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‘Hermanos’: una oportunidad perdida de crear una serie de referencia

17 septiembre 2014 - 8:21 - Autor:

Anoche, tras un largo tiempo esperando su turno de emisión, Telecinco estrenó al fin Hermanos, flamante nueva apuesta de ficción con muchos alicientes a priori: reparto poderoso (Antonio Velázquez, María Valverde, Álvaro Cervantes, Elvira Mínguez, Carlos Hipólito, Fernando Cayo y Aura Garrido entre otros), un director bien probado por la cadena (Salvador Calvo, artífice de éxitos como La duquesa o Niños robados), una historia atractiva con principio y final (sólo seis capítulos), una factura visual prometedora y una ambientación aparentemente de lujo para narrar un un triángulo amoroso a lo largo de los últimos treinta años en nuestro país.

El trabajo de promoción, muy bien hecho como de costumbre, resultó eficaz y el capítulo fue visto por 15.9 por ciento de cuota y 2.615.000 espectadores. Lideró, aunque sin destacar. Y es que, ¿cumplió Hermanos todas las expectativas? El primer episodio es correcto en general. Como se podía prever, hay buenas intenciones por doquier, fotografía con juegos de luces propios de estos tiempos de alta definición y geniales interpretaciones, con mención especial para un magnético Álvaro Cervantes, uno de los mejores actores de su generación, si no el mejor.

Otra cosa es la ambientación, aspecto más bien reprochable. Costaba creerse que nos encontrábamos en los ochenta, por más que María Valverde luciera chupa de cuero y mechas o que vistieran a Álvaro con un polo abotonado hasta arriba (como los modernos de hoy). Tampoco ayudaba que, nada más empezar, nos colaran un tren de ¿2011?, que la universidad pareciera el castillo Hogwarts de Harry Potter, que sonara el hit La revolución sexual de La casa azul en la secuencia de la piscina (metido con calzador) o que se apostara por filigranas visuales como los planos ralentizados en el combate de boxeo final. ¿Estábamos en la España de los ochenta o en Matrix? Por momentos era difícil aclararse.

Y es que esa indefinición es quizás otro de los grandes lastres de Hermanos también en su guión. Vale que nos van a contar una historia dilatada en el tiempo, repleta de elipsis, pero este primer episodio, durante buena parte de su duración, se compuso de secuencias deslavazadas, separadas por fundidos a negro y que hacían que nos preguntáramos más de una vez: “¿pero de qué va esto?“. Faltaba cohesión, sensación de historia compacta. 

No se escatimó, eso sí, en sexo ni en constantes cuerpos semidesnudos ni en ropa interior blanca y mojada, marcas de la casa en Telecinco o simplemente en toda serie que se precie hoy en día. Pero lo interesante es que tras la carne, venga la chicha de verdad, la que realmente nos engancha como espectadores a lo que nos están contando. Y confiamos en que Hermanos mejore en esto en los próximos cinco capítulos y no se quede en los tópicos prefabricados para lograr un éxito de audiencias pasajero, sobre todo tras el desenlace de lo visto anoche, que provoca un importante punto de inflexión entre los tres protagonistas.

Si no, habrá sido una importante oportunidad perdida. Porque Hermanos se nos prometía como serie de referencia, de esas que nacen para convertirse en ejemplos de la buena ficción que también se hace aquí. Aún podemos darle el beneficio de la duda. Todavía puede sorprendernos para bien. O tal vez no.

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El público pasota de Toñi Moreno en su nuevo ‘T con T’ de TVE

6:00 - Autor:

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Aún nadie se ha percatado en TVE que Mariló Montero no sube la audiencia. Al contrario, crea desinterés. Así sucedió este lunes con el tímido regreso de Toñi Moreno a las tardes con T con T, magazine que sustituye el polémico Entre todos y que, en su estreno, apostó por la presentadora de La Mañana de La 1 como primera invitada. Fue una entrevista con mucho corazón que sentaba las bases de la esencia del programa: rosa, sensible y emotivo. Pero, por supuesto, Montero no elevó el share. El formato arrancó con un pobre 5,3 por ciento de cuota de pantalla. Ayer este dato descendió al 4,7 por ciento.

Ya han pasado tres días de ese estreno, y T con T se va instalando en la parrilla de La 1 con un grave problema de identidad y mucho por pulir: un plató sin personalidad, un batiburrillo de secciones ya vistas y una Toñi Moreno que se muestra menos espontanea que Entre todos. Y es que este programa es más rígido que su predecesor.

Porque, si dejamos de lado peligrosas líneas rojas, Entre todos contaba con un formato televisivo claro: el espectáculo de la telelimosna y la emoción de la historia de superación, que congeniaba con un perfil de la audiencia. Nada que ver con T con T que es pura indefinición y tiene complicado conectar con el público, ya resabiado de esta clónica fórmula televisiva. De hecho, el programa de Toñi utiliza un lenguaje que denota que el espacio va dirigido a un target muy envejecido. Sin embargo, este perfil de audiencia también cambia de canal: prefiere otros ritmos que desprendan más verdad y no se muestren tan encorsetados en una insípida reinvención de la entrevista de siempre, el debate de siempre, las imágenes de archivo de siempre y los testimonios de siempre, con la presentadora en pie dando la espalda al público en plató.

En un momento en el que este tipo de estructura de ‘programa de testimonio’ desaparece de la televisión mundial, vuelve a TVE. Y regresa de la peor forma, pues incluso el público del estudio parece estar torpedeando cualquier mínimo de interés del programa de Toñi. Hacen de todo menos prestar atención a T con T. Y lo evidencian cuando están en plano. Alguno incluso parece dormido. Otros esconden el móvil entre las manos.

Un bodegón caótico compuesto por ‘extras’ repanchigados que evidencia en antena el desinterés que existe por el programa en la propia grada del plató.

La cámara delata la comunicación no verbal de los asistentes al programa: aburridos, cada uno mirando para un lado…. Todo mientras Toñi Moreno conduce su nuevo espacio de tarde cargada de buenas intenciones.

Aún T con T necesita rodaje, aunque ya ha nacido con un envoltorio incomprensible en una TVE que debería seguir siendo referencia de la tele de hoy… y del mañana. Ésta no es la TVE en la que la gente se pueda sentir identificada. Las formas no funcionan, ni con los más veteranos del lugar ni, por supuesto, con las nuevas generaciones.

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Apple planea revolucionar los televisores, ¿el fin del mando a distancia?

16 septiembre 2014 - 13:26 - Autor:

Steve Jobs también soñó con cambiar la forma del consumo televisivo. No entendía los aparatos atados a varios mandos a distancia, conectados a diferentes dispositivos y enredados en multitud de cables. Quería un aparato integrado, limpio, ligero y elegante. Quería una televisión con el sello Apple. Esa pequeña pantalla que imaginó Jobs, con su constante visión de negocio,  está ahora más cerca.

Los televisores están anclados en los 70“, ha sentenciado el consejero delegado de Apple, Tim Cook. Una declaración que no es del todo cierta. Para empezar, porque las televisiones son planas y ya no aquel tubo de rayos catódicos. Ahora son más interactivas y permiten más posibilidades. Pero en Apple saben que todavía estos aparatos televisivos no son lo suficientemente intuitivos.

El futuro de la televisión pasa por la integración de Internet y las nuevas tecnologías dentro del receptor televisivo tradicional. No será la tele de siempre, pero lo parecerá. Y Apple cuenta con todos los engranajes para conseguirlo, además de una imagen de marca poderosa que mueve fieles con sólo un chasquido de dedos y un lenguaje visual que ya es global. El próximo objetivo: alcanzar una interfaz de uso más sencilla, que sirva de plataforma para otros servicios de Apple, como el iCloud.

A Cook se le queda pequeña su Apple TV, un invento que sirve para conectar el Mac, iPhone o iPad con la tele y, al mismo tiempo, emitir programas y películas en streaming. El siguiente paso supone reinventar la experiencia para que resulte más sencillo consumir esos contenidos.

Apple trabaja para un espectador que ya ha dejado de ser sujeto pasivo para ser arte y parte. El porvenir está en la fusión de la televisión a la carta, la banda ancha, las aplicaciones móviles y las plataformas bajo demanda, como la creciente Netflix (empresa que aún parece desconfiar de su implantación en España). Ese es el camino, pero Apple seguramente esté dibujando un paso más lejano, y poco predecible, para crear un golpe de efecto mundial y tambalear a los competidores directos y, también, a las conservadoras grandes empresas de televisión, temerosas de cambios.

¿La posibilidad de grabar las series y los programas en la nube?  ¿La desaparición del mando a distancia para apostar por las señales sonoras (se especula con un sistema parecido a Siri en iPhone)? Google TV lo ha intentado, pero siempre termina en una tecnología demasiado aparatosa. Apple calcula volver a dar en la diana de la sencillez. La diana de la experiencia más intuitiva de la televisión que renace: la tele que ya no sólo se ve en el aparato tradicional que preside el salón… la tele que se usa, se toca, se disfruta y se siente en todas las pantallas: del móvil a la tablet.

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Los nueve superpoderes de Karlos Arguiñano, tras 26 años en la tele

8:40 - Autor:

Karlos Arguiñano es el chef más veterano de nuestra televisión. Su triunfo entre los fogones suma 26 temporadas en antena. Un hito. Ha pasado por todos los grandes canales y ayer se estrenó en directo, por primera vez, en Antena 3. Prueba superada: salió airoso. Su naturalidad frente a la cámara ha convertido a Arguiñano en el cocinero más querido de la pequeña pantalla. No tendrá estrellas Michelín, pero es el superhéroe de los fogones televisivos. Por nueve motivos irrefutables.

1. Arguiñano no se ha rendido a la cocina minimalista que luce muy bonita, pero que te deja terriblemente hambriento. Sigue enseñando al espectador novato como cocinar y al experimentado los trucos para hacerlo mejor. Con menús prácticos de toda la vida, donde se puede mojar y saborear.

2. Arguiñano lleva 26 años renovando su recetario, sin olvidar la importancia de nuestra tradición. Su curiosidad por la riqueza gastronómica de nuestra diversidad regional es un aliciente de un programa que valora la costumbre más jugosa y, sobre todo, más saludable.

3. Arguiñano no tiene corazas. Su cocina es la de todos. No tiene miedo a gritar sus preocupaciones, indignaciones y miedos. La política, los bancos, la corrupción, el deporte, el paro juvenil, la inmigración… Los cocineros también pueden estar comprometidos con su tiempo. Y Arguiñano abre debate con pasión. No se corta, ni con aquellos que casi nadie se atreve a tocar, lo que se traduce en un plus para un programa de televisión diario que no se queda en la sopa boba.

4. Arguiñano es un cachondo. Otro superpoder en la pequeña pantalla. Porque los cocineros de postín pueden hacer incluso tres cosas a la vez. Y Arguiñano lo mismo te cuenta un chiste, que te guisa, que te baila. Es un todoterreno de las varietés.

5. Arguiñano también canta. Las canciones reconocibles son fundamentales en cualquier talent show de televisión, las de los programas Arguiñano son originales. Se las inventa él mismo y su equipo. Y las canta, las recanta, las requetecanta hasta que el espectador no se las puede quitar de la cabeza. Sintonías pegadizas -ayer estrenó una nueva- que son claves para potenciar la identidad de un formato televisivo, que tampoco se olvida de apostar por un fondo musical de continuidad que da unidad a toda la emisión y disimula los cortes de edición.

6. Arguiñano además de contar un chiste, guisar, bailar, cantar… incluso se disfraza. Y lo hace con su propios ingredientes. Ya sea frutas u hortalizas, que decoran su cocina con formas que son puras obras de arte. Otro superpoder más para que no se desgaste un programa de televisión, dos largas décadas después: no cesa nunca de la inventiva para no dejar en generar sorpresa al fiel espectador. O, al menos, intentarlo.

7. Arguiñano ha sabido expandir el espíritu didáctico y cercano de su forma de cocinar al ámbito del bricolaje. Formatos como Bricomanía o Decogarden, de su misma productora, han servido para que tirar paredes de casa sea más fácil… e impulsivo.

8. Arguiñano ha recuperado la cocina como el epicentro de esa vida familiar de antaño. Un lugar de reunión extrapolado a la pequeña pantalla. Por ahí hemos visto pasar desde personajes famosos, a su hermana, Eva, o al prestigioso Arzak. También, en directo, se pueden colar llamadas -este lunes Pablo Motos- o incluso una voz femenina del equipo que guía al chef. Un ‘choco’ donde abrirse a la familia y amigos en el que la audiencia siempre se ha sentido partícipe. La espontaneidad de Karlos Arguiñano ha sido clave para ello en todo este tiempo.

9. Aguiñano es pura naturalidad ante la cámara, hasta ser uno de los precursores de la telerealidad. Solo en una cocina ha llenado miles de horas de la televisión más entretenida. Lo ha logrado hablando con cercanía de su vida, comprometiéndose con empatía con el espectador y, sobre todo, contando una historia a diario con la gastronomía como punto de encuentro. Porque eso es la televisión: contar historias.

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La ‘televisión Ni-Ni’, el triunfo de la audiencia que no exige

15 septiembre 2014 - 7:26 - Autor:

Mujeres y hombres y viceversa es un éxito de larga duración. Este programa con unos ‘tronistas’ que buscan el amor en un mercado de la carne y la superficialidad no sólo funciona en audiencias, también tiene el título de formato diario más comentado en Twitter, con alrededor de 50.000 comentarios en cada emisión.

Es el éxito de la televisión Ni-Ni, la televisión con una audiencia que encuentra la evasión en formatos ligeros, sustentados en el conflicto más básico: el amor de recreo de instituto, el hedonismo y la pelea atolondrada (fiesta, alcohol, tomar el sol, celos, Tuenti, Whatsapp…) .

Y funciona. Tiene su mérito. Harén de chicas y chicos guapos, recauchutados, repeinados y rociados de rayos UVA, que se tiran de los pelos con tal de salir por la tele y hacer cuatro efímeros bolos por discotecas de polígono.

Es la televisión que premia a la Generación Ni-Ni, que ni estudia ni trabaja pero que ha comprobado que existen personajes sin oficio ni beneficio que se embolsan grandes cantidades por vender su vida por la pequeña pantalla. Esta burbuja de juguetes rotos se sigue inflando estos días con el fichaje, por parte de Cazamariposas, de Chabelita, que además cuenta con un aliciente añadido: es hija de Isabel Pantoja y eso multiplica su poder de atracción.

Mujeres y hombres y viceversa puede gustar más o menos a un determinado tipo de espectador pero, al mismo tiempo, ha encendido la bombilla de determinados directivos, conscientes ahora de que existe una nueva generación de espectadores que no exige nada, pues probablemente no ha llegado a conocer la televisión más creativa e inquieta. No exigen una mínimo de puesta en escena. No exigen un mínimo de calidad en la realización del show. No exigen honestidad en la ejecución del programa. No exigen ideas más allá del enfrentamiento primario.

El programa de los tronistas tiene un decorado más propio de una cadena local de los noventa que de una televisión generalista líder. Pero no importa, el ‘chou’ del amor de cartónpiedra triunfa. Y abre una vía peligrosa, propiciando que ya se descuiden otros formatos que van surgiendo en los que se presupone que es posible alcanzar grandes shares descuidando la calidad final del producto. Porque hacer televisión no es sólo colocar unas sillas en un plató y prefabricar una escaleta para jugar con el lado más sensiblero de los protagonistas o de la audiencia. Es más que eso. Es contar una historia que construya empatías, dibuje complicidades, fomente la imaginación y que se quede en nuestra retina.

Pero la flojera, la inmovilidad y el poco riesgo de las cadenas favorecen la idea de que se puede triunfar con programas hechos con desidia, en busca del estímulo primario que no evoluciona. Ese público poco o nada exigente también debe tener sus programas a medida, pero incluso a esos programas se les puede pedir más. Sus fieles se lo terminarán agradeciendo: porque los disfrutarán más… y descubrirán un abanico de posibilidades que hasta ahora desconocían.

Por suerte, en nuestro país aún hay muchos formatos que siguen jugando con los engranajes del instinto televisivo que no se queda en cuatro cámaras mal puestas y tópicos predeterminados. Tu cara me suena, El Hormiguero, Cuarto Milenio, MasterChef y otros tantos programas de entretenimiento hacen piruetas con la imaginación, creyendo en la inteligencia del espectador y no pretendiendo hacer negocio esquivando los más mínimos escrúpulos posibles.

De ahí, que en tiempos insípidos, haya que valorar aún más la televisión que hace televisión, que emociona, que asombra, que forma, que divulga, que es autocrítica, que es sensata, que es traviesa, que no estafa, que desprende ilusión. Y que no se queda en el bucle de la trivialidad vacía que sólo fomenta la parálisis creativa colectiva.

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El artífice de los debates más polémicos de Canal 9 dirige lo nuevo de Toñi Moreno en TVE

14 septiembre 2014 - 11:06 - Autor:

Tras la cancelación del controvertido Entre todos, Toñi Moreno vuelve este lunes con nuevo formato a las tardes de La 1 de TVE. Aunque de ‘nuevo’ el espacio parece tener poco. ‘T con T’, que así se llama el programa, seguirá la estela de los magazines convencionales de los noventa. Actualidad, entrevistas, historias humanas y reportajes de investigación pretenden ser los pilares de este ‘show’ que está dirigido por dos viejos conocidos del género: Josep Ramon Lluch y Antonio Robles.

Josep Ramon Lluch ya trabajó en TVE, comandando exitosos programas de testimonios en la tarde, como Digan lo que digan de Jaime Bores, o en el desaparecido Canal 9, donde desarrolló gran parte de su trayectoria. En la autonómica valenciana, Lluch estuvo al frente de los debates más polémicos y amarillos, como Parle vosté, calle vosté. En estos espacios todo podía pasar. No había demasiados límites éticos. Incluso, a veces, se terminaban pegando los invitados, lanzando vasos de agua o intentando quitarse las pelucas. Era la época dorada de la telebasura en Canal 9, que llegaba al 40 por ciento de cuota de pantalla.

A los mandos de ‘T con T’, Josep Ramon Lluch no estará solo. Antonio Robles también codirige el espacio, viejo conocido de la productora de Ana Rosa Quintana, fue alma de Sabor a Ti o ¿Dónde estás corazón?. En los últimos tiempos, asesoró el frustrado magazine de Anne Igartiburu en TVE, +Gente.

Y en esa línea parece que va a ir el interés que alcanzará el espacio de Toñi Moreno. La principal diferencia es que el programa incorpora un buen equipo de investigación que saldrá a la calle para trabajar temas propios, tanto nacionales como internacionales. En la primera semana de ‘T con T’ veremos el primero de estos reportajes que trata sobre Ébola y ha sido realizado por la propia Toñi Moreno en Sierra Leona. La presentadora regresa de esta forma a sus orígenes, como reportera de base. Aunque, esta vez, parece preocupada por las críticas. De ahí que repita que no va como protagonista, va como simple periodista. Un trabajo que ya realizó en programas como 1 Equipo de Cuatro.

En T con T no faltará la mesa de actualidad que estará compuesta por profesionales como Rosa María Calaf, Arcadi Espada, Carmelo Encinas, Ángela Vallvey, Esther Jaén, Isabel San Sebastián, Juan Luis Galiacho o Nieves Herrero. También habrá hueco para personas anónimas, a través de sorpresas e ‘historias humanas’.

Un programa que, en realidad, se irá cocinando con su propio rodaje durante las próximas semanas. Lo que guste más a la audiencia se quedará, lo que menos se esfumará. Y es que es un formato complicado, los contenidos anunciados hasta ahora -excepto los reportajes- sólo son un batiburrillo de ideas estancadas en un tipo de televisión que debería estar superada en TVE, con un envoltorio caduco, y que sólo aleja aún más a la cadena pública de las nuevas generaciones. T con T sólo tiene un salvavidas: el carisma de su propia presentadora.

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¿Qué tienen en común Ellen DeGeneres y Pablo Motos? Un dinosaurio en plató (VÍDEOS)

13 septiembre 2014 - 10:45 - Autor:

The Ellen DeGeneres Show ha arrancado su temporada número trece en la tele norteamericana. Un éxito que ha reinventado el concepto de programa de tarde. Los viejos espacios de testimonios han dado paso a una televisión más creativa, constructiva y positiva, donde la comedia comprometida manda.

En España aún no existe ningún programa similar al que realiza DeGeneres, pero esta semana su equipo ha consumado una idea que Pablo Motos ya realizó años antes. La aparición estelar de un dinosaurio en el plató para sorprender a un niño que ha protagonizado un famoso vídeo viral en Internet.

Pablo Motos contrató a un dinosaurio mucho antes que Ellen DeGeneres. Y era mucho más creíble el Tyrannosaurus Rex de El Hormiguero, pues el bicho español no llevaba mallas negras en las piernas. El de Ellen, sí.

Tanto el instante del programa de Ellen DeGeneres como el de El Hormiguero ejemplifican ese tipo de televisión que en nuestro país escasea: los formatos de entretenimiento que apuestan por crear tramas que dinamizan el show creyendo en la imaginación.

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El boom de los programas de adultos protagonizados por niños, ¿hasta dónde llegará?

12 septiembre 2014 - 11:31 - Autor:

Esta semana, más de un directivo de nuestras cadenas se ha frotado las manos al ver que los programas con niños parecen infalibles hasta superar la barrera psicológica del veinte por ciento de share. Aunque este tipo de formato no ha funcionado siempre, ahora es tendencia. De hecho, está en su punto álgido. La Voz Kids, MasterChef Junior, Pequeños Gigantes, Tu cara me suena mini

Ya Chicho Ibáñez Serrador supo incorporar la espontaneidad de los más pequeños de la casa en su versión navideña de Un, dos tres… responda otra vez. También es recordado aquel Juego de Niños con Javier Sardá, que años después incorporó una tertulia infantil en Crónicas Marcianas como tenía en su programa de radio La Ventana. O aquel PequePrix que los sábados por la mañana pretendió repetir el éxito de El Grand Prix de Ramón García.

Los tiempos han cambiado, pero los niños no tanto. Y la televisión aprovecha esa verdad que desprenden los críos para emocionar a todos los públicos. Y como las cadenas se contagian e intentan clonar productos cuando descubren un filón, ya deben de estar investigando otros géneros en los que incluir chavales.

¿Sálvame Deluxe Kids? ¿El secreto de la guardería de Puente Viejo? ¿Supervivientes en el ChikiPark? ¿Corazón de miniAnne? ¿Pesadilla en la cocina del comedor escolar con Alberto Chicote? ¿Mariló Montero en el país de las maravillas? ¿Un Telediario Junior para subir el maltrecho share de los informativos de La 1? ¿Gran Hermano Baby? Por suerte, no llegaremos a tanto. Aún hay un límite de sensatez en nuestra tele.

Aunque los responsables de la televisión cañí ya estarán dando una vuelta por el mando a distancia de las cadenas del mundo para ver los formatos con niños se pueden adaptar a nuestra idiosincrasia. Y es que tras el boom de los programas de cocina, ahora toca el colapso por los programas de mayores hechos con niños, espacios en los que esperemos que el espíritu constructivo y festivo, como en Tu cara me suena mini, prevalezca frente a los pocos escrúpulos de los engranajes del mercado de la competencia televisiva.

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‘Tu cara me suena Mini’ y ‘Águila Roja’ triunfan en su regreso: las claves de la batalla del jueves

9:11 - Autor:

Tu cara me suena mini se ha instalado con éxito en la parrilla de Antena 3. El programa de Gestmusic ha logrado en su estreno un 23,2 por ciento de share y 2.927.000 espectadores, a pesar de emitirse en una franja complicada frente a la infalible Águila Roja que cosechó también un competitivo 19,5 por ciento de cuota de pantalla (3.360.000 espectadores) en su tramo de emisión menor. Disparó La 1 con su aventura medieval sin complejos que funciona como un reloj, aunque evidenció un desgaste en una televisión pública que no pasa por su mejor momento de audiencias.

Y es que ambos productos, Tu cara me suena Mini y Águila Roja, conectan con un mismo perfil de público infantil que anoche se diluyó. No obstante, ganaron los dos formatos. Pero la semana que viene la batalla se complicará, pues aterriza en Telecinco la temporada número 15 de Gran Hermano. Las cadenas prefieren competir con sus platos fuertes y perder cuota antes de regalar un gran dato al rival en la jugosa noche de los jueves,  día de elevado consumo televisivo.

Aunque desde Antena 3 parecen estar tranquilos con Tu cara me suena mini. El reality de Telecinco ya está mayor y ha dado síntomas de desgaste (por eso ha descansado más tiempo, para regresar más apetitoso) y el talent de Gestmusic sigue en buena forma. Más aún, cuando tiene un buen casting de adultos, como es el caso de esta edición ya que reúne a lo mejor de las tres primeras temporadas. Desde Roko a Santiago Segura, pasando por María del Monte o Xuxo Jones.

Anoche, de nuevo, TCMS dio una lección de instinto televisivo que se sale de lo preestablecido. No fue como Pequeños Gigantes una sucesión de actuaciones inconexas, el show de imitadores consigue que todo fluya con una naturalidad encomiable donde, por encima de la competición, se fomenta un trabajo en equipo divertido y se innova. ¿Cómo? Con mayores cantando con pequeños, ya sea imitando al mismo artista o realizando icónicos duetos, lo que multiplica la expectación del espectador desde casa en un programa perfecto para consumir en compañía y comentar en las redes sociales. La audiencia no sólo disfruta de ver la espontaneidad y talento de un crío, también de como interactúa con el personaje popular. 

Además, los retoños de Tu cara me suena participan en el espectáculo como si de una fiesta se tratara. Igual que el jurado, que no se queda en el tópico condescendiente, y se moja. Incluso representaron una delirante llamada a Marta Sánchez, oveja negra de la pasada temporada.  Y todo ese cóctel transmite. Y el programa no se queda sólo en la actuación: juega con la iluminación, la escenografía y las coreografías a cargo de Miryam Benedited, que van por delante y no se quedan en la acción básica del ballet, con cuatro pasos, que acostumbrábamos siempre en España.  Apartado especial merece la selección musical que, una vez más, intenta el equilibrio entre la nostalgia y la actualidad que no clona constantemente los hits de Operación Triunfo 1. Ya estamos en 2014.

El sello de Tinet Rubira y Laia Vidal se nota en el espectáculo más completo de nuestra televisión (en tiempos de sequía), con un programa que mantiene ese instinto gamberro de su versión adulta que es clave en la ilusión final que contagia el show y que se logra tratando a los niños con la inteligencia que merecen. Ahora falta que imiten más y mejor, y se suelten. Porque ese es otro ingrediente especial que tiene Tu cara me suena: va ganando con el rodaje de las semanas, cuando todo el equipo va cogiendo confianza.

La misma confianza que despierta el programa en el espectador, pues se graba en falso directo (como si fuera una gala en directo en un teatro), lo que propicia más realidad en emisión, sin evidenciar una edición posterior artificial, con público en el estudio real que vibra de verdad (no figurantes pagados de agencia) y apostando por un contenido que intenta superarse cada semana en busca de conectar con el espectador más exquisito… y también con el más básico. Así es la mejor tele generalista, la que va a por todos, creyendo en la ilusión de todos y sin conformarse con lo de siempre.

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Las 14 razones que demuestran que la tele no ha superado la década de los noventa

11 septiembre 2014 - 6:55 - Autor:

La televisión aún no ha superado los noventa. Las cadenas siguen reproduciendo fórmulas que se inventaron en una fructífera década que llegaba tras la creativa edad de oro ochentera. Los 90 nos marcaron. Es más, existen 14 razones que demuestran que las decisiones de los responsables de la pequeña pantalla siguen instaladas, para bien y para mal, en la estela que nos dejaron aquellos maravillosos años.

1. CON T DE TARDE

Esta temporada, TVE apuesta por un magazine con T de tarde. El programa ‘T con T’ (iniciales de Tarde con Toñi, Tarde con Todos, Tarde sin Terelu…) se estrena este mismo lunes. Tendrá debate, actualidad, entrevistas, reportajes y… ¡sorpresas! Toñi Moreno a punto de convertirse en la Isabel Gemio de la sobremesa. A su lado, colaboradoras como Nieves Herrero o Isabel San Sebastián. Pura vanguardia.

2. C.C.O.O.

Alfredo Urdaci vuelve a estar al frente de un informativo. 13TV ha confiado sus espacios de noticias al responsable y cara de los Telediarios de TVE. El hombre que dirigió a Letizia Ortiz cuando aún no era ni Reina ni Princesa.

3. HIJO, QUIERO QUE SEAS ARTISTA

Los programas de niños folclóricos son un gran éxito de audiencias. Cuanto más gorgorito mejor. Mucho lerele en shows maratonianos que demuestran que el folclore infantil no ha cambiado tanto. Continúa emocionando con las mismas canciones. Esta noche, este género promete ser dignificado por el equipo de Tu cara me suena mini, en Antena 3

4. LO QUE NECESITAS ES UN SOFRITO

La caravana plateada de Lo que necesitas es amor sigue recorriendo España. Eso sí, ahora no busca reconciliaciones. Lleva en su interior los fogones de Canal Cocina. El objetivo: poner a los alcaldes a cocinar, encontrar chefs anónimos por los mercados de abastos cañís y descubrir a la persona que realice el mejor huevo frito. Una gran idea televisiva que, al mismo tiempo, es una estupenda operación de imagen para dar a conocer la cadena.

5. ESTO ES… ¡MENTIRA!

La máquina de la verdad no cesa su actividad desde que lo descubrimos gracias a Julián Lago en 1992. Hoy continúa rellenando horas y horas deluxe. Aunque en la actualidad es conocido como ‘polígrafo’, que queda mucho más sofisticado. Un aparato que parece un portátil normal y corriente, pero no: descubre las mentiras o las verdades, sin medias tintas. Los responsables de las cadenas confían más en este invento que en la policía. Y Conchita es su musa.

6. PEPÓN ROVIRA

La esencia de Periodistas se mantiene viva en B&b, de boca en boca. La mítica ficción que narraba las peripecias de los trabajadores de El Crónica Universal se ha reproducido en otra redacción. El periódico ahora es una revista que repite clónicos perfiles de personajes: hijas enchufadas en prácticas, líos amorosos, fotógrafos ligones… Y el becario andaluz, que ha pasado de ser Pepón Nieto a Dani Rovira. La genética ha mejorado, vale.

7. EL TENDEDERO

Rociíto continúa como referencia de Telecinco. La hija de Rocío Jurado saca en Hable con ellas lo que aprendió de María Teresa Campos en Día a día. No necesita pinganillo, pues ella ya tenía práctica memorizando los diálogos del teatrillo El Tendedero, que se los daban sólo unas horas antes de cada emisión. Estamos cada vez más cerca del remake de este sainete mañanero que sigue vigente, El Tendedero.

8. LA RULETA DE LA FORTUNA

No pares, sigue sigue. Los cánticos del público del programa de Antena 3 han evolucionado tan poco como el concurso. Jorge Fernández es el maestro de ceremonias de un show que llegó a España en los noventa de la mano de Mayra Gómez Kemp. En 2014, La Ruleta de la Suerte sigue aguantando el tipo sin caer en la bancarrota.

9. ABUELOS FORZOSOS

Padres Forzosos prepara su regreso a la tele, dos décadas después. Para qué realizar una serie nueva, si puedes torturar a las gemelas Olsen con un reencuentro de personajes en el que ellas no pueden participar juntas, pues se turnaban en la serie para que no se agotaran en las maratonianas jornadas de rodaje.

10. SOBREMESA AMARILLA

Los Simpson son funcionarios. Y no lo saben. Desde los 90 están instalados en las sobremesas de Antena 3 como teloneros de las noticias. Nadie parece plantearse cambiarlos de horario. Lo que funciona, no se toca. Son infinitos y no envejecen. Mejor, pues las canas en televisión terminan, a veces, en despido.

11. EL SHOW DE HASSELHOFF

Ya no tiene el flotador rojo. Pero David Hasselhoff todavía es utilizado por las televisiones internacionales como chascarrillo recurrente en bodas, bautizos… y galas de MTV. Es lo que sucede cuando los gags recurrentes no se frenan a tiempo.

12. CON FORMA DE CORAZÓN

Hola, Corazones. Los programas de corazón tuvieron su apoteosis en los noventa. Ahora estos formatos se han reinventado. De la crónica rosa al reality de patio de vecinos. Lo que no cambia son sus frases hechas: siguen intactas en este tipo de formatos “ni cortas ni perezosas”. Desde Anne Igartiburu a Sálvame Deluxe, pasando por el sofá de Ana Rosa. Otra que sigue intacta.

13. HURTADO, JORDI

Jordi Hurtado está al frente de Saber y Ganar desde 1997. Incluso ha logrado que olvidemos el Lingo de Ramoncín. Esta temporada estrenará decorado, ya tocaba, pero Hurtado continuará con su tono de voz de presentador con solera. La simpatía del yerno ideal… de los noventa.

14. AMIGOS PARA SIEMPRE

Los noventa son Friends. Y las reposiciones de la mítica telecomedia norteamericana siguen ocupando parrillas en canales de todo el mundo, siendo probablemente la ficción más repuesta a nivel mundial. Todas las telecomedias que han venido después (con Cómo conocí a vuestra madre a la cabeza) han querido ser Friends, pero ninguna ha conseguido igualar su lugar histórico en la televisión y en nuestra memoria. Así que de momento seguiremos viendo, una y otra vez y por muchos años, lo que ocurrió durante una década en el apartamento de Mónica y Rachel y en el de Chandler y Joey. Con su televisión de tubo, su vídeo VHS y su teléfono con cable, recordándonos que aquellos tiempos noventeros no necesitaban nuevas tecnologías para resultar terriblemente divertidos.

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Borja Terán, editor

"Soy periodista y he trabajado como redactor, como ayudante de realización y también desarrollando contenidos en televisión. En definitiva, tele y más tele, por deformación profesional y porque me temo que en mi partida de nacimiento ya constaba mi curiosidad infinita por los entresijos del mundo audiovisual.

Esa curiosidad será el cimiento de este blog dedicado a la televisión que nos toca vivir, sin dejar de recordar la del pasado y permitiéndonos soñar con la del futuro."

 

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