirá. Y en Telecinco lo saben. Es más, es una oportunidad para crear nuevas expectativas en el público a través de una apuesta segura: Jorge Javier Vázquez y su ironía, que ha demostrado ser una gran aliada a la hora de potenciar las tramas de la convivencia, en Supervivientes o en Sálvame. Es como de la familia. Habla al espectador de tú a tú. Tiene los pies en la tierra.

El problema está en la excesiva homogeneización de la tele-realidad de Telecinco. Todas las grandes apuestas de entretenimiento del canal se van a parecer demasiado, ya que se sustentan en idénticos ingredientes cortados por el mismo patrón: enfrentamientos de convivencia que, además, están capitaneados por un mismo presentador. Así se corre el peligro del hartazgo de un público con la sensación creciente de que cada formato parece un bucle infinito.

Aunque, de momento, en Telecinco no deben temer demasiado la baja de Milá, ya que en Mediaset han consolidado un modelo de contenidos intercambiables que se identifican con la emisora en su conjunto sin atarse demasiado a tandas de temporadas cerradas de programas o presentadores. Los programas de Telecinco están por encima de sus comunicadores.

De ahí que la dinámica de programación no pierda poderío: termina un show de prime time y aterriza otro show de prime time del mismo o parecido género. Y así hasta el infinito. Su espectadores fieles saben bien lo que se van a encontrar cuando ponen Telecinco. Y también lo saben sus detractores, esos que apenas reconocen que ven sus programas pero los consumen puntualmente, aunque sólo sea para criticarlos. Telecinco se esfuerza por no decepcionar ni a unos ni a otros. Con unos y otros. Con Mercedes o Jorge Javier que, por cierto, es un buen heredero de la televisión sin miedo a la televisión que ejemplifica el sello Milá.

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Borja Terán, editor


“Soy licenciado en periodismo y he trabajado como redactor, como ayudante de realización y también desarrollando contenidos en diferentes soportes (televisión, radio e Internet). Con la mirada siempre puesta en la creación, el estudio de los viejos y nuevos escenarios audiovisuales y el desarrollo de nuevos formatos para contar historias. Porque me temo que en mi partida de nacimiento ya constaba mi curiosidad infinita por los entresijos del mundo mediático.

Esa curiosidad es el cimiento de este blog dedicado a la televisión que nos toca vivir, sin dejar de recordar la del pasado y permitiéndonos soñar con la del futuro.”

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