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Terminó la incertidumbre: TVE renueva ‘El Ministerio del Tiempo’

24 marzo 2015 - 13:57 - Autor:

José Ramón Díez, director de Televisión Española, ha anunciado en el FesTVal en Murcia que El Ministerio del Tiempo tendrá segunda temporada. La serie que, durante las últimas semanas ha protagonizado una inaudita campaña en redes sociales para promover su renovación, asegura de esta forma su continuidad en la parrilla.

Y es que este Ministerio del Tiempo se ha convertido en un valor para Televisión Española, inmersa en una crisis de credibilidad social sin precedentes. En cambio, esta producción sí que reúne los requisitos que debe primar una cadena pública: personalidad propia, originalidad, calidad visual y un punto de saludable autocrítica.

REFERENCIA DE CALIDAD… Y ORIGINALIDAD

El Ministerio del Tiempo, por tanto, es un buen producto para La 1, ya que conjuga la aventura clásica con el coqueteo de la divulgación de hechos relevantes del pasado de nuestro país. No es un documental ni tampoco una serie densa, es un excelente producto de entretenimiento que entiende, sin ningún tipo de complejo, la importancia de unas tramas amenas para un prime time generalista. Y los juguetones guiones se convierten en imágenes con una puesta en escena a la altura.

HA MANTENIDO SU PÚBLICO FIEL

Rodolfo Sáncho, Aura Garrido, Nacho Fresneda, Jaime Blanch y Cayetana Guillén Cuervo lideran un reparto de actores solventes y en su punto, dando vida a unos funcionarios que cuidan de su país pero también charlotean mucho entre cafés, que para eso son funcionarios. Estamos, en definitiva, ante una serie digna y un ejemplo de ficción idónea para una televisión pública, que, además, ha sabido mantener su público fiel. Lo ha logrado a pesar de la dura competencia en los lunes, con fenómenos esta semana como La Voz en Telecinco o Bajo Sospecha en Antena 3.

De hecho, los tres prime time de las grandes cadenas han aguantado el tipo este mismo lunes. Lo que demuestra que existen públicos complementarios en la televisión en España, que pueden sustentar diferentes ofertas simultáneas de forma competitiva. Es más, TVE debe apostar por este tipo de espectadores: como emisora pública, sin publicidad, Televisión Española debe innovar, creer en el talento e invertir en las ideas que marcan la diferencia, que fomentan un país mejor.

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‘La Voz’ triunfa: Laura Pausini y Alejandro Sanz revolucionan las sillas giratorias de Telecinco

9:32 - Autor:

  • Sanz y Pausini arrancan con éxito en ‘La Voz’ ante 4,5 millones de espectadores y un 28,1% de share. 
  • ‘Bajo Sospecha’, en Antena 3, aguanta y sube a un 19,9%. Mientras, ‘El Ministerio del Tiempo’ de La 1 se queda en un 11,5%. 
  • Analizamos pros y contras del programa.

Dispuestos a jugar y riéndose de sí mismos. Alejandro Sánz y Laura Pausini (con libreta a lo David Bisbal) han aterrizado en La Voz cumpliendo una de las máximas para alcanzar la complicidad más genuina en televisión: dar la espalda a cualquier aburrido postureo de lo políticamente correcto, olvidarse de las intensidades del bienqueda y, sobre todo, ser traviesos.

Los nuevos coaches de La Voz entienden la esencia del espectáculo televisivo, que no es otra la de dejarse llevar desde la espontaneidad franca y no desde la intensidad impostada. Y en el primer programa lo consiguieron con creces, complementándose y picándose entre ellos mismos y los dos más veteranos del lugar, Malú (y sus fans en la grada coreando su nombre “cual ambulancia”, que decía Alejandro Sanz) y Antonio Orozco.

Todos derrocharon química. Tanta química que la música casi quedó en un segundo plano. No importa. Porque ellos son los grandes protagonistas de la versión española de The Voice. Son el punto fuerte de un formato que Telecinco, inteligentemente, ha sabido dejar descansar el tiempo suficiente para que la audiencia lo haya cogido con más ganas. Y en esas ‘ganas’ los cambios en el jurado han sido imprescindibles, también porque tanto Pausini como Sanz, además de su sentido del humor, aportan conocimientos musicales extras a los concursantes más allá de si tienen o no la voz calentita..

Unos concursantes que fueron dosificados con una alternancia muy pensada para camelar el share. Guardando el equilibrio entre estilos y carismas para no dejar escapar a la audiencia objetiva. De nuevo, los folclores del sur mandaron en escaleta para conectar con los mayoritarios audímetros andaluces. Hubo mucho ‘flamenco’. Incluso Pausini se arrancó con una versión cañí de Marco se ha marchado para no volver. Instinto de la tele y de la comedia en estado puro, como buena italiana.

Y, quizá, también como italiana, le sorprendió que en España el formato no cuenta con las grandes maquinarías escénicas de las otras franquicias internacionales de La Voz. Su decorado y su poderío de realización visual es más lowcost, con una mayor inversión en este envoltorio el show sería aún más espectacular y atraparía a más targets. Pero, de momento, nos seguiremos conformando con que se priorice sensibles historias de superación de los artistas candidatos y pillar desprevenido al público con alguna que otra sorpresa. Como en la nueva sección del programa ‘El telón’, que ni el espectador ve al cantante. Nadie sabe lo que aparecerá detrás de una tela que cuelga del techo que tapa al artista en cuestión. Y, claro, al caer el rojo telón se produce un giro dramático. Como no podía ser de otra manera.

La Voz ha vuelto con fórmula mejorada, como decía la publicidad de detergente en los años ochenta. Flamantes coaches para un formato que funciona a la perfección con sus sillas giratorias. Triunfa en medio mundo. Un éxito que, esta temporada en España, es más que un cazatalentos: para el espectador se convierte en  la experiencia compartida de conocer de cerca a dos estrellas que están en el plató con la prioridad de pasárselo bien. Es la experiencia de sentirte que estás participando en una reunión de amigos en la que también están Alejandro Sanz y Laura Pausini.

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La televisión que viene: en busca del formato más ridículo

23 marzo 2015 - 8:36 - Autor:

No existen formatos televisivos revolucionarios a nivel internacional. Las cadenas andan a la caza y captura de nuevos shows que llamen la atención. Programas bien definidos que rompan con años en los que se ha intentado realizar siempre lo mismo con diferente envoltorio.

Poco se ha evolucionado de la tele-realidad que reinventó Gran Hermano. O de los talent show con veredictos de jurados. Factor X, Tienes talento, Operación Triunfo, La Voz… Este tipo de programas, en buena medida, siguen siendo un éxito a pesar del tiempo. No obstante, las cadenas necesitan nuevas fórmulas para competir con aire fresco. Pero, ¿existen?

La compra por canales de medio mundo de Rising Star (aquí adquirió los derechos Antena 3) ha sido un varapalo para las cadenas. Triunfó en la particular idiosincrasia de Israel, pero no tiró en otros lugares, como se esperaba. Las televisiones se apresuraron, sin analizar las debilidades reales del talent. Fracasó en USA, en Francia… y la producción en Inglaterra se paró. En España, también. Rising Star sólo aportaba la participación directa de las votaciones del público a través de las redes sociales. Nada más. El resto era una mala copia de La Voz.

Tras este sonado traspiés internacional, ha surgido un peculiar fenómeno que marca la diferencia con los predecesores y que ya es un rotundo éxito en UK: los formatos con hipnosis colectiva, que ya tuvieron cierta repercusión en los noventa (aquí en España tuvimos a Toni Kamo durmiendo a los invitados de Hola Raffaella o un espacio en Telecinco con Bibiana Fernández llamado Hip, hip, hipnosis) y que ahora regresan actualizados y reinventados en un espectáculo de prime time, que bebe de una mezcla entre reality show y talent show.

En Reino Unido, el canal ITV ha sorprendido con You’re Back In The Room, un concurso en el que los participantes deben superar diferentes pruebas que son muy sencillas pero, sin embargo, se les complican porque sufren sugestiones post-hipnóticas. De esta forma, el juego se convierte en una comedia loca, que conecta con el humor inglés.

También, de forma paralela, ha sucedido un caso parecido en Francia con otro show de hipnosis llamado Stars Sous Hypnose. En este caso, una serie de especiales que vienen emitiéndose desde verano en el canal líder TF1, donde personajes populares entran en trance y sufren delirantes situaciones. De nuevo, el ridículo de personajes sugestionados por el ‘poder de la mente’, que les hace perder el control racional, eleva el share.

En esta vorágine de formatos donde los protagonistas viven situaciones ridículas bajo hipnosis se suma, además, la gran productora Endemol, con la realización de otra franquicia con la comedia hipnótica como protagonista en Australia, Mesmerised se llama. Se ha rodado ya y está pendiente de emisión. Es más, se pretende vender internacionalmente.

Los canales se van contagiando de este peculiar nuevo formato que, en realidad, no es tan nuevo. Pero si es claramente diferente a los productos que han protagonizado la televisión de los últimos años. Aquí no hay encierro, aquí no hay jurados. La novedad es el surrealismo de las situaciones pretendidamente ridículas y estrafalarias desde la comedia ácida.

Y ese puede ser un horizonte televisivo que se vislumbra. De ahí que en Sky ha llamado la atención otro espacio, Wild Things, en el que los concursantes juegan (y se tropiezan) en un bosque disfrazados de animales. Otra vez, el absurdo, lo extravagante.

En la era en la que nos pasamos el día viendo vídeos delirantes en Youtube, no es extraño que este tipo de formatos funcionen. Aunque quizá no conecten tanto con las peculiaridades de la televisión española. Lo que sí está claro es que las grandes ideas de la pequeña pantalla siempre han surgido de premisas descabelladas en un principio: ¿famosos disfrazados de otros famosos cantando? ¿famosos haciendo bailes de salón? ¿jurados sin poder ver a la persona que canta? ¿gente encerrada en una claustrofóbica casa donde no hay casi movilidad ni para las cámaras? La televisión en sí es magneticamente ridícula.

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‘Alfombra Roja Palace’, la mayor vergüenza televisiva de la última década (por lo menos)

22 marzo 2015 - 4:33 - Autor:

En los casi 60 años de TVE, la cadena pública ha sido marca España del entretenimiento más innovador y creativo en largas y variadas ocasiones. No siempre, pero sí casi siempre. Anoche, en cambio, se produjo una de esas terribles excepciones que confirman la regla. Aquellos que presumen de Marca España deberían temblar ante el hecho de que se vea tal despropósito en el canal internacional de TVE. Porque anoche no parecimos un país consciente de su tiempo. Ni de su pasado.

Porque lo que emitió ayer La 1 de Televisión Española fue un programa que no estaba listo para emisión. Un caos inaceptable con el que rodarían cabezas en cualquier televisión pública europea. Pero, por circunstancias que se escapan a la lógica, se ve que aún no estamos a ese nivel y se da luz verde a programas de este tipo. Si se puede considerar programa, porque fue simplemente un desaguisado.

En efecto, José Luis Moreno ha regresado con una nueva versión de Noche de Fiesta a La 1. Ahora, se llama Alfombra Roja Palace, aunque los mimbres son los mismos del show de antaño. No faltó ni siquiera el desfile de modelos. Ni el brindis final, que es sello habitual de sus galas.

El productor-ventrílocuo ha vuelto al sábado noche tras liderar en audiencias en esta franja horaria durante años. Muchos años. Es un hecho. Rompía los shares. Y es que es innegable que ha sido un experto en transmitir a través de la pequeña pantalla ese sentimiento de acontecimiento festivo que enganchaba. Anoche, en cambio, no lo consiguió. Al contrario. Fracasó con un pobre 5,8 por ciento de cuota.

Y eso que Moreno, que sabe muy bien como funciona la televisión, tiene claro que para contagiar al espectador ese nervio de sarao imprevisible, debe realizar el programa en directo. Como antaño. Teniendo a todo el equipo en tensión, lo cual da más viveza al espacio. Pero esta vez no le ha salido nada bien.

En este sentido, se nota que Alfombra Roja se hace fuera de TVE. Ya no tiene a los profesionales del ente para salvarlo en directo. Ni al emblemático realizador de Televisión Española Lorenzo Zaragoza (ya fallecido y habitual de sus programas), que demostraba un control absoluto del plató en Noche de fiesta. Ahora los cámaras no aciertan, el sonido no funciona, las canciones no están bien planificadas, el producto está mal realizado visualmente y sólo desprende un bochornoso caos. Su factura técnica es simplemente intolerable, inaceptable en una televisión nacional.

Falló prácticamente todo. Sólo aprobó el decorado, pasable, y los presentadores. Especialmente Berta Collado y Jota Abril que supieron capear el temporal y dar dignidad a una emisión en la que era misión imposible dignificar nada.

Lo primero que se escuchó en el programa, nada más arrancar, fue la propia voz omnipresente de José Luis Moreno. Ahí estaba, desde los cielos. Tuvo que aparecer más veces. Porque nada salía bien. Presentaron a Juncal Rivero (estaba de invitada) y, en vez de ella, aparecieron unos hombres cargando unas sillas. Muy bonitas. Presentaron un ballet, y no bailó nadie. El regidor entraba, el regidor salía. Todos perdidos en ese escenario, voces colándose desde bambalinas, miradas de desconcierto entre presentadores e invitados. Vamos, terrible y apocalíptico, que diría Piqueras. Nada fluía.

No faltaron los teatrillos cargados de clichés de género, machismo, borracheras, amantes e infidelidades, el desfile de modelos, los caballos correteando por el escenario cual cuerpo de baile (sí, caballos) y unos motoristas viendo actuar a Soraya (un clásico de los programas de Moreno, el motorista poniendo ojitos a la bella cantante). Todo desprendiendo un tufillo recalcitrante que parecía de otra época, de cuando no existía ni la televisión. Por no hablar de los horteras vestidos de las presentadoras. Imposibles.

Por suerte, de vez en cuando, aparecía el bueno de Ramón Arangüena, como pulpo en garaje, intentando poner su dosis de ironía sensata al percal. Podía haber sido más corrosivo con tal panorama. Lo curioso es que, por no haber, no hubo ni grandes artistas invitados, algo que sí lograba antes Moreno. Da la sensación de que las primeras estrellas de hoy no quieren que se asocie su imagen con semejante estampa. No es de extrañar.

Estuvieron, eso sí, las amigas de siempre: Marta Sánchez, Merche, algún que otro cachas rubio habitual y mucho artista de tercera división. Hasta un grupo de patinadores. También se metió con calzador un talent, muy amateur, con niños artistas (original, sí, ejem…). De hecho, entre niño prodigio y niños cantando a lo Harry Potter, se emitió un sainete sobre infidelidades. Perturbadora, sin duda, la mezcla de contextos y contenidos.

Pero TVE ha decidido emitir este programa. Una decisión que sólo se entiende de forma racional como plan para demoler aún más el prestigio de una cadena. Pero demoler ese prestigio no es tan fácil. Porque en la memoria colectiva están los grandes espectáculos que ha realizado TVE. Y que sigue haciendo en formatos como Alaska y Segura. Porque lo de anoche no se puede catalogar como espectáculo, porque sería muy injusto para los profesionales que sí hacen grandes shows de entretenimiento. Esto fue una función de fin de curso con leds. Si fue un espectáculo, fue un espectáculo dantesco.

El entretenimiento cómico y musical es clave también en una cadena pública, que debe innovar y apostar por el talento. Lo hacen con grandes presupuestos la BBC, la francesa, la alemana… Y los espectadores de estas cadenas no se quejan. Porque lo disfrutan. Porque se sienten orgullosos de ello. También debe explorar este ámbito TVE. Pero primando la calidad, las ideas que marcan la diferencia y dando oportunidades a programas con un formato definido. No un batiburrillo de ocurrencias prefabricadas para engatusar a un espectador que merece todos los respetos más allá de una amalgama de los peores tópicos con el peor envoltorio técnico.

Es difícil entender que se apueste por pseudoprogramas de estas características mientras no se renuevan temporadas de reputadas series como Los Misterios de Laura, por ejemplo, o no se aclaran con el futuro de El Ministerio del Tiempo. Pero ahí está, TVE, con su Alfombra Roja desteñida y con olor al peor de los tufillos. En un país serio, este programa resultaría inadmisible y no se emitía ni una semana más. Pero se ve que no estamos en un país serio como nos quieren hacer creer.

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La televisión inteligente de Moncho Alpuente (VÍDEOS)

21 marzo 2015 - 14:22 - Autor:

El periodista, escritor, humorista y músico Moncho Alpuente ha fallecido esta mañana víctima de un infarto. Se encontraba de vacaciones en Canarias. Polifacético y comprometido con su tiempo, su mirada propia también fue imprescindible en la modernización de nuestra televisión.

Mundo Pop fue su primera incursión en una TVE que empezaba a ser más valiente y arriesgada. Allí, en Prado del Rey, participó, en formatos como Pop-grama o ¡Qué noche la de aquel año! de Miguel Ríos, donde realizaba una sección transgresora para la época. La música vista desde un punto de vista políticamente menos correcto, junto a El Gran Wyoming.

También estuvo detrás de la emblemática serie Delirios de amor, dirigiendo el episodio Amor y oportunidades, con Ángel de Andrés y Kytty Maver. Era la explosión creativa de la televisión pública.

Y en plena resaca creativa de esa movida madrileña de los ochenta, Alpuente también participó en El peor programa de la semana de Wyoming. Un formato contracorriente, tanto que fue cancelado repentinamente por miedo a lo que pudiera decir en antena el invitado que iba a acudir al show: el escritor catalán Quim Monzó, que acababa de protagonizar una polémica al satirizar a la Infanta Elena.

En este, tan revolucionario como fugaz, Peor programa de la semana de La 2, Alpuente llevó las riendas de su propio informativo. Lo hacía subido desde un planeta tierra giratorio. El noticiero intergaláctico.

Habitual de la Cadena Ser, también participó en el frustrado regreso de Wyoming a La 1 con el late La Azotea, en 2004. Su humor, inteligencia e ironía fue necesaria en una televisión que crecía queriendo ser más despierta, inquieta, autocrítica y, sobre todo, inteligente.

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Mamá, quiero ser Youtuber: las ¿perturbadoras? nuevas aspiraciones adolescentes

12:31 - Autor:

Los tiempos cambian. Las nuevas generaciones, también. Para empezar, ya no tienen programas infantiles en la televisión. Crecen viendo series de animación, como Bob Esponja, y tocando la pantalla táctil del móvil o, por defecto,  la tablet. Nacen, por tanto, sin la paciencia suficiente para aguantar la emisión lineal de la pequeña pantalla tradicional. Cuando algo les aburre, necesitan utilizar el cursor para avanzar.

Y luego llega la loca adolescencia. Sin embargo, la edad del pavo ya no se supera leyendo la SuperPop, tampoco viendo Música sí en La 1. Ahora la adolescencia ‘se pasa’ en Youtube. Ahí las nuevas generaciones encuentran sus aspiraciones. Se sienten reflejadas.

Mamá, quiero ser Youtuber. Es una frase que se empieza a repetir cada vez más. Los padres se ponen las manos en la cabeza. ¿Qué es eso?  Y los papás, los más modernos del lugar, piensan que “los Youtubers son esos ‘sin cabeza’ que tanto indignaron al crítico cinematográfico del periódico El País, Carlos Boyero“.

Pero ser Youtuber es mucho más que eso. Porque ser Youtuber también debe entenderse como crear para Internet. Aprovechar la plataforma de vídeos más poderosa del planeta para mostrar tu talento al mundo.

Y, como plataforma de vídeos más poderosa del planeta, hay contenidos de todo tipo. Existen personajes egocéntricos que no aportan nada más que su monólogo absurdo diario, pero también existen personas con ideas que aprovechan Youtube para crecer, para avanzar, para divulgar, para crear, para inventar, para sorprender.

Youtube es un democrático trampolín del que no se disponía antes. No es el enemigo. Al contrario, es un gran aliado para las nuevas generaciones. Sólo hay que saber cribar lo bueno de una montaña de basura (como en la tele, como en las librerías). Sólo hay que saber aprovechar la herramienta.

Las nuevas generaciones no cuentan con programas de televisión constructivos, de esos que despertaban inquietudes, como La Bola de Cristal o Cajón desastre. Pero, sin embargo, los pueden descubrir, treinta años después, gracias a Youtube. Porque ahí, en el ciberespacio, se sienten más reflejados que en la televisión tradicional. Porque es su medio natural, el medio que rompió los esquemas de los medios. Porque, aunque muchos no lo quieran ver debido al natural miedo a lo nuevo y se dejen llevar por el prejuicio, la fructífera creatividad audiovisual actual está surgiendo de la factoría más libre, participativa y plural. La factoría que (aún) no planta cortapisas a las ideas: Internet.

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Cristina Pedroche: sus 6 cualidades (imperfectas) para triunfar como presentadora de largo recorrido

20 marzo 2015 - 11:13 - Autor:

Ya es presentadora. Cristina Pedroche abandona sus funciones de colaboradora (y cuentachistes) de Zapeando para poner rumbo al rodaje de Pekín Espress, el nuevo reality de Antena 3. La exreportera, que fichó por Sé lo que hicisteis para sustituir a Pilar Rubio, toma vuelo a su nuevo destino profesional. Porque Pedroche ha demostrado que puede ser presentadora de largo recorrido. Y es que cuenta con seis cualidades infalibles para el éxito televisivo.

1. Transparencias

Más que una transparencia en el vestuario, Pedroche ha triunfado por su transparente personalidad. Lejos de ser el prototipo de reportera fría, que abundaba tanto en tiempos pasados, la de Vallecas contagia naturalidad en cámara. Y el público empatiza con ella, para bien o para mal, porque sigue siendo una cercana chica de barrio.

2. Traviesa

Los buenos presentadores son aquellos que cuentan con sentido del humor y una pizca de corrosiva acidez. Pedroche sabe reírse de si misma. Todo el rato. Incluso se ríe de sus ‘exóticos’ posados, ligeros de ropa.

3. No sólo telegenia

Otra clave para mantenerse como presentadora de largo recorrido, en una profesión tan efímera, es tener la capacidad de escuchar. Lo más complicado. En su paso por Zapeando y Los Viernes Al Show, Pedroche ha evidenciado que ha aprendido de sus buenos padrinos televisivos en estos años. Porque Pedroche es el ejemplo perfecto de chica guapa que fue escogida en un casting por su espectacular físico pero que aprovechó la oportunidad para labrarse una personalidad en pantalla. Ya no es sólo una chica guapa, es una profesional con muchos registros por explorar.

4. Trending topic

Con casi dos millones de seguidores en Twitter, es una de las mujeres con más follows de España. Y maneja las redes sociales sin demasiados artificios. Hasta se atreve con los filtros más horteras de Instagram, como cualquiera vecina de su barrio de Entrevías. En las redes habla al personal de tú a tú. Sin creerse nada, utilizando la herramienta social como una más a diario y, cuando la coyuntura lo pide, jugando con la expectación que generan los trending topics y sucedáneos.

5. Capacidad de improvisación

Sé lo que hicisteis, Otra movida, Zapeando… Pedroche ha trabajado en programas de mucho guion pero que al ser en directo son, si lo sabes aprovechar, una gran escuela para ganar rapidez de reflejos y capacidad de improvisación cuando el momento lo requiere. Pedroche domina ‘las morcillas’ y eso le ayudará sola ante el peligro del prime time.

6. Imperfecta

Pedroche despierta filias y fobias. Se habla de ella porque destaca en una televisión en la que no es sencillo encontrar rostros con una luz especial. Ella tiene esa luz. Y, claro, surgen fans… y detractores. Más aún, al ser una joven en la que una parte de la sociedad se siente reflejada en aspiraciones y frustraciones. Ella cumplió el sueño de muchas de su quinta. Ella sigue siendo como muchas de su quinta. La fama habrá cambiado su modo de vida, pero en cámara no lo transmite.

No es una colaboradora perfecta, tampoco será nunca una presentadora perfecta de esas que recitan todo el guion con una impecable solvencia que cae en el olvido a los cinco segundos. Y esa es su gran cualidad para triunfar en la televisión: no ser del todo perfecto. Pedroche cumple esta auténtica premisa. Porque es, simplemente, Cristina Pedroche. Con su carácter, con su ingenuidad, con su espontaneidad.

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‘Gran Hermano’: el formato que desvirtuó sus reglas y prohibiciones por su propio bien

1:34 - Autor:

Gran Hermano es un gran éxito de audiencias. No sólo en su edición tradicional con personajes anónimos, la actual versión VIP ha triunfado con datos que ni en la propia cadena se esperaban.

La participación de Belén Esteban ha sido un valor seguro. También el guion que construye cada gala, pues logra resumir la convivencia con maestría, dibujando tensión y emoción como si fuera un adictivo culebrón. Asimismo, los responsables del show saben crear pruebas que gestan más conflicto durante la emisión en directo. Ya sea un conflicto cómico, trágico o tragicómico.

Así, anoche, se recreó una sala de juicios, al más puro estilo de aquel espacio llamado Veredicto, que presentaba Ana Rosa Quintana. En este particular tribunal de GH, se realizó otro programa paralelo: un juicio a los concursantes en el que el propio público, a través de una aplicación, dictaba sentencia. Sólo faltaba un polígrafo. Y es que GH ya no se diferencia tanto de otros espacios de la cadena.

De nuevo, el equipo de Gran Hermano, con vuelcos de guion como la creación de un juicio televisado, sabe propiciar e incentivar tramas para que se mantenga viva la llama del choque de personalidades en la casa. Porque la pelea es el motor de este programa que aúna muchos géneros: culebrón, talk show, concurso, debate, comedia, espectáculo, cotilleo, sorpresa, documental y, sobre todo, realidad. Y la realidad siempre es un plus de éxito en televisión.

Pero esa fórmula de manejar la realidad no es infinita. De hecho, para evitar el desgaste de audiencias se han roto normas básicas del programa en sus orígenes, como el aislamiento completo de los concursantes, que debían permanecer sin noticias ni irrupciones del exterior.

Esto actualmente es mucho más relativo. Los concursantes ya tienen información del exterior cuando interesa al programa, lo que desvirtúa las reglas básicas del juego del formato. Pero es que el Gran Hermano de hoy ya no es el Gran Hermano de 2000. Ha evolucionado. La audiencia cada vez pide más. Está más resabiada, es más visceral.  Para seguir sorprendiendo tocaba romper las reglas que constituían los mimbres del éxito de los primeros años del reality. Ya se sabe, renovarse… o morir.

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De Chiquito a Dani Rovira. El espectáculo de la comedia triunfa en Cuatro con ‘Sopa de Gansos’

19 marzo 2015 - 13:24 - Autor:

  • Los pros y contras del nuevo programa de humor de Flo y Dani Martínez

Un vodevil madrileño, que fue antes biblioteca y prostíbulo (en tiempos diferentes, claro). Un canal de televisión, Cuatro. Dos presentadores, Flo y Dani Martínez. Y los mejores cómicos del país. Estos son los ingredientes de Sopa de Gansos, el regreso al humor, en (falso)directo, de Mediaset España.

Una apuesta diferente y arriesgada para un grupo de las dimensiones de Mediaset, ya que puede parecer que se sale de los resortes de la actual televisión comercial, pues se inspira en los tradicionales programas de variedades y, al mismo tiempo, da oportunidad a rostros que triunfan en pequeñas salas pero que no son conocidos fuera de esos círculos minoritarios. Lo que se traduce en una disminución de share, según los cánones que gobiernan la televisión.

Pero, en su primera emisión, Sopa de Gansos ha derribado prejuicios: el formato se ha instalado en Cuatro con un buen 10,3 por ciento de share (por encima de la media del canal), demostrando que sigue existiendo interés por las galas de comedia. Cuando la comedia se hace desde la comedia y no se queda en sucedáneos.

En ese sentido, Sopa de Gansos acierta, al experimentar más allá del monólogo y recrear el ambiente de un cabaret. El espectador se contagia del lugar, ve planos de reacción del público durante las actuaciones, intuye a los camareros en plena faena e incluso escucha a la orquesta en directo (dando más viveza al show), que está en un altillo sobre el escenario y que recupera a alguno de los músicos del mítico programa Lo más plus.

En su estreno, además, se notó la mano del director del show, Eduardo Aldán, con experiencia en la televisión más analógica. Esa que aprende de la fructífera historia de nuestra pequeña pantalla. De hecho, Aldán ha trabajado en formatos como Un dos tres… a leer esta vez e incluso dirigió la gala de los 50 años de programas infantiles de TVE. Con su bagaje y el del resto del equipo, se ha sabido equilibrar una escaleta muy variada, que intentaba que nadie se quedara fuera. Desde el humor más popular de Paz Padilla hasta la musicalidad más sibarita de Alex Odogherty, pasando por algún fragmento teatral, la aparición ‘digital’ de Enjuto Mojamuto o el colofón final de la estrella del momento, Dani Rovira, el evidente plato fuerte del show. Y todo bañado de infalibles referencias a los identificables quehaceres que rodean a la vida en las redes sociales.

Ahora, eso sí, el formato necesita un poco más de rodaje. La química que desprenden Florentino Fernández y Dani Martínez es el gran valor añadido del espectáculo. Pero aún se puede aprovechar más la complicidad e instinto televisivo de esta pareja, porque las presentaciones evidencian que el programa es enlatado y que se han grabado sueltas a lo gala de fin de año de José Luis Moreno. Sopa de Gansos cuenta con un envoltorio potente que se puede explotar más.

El show ganará fuerza sí transmite más la sensación de acontecimiento en directo y se integran de forma más orgánica las presentaciones con los propios invitados al cabaret. Un cabaret que es un homenaje a nuestra comedia, a la de ayer, la de hoy y la de siempre. Y que, además, supone un valor para la imagen de marca de Cuatro, cadena que en su anterior vida, cuando era propiedad de PRISA, llegó a producir grandes formatos de entretenimiento como la versión española de Saturday Night Live. Sopa de Gansos rescata, a su manera, parte de ese espíritu.

Una idea original de Flipy (El Hormiguero, Guasap) que no es para analizar desde los grandilocuentes titulares de las audiencias tradicionales, pero sí para observar como un inteligente as en la manga para propulsar el posicionamiento de la identidad comercial de Cuatro, una cadena que mantiene un target muy jugoso para sus anunciantes y que formatos como este lo ponen más en alza.

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39 años de la primera aparición de Mayra Gómez Kemp y Ruperta en ‘Un, dos, tres’ (VÍDEOS)

10:11 - Autor:

39 no es un número redondo. Son, simplemente, los años que se cumplen hoy desde la primera vez que aparecieron dos iconos de la televisión en Un, dos, tres… responda otra vez.

Por aquel entonces aún estaba Kiko Ledgard a los mandos del programa. Era 1976 y el concurso de Chicho Ibáñez Serrador empezaba a ser un gran éxito que las clases más conservadoras del país no terminaban de entender del todo.

Lógico, pues Un, dos, tres estaba reinventando la maquinaria del incipiente espectáculo televisivo español. No sólo al incorporar el show musical a un programa-concurso, también al aprovechar las artimañas del universo de la ficción para enriquecer el juego, algo novedoso incluso a nivel internacional. Con elementos de la comedia, del suspense y hasta de los géneros del terror.

Así nacía el personaje de Ruperta, que era más que una mascota. Su presencia dinamizaba un programa que reunía, en una hora y media, muchos programas (concurso de preguntas, pruebas físicas, comedia, números musicales, participación del público…). Ruperta potenciaba la tensión, servía de elemento recurrente y conectaba con una peculiar complicidad del espectador.

Pero no sólo Ruperta debutó en aquel programa, que se emitió tal día como hoy, también se estrenaron las secretarias Victoria Abril o María Casal y la mismísima Mayra Gómez Kemp, que pasó por el plató sigilosa, como actriz puntual, sutil, en un segundo plano, con sólo un papelillo en la subasta.

Mayra había llegado para quedarse. Chicho decidió que era la persona perfecta para sustituir al que parecía insustituible, el carismático Ledgard. Pero Gómez Kemp contaba con varios superpoderes para transformarse en la nueva maestra de ceremonias del show más complejo de la época. Primero, su espectacular memoria, que le permitía controlar a la perfección todo el guion de un programa que se realizaba en una época sin pinganillos (chivatos que llevan los presentadores en la oreja). Segundo, que era una artista todoterreno. Lo mismo te cantaba, bailaba, interpretaba… contaba con un gran instinto del show. Tercero, que conocía las entrañas del programa por sus colaboraciones previas. Y cuarto, que era mujer. La primera mujer al frente de un concurso.  TVE rompía tabúes de la época. 

Ruperta, por su parte, fue un encargo al recordado dibujante José Luis Moro, habitual de TVE. El propio Chicho puso su voz a esta extraña calabaza. Acelerada analógicamente, pero era su voz. La sonriente calabaza se convirtió rápidamente en un elemento fundamental en el discurrir del concurso que era temido por los concursantes, pues solía ocultar regalos negativos durante la subasta. Aunque, sin embargo, Ruperta también entregó el mayor premio de la historia del Un, dos, tres… ¡responsa otra vez!: un coche, un apartamento en Jávea (Alicante), un yate y un cheque de 5 millones de pesetas.

Chicho mató a la Ruperta en el 1983. En su lugar, llegó Doña Botilde. Pero, sin embargo, Ibáñez Serrador tuvo que resucitar a la querida calabaza en 1991. El público lo pedía. Y regresó para quedarse. La simpática mascota se mantuvo hasta el plano final del último Un dos tres… ¡a leer esta vez!, que se emitió en 2004.

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Borja Terán, editor

"Soy periodista y he trabajado como redactor, como ayudante de realización y también desarrollando contenidos en televisión. En definitiva, tele y más tele, por deformación profesional y porque me temo que en mi partida de nacimiento ya constaba mi curiosidad infinita por los entresijos del mundo audiovisual.

Esa curiosidad será el cimiento de este blog dedicado a la televisión que nos toca vivir, sin dejar de recordar la del pasado y permitiéndonos soñar con la del futuro."

 

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