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Aprende a rodar un número musical al estilo de Chicho Ibáñez Serrador (en 3 sencillos pasos)

31 Julio 2016 - 10:52 - Autor:

Chicho Ibáñez Serrador rodaba los números musicales de sus programas casi como si fueran una película. Daba igual que se tratara de una reputada canción, un playback o una actuación superficial que anunciaba las vacaciones de verano. Lo importante era contar una historia con elegancia, personalidad y, no menos importante, sentido.

De ahí que las actuaciones musicales de Un, dos, tres estuvieran rodadas prácticamente como cine. Cada actor protagonistas tenía una coreografía de movimientos bien medida, como también los cámaras. Poco se improvisaba, todo estaba definido de antemano.

Cogemos como ejemplo un número musical cualquiera, “Nos vamos por vacaciones“, que sirvió de despedida de la última etapa presentada por Jordi Estadella y Miriam Díaz-Aroca. Esta actuación contiene los tres pasos fundamentales del sello de calidad de la realización del maestro Narciso Ibáñez Serrador.

1. Mirar con fuerza al objetivo de la cámara, al espectador

Todos los protagonistas de las actuaciones sabían a la cámara que debían mirar. Y, sobre todo, sabían como debían mirar a la cámara. Siempre estaban en actitud. Una actitud que se dirigía sin timidez a los ojos del espectador. Lo hacían no sólo los personajes principales del número musical, también el cuerpo de baile. La expresividad de cada miembro del elenco estaba coordinada con cada objetivo de cámara.

2. Orientar al público

Serrador era hábil mostrando los contextos, siempre cruciales en televisión. Enseñaba el decorado, situaba al espectador y anticipaba en imagen la aparición de personajes que salían a escena´después que los principales. Como en el caso de la actuación que nos ocupa: antes de que se pongan a cantar las míticas Hermanas Hurtado, la realización va mostrando, sutilmente, en un plano más general, como van entrando en el decorado. La mayor parte de los espectador ni se percatan, pero el ojo de la audiencia capta que ya están ahí y a nadie le pilla desprevenido. Cada paso, perfectamente coreografiado. Y ellas ya están interpretando y moviéndose en coreografía, aunque aún no esté puesto el foco principal en su rostro. Porque todo era coreografía.

3. El colofón a golpe de paneo de cámara

Si Valerio Lazarov se perdía en zooms mareantes, Chicho Ibáñez Serrador demostraba que se podía conseguir una realización atractiva y expresiva sin obsesión con el movimiento alocado de cámara. Serrador jugaba en Un, dos, tres con el ritmo dentro del propio plano, a través de los personajes en escena, y apostando por una variedad de encuadres en los que tenían especial fuerza los primeros planos. Estos son claves para contagiar emoción a través de la expresividad de los cantantes, actores, presentadores, azafatas, cuerpo de baile e incluso la reacción del público en la grada cuando tocaba. Porque todos tienen expresividad y todos transmiten sensaciones. Unos primeros planos que, en el Un, dos, tres, se redondeaban y complementaban con otros en movimiento, como el característico paneo de Chicho: una cámara moviéndose veloz de izquierda a derecha para mostrar a todo el elenco. Sello de la casa, que se colaba en grandes apoteosis musicales como guinda para contagiar en la audiencia esa sensación cabaretera de espectáculo a lo grande.

Todos estos elementos estaban al servicio de contar una historia al espectador con claridad y emoción. Porque los tiempos han cambiado, los ritmos de la pequeña pantalla también, pero hay un detalle que nunca cambiará: narrar bien la historia desde la mirada propia. Ya sea en un reportaje, en una actuación musical o en un Telediario.

Esta actuación de ‘Cerrado por Vacaciones’ sirvió para despedir a Miriam Díaz Aroca y Jordi Estadella como presentadores del Un, dos, tres. Aunque, en ese momento, aún no se había tomado la decisión de cambiar a Estadella, como sucedió después. Sólo Serrador conocía que Mirían Díaz Aroca no iba a continuar al frente del formato para afrontar nuevos proyectos. No se dijo en emisión, pero sí se lanzó un sutil guiño final en el instante en el que los créditos de cierre se congeló la luminosa imagen de la comunicadora que saltó a la fama por el programa Cajón Desastre. De nuevo, Serrador representando la importancia en televisión de contar al espectador una historia hasta el último segundo del show. De cerrar los programas con la emoción del mensaje cómplice, ese mensaje que el espectador pilla aunque no tenga toda la información.

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@borjateran

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Borja Terán, editor


“Soy licenciado en periodismo y he trabajado como redactor, como ayudante de realización y también desarrollando contenidos en diferentes soportes (televisión, radio e Internet). Con la mirada siempre puesta en la creación, el estudio de los viejos y nuevos escenarios audiovisuales y el desarrollo de nuevos formatos para contar historias. Porque me temo que en mi partida de nacimiento ya constaba mi curiosidad infinita por los entresijos del mundo mediático.

Esa curiosidad es el cimiento de este blog dedicado a la televisión que nos toca vivir, sin dejar de recordar la del pasado y permitiéndonos soñar con la del futuro.”

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