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El boom de la televisión de pago: ¿operadores por encima de espectadores?

18 Septiembre 2017 - 0:00 - Autor:

Las grandes compañías de la televisión de pago ven a España como una tierra prometida, ideal para hacer negocio, pues aún existen 12 millones de familias que no están abonadas a ninguna plataforma.

Tras la veterana Movistar+, que surge de la fusión entre el pionero Canal Plus y el viejo ‘Imagenio’ de Telefónica, han entrado en el terreno de juego Netflix, HBO, Amazon Prime y, en los últimos días, Sky TV del magnate Rupert Murdoch. Compañías a las que próximamente se sumará Disney, que también prepara su desembarco en el universo del vídeo bajo demanda con su inmenso catálogo de producción propia.

Todas estas networks toman posiciones para entrar en los hogares de un país en el que no existe cultura de pagar por contenidos televisivos. Los derechos deportivos parecían la única baza infalible para atraer público al sector de pago.

Sin embargo, la manera de consumir televisión ya ha cambiado y el espectador de clase media empieza a descubrir las comodidades de pagar por ver sus series favoritas en alta calidad y con tan sólo un clic.

Y Netflix ha entrado fuerte en esta batalla. De hecho, está dispuesta a reventar el mercado con unos precios muy competitivos (desde 7,99 al mes -una pantalla-, 9,99 euros -dos pantallas- y 11,99 euros -cuatro pantallas y calidad 4K-) y una millonaria campaña publicitaria para que nadie se quede sin saber qué es ese invento llamado Netflix.

  • Netflix: el poder de la imagen de marca

El gran videoclub online ha logrado construir una atractiva imagen social: “si tienes Netflix, estás a la moda”. Lo ha conseguido con una estrategia inteligente en redes sociales -sus perfiles son tan traviesos como el usuario activo en las redes- y un exhaustivo control de la percepción de éxito de sus productos. La compañía norteamericana ha eliminado el dato de audiencia de sus contenidos. Sin resultados numéricos de seguimiento de público, todo puede venderse como un triunfo.

Pero el gran valor añadido de Netflix es su apuesta por la producción original. Netflix cuenta con el mejor catálogo de series internacionales entre las que destacan Narcos, Stranger Things, Por trece razones o House of Cards, además de un amplia cartera de películas y documentales.

Sin embargo, no puede rivalizar con Movistar Plus en catálogo de derechos deportivos (Liga, Champios, Europa Leage, ACB…) y espacios de producción propia. La plataforma de Telefónica, líder indiscutible en el mercado español -tiene 3,7 millones de abonados-, trabaja actualmente en 20 proyectos de ficción original que, además, suplen la pérdida de derechos de emisión por la llegada de Netflix o HBO.

Movistar Plus será la plataforma de pago con más producción original made in spain con series como La Zona, dirigida por Jorge y Alberto Sánchez Cabezudo; Vergüenza con Malena Alterio y Javier Gutiérrez, dirigida por Juan Cavestany y Álvaro Fernández-Armero; La Peste, dirigida por Alberto Rodríguez y protagonizada por Paco León y Manolo Solo; Félix de Cesc Gay, Mira lo que has hecho de Berto Romero o Velvet Colección, que llega esta semana. Además de series internacionales como Homeland, Shameless, Juego de Tronos o, en estos meses, la resurrección de Twin Peaks.

  • Movistar Plus: la televisión no son sólo series norteamericanas

También, como seña diferencial, Movistar Plus pone el foco en los programas, que son claves en el consumo de televisión en España (porque la televisión no son sólo series), y que pueden congregar a un público que está dejando de ver las cadenas generalistas. Para ordenar estos productos, Movistar ha creado el canal de referencia Cero (#0), donde se realizan formatos de primera línea como Late Motiv de Buenafuente, Ilustres Ignorantes de Javier Coronas, Cuando ya no esté de Gabilondo, Cero en Historia con Joaquín Reyes… Una larga lista de contenidos sin aparente rival en otras ofertas de pago.

El problema de Movistar Plus está en que sigue con el tedioso sistema de precios por paquetes de la televisión de pago de antaño. Se trata de un método que la compañía debe simplificar para que la manera de contratar sus servicios sea más accesible e intuitiva para unas nuevas generaciones que están acostumbradas a contratar pulsando sólo un botón en su móvil o tablet. No obstante, Movistar Plus tiene a su favor que viene integrando su televisión en ofertas de Internet, fijo y móvil.

  • HBO: el tirón de Juego de Tronos

La tercera televisión de pago en discordia es HBO. La reputada factoría de ficción norteamericana ha decidido emprender camino en solitario en nuestro país pero, de momento, comparte su plato estrella, Juego de Tronos, con Movistar Plus. Por 7,99 euros al mes se puede adquirir al prestigioso cartel de series de este veterano canal de cable que se adapta a los nuevos accesos en streaming. Girls, Mad Men, Los Soplano, Taboo, Feud o Big Little Lies son ases en la manga de un HBO que necesita incrementar catálogo para ganar visibilidad.

Aunque la opción con menos visibilidad en España es Amazon Prime, que ha aterrizado sigilosamente como complemento al servicio de envíos de compras de Amazon. Y ahí está el futuro del éxito del negocio.

  • Amazon Prime: la TV, un producto más de un inmenso gran almacén virtual

Amazon considera la televisión como un contenido equiparable a cada una de sus ventas “postales”, así que incorpora las series y programas bajo demanda como un plus que no supone ningún coste adicional para sus clientes ‘prime’ (pagan 19,95 euros al año por envíos rápidos). The Man in the High Castle, Mozart in the Jungle y Transparent son (por ahora) sus producciones estandarte.

  • Sky TV: tomar posiciones antes de que sea demasiado tarde

Robert Murdoch tampoco quería perderse esta fiesta de la televisión de pago en España y, estos días, ha dado el pistoletazo de salida de Sky TV. Una forma de tomar posiciones con una oferta inicial que incluye doce canales de pago lineales (que ya están en Movistar Plus) como Fox, Historia, TNT o Comedy Central, 258 películas y series como Los Tudor, Mentes Criminales, The Walking Dead, Modern Familiy, Anatomía de Grey, Cómo conocí a vuestra madre… La mayoría muy vistas por el público español.

La oferta de televisión de pago se multiplica, pero el espectador no puede pagar todas las propuestas: debe elegir entre el catálogo más atractivo. Los operadores saben que no habrá pastel para todos. En España, es Netflix la empresa que está cogiendo carrerilla, ahora el reto de Movistar Plus está en afianzarse como la gran productora de contenidos en español, que tomen el pulso a realidades próximas e identificables, para alcanzar un interesante sello diferencial. Porque sin contenidos originales, exclusivos y arriesgados el juego de tronos del porvenir de la televisión de pago está perdido.

@borjateran

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El retorno súbito de ‘El Ministerio del Tiempo’ a Televisión Española

17 Septiembre 2017 - 10:50 - Autor:

Con el capítulo ‘Tiempo de Censura‘, un homenaje a Luis Buñuel, El Ministerio del Tiempo retoma este lunes 18, sobre las 22.40h., la emisión de su tercera temporada. Un regreso que se ha anunciado de forma precipitada, con sólo tres días de antelación, justo en el margen que obliga la legislación.

No es ninguna novedad, las cadenas españolas apuran hasta el último momento sus estrategias de programación para encajar mejor su oferta con los éxitos o fracasos de la competencia.

Si la tercera temporada de El Ministerio del Tiempo llegó a los jueves cuando ya se acercaba el verano, con el consecuente parón de emisión por el periodo estival, ahora se retoma la segunda tanda de capítulos en otro día de la semana, los lunes.

TVE ha optado por lanzar estos episodios en la primera noche semanal, pues el resto de las cadenas ofrecen contenidos que atraen a públicos complementarios a la serie ministérica, la telecomedia Ella es tu padre en Telecinco y el docushow nostálgico Me cambio de década en Antena 3. Dos formatos que no están arrasando en audiencia y frente a los que El Ministerio puede brillar.

Sin embargo, el margen con el que se avisa al espectador es tan corto que gran parte del público potencial de la serie no se entera de su retorno a la emisión lineal.  TVE, como corporación pública, debería intentar cambiar este problema de contraprogramación crónica de la televisión en España y marcar los estrenos de sus productos estrella con una anticipación suficiente que piense más en la fidelización del espectador que en la batalla por las audiencias de las dos cadenas privadas.

En la industria de la televisión norteamericana entienden la importancia de señalar en el calendario el día y la hora en la que regresan sus producciones con meses y meses de antelación. Es la única manera de que el espectador no se enfríe y esté tranquilo con la certeza del regreso de su serie favorita. Y, al mismo tiempo, esta táctica permite a las cadenas diseñar un plan de marketing coherente y efectista para calentar los motores progresivamente y suscitar la ansiedad del público durante la demora. Así, cuando llega el día, lo único que puede pasar es que resulte un evento infalible que ya estaba marcado con expectación en las agendas y que a nadie le pilla por súbita sorpresa.

@borjateran

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María Patiño: la dificultad de encontrar su papel en el informativo rosa ‘Socialité’ de Telecinco

0:00 - Autor:

El apasionado carácter de María Patiño ha sido clave en su éxito, que no ha parado de crecer desde que saltara a la gran popularidad con los programas Sabor a ti y Dónde estás corazón (Antena 3). Incluso convirtiéndose en la presentadora perfecta para comandar la versión nocturna de Sálvame (Telecinco), cuando Jorge Javier Vázquez está de vacaciones (o grabando otros programas de la cadena).

En Sábado Deluxe, Patiño controla con desparpajo el plató, pues es rápida repartiendo juego entre invitados y colaboradores. Funciona, es el hábitat natural en el que se ha curtido durante años.

Con esta larga trayectoria, Telecinco ha apostado por Patiño como salvadora de su nuevo informativo rosa del fin de semana, Socialité, que no logra superar la barrera del diez por ciento de share de media.

A primera vista, el perfil de la periodista es ideal en este cometido: cuenta con cierto tirón entre el público que busca captar este tipo de espacio y, además, impregna de su personalidad cada presentación. Da caché al show, es querida y no es un busto parlante, narra los dimes y diretes como si estuviera hablando en una tertulia.

Sin embargo, al estar completamente sola en el estudio en la mayoría de las presentaciones de las noticias y no contar con réplica, Socialité convierte a María Patiño en una especie de telepredicadora del cuore.

De hecho, en ocasiones, da la sensación de que está sentando cátedra al informar sobre las celebrities. Como consecuencia, el programa se impregna de un intenso tono que recuerda a otras épocas mediáticas ya superadas, cuando los locutores se sentían por encima del espectador y hablaban desde una superioridad moral de un frío púlpito.

Lo contrario que pretende Patiño, que con sus anotaciones e insinuaciones simplemente querrá dar un valor añadido al contenido de saldo de su programa.  Lo malo, no parece cómoda en tal cometido.

Es un acierto que María Patiño, que no es una presentadora al uso, intente hacer suyo Socialité incorporando su reconocible temperamento de “colaboradora” a sus labores de maestra de ceremonias. Pero, al mismo tiempo, Patiño no termina de encontrar su sitio porque el programa no está definido, el estilo de sus contenidos ha sufrido varios cambios sin demasiada coherencia (hay semanas que parece un programa gamberro, otras un fino informativo de crónica social) y, sola ante el peligro, su genio no brilla igual.

@borjateran

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Los motivos por los que es difícil creerse la hipnosis en televisión

16 Septiembre 2017 - 0:00 - Autor:

Hipnotízame, la serie de especiales de hipnosis de Antena 3, se ha instalado en la noche de los viernes con relativo éxito. La semana pasada, el programa lideró con un 14,9 por ciento de cuota de pantalla y 1.897.000 espectadores. Un buen dato para Atresmedia que aprovecha este espacio para mantener a ese público fiel al espectáculo de entretenimiento, mientras regresa a esta franja horaria Tu cara me suena.

Quedan aún dos galas más grabadas de Hipnotízame, versión no oficial del exitoso formato francés Stars Sous Hypnose, donde el famoso hipnotizador Messmer triunfa en audiencias durmiendo a las celebrities galas. En España, con menos presupuesto y menos grandilocuencia, intenta lo mismo el hipnotista Jeff Toussaint. Aunque, programa tras programa, surge un problema: gran parte de la audiencia no se cree lo que está viendo.

Antena 3 ha intentado poner remedio a esta duda con un vídeo, lanzado a través de las redes sociales, en el que se explica el fundamento real del estado hipnótico, que tiene su lógica como trance de sugestión psicológica. Sin embargo, la emisión convencional de Hipnotízame prima un frenético ritmo televisivo que no pierde el tiempo en mostrar el proceso que lleva a caer dormido de golpe y terminar haciendo delirantes gags.

Es una decisión editorial de los responsables del formato, con Jorge Salvador y Pablo Motos en la producción ejecutiva, que han optado por el espectáculo que no se lía en explicaciones. Saben que es imposible que todo el mundo crea en la veracidad de los hechos y han preferido centrarse en la comedia.

Pero, al mismo tiempo, han dejado escapar la oportunidad de innovar y crear más tensión en el ojo del espectador, pues incorporar de forma efectista ciertos prolegómenos de la hipnosis puede ser un show por sí mismo que despierte más emoción en el público, sugestionándose también con la experiencia hipnótica desde casa. Situación que no provoca Hipnotízame.

Al final, este programa no deja de ser, salvo alguna excepción, un desfile de cómicos haciendo comedia, lo que hace más complicado creérselo, ya que las gamberradas que realizan (o padecen) los protagonistas no distan tanto de sus interpretaciones habituales en programas de humor como Me resbala.

Faltan más personalidades relevantes en “trance”, que impregnen de credibilidad al show al atreverse a mostrarse fuera de su área de confort. Aunque, claro, también es complicado que cualquier profesional de la tele se preste al delirio de la hipnosis en prime time, un peculiar género que no triunfaba en España desde Tony Kamo en Hola Raffaella y Giucas Casella en Noche de Fiesta. Por culpa de las tendencias de la televisión internacional, la hipnosis ha regresado y lo ha hecho demostrando que, en veinte años, las cadenas no han cambiado tanto como pensábamos.

@borjateran

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Lo que no se ve de MasterChef: las clases de cocina que reciben los concursantes en la trastienda

15 Septiembre 2017 - 0:43 - Autor:

La primera edición de MasterChef Celebrity se convirtió en la temporada de mayor audiencia del talent culinario en España. Las celebridades tiran y cosecharon un 23,6 por ciento de audiencia, más de 13 puntos por encima del margen de media de share en el que se mueve la cadena pública en la actualidad. Silvia Abril, Bibiana Fernández, Carlos Baute, Pepón Nieto, Anabel Alonso, José Corbacho, Marina San José, Edu Soto, Usun Yoon, Juan Betancourt, Patricia Montero y Saúl Craviotto intentarán repetir el hito desde este martes, a las 22,40h, en el retorno de un formato con el que TVE pretende recuperar a esa audiencia que ya no logra fidelizar como antaño con otras ofertas.

Los 12 rostros populares se someterán a los ya clásicos veredictos de Pepe Rodríguez Rey, Samantha Vallejo-Nágera y Jordi Cruz. Aunque el gran valor añadido de la versión vip de Masterchef está en que el programa saca a los concursantes famosos de su zona de confort, mostrando al público otro lado menos conocido de sus personalidades.

Pero lo que la gran audiencia no conoce es que también los vips deben de pasar un casting, como en la versión de anónimos. Se trata de una prueba en la que cocinan, durante una hora, un plato que ellos mismos eligen. En esos sesenta minutos, los responsables del programa analizan su desparpajo entre fogones, pues MasterChef Celebrity no baja el nivel de exigencia con los rostros populares. Al contrario, el show mantiene su esencia: divulgar la cocina a través del frenesí del espectáculo de una competición televisiva en la que el espectador ama e incluso coge manía a los participantes.

Un programa que, como una serie, crece con el avance de las tramas que surgen a través de las pruebas culinarias a las que se enfrentan los concursantes. Como consecuencia, va implícito en el éxito o fracaso del formato que el espectador vea una evolución semanal y, para facilitar este proceso de crecimiento y superación, el programa imparte clases al terminar las grabaciones en las que los candidatos aprenden trucos o conceptos de cocina, que les servirán para crecer en el show.

Este tipo de clases, que no se ven por la tele, también se realizan en las ediciones con anónimos. No obstante, son más cruciales en la versión celebrity ya que los populares no cuentan con tantas herramientas en la cocina. Es más, muchos siguen practicando en sus fogones cuando llegan a casa, como si se tratara de estudiar para un examen práctico. Lo malo: no saben qué deberán guisar en el extenso universo del recetario nacional, aunque en estos cursos intensivos sí que caen pistas de por dónde pueden ir los tiros.

Así que ningún personaje popular quiere perderse estas clases, a pesar de los compromisos profesionales del elenco que propician que no todos dispongan del suficiente tiempo para prepararse. Por ejemplo, Anabel Alonso ha compaginado este talent show con su papel en Amar es para siempre.  Pero esas clases que se imparten en la trastienda del show ayudan a impulsar la progresión de los protagonistas, tan importante para evitar la monotonía en un talent show de estas características.

La cultura del esfuerzo ha vuelto a la televisión con MasterChef. Y lo hace con todas sus consecuencias. Aquí no se falsea el contenido, la emoción del programa surge de sus pruebas y retos semanales. Un programa que es tan duro que muchos no repetirían. Ya lo dijo Loles León: ella no volvería a MasterChef. Aunque, en esta nueva temporada, tanto buen cómico junto puede ser un interesante desafío para el propio programa y sus creadores, lo que deparará más de un imprevisible giro de guion.

@borjateran

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¿’La Voz’ contra ‘Tu cara me suena’? Las contradictorias tácticas de programación de las cadenas

14 Septiembre 2017 - 0:03 - Autor:

Las cadenas de televisión pueden elegir entre dos principales estrategias de programación. La más práctica es lanzar su producto estrella contra un programa competidor que atraiga a público complementario. Véase la táctica de programar series, como Cuéntame cómo pasó o Estoy vivo, en la noche de los jueves cuando Telecinco emite los realities Gran Hermano o Supervivientes. Las dos ofertas funcionan, son suplementarias, ya que reúnen a un grueso de público distinto. La 1 se queda con los amantes de la ficción, mientras que Telecinco atrapa a los fieles a la locura del reality show.

Sin embargo, en los últimos años, se ha priorizado una segunda táctica de programación, más feroz y contraria con la anterior. Se trata de programar el contenido contra otro espacio con un mismo perfil de audiencia, solapándose ambos productos. El objetivo es minimizar el éxito del rival, obligando al espectador a elegir entre dos espacios de idéntico género. Incluso, a veces, creando adrede confusión en la propia audiencia por el parecido entre los dos programas.

Si La Sexta triunfa con Al Rojo Vivo, Mediaset programa a la misma hora una versión política de Las Mañanas de Cuatro. Si la comedia de Zapeando se consolida en La Sexta, Cuatro recupera a Florentino Fernández y Dani Martínez para realizar un show vespertino de humor. ¿No sería mejor optar por un producto diferenciado para llamar la atención del público? La respuesta a esta cuestión es “sí”, pero entonces quizá no se mermaría el efecto del éxito del rival.

De ahí que todo apunta a que Telecinco va a hacer competir su talent show estrella, La Voz, frente al retorno de Tu cara me suena. El concurso de populares imitadores terminó con la supremacía de Sálvame Deluxe en los viernes y, ahora, desde Mediaset también optan por shows de entretenimiento en esa franja. Para ganar en esta batalla, La Voz es la mejor baza de la cadena azul. De hecho, la versión de niños, La Voz Kids, ya demostró eficacia contra la secuela de TCMS, Tu cara no me suena todavía.

Pero, provocando el choque de ambos formatos musicales -que despiertan interés a un público similar-, se prioriza que La Voz reúna a menos espectadores de los que podría cosechar en otra franja de la semana. Se decide, por tanto, debilitar un producto de éxito contundente con tal de herir al rival. Daños colaterales de una lucha entre cadenas que, en ocasiones, prefiere que baje la rentabilidad del rendimiento de un formato para mantener el liderazgo inmediato. Cueste lo que cueste, incluso obligando al espectador a tener que escoger, en la misma noche, entre los dos grandes talent shows de cantantes, cuando el resto de los días no existe ni rastro de música en prime time.

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@borjateran

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La afición de TVE al corte para la publicidad (sin tener publicidad)

13 Septiembre 2017 - 0:00 - Autor:


El Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero suprimió la publicidad de Televisión Española en 2010. Con las campanadas de fin de año, un spot dijo adiós “para siempre” a los anuncios después de cincuenta años colándose -y financiando- la cadena pública.

En los primeros compases de aquella nueva televisión pública, supuestamente más independiente sin las ataduras de tener que venderse a las marcas publicitarias, se optó por visibilizar que ya no había cortes. La dirección de RTVE creó una campaña para convertir en virtud el vacío que dejaba en la programación la marcha de los anunciantes. De hecho, se divulgó que el espectador ya no iba a ser incordiado por cortes de spots. Así fue: los programas iban enlazados los unos con los otros, las series y el cine sin anuncios y las apuestas de prime time tampoco sufrían pausas. TVE se transformaba en una atractiva televisión sin cortes. Aunque por poco tiempo.

Pronto surgió una contraindicación. Sin intermedios, no había hueco para que la cadena comunicara su propio producto. Mientras que los canales privados introducían entre los anuncios tradicionales impactos publicitarios de contenido propio -ya sea televisivo o de estrenos cinematográficos-, la producción propia de TVE se hacía invisible. Más aún cuando la cadena no había previsto crear programas de entretenimiento que sirvieran como atractivos espacios donde retroalimentar y generar conversación sobre su programación. La cadena empezó a abrir más pausas para ‘patrocinios y promociones”.

Al mismo tiempo y como consecuencia de la crisis, Televisión Española padeció una merma de ingresos que fue paralizando su capacidad de dar luz verde a nuevos formatos o retener éxitos, como sucedió con la serie Amar en tiempos revueltos.

En 2012, asfixiada por los recortes económico, TVE encontró la fórmula para seguir produciendo formatos. Se trata del “patrocinio cultural”, un as en la manga que cuenta el modelo de televisión pública sin anuncios, pues existe la opción del “apadrinamiento” privado de espacios de servicio público. De esta forma, la empresa patrocinadora financia parte o integramente el formato.

Esta táctica permitió la supervivencia de programas como Saber y Ganar que, a pesar de sus buenas audiencias, estuvo a punto de cancelarse en plena crisis económica por falta de presupuesto. Un “spot” de Telefónica como patrocinio cultural salvó a Jordi Hurtado del despido.

Los anuncios nunca se han ido del todo de Televisión Española. Es más, en la actualidad, se ha desvirtuado aquella premisa de 2010 que, ya que la parrilla se financia con impuestos, protegía de cortes cualquier gran formato para dar al espectador el valor añadido y diferencial de la experiencia de disfrutar del programa, serie o película sin rastro de interrupción promocional.

Ahora programas como MasterChef vuelven a ser interrumpidos por pequeñas pausas para introducir patrocinios, promociones y otros acuerdos comerciales de TVE. ¿Sucederá lo mismo con Operación Triunfo? Estos intermedios valen para hacer más largo el programa y ajustar su duración que además, de esta forma, propicia que sea más competitivo en audiencias, justo lo contrario para lo que supuestamente se planificó el fin de los espacios publicitarios en Televisión Española.

El fin de la publicidad llegó a la cadena pública para que dejara de pelear por la venta de datos de cuota de pantalla y pusiera el foco en ofrecer entretenimiento, información y divulgación de calidad en el espectador. Pero todavía, siete largos años después del cambio de financiación de la corporación estatal, Televisión Española sigue funcionando como cuando tenía publicidad, midiéndose por un sistema de audiencias cada vez más obsoleto (por los nuevos consumos en otras plataformas, en diferido y también en directo, y por las tácticas de estirar los programas para inflar el share), cuando su éxito debería estar en el aporte social de su contenido. En el caso de que lo tenga, claro. Pero esa ya es otra historia.

@borjateran

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La deriva de los magacines matinales de la televisión: el show de la cruda realidad

12 Septiembre 2017 - 1:13 - Autor:

La televisión matinal no comenzó a emitir en España hasta bien entrados los años ochenta. Antes, poner la tele en las mañanas significaba sintonizar con una estática carta de ajuste. En su etapa como directora general del ente, Pilar Miró puso remedio a este vacío catódico y encargó a Jesús Hermida la puesta en marcha de un magacine de matiné de cuatro horas de duración. El carismático periodista, que había sido corresponsal de TVE en Nueva York, conocía a fondo los grandes formatos que despertaban a la población en Estados Unidos, así que era el comunicador perfecto para el cargo.

Desde los estudios de Torrespaña, a los pies del Pirulí, Hermida supo adaptar a la idiosincrasia nacional el NBC Today yanqui e incorporó, dentro del propio show, culebrones como Los ricos también lloran, Hombre rico, hombre pobre o Dinastía. Necesitaba mucho contenido para largas horas de emisión.

Hermida se mudó a Antena 3 y María Teresa Campos, que realizaba con éxito Pasa la vida en las tardes de La 1, fue trasladada a la mañana de TVE. La Campos se asustó, pensó que su público no respondería al cambio de horario del programa y no paraba de repetir a su audiencia que realizara la compra antes de las 11 de la mañana, hora en la que arrancaba este espacio. Su magacine fue un éxito, pues supo ir probando secciones hasta congeniar con los gustos de la audiencia. Incluso incorporando la actualidad política, a partir de 1996, ya en su etapa en Telecinco. Un contenido que no fue fácil introducir, ya que los directivos consideraban que la política no interesaba al público matinal, mayoritariamente femenino.

Se equivocaron. La política entró de golpe, junto con la tele-realidad que suministraba materia prima a una larga franja horaria difícil de rellenar con contenidos. Gran Hermano se convertía en el Dinastía de andar por casa de María Teresa, que rompía las cuotas de pantalla con su corrillo. Y, después, el corrillo daba paso a la “mesa de debate”.

Casi dos décadas después, los magacines matinales siguen bebiendo de la fórmula de la avanzada alumna de Jesús Hermida, María Teresa Campos. Sin embargo, persiste el problema de tener que completar tantas horas de emisión de contenido vivo que enganche al público. Los realities ya no funcionan de la misma manera que hace una década, y las cadenas han puesto el foco en la actualidad, especialmente en los sucesos que conectan con la emoción, la empatía, la intriga o el horror del espectador. Casos como el la desaparición de Diana Quer o, ahora mismo, el de Juana Rivas y sus hijos son transformados en espectáculo diario por estos programas. Además, como sucede en los culebrones, fragmentan la trama de turno en fascículos para que la atención de la audiencia no flaquee. Las historias se estiran para que aguanten el tiempo que el programa necesita, sin que importe que todo se base en especulaciones. Y cuando ya no dé más de sí, se olvida y se busca un nuevo suceso que reúnas las características mediáticas necesarias.

No dudan tampoco a la hora de aderezar la emisión con pantallas partidas, llamativos rótulos, sobreimpresionados y en constante movimiento, que gritan “exclusivas” o el siguiente contenido que se tratará. Todo para que el ojo del espectador no cese de recibir impactos. La técnica de la clásica tómbola llevada a la información de la multipantalla, donde es raro encontrar un plano único fijo más de 20 segundos y donde a veces no sabes ni en qué debes fijarte prioritariamente. ¿Escucho lo que dicen? ¿Leo los gráficos? ¿Presto atención a la ventana pequeña y al subtítulo que ceba lo que viene después? Puede que el espectador de este tipo de programas se sienta abrumado ante tanto estímulo, pero lo importante es que no aparte la mirada ni cambie de canal.

La semana pasada, Ana Rosa Quintana y Susanna Griso, en días diferentes, entrevistaron a Juana Rivas, las dos lidiando por los titulares más rimbombantes. Ha sido el tema estrella de los últimos meses, cebado cada día. En Espejo Público, incluso se retransmitió el viaje de la protagonista desde Atocha hasta los estudios de Antena 3, como si se tratara del ganador del primer Gran Hermano de camino a la entrevista con Mercedes Milá.

En las mañanas de Telecinco y Antena 3, el show ha ganado la batalla a la información. Porque los matinales son más show que información, aunque sus presentadoras intenten disimularlo y disfrazarlo para evitar las inevitables críticas hacia sus ramalazos sensacionalistas (no olvidemos la reciente cobertura que hicieron de los atentados de Barcelona). Son tiempos difíciles para la delicadeza, y lo que Hermida lograba introduciendo un capítulo de Dinastía, las mañanas de la televisión de hoy lo consiguen convirtiendo la cruda realidad social en el gran culebrón, con música de tensión, que mantiene en vilo a su audiencia.

@borjateran

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Se rescata la ficción con la que Chicho Ibáñez Serrador consiguió trabajo en TVE

11 Septiembre 2017 - 0:00 - Autor:

En 1962 Chicho Ibáñez Serrador viajó de Buenos Aires a Madrid con una caja que escondía la bobina de El hombre que vendió su risa, capítulo piloto del ciclo Mañana puede ser verdad, que realizó como propuesta para el Canal 7 argentino. El proyecto no cuajó, pero Chicho, todavía desconocido en nuestro país, se plantó en los despachos de Televisión Española con aquel episodio. Fue su carta de presentación. La historia fascinó a los responsables de TVE.

Arnold Hall, interpretado por un magnético Narciso Ibáñez Menta -padre de Chicho-, es un payaso que, tras ser engañado por su mujer, decide cometer un crimen utilizando su propia función como tapadera. Lo tiene todo calculado para escapar. Y escapa. Pero le persigue un extraño fan que asegura haber visto su asesinato por unas futuristas pantallas. Le chantajea con delatarlo si no hace lo que le pide. Así arranca este episodio que supone un brillante punto de partida para el género fantástico en televisión y que se puede catalogar como embrión de las posteriores Historias para no dormir.

“Fue el guion que me abrió las puestas de Prado del Rey y, por tanto, a él le debo todo lo que he realizado después en España”, recalcaba Chicho en 1964 sobre esta obra, que rodó cuando sólo tenía 28 años. Aunque, por entonces, ya contaba con una mirada propia contundente. Había aprendido de lo mejor del cine y del teatro y lo incorporaba a la televisión con habilidad, jugando con la ingenuidad del público y apostando por historias que no eran mero entretenimiento vacío, al contrario, hacían pensar al espectador. De hecho, el valor añadido de El hombre que vendió su risa está en que esconde una crítica social latente que sigue y seguirá siempre vigente. Un retrato de la avaricia a través de la carcajada que hace más poderoso e identificable el visionado.

Porque Chicho combinaba a la perfección la fantasía con la reconocible realidad de un espectador que se veía retratado. “Cuando empecé en televisión, que empecé muy joven, tuve la enorme suerte de poder equivocarme mucho. Noté que los programas dramáticos necesitaban aire, necesitaban calle, necesitaban exteriores y cogí una cámara de 16 milímetros y empecé a rodar y a incrustar secuencias de exteriores en interiores”, explicaba Serrador que, además, se atrevía a probar encuadres y efectos de cámara innovadores para la época, embelleciendo la experiencia televisiva.

El hombre que vendió su risa resume esa compleja mirada del joven Chicho que sentaría las bases de todo su trabajo posterior en ficción y, también, en entretenimiento. Sin embargo, la copia ha estado desaparecida, en un almacén, desde sus únicas emisiones a principios de los años sesenta, en Argentina el 4 de agosto de 1962, cuando se estrenó, y en La 1 de Televisión Española en mayo de 1964, lo que convierte a esta obra en una gran desconocida para el público. Una historia 54 años dormida, que ahora ha sido rescatada por los responsables de la productora de Chicho Ibáñez Serrador, Prointel, y reestrenada esta semana en el Festival de Televisión de Vitoria, conocido como Festval. También llegará al festival Nocturna de Madrid, el próximo mes de octubre.

En el Teatro Principal de Vitoria, el público no sabía a lo que se enfrentaba ante particular pase, pero se quedó pegado, con una silenciosa y venerable emoción, a esta proyección de la televisión más rudimentaria que, sin embargo, mantiene intacta su fuerza dramática más de medio siglo después de ser concebida. Un guion que despierta la misma intriga en el televidente de hoy que en la vieja década de los sesenta. Paradójico que, en un festival donde se estrenan las apoteósicas producciones de la tecnológica televisión actual, destaque con brío sobre el resto un artesanal producto en blanco y negro como El hombre que vendió su risa. Tal vez, por eso mismo, porque esta historia no se queda sólo en ser un producto prefabricado con un cóctel de ingredientes testados para el triunfo previsible e indaga en la imaginación en su máxima expresión, dando una bofetada de estímulos en el espectador.

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‘Si fueras tú’: cuando el espectador toma el mando del giro de guion

10 Septiembre 2017 - 1:04 - Autor:

En 1995 llegó a TVE El destino en sus manos, una novedoso programa que incluía una serie, Mar de dudas, con los finales de cada episodio abiertos. Tras la proyección de cada capítulo de esta ficción, dirigida por Manuel Gómez Pereira y guionizada por Joaquín Oristrell, se abría un debate en el que el público podía elegir entre dos desenlaces diferentes. Gemma Nierga presentaba este formato que no funcionó en audiencias pero que sí fue un interesante experimento interactivo. Tal vez llegó demasiado pronto, aún no existían las redes sociales.

Mañana, 11 de septiembre, TVE vuelve a intentarlo. En los últimos tiempos, la cadena pública se ha curtido innovando en el universo transmedia, especialmente con el arduo trabajo creado con El Ministerio del Tiempo y, ahora, da un paso más allá con una serie que se estrenará cada lunes en la red, a través de la nueva plataforma de contenidos playz de rtve.es.

Se trata de la ficción Si fueras tú, historia que viene respaldada por el guion de Javier Olivares, Anaís Schaaff y Javier Pascual, además del equipo transmedia de El Ministerio del Tiempo con Pablo Lara al frente en coordinación con RTVE con Agustín Alonso y Alberto Fernández a los mandos.

Un thriller psicológico, protagonizado por dos jóvenes actores muy pegados a las redes sociales, María Pedraza y Óscar Casas, lo que promete arrastrar público fiel a la serie que, cada semana, pone en jaque al espectador.

Lo inteligente de la propuesta de Si fueras tú está en que el seguidor se pone en la piel de la protagonista, Alba, que vive una situación desconcertante. El televidente participa en la toma de decisiones. De hecho, en el primer capítulo, la serie consigue una conexión especial entre audiencia y personaje principal.

El espectador se convierte en arte y parte, pues el capítulo desprende un sensible grado de empatía con la protagonista que va creciendo exponencialmente cuando se presenta el dilema de tomar la decisión final entre dos propuestas. Ahí el público vota. Y se implica en el mismo conflicto psicológico que sufre el propio personaje.

Para ayudarle en la toma de decisión, cada emisión del capítulo irá acompañada de un Facebook live con interacción directa. El más difícil todavía para María Pedraza, que deberá transformarse en directo en Alba e improvisar sin red. No sólo eso, la serie se alimenta de un número real de WhatsApp (aparece en el capítulo) con el que se puede hablar o un perfil de Instagram de la propia Alba. Todos los elementos suman y son un hervidero de pistas o sospechas. El usuario de las redes puede seguir la serie más allá del capítulo.

No obstante, la dificultad añadida de esta producción está en que se rueda cada semana, entre lanzamiento de episodio y episodio. El equipo cuenta sólo con siete días para definir el guion y grabar la historia justo después de la decisión tomada en Facebook por el público. Pero esta peculiaridad no lleva a la improvisación de los guionistas. Olivares y su equipo han escrito un claro arco de tramas y personajes para que la historia avance de forma coherente y sostenible gracias a los puntos de inflexión de la decisión votada del público. Aportaciones de los espectadores también podrán colarse en secuencias.

Una serie que, además, servirá como oportunidad para que TVE conecte con un público más joven. Dirigida por Joaquín Llamas, Si fueras tú no dura en cada entrega más de 20 minutos (fácil de compartir, retuitear e incluso ver en dispositivos móviles) y está rodada muy a tono con las narrativas virales (movimientos de cámara, fotografía…), induciendo al público en un clima psicológico que despierta una experiencia novedosa: el espectador se siente parte del protagonista y su estado emocional, pues con sólo un clic puede cambiar para siempre su porvenir.

  • Guía para seguir la emisión en 7 pasos:
  1. Cada lunes, desde las 21:00 estará disponible el capítulo en playz.es/sifuerastu para que el público pueda verlo.
  2. A las 21:00 el capítulo también se emitirá en directo en Facebook donde la gente podrá comentarlo en comunidad.
  3. Tras el streaming del capítulo Alba se conectará en Facebook live para hablar con los espectadores.
  4. Desde las 21:45, los usuarios podrán votar cómo continúa la historia en Facebook. Dispondrán de 24 horas.
  5. A las 00:05 TVE emitirá el capítulo de forma tradicional en La 1.
  6. La vida (y la trama) se enriquece en las redes sociales de la serie (Instagram, Facebook y Twitter)
  7. El resultado de todos los episodios terminará convirtiéndose en una tvmovie que se emitirá en Televisión Española.

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Borja Terán, editor


“Soy licenciado en periodismo y he trabajado como redactor, como ayudante de realización y también desarrollando contenidos en diferentes soportes (televisión, radio e Internet). Con la mirada siempre puesta en la creación, el estudio de los viejos y nuevos escenarios audiovisuales y el desarrollo de nuevos formatos para contar historias. Porque me temo que en mi partida de nacimiento ya constaba mi curiosidad infinita por los entresijos del mundo mediático.

Esa curiosidad es el cimiento de este blog dedicado a la televisión que nos toca vivir, sin dejar de recordar la del pasado y permitiéndonos soñar con la del futuro.”

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