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Las lecciones televisivas que aún no ha aprendido España en Eurovisión (VÍDEO)

9 mayo 2017 - 23:02 - Autor:

Todo está preparado para la gran gala final de Eurovisión 2017. Será el próximo sábado y, en esta ocasión, un joven y desconocido talento, Manel Navarro, representa a España. Esta noche, en una bastante floja primera semifinal del eurofestival ya se ha podido ver el adelanto de la propuesta española, que no termina de funcionar a nivel televisivo. El motivo: no aprende de tres lecciones básicas del significado de Eurovisión.

1. La escenografía no aporta

La propuesta escénica de Manel Navarro no enriquece el tema musical, simplemente distrae con una sucesión de elementos inconexos que van teñidos de colores fosforitos. En la actuación de España, las grandes pantallas que envuelven el decorado de Eurovisión son un ir y venir de animaciones sin lógica aparente. Que si sale un planeta Tierra girante, que si aparece una furgoneta con espasmos, que si unas sombrillas que van de manifestación se abren y se cierran, que si aparecen unos surferos chapoteando, que si crecen unas palmeras de postal de Miami… Una lluvia de ideas playeras sin ton ni son, cuando la puesta en escena debe construirse para potenciar la historia de la canción. La luz y las proyecciones deben guiar la emoción del espectador, impulsando la interpretación del cantante. En cambio, en esta propuesta, las animaciones escénicas sólo distraen y diluyen al artista.

2. La realización desacompasada

En ese viaje de interpretación y puesta en escena, la realización de cámaras es crucial. En este sentido, la lección básica está en que las imágenes bailen al ritmo de la música y enfaticen las acciones que realiza el cantante. Todo coordinado con los instantes cruciales de las animaciones del fondo y el ambiente en el estadio, donde se vive y se sufre Eurovisión. Pero, de momento y si nadie lo remedia, la realización de Manel Navarro está siendo desordenada con planos que no van al compás de la canción. De hecho, la realización por momentos se queda congelada, produciendo solo dos planos en un minuto. ¿Por qué sucede esto a España y no a otros países? Porque al no llevar un hilo argumental bien establecido en todas sus piezas, la realización tampoco se implica y se queda en una grabación de programa musical al uso (este año, como en Viena, la realización de la televisión organizadora ha sido regulera).

Al igual que sucede con las animaciones del fondo, en vez dirigir la emoción en la historia guiando armónicamente la mirada del espectador, la realización terminan desordenando su atención con caóticos y gratuitos impactos visuales. Ni siquiera la planificación de cámaras destaca lo suficiente el momento estrella de la puesta en escena, cuando Manel Navarro juega con una tabla de surf que se proyecta en la pantalla que existe bajo sus pies.

3. ¿La historia?

España suspende en Eurovisión 2017 porque, de nuevo, se ha olvidado que no sólo es un festival de canciones: Eurovisión es un gran show de televisión y, como consecuencia, las actuaciones deben desprender un espectáculo televisivo con entidad propia. Y un buen espectáculo musical a través de la tele, y en este caso Eurovisión, se crea narrando una historia que integre todos los engranajes de los que se dispone: sonido, luces, pantallas, realización, efectos. Elementos diseñados en conjunto y no por separado, como desprende la propuesta de Manel Navarro. Todos los ingredientes de una emisión a una para narrar una historia que lleve al espectador hacia un lugar emocional y no hacia una catarsis de superficiales fuegos de artificio que sólo terminan distrayendo.

Es lo que está pasando con Manel Navarro en este Eurovisión con una escenografía que, además, difumina su candidatura dando un protagonismo al resto de componentes del grupo. En vez de parecer un solista, da la sensación que es una boy band. Un error, porque al final va a ser el propio Manel el que con su estudiada forma de mirar, seducir y cantar al televidente (mirando directamente a la cámara que le enfoca en primer plano) salvará la candidatura y lo hará desprendiendo juventud y vitalidad. Una candidatura que, por culpa del resto de deslavazados mimbres, no luce como podría.

@borjateran

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‘All you need is love… o no’: los errores televisivos del programa de amor de Risto Mejide

1:10 - Autor:

En una época en la que todo vuelve. Telecinco ha resucitado uno de los grandes éxitos de la historia de Antena 3, Lo que necesitas es amor. Un formato de éxito internacional que ha vuelto en teoría actualizado para los nuevos tiempos bajo el nombre de All You need is love… o no. Sin embargo, un programa de amor no sólo tiene que serlo, tiene que parecerlo.

El colosal éxito de aquel Lo que necesitas es amor con Isabel Gemio y Jesús Puente radicaba en que ponía en la palestra emocionantes historias de parejas en las que era fácil sentirse reflejado. Porque todos hemos querido y hemos roto. Las personas que pisaban el estudio era gente de la calle, con historias de amor o desamor que respiraban verdad.

En cambio, All You need is love… o no ha optado por un arranque con un elenco de personajes muy de manual de primero de televisión, muy de programa piloto que no llega a ninguna parte. O eso parecía, pues no transmitían precisamente esa verdad que era esencial en el formato original. Que si un cachitas bailando una coreografía para pedir matrimonio a su amada (lo nunca visto en un prime time o en YouTube), que si una pareja rota que, en vez de contagiar esa desazón de las rupturas, sólo parecían felices y encantados de estar en Telecinco montando jaleo, que si un guaperas sirio (Míster Arab World, para más señas) reencontrándose con su madre (porque su madre es el amor de su vida) en modo Sorpresa, Sorpresa

Difícil empatizar con los personajes anónimos del show. Tampoco con una pareja de ex novios, que intentaban buscar pareja el uno al otro en unos estéticos vídeos pregrabados que son un estorbo para la credibilidad de la emisión. Y es que, en televisión, la realidad jamás debe parecer una serie hipster, porque esto resta verdad en el ojo del espectador. Da igual que lo que se muestre sea real si no lo parece.

En la parte positiva del programa y aunque les falte rodaje y cohesión, están Risto Mejide y su troupe de colaboradores (David Guapo, Irene Junquera, Elisa Mouliaá, América Valenzuela, Manu Sánchez): un buen casting de personajes fijos para reinventar el programa a tono con la tele de 2017 y alejarlo de su antigua aureola de sensiblería básica. Mejide y compañía trata el contenido del formato con la relatividad y travesura que merece cuando toca, a pesar de encontrarse en un plató poco amplio, con luces locas y público azul de fondo, que lo mismo podría ser de Sálvame, Gran Hermano o Hazte un selfi. La única diferencia con respecto a estos programas es que el decorado está presidido por una gran mesa, en la que se va sentando el personal. Algo que, por otro lado, tampoco es que sea una novedad televisiva, vaya.

No era casual que Lo que necesitas es amor tuviera un sofá en vez de una mesa en el centro del decorado. En televisión no luce un beso detrás de una mesa, tampoco un reencuentro sorpresa con una madre.

La mesa es un obstáculo para que fluya el amor: con sus abrazos, con sus manos entrelazadas, con sus mimos, con su emoción. Y ese es el principal problema de All You need is love… o no el amor no fluye. Tal vez porque se ha optado por gente que, a primera vista, parece fotogénica o salada para los patrones obvios de la televisión pero que, en realidad, son la antitelevisión, pues no transmiten lo más importante: esa verdad que te emociona porque es como tu verdad, como tu vida.

De hecho, en esta primera noche, ni los protagonistas más emotivos han resultado lo suficientemente creíbles. Y ya ni hablar de ese chico al que le ha dicho “el amor de su vida” que no le quiere y, en cambio, su comunicación no verbal desprendía una contradictoria felicidad imparable porque estaba en la tele.

Duro futuro tiene All you need is love… o no si lo que han mostrado en esta primera entrega era lo mejor que tenía para enganchar. Seguro que historias de amor o desamor, apasionantes y empáticas, hay en muchos rincones del país, sólo que se deberán buscar más allá de aquellos egos ansiosos de cualquier ocurrencia con tal de salir por la televisión y vivir su momento de gloria bajo los focos de colores de su idolatrada Telecinco.

@borjateran

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Borja Terán, editor

"Soy licenciado en periodismo y he trabajado como redactor, como ayudante de realización y también desarrollando contenidos en diferentes soportes (televisión, radio e Internet). Con la mirada siempre puesta en la creación, el estudio de los viejos y nuevos escenarios audiovisuales y el desarrollo de nuevos formatos para contar historias. Porque me temo que en mi partida de nacimiento ya constaba mi curiosidad infinita por los entresijos del mundo mediático.

Esa curiosidad será el cimiento de este blog dedicado a la televisión que nos toca vivir, sin dejar de recordar la del pasado y permitiéndonos soñar con la del futuro."

 

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