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Los 6 errores que no debe repetir ‘Los Goya’

3 Febrero 2017 - 14:04 - Autor:

La gala de los Goya es una exposición perversa“. Lo dijo Eva Hache. Y no se equivocaba. La gran ceremonia de premios del cine español es la excusa perfecta del público para canalizar la ira y criticar a mansalva, sobre todo al conductor de la fiesta. O que se lo pregunten a Dani Rovira que, sin embargo, ha decidido volver, por tercera vez, como presentador de los famosos galardones de la Academia. Eso sí, esperemos que en esta edición de Los Goya no se repitan los 6 errores de manual que siempre terminan restando glamour al sarao.

1. Cantar, vale. Pero sin pasarse.

En alguna que otra ocasión Los Goya han pecado de pretender grandes números musicales que más de escribirse a tono con la idiosincrasia nacional han pretendido amular a la grandilocuente apertura de los Premios Tony. Error, pues los Tony son unos galardones del teatro musical estadounidense, no de nuestro cine. Así que mejor no meterse en la parafernalia de un número de estas condiciones. Menos aún si careces de los medios para ello y lo vas a consumar a medio gas. Y peor todavía si la gala se realiza desde un salón de actos de un hotel que no cuenta con un escenario con las dimensiones idóneas a la altura de un show de televisión de estas características. Al final, siempre es mejor optar por la cercanía del primer plano de nuestras estrellas. Así sucedió en la ceremonia en que se cantó Resistiré. Fue toda una oda a la cultura, nuestra cultura. Y eso traspasó sin necesidad de ballets, pompas o fuegos artificiales.

2. Trucos de magia

Una gala de premios debe centrarse justamente en eso: en los premios. Sólo basta un toque de humor, cierta mala leche en el monólogo del presentador y, por supuesto, la emoción de los premiados. De ahí que sobre cualquier parafernalia extra, que simplemente sirve para atascar el evento. En la pasada edición se incorporaron trucos de magia. Error, sacaron al espectador del leitmotiv de la ceremonia. El espectador no entendía su sentido dentro del programa.

3. Butacas vacías

Las butacas donde están sentadas las estrellas de nuestro cine deben de ser las grandes protagonistas de Los Goya. O de cualquier gala de premios. Ellen DeGeneres lo demostró hace unos años en su celebrada última edición de los Oscars, convirtiendo el patio de butacas en el escenario principal de sus labores como presentadora (aquí sus trucos aquella memorable noche). Sin embargo, en España los premiados van huyendo a medida que avanza la gala, dejando huecos vacíos en la grada, que producen una tremenda sensación de desgana en la emisión televisiva. Error. Los actores deben saber que son hasta el último minuto los cabeza de cartel de la emisión. Y, aunque se haga larga la gala, deben aguantar hasta el adiós final.

4. Alex O’dogherty

El bueno de O’dogherty no tiene la culpa. Pero, avanzada la ceremonia, es un error introducir con calzador una actuación marcadamente de autor. Los Goya no dejan de ser un programa de televisión que debe contar con unas tramas definidas de principio al final del show -como logró Buenafuente y su equipo en 2010, en la emisión de más audiencia de estos premios-. Es necesario que los contenidos de Los Goya cuenten con cierta coherencia y no sean una amalgama de números inconexos, que aparecen cuando la gente espera que la historia avance, no de rodeos y termine lo antes posible.

5. Interruptus

Los Goya son unos premios. Y deben valorar los agradecimientos de los premiados sin complejos. Un error cortar de cuajo a los galardonados. Es su momento. La mayoría no volverán a estar ahí. Está bien introducir cierta música, cuando se alargan el discurso (para que recuerden que el minuto de gloria no debe eternizarse), pero tampoco hay que cortar su emoción de forma brusca. Eso también molesta al espectador, es un acto de mala educación.

6. Esto no es Hollywood

España no es Hollywood, ni necesita ser Hollywood. El gran problema y error de las galas de los Goya aparece cuando son una burda imitación de los Oscar. Los norteamericanos son los grandes maestros en este tipo de acontecimientos, está claro, pero lo inteligente es crear este tipo de galas a la medida de nuestra realidad creativa. Por eso mismo se recuerda con tanto cariño las ceremonias presentadas por Rosa María Sardá, pues eran una explosión de humor inteligente sobre el cine español, los asistentes (y no asistentes) al evento y las carencias del propio show que estaba presentando. Todo el rato se reía de lo cutre que era aquello y, así, lo convirtió en especial, sarcástico e incluso glamouroso. Sardá otorgó identidad propia a Los Goya y logró lo que siempre deben de ser este invento: una celebración de la cultura, la cultura del cine.

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@borjateran

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El cierre de 40TV: el videoclip ha muerto en televisión

8:48 - Autor:

La versión televisiva de Los 40 Principales se apaga el próximo viernes 17 de febrero. Casi dos décadas después de su nacimiento (en 1998), el canal temático musical cierra como consecuencia de un tiempo en el que ya no se consumen videoclips a través de la televisión lineal tradicional.

El espectador tiene la posibilidad de disfrutar de sus artistas favoritos con sólo un clic en Youtube u otras plataformas. El público ya no necesita sentarse frente al televisor a la espera de que aparezca el vídeo de su cantante preferido, como sucedía antaño. Y esa es una de las consecuencias que ha convertido a 40TV en un canal condenado a la desaparición, a pesar de llevar el nombre de la gran radiofórmula musical española.

Pero, a diferencia de otros canales de música que se han renovado para mantener un público definido fiel -como MTV, que ha experimentado con otros géneros en los que destaca el docushow-, la fórmula de 40TV se ha quedado estancada en un mero discurrir de videoclips al uso. Sin sentido, cuando esos contenidos están en las plataformas online.

Sin inversión en programas que potencien una marca diferenciada y con una parrilla enlatada, era cuestión de tiempo: 40TV desaparece en una época en la que da la sensación de que la televisión no es lugar para la música. Mentira, pues los grupos y cantantes siguen siendo una buena materia prima para un canal o programa de competitivas audiencias.

El problema está en que los videoclips de promoción, o las actuaciones atadas a un playback con pie de micro,  no generan interés en el espectador al no contener una historia exclusiva y diferenciada en el programa que se emiten. La música triunfa en televisión si se transforma en un acontecimiento.  Y no se ha aprendido de los realizadores clásicos, como Lazarov, que tenían claro que cuando cantaba un artista o grupo había que envolver la actuación de una propuesta escénica creativa. A veces, demasiado creativa. Así se despertaba la curiosidad del público. Así se esperaba con ganas de sorprenderse el programa de turno. Así no se hablaba de otra cosa al día siguiente.

El videoclip ha muerto en televisión, ahora es la televisión la que debe retirar al videoclip creando sus propios show musicales que nutran de contenidos retuiables las redes sociales. Pero, claro, para lograr este tipo de formatos se necesita un margen temporal en el que crear, producir, ensayar y realizar en condiciones cada programa. Y en la televisión de hoy no hay demasiado tiempo para tener tiempo.

@borjateran

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Borja Terán, editor

"Soy licenciado en periodismo y he trabajado como redactor, como ayudante de realización y también desarrollando contenidos en diferentes soportes (televisión, radio e Internet). Con la mirada siempre puesta en la creación, el estudio de los viejos y nuevos escenarios audiovisuales y el desarrollo de nuevos formatos para contar historias. Porque me temo que en mi partida de nacimiento ya constaba mi curiosidad infinita por los entresijos del mundo mediático.

Esa curiosidad será el cimiento de este blog dedicado a la televisión que nos toca vivir, sin dejar de recordar la del pasado y permitiéndonos soñar con la del futuro."
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