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El problema de las descargas ilegales: las claves del impopular debate que nadie se atrevía a abrir

23 septiembre 2014 - 6:00 - Autor:

Nada es gratis, siempre hay alguien que lo paga“. Con este mensaje tan rotundo, Atresmedia ha dado un paso adelante a la hora de concienciar sobre el grave problema que tiene la cultura a nivel mundial y también la nuestra en particular: una industria que mengua en una sociedad en la que buena parte de la población entiende que la producción de contenidos audiovisuales surge de la nada y por tanto debe ser gratis.

Un debate, el de la piratería, siempre rodeado de incendiarias perspectivas contrapuestas. De ahí que esta campaña de Atresmedia, ‘Crea Cultura’, resulte valiente. No sólo porque supone una inversión económica por su parte que bien podría haberse ahorrado, sino también porque trata un tema, delicado y repleto de matices, en el que es más fácil hacer la vista gorda.

La compañía de televisión demuestra así un compromiso con el sector, poniendo la lupa sobre un virus que se propaga y ataca directamente a uno de los pilares de cualquier país, la cultura. Y lo hace en un clima donde no es popular reflexionar sobre este tema. Al contrario, las críticas fáciles se multiplican y brotan las reacciones airadas entre quienes defienden la descarga de contenidos como una expresión de libertad ante las cadenas que no emiten las series que ellos quieren ver o las distribuidoras que tardan en estrenar películas. Pero, en la era de “lo quiero todo y lo quiero ya”, ¿dónde queda la libertad de los creadores y su derecho a ser retribuidos por su trabajo y continuar generando obras?

El hecho es claro: vivimos un momento de cambios de escenario, hay una revolución tecnológica y de hábitos de consumos. Las partes implicadas en la industria deben afrontar esa nueva época y adaptarse a marchas forzadas. Porque el futuro es ya. Hay que buscar y debatir nuevas fórmulas que logren la sostenibilidad, empezando por las empresas de contenidos bajo demanda, que tienen que hacer más atractivas, amplias y accesibles sus ofertas, tal y como sucede en países como Estados Unidos. Sin embargo, paradójicamente, plataformas pioneras como Netflix se resisten a instalarse en España porque sus estudios de mercado nos colocan en la lista negra de países reyes de la piratería.

Y, mientras, en una situación agravada por crisis y recortes, los creadores empiezan a trabajar gratis, tienen que pedir dinero por fórmulas inestables como el crowdfunding o se impone el intolerable amor al arte en rodajes donde nadie cobra. Se pierde calidad, se pierden posibilidades, se pierde diversidad. La industria cultural se desmorona. Especialmente en el cine, donde ahora solo acceden a la primera línea aquellas producciones que consiguen ser financiadas por las cadenas de televisión y cuentan con una potente campaña publicitaria detrás.

Sin embargo, en este panorama, crecen los argumentos demagógicos para defender las descargas ilegales (“me bajo esta serie porque ningún canal la emite aquí”, “me descargo esta película porque su distribuidora va a tardar dos meses en estrenarla en los cines españoles y no puedo esperar más”), por lo que nunca va a sobrar que se abra debate sobre cuestiones tan trascendentales. Esta vez lo ha hecho una empresa privada, Atresmedia, con un movimiento que hay que reconocer intrépido. Lo sencillo habría sido quedarse mudo, obviando la metástasis que está viviendo nuestra industria cultural española y que no es agradable denunciar porque todos somos partícipes de la debacle. Y a ninguno nos gusta sentirnos culpables.

La sociedad tiene que estar concienciada, como bien describe el anuncio lanzado por Antena 3 y La Sexta, del elevado número de profesionales que trabajan detrás de una producción -empleos directos e indirectos, desde el guionista hasta el pizzero- y cuyos puestos de trabajo van desapareciendo. Es una realidad incontestable: en los últimos años hemos sido testigos del cierre progresivo de productoras, distribuidoras, cines, discográficas, platós… Negar esto es una inconsciencia.

Porque no se trata de esquivar el bulto hablando de series que nos descargamos porque ninguna cadena las emite aquí. La esencia del debate es otra y es ahí donde cuesta ser honesto: ¿cuál es tu elección cuando puedes ver una película o serie pirateada y gratis al mismo tiempo que existe la posibilidad de ver esa misma película o serie de forma legal y pagando unos 3 o 2 euros (¡sólo 3 o 2 euros!) en Wuaki, Yomvi, Nubeox o Filmin? Bienvenida sea cualquier campaña que contribuya a educar a la sociedad, empezando por los más jóvenes, para que cada vez más espectadores opten por la vía legal.

Hay que mirar al futuro siendo todos autocríticos, tanto la industria como los consumidores. Y aprendiendo que, aunque el escenario y las normas cambien, la cultura sigue siendo clave para un sociedad rica en ideas. Y que cualquier esfuerzo por proteger la sostenibilidad de esta cultura y de estas ideas nunca va a estar de más.

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20 años del estreno de ‘Friends’: las nueve razones por las que amamos tanto esta inolvidable serie

22 septiembre 2014 - 0:00 - Autor:

Hoy es el día. 22 de septiembre. Hace veinte años la NBC estrenaba Friends. Lo que parecía una telecomedia más se transformó rápidamente en un punto de inflexión en la televisión. Nacía una ficción que tenía todos los mágicos ingredientes para su éxito, y ni sus creadores lo sabían: un casting de seis actores con una personalidad apabullante, unos personajes con perfiles muy universales e imperfecciones perfectamente definidas y unas tramas con las que era fácil conectar e identificarse, al mismo tiempo que te permitían soñar con una vida cargada de aventuras en la ciudad más icónica, Nueva York.

Y, claro, Ross Geller, Rachel Green, Monica Geller, Chandler Bing, Phoebe Buffay y Joey Tribbiani marcaron generaciones. A nivel mundial. De hecho, se cuenta que los actores aún facturan alrededor de 30 millones de dólares, al año y cada uno, sólo en los derechos de imagen que les reportan las múltiples reposiciones de la serie a lo largo y ancho del planeta.

Una sitcom que envejece a la perfección y que ejemplifica el llamado ‘efecto karaoke: da igual cuantas veces veas el capitulo y que te sepas las tramas de memoria. Quieres repetir la experiencia, una y otra vez. El humor no caduca, los giros impredecibles tampoco. Todo sigue siendo igual de disfrutable, divertido y emocionante. Porque Friends nos conquistó por cientos de razones de las que nueve son claves para entender por qué todos nos sentimos tan partícipes de la vida de sus protagonistas.

1. Como nosotros mismos.

Ross Geller, el empollón con pasado de perdedor, Rachel Green, la pija que abandona a su novio en el altar para irse a vivir con su mejor amiga, Monica Geller la controladora enfermiza de la limpieza, Chandler Bing, el niño raro que parece gay pero no lo es, Phoebe Buffay, la sensatez de la excéntrica que habita en un mundo paralelo, y Joey Tribbiani el actor frustrado que no puede dejar de comer y gorronear patatas fritas. Los seis en esa edad en torno a la treintena en la que resulta tan fácil sentirnos perdidos en busca de la felicidad. Así que todos, como espectadores, podíamos escoger a nuestro favorito, todos podíamos reconocernos incluso en alguno de ellos a través de las cientos de vicisitudes que les hemos visto experimentar, en sus fortalezas y debilidades y en el arco de vida que recorren durante las diez temporadas.

2. Tomarse un descanso.

Todos los grandes temas (la amistad, el amor, el desamor, la fidelidad, las relaciones de pareja, la maternidad…) que más nos preocupan como seres humanos inundaban Friends, que supo otorgar a la comedia de un fondo emocional que hacía vibrar al espectador cuando menos se lo esperaba, poniéndole la piel de gallina tras haberle hecho reír a carcajada. También era ejemplar su mezcla entre las tramas episódicas y las tramas en continuidad que desembocaban en finales de temporada que siempre nos dejaban en vilo hasta la llegada de los nuevos capítulos (¡”yo, te quiero a ti, Rachel”!).

3. La sociedad de consumo.

Los envolventes sofás de Joey y Chandler, el horrible caballo blanco que odiaba Monica, la limpieza bucal fluorescente de Ross, las perturbadoras obras de arte de Phoebe, el pintalabios para hombres que anunciaba Joey… Los protagonistas de Friends terminaban almacenando esas delirantes cosas que acumula cualquier mortal. Lo hacían en sus acogedores apartamentos de ensueño con vistas a un vecino exhibicionista convertido en gag recurrente. Y con la visita de palomas peligrosas…

4. La resaca de los ochenta.

¿Mónica gorda? Friends sabía tirar siempre de ese pasado adolescente que todos intentamos olvidar pero siempre acaba saliendo a la luz. Y lo utilizaba con maestría para despertar la carcajada más cómplice del espectador. Míticos son sus flashbacks y también aquellos capítulos en los que el pasado resucitaba, como el de Acción de Gracias con Brad Pitt y el “Club Odio a Rachel Green.

5. La sencillez complicada.

Friends sólo duraba 22 minutos. Y pocas veces 22 minutos han dado tanto de sí en televisión. Hacían que pareciera fácil pero para nada lo era. La serie no perdía el tiempo, con estructuras dispares pero siempre precisas, a veces alternando varias tramas paralelas o una sola que implicaba a todos los protagonistas. Nunca falló nadie: los seis actores aparecen en cada uno de los 236 episodios que conforman la serie. Y la audiencia no podía escapar. De una Phoebe dando el salto a la carrera discográfica con su tema Smelly Cat -cantado por otra- a unos Mónica y Chendler ocultando su romance a lo largo de un montón de capítulos brillantes (¡”no saben que sabemos que saben que lo sabemos”!).

6. Comprometidos con los problemas de su tiempo, sin caer en los estereotipos facilones.

Las relaciones homosexuales, nuevas formas de procreación, las minorías… La serie jamás se quedó en el prejuicio. Al contrario, Friends abordó realidades sociales a través de personajes cómicos que sumaban y favorecían una sociedad más constructiva y abierta. Sólo hubo un tabú: el 11S. Las torres gemelas desaparecieron del skyline de la serie sin que jamás los personajes mencionaran nada al respecto.

7. La ciudad que todos conocemos aunque no hayamos estado nunca, Nueva York.

Y es que la gran manzana fue la otra gran protagonista de Friends. De hecho, los últimos segundos del episodio final fueron dedicados a un surtido de imágenes de la ciudad, que fue el séptimo personaje, aunque la serie se grababa en Los Ángeles, al otro lado de Estados Unidos.

8. El sofá del Central Perk siempre libre para los protas.

En todos los capítulos, menos en uno, siempre estaba libre para ellos ese sofá que hoy sería la decoración perfecta para cualquier hipster. Con sus tazas grandes de café y el camarero Gunter al fondo. Por no hablar de ese miniescenario junto al ventanal en el que Phoebe espachurraba su guitarra y cantaba sus grandes éxitos como Mis pegajosos zapatos o su villancico navideño.

9. La cabecera, la mirilla de la puerta… los detalles.

Antes de que las cabeceras comenzaran a desaparecer de las series, Friends logró una de las intros más emblemáticas de la historia de la ficción, con esa canción convertida en himno de la amistad, I’ll be there for you. Y tantos y tantos detalles, desde sus primeros minutos (esa Rachel entrando en Central Perk con su vestido de novia) al último plano con ese marco alrededor de la mirilla del apartamento violeta de Mónica.

Porque Friends era una serie que jugaba con los detalles: los encuadres, la comunicación no verbal, la reacción de los espectadores que veían el show en directo… Todo estaba en su sitio, todo fluía con pasmosa brillantez, como ocurre en esas ficciones tocadas con la varita de la eternidad. ¿O no tenéis la sensación de que dentro de otros diez años seguiremos viendo y hablando de Friends?

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Lo que ha aportado ‘El Objetivo’ de Ana Pastor a la televisión nacional

21 septiembre 2014 - 12:29 - Autor:

Ana Pastor regresa esta noche, a las 21.30 horas, a La Sexta. Vuelve analizando la regeneración democrática. Lo hace en el estreno de la segunda temporada de El Objetivo, un formato que nació con un fórmula arriesgada pero que se ha ido asentando en el prime time de los domingos también como un factor clave en otro tipo de regeneración: la renovación del periodismo en nuestra televisión.

En tiempos donde la entrevista en la pequeña pantalla era sinónimo de una previsible charla en la que no siempre se tocaban a fondo los temas cruciales, Ana Pastor es de esa estirpe de periodistas (no la única: Julia Otero, Pepa Bueno…) que recuperó el oficio de la conversación viva, interesante y con rapidez de reflejos. La entrevista que repreguntaba para encontrar respuestas reales y alcanzaba repercusión, incluso internacional, desde una televisión pública que dejaba de ser el aparato del Gobierno de turno y empezaba a ser la voz de su amo: los espectadores.

Tras su cese de TVE -por motivos obvios- y su llegada a La Sexta, Pastor no se quedó en continuar con lo que algunos denominan su especialidad ‘la entrevista’ y, con ayuda de la productora Globomedia, importó el periodismo de datos a España. Un riesgo para lograr los grandes shares.

No era un reto fácil, la tele-audiencia hasta ahora estaba más acostumbrada al aireado debate con colaboradores de marcada ideología o la audaz fórmula de Jordi Évole, influenciada por la poderosa personalidad del docushow. No a los ‘tediosos’ datos.

Estos programas no son mejores ni peores, simplemente son complementarios. Y El Objetivo ha ido encontrando su sitio dentro de la parrilla de La Sexta, como espacio que impulsa la imagen de credibilidad de la emisora en un segmento de la población.

Un trabajo en equipo que ha supuesto un avance para entender la importancia de la verificación objetiva de los hechos en España. Más aún en el panorama actual, donde es habitual que predomine el titular maquillado, que cala dentro de la caótica vorágine de información sin digerir. Tanto en las redes sociales, como en las grandes cadenas.

En tiempos de obsesión por la viralidad, por tanto, el Fact Check es vital. Y en nuestro país parecía algo extraterrestre. En esta línea, El Objetivo ha servido para progresar en la importancia de la transparencia. Sólo progresar, pues el formato, en determinados momentos, también ha sufrido el titular que no dice toda la verdad, pero que tan bien manejan algunos políticos, estrategas de un efectismo que rentabilizan como nadie.

Aún queda mucho recorrido en la implantación del periodismo de datos en nuestro país, y aún El Objetivo necesita tiempo para tomar más y mejor el pulso a los datos -el equipo ha realizado un curso para incidir en este sentido- y lograr más temas originales propios, su asignatura pendiente.

SÉ LO QUE HICISTEIS CON EL ÚLTIMO CONTRATO

Esta temporada, que arranca esta noche, incorpora la sección Sé lo que hicisteis con el último contrato, que recorrerá el dinero público en las administraciones. Un dinero público que es de todos, y no de nadie.

Y en eso El Objetivo, junto con otros programas (Salvados, Diario de…), está sirviendo para que nuestros responsables públicos comiencen a entender algo tan básico como que hay que rendir cuentas a la sociedad. Un trabajo al que dedican muchas horas periodistas que no salen por la tele: en ruedas de prensa, en el periodismo local… pero que, a diferencia de otros países, había sido relegado en los últimos tiempos de nuestra televisión, el medio más poderoso. Sólo con la excepción de la era de Fran Llorente en los informativos de aquella plural TVE que se ha desvanecido, donde se innovó con formatos tan abiertos como Tengo una pregunta para usted.

La forma de trabajar de Ana Pastor puede caer mejor o peor, pero El Objetivo ha evidenciado que se puede hacer periodismo de servicio público en una cadena privada. Lo ha conseguido buscando el más difícil todavía: intentar huir de las trincheras en un país en donde se etiqueta ideologicamente todo. Ha llegado la hora de superar ese límite de miras: un dañino prejuicio que ya se está venciendo en las nuevas generaciones. Al final, la respuesta más equitativa está en los datos. Y en creer en la inteligencia del espectador, claro.

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Dos guionistas de ‘Los Simpson’ preparan la versión norteamericana de ‘Los Serrano’ (sin Resines)

2:04 - Autor:

Los norteamericanos son los reyes del mando. Hasta ahora no era fácil colar productos españoles en la industria audiovisual de USA. Todo lo habían hecho antes. Pero, poco a poco, se va rompiendo la coraza y los yanquis observan con atención nuestras producciones.

Si este verano llegaba Tu cara me suena a la pequeña pantalla estadounidense, esta semana han aterrizado dos series: Red Band Society (Pulseras rojas), que ha sido un fiasco en audiencias, y un avance de The Mysteries of Laura (Los misterios de Laura), que ha llegado bien, con diez millones de televidentes (aunque el dato más clave será la próxima semana, ya con la emisión de la versión completa).

No serán las únicas ficciones patrias en saltar el charco. Habrá más. También Los Serrano podrían tener versión en USA. Y eso que los norteamericanos ya tuvieron una serie con una premisa muy parecida, Paso a paso. Pero en Fox olvidan posibles comparaciones oodiosas y se han fijado en este producto español. De hecho, la cadena ya cocina la adaptación, que estará escrita por el matrimonio formado por Mike y Julie Scully, dos guionistas de Los Simpson. Estos respetados autores también se han puesto al frente de la producción ejecutiva. Compartirán cargo, junto a otros, con Daniel Écija, alma de la ficción de Globomedia.

Los Serrano fueron puro disfrute televisivo en sus primeras temporadas. Un éxito que consiguieron gracias a unas espontáneas y calculadas tramas en las que era difícil caer en la tentación del zapping.

La historia de esta familia, que nos demostró que el incesto entre hermanastros era posible en prime time, se convirtió, rápidamente, en uno de los programas más vistos de Telecinco. Incluso fue el espacio con más espectadores del año 2004.

Las tramas tragicómicas de este surrealista clan, compuesto a partir de la unión entre un viudo, Diego Serrano (Antonio Resines), y Lucía (Belén Rueda), divorciada con dos hijas, se transformaron en un culebrón perfecto e infalible. Tanto que, para minimizar a la competencia, Telecinco utilizaba esta ficción como arma arrojadiza. De ahí surgió el término “serranazo” que mató series, por obra y gracia de la contraprogramación, como Paco y Veva o Lex (aquellos abogados de Antena 3 que pocos recuerdan).

En total, fueron 8 temporadas (en cinco años) y la serie fue adaptada en países como Finlandia, Francia, Turquía, Grecia, Portugal o Italia, donde aún sigue triunfando en emisión bajo el nombre de I Cesaroni. Otros como Rusia, Rumanía, Bosnia o México emitieron nuestra versión doblada. Así, exportamos las canciones del entrañable Fran Perea o enseñamos cómo amedrentar a un hijo con una escobilla del retrete. Método Resines.

Ahora, puede llegar la serie de Telecinco a Estados Unidos. Sólo puede, pues es un proyecto piloto para que la cadena, en vista de los resultados, apruebe la producción. Una venta de derechos internacional que se enmarca dentro de la estrategia de Globomedia en ese territorio, donde la productora está representada por la agencia CAA y el abogado Jeff Finkelstein, que no Frankenstein.

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Las trampas de la TV: Mercedes Milá, la concursante que menos duró en ‘Gran Hermano 15′

20 septiembre 2014 - 10:52 - Autor:

Fue el golpe de efecto de la noche: Mercedes Milá entraba este año en Gran Hermano. Lo que era una lógica artimaña de guion, se convirtió en titular de los medios ‘Mercedes Milá participa en GH ¡Lo nunca visto!’, pero en pocos lugares se hacía la reflexión necesaria: ¿cómo iba Mercedes a seguir presentando las galas desde Telecinco?

Pocas horas después de su espectacular entrada en la casa de Guadalix de la Sierra, sobre las 10 de la mañana, Milá abandonaba el chiringuito. Se fue sin despedirse. La periodista se convertía, así, en la segunda ‘concursante’ más fugaz en la historia del formato (hace años otra fue más efímera, se marchó porque entró su ex por sorpresa y salió corriendo).

Milá se esfumó de la casa casi tan rápido como entró. El programa había ‘engañado’ a los espectadores insinuando que concursaba aunque, en realidad, nadie dijo que era concursante. Todo había sido un interesante giro dramático, atinado para impulsar el espectáculo de una noche de estreno en que casi todo esta visto antes.

Sólo faltaba de ver al alma del concurso, su apasionada maestra de ceremonias, convivir con los participantes. Un gran acierto de la productora Zepelin y Mediaset. De esta forma, a la hora que entró Mercedes Milá a la casa, ya no tenían competencia. Era el late night, sin Águila Roja ni Tu cara me suena mini, y la presencia de la popular comunicadora en la casa sirvió para elevar el share, llamando la atención de los espectadores zapeadores que no estaban en Telecinco.

Y es que el público ya es inmune de las dos horas de final de la gala de estreno de GH, con los concursantes descubriendo la casa. Y Milá revolucionó este fragmento del programa con su carismática personalidad. Entrevistó al personal, enseñó rincones del lugar e incluso sobreactuó un poquito.

Pero fracasó como concursante. No llegó a las 9 horas dentro de Gran Hermano. Porque en realidad no entraba de concursante, como se dijo, solo fue una efectista visita. Son las mentiras piadosas de la televisión para asombrar al espectador. Si la audiencia va mal, siempre podrán repescar a Milá y que sufra unas nominaciones… con expulsión.

> Análisis noche de estreno ‘GH15′

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‘Saber y Ganar’, el éxito ‘infinito’: Jordi Hurtado supera en audiencia a Cuatro y La Sexta

19 septiembre 2014 - 9:49 - Autor:

¿Quién dijo que la cultura en televisión no funcionaba? Saber y Ganar, el concurso más complicado de nuestra pequeña pantalla, sigue siendo un éxito. Y ha arrancado la nueva temporada fuerte, recuperando el diez por ciento de share y manteniendo su puesto como lo más visto de La 2. Incluso el veterano concurso está superando en audiencia a canales más competitivos que la segunda cadena, como La Sexta y Cuatro. También, en ocasiones puntuales, logra adelantar en cuota de pantalla a su hermana mayor, La 1. Todo un hito.

Y es que, tras 17 años y más de 4000 programas al frente de Saber y ganar, Jordi Hurtado ha logrado una tradición: a las tres y media de la tarde un público extremadamente fiel deja todo para ponerse frente al televisor a descubrir las preguntas del concurso de La 2.

Pero no hay que relajarse. Así que ayer el programa de TVE estrenó nuevo decorado y línea gráfica. Por primera vez, desaparecen de la puesta en escena las grandes letras que dan nombre al programa. Un renovado estudio más a tono con los tiempos que corren, aunque manteniendo su estructura y esencia. No cambian las músicas, un acierto, pues son una seña de identidad muy reconocible para el espectador. Una banda sonora ya es sinónimo de esa franja horaria.

Y el programa aprovechó el cambio de escenografía durante la propia emisión del espacio. Es más, hizo un show de ello. Vimos como se desmontaban los viejos atriles y se instalaban los nuevos paneles.  Hurtado entrevistó a la persona encargada del nuevo decorado. Y lo descubrieron juntos. Una vez más, de esta forma, Saber y ganar aprovecha sus circunstancias para integrarlas en el concurso con visión de lo que significa la televisión cercana. Haciendo a su audiencia partícipe. 

No es nada nuevo. El creador del programa, Sergi Schaff (responsable de espacios tan míticos como Si lo sé no vengo, El tiempo es oro, 3×4, La luna o Ruta Quetzal), ha logrado moldear una sigilosa evolución del concurso para evitar su desgaste, manteniendo su esencia pero, al mismo tiempo, potenciando la fórmula con el paso de los años.

Y es que el equipo de Saber y Ganar no teme a jugar con la imprevisibilidad de la televisión: puedes encontrarte con invitados inesperados (como ayer que acudió Francisco Ibáñez, que protagonizó una prueba, El Duelo), reencuentros familiares sorpresa, absurdos efectos especiales con mucha ironía e, incluso, a Jordi Hurtado cantando un perturbador rap o imitando a Torrente. No obstante, Hurtado es doblador de profesión.

Otra de las claves del programa es que los participantes se mantienen en el tiempo hasta lograr que la audiencia congenie con ellos, sienta que les conoce y termine jugando por su causa. Los mejores incluso suelen ser repescados. Son los ‘Magníficos’ de cada temporada. El concurso fideliza público al convertir a los participantes en unos más de la familia, casi como si fuera un reality.

Y es que Saber y ganar no dará grandes premios, pero sí regala una experiencia muy necesaria en la frenética televisión que vivimos: la divulgación a través de un juego sesudo, inquieto y curioso que no olvida el instinto del espectáculo más entretenido y más cómplice.

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Gran Hermano 15 triunfa en su estreno: la noche que Mercedes Milá eclipsó a los concursantes

8:35 - Autor:

15 ediciones de Gran Hermano son muchas vidas gastadas para un formato de televisión. Y el programa que revolucionó la forma de entender la pequeña pantalla regresó anoche intentando el más difícil todavía: sorprender a la audiencia con tramas nunca vistas. Aunque, al final, la gala de estreno no pudo evitar parecer un eterno bucle de escenas que ya habíamos vivido antes.

Un bucle que funcionó con un buen 22.4 por ciento de share y 2.438.000 fieles (mejor que GH14), aunque no logró superar en espectadores a Águila Roja que cosechó 3.703.000 seguidores y un 20.1 por ciento de cuota de pantalla. Una velada muy repartida en audiencias, por tanto, que sufrió Tu cara me suena mini en share (14.9 por ciento), aunque el espacio de Antena 3 sí aguantó el envite en televidentes con 2.030.000 fieles.

No obstante, lejos quedan aquellas primeras noches de GH en las que sus creadores conseguían pulverizar los shares de audiencia gracias a una abrumadora creatividad que rompía esquemas y aprovechaba las aristas del casting a través de la comedia. Exprimiendo la espontaneidad de los concursantes con giros de guion que jamás imaginaron, o incluso quitando sus ropas si hacía falta.

El futuro de GH pasa por regenerar su gala de presentación al completo, a fondo, hasta conseguir que no parezca una gala de presentación de GH. Sin embargo, anoche, se volvió a repetir la estructura: muchos vídeos clónicos de presentación de los participantes (con elementos de montaje de la ya escuela de ¿Quién quiere casarse con mi hijo?) y mucha ‘sorpresa, sorpresa’ forzada. De hecho, por momentos, Mercedes Milá parecía una versión con luces de Navidad de Isabel Gemio, pues la presentadora llevaba ropa con iluminación incorporada.

De nuevo, el formato volvió a jugar con que había concursantes que no sabían que habían sido elegidos y conocían la ‘soñada’ noticia de su ingreso en GH en directo. Así pasó con un pintoresco taxista que ni se lo imaginaba, a pesar de tener el taxi aparcado en la puerta de la casa de Guadalix. O dos limpiadoras andaluzas, Carmina y Revienta (Loli y Mayca), que habían sido contratadas para adecentar el decorado y se enteraron de su entrada al show mientras fregaban un litro de Cocacola esparcido por el suelo del baño. Lo malo: todas estas ‘sorpresas’ en directo no lograban transmitir la verdad absoluta porque incluso los ‘sorprendidos’ ya están resabiados de ver el programa. Y sabía que no estaban allí por casualidades del destino. Y ahí el formato ya se tambalea, porque Gran Hermano es transmitir verdad sin medias tintas.

En cambio, ya sólo nos creemos a Mercedes Milá, que fue la gran protagonista de la noche. Su ilusión, pasión y curiosidad al frente de este formato son un torbellino de emociones que la comunicadora logra contagiar al espectador desde casa. Y lanzó su bombazo: por primera vez, iba a vivir en la casa con los concursantes (aunque, en realidad, sólo por unas horas). Fue uno de los momentos más atinados de la noche, especialmente espectacular cuando cruzó la pasarela y se introdujo en el hogar de Guadalix de la Sierra. Con su gallina y su maleta, a lo Lina Morgan en Hostal Royal Manzanares, Milá compartió los últimos minutos del programa con su casting. Lo hizo en una franja televisiva ya sin competencia directa, instantes ‘en alto’ que fueron clave para subir (e inflar) el share de la primera gala.

Mercedes, por tanto, dinamizó el show desde las tripas del programa. Una estrategia interesante para una noche que arrancó con una coreografía de míticos concursantes de antiguas ediciones (ejecutada por Lola González de ¡A Bailar!). Así se abrieron las puertas de la nueva casa, más amplia para una edición que se vive en compañía, al entrar cada participante con una persona de confianza. O animal de confianza, como el chico gallego que se llevó a su cabra. No faltaron las pijas, los surfers… e incluso una vecina del barrio de El Príncipe, Shaima. De esta forma, se da un impulso para que el casting abra juego a través de unos grandes hermanos con perfiles enfrentados (torero versus antitaurina, por ejemplo) y algún que otro reencuentro al estilo de ‘Hay una cosa que te quiero decir’, pues el programa introdujo un vallecano que no sabe que está participando junto a un hermano que no conoce. Ahí están las claves del futuro del éxito del programa: en los vaivenes de la convivencia, a medio camino entre la comedia, el drama y la empatía, que son los engranajes que crean la adicción por este culebrón de la realidad. 

Ha comenzado Gran Hermano 15. Su primera gala no pasará a la historia como la mejor: a nivel televisivo, fue un estreno más. Muy tediosa por momentos, muy emocionante por otros. Pero Telecinco supo construir un acontecimiento con un grado importante de expectación. Y la entrada de Milá fue la bomba que eclipso incluso a los concursantes. Y es que ella es Gran Hermano. Ella se lo cree más que cualquier espectador desde casa. Mediaset debería cambiar el nombre de su programa más mítico por Gran Hermana. Gran Hermana Milá.

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18 septiembre 2014 - 17:21 - Autor:

Gran Hermano, el programa que revolucionó la forma de entender la televisión, regresa esta noche a Telecinco. Su temporada 15 se vive en compañía, los concursantes participarán con una persona de ‘confianza’. De esta forma, el espacio de Mercedes Milá ha intentado que el casting crezca y no se quede sólo en un elenco de Mujeres, hombres y viceversa, que ya era el único prototipo de personas que se presentaban a las audiciones con ganas de fama televisiva fácil.

Hoy, por primera vez, la gala de estreno se realizará desde la casa de Guadalix de la Sierra, reformada y ampliada, y no desde el plató en Telecinco. El formato busca introducir novedades para luchar contra el desgaste que supone su largo recorrido en emisión. Y es que da la sensación de que ya está visto todo en GH. Pero no. Todavía se podrían tomar perturbadoras decisiones para subir el share.

1. Mercedes Milá, interna

La presentadora, alma del formato, comandando el programa desde dentro de la casa, aislada del exterior y conviviendo con los concursantes. Ella, ahí, en el epicentro de su show, metida en las tripas de la esencia del formato. Sería el golpe de efecto que le falta al show. Sólo quedaría ella.

2. Cine-Forum-Hipster

Maratón de cine independiente en el salón de GH. Con su posterior coloquio, de unas cuatro o cinco horas, moderado por José Luis Garci. Como fumar ya no se puede en la tele, el tabaco sería sustituido por un café de la franquicia norteamericana Starbucks.

3. Nina, directora de la casa

El perfil del ‘super’ ya no sorprende. Mejor contratar a un famoso para ser el mandamás del hogar. Nina sería perfecta para este cargo, pues ya tiene experiencia, dirigió la academia de OT, y además podría amenizar los domingos interpretando versiones de su musical Mamma Mia! con letras tan entrañables como “hoy tu cuerpo es un polvorín“.

4. Reválidas

En vez de nominaciones: exámenes de literatura, ciencias sociales y matemáticas. El expulsado, el que peor nota obtenga. Las preguntas serían consumadas por Jordi Hurtado y la voz de Juanjo Cardenal.

5. Nota media de acceso

Sólo podrían entrar en la casa de Guadalix de la Sierra aquellas personas que superaran la nota media de 8,3 en selectividad. La casa incluiría una biblioteca. Y se penalizarían los gritos.

6. Frank de la Jungla

La piscina y el jacuzzi debería incorporar animales exóticos. Pirañas, serpientes y otros entrañables bichos. Frank de la Jungla sería el cuidador oficial de toda la fauna. Incluidos los concursantes, claro.

7. Conferencias dentro de la casa

El programa padre de la tele-realidad, en su temporada número 15, debería impartir clases magistrales a los grandes hermanos que analizaran las claves para sobrevivir al concurso. ¿Cómo posar? ¿Cómo negociar un Sálvame Deluxe? ¿Cómo manejarse con los medios? Ana Rosa Quintana sería la profesora de photoShop y Gaza. Aprenderíamos todos, habitantes y espectadores.

8. GastroCrossover

Debido al furor de los formatos gastronómicos, realizar un crossover con MasterChef sería un filón para multiplicar la cuota de pantalla. Lo malo: son programas de cadenas de la competencia y el concursante medio de GH sólo sabe cocinar pizza congelada.

9. Políticos en activo dentro de la casa

Ahora que los políticos telefonean a Sálvame, ¿por qué no convocar ruedas de prensa de los partidos en el salón de la casa de Gran Hermano? Los concursantes no sabemos, pero Mercedes Milá dejaría frito a preguntas al político de turno.

Y tú, ¿qué idea propones para este Gran Hermano 15?

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Carlton Banks vuelve a bailar en la tele… y arrasa (vídeos)

7:44 - Autor:

El Príncipe de Bel Air es una de las series más repetidas a nivel mundial. No sólo en España, también en Estados Unidos. Will Smith arrasa en Hollywood, su ‘primo’ Alfonso Ribeiro no tanto. Pero el delirante baile que interpretaba en la mítica serie de la NBC este actor, que dio vida al personaje de Carlton Banks, sigue siendo una parodia habitual entre los norteamericanos, que no lo olvidan.

Ahora, el hijo mayor del Tío Phil ha vuelto a las pistas de baile por obra y gracia de la 19 temporada de Dancing With the Stars, la versión estadounidense de Mira quién baila. Y el recordado Carlton ganó la primera gala del programa. Porque, en realidad, Ribeiro es un estupendo bailarín. Nada que ver con la ficción.

Y es que mucho antes de dar vida al repelente pijo Carlton, este actor despuntó como bailarín (serio) de musicales. De ahí, que fuera fichado para protagonizar un spot de Pepsi junto al mismísimo Michael Jackson (y sus hermanos al completo). Debía conseguir el reto de reproducir los pasos del Rey del Pop. Lo consiguió. Era 1984. Y Ribeiro solo un niño. Nadie se imaginaba la fama que estaba esperando a la vuelta de la esquina a este pequeño con una teleserie llamada The Fresh Prince of Bel-Air. Aunque, eso sí, ya desprendía una genuina personalidad propia ante la cámara. It’s not unusual.

En 2013, el popular programa de la BBC, The Grahan Norton Show, reunió por sorpresa a Carlton y su ‘primo’ Will Smith. Y bailaron, claro. El momento emocionó a la audiencia, y ya traspasa los 25 millones de visionados en Youtube. No es para menos, esta pareja (y sus bailes) nos marcó:

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El día que ‘El Príncipe de Bel-Air’ se coló en Blossom

Pedro Sánchez habla en directo con Jorge Javier Vázquez, ¿es populismo aparecer en ‘Sálvame’?

17 septiembre 2014 - 19:03 - Autor:

Pedro Sánchez, el nuevo líder de los socialistas, ha llamado a Jorge Javier Vázquez, en directo, durante la emisión de Sálvame de hoy. El político ha intentado convencer al famoso presentador, votante declarado de su partido, de que vuelva a apoyar al PSOE. Y es que Vázquez, indignado con la fiesta del Toro de la Vega de Tordesillas, anunció que retiraba el voto al partido de Sánchez si un ayuntamiento de su color apoyaba esta celebración que tortura a un animal.

La indignación no se ha hecho esperar en las redes sociales. ¿Cómo el líder socialista osa en entrar al programa de Telecinco? ¡Populismo! En Estados Unidos y en el Reino Unido es habitual que los primeros espadas de la política aparezcan en todo tipo de programas: de informativos a entretenimiento. Concursos, magazines, realities, late nights… acuden a cualquier formato como personalidades relevantes.

De hecho, en el show de Jimmy Fallon hemos visto bailar hasta a la Primera Dama, la mujer de Obama, que también apareció en la versión norteamericana del reality Esta casa era una ruina. Participan activamente y juegan: saben que la tele es clave para hacer llegar su mensaje, mostrarse más cercanos y rendir cuentas.

En España, somos más críticos con cualquier tipo de aparición pública de los políticos. Al final, con esa hipocresía colectiva se corta las alas de la libertad de los representantes para lanzar su mensaje donde y como quieran. Hoy acusan a Sánchez de populismo. Aunque populismo no es aparecer en un programa donde te requieren explicaciones, sea Informe Semanal, BuenafuenteSálvame.

Populismo es vender humo barato y con proclamas de fácil digestión. En la televisión, o fuera de ella. Esperanza Aguirre ha sido pionera en romper las barreras de la inaccesibilidad con su calculada estrategia mediática, que le sigue yendo muy bien en lo que a popularidad se refiere. También el ex presidente cántabro Miguel Ángel Revilla, habitual de platós, o el efectista líder de Podemos, Pablo Iglesias.

Hoy, Pedro Sánchez con su visita a El Hormiguero y su llamada al criticado Sálvame ha ido un paso más allá. Una de las quejas mayoritarias de la sociedad es la lejanía de los representantes hacia los ciudadanos. ¿Qué puede indicar más proximidad que llamar al programa de mayor audiencia de la tarde para dar una explicación tras una crítica? Se ha roto una barrera. Y Jorge Javier lo ha aprovechado, incluso bromeando con ‘polígrafos’. Y en la estrategia política, con esta llamada, Sánchez ha solventado un conflicto con su partido y los toros, y encima ha llegado al no desdeñable público de Sálvame y derivados, que casi no sabían ni qué cara tenía. Una carambola política, en directo, en el púlpito líder de la tarde, Sálvame.

> Ver momento de la llamada telefónica

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Borja Terán, editor

"Soy periodista y he trabajado como redactor, como ayudante de realización y también desarrollando contenidos en televisión. En definitiva, tele y más tele, por deformación profesional y porque me temo que en mi partida de nacimiento ya constaba mi curiosidad infinita por los entresijos del mundo audiovisual.

Esa curiosidad será el cimiento de este blog dedicado a la televisión que nos toca vivir, sin dejar de recordar la del pasado y permitiéndonos soñar con la del futuro."

 

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