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‘Sálvame Deluxe’ imparable con el culebrón nacional de los Pantoja

25 octubre 2014 - 11:06 - Autor:

La vida de Isabel Pantoja ha sido y es un culebrón perfecto. La tonadillera ha sufrido todos los giros dramáticos posibles en un guion infinito, digno del serial más redondo. Es más, si fuera una telenovela, no nos creeríamos al guionista: por excesivo. De la pasión del amor taurino, con trágico desenlace, al blanqueo de dinero de las corruptelas de Marbella.

Y la trama se mantiene siempre en alto, al igual que las mejores ficciones. Cuando las aguas parecen estar más calmadas, se produce un inesperado vuelco en la historia de la saga Pantoja, porque ya es una saga. Pocos españoles logran escapar de la dramedia de su vida. Es como una tía lejana de la familia de todos. Y ahora los programas especulan sobre su entrada en prisión. El último trauma que faltaba a la artista. Hasta haciendo gráficos, al estilo de la CNN, con los pasos que deberá hacer la hipotética reclusa en sus primeros momentos como artista encarcelada.

Con este sainete retransmitido, Sálvame deluxe disparó anoche de nuevo su audencia con un espectacular 21.2 por ciento de share y 2.621.000 espectadores, máximo de temporada. En Antena 3, la alternativa de Los viernes al show se quedaba en un 12,7 por ciento de share y 2.101.000 fieles. El conflictivo caso de Hermano Mayor, por su parte, también alcanzaba un buen resultado con 13,6 por ciento de share y 2.265.000 espectadores.

El programa de Jorge Javier Vázquez sigue siendo el favorito por la audiencia. Más aún, cuando tratan la vida y obra del clan Pantoja. El acierto del show, a nivel televisivo, es que se permiten jugar con la intensidad necesaria pero, también, sin olvidar el sarcasmo. Un plus del programa.

Anoche, estuvo en plató Alberto Isla, padre del nieto, y hasta llamó el abogado de la folclórica. También hubo tiempo para ex de Natalia Verbeke y el machista padre del concursante de Gran Hermano, Omar. Ambos multiplicaron la indignación del espectador que sigue el espacio. Y es que uno de los secretos de Sálvame es que no deja indiferente a nadie.

Pero, sobre todo, el gancho para disparar el interés del público ha sido la historia de la picaresca española personificada en una Isabel Pantoja encarcelada que, gracias al Deluxe, se ha transformado en un vodevil ideal de viernes noche. El género teatral de La Revista Nacional se ha reencarnado, a su manera, en Sálvame. Deberían cantar en los entreactos.

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‘Tu cara me suena’: las 9 ideas para evitar el desgaste de audiencia

24 octubre 2014 - 8:29 - Autor:

  • La versión con niños del formato de Antena 3 no puede con las aventuras de ‘Águila Roja’ y los conflictos de ‘Gran Hermano’. 

Tu cara me suena recuperó el espectáculo musical en el prime time televisivo, justo en el momento que pocos parecían confiar en este tipo de programas en horario de máxima audiencia. Casi nadie creía en este formato y nadie contraprogramó su estreno. Error, pues nacía un producto con una personalidad propia increíble: el talent show español más exportado. Pero el formato de Antena 3 y Gestmusic está entrando en la crisis existencial de la cuarta temporada. No son cuarenta años, pero sí cuatro temporadas intensas que, además, se han estirado con una edición infantil que, aunque era una idea anterior, llegó a los espectadores a rebufo del éxito de La Voz Kids en Telecinco. Lo que podían haber sido unas galas especiales, se han estirado durante semanas, manteniendo una audiencia muy fiel, pero también quemando el formato original.

Y es que los niños no imitan, hacen más bien versiones propias con mucha gracia y soltura. Pero, a nivel televisivo, tantas ediciones de esta etapa ‘mini’ pueden estar ayudando a favorecer una percepción desde casa de que ya está todo visto en el show de imitadores. Un prejuicio que el programa debe romper en su cuarta edición apuntalando el formato en nueve pilares.

1. JUGAR. La nueva edición de TCMS debe mantener su esencia en el casting pero dando un paso más adelante en fichajes a través de un renovado elenco de protagonistas muy equilibrado. Porque no solo vale creer en la comedia como gancho e inundar el programa de humoristas con un monotono de voz. Ese perfil da unos resultados más efímeros. El programa necesita gente tan variopinta como potente, porque la clave crucial de Tu cara me suena está en generar asombro en el espectador. ¿Cómo? En cuatro líneas de acción fundamentales. Primera, artistas que, aunque sean algo menos conocidos, sí logren dejar boquiabierta a la audiencia por su talentosa capacidad de clonar iconos de la música. Segunda, famosos folclóricos que con sus salidas de tono arrastren a las audiencias más populares. Tercera, jóvenes reyes del trendig tópic con tirón entre las nuevas generaciones. Cuarta, algún que otro treintañero que enamore a la generación de la EGB (y también, de paso, a las madres y abuelas) y, quinta, un artista de gran nivel que nadie se espera su participación, que todo el mundo quiera ver transformado. Aunque no sea target del canal que emite el formato.

2. CEBAR. Tu cara me suena no es un programa que deba contener cebos que fragmenten el espectáculo, ejecuten spoilers y evidencien un show enlatado y requetegrabado. Es un talent que logra el éxito gracias a que alcanza una estructura de una gala compacta. El espectador lo siente como si todos estuviera en el mismo teatro, con un desarrollo natural. Y el público del estudio lo disfruta al grabarse en falso directo. Pero, a nivel televisivo, el programa debe activar más herramientas sutiles para favorecer que la audiencia no se marche. Más aún, cuando es un programa que siempre es enfrentado a grandes pesos pesados de las demás cadenas. Se deben mostrar, por tanto, bambalinas (a través de pantallas partidas, por ejemplo), sembrar el suspense con determinados guiños, especular con cameos especiales o crear tramas autoconclusivas por edición que favorezcan la fidelidad de la audiencia. Sin olvidar, la referencia en pantalla con la actuación original que se está imitando.

3. EXAMINAR. Los jurados son imprescindibles en televisión, aunque la figura de los jueces se está quemando. De hecho, seguramente la próxima revolución del género de los talents shows pasará por la inexistencia del jurado. No es el caso de Tu cara me suena que cuenta con un buen elenco de ‘examinadores’ aunque, eso sí, el formato debe incorporar alguna nueva figura que desengrase cualquier monotonía. Una buen golpe de efecto para la próxima temporada sería que uno de los miembros del jurado se convirtiera en concursante. El juez juzgado. 

4. ENSEÑAR. Los ritmos en la televisión actual son muy importantes, pero a veces nos hacen olvidar el esfuerzo que conlleva cada imitación de los concursantes. Los artistas salen y lo hacen, pero el espectador no entiende el trabajo que hay detrás. Además de con humor, los vídeos de antes de cada actuación deberían recalcar más las debilidades de los participantes. Para que, en esas píldoras, el espectador descubra durante la actuación sí han aprendido algo, han superado sus barreras o simplemente la han pifiado. Porque la evolución de los participantes siempre es un buen valor añadido de una audiencia que también puede aprender trucos de cantar o bailar con este programa. Hay que enfatizar el lado divulgativo y aspiracional del TCMS, que es otro fuerte del espacio.

5. ARROPAR. La crisis ha propiciado que la audiencia en España haya terminado olvidando el acontecimiento televisivo que produce un gran plató de televisión con una espectacular escenografía. Ahí ha dado una lección Tu cara me suena. Ahora debe crecer y arriesgar más. Aprovechando los leds, las novedosas técnicas de mapping 3D (con proyecciones en relieve) y, por supuesto, con los decorados tradicionales, claves para marcar la diferencia en una televisión en la que todos los decorados parecen el mismo. Un estudio que impulse aún más la importancia del protagonismo del público en plató, la iluminación y del ballet, fundamenta no sólo para arropar cada actuación. También el cuerpo de baile es muy útil para vaciar el escenario en un directo de forma ordenada y para fidelizar espectadores que eligen (o directamente se enamoran) de su bailarina o bailarín favorito.

6. TUITEAR. Las redes sociales son más que poner un hashtag en pantalla. Y en Tu cara me suena mini ni eso, pues sale sobreimpresionado demasiado poco tiempo para incentivar el trending topic. La cuenta de la productora del programa, eso sí, sabe utilizar con atino su perfil y mostrar la trastienda del show. Bien, una buena forma de ganar más adeptos, ahora es el momento de hacerlos más partícipes. Incentivando retos semanales a través de las redes sociales y potenciando decisiones de la audiencia a solo un clic a través de Twitter. También de los concursantes y el jurado. ¿El concursante ‘Favorito? ¿Mister retuit de la semana? La televisión de hoy mejor si se disfruta a través de la experiencia colectiva y compartida de las redes.

7. DESCUBRIR. Uno de los grandes aciertos de Tu cara me suena es que no se ha quedado en los mismos temas musicales de siempre. De ahí que no se gasten nunca los artistas a imitar. Además, ha explorado en iconos que arañaban la nostalgia de un tipo de espectador y que, al mismo tiempo, descubrían canciones desconocidas a otro perfil de audiencia. Porque el éxito de la televisión no sólo se construye en cosas reconocibles, también en un espectador que descubre. Los artistas icónicos son limitados, pero no las actuaciones míticas. En eso el programa ha sabido ir por delante de otros shows musicales de las competencias obsesionados con el lerele fácil. Ahora debe seguir apostando por esa línea. Porque la clave del éxito está en el equilibrio entre la emoción de una imitación con una emocionante música exquisita a la petardez de la parodia más delirante.

8. DESAFIAR. Los detractores del entretenimiento inteligente dirán que Tu cara me suena ya no sorprende. Le falta polémica y competición. Esto es una clave de la edición de niños ,que es más una fiesta divertida que un concurso de lloros y pataletas. La cuarta edición de Tu cara me suena no debe perder la perspectiva y seguir incentivando el mayor fuerte de este concurso: la ilusión de la imprevisibilidad y la espontaneidad. En la que incluso los propios concursantes se sorprenden de lo que pueden llegar a hacer y no tienen complejos a la hora de dejarse llevar por y para divertir o emocionar al espectador. Y ahí es importante que exista una pizca de enérgica rivalidad de los concursantes y capacidad de desafiar la tensión de un talent show que, por suerte, sabe huir de lo políticamente correcto cuando toca.

9. EMOCIONAR. La buena televisión siempre cuenta una historia que transmite al espectador. Tu cara me suena lo ha hecho desde el principio, y lo sigue haciendo. Ya está en la historia de nuestra pequeña pantalla, porque es uno de esos programas que serán recordados por sus carismáticas peculiaridades que lo han hecho diferente. No un producto en cadena. Seguirá siendo un éxito si mantiene su seña de identidad: la televisión que no es obvia, que se deja llevar por el instinto del espectáculo, enseña, avanza, es ácida, muy traviesa, huye de caer en bromas repetitivas y cree en la curiosidad del espectador. De todo tipo de espectador, buscando obtener esa cara de asombro ilusionado que sólo consiguen los programas que se hacen desde la pasión que desafía las ideas y la imaginación. Y es que  Tu cara me suena es de esos programas que no te ves venir. Al contrario, te deja con una sonrisa tonta viendo la televisión más inteligente.

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Concha Velasco: “Me queda muy poco tiempo de vida por delante y me gustaría ser más feliz”

1:43 - Autor:

“He aprendido que me queda muy poco tiempo de vida por delante y me gustaría ser más feliz. Querría ser un poquito más feliz”, reflexionaba Concha Velasco anoche tras ser preguntada por Pablo Motos sobre qué le habían enseñado los cinco meses luchando contra una enfermedad “que ha sido mucho menos de lo que se pensaba”.

Y el presentador de El Hormiguero, ante tal contundente respuesta, se quedó en silencio, cortado, emocionado, sin saber exactamente qué decir. “Te he dejado muerto“, continuó ella ante el suspiro generalizado de la gente que se encontraba en la grada del plató. Rápidamente, como si tal cosa, Velasco cambió de tema y rompió la intensidad del momento “¿te cuento un chiste?”, soltó.

Así es Concha Velasco. De nuevo, dio una lección sobre lo que significa ser una gran actriz, una artista de las de verdad: espontánea, natural, sin corazas. Una dama del teatro, del cine y de la televisión a la que no se le ha resistido nada en su extensa carrera. Todo lo ha hecho con una profesionalidad que alcanzan pocos. Desde aquella Teresa de Jesús en TVE a la actual obra Olivia y Eugenio, que interpreta ahora en teatro.

Incansable, trabajadora, apasionada, intensa y brillante siempre. Sin miedo a las entrevistas, ni compartir su propia vida. Sabiendo lo que significa ser una todoterreno del espectáculo, una actriz protagonista, como decía en aquella canción (mamá quiero ser artista, oh mamá, ser protagonista), cargada de ingenio, instinto bajos los focos y capacidad de congeniar con su público gracias a su luminosa naturalidad.

Como luminosa ha sido su labor en tantas ficciones, funciones y programas: popularizando el entretenimiento sin clasismos. De la ficción más exquisita al formato más frívolo. Porque todo si se hace con honestidad, arrojo, talento y arte se puede convertir en digno. Y más aún cuando eres Concha Velasco.

Una entrevista palpitante en la que la actriz agradeció el cariño que le ha regalado la gente “tanto que no te puedes imaginar” y, además, reflexionó sobre que “ser mayor es una cosa estupenda, porque sigues viva“. Genio y figura de Velasco, que incluso recordó el increíble bulo de su etapa como presentadora de Sorpresa, sorpresa, cuando se propagó un delirante bulo con un perro, una joven, Ricky Martin metido en un armario y una pegajosa miel.

También el programa realizó un nueva versión del himno más popular de Velasco, La Chica Ye-Ye. Eso sí, readaptada a los tiempos actuales. Con su Twitter, su Facebook y su WhatsApp, claro.

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El éxito de Jordi Hurtado: ‘Saber y Ganar’ suma más audiencia que ‘T con T’ y España Directo juntos

23 octubre 2014 - 10:17 - Autor:

La tarde de La 1 está logrando mínimos históricos de audiencia. Tanto el programa de Toñi Moreno, T con T, como la versión mejorada de España Directo, con Roberto Leal y Sandra Daviú, están logrando bajos datos de audiencia que rondan el 5 por ciento de share.

Incluso Entre todos superaba el curso pasado esa cifra, pues era un formato más definido que T con T. El nuevo magazine de Toñi Moreno se ha quedado en intentar reproducir fórmulas de los viejos magazines de tarde pero sin la soltura necesaria para enganchar al espectador.

Los malos datos de audiencia se repiten todos los días. Ayer, T con T se quedó en un 4,4 por ciento de share y 437.000 espectadores. Mientras que España Directo alcanzó un 6 por ciento de cuota y 572.000.

En cambio, el concurso de Jordi Hurtado supera la barrera psicológica del diez por ciento de cuota de pantalla. Es el espacio más visto de La 2. De hecho, este miércoles cosechó un excelente 12 por ciento de cuota y 1.528.000 fieles.

¿Se planteará TVE pasar el veterano concurso de La 2 a La 1 para ayudar a subir la maltrecha media de audiencia de la primera cadena? Sería un error para la segunda frecuencia de Televisión Española, pues el juego de Jordi Hurtado es un éxito por su posición estratégica en la parrilla. Es una tradición que sirve de pilar de referencia para la inmensa minoría de adeptos a La 2.

Saber y Ganar ejemplifica el triunfo de un concurso que ha construido un público fiel a través de un juego cercano, entretenido, con la dosis de emoción necesaria y con unos concursantes empáticos, que el espectador termina cogiendo cariño porque su permanencia se alarga en el programa durante incluso años.

La 1 debe reformar a fondo su tarde dando luz verde a formatos originales que intenten romper con el estereotipo de lo que era un programa tradicional de tarde. Más allá del magazine tradicional rosa o del espacio de reporteros callejeros con unos contenidos demasiado repetitivos.

¿Y SI SE REALIZA UN CAMBIO DE UBICACIÓN DE PRESENTADORES?

De momento, como paso intermedio, los responsables de la cadena pública podrían probar una nueva posición de las piezas del rompecabezas que ya cuenta en su daytime.  En este sentido, se podría reubicar a los presentadores como golpe de efecto.

Leal y Daviú serían buenas bazas para impulsar un contenedor matinal que generara más interés de unas flojas mañanas de La 1 que no han obtenido la confianza del público. Amigas y conocidas podría moverse a la tarde como formato telonero que arrope al Telediario y Mariló Montero y Toñi Moreno podrían protagonizar un espacio de sobremesa juntas, ambas funcionan mejor en un formato de conversación distendida, en el que cada día recibieran un invitado y comentaran, a su manera, la actualidad.

No será fácil recuperar la audiencia perdida, pero sí es posible. Sólo hay que conseguir que el espectador sienta que todo lo importante sucede, en directo, en las tardes de La 1.

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13 años del estreno de ‘Operación Triunfo’, ¿funcionaría una nueva edición del mítico reality musical?

1:08 - Autor:

Operación Triunfo llegó a nuestra televisión hace 13 años. Un reality musical, donde los aspirantes a estrellas estaban internos en una Academia dirigida por una imponente Nina. El programa se instaló en TVE sigiloso, sin grandes fanfarrias, ni inmensos decorados. Estábamos ante un fenómeno televisivo histórico. Y pocos lo imaginaban.

Cada semana de emisión del concurso, la audiencia se fue multiplicando. Los chicos avanzaban, aprendían, se equivocaban. El público empezaba a sentir como de la familia a esos jóvenes que estaban acariciando un sueño. Bisbal, Bustamante, Chenoa, Rosa…

El formato logró contar una historia con todas las aristas que debe tener la mejor aventura: emociones, tensiones, conflictos, sudores, lágrimas, valores y sentimientos. Y el furor de Operación Triunfo fue tal, que todas las cadenas comentaban el reality de TVE desde sus magazines. Telecinco y Antena 3 llenaban horas y horas hablando de un concurso de la competencia. Inaudito.

No ha vuelto a suceder nada parecido. Y parece difícil que se repita esta fórmula. Pero, ¿funcionaría una nueva edición de Operación Triunfo?

Operación triunfo llegó en el momento adecuado. Ahora debería sufrir una revolución a fondo que, al final, lo terminaría convirtiendo en otro formato completamente diferente. Así que, en principio, no tiene demasiado sentido una resurrección. Mejor quedarnos con el recuerdo idealizado.

Dos de sus creadores, Toni Cruz y Josep M. Mainat, han realizado una versión actualizada para la televisión estadounidense en español Telemundo, se denomina Yo soy el Artista. De esta forma, han incorporado elementos escénicos más espectaculares como una grada que se abre si el concursante en cuestión recibe el visto bueno de usuarios con influencia en las redes sociales.  Pero el programa no ha funcionado como se esperaba.

El efectismo de espacios como La Voz y sus sillas giratorias han dado un paso más allá. La audiencia no quiere más sucedáneos, quiere un nuevo show que les asombre desde cero.

LA CLAVE DEL ÉXITO DEL PRIMER OT

La clave crucial de aquel primer Operación Triunfo es que había grandes talentos con grandes personalidades. Nadie estaba resabiado de televisión. Todos amaban la música. La mezcla transmitía una verdad bestial, que se irradiaba en la convivencia de las clases y en las galas semanales, donde se implantó un repertorio que aún sigue inspirando a programas.

Hoy los gustos musicales no son los mismos, la televisión tampoco. No obstante, faltan formatos musicales que se centren en la evolución espontánea, como cantantes (y personas), de unos chicos ilusionados con la música a través de la formación en una escuela. Ni las academias son iguales ni la tele es igual, pero en el fondo la emoción existe de la misma forma. X Factor tiene ya 10 años y sigue intacto, porque lo hicieron evolucionar.

OT sólo podría regresar con un paciente casting que no se parezca a nada más que sí mismo, una puesta en escena de altura y varias vueltas de tuerca a la intensa convivencia en la AcademiaAún así, es complicado que vuelva Operación Triunfo, aunque su esencia se mantiene como un valor añadido para la televisión que vendrá. Porque reinventó la música en el prime time de España y su estela todavía influye en las decisiones del día a día de nuestra pequeña pantalla.

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José Antonio Sánchez, de la dirección general de Telemadrid a la presidencia de RTVE

22 octubre 2014 - 15:32 - Autor:

  • Ha sido elegido hoy por el Congreso gracias a la mayoría absoluta del PP

El candidato del PP a presidir RTVE, José Antonio Sánchez, ha sido elegido presidente de la corporación pública en la segunda votación en el Congreso de los Diputados, vuelta en la que ya sólo se decide con la mayoría absoluta del ejecutivo y sin necesidad de acuerdo entre las fuerzas políticas.

El actual Gobierno del PP cambió el sistema de elección del Presidente de RTVE en 2012 para poder elegir al mandatario del viejo ‘ente’ sin el consenso que favorecía la independencia de la cadena pública y que se exigía desde 2006 (año de la reforma de RTVE). De esta forma, Moncloa puede nombrar la dirección de TVE sin acuerdos. Y han elegido a Sánchez, que sustituirá a Leopoldo González-Echenique y que viene de una controvertida gestión en la autonómica Telemadrid.

Sánchez, que ya fue director general de TVE, se encontrará con una televisión pública muy diferente a la que conoció en la era de Aznar, cuando la cadena aún era líder de audiencias, los consumos televisivos eran otros y no existían las redes sociales. Los tiempos han cambiado, los lenguajes audiovisuales también.

No sirve reproducir fórmulas obsoletas. Menos aún, cuando la compañía no cuenta con una financiación sólida que hay que estabilizar, sufre una debacle de cuota de pantalla y, además, la credibilidad de sus servicios informativos no vive su mejor momento, después de ocho años en los que, bajo la dirección de Fran Llorente, se demostró que se podía ser referencia internacional en pluralidad.

La audiencia ya ha conocido lo que significaba una televisión pública independiente y está castigando los contenidos de la actual cadena pública que, en excesivas franjas horarias, están estancados. Ahí debe estar el reto de Sánchez: recuperar esa confianza ciudadana a través de un programación que apueste por las ideas que no se queden en lo obvio.

Porque TVE debe arriesgar en nuevos contenidos, pensar en las nuevas generaciones (ahora mismo son las grandes desterradas de la programación de La 1) y. sobre todo, estar en comunicación directa con el propio espectador.

Sin olvidar, el trabajo realizado desde la web rtve.es y la necesidad de preservar el patrimonio, tanto del valioso archivo como de las instalaciones.

A priori parece complicado lograr estos objetivos con un nombramiento como el de Sánchez, tan marcado por su última gestión de Telemadrid. De hecho, el paso de José Antonio Sánchez por la autonómica ha hecho saltar las alarmas en los trabajadores de la radio y televisión pública que han visto como la cadena madrileña ha dejado de ser una referencia en contenidos próximos y sólo alcanza repercusión por su marcada ideología monocolor. No será un mandato fácil, por tanto.

Los trabajadores especulan con un gran expediente de regulación de empleo a la vista en RTVE y temen que la cadena sea desmantelada. A diferencia de los grandes países europeos, que invierten en televisiones públicas sólidas como un impulsor cultural, informativo y dinamizador social. En definitiva, como motor crucial para el futuro de los estados. España debería seguir esa línea. Y, en los años que vivimos, este porvenir pasa por profesionales del medio que prefieran el compromiso con las ideas a las trincheras políticas.

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Los chicos de ‘Aquellos maravillosos años’, de nuevo juntos

12:18 - Autor:


Los inolvidables chicos, Fred Savage (Kevin), Danica McKellar (Winnie) y Josh Saviano (Paul), de Aquellos Maravillosos Años se han reencontrado en el programa Good Morning America. Dos décadas después de la serie, la televisión ha vuelto a reunir a este inolvidable trío que ha retratado el momento en un emocionante selfie. Y es que están de promoción, pues se ha lanzado un DVD con las seis temporadas de la icónica producción.

Creada por Neal Marlens y Carol Black, Aquellos maravillosos años nos contó la pubertad de Kevin Arnold, la relación con su familia, su férrea amistad con Paul Pfeiffer, el primer amor representado en Winnie Cooper… Todo narrado en off desde el futuro por el Kevin adulto, en un monumental homenaje a la transición entre los últimos años sesenta y los primeros setenta, al estilo de vida americano en esas décadas, a su música… La magnífica sintonía ya nos ponía en situación con esa With a little help from my friends de Los Beatles en la voz de Joe Cocker.

Reconocida con el Emmy y el Globo de Oro, Aquellos maravillosos años fue pionera a la hora de demostrar el poder de la nostalgia en televisión. Y no hace falta ser muy avispados para darnos cuenta de su influencia en el nacimiento de Cuéntame cómo pasó, donde Kevin Arnold fue sustituido por Carlitos Alcántara, cuya voz adulta también nos narra la vida pasada de su familia.

Ahora los actores son habituales de la televisión norteamericana, que no cesa en recordar la inolvidable serie. Sin embargo, ninguno de ellos logró mantener su trayectoria en alza en el mundo de la interpretación. Fred Savage, que dio vida a Kevin, no consiguió continuar su éxito después de pegar el estirón, y en su filmografía apenas destaca algún papel secundario en películas como Las reglas del juego o Confesiones de una mente peligrosa. Del resto del reparto, lo más reseñable es la leyenda urbana que circula desde hace años en torno al actor que interpretaba a Paul Pfeiffer, quien, según cuentan, se convirtió en el mismísimo… Marilyn Manson. Pero no, la realidad es mucho menos divertida: el actor que encarnó a Paul se llama Josh Saviano y hoy en día es abogado de prestigio en Nueva York.

Crecer sucede en un latido. Un día estás en pañales, al siguiente ya no estás aquí. Pero los recuerdos de la niñez permanecen contigo todo el camino. Recuerdo un lugar, un pueblo, una casa como muchas casas, un patio como muchos patios, una calle como muchas otras calles. Y el asunto es que, después de todos estos años, sigo mirando atrás y me maravillo“, decía la voz de Kevin Arnold adulto en los últimos segundos del final de la serie, después de contarnos qué fue de cada personaje y que finalmente… Winnie Cooper nunca se convirtió en su esposa. Emocionante, mítica, inolvidable, imprescindible serie.

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Analizamos el éxito de ‘Adán y Eva’, el reality con el desnudo como nuevo cebo

‘Adán y Eva’: el éxito de un reality con el desnudo como nuevo cebo

8:57 - Autor:

Cuatro inventó la televisión tróspida. La experiencia colectiva de disfrutar un programa sin complejos a través de las redes sociales. La audiencia se siente partícipe al descubrir el delirio de unos concursantes dispuestos a casi todo por encontrar algo parecido al amor. Y anoche la cadena roja de Mediaset dio un paso más allá con Adán y Eva, uno de los formatos más esperados de la temporada por su en principio novedosa (o al menos morbosa) vuelta de tuerca: aquí los protagonistas buscan pareja literalmente desnudos. Sin píxeles cubriendo genitales. El dato en audiencia ha resultado potente: un gran 14.8 por ciento de share y 2.816.000.

Un éxito para un estreno en el que, al final, lo que menos importó fue el hecho de que los participantes anduvieran desnudos a sus anchas por la paradisiaca playa. Porque de ese provocador detalle te olvidas a los cinco minutos. Esa es su gracia, que el desnudo intenta ser tratado con absoluta naturalidad y sin que prime una mirada sexual. Lo paradójico, sin embargo, es que los desnudos son lo único natural en un reality en el que todo lo demás pareció artificial. Nada real. En la línea de, por ejemplo, los realities de MTV como Dismissed. Solo que con gente sin ropa.

Esta primera entrega de Adán y Eva contó, eso sí, con cuatro concursantes idóneos para generar miles de comentarios en Twitter. Fueron cuatro personajes perfectos: la joven superficial machista que busca un millonario, el guaperas golfo y seductor, la ni-ni que no sabe ni donde está la Alhambra y el pelirrojo cachondo. Juntos, jugaron a eso de encontrar el amor aunque en su subconsciente solo ansiaran unos minutos de gloria catódica a cualquier precio. Impagables (y demenciales) sus diálogos sobre el arte. Y es que este género televisivo ya no busca que el espectador se identifique con los concursantes, sino que logra que se siente por encima de ellos. Por mal que haya ido tu día, reconforta plantarte frente al televisor y dejarte llevar por una buena dosis de vergüenza ajena que relativiza tus propios complejos. Y eso tiene mucho de humano, disfrutable y adictivo.

En medio del berenjenal, una Mónica Martínez solvente y también sexy que, en sus locuciones en off, recordaba inevitablemente a Luján Argüelles, la reina de este tipo de formatos en Cuatro. Pero Adán y Eva intenta ser más “serio” que ¿Quién quiere casarse con mi hijo? o Un príncipe para Corina. De hecho, tras concluir el primer capítulo, el interesante programa de actualidad La otra red abrió debate, con Ruth Jiménez al frente, sobre el experimento sociológico que supone ver a cuatro jóvenes individuos desnudos en busca del amor…

Desde luego, aquí no hay nada de experimento sociológico y mejor que tampoco consideremos que estos cuatro personajes de anoche representan a nuestra juventud. El balance sería desolador y deprimente si así fuera. Adán y Eva es simplemente una muestra más del espíritu de este entretenimiento televisivo de nuestro tiempo: la televisión que nos evade y busca el chascarrillo, la risa y hasta la mofa entre las nuevas generaciones. Como tal, cumple su función catártica de sobra. Y ese es el fuerte de este programa: la divertida guinda del pastel la pone el espectador desde su casa mostrando su ingenio a golpe de tuit. Porque así debe vivirse, como una experiencia colectiva y contagiosa en las redes. Verlo a solas en el sofá y sin comentarlo con nadie sí que debe de ser aburrido… o para cortarse las venas.

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Antonio Banderas, ¿Goya de Honor para subir la audiencia de la ceremonia televisiva?

21 octubre 2014 - 9:10 - Autor:

La Academia de Cine va encajando las piezas del puzzle para intentar organizar una gala lo más atractiva posible para el gran público. Tras el anuncio de uno de los actores revelación del año y cómico de pro, Dani Rovira, como maestro de ceremonias, ahora ha llegado el turno del Goya de Honor. Y se ha optado por nuestro actor más internacional, Antonio Banderas, a pesar de que es joven aún (sólo 54 años) y cuenta con mucho recorrido profesional por delante y, por tanto, con posibilidades de ganar un Goya como actor por próximos papeles.

Pero suponemos que este reconocimiento prematuro tiene un motivo principal: la Academia ha considerado que el intérprete es un buen reclamo para la gala. Aunque, a efectos prácticos, lo más probable es que su presencia no sume demasiado en audiencia. De hecho, su aparición sorprenderá menos que lo entrañable que resultaría ver recoger este galardón a una actriz mucho más veterana como Chus Lampreave, por poner un ejemplo de profesional que se lo merece sobradamente a su edad.

La televisión premia en este tipo de ceremonias la sorpresa, el carisma y la emoción. Y El Goya de Honor se creó para elogiar un trabajo de toda una vida, para aplaudir en pie a alguien que ha dedicado su trayectoria al cine y que quizás no ha contado con los honores que se merece. Y, como tal, es una gran oportunidad para crear un momento sentimental y memorable en la ceremonia. Antonio Banderas se merece muchos reconocimientos y su presencia en los Goya será un aliciente interesante, pero bien se podría haber construido de otras maneras.

Porque a la audiencia de Televisión Española ya no le impresiona tanto la internacionalidad de sus actores, lo que busca es el entretenimiento genuino que piensa en el espectador. No se queda en los saraos endogámicos que quieren ser Hollywood sin serlo. De ahí que una de las presentadoras más recordadas de la ceremonia sea Rosa María Sardá. Ella la hizo suya de un modo único. Dani Rovira también lo hará, a su manera. Porque esta será la gala de éxitos taquilleros que pasan por la televisión: 8 apellidos vascos, El Niño, La isla mínima…

Las cadenas tienen la sartén por el mango a la hora de promocionar las películas. Son las grandes plataformas que, con sus impactos publicitarios, triunfalistas noticias en sus informativos y entrevistas de autobombo, están logrando llevar a la gente de hoy al cine. Eso es una buena noticia. Lo malo: hay otro enorme sector del cine que se queda invisible.

El reto de la Academia será equilibrar esa balanza en un show televisivo que se ha demostrado que tampoco sirve para arrastrar al público a las salas. Sólo funciona como fiesta puntual del cine. Una fiesta que debe huir de la política y de las viejas alfombras rojas cargadas de ácaros para ejercer de verdad de plataforma para el talento que se cuece. Dani Rovira puede ser un buen gancho. El resto lo pondrá la emoción real de un guion que sepa sorprender en el peliagudo devenir de una interminable entrega de premios. Sin olvidar que hay mucho cine español más allá de 8 apellidos vascos, Antonio Banderas y las películas producidas por Antena 3 y Telecinco. 

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7:49 - Autor:

  • Claves de la nueva adaptación de antenas.

Llegó la hora. Hay que liberar espacio radioeléctrico para la tecnología 4G. Las operadoras de telefonía móviles necesitan el hueco, que compraron en subasta pública, para que los dispositivos móviles naveguen más rápido. De esta forma, la Unión Europea obliga que el día 1 de enero de 2015 queden libres las frecuencias en la banda que abarca de los 790 MHz a los 862 MHz.

El denominado ‘dividendo digital’ ya está aquí. Y las televisiones lo sufren. También los espectadores, que observan como deben resintonizar otra vez sus cadenas.

Además, las comunidades de vecinos que quieran seguir viendo todos los contenidos que ofrece la TDT deberán volver a adaptar las antenas colectivas, lo que supone un coste económico. Sólo ha durado cuatro años la última antenización. Se libran de este peaje aquellos con antena individual, pues éstas no necesitan ser adaptadas. Eso sí, aunque no se tenga que modificar la antena, nadie se librará de resintonizar los canales en el televisor. Algo que ya empieza a ser rutinario en nuestras vidas.

El coste medio de esta ‘reantenización’ será de 20-25 euros por vecino en el caso de tener que adecuar las antenas. El Gobierno ha anunciado ayudas para costear este nuevo gasto a los usuarios y ha habilitado dos teléfonos para consultas (954 307 796 ó 901 201 004). Las comunidades de propietarios deberán pagar por anticipado y después solicitar la ayuda. No habrá subvención si el proceso no se realiza a través de una empresa homologada (puedes consultar aquí el listado de instaladores).

Este próximo 26 de octubre arranca este periodo de adaptación. Desde ese instante, habrá cadenas que emitan la misma señal por distinta frecuencia para facilitar el cambio. Otras ya han empezado campaña publicitaria para encontrar una mejor ubicación en el mando a distancia de los usuarios. A resintonizar todos, pues.

No será la última vez en el futuro próximo que debamos ordenar las cadenas de nuestro televisor. Esta transición de canales dejará un espacio del espectro sin asignar que saldrá supuestamente a concurso público, tras el polémico cierre de emisoras de TDT como Xplora o La Sexta 3 Todo Cine. Cinco canales nuevos se perfilan, cuatro en alta definición y uno estándar.

Las prisas y las decisiones sin miras reales de futuro sostenible de la manoseada TDT han hecho complicado lo que podría ser más fácil. Al final, pierden las cadenas y los propios espectadores que ven como no termina de estabilizarse un invento que ya nació con un modelo obsoleto, el de los canales temáticos diseñados en la década de los noventa. Y es que fuimos cobayas de una apresurada implantación de la TDT. El futuro real de la televisión tiene otro nombre: TV Conectada. El porvenir real se está gestando en la red. Y ahí parece que, de nuevo, a los responsables políticos les pillará por sorpresa.

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Borja Terán, editor

"Soy periodista y he trabajado como redactor, como ayudante de realización y también desarrollando contenidos en televisión. En definitiva, tele y más tele, por deformación profesional y porque me temo que en mi partida de nacimiento ya constaba mi curiosidad infinita por los entresijos del mundo audiovisual.

Esa curiosidad será el cimiento de este blog dedicado a la televisión que nos toca vivir, sin dejar de recordar la del pasado y permitiéndonos soñar con la del futuro."

 

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