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Así Chicho Ibáñez Serrador aprovechaba el verano para revolucionar el ‘Un, dos, tres’

21 Julio 2017 - 0:05 - Autor:

Programas que continúan, programas que se van, programas que se estrenan. La televisión no descansa en verano pero, sin embargo, en este 2017, ningún programa que llega en estas fechas huele a vacaciones. Las cadenas no rompen con la rutina y ni siquiera intentan refrescar sus parrillas con espacios pretendidamente estivales.

El maestro de la televisión en España, Chicho Ibáñez Serrador, sabía aprovechar los cambios de estación para conectar con la complicidad del espectador. Más aún en verano, con el ambiente festivo y alegre que conlleva el estío. El Un, dos, tres… responda otra vez, con su cambio de decorado semanal, permitía a la perfección adaptar la dinámica del show al aire vacacional.

Lo lograba con un plató luminoso, muy colorista y con toques de hotel con piscina. Pero, además, incluso atreviéndose a invitar a la grada del concurso a un público que debía ir en bañador. Como si estuvieran en el chiringuito. Así el programa generaba un acontecimiento especial, que entraba por los ojos del espectador. La curiosidad y morbo del erotismo del televidente ayudaba, pero también la naturalidad con que Chicho lo realizaba. Sin complejos, sin recatamientos e invitando a variopinta gente de la calle. Para todos los gustos, no solo modelos artificiales.

Era la televisión que sabía conectar con su público a través de un entretenimiento nada remilgado. Y que, además, sabía cerrar etapas con un hilo argumental definido. De esta manera, en 1993, Chicho Ibáñez Serrador puso a todo su equipo a cantar una canción “cerramos por vacaciones”. Tema que también sirvió de colofón de la emisión. Como consecuencia, el espectador se quedaba hasta el final, incluso después de ver el premio que se habían llevado los concursantes, pues la narración del programa seguía alimentando la imaginación del televidente también en los títulos de crédito, Así, como en un buen guion, esta edición playera de Un, dos, tres mostró a todo su elenco de protagonistas, con las gafas de sol y la maleta a cuestas, marchándose por la mítica escalera del concurso hacia su lugar de vacaciones.

Las azafatas, las hermanas hurtado, Jordi Estadella, Miriam Díaz Aroca… De hecho, Miriam Díaz-Aroca quedó última en lo alto de esa emblemática e inolvidable escalinata. Entonces, Serrador no optó por acabar su show con el habitual gran plano general de todo el estudio. Dejó al espectador con el encuadre de la luminosa mirada de Díaz-Aroca. Ahí, en su retrato, en su adiós, congeló la imagen. Y el programa terminó. Pocos lo sabían pero, en realidad, Chicho estaba despidiendo con sentimiento a Miriam, que dejaba sutilmente el programa para crecer en su carrera cinematográfica. Así es la mejor la televisión, la que se adapta con flexibilidad al tiempo que vive y diseña un guion que no descuida ni el último segundo. Incluso lanzando mensajes que no siempre tiene que entender todo el mundo. Porque la mejor televisión, esa que te araña la emoción, también se escribe entre líneas.

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Lo que debe aprender ‘Gran Hermano’ de ‘Supervivientes’, el gran éxito de la temporada

0:00 - Autor:

José Luis, de MasterChef, ha ganado Supervivientes 2017. El reality ha cerrado su temporada número dieciséis con un aventurero como vencedor, reuniendo más televoto que la popular Alba Carrillo. Pero, sobre todo, el gran triunfador de este programa es el propio Telecinco que ha consolidado este espectáculo de la supervivencia como espacio no deportivo con más cuota de pantalla del curso (25,8%) y, por tanto, ha demostrado que la tele-realidad sigue en buena forma a pesar de la pérdida de interés que sufrió el último Gran Hermano.

Supervientes ya es la referencia para el retorno de GH en septiembre. El programa padre de la tele-realidad, sin Mercedes Milá, debe aprender tres lecciones básicas que han catapultado a la isla de los famosos al ser reality más seguido del curso, sin rival.

1. Personajes inclusivos

El casting de Supervivientes ha entendido la importancia de crear personajes que se complementan entre sí. No son todos de un mismo perfil clónico. Existen diferentes tipos de aventureros (más jóvenes, más rurales, más viejos, más modelos, más folclóricos…) y el programa no se centra en tramas argumentales complicadas. Al contrario, las vivencias del casting son fáciles de seguir aunque el espectador no vea con obsesión toda la parrilla de Telecinco. El público fiel de Mediaset ya está presente en la base de espectadores del show, así que este tipo de formatos deben sumar a otros televidentes que están en la competencia. Eso se consigue con más humor, más emoción, más personajes variopintos y menos grito.

2. No sólo polémica

Las peleas venden en televisión. Pero un reality no vende con sólo peleas. El último Gran Hermano se quedó sin personajes empáticos porque todos estaban enfadados. Sin buenos, tampoco hay malos. Faltó comedia. Faltó amor. Faltó vida realista más allá de personajes que parecían sólo interesados en la fama que surge del conflicto de discoteca. Supervivientes 2017 empezó con conflictos prefabricados desde España, por vínculos y odios personales que traían de casa, pero rápidamente los responsables del programa se dieron cuenta de la importancia de poner el foco en la supervivencia. De esta forma, volvieron las pruebas físicas al reality para que el espectador sintiera una adrenalina que, al mismo tiempo, desemboca en giros de guion para las estrellas que juegan en el show. En Gran Hermano, por tanto, necesitan inventarse pruebas más efectistas que descoloquen la estrategia de unos concursantes que son expertos en el concurso. También al propio espectador, que ya cree sabérselas todas.

3. Presentador no encorsetado

Los reflejos e ironías del presentador, Jorge Javier Vázquez, han sido claves en el éxito de Supervivientes 2017. Con sus ocurrencias, Vázquez ha definido mejor la personalidad de los concursantes y ha enriquecido el guion, aportando mucho a la emisión gracias a su habilidad a la hora de saber mirar y escuchar mientras comunica. No es sólo un comunicador, también es un curioso observador al que no se le escapan los detalles que surgen en la isla.

Sin embargo, las galas de Gran Hermano cuentan con un estructura más cerrada. Bastante más encorsetada, de hecho. En GH, el presentador debe ceñirse al guion con más rigor que en Supervivientes o, de lo contrario, descoloca el organigrama de una gala que es un puzle de vídeos y conexiones muy calculadas. Pero, como Supervivientes, GH tiene que ser más flexible, con unos discursos de presentación con una narrativa menos “institucional” y con una dinámica que imponga menos y esté más a tono con la televisión actual. Mercedes Milá logró introducir su locura con el paso del tiempo (ella también en los primeros “Grandes Hermanos” era más busto parlante). Vázquez también lo conseguirá. Porque esta próxima temporada, como hizo con Supervivientes, Jorge Javier perderá el respeto a Gran Hermano. Y es que GH no necesita una enésima propaganda de ‘revolución’,  lo que de verdad necesita es tomarse menos en serio.

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El annus horribilis de TVE: los errores que comparten todos sus fracasos de entretenimiento

20 Julio 2017 - 0:01 - Autor:

Fantastic Duo, No es un sábado cualquiera, El Gran Reto Musical, El Árbol de los deseos, Espinete no existe, Pura Magia… son los nuevos programas de entretenimiento que ha estrenado TVE en la última temporada y, al mismo tiempo, son grandes desconocidos para el público. Han sido un fracaso de audiencia pero, también, de repercusión social.

Sólo el reencuentro de la primera edición de Operación Triunfo y MasterChef ha supuesto un éxito para Televisión Española. Dos programas que vienen de otras etapas de la cadena pública y que han destacado porque son conscientes de su tiempo: el público se siente reflejado en sus contenidos. Y ahí está el verdadero fracaso de TVE en los últimos tiempos.

Los responsables de entretenimiento de la cadena pública han centrado todos sus estrenos en la búsqueda de un público premeditadamente familiar. El problema surge cuando se cocinan esos espacios para un tipo de familia que ya no representa a la sociedad actual, con unos artificiales lenguajes televisivos que limitan el contenido hasta expulsar al espectador de hoy.

La mayoría de las críticas hacia esos espacios se resume en que la dirección de TVE “hace televisión de los noventa“. Pero esta argumentación es errónea, ya que en la década de los noventa Televisión Española producía programas de entretenimiento que no iban a rebufo de nadie, entendían los contextos del canal público y de su audiencia y, además, no sufrían demasiados complejos a la hora de jugar con las ideas de la televisión.

Sin embargo, todas las apuestas en entretenimiento de la actual cúpula de TVE sufren demasiados complejos a la hora de crear televisión pública. Con programas en donde se limita la personalidad de sus presentadores y colaboradores. Como consecuencia, no se perfilan personalidades empáticas más allá de un guion condicionado por lo políticamente correcto, previsible y sin ninguna posibilidad de transgresión imaginativa.

De hecho, la mayor parte de estos programas frustrados de TVE comparten un error: el mal montaje de imágenes, que rompe el clímax de lo que se está contando con unos nada disimulados cortes de edición que descolocan la materia prima de cada espacio. Por ejemplo, mientras que la versión original de Fantastic Duo construye el interés por los concursantes con ayuda de los planos de reacción de los famosos (asombro, risas…), La 1 ha desvirtuado este formato al apostar por una edición de imágenes que oculta la espontaneidad de los colaboradores, como Bibiana Fernández. Al final, como consecuencia, el público percibe que está ante otro programa de actuaciones pegadas de cantantes. Observa el nuevo talent como más de lo mismo, ya que la postproducción ha matado gran parte el sello diferenciador de este show y no permite una evolución argumental que transmita naturalidad. Un detalle que se repite en todos los formatos de la emisora: del talent Pura Magia al nostálgico Espinete no existe. En este último, iba con tanta prisa que propiciaba frustración en el ojo del espectador. El público sentía que no había tiempo para disfrutar de las historias de los entrevistados.

Tampoco ha ayudado la escenografía de los programas. Los decorados siempre cortados por un mismo patrón olvidable. Todos los platós parecen iguales. Sin líneas creativas específicas que despierten la curiosidad de un público que quiere ver en TVE algo diferente de lo que ya hacen las privadas con más pompa. En este sentido, otra debilidad de la cadena pública es que no arriesga con las mecánicas de los formatos. Ahora, este mismo viernes, La 1 lanza Hotel Romántico, un programa sobre abuelos que buscan el amor en un hotel. Pero, en cambio, la dirección de entretenimiento del canal ha vuelto a adulterar la esencia original que ha propiciado el éxito internacional del formato, bajando la edad de los participantes a los cincuenta años. No vaya a ser que sea verdad ese cliché de que los abuelos no venden en televisión (eso decían antes de que fuera un fenómeno social Las Chicas de Oro…)

  • Programas nuevos que parecen reposiciones

La otra flaqueza de los estrenos de este año en TVE es que no solo evidencian que son grabados con sus malos cortes de edición, también porque son concebidos para un contexto distinto al de la estación climática en la que se emiten. En plena ola de calor, se estrenó No es un sábado cualquiera con un reportaje que mostraba el frío más invernal de Madrid. Delirante. Era un estreno, en cambio se apreció como vieja reposición.

  • Realidades que no están en el imaginario colectivo plural 

El espectador no se siente reflejado. Porque los programas no retratan el momento de la sociedad, mostrando realidades excluyentes. Como ha sucedido en el espacio de sorpresas por los colegios de España El árbol de los deseos, que se centró en colegios privados. ¿Os imagináis el concurso Juego de Niños sin ir a la enseñanza pública? No, porque el retrato real e identificable de una sociedad plural se realiza mejor si es desde los colegios que representan a la mayoría de la audiencia.

Lo mismo ocurre a nivel musical. Los hists que reproducen los programas de prime time de TVE se han quedado estancados en los noventa, olvidando complementar los clásicos de siempre con la buena música que emociona en la actualidad. Sin tomar el pulso a los nuevos talentos, nacionales e internacionales, y obviando las nuevas vías de distribución de música. Hay vida más allá de ‘La raja de tu falda‘ de Estopa.

  • El síndrome de inferioridad 

Sin olvidar que TVE está perdiendo su sello de calidad en lo que a realización visual se refiere (véase la caótica y amateur gala de elección al representante de Eurovisión, inemitible). Televisión Española debe recuperar el cuidado maestro de la línea visual de sus programas. Programas que también deben contar con la dosis necesaria de innovación para movilizar el sector audiovisual. Como siempre hacía TVE, generando acontecimientos que arrastrara al público hacia una emisora pública que jamás se infravaloraba a sí misma. Ahora sí.

En formatos de entretenimiento, recuperar a esa audiencia perdida se logra con formatos que desprendan sensación de estar en vivo y en directo, aunque estén grabados. Producciones en las que la audiencia se sienta partícipe, mientras descubre historias personales, musicales o emocionales.

De ahí que en TVE sólo siga triunfando, en audiencias y en aceptación social, aquellos programas que no son lights. Al contrario, funcionan aquellos espacios que te enseñan, te emocionan e incluso te enfrentan a ti mismo. Así pasó con la catarsis colectiva de la reunión de los primeros triunfitos, el rencuentro de OT, y así ocurre con el viaje gastronómico a través del espectáculo del reality de MasterChef. Espacios de prime time que muestran gente de verdad, con sus ilusiones, con sus frustraciones. Siendo ellos mismos, con todas las consecuencias. Es el camino que debe volver a emprender el entretenimiento de TVE: creatividad sin medias tintas, creatividad con todas sus consecuencias.

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Las cadenas de televisión superan el estigma de la ‘telebasura’

19 Julio 2017 - 0:01 - Autor:

El término ‘telebasura‘ está en desuso. Fue en los años ochenta en Estados Unidos y, sobre todo a partir de los noventa, en España cuando esta denominación se instauró para catalogar aquellos programas que transgredían límites de la intimidad o caían en el espectáculo del morbo.

La prensa tradicional se apropió de la etiqueta de la ‘telebasura’ como herramienta que infravaloraba la televisión, poniendo el foco en criticar sus programas de corazón, late night o reality. El primer Gran Hermano se condenó incluso antes de nacer. La culpa de este movimiento anti-televisión estaba en que llegaban formatos que empezaban a experimentar con unas narrativas audiovisuales más feroces para atraer la atención del espectador y, de hecho, hasta los propios creadores trataran este tipo de productos con cierto sentimiento de inferioridad. De ahí que Mercedes Milá se creyera aquello de Gran Hermano como “experimento sociológico”. El complejo obligaba a disfrazar el show de interés social.

En cambio, esta misma prensa dejó fuera del cliché de ‘telebasura’ a otros tipos de formatos, como debates o informativos. Cuando, por ejemplo, manipular interesadamente una noticia también debería ser considerado como ‘telebasura’.

Porque hay muchos tipos de ‘telebasura’. No obstante, esta controvertida denominación de origen sólo se focalizó en idénticos géneros, como si todos los programas de un mismo tipo fueran negativos. Reality, malo. Documental, bueno. Programa de corazón, malo. Telediario, bueno. Pero existen documentales con contenido vacío que son ‘telebasura’ y, al mismo tiempo, programas de cotilleo que son brillantes. Así Sálvame ha logrado perpetuarse  en la parrilla del canal principal de Mediaset creando un surrealista culebrón de la España folclórica. Puede gustar más o menos, pero está hecho con una imaginación comercial que conquista el interés de la audiencia a un coste muy competitivo para Telecinco.

Al final, desde las esferas de la cultura más excluyente, se intentó utilizar el nombre de ‘telebasura’ para delimitar los contenidos televisivos de entretenimiento y frenar, con cierto afán de superioridad de la prensa tradicional, la transgresión dentro de la televisión de masas.

Pero ya no se escucha hablar de ‘telebasura’. El escenario mediático ha cambiado. Todos los medios han sucumbido a la búsqueda de la audiencia rápida, a base del clickbait (técnica para crear impactos que sumen tráfico fácil a páginas web). También la prensa clásica, con titulares que, a veces, poco o nada se diferencian a los cebos que utilizaba Aquí hay tomate en su edad dorada de Telecinco.

Aquellos que arremetieron contra la tele resumiéndola en ‘telebasura’ se olvidaron de que la diferencia entre buena o mala televisión no depende del género, sino de la calidad y la honestidad de las ideas que desarrolla cada programa y serie. El espectador no consume basura, consume ideas que aguantan en el tiempo si están bien cocinadas, ya sea un reality, ya sea un programa de corazón o ya sea un informativo. De ahí que ya pocos hablen desde sus tribunas de ‘telebasura’. La televisión ha madurado para ser una referencia cultural por encima de etiquetas que adoctrinan y frenan la experimentación en nuevas ideas. Los programas de entretenimiento ya no tienen tantos complejos consigo mismos y el espectador (inteligente), que los sintoniza, sabe que siempre tiene la posibilidad de cambiar de canal cuando toca. E incluso de apagar la tele.

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Los negocios que aprovechan la frustración de los eliminados en el casting de ‘Operación Triunfo’

0:00 - Autor:

La primera parte del casting de la nueva edición de Operación Triunfo termina hoy con la segunda fase de las audiciones de Madrid. En total, 9.833 personas se han presentado a las pruebas en alguna de las nueve ciudades españolas donde se han realizado.

El equipo de casting del programa, liderado por Noemí Galera, ha recorrido Barcelona, Las Palmas de Gran Canaria, Palma de Mallorca, Valencia, Santiago de Compostela, Bilbao, Granada, Sevilla y, por último, Madrid. Pero, de las casi 10.000 personas que han acudido a las audiciones, sólo 380 han superado la primera criba. Así es la insaciable show televisivo, pocos son los que reúnen los requisitos de calidad vocal y personalidad artística que requiere el elenco protagonista de un programa de estas características. Como consecuencia, la gran mayoría de los asistentes se quedan fuera.

Sin embargo, la picaresca nacional siempre se abre camino ante la frustración que genera recibir un “no pasas a la siguiente fase”. Es más, en Madrid escuelas de canto y danza se han puesto a entregar folletos promocionales justo en el lugar por donde sales las personas que han sido eliminadas en el casting. Vamos, que estos pasquines, vienen a insinuar que “no lo has conseguido esta vez, pero apúntate a mi academia y triunfarás en la próxima gracias a mi enseñanza”:

Escuelas que aprovechan las horas bajas de haber sido rechazado como oportunidad de negocio para aquellos que lo seguirán intentando. Incluso, en esa misma salida del casting de OT, también se ha anunciado otra audición de artistas a través de extraños y amateurs panfletos. Son aquellos que ven una ocasión perfecta para vender o dar a conocer su proyecto aprovechando el chasco que genera abandonar un reputado casting por la puerta de atrás.

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El inviable plan de resucitar el mítico programa ‘Sé lo que hicisteis’

18 Julio 2017 - 0:00 - Autor:

¿Volvemos o qué? Lo pregunto en serio”. Así Ángel Martín ha comenzado una campaña en Twitter que especula con el regreso de Sé lo que hicisteis, el programa donde alcanzó la popularidad. También Patricia Conde se ha unido a esta movilización, a golpe de trending topic, por la resurrección del espacio de La Sexta que la vallisoletana presentó entre 2006 y 2011.

Pero el retorno de la esencia del éxito de Sé lo que hicisteis es inviable. Los años gloriosos del formato se basaron en desmontar con humor inteligente las malas prácticas de los programas de la competencia, especialmente de Telecinco. Una “de-construcción” de contenidos televisivos que Sé lo que hicistes consiguió con acierto, a través de unos personajes en estado de gracia (Patricia Conde, la loca; Ángel Martín, el gruñón…).

Pero Telecinco logró, tribunales de por medio, frenar la emisión de sus imágenes en La Sexta y, como consecuencia, el programa empezó a perder fuelle. Ya no tenía la materia prima crucial en su receta. Y, aunque intentaron reinventarse ara sobrevivir, sin las grabaciones de Mediaset el formato perdía la sarcástica personalidad que diferenciaba sus contenidos de otros programas de comedia y zapping.

Sé lo que hicisteis, por tanto, sería imposible que triunfara hoy sin posibilidad de re-emitir imágenes que pusieran en evidencia a otros canales. Aunque también hay otro factor que complica el regreso: La Sexta ya no es un canal tan independiente como antes, pues se fusionó con Antena 3, la otra cadena que era carne de críticas del programa de Patricia Conde y Ángel Martín.

En este nuevo escenario, un regreso de Sé lo que hicisteis a La Sexta supondría retroalimentar y publicitar los contenidos que genera el gran grupo de comunicación, Atresmedia. Entonces, el nuevo Sé lo que hicisteis podría tratar sus programas y series con cierta capacidad de crítica pero, sobre todo, con una aureola de autobombo promocional positivo. Y este objetivo ya lo cumple Zapeando, como tira de entretenimiento diaria que ha consolidado un público fiel sin atraer demandas judiciales y sin caer mal a (casi) nadie.

En tiempos en los que el tirón de la nostalgia recupera programas como Operación Triunfo o series como Padres Forzosos, el retorno del mítico Sé lo que hicisteis es más complicado. Su resurrección tendría tirón mediático, lo que supondría publicidad gratis para el lanzamiento del programa, pero el formato televisivo regresaría descafeinado al no poder utilizar las imágenes del resto de las cadenas para hacer su característico humor. A no ser que Patricia Conde y Ángel Martín ficharan por Telecinco e hicieran al canal vivir una catarsis desde dentro.

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El polémico ganador de ‘El Puente’: así ha repartido el dinero del premio

17 Julio 2017 - 23:13 - Autor:

El Puente ha terminado con su objetivo cumplido: los 12 participantes han logrado construir ese puente para llegar a los 100.000 euros de premio, que escondía una isla en el centro de un lago. Y David Adán Tomás ha salido ganador por votación de sus compañeros. Polémico ganador, pues dijo que si se llevaba el botín repartiría el premio. Pero, en realidad, no lo ha repartido de forma equitativa. Él se ha quedado con la mayor parte, 16.200 euros. El resto no se han llevado tanto…

Nuria: 6.100 Euros
Lokesh: 6.100 Euros
Silvia: 6.100 Euros
Clyde: 4.500 Euros (por tener un problema con la pierna que no le permitió ayudar como al resto)
Víctor: 6.100 Euros
Melody: 6.100 Euros
Rodrigo: 6.100 Euros
Rosa: 6.100 Euros
Anita: 6.100 Euros
Juan: 6.100 Euros
Míriam 6.100 Euros
Jose: 6.000 Euros (rival directo del ganador)
Raúl: 6.000 Euros (rival directo del ganador)
Wafa: 6.300 Euros
David: 16.200 Euros

Con la desigual repartición económica, El Puente ha mantenido la emoción en alto hasta el final, enfrentando al espectador al dilema de si es justo repartir el premio o no y dibujando muy bien la reacción de los participantes. Su hipocresía delante del triunfador y la frustración posterior de los castigados por el colonizador.

El Puente, un formato 100 por 100 español, creado por Zeppelin (Gran Hermano), ha reinventado el género del reality apostando por el conflicto que surge del trabajo en equipo. Sin necesitad de inyectar otro tipo de polémicas básicas (amor, celos, visitas sorpresas de ex parejas…), tan quemadas en la tele-realidad que acostumbra nuestra televisión.

Pero, sobre todo, El Puente ha supuesto un salto en la factura visual de la tele-realidad, rompiendo el tabú de que no se puede incorporar una textura cinematográfica a un reality show, ya que puede hacer creer al espectador que los protagonistas son actores interpretando un papel. El Puente ha conseguido borrar ese estigma al entremezclar con maestría la realidad, la música y la fotografía de iluminación y encuadres de película.

Así este programa del canal Cero (#0) de Movistar Plus ha recordado una de las bases fundamentales de la televisión que, en cambio, se estaba perdiendo:  la experiencia sensitiva de la armonía visual que traspasa la pantalla para producir en el espectador una emoción extra (por la textura de las imágenes, la música, los movimientos de cámara, los detalles en segundo plano…). Sin embargo, la televisión ya no cuida tanto la realización de imagen como antaño, menos aún en los realities, tal vez El Puente marque un necesario antes y un después.

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La realidad supera a ‘Black Mirror’: las redes sociales, la muerte y la deshumanización

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El actor y acróbata Pedro Aunión fallecía el pasado viernes 7 de julio durante su actuación en el festival MadCool. Estaba a punto de comenzar el concierto de Green Day y las grandes pantallas del evento retransmitieron el trágico accidente. La conmoción se propagó rápidamente a través de la redes sociales, pero allí la fiesta continúo como si nada hubiera pasado.

A pesar del retraso del comienzo de Green Day, muchos no se enteraron del suceso. Otros, que sí se enteraron, se fueron del recinto, mientras que otra gran parte de los asistentes decidió continuar la fiesta. Allí estaban los miembros de Green Day, preparados para actuar como estaba previsto, pues ellos sí que no fueron avisados del fallecimiento de Aunión por parte de la organización, tal y como han hecho saber después. Y el concierto arrancó.

Pero ahora, que ha pasado más de una semana, la terrible muerte de Aunión frente a la multitud nos deja en el recuerdo un retrato de una sociedad que, desde la llegada de las redes sociales, parece no diferenciar realidad y ficción en muchas ocasiones. Como si se tratara del argumento de alguno de esos capítulos de Black Mirror en los que se pinta un futuro desolador en el que la tecnología nos termina de deshumanizar.

De hecho, una youtuber, alias @gominuke, en su propio Twitter radiografió en tres tuits esa deshumanización a la que parece que nos abocamos: primero narró morbosamente cómo había visto y escuchado el accidente, después criticó a aquellos que estaban retuiteando el vídeo con la caída de Aunión y, finalmente, un rato más tarde, alardeó de lo feliz que estaba siendo en el concierto de Green Day y lo genial que se lo había pasado. Primero soy yo el morboso, después lo critico y, unos minutos más tarde, lo olvido para continuar con la fiesta.

Ella no se estaba percatando, pero estaba retratando un síntoma de nuestro tiempo. Estamos tan expuestos a bombardeos de ficción constantes que cuando es la realidad la que nos golpea, lo digerimos como si se tratara de un giro de guión de alguna serie.

Las redes, por su parte, provocan estados de ánimo tan efímeros que empujan hacia esa deshumanización. Cada emoción, conmoción o indignación se proyecta en las redes y relega a la anterior emoción, conmoción o indignación al olvido. Twitter necesita carnaza nueva cada día, nuevas muertes, nuevas protestas, nuevos reproches, nuevos chascarrillos. Todo es rápido, todo se precipita, todo se olvida. Sin piedad, a una velocidad que no siempre permite reflexionar más allá de una superficialidad de usar y tirar.

Muchos de los que vieron la muerte de Aunión en directo, a sólo pocos metros de su posición en el MadCool, y continuaron con el jolgorio tal vez reaccionaron con esa suma frialdad porque lo vivieron como una película, como si no fuera con ellos. Porque todo lo vemos como si fuera parte de un show que siempre debe continuar, pero no, la vida no siempre es un show: es realidad y, a veces, el espectáculo sí debería detenerse un poco, lo justo al menos, para sentir que seguimos siendo seres humanos.

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Lo que TVE debe aprender de su propia historia

TVE cancela su nueva serie ‘La Pelu’, a solo dos semanas de su estreno: motivos del fracaso

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Solo se han emitido 8 capítulos de los 60 grabados. Solo han pasado dos semanas de su estreno. Pero Televisión Española ya ha cancelado La Pelu. Un nuevo fracaso de la cadena pública que llegó para sustituir en verano al programa de Javier Cárdenas, Hora Punta.

Sin embargo, los datos de audiencia no han tenido piedad. De hecho, la curva ha sido decreciente. La serie empezó con un 8,4 por ciento de cuota y terminó el pasado jueves con un fatal 6,4 por ciento.

Un resultado previsible, pues el contenido de “La Pelu quería” difícilmente podía congeniar con el público de hoy, ya que representa un tipo de televisión ya superada: escenografía artificiosa, iluminación plana y, sobre todo, unos guiones extremadamente flojos con falsas risas enlatadas para indicar que lo que acaban de decir es gracioso porque, en realidad, no lo es.

A pesar de la evidencia de los malos guiones de la serie, la dirección de Televisión Española decidió que se grabaran más de 200 sketches para 60 capítulos, que ahora son difícilmente reubicables en las cadenas del grupo por su baja calidad. Sólo tendrían cabida en Clan TV, sin ser un programa pensado para los niños. No obstante, sus gags sí tienen cierto tinte infantil.

La Pelu quería” cierra. Pero TVE ya ha encontrado un buen sustituto. Vuelve, este mismo lunes, Viaje al centro de la tele, que tan buenos resultados dio a la cadena pública en las últimas temporadas y que, sin embargo, su nueva tanda de episodios se había guardado en un cajón.

Se trata de un formato nostálgico, de producción propia, que recupera valiosas y sorprendentes imágenes del archivo de TVE. Está dirigido por Pedro Santos, uno de los mayores conocedores del fondo documental de la cadena y está narrado a través de la voz (e ironía) de Santiago Segura.

  • El tesoro del archivo de TVE

Gracias a la rítmica recopilación de instantes memorables que nos ha dejado la historia de TVE, Viaje al centro de la tele descubre a las nuevas generaciones aquella Televisión Española que era un torbellino de ideas, programas y formatos. Un programa que también debería ser visto atentamente por la actual dirección de TVE, pues tras una temporada llena de fracasos y una desértica programación en ideas, la corporación pública debe aprender más que nunca de su rica y brillante historia para construir un inteligente futuro.

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Los expertos en ‘Juego de Tronos’ dictan sentencia sobre las expectativas de la nueva temporada

16 Julio 2017 - 1:40 - Autor:


Ya está aquí. La ansiada séptima temporada de Juego de Tronos llega a la televisión mundial en pleno mes de julio. En España, la reputada serie se podrá ver esta madrugada en Movistar Plus y en HBO. Una temporada que supone el principio del fin de una enrevesada saga que se ha convertido en un fenómeno sin precedentes a nivel global. Pero, ¿qué esperan los más acérrimos seguidores de Game of Thrones de esta etapa?

“En HBO (cadena productora de la serie) son totalmente conscientes de que puede que nos encontremos ante uno de los mayores hypes de la historia y, por esa misma razón, creo que van a poner toda la carne en el asador para dar la ración de combates épicos, muertes sorprendentes (si son protagonistas mejor), tramas que se entrecruzan sin parar y peleas verbales que necesita el fervor fan”, explica el guionista, y seguidor de Juego de Tronos, Lluis Mosquera que señala como una de las claves del fenómeno de esta producción que “el guion está perfectamente estructurado y lleno de frases para enmarcar, o al menos, para llenar los estados de Facebook”, aclara.

Más contundente es la experta en series y autora de la sección de ficción de Cinemanía, Mariló García, que considera que la hoja de ruta de esta séptima temporada debería “unir a todos los protagonistas contra los Caminantes Blancos“. Es más, García pronostica que “Cersei morirá a manos de uno de sus hermanos” y pide que “Jon Nieve esté a punto de morir de nuevo y se líe con la khaleesi”.

Además, Mariló desea: “ojalá una gran guerra con Gigantes y dragones y todo lo que sea tamaño XXL. El Muro debería caer para que los Caminantes los acojonen de verdad (tal vez, al final de temporada), determina la periodista que, encima, considera que “El Rey de la Noche debería tener un enfrentamiento o con Bran (al que ya cogió de un brazo) o con Jon Nieve (tan muerto y resucitado como él). Y Sansa y Arya que maten a Meñique ya”, agrega.

“Mi vaticinio es que el Trono no debería ser de nadie, o que fuera de todos, ante la amenaza común de los Otros, el trono debería ser de los Niños del Bosque que son los que lo han pasado putas por culpa de los hombres. Quien dice niños del bosque, dice la naturaleza, el bien original, la pureza de ese lado del Muro”, observa Mariló García con su sagaz afine.

En este sentido, el tuitero y fan de la serie Rubén Morín también apunta que “después de seis temporadas, los caminantes blancos han llegado para demostrar que, quizá, cuando se trata de sobrevivir no importan los apellidos, sino vencer a un enemigo mayor“, explica pidiendo que, por favor, la serie no baje la guardia con “mayores batallas, odios y traiciones. ¿Qué sería de Juego de Tronos sin todo eso?”, cuestiona.

Al final, el clamor popular pide “sangre, lágrimas, fuego y mucho hielo”, señala Jon Prasilova, otro de los adictos a Game of Thrones al que le intriga el enfoque de “la historia de Bran Stark. Necesitamos que esta familia se reúna ya de una vez por todas, Arya, Sansa, Bran y Jon”, aclama y añade: “Me encantaría poder ver, en el primer capítulo, el desembarco, en mayúsculas, de Daenerys y todo su séquito”.

Bernardo Pajares, experto en series y colaborador del podcast Kinótico, confía en que los fans “contengan sus ganas de volcar todo lo que va pasando en Twitter porque en la época de sírvase usted mismo, que vivimos en el audiovisual, hay que respetar los tiempos de los demás. No todos podemos o queremos ver la serie en el momento de su emisión. Hago auténticos esfuerzos por sortear spoilers hasta que se acerca el final de la temporada, que es cuando me gusta darme el atracón“. Eso será el próximo 27 de agosto. Una séptima entrega más corta que cualquiera de las anteriores: siete capítulos que probablemente sabrán a poco a los que llevan meses tarareando la famosa sintonía de Juego de Tronos, como Pajares: “Mi manera favorita de verla es tener varios episodios preparados en la recámara para hacerme buena sesión de fin de semana. Eso sí, procuro llegar al último a tiempo para no correr el riesgo de que alguien me destripe el final”, concluye. Son los daños colaterales de la nuevas formas de consumir la televisión.

@borjateran

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Borja Terán, editor


“Soy licenciado en periodismo y he trabajado como redactor, como ayudante de realización y también desarrollando contenidos en diferentes soportes (televisión, radio e Internet). Con la mirada siempre puesta en la creación, el estudio de los viejos y nuevos escenarios audiovisuales y el desarrollo de nuevos formatos para contar historias. Porque me temo que en mi partida de nacimiento ya constaba mi curiosidad infinita por los entresijos del mundo mediático.

Esa curiosidad es el cimiento de este blog dedicado a la televisión que nos toca vivir, sin dejar de recordar la del pasado y permitiéndonos soñar con la del futuro.”

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