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7 dardos televisivos que hicieron más espectacular la final de ‘Supervivientes’

13 julio 2016 - 9:50 - Autor:

Los fieles de Telecinco (y un servidor de ustedes) se han levantado con la ojera puesta. La resaca se debe a la trasnochada final de Supervivientes. Porque, como ya es habitual, para descubrir en directo el nombre del ganador, Jorge, hubo que esperar hasta casi las dos de la madrugada. Gajes de nuestra tele, que intenta disparar su audiencia estirando sus programas como aquel gigante de los anuncios de los chicles Boomer. Objetivo conseguido: la apoteosis de Supervivientes ha alcanzado un gran 28.3 por ciento de cuota de pantalla (3.263.000 espectadores).

Por suerte, en el largo transcurso de la noche. Jorge Javier Vázquez y la dirección del show (al otro lado del pinganillo) fueron lanzando sutiles dardos televisivos que hicieron más grande el espectáculo. Porque Supervivientes es un show. Un show sin miedo hacer show.

1. Decir lo que todo el mundo quiere que digas en el momento adecuado

Llegó Mila Ximénez tras meses incomunicada en una isla. Y, después de los protocolos, Jorge Javier soltó a su compañera de Sálvame que iba a sustituir a Mercedes Milá al frente de Gran Hermano. Todos vivimos el momento en directo. De hecho, muchos estaban esperando ese momento en directo. Con la cara de felicidad de Milá inclusive. No fue un acto de ego por parte de Vázquez, fue un acto de instinto del espectáculo: la gala se hacía larga e instantes como este, de reunión de deslenguados amigos, dan esa vidilla extra tan necesaria para hacer el programa más imprevisible e interesante. Hasta cuando parece que la historia decae.

2. Las críticas de las redes no son tabú

“Y ahora voy a hablar yo”, sentenció Jorge Javier justo después de anunciar que Mila Ximénez quedaba fuera del juego. Lo que viene a ser un cebo en primera persona. De nuevo, lo que la gente estaba esperando desde casa: la contestación del propio presentador a las críticas desde las redes sociales que acusaban al programa de tener cerrado antes de la final que la ganadora era Milá Ximénez. No fue así, pero se habló del tema. Porque en este Supervivientes todo es show. También las críticas. En Telecinco lo importante es que se hable de la televisión que hacen. Bien o mal.

3. Dar paso a la publicidad en el instante más tenso

En el instante de más intensidad para la entusiasta legión de fans de Telecinco. Justo en ese momento en el que se está comunicando si la finalista es Yola Berrocal o Mila Ximénez, va el bueno de Jorge Javier y da paso a un corte publicitario cuando iba a entonar el ansiado nombre. “Y la audiencia ha decidido que salva a… Publicidad“. Técnica manida, pero infalible. Y el espectador no huye en los anuncios.

4. Evidenciar (ciertos) errores 

Jorge Javier Vázquez es un maestro en esto de la complicidad con el público. Una cualidad que surge de una espontaneidad ante la cámara que ha adquirido con los años. Ya no le impone el objetivo. Juega con los errores a su favor, comentándolos con la audiencia (“vamos a repetir, que he dicho mal Supervivientes y mañana esto sale en los zapings”), prima su personalidad al guion y comparte con el personal lo que está pensando con una empática cercanía. Que se ve gordo al lado del ganador, pues lo dice. Porque Jorge Javier Vázquez no es de la estirpe de esos presentadores que suelen hablar desde otras realidades exquisitas, sibaritas o pretenciosamente altivas. Al contrario, cuenta con la inteligencia del travieso comunicador que está del lado de la gente de la calle. Hasta riéndose o compartiendo algunos de sus complejos. Ha conseguido lo más difícil en televisión: disfrutar el directo, y eso lo contagia. Por eso la audiencia lo siente como de la familia.

5. Hacer cuentas atrás. Todo el rato

Cuando quedan cinco minutos de líneas telefónicas abiertas, la cadena no se olvida de plantar un relojito en pantalla que ponga más nervioso al espectador. Y cuando ya faltan sólo diez segundos, la cadena tampoco se olvida poner a todo el público en plató a contar la cuenta atrás, que eso siempre da una emoción extra en la audiencia, que llega catártica al anuncio del ganador. Aunque sean casi las dos de la madrugada.

6. Recordar mucho que los porcentajes están muy ajustados

Repetir entre 300 y 312 veces que los porcentajes de votación están muy ajustados. Más aún si parece que es previsible que gane Yola. Venga, más tensión a la maratoniana emisión.

7. El giro dramático

Y, sobre todo, que exista sorpresa. Un poquito de sensiblería con apariciones inesperadas de los familiares… y ya si no es mucho pedir que no gane el que todos creen que va a ganar. Y sucedió. Y es que, al final, la audiencia es más perversa que los propios guionistas de la tele.

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La última actuación de Miguel Gila (VÍDEO)

2:00 - Autor:

Se cumplen 15 años sin Miguel Gila. Madrileño de nacimiento y catalán de adopción, Gila reinventó el humor inteligente en nuestro país a través de un retrato audaz de los miedos, esperanzas y chapuzas de esta España nuestra. Lo hizo tras luchar en la Guerra Civil, en el bando republicano, logrando salvarse de un pelotón de fusilamiento porque los verdugos estaban borrachos, vivencia que supo aprovechar para sus brillantes monólogos.

Porque la visión de Miguel Gila sobre la Guerra Civil estuvo presente en toda su carrera profesional, reduciendo la contienda al mayor de los absurdos a través de un astuto humor surrealista, conciso y demoledor. El público se reía con las historias de Gila porque se veía reflejado, indiferentemente de la trinchera a la que perteneciera.

El propio Miguel Gila explicó en sus memorias, Y entonces nací yo (Temas de Hoy), como “desde muy niño” la comedia siempre fue fundamental en su forma de ser, incluso para luchar por sus creencias ideológicas que se asentaron con fuerza “Durante los primeros meses de vivir la guerra con todos sus horrores, después de los continuos bombardeos de Madrid, donde las mujeres aterrorizadas corrían con sus hijos en los brazos a buscar refugio en las estaciones del metro”.

Sus ideales se reafirmarían tras finalizar el conflicto bélico “después de las humillaciones que padecí y vi padecer a otros hombres jóvenes como yo en los campos de prisioneros y en las improvisadas cárceles de la dictadura. Porque, aunque algunos traten de negarlo, la posguerra fue muchísimo más cruel que la guerra misma. Si durante la guerra hubo muchas venganzas personales, la posguerra la superó con creces en ese tipo de ajuste de cuentas”, afirmaba el cómico en 1995.

La magistral comicidad de Miguel Gila se demostró ampliamente en la televisión de los años sesenta y setenta, donde esquivaba las tijeras de la censura con una perfecta doble intención irónica. Una vida dedicada a la risa que arrancó en 1942 cuando, con 23 años, publicó sus primeras historietas en la revista Flechas y Pelayos. Aunque no fue hasta 1951 cuando se dio a conocer en el desaparecido Teatro Fontalba de Madrid, interpretando uno de sus monólogos.

Desde entonces, se convirtió en invitado habitual de programas de variedades de TVE. Un imprescindible para las Noches de Gala televisivas, casi siempre pegado a su legendario teléfono y a su inolvidable coletilla “que se ponga”. También escribió y protagonizó la genuina serie ¿De parte de quién? junto a la gran Chus Lampreave.

La última actuación de Miguel Gila fue, poco antes de morir, en El Club de la Comedia. Al terminar, el público se levantó en larga ovación. Gila paró el aplauso y, emocionado, dijo adiós: “No me quiero ir sin antes decirles que les quiero mucho. Gracias. Buenas noches”. Recordamos el momento. Emocionante:

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Jorge Díaz gana ‘Supervivientes’ (y la historia no se repitió)

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La magia de la televisión. Un año más, el desenlace de Supervivientes ha traído a los finalistas directos de la isla a los estudios de Telecinco sin tiempo de adecentarse. A pesar del largo viaje transoceánico, Suso, Yola, Mila y Jorge han llegado al plató caracterizados de náufragos. Como manda la tradición del reality para que el espectador siga imaginando y vea más evidentes los cambios físicos tras las penurias sufridas en Honduras…

Y, al final, largo final, maratoniano final, hubo sorpresa: Jorge Díaz, en paños menores, ha ganado los 200.000 euros de premio (sin contar su lógico sueldo de su paso por el formato, claro).

El giro de guion en el último minuto que necesitaba esta edición de Supervivientes: triunfó el perfil más aventurero. El favorito de Mila Ximénez, que quedó tercera. Y perdió Yola Berrocal, el personaje salido de las cloacas del corazón más prefabricado, pero que con el paso de los años ha alcanzado la empatía de la audiencia gracias a su coherente ingenuidad, que se ve venir de lejos y que le ha librado de la expulsión a pesar de sus constantes nominaciones.

Y es que de ingenuidades coherentes no anda muy sobrado este género televisivo que sigue funcionando de manera imparable en Telecinco, maestros en crear tensión emocional en su público fiel con su elenco de identificables anti-estrellas.

Pero la historia no se repitió. Y, esta vez, el televoto ha dejado en segunda posición a una Yola acostumbrada a ganar realities. Ya triunfó en El Reencuentro (un reality que pocos recuerdan y que unió en 2011 a viejos conocidos de la tele-realidad). También quedó en gloriosa primera en la única edición de Hotel Glam. Y ahí, en ese hotel de polígono (recargado de dorado), se marcó otro antes y un después en la historia de la televisión. Los realities se dejaban de tomar demasiado en serio y empezaban a reírse de sí mismos. Falta nos hacía.

Como sucede en Supervivientes, que construye una escaleta de galas que entremezcla emoción, cortes dramáticos a publicidad en momentos álgidos y polémica con risas. Muchas risas. Y es que las polémicas superficiales de la televisión siempre son mejor si se ven desde la distancia del sentido del humor. Ahí ha estado la clave para la supervivencia de un veterano formato que está por encima de ganadores y vencidos.

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Borja Terán, editor


“Soy licenciado en periodismo y he trabajado como redactor, como ayudante de realización y también desarrollando contenidos en diferentes soportes (televisión, radio e Internet). Con la mirada siempre puesta en la creación, el estudio de los viejos y nuevos escenarios audiovisuales y el desarrollo de nuevos formatos para contar historias. Porque me temo que en mi partida de nacimiento ya constaba mi curiosidad infinita por los entresijos del mundo mediático.

Esa curiosidad es el cimiento de este blog dedicado a la televisión que nos toca vivir, sin dejar de recordar la del pasado y permitiéndonos soñar con la del futuro.”

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