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Chicho Ibáñez Serrador, la asignatura pendiente de las universidades españolas

13 Abril 2017 - 0:00 - Autor:

La asignatura pendiente de las facultades de comunicación de España se llama Chicho Ibáñez Serrador. Los alumnos salen de la Universidad sabiendo multitud de géneros, técnicas y lenguajes audiovisuales pero, sin embargo, no exploran figuras prácticas que definen la esencia de las narrativas de televisión, cine e incluso radio.

Uno de los ejemplos más claros se resume en Narciso Ibáñez Serrador. Es fácil hablar con recién licenciados en Comunicación o Periodismo que desconocen quién es la figura más importante de la televisión en España. Algo falla si los estudiantes salen de la facultad sin conocer a la persona que ejemplifica la televisión en su máxima expresión, con sus virtudes y hasta con sus debilidades.

Porque estudiar a Chicho Ibáñez Serrador es aprender la importancia de la mirada propia a la hora de contar historias. Con Chicho la televisión aprendió del cine y el cine aprendió de la televisión. Serrador incorporó elementos tradicionales del guion cinematográfico y teatral a todos sus programas, ya fueran concursos de entretenimiento, como el Un, dos, tres o El Semáforo, o divulgativos como Hablemos de Sexo.

Sus programas son una lección de narrativa, planificación, guion y, no menos importante, dirección de actores: del presentador, pasando por los figurantes o ballet y, sin olvidar, los artistas invitados, como los cantantes.

Con Serrador hasta el cantante que iba sólo de mera promoción sabía a qué cámara mirar y la actitud que debían tener. Porque Chicho entendía lo crucial de definir bien los conceptos escénicos. No le bastaba un playback con pie de micro, comprendía que la televisión era contar con rotundidad una historia. En televisión y en su vida, porque él siempre ha sido un gran narrador de historias.

De hecho, su forma de colocar las cámaras, los travellings y hasta los primeros planos contaban con un sello personal que no se ha vuelto a repetir y que resume una de las armas de éxito de la televisión de hoy y mañana: el ensayo y la buena planificación. Todo estaba milimetrado. Porque de lo ensayado surge la mejor improvisación.

Aunque de Chicho también hay que aprender su habilidad para descubrir nuevos talentos y tomar el pulso a su tiempo. En programas y en ficción, ha retratado con astucia la situación del país. Aunque no lo pareciera. Y aportando una interesante obsesión extra, pues Serrador siempre ha intentado que su trabajo, además de entretener, despertara la curiosidad en el espectador. Enseñara, aunque fuera un poquito, y hasta propiciara cierto pensamiento crítico en una audiencia con inquietudes por descubrir. De hecho, él mismo creó una magistral radiografía de la fascinación tóxica que despertaba la pequeña pantalla con El Televisor. Una obra de arte.

Chicho es un adelantado a su tiempo. Un visionario. Él inventaba la televisión. Experimentaba con sus engranajes. Y creaba estampas sin fecha de caducidad. Ya el logotipo de Historias para no dormir era una escalofriante (y reconocible) imagen de marca redonda: la puerta a contraluz abriéndose, con su chirrido y con su grito seco final. Una carta de presentación que había llegado para quedarse en la memoria colectiva.

Entonces no había demasiados medios, pero la falta de presupuestos no era un obstáculo ni excusa. Desde los rudimentarios estudios de TVE de la época, desde el corazón de un recién inaugurado Prado del Rey (no en el Paseo de La Habana), Serrador evidenció su maestría para engarzar unas tramas en Historias de la frivolidad o Historias para no dormir que funcionaban a la perfección gracias a un ingenio al que no empalagaban las truculencias o la censura.

Chicho es para algunos el Alfred Hitchcock español. Pero, en realidad, es mucho más que un Hitchcock para nuestro país. Porque ha sabido ir más allá del cine de género y ha incorporado sus técnicas a la televisión, modernizando los contenidos televisivos y revolucionando el entretenimiento. Sus programas son un puzzle de elementos para atrapar al espectador: bases musicales que dirigían la percepción del público, personajes pluscuamperfectos (con protagonistas, antagonistas, rupturistas y dinamizadores del show…), giros dramáticos -antes de que se popularizara la expresión cliffhanger– para que la audiencia aguantara la atención… Todo perfectamente coreografiado, como si nada.

Y podía haber hecho mucho más. Pero TVE y los productores no le dejaron. Porque la falta de riesgo no es nada nuevo en nuestra televisión. Aunque ahí guarda sus guiones, que deberán ser estudiados y tal vez alguno hasta rodado.

No ha existido nadie tan importante para la televisión en España como Chicho Ibáñez Serrador. Ha llegado el momento de que también la Universidad divulgue como merece el trasfondo de su trabajo con una visión global del significado del entretenimiento que, paradójicamente, se está perdiendo y que está empobreciendo la televisión de hoy y, lo que es peor, del mañana.

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Borja Terán, editor


“Soy licenciado en periodismo y he trabajado como redactor, como ayudante de realización y también desarrollando contenidos en diferentes soportes (televisión, radio e Internet). Con la mirada siempre puesta en la creación, el estudio de los viejos y nuevos escenarios audiovisuales y el desarrollo de nuevos formatos para contar historias. Porque me temo que en mi partida de nacimiento ya constaba mi curiosidad infinita por los entresijos del mundo mediático.

Esa curiosidad es el cimiento de este blog dedicado a la televisión que nos toca vivir, sin dejar de recordar la del pasado y permitiéndonos soñar con la del futuro.”

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