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Surrealismo tuitero: Mariló Montero se convierte en trending topic por algo que nunca dijo

26 marzo 2015 - 19:57 - Autor:

  • Por una controvertida frase sobre las aerolíneas de bajo coste falsa.

Las redes sociales vienen con un incontrolable defecto de fábrica y es que, a veces, se transforma en noticia una información que es rotundamente falsa. Es más, existen determinados personajes que logran con una asombrosa sencillez el trending topic. ¿El motivo? Se han convertido, por méritos propios o ajenos, en la diana perfecta para la indignación o parodia nacional.

Jordi Hurtado, José Luis Moreno o, por supuesto, Mariló Montero son ejemplos de este tipo de profesionales de la pequeña pantalla que, a la mínima, se cuelan en el Top 10 de Twitter.

Y Mariló Montero ha vuelto a ser protagonista de los comentarios en las redes sociales. Aunque, este miércoles, ha superado las expectativas: se le acusa de algo que ni ha dicho.

Las redes han hecho cierto un rumor que es completamente falso. Se trata de un comentario que nunca soltó la conductora de La Mañana de TVE: “A quién se le ocurre coger un vuelo de 30 euros”. De hecho,  mientras informaba del trágico siniestro del avión de la compañía alemana Germanwings, Montero recalcó justo lo contrario. Evitó relacionar que el trágico suceso fuera fruto de viajar en una compañía lowcost.

Sin embargo, en Twitter se otorga veracidad a tal bulo por obra y gracia del retuiteo rápido. Porque las redes sociales son una gran plataforma para la comunicación, el intercambio de ideas y la libertad en su máxima expresión pero, también, hay que saber digerir la información buena, mala o interesada entre tanto caos. Ahí el periodismo tiene una función clave en el futuro… y ya mismo.

@borjateran

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El declive de La 2: la lucha contra la invisibilidad y el patrocinio cultural

9:44 - Autor:

La 2 de Televisión Española ha estrenado su nueva imagen en el FesTVal de Murcia bajo el eslogan de ‘La 2 te sienta bien’. Un cambio para que, probablemente, nada cambie. El espectador no notará gran diferencia más allá de nuevos grafismos.

La cadena mantiene su compromiso, eso sí, para una inmensa minoría con formatos como Órbita Laika, Página2, Imprescindibles, Días de Cine, Documentos TV, La Noche Temática, Saber y Ganar y el programa diario más veterano de TVE La Aventura del Saber. Además, sigue apostando por el cine español y europeo con el estreno de Historia de nuestro cine, Versión Europea o la emisión de miniseries del viejo continente.

La gran mayoría de los espacios de La 2 cuentan con unos mimbres de calidad exquisita. Calidad exquisita que no es sinónimo de sibarita, pues los contenidos de la segunda cadena están realizados para congeniar con la curiosidad de los públicos más inquietos. Que son muchos.

Sin embargo, La 2 sufre un problema estructural. Con el nacimiento de la TDT, el aumento de canales y la retirada de la publicidad de Televisión Española, la segunda cadena se ha hecho más invisible. Su programación está plagada de formatos interesantes que, en cambio, el espectador no encuentra con facilidad, ya que su parrilla está desordenada.

La antigua UHF necesita organizar mejor los contenidos. Para ello, debe diseñar pilares, en forma de programas diarios, que sirvan de referencia al resto de formatos. Como si fueran faros que guíen al espectador en la tempestad de un mar de impactos visuales. En definitiva, necesita unas franjas horarias más definidas y organizadas por temáticas diferentes, en las que el mismo programa no arranque a una hora diferente en cada emisión. La audiencia debe poder intuir, sin pensar demasiado, qué tipo de contenidos se programan en cada tramo de la parrilla.

Saber y Ganar, el espacio más visto de La 2, sirve como ese pilar definitorio que ordena el resto de la programación. Pero no es suficiente. El canal debe dibujar otro formato de referencia en la noche. Función que antiguamente cumplían carismáticos espacios como el concurso Lingo o el informativo La 2 Noticias, ahora en el late night. Programas donde también es importante la figura del presentador-periodista, que se transforma en rostro reconocible e identificable con la cadena y que despierta empatías en el público.

La 2 no ha cesado en producir grandes programas (los mejores de producción propia de TVE) que, sin embargo, son invisibles incluso para su público potencial. Además, sufre, en muchos casos, la contraindicación de que las temporadas de los espacios son cortas o discontinuas. Sin tiempo hábil para fidelizar espectadores.

También, en otros sentido, empieza a convertirse en problema que la emisora pública ate demasiado sus programas al patrocinio cultural, pues esta práctica puede propiciar una pérdida de independencia a favor de los intereses de los anunciantes que pagan la emisión.

Pero ahí está La 2, sobreviviendo en el caos del mando a distancia con la necesidad de potenciar aún más su imagen de marca como lugar abierto a la divulgación y la experimentación televisiva. Y esto no sólo se consigue con el ‘postureo’ de nuevas cortinillas, eslóganes o rótulos en emisión (que también es importante, claro). Sobre todo, se logra dotando a la programación de contenidos de personalidad propia que son emitidos en horarios contundentes. Formatos, píldoras, programas y más horas de directo, que sirvan de brújula para guiar al público en un canal que vive inmerso en un sentimiento de inferioridad constante.

@borjateran

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Muere Pedro Reyes: recordamos sus grandes momentos en ‘La Bola de Cristal’ (VÍDEOS)

25 marzo 2015 - 10:34 - Autor:

Ha muerto Pedro Reyes. El cómico ha fallecido a los 53 años. Una vida dedicada al humor de la personalidad propia, a ese humor que se sale de los cánones preestablecidos. Todoterreno del cine, teatro y la televisión, alcanzó la popularidad con participación en programas tan míticos como Pero esto qué es, No te rías, que es peor, Hola Raffaella o series como Makinavaja o Manos a la obra.

Aunque fue la icónica, comprometida e inteligente Bola de Cristal de Lolo Rico el formato que nos lo descubrió, un programa infantil que era más que un programa infantil:

> 30 años de ‘La Bola de Cristal’, el programa que rompió esquemas

Aquí paz y después audiencia: Resines triunfa con su ‘Vaya par de gemelos’ ¿aguantará el éxito?

10:10 - Autor:

Dos hermanos gemelos. Un cura bueno. Un corrupto malo. Un accidente. El bueno entra en coma. Y el malo, para escapar de pufos, suplanta su identidad. Así arranca Aquí paz y después gloria, la teleserie que estrenó anoche Telecinco con éxito. 3,7 millones de espectadores y un 20,7 por ciento de share.

Éxito de estreno, aunque la efectividad probada del producto no se constatará hasta dentro de tres capítulos. Pero, en una noche de floja competencia, este particular Vaya par de Gemelas (pero sin Lina Morgan y con Antonio Resines) ha funcionado.

Para algunos parecía un retorno de la ficción de Telecinco a los noventa (por el envoltorio visual de teleserie). Para otros una secuela de aquel Ay, señor señor de Pajares en Antena 3. Todos tienen parte de razón. Y es que esta producción sigue la estela de ese tipo de comedias que no dudan en evidenciar que se realizan desde un decorado de cartónpiedra y que juegan en una historia tan clásica, como la de los hermanos gemelos contrapuestos y que intercambian personalidad, con las ‘absurdas’ situaciones que eso conlleva.

Multiplicado por dos, Antonio Resines destacó con su personalidad de siempre. Lo hizo junto a Antonio Molero, de cura novato. Por momentos, parecía que era una trama delirante de Los Serrano. Pero no, era Aquí paz y después gloria. Una serie que ha dado muchas vueltas (el reparto con el que se grabaron los primeros capítulos fue cancelado, con populares rostros como María Barranco, Jordi Vilches o Miguel Rellán, y sustituido). Pero el resultado tiene su público y está en el canal perfecto para ese público.

No destaca por innovadora, por arriesgada o por espectaculares tramas. Es una telecomedia de las de toda la vida. Sin grandes propósitos, pero con una meta irreprochable: evadir y entretener desde el humor de siempre. No es Bajo Sospecha. No es El Ministerio del tiempo. Ni quiere serlo.

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La generación Ni-Ni, la TV y Twitter: la perplejidad ante los comentarios de los seguidores de ‘MYHYV’

8:35 - Autor:

La capacidad de diferenciar entre lo que está bien y lo que está mal. La capacidad de discernir entre el dolor y la frivolidad. La capacidad de distinguir entre lo relevante y lo superfluo. La audiencia de Mujeres y hombres y viceversa (MYHYV) es una representación sintomática de un parte latente de la sociedad. Minoritaria, por suerte, pero latente.

El programa de Emma García es un gran éxito de audiencias tradicionales y, también, en las redes sociales. Un programa en el que chicas y chicos guapos, peripuestos y recauchutados buscan la fama mientras nos hacen creer que quieren encontrar el amor. Y el formato cuenta con un público muy fiel, es un espacio perfecto para conectar con un espectador pretendidamente joven. Pero, sin embargo, no se emite en un horario en el que los jóvenes deban estar, a priori, frente al televisor. En esa franja, a partir de las 12,20 horas, si eres joven estás estudiando o trabajando. ¿Entonces cómo se entiende su éxito en este target? Sólo existe una explicación lógica: el programa tiene a un sector de seguidores de la población Ni.Ni, aquella que ni estudia ni trabaja. Aquella que, en cierto sentido, no tiene más expectativas que ver las citas de unos tronistas repeinados en su día a día.

Y, luego, llama la atención la rebelión que estos seguidores inician en redes sociales cuando Telecinco varía la programación a causa de una noticia de última hora, como sucedió ayer por el trágico accidente de avión de la compañía alemana Germanwings, que provocó que se alargara El programa de AR y se retrasara Mujeres y hombres y viceversa. Los seguidores más exaltados del programa de Emma García no entendieron que la actualidad manda ante una información terriblemente relevante. Y no dudaron en expresarlo públicamente con tuits bochornosos, repletos de faltas de ortografía para más inri.

Son pocos, pero ruidosos. Sus tuits sorprenden, indignan, decepcionan y nos hacen preguntarnos en qué mundo vive, y con qué clase de valores, cierta parte de nuestra juventud. Se trata de un público que existe, que está ahí a diario, frente al televisor, sin demasiadas expectativas vitales, en una sociedad que no ha logrado despertarles inquietudes.

¿Qué fue antes: estos jóvenes o la tele que consumen? ¿Cuánta culpa tiene la televisión que ven estos chicos de que sean capaces de expresarse de esta forma en la red social sin ningún tipo de remordimiento? Complejo debate el que bulle en nuestras cabezas mientras contemplamos estos tuits, pero sí es evidente que hablamos de espectadores de un programa, Mujeres y hombres y viceversa, que quizá no tiene el respeto como principal reclamo.

@borjateran

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Terminó la incertidumbre: TVE renueva ‘El Ministerio del Tiempo’

24 marzo 2015 - 13:57 - Autor:

José Ramón Díez, director de Televisión Española, ha anunciado en el FesTVal en Murcia que El Ministerio del Tiempo tendrá segunda temporada. La serie que, durante las últimas semanas ha protagonizado una inaudita campaña en redes sociales para promover su renovación, asegura de esta forma su continuidad en la parrilla.

Y es que este Ministerio del Tiempo se ha convertido en un valor para Televisión Española, inmersa en una crisis de credibilidad social sin precedentes. En cambio, esta producción sí que reúne los requisitos que debe primar una cadena pública: personalidad propia, originalidad, calidad visual y un punto de saludable autocrítica.

REFERENCIA DE CALIDAD… Y ORIGINALIDAD

El Ministerio del Tiempo, por tanto, es un buen producto para La 1, ya que conjuga la aventura clásica con el coqueteo de la divulgación de hechos relevantes del pasado de nuestro país. No es un documental ni tampoco una serie densa, es un excelente producto de entretenimiento que entiende, sin ningún tipo de complejo, la importancia de unas tramas amenas para un prime time generalista. Y los juguetones guiones se convierten en imágenes con una puesta en escena a la altura.

HA MANTENIDO SU PÚBLICO FIEL

Rodolfo Sáncho, Aura Garrido, Nacho Fresneda, Jaime Blanch y Cayetana Guillén Cuervo lideran un reparto de actores solventes y en su punto, dando vida a unos funcionarios que cuidan de su país pero también charlotean mucho entre cafés, que para eso son funcionarios. Estamos, en definitiva, ante una serie digna y un ejemplo de ficción idónea para una televisión pública, que, además, ha sabido mantener su público fiel. Lo ha logrado a pesar de la dura competencia en los lunes, con fenómenos esta semana como La Voz en Telecinco o Bajo Sospecha en Antena 3.

De hecho, los tres prime time de las grandes cadenas han aguantado el tipo este mismo lunes. Lo que demuestra que existen públicos complementarios en la televisión en España, que pueden sustentar diferentes ofertas simultáneas de forma competitiva. Es más, TVE debe apostar por este tipo de espectadores: como emisora pública, sin publicidad, Televisión Española debe innovar, creer en el talento e invertir en las ideas que marcan la diferencia, que fomentan un país mejor.

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‘La Voz’ triunfa: Laura Pausini y Alejandro Sanz revolucionan las sillas giratorias de Telecinco

9:32 - Autor:

  • Sanz y Pausini arrancan con éxito en ‘La Voz’ ante 4,5 millones de espectadores y un 28,1% de share. 
  • ‘Bajo Sospecha’, en Antena 3, aguanta y sube a un 19,9%. Mientras, ‘El Ministerio del Tiempo’ de La 1 se queda en un 11,5%. 
  • Analizamos pros y contras del programa.

Dispuestos a jugar y riéndose de sí mismos. Alejandro Sánz y Laura Pausini (con libreta a lo David Bisbal) han aterrizado en La Voz cumpliendo una de las máximas para alcanzar la complicidad más genuina en televisión: dar la espalda a cualquier aburrido postureo de lo políticamente correcto, olvidarse de las intensidades del bienqueda y, sobre todo, ser traviesos.

Los nuevos coaches de La Voz entienden la esencia del espectáculo televisivo, que no es otra la de dejarse llevar desde la espontaneidad franca y no desde la intensidad impostada. Y en el primer programa lo consiguieron con creces, complementándose y picándose entre ellos mismos y los dos más veteranos del lugar, Malú (y sus fans en la grada coreando su nombre “cual ambulancia”, que decía Alejandro Sanz) y Antonio Orozco.

Todos derrocharon química. Tanta química que la música casi quedó en un segundo plano. No importa. Porque ellos son los grandes protagonistas de la versión española de The Voice. Son el punto fuerte de un formato que Telecinco, inteligentemente, ha sabido dejar descansar el tiempo suficiente para que la audiencia lo haya cogido con más ganas. Y en esas ‘ganas’ los cambios en el jurado han sido imprescindibles, también porque tanto Pausini como Sanz, además de su sentido del humor, aportan conocimientos musicales extras a los concursantes más allá de si tienen o no la voz calentita..

Unos concursantes que fueron dosificados con una alternancia muy pensada para camelar el share. Guardando el equilibrio entre estilos y carismas para no dejar escapar a la audiencia objetiva. De nuevo, los folclores del sur mandaron en escaleta para conectar con los mayoritarios audímetros andaluces. Hubo mucho ‘flamenco’. Incluso Pausini se arrancó con una versión cañí de Marco se ha marchado para no volver. Instinto de la tele y de la comedia en estado puro, como buena italiana.

Y, quizá, también como italiana, le sorprendió que en España el formato no cuenta con las grandes maquinarías escénicas de las otras franquicias internacionales de La Voz. Su decorado y su poderío de realización visual es más lowcost, con una mayor inversión en este envoltorio el show sería aún más espectacular y atraparía a más targets. Pero, de momento, nos seguiremos conformando con que se priorice sensibles historias de superación de los artistas candidatos y pillar desprevenido al público con alguna que otra sorpresa. Como en la nueva sección del programa ‘El telón’, que ni el espectador ve al cantante. Nadie sabe lo que aparecerá detrás de una tela que cuelga del techo que tapa al artista en cuestión. Y, claro, al caer el rojo telón se produce un giro dramático. Como no podía ser de otra manera.

La Voz ha vuelto con fórmula mejorada, como decía la publicidad de detergente en los años ochenta. Flamantes coaches para un formato que funciona a la perfección con sus sillas giratorias. Triunfa en medio mundo. Un éxito que, esta temporada en España, es más que un cazatalentos: para el espectador se convierte en  la experiencia compartida de conocer de cerca a dos estrellas que están en el plató con la prioridad de pasárselo bien. Es la experiencia de sentirte que estás participando en una reunión de amigos en la que también están Alejandro Sanz y Laura Pausini.

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La televisión que viene: en busca del formato más ridículo

23 marzo 2015 - 8:36 - Autor:

No existen formatos televisivos revolucionarios a nivel internacional. Las cadenas andan a la caza y captura de nuevos shows que llamen la atención. Programas bien definidos que rompan con años en los que se ha intentado realizar siempre lo mismo con diferente envoltorio.

Poco se ha evolucionado de la tele-realidad que reinventó Gran Hermano. O de los talent show con veredictos de jurados. Factor X, Tienes talento, Operación Triunfo, La Voz… Este tipo de programas, en buena medida, siguen siendo un éxito a pesar del tiempo. No obstante, las cadenas necesitan nuevas fórmulas para competir con aire fresco. Pero, ¿existen?

La compra por canales de medio mundo de Rising Star (aquí adquirió los derechos Antena 3) ha sido un varapalo para las cadenas. Triunfó en la particular idiosincrasia de Israel, pero no tiró en otros lugares, como se esperaba. Las televisiones se apresuraron, sin analizar las debilidades reales del talent. Fracasó en USA, en Francia… y la producción en Inglaterra se paró. En España, también. Rising Star sólo aportaba la participación directa de las votaciones del público a través de las redes sociales. Nada más. El resto era una mala copia de La Voz.

Tras este sonado traspiés internacional, ha surgido un peculiar fenómeno que marca la diferencia con los predecesores y que ya es un rotundo éxito en UK: los formatos con hipnosis colectiva, que ya tuvieron cierta repercusión en los noventa (aquí en España tuvimos a Toni Kamo durmiendo a los invitados de Hola Raffaella o un espacio en Telecinco con Bibiana Fernández llamado Hip, hip, hipnosis) y que ahora regresan actualizados y reinventados en un espectáculo de prime time, que bebe de una mezcla entre reality show y talent show.

En Reino Unido, el canal ITV ha sorprendido con You’re Back In The Room, un concurso en el que los participantes deben superar diferentes pruebas que son muy sencillas pero, sin embargo, se les complican porque sufren sugestiones post-hipnóticas. De esta forma, el juego se convierte en una comedia loca, que conecta con el humor inglés.

También, de forma paralela, ha sucedido un caso parecido en Francia con otro show de hipnosis llamado Stars Sous Hypnose. En este caso, una serie de especiales que vienen emitiéndose desde verano en el canal líder TF1, donde personajes populares entran en trance y sufren delirantes situaciones. De nuevo, el ridículo de personajes sugestionados por el ‘poder de la mente’, que les hace perder el control racional, eleva el share.

En esta vorágine de formatos donde los protagonistas viven situaciones ridículas bajo hipnosis se suma, además, la gran productora Endemol, con la realización de otra franquicia con la comedia hipnótica como protagonista en Australia, Mesmerised se llama. Se ha rodado ya y está pendiente de emisión. Es más, se pretende vender internacionalmente.

Los canales se van contagiando de este peculiar nuevo formato que, en realidad, no es tan nuevo. Pero si es claramente diferente a los productos que han protagonizado la televisión de los últimos años. Aquí no hay encierro, aquí no hay jurados. La novedad es el surrealismo de las situaciones pretendidamente ridículas y estrafalarias desde la comedia ácida.

Y ese puede ser un horizonte televisivo que se vislumbra. De ahí que en Sky ha llamado la atención otro espacio, Wild Things, en el que los concursantes juegan (y se tropiezan) en un bosque disfrazados de animales. Otra vez, el absurdo, lo extravagante.

En la era en la que nos pasamos el día viendo vídeos delirantes en Youtube, no es extraño que este tipo de formatos funcionen. Aunque quizá no conecten tanto con las peculiaridades de la televisión española. Lo que sí está claro es que las grandes ideas de la pequeña pantalla siempre han surgido de premisas descabelladas en un principio: ¿famosos disfrazados de otros famosos cantando? ¿famosos haciendo bailes de salón? ¿jurados sin poder ver a la persona que canta? ¿gente encerrada en una claustrofóbica casa donde no hay casi movilidad ni para las cámaras? La televisión en sí es magneticamente ridícula.

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‘Alfombra Roja Palace’, la mayor vergüenza televisiva de la última década (por lo menos)

22 marzo 2015 - 4:33 - Autor:

En los casi 60 años de TVE, la cadena pública ha sido marca España del entretenimiento más innovador y creativo en largas y variadas ocasiones. No siempre, pero sí casi siempre. Anoche, en cambio, se produjo una de esas terribles excepciones que confirman la regla. Aquellos que presumen de Marca España deberían temblar ante el hecho de que se vea tal despropósito en el canal internacional de TVE. Porque anoche no parecimos un país consciente de su tiempo. Ni de su pasado.

Porque lo que emitió ayer La 1 de Televisión Española fue un programa que no estaba listo para emisión. Un caos inaceptable con el que rodarían cabezas en cualquier televisión pública europea. Pero, por circunstancias que se escapan a la lógica, se ve que aún no estamos a ese nivel y se da luz verde a programas de este tipo. Si se puede considerar programa, porque fue simplemente un desaguisado.

En efecto, José Luis Moreno ha regresado con una nueva versión de Noche de Fiesta a La 1. Ahora, se llama Alfombra Roja Palace, aunque los mimbres son los mismos del show de antaño. No faltó ni siquiera el desfile de modelos. Ni el brindis final, que es sello habitual de sus galas.

El productor-ventrílocuo ha vuelto al sábado noche tras liderar en audiencias en esta franja horaria durante años. Muchos años. Es un hecho. Rompía los shares. Y es que es innegable que ha sido un experto en transmitir a través de la pequeña pantalla ese sentimiento de acontecimiento festivo que enganchaba. Anoche, en cambio, no lo consiguió. Al contrario. Fracasó con un pobre 5,8 por ciento de cuota.

Y eso que Moreno, que sabe muy bien como funciona la televisión, tiene claro que para contagiar al espectador ese nervio de sarao imprevisible, debe realizar el programa en directo. Como antaño. Teniendo a todo el equipo en tensión, lo cual da más viveza al espacio. Pero esta vez no le ha salido nada bien.

En este sentido, se nota que Alfombra Roja se hace fuera de TVE. Ya no tiene a los profesionales del ente para salvarlo en directo. Ni al emblemático realizador de Televisión Española Lorenzo Zaragoza (ya fallecido y habitual de sus programas), que demostraba un control absoluto del plató en Noche de fiesta. Ahora los cámaras no aciertan, el sonido no funciona, las canciones no están bien planificadas, el producto está mal realizado visualmente y sólo desprende un bochornoso caos. Su factura técnica es simplemente intolerable, inaceptable en una televisión nacional.

Falló prácticamente todo. Sólo aprobó el decorado, pasable, y los presentadores. Especialmente Berta Collado y Jota Abril que supieron capear el temporal y dar dignidad a una emisión en la que era misión imposible dignificar nada.

Lo primero que se escuchó en el programa, nada más arrancar, fue la propia voz omnipresente de José Luis Moreno. Ahí estaba, desde los cielos. Tuvo que aparecer más veces. Porque nada salía bien. Presentaron a Juncal Rivero (estaba de invitada) y, en vez de ella, aparecieron unos hombres cargando unas sillas. Muy bonitas. Presentaron un ballet, y no bailó nadie. El regidor entraba, el regidor salía. Todos perdidos en ese escenario, voces colándose desde bambalinas, miradas de desconcierto entre presentadores e invitados. Vamos, terrible y apocalíptico, que diría Piqueras. Nada fluía.

No faltaron los teatrillos cargados de clichés de género, machismo, borracheras, amantes e infidelidades, el desfile de modelos, los caballos correteando por el escenario cual cuerpo de baile (sí, caballos) y unos motoristas viendo actuar a Soraya (un clásico de los programas de Moreno, el motorista poniendo ojitos a la bella cantante). Todo desprendiendo un tufillo recalcitrante que parecía de otra época, de cuando no existía ni la televisión. Por no hablar de los horteras vestidos de las presentadoras. Imposibles.

Por suerte, de vez en cuando, aparecía el bueno de Ramón Arangüena, como pulpo en garaje, intentando poner su dosis de ironía sensata al percal. Podía haber sido más corrosivo con tal panorama. Lo curioso es que, por no haber, no hubo ni grandes artistas invitados, algo que sí lograba antes Moreno. Da la sensación de que las primeras estrellas de hoy no quieren que se asocie su imagen con semejante estampa. No es de extrañar.

Estuvieron, eso sí, las amigas de siempre: Marta Sánchez, Merche, algún que otro cachas rubio habitual y mucho artista de tercera división. Hasta un grupo de patinadores. También se metió con calzador un talent, muy amateur, con niños artistas (original, sí, ejem…). De hecho, entre niño prodigio y niños cantando a lo Harry Potter, se emitió un sainete sobre infidelidades. Perturbadora, sin duda, la mezcla de contextos y contenidos.

Pero TVE ha decidido emitir este programa. Una decisión que sólo se entiende de forma racional como plan para demoler aún más el prestigio de una cadena. Pero demoler ese prestigio no es tan fácil. Porque en la memoria colectiva están los grandes espectáculos que ha realizado TVE. Y que sigue haciendo en formatos como Alaska y Segura. Porque lo de anoche no se puede catalogar como espectáculo, porque sería muy injusto para los profesionales que sí hacen grandes shows de entretenimiento. Esto fue una función de fin de curso con leds. Si fue un espectáculo, fue un espectáculo dantesco.

El entretenimiento cómico y musical es clave también en una cadena pública, que debe innovar y apostar por el talento. Lo hacen con grandes presupuestos la BBC, la francesa, la alemana… Y los espectadores de estas cadenas no se quejan. Porque lo disfrutan. Porque se sienten orgullosos de ello. También debe explorar este ámbito TVE. Pero primando la calidad, las ideas que marcan la diferencia y dando oportunidades a programas con un formato definido. No un batiburrillo de ocurrencias prefabricadas para engatusar a un espectador que merece todos los respetos más allá de una amalgama de los peores tópicos con el peor envoltorio técnico.

Es difícil entender que se apueste por pseudoprogramas de estas características mientras no se renuevan temporadas de reputadas series como Los Misterios de Laura, por ejemplo, o no se aclaran con el futuro de El Ministerio del Tiempo. Pero ahí está, TVE, con su Alfombra Roja desteñida y con olor al peor de los tufillos. En un país serio, este programa resultaría inadmisible y no se emitía ni una semana más. Pero se ve que no estamos en un país serio como nos quieren hacer creer.

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La televisión inteligente de Moncho Alpuente (VÍDEOS)

21 marzo 2015 - 14:22 - Autor:

El periodista, escritor, humorista y músico Moncho Alpuente ha fallecido esta mañana víctima de un infarto. Se encontraba de vacaciones en Canarias. Polifacético y comprometido con su tiempo, su mirada propia también fue imprescindible en la modernización de nuestra televisión.

Mundo Pop fue su primera incursión en una TVE que empezaba a ser más valiente y arriesgada. Allí, en Prado del Rey, participó, en formatos como Pop-grama o ¡Qué noche la de aquel año! de Miguel Ríos, donde realizaba una sección transgresora para la época. La música vista desde un punto de vista políticamente menos correcto, junto a El Gran Wyoming.

También estuvo detrás de la emblemática serie Delirios de amor, dirigiendo el episodio Amor y oportunidades, con Ángel de Andrés y Kytty Maver. Era la explosión creativa de la televisión pública.

Y en plena resaca creativa de esa movida madrileña de los ochenta, Alpuente también participó en El peor programa de la semana de Wyoming. Un formato contracorriente, tanto que fue cancelado repentinamente por miedo a lo que pudiera decir en antena el invitado que iba a acudir al show: el escritor catalán Quim Monzó, que acababa de protagonizar una polémica al satirizar a la Infanta Elena.

En este, tan revolucionario como fugaz, Peor programa de la semana de La 2, Alpuente llevó las riendas de su propio informativo. Lo hacía subido desde un planeta tierra giratorio. El noticiero intergaláctico.

Habitual de la Cadena Ser, también participó en el frustrado regreso de Wyoming a La 1 con el late La Azotea, en 2004. Su humor, inteligencia e ironía fue necesaria en una televisión que crecía queriendo ser más despierta, inquieta, autocrítica y, sobre todo, inteligente.

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Borja Terán, editor

"Soy periodista y he trabajado como redactor, como ayudante de realización y también desarrollando contenidos en televisión. En definitiva, tele y más tele, por deformación profesional y porque me temo que en mi partida de nacimiento ya constaba mi curiosidad infinita por los entresijos del mundo audiovisual.

Esa curiosidad será el cimiento de este blog dedicado a la televisión que nos toca vivir, sin dejar de recordar la del pasado y permitiéndonos soñar con la del futuro."

 

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