Saltar al contenido

« ver todos los blogs

Lo que aún no entienden los políticos de la importancia de RTVE

16 febrero 2017 - 3:22 - Autor:

Pasaron las elecciones y la supuesta prioridad de los partidos de la oposición en recuperar la pluralidad de Radio Televisión Española se desvaneció.

Ya no hay campaña electoral, así que parece que, de momento, ya no es tan relevante activar iniciativas de calado para impulsar una corporación pública mediática que cumpla su función de servicio público. Y lo haga con amplitud de miras.

No nos engañemos, los responsables políticos están evidenciando que no entienden la importancia real de RTVE y, de nuevo, se quedan en la superficie, infravalorando su valor social y cultural. Mientras tanto, el descrédito de la corporación pública sigue creciendo exponencialmente y las nuevas generaciones ya no entienden la necesidad de una televisión pública. El motivo: el actual modelo de producción que, salvo excelentes excepciones -como El Ministerio del Tiempo (en la imagen)-, se vende con productos que van a rebufo de las cadenas privadas y no generan una alternativa marca de calidad que empatice con la audiencia. Como consecuencia, una parte de la sociedad piensa que la corporación pública, en vez de una inversión, es un gasto innecesario, terrible percepción social que a pocos parece preocupar.

Pero la culpa de este ocaso no es de la mayor parte de los profesionales de RTVE, que sufren como se coarta su trabajo periodístico y creativo. El trasfondo de este decepcionante panorama viene de las malas gestiones de aquellos políticos que aún no comprenden el sentido y significado de una televisión pública. Muchos cargos creen, con una absoluta normalidad, que TVE debe ser propiedad del partido que está en el poder.

Los políticos, y los ‘expertos’ que calientan sus oídos, entienden que la cadena pública debe estar controlada por el gobierno, ya que es una prebenda que se les otorga por haber ganado las elecciones generales. Aquellos políticos, tertulianos, editorialistas o analistas que piensan así crecerán el día en el que asuman y entiendan que una cadena pública realmente independiente, en informativos y en contenidos, será la mejor aliada para el propio Gobierno: fomentará la credibilidad de los representantes públicos y, también, fomentará un país más rico en confianza, cultura y creatividad.

Pero en España no se ha valorado ese activo social del servicio que puede ofrecer RTVE como institución abanderada en la producción propia de historias ya no sólo para nuestro país, también como referencia en el mercado mundial que habla el Español. Sin embargo, se suele menosprecia su función.

Da la sensación de que los actuales líderes políticos -de las principales fuerzas- confunden el valor añadido de una emisora pública. Sólo sienten la cadena como un altavoz informativo y no vislumbran ni por asomo su verdadera esencia: ser una factoría de contenidos en información y entretenimiento. Una factoría que potencie las capacidades de un país más emprendedor, más curioso, más inquieto. Una ventana abierta a un país que proyecta su talento y lo divulga a través de una plataforma mediática en abierto y con la libertad de vivir sin ataduras comerciales. Un país que. gracias a su radio televisión pública, fomenta las ideas, experimentando con la ficción, con la música, con los espacios infantiles de producción propia -los niños son el futuro al que cuidar-. Un país que, en definitiva, experimenta, abre a los ojos a su tiempo y arriesga en un entretenimiento que aporta curiosidad a la sociedad. al igual que las escuelas.

No es problema de presupuesto, el problema de RTVE está en que, hoy por hoy, la corporación tiene cierto miedo a las ideas  de su tiempo o, en su defecto, no cuenta con unos responsables con la amplitud de miras necesaria para entender lo que puede aportar una RTVE que ejerza de verdad de RTVE. Sin sibaritismos, sin elitismos, sin guetos. Como hacen los ingleses, como hacen los alemanes, como hacen los franceses con sus cadenas públicas. Porque la televisión pública, bien gestionada y con la visión suficiente, es un motor clave para el impulso social de un país como el nuestro. Un engranaje necesario como factoría creativa para un país más emprendedor y valiente. Como debe ser la propia TVE, una cadena valiente que no funcione como las emisoras privadas y ponga el foco en convertirse en un atractivo (y efervescente) punto de encuentro,  donde quepamos todos y todos nos sintamos reflejados.

> 22 vías de acción para el porvenir de TVE

@borjateran

Y ADEMÁS…

Lo que debe aprender TVE de su propia historia

La gran mentira de TVE

> 5 prejuicios sobre TVE que debemos derribar para lograr una TV pública mejor

50 años de los Estudios de Prado del Rey (infografía)

8 lecciones que debe aprender la TV de hoy de Chicho Ibáñez Serrador

El poema sobre la existencia (infinita) de Jordi Hurtado que no te dejará indiferente

0:00 - Autor:

Llegó el día. Mañana viernes, Saber y Ganar cumple 20 años ininterrumpidos en emisión en La 2. Es el concurso más longevo de la historia de la televisión en España, y casi no ha cambiado en todo este tiempo. Tampoco su presentador, Jordi Hurtado, que sigue al frente del concurso con la lozanía de aquella primera vez en la que explicaba el cometido del juego. Dos décadas de trabajo se merecen un homenaje y el poeta Lluis Mosquera ha dedicado a Hurtado un poema que resume su existencia. O, mejor dicho, que retrata la manera en la que el presentador se ha quedado tatuado en la memoria colectiva. Un icono de TVE.

No tenemos referencias de piedras filosofales,
ni conocemos a nadie que en leche de cabra se bañe.
No sabemos si existe una fuente maravillosa,
y podría enumerar otro puñado de cosas;
pero de todas las historias sobre eterna juventud que nos han contado, la única que yo me creo
es la de ser Jordi Hurtado.

Y me he puesto a investigar
con una única meta,
la de entender la receta
para volverse inmortal.
¡Y ojo con lo que he encontrado
porque va, y Jordi Hurtado
-el de saber y ganar-
también fue la voz de Epi,
Epi, el de Epi y ¡Blas!

Toda la vida en tele
pero hizo radio primero
Y lo que no sabrán ustedes,
es que es familia del follonero.
Indagando en el misterio
he entendido un poco más,
y es q es agente del ministerio
y claro, por las puertas va.
Y así estuvo en el big bang, si…
Pero sabe rapear.

Aunque pensándolo bien también es rejuvenecedor
hablar a todos de usted, aunque seas tú el mayor.

Pero es que Jordi es así,
puede pasarse 20 años sin dejar de sonreír. Y eso alarga la vida.
Yo creo de todas formas
que si hay una manera
de ir contra las normas
de la Señora Madre Tierra
es la de Jordi y ninguna más:
Buen humor desde el respeto,
una sonrisa infalible
y no dejar de trabajar.
Que es “ser” muy vivo y no “estarlo”,
lo que te vuelve inmortal.

Lluis Mosquera | @tazodemez

> Jordi Hurtado cumple 20 años en ‘Saber y Ganar’: los motivos por los que (todavía) ni se aburre ni aburre

> Las trampas de los concursos de la tele

@borjateran

Y ADEMÁS…

Las mentiras que nos creímos de los programas infantiles

Así se hacen las preguntas de un concurso de TV

Saber y Ganar cumple 18 años: los 9 superpoderes que hacen que el show de Jordi Hurtado sea infinito

11 cosas que aprendimos con ‘Friends’

Las 5 dificultades que sufre el guionista de una serie

8 peculiaridades de los decorados de la TV cuando aún no existían las pantallas de led (VÍDEOS)

Los 3 prejuicios que propaga la televisión sobre los youtubers

Los trucos de la TV para favorecer la telegenia de sus presentadores

La trampa para las cadenas del trasnochado horario del prime time español

15 febrero 2017 - 10:02 - Autor:

El comportamiento de la audiencia televisiva está cambiando de forma irreversible. La tendencia creciente del consumo “a la carta”, bajo demanda, es imparable, ya no sólo entre los nativos digitales, también entre los espectadores de mediana edad.

Existe menos paciencia a la hora de aguantar las decisiones del programador de turno. Hay un tipo de espectador que ya sólo busca su series favoritas en plataformas bajo demanda. Corre a la experiencia de Movistar, Netflix, HBO o Amazon.

No obstante, sigue siendo importante la televisión como un acontecimiento que reúne al espectador frente al televisor: la experiencia colectiva del acontecimiento de disfrutar una ficción todos juntos, el mismo día y a la misma hora. Esa sensación de evento único, que sabían crear tan bien los canales, y que generaba cierta ilusión en el público, que desea concluir su jornada con la esperanza de que aún queda su dosis de producción favorita en la tele.

Sin embargo, en los últimos tiempos, las cadenas españolas están cayendo en su propia trampa. Para priorizar unas décimas de cuota de pantalla y rellenar todo el horario de audiencia con el mismo contenido, estiran los capítulos de sus series hasta horarios tardíos. Así suben la audiencia (ya que la serie compite en franjas de menor competencia) y, de paso, ganan una pausa publicitaria extra, que se vende a precio de prime time cuando, en realidad, es late night.

Las cadenas han trastocado los horarios sensatos del prime time como estrategia para que los datos de audiencia parezcan mayores. Pero esta decisión es cortoplacista, pues está invitando a los espectadores a consumir las ficciones “a la carta” y deshabituarse a la televisión lineal tradicional, que se asocia al incordio de la odisea de aguantar despierto hasta el final del episodio.  Una misión casi imposible, ya que la mayoría del público tiene que madrugar al día siguiente.

Lo que propicia que las series de las cadenas generalistas pierdan capacidad de enganchar a público. No siempre es por culpa de las tramas, es la traición de un horario insoportable para una audiencia con vida familiar y laboral, que tiene que descansar. Al final, como consecuencia, el espectador medio huye a las plataformas de pago. A la larga, preferirá mantita y Netflix: sabe que ahí lo tiene todo cuando quiere y con una calidad de visionado sin interferencias.

Las televisiones tradicionales lineales no desaparecerán, porque seguirán acompañando a la audiencia con sus emisiones en vivo y en directo, pero en la producción en ficción para prime time deben dejar de primar un cálculo matemático de la cuota de pantalla para empezar a cuidar al jugoso espectador de ficción. O lo irán perdiendo paulatinamente.

@borjateran

Y ADEMÁS…

Las 5 dificultades que sufre el guionista de las series españolas

Cuando la ficción española corrió riesgos y la audiencia no respondió

Así sería ‘Verano Azul’ si se hubiera rodado hoy

Razones por las que no podríamos hacer ‘Juego de Tronos’ en España

¿Por qué las series y los programas empiezan y terminan tan tarde?

Lo que la tele de España debe copiar (sin disimulo) de la gala de los Grammy

14 febrero 2017 - 0:04 - Autor:

Las galas de premios de la televisión en España se suelen fijar en las ceremonias norteamericanas. Lo malo: cogen las referencias mal. Pero estamos a tiempo de solucionarlo, pues estos últimos Grammy nos dan cuatro lecciones prácticas perfectas para tomar nota e inspirarnos… sin que se note mucho. O, mejor, que se note directamente.

1. Qué parezca un accidente

Ya que es habitual que en las galas de premios nacionales existan pifias, la mejor opción es sorprender al espectador con tropelías preparadas que, en un principio, parecen ciertas. Así, el presentador de los Grammy de este año, James Corden, ha hecho creer a sus espectadores que el elevador, un ascensor al estilo Tu cara me suena por el que entraba en escena, se quedaba roto a mitad de escena. Parecía un fallo real, pero después la parodia se llevó al extremo. Gorden cayó a un foso escondido para, después, rodar las escaleras. Y eso siempre da mucha risa. La audiencia pillaba la broma y se sumergía con entusiasmo en el tono de comedia del maestro de ceremonias. Y, de paso, si sucedía algún que otro fallo técnico real nadie se indignaría demasiado.. Esto de reírse de posibles fallos sería un magistral ejercicio en Los Goya y otras galas patrias (no hablemos ya de Eurovisión…). Lo que viene a ser hacer de la (mala) fama, destenillante virtud. Pero Corden llegó antes a esta ocurrencia.

2. Actuaciones espectaculares y con propuestas escénicas diferenciadas

Elemento básico que aún no se ha incorporado del todo en España: para que triunfe un show musical en un programa de televisión o gala de premios es fundamental atraer la atención de la mirada del espectador con una puesta escénica definida y diferenciada para cada número. A tono con cada artista. Sin escatimar ideas por locas que sean. Da igual que el espectador no lo entienda del todo, lo importante es dejar al público pegado a la pantalla. Con la tecnología actual tampoco hace falta mucho derroche presupuestario. De hecho, Beyoncé no necesitó más que figurantes, unas proyecciones (mareantes, claro) y una silla contorsionista. Vale, para lo de la silla que levita igual todavía no estamos preparados. Pero todo es ponerse.

3. Los premiados saben a lo que van.

Los artistas norteamericanos entienden que un simple agradecimiento es poco para recoger premio. Incluso se tiran a la piscina del performance si hace falta. Así los integrantes de Twenty One Pilots, Tyler Joseph y Josh Dun, subieron al escenario para recoger su galardón sin pantalones y sin zapatos. Vamos, en calzoncillos. Porque de esta guisa veían los Grammy en su casa. Regalaron un momentazo a la gala y, de paso, se aseguraron comentarios en las redes y repercusión en mediática. Premiados, jugad.

4. Implicar a las estrellas. Saben que son las protagonistas

Las estrellas nosteamericanas no acuden a las galas de premios para posar en la alfombra roja y escabullirse después. No, comprenden que son ellas mismas, sus talentos e incluso atrevimientos lo que levantan el éxito del show. No quieren defraudar. Y participan activamente. No escatiman.

@borjateran

Y ADEMÁS…

Los motivos por los que los Goya de Buenafuente son los mejores hasta la fecha

Los trucos televisivos de Ellen DeGeneres en los Oscars

Las 7 diferencias entre los EMMY y los premios de televisión en España

15 icónicos momentos de la historia de los Oscars

Lo que debemos aprender para Los Goya

¿Politizar los Goya hace daño al cine español?

La paradoja española de Eurovisión y el espectáculo de lo dantesco

13 febrero 2017 - 10:19 - Autor:

Eurovisión es la emisión no deportiva más vista del año. Es más, en España es uno de los países en los que el eurofestival genera más conversación en las redes sociales. Sin embargo, en los últimos tiempos, las galas previas para elegir al representante español son un fracaso de audiencias. No traspasan ni la barrera del diez por ciento de cuota de pantalla.

Televisión Española no termina de aprovechar la oportunidad de exprimir la marca de Eurovisión para crear una cita preliminar que impulse el éxito, aceptación y credibilidad de la cadena. Al contrario, tras el fervor popular de Operación Triunfo, las preselecciones de Eurovisión han ido unidas a polémicas y al descrédito. Con estos ingredientes, cuesta aún más que este tipo de programas previos puedan reunir a artistas de primer nivel, que salen corriendo al escuchar una gala previa de Eurovisión.

El pasado sábado Objetivo Eurovisión ha evidenciado el problema que ha hundido este tipo de programas: la audiencia pudo sentir que todo el espacio era un trámite descontrolado, sin una dirección clara, no apto para una emisión en prime time de una cadena generalista nacional. Parecía una verbena anárquica.

Pero se emitió sin pasar los filtros de calidad que deben regir Televisión Española, propiciando un descrédito mayor sobre TVE y su capacidad de realizar grandes espectáculos. Una capacidad que la historia de la cadena pública demuestra sobradamente. Sin embargo, en Objetivo Eurovisión parecía no existir ni regidor, ni un animador del público que amansara la grada, ni una organización clara para definir un show más allá de las canciones de siempre y del recuerdo recurrente a Massiel y a Salomé. Todo sonaba a improvisación de los responsables del no-espectáculo.

Y esa improvisación ha desembocado en incidentes inadmisibles, incluso con agresión a un miembro del jurado en un ambiente tan caldeado y sin la organización apropiada, en donde los seguidores más acérrimos del festival gritaban tongo. ¿Quién paga los platos rotos de este caos organizativo? De momento, el propio ganador, Manel Navarro, que ha sido elegido en medio de la polémica de la decepción surgida ante la mala gestión de la gala y que ha protagonizado una rueda de prensa en la que le han dejado sólo ante las críticas unos responsables de la cadena pública que no han dado explicaciones.

TVE debe otorgar el valor que merece Eurovisión con un proyecto de largo recorrido que sea consciente del tiempo en el que vivimos, donde no sirven improvisaciones y en el que la cadena pública no puede sembrar dudas sobre la transparencia de la elección de su candidato en un prime time. Justo esa desorganización e improvisación del show ha propiciado más descrédito de una marca como la de TVE, que no puede dar luz verde a un prime time dantesco, de televisión local de los noventa, que sólo daña la percepción en el público de la cadena pública. Pero nadie asumirá responsabilidades.

Es hora de aprovechar Eurovisión como un riguroso proceso abierto que sirva de plataforma de talentos. Un proceso en el que el público se sienta realmente partícipe y no apartado. Así se acercará la televisión pública a la sociedad. Así se otorgará el valor que merece a la poderosa marca de Eurovisión, aún por exprimir en nuestro país.

> Aciertos y errores de Objetivo Eurovisión

@borjateran

Y ADEMÁS…

7 factores que debe tener en cuenta TVE para no hacer el ridículo en Eurovisión

Eurovisión: así han roto las semifinales con dos traumas de la TV española

Lo mejor y lo peor de Eurovisión 2016, ¿circo o canciones?

Los motivos que demuestran que Eurovisión no es una horterada

Chikilicuatre: así se convirtió en el mejor producto de España en Eurovisión

Lo que TVE debe aprender de su propia historia

Manel Navarro representará a España en Eurovisión: errores y aciertos de una polémica gala

12 febrero 2017 - 1:04 - Autor:


Justo en el mismo día en el que se han cumplido 15 años de la espectacular final del Operación Triunfo que ganó Rosa de España, La 1 ha realizado una gala de elección del representante español de Eurovisión que parecía inventada para crear indiferencia o, en su defecto, indignación.

Porque Objetivo Eurovisión ha sido un caos de realización. Las propuestas escénicas de los artistas han estado vendidas a un extraño baile de cámaras que ha propiciado una arritmia que ha ido de lentos planos cenitales infinitos de Lekein a apariciones estelares de cámaras voladoras que no permitían ver los primeros compases de Mirela. Sin olvidar, los horripilantes rótulos -parecían hechos por un niño con WordArt-, la ausencia de buenos planos de reacción del entusiasmado público y ese instante en el que se ha escuchado de fondo a Jaime Cantizano, presentador del show, gritando algo así como “necesito micro”: Cosas del directo.

Un fallo vale, pero ha sido una sucesión de desordenes visuales. La realización de Objetivo Eurovisión no estaba a tono de un prime time con una factura nefasta. De hecho, fue mucho mejor la retransmisión de la gala previa que emitió en exclusiva rtve.es (en la web). Fenómenos paranormales. Tal vez en esa retransmisión online tenían más claras sus limitaciones y aprovecharon mejor la iluminación. Por suerte, ahí estaban Irene Mahía y Paloma G. Quirós que tomaron el pulso a las redes e inteligentemente no ocultaron que la gala estaba siendo muy criticada en el ferviente trending topic. “Quien no tiene haters no es nadie”, sentenció con gracia Mahía.

El problema de este programa es que se centra en el tópico eurofan de Eurovisión, en el recuerdo de las canciones de siempre y pierde la oportunidad de crear un evento estelar que reúna a toda la familia frente al televisor. Y eso se consigue narrando una historia con mayor personalidad propia y que implique a grandes estrellas que propicien la sensación de este espectáculo como una cita irrepetible. Pero, claro, eso es complicado con la fama que se han ganado estas galas, que ahuyentan a artistas que no quieren verse asociados a la actual marca de Eurovisión España. Habrá que reinventar la marca.

No obstante, Objetivo Eurovisión, en este 2017, ha ganado en ritmo y ha mejorado sonido.  Un acierto incorporar a Virginia Díaz, de Radio 3 y Cachitos, al jurado. Sus veredictos han sido los más argumentados, aportando un necesario e interesante lado divulgativo para la tele. También el programa ha potenciado un poco la escenografía, con suelo de pantalla de leds y más pantallas de leds al fondo. Si bien, de poco sirve incorporar pantallas si se colocan solo en un lateral y no saben integrarse en el discurrir del show. Estaban de fondo, pero no aportaban contenido extra al contexto global del programa.

Al final, cualquier tipo de espectáculo pasa desapercibido en un prime time cuando no logra narrar una historia transversal más allá de una sucesión de actuaciones, de concursantes y artistas invitados (la mítica Karina, la talentosa Roko, el todoterreno Edu Soto, otra vez Barei con su baile de pies) que desgraciadamente dan la sensación de ser utilizados sólo como relleno para hacer tiempo.  Y ahí ha fallado, de nuevo, este show del que TVE tiene que aprender de la importancia de generar ilusión e implicación en sus propios equipos y, como causa-efecto, también en la audiencia.

Objetivo Eurovisión, en cambio, ha parecido un programa improvisado en siete días. Y la historia de TVE nos enseña justo lo contrario, la mejor televisión es la se prepara minuciosamente, no cae en el cliché repetido hasta la saciedad y rompe con lo preestablecido. Las galas españolas de Eurovisión volverán a triunfar en España cuando contagien en el espectador imprevisibilidad, emoción y, en definitiva, espectáculo. Ese espectáculo que te ilusiona, que incluso te saca una sonrisa de felicidad cuando menos te lo esperas.

Pero esta gala de 2017 sólo ha generado polémica entre los eurofans, por un empate técnico de votación y, como consecuencia,  desempate por parte del jurado, que ha acabado con la decisión del jurado de que fuera Manel Navarro. y no Mirela la favorita del televoto y los eurofans.  Momento conflictivo, incluso del joven Manel encarándose con un púbico demasiado alborotado. Mal de ambos, pero también de la dirección del programa, pues no estaban claras las normas, ya que tradicionalmente desempataba el voto del soberano público (así fue a Eurovisión Ruth Lorenzo). Que para eso es el que paga el televoto. Ya no.

Y Objetivo Eurovisión terminó definiéndose:  nada estaba preparado para la actuación final del ganador. Todo entró tarde, Cantizano no se pudo despedir. De nuevo, un caos. La última imagen fue justo eso: el caos de un plano general sin rumbo. Un caos que no representa a la TVE que nos hizo querer tanto la televisión.

@borjateran

Y ADEMÁS…

7 factores que debe tener en cuenta TVE para no hacer el ridículo en Eurovisión

Eurovisión: así han roto las semifinales con dos traumas de la TV española

Lo mejor y lo peor de Eurovisión 2016, ¿circo o canciones?

Los motivos que demuestran que Eurovisión no es una horterada

Chikilicuatre: así se convirtió en el mejor producto de España en Eurovisión

Lo que TVE debe aprender de su propia historia

El éxito de ‘Tu cara me suena’, el programa que arrebató el liderazgo a ‘Sálvame Deluxe’

11 febrero 2017 - 12:12 - Autor:

La quinta temporada de Tu cara me suena afronta su recta final. Anoche se ha emitido su última gala grabada. De nuevo, liderando con holgura con un excelente 22.6 por ciento de share y 3.114.000 espectadores. Es el programa de entretenimiento con mejores resultados de aceptación e implantación en el recuerdo del público. Y lo logra en viernes.

A partir de la próxima semana, el programa de Antena 3 comienza sus tres programas en directo, que decidirán al ganador de esta etapa: la que ha cosechado mejores resultados de audiencia y que ha robado el liderazgo a Sálvame Deluxe, incluso con programas de reposición.

No obstante, desde el regreso de Jorge Javier Vázquez a las tareas de presentación, el Deluxe ha levantado sus datos. Este viernes, con un 17.8 por ciento de cuota y 2.137.000 fieles. Buen resultado de audiencias, pero con la espinita clavada de que no son los más vistos de la noche.

Y es que el contenido principal de la programación de Telecinco, la tele-realidad de los conflictos de los famosos de la cadena, sufre un desgaste evidente. Aunque mantiene a un público fiel que sigue atentamente enganchado al culebrón made in Mediaset, también queda en evidencia que formatos como Tu cara me suena han recuperado a otro amplio e interesante público que había desconectado la televisión los viernes por la noche,

Así que Antena 3 ha decidido estirar su formato de entretenimiento estrella con Tu cara no me suena todavía. Lo mismo, pero con anónimos. Una mezcla de Lluvia de Estrellas, pues cada día cambiarán los participantes que imitan a sus ídolos, incorporando elementos de TCMS y manteniendo el mismo decorado, claro. Para que, de esta forma, el espectador reconozca la puesta en escena y piense que sigue el Tu cara me suena original. Aunque no sea exactamente lo mismo.

¿La secuela de Tu cara me suena mantendrá datos? Lo que está claro es que la fórmula de Sálvame Deluxe ha evidenciado que no es tan infalible con un buen rival desde la competencia. El cotilleo más intenso no siempre gana la batalla del share. La audiencia está cambiando.

> La pérdida de liderazgo de ‘Sálvame Deluxe’, el trasfondo del problema

> Los síntomas de debilidad de la programación de Telecinco

@borjateran

Y ADEMÁS…

> El círculo vicioso de la creatividad en las cadenas de TV en España

> 3 mentiras que ha derribado ‘Tu cara me suena’ en los viernes

Lo que TVE debe aprender de su propia historia

8 trucos de Chicho Ibáñez Serrador que siguen siendo modernos hoy

4 anomalías de la TV en España que hemos terminado interiorizando como normales

> Los elementos cruciales para el éxito en TV que se han olvidado

> El problema de la emisión en diferido de los Juegos Olímpicos

> 22 vías de acción para la supervivencia de TVE

 >¿Qué tiene que aprender Antena 3 de Telecinco? ¿Y Telecinco de Antena 3?


Jordi Hurtado cumple 20 años en Saber y Ganar, ¿cómo es posible que no se aburra ni nos aburra?

10 febrero 2017 - 3:30 - Autor:

Saber y Ganar ya ha pasado la edad del pavo. El concurso cultural de La 2 cumple 20 años y lo celebrará el próximo viernes 17, día en el que se estrenó hace dos décadas, con un especial que traerá a Jordi Hurtado al presente. Y es que, por primera vez, el programa contará con partes en riguroso directo. Por fin, Hurtado podrá decir la hora y demostrar que no es un holograma pregrabado en épocas lejanas, como predican memes requetevistos y parodias requetequemadas.

Porque Saber y Ganar ha traspasado la barrera de los veinte años ininterrumpidos de emisión por méritos propios. De hecho, se mantiene sin rival como el espacio más visto de La 2. Sus espectadores no se aburren de sus complicadas pruebas, como tampoco su presentador. ¿Cómo es posible tanto tiempo después?

Puede parecer a primera vista que Saber y Ganar es un concurso repetitivo que satura, pero nada que ver, El formato de La 2 es tan adictivo como un culebrón de sobremesa. Porque tiene mucho de telenovela. Telenovela cultural, claro.

Aquí no gritan, ni hay infidelidades (que se sepa) pero los mejores concursantes se mantienen en el tiempo. Como los actores más queridos de una buena serie, el espectador coge cariño a los participantes de Saber y Ganar y hasta el programa se permite repescar a los más entrañables.

La audiencia incluso termina conociendo las ocupaciones de los concursantes, sus quehaceres familiares, filias y hasta alguna que otra fobia. El formato es hábil a la hora de hacer partícipe al público de la aventura de los rivales que intentan demostrar saber para ganar.

Es más, el programa evoluciona de la mano de sus propios concursantes. Aquellos que aguantan semanas y semanas sin ser eliminados y que terminan siendo como de la familia. Y Saber y Ganar lo aprovecha, pues no duda en realizar sorpresas entre pregunta y pregunta (a lo Isabel Gemio) o apostar por pruebas temáticas basadas en las aficiones de los competidores. Se rapea si hace falta. Jordi Hurtado vale para todo. Imposible aburrirse, Saber y Ganar aprovecha la cualidad de sus protagonistas para enriquecer su contenido, evitar el desgaste y acariciar la sonrisa del público.

Ahí está la clave de la longevidad del programa: ha sabido mantener su esencia de concurso cultural, con su ritmo e incluso su cabecera con sombras y esa reconocible música de fondo -que avisa que ya está preparado Jordi Hurtado-, pero sin cesar de avanzar año tras año con tramas que se construyen gracias a las personalidades de los concursantes, la voz en off que lanza las preguntas, Pilar (la enigmática copresentadora que nadie sabe muy bien su función) y el propio presentador, Jordi Hurtado. Que, por cierto, que nadie se engañe, pero no está igual que hace 20 años. También ha crecido. Lo ha hecho junto a su inseparable Juanjo Cardenal, el narrador y también muy identificable por parte del espectador.

Todos son como una familia, lo transmiten, lo contagian. Con sus piques, con sus emociones, con sus ideas de cuñados. Porque el triunfo de Saber y Ganar está en que se ha convertido en un programa de andar por casa en el que encima se aprende. Y es de andar por casa porque juegas, te equivocas y hasta te identificas con el más sabio de los empollones concursantes. Porque ves que se las sabe todas y, al mismo tiempo, que el bote con la suma económica del premio aumenta demasiado despacio. Un retrato de nuestro país: el concurso más difícil de la tele y el que menos premios puede dar. Tal vez por eso mismo queremos tanto a Saber y Ganar: porque aquí, de verdad, como en la cotidiana realidad que vivimos en el día a día, lo importante es participar.

> Las trampas de los concursos de la tele

@borjateran

Y ADEMÁS…

Las mentiras que nos creímos de los programas infantiles

Así se hacen las preguntas de un concurso de TV

Saber y Ganar cumple 18 años: los 9 superpoderes que hacen que el show de Jordi Hurtado sea infinito

11 cosas que aprendimos con ‘Friends’

Las 5 dificultades que sufre el guionista de una serie

8 peculiaridades de los decorados de la TV cuando aún no existían las pantallas de led (VÍDEOS)

Los 3 prejuicios que propaga la televisión sobre los youtubers

Los trucos de la TV para favorecer la telegenia de sus presentadores

El regreso de ‘Velvet’: el órdago de Movistar+

9 febrero 2017 - 15:31 - Autor:

Mientras que Netflix graba su primera serie española, Las Chicas del Cable, de la factoría de los creadores de Velvet, Movistar + ha consumado un órdago sorpresa adquiriendo la propia marca de Velvet. Un inesperado movimiento que garantiza una segunda vida a la exitosa serie que Antena 3 cerró hace sólo dos meses, sin dar síntomas de desgaste.

Bajo el nombre de ‘Velvet Colección’, esta nueva producción de Bambú Producciones contará con diez nuevos episodios de cincuenta minutos de duración. Al modo de las series norteamericanas.

La historia deja la Gran Vía madrileña para dar el salto a Barcelona, donde nacerá la franquicia de las Galerías Velvet. Allí, después de cinco años viviendo feliz en Nueva York junto a Alberto y su hijo, Ana Ribera vuelve a España para la expansión de la marca.

Toda una metáfora de lo que supone este movimiento entre canales. Una ficción generalista de éxito que llega al pago. Una inteligente táctica de Movistar+, pues con esta compra del reconocible sello de Velvet se asegura arrastrar a un público fiel que quiere seguir viendo la secuela y querrá “abonarse”.

El proyecto está actualmente en fase de desarrollo de guión, con vistas a iniciar su rodaje en el próximo mes de mayo y, si todo sigue su cauce, estrenarse en el último trimestre de 2017.

Mientras que Las Chicas del Cable de Netflix, que ya se está rodando y pinta que seguirá la línea de Velvet -esta vez, el glamour de un edificio de Telefónica en sustitución de los grandes almacenes-, cuenta con el inconveniente de que en España tendrá que seducir de cero a un público que no paga por este tipo de productos, Movistar+ hace el viaje a la inversa y aprovecha el acontecimiento que supone el retorno de Velvet para cautivar con su continuación al jugoso perfil de audiencia que se ha construido en Antena 3. Un paso inteligente, que sirve para complementar la marca de ficción propia de series que la compañía española ha emprendido con producciones como La Zona, Vergüenza y La Peste.

> El reto de Movistar+ frente a Netflix, HBO y Amazon

Los 4 trucos televisivos que las galas españolas de Eurovisión deben aprender de Mecano

3:12 - Autor:

Otra vez Eurovisión. Este sábado, se celebra la final española que decidirá el nombre del representante de TVE en Eurovisión 2017. La música vuelve a La 1 con una competición de artistas, que deben conquistar al público (y a un jurado) a través de la televisión.  Maika, Manel Navarro, Mario Jefferson, Mirela, Paula Rojo y Leklein se disputan el puesto.

Pero, en cambio, pocos creen en esta gala. Incluso para algunos se trata de un mero trámite. Son los daños colaterales de la mala racha que sufren los programas musicales. Un descrédito que crece cuando este tipo de formatos se producen sin personalidad propia. No sólo por los responsables de la televisión, también por parte de los artistas que se conforman con una actuación previsible. Mecano es la antítesis de este modelo. Y es que Mecano es uno de los ejemplos más claros de exprimir la televisión para proyectar su talento, ya sea en un playback o en directo.

Probablemente de manera inconsciente e intuitiva, Mecano dio en la diana de las cualidades que debe atesorar una actuación musical para quedarse en la memoria. Ana, José y Nacho tenían una buena materia prima, su música, pero además sabían enriquecer cada propuesta gracias a cuatro características básicas en la pequeña pantalla para coger de referencia, ya que impulsan cualquier actuación en la tele de hoy y siempre.

1. Canta al espectador.

Ana Torroja dirigía su mirada a la audiencia. Sabía el número de la cámara que estaba enfocando su rostro y, en cierto sentido, seducía al público con una complicidad que no miraba para otro lado. Los cantantes de hoy no suelen buscar con sus ojos al objetivo de las cámaras, tampoco es necesario, pero sí deben ser conscientes de lo crucial que es contar con una actitud que hable de tú a tú al espectador, ya sea en una canción movida o en una balada. Siempre se debe establecer un diálogo con el público, ensayado y coordinado con el equipo de realización del programa de turno.

2. La fuerza del primer plano.

Y en ese mirar a la audiencia de cara, el primer plano es fundamental. En cambio, la televisión de hoy no aprovecha los primeros planos. Error, pues en el encuadre más próximo está toda una radiografía que retrata el carisma y carácter del cantante. A veces, no hace falta nada más. Los shows se equivocan en abusar de un derroche de fuegos de artificio, cuando el mayor superpoder que existe está en la expresividad del rostro del artista de turno.

3. La puesta en escena diferenciada por cada tema.

Ya en los ochenta, Mecano tuvo claro que debía moldear sus propuestas escénicas a cada tema que interpretaban por la televisión. Sin necesidad de esperar directrices de los responsables creativos de los programas, los miembros del emblemático grupo jugaban a contar con elementos escénicos o estilismos peculiares que arroparan cada una de sus letras. Y otorgaran más fuerza visual a sus temas. Sus apariciones en la tele pocas veces cayeron en la monotonía. Mecano entendió, desde el principio, la importancia de diferenciarse del resto también a la hora de ir a la tele. Aunque no tuvieran presupuesto de atrezo, ellos robaban una caja y se hacían un imaginativo bodegón.

4. Unas puestas en escena que transmiten una historia sin caer en el tópico.

Mecano comprendió la necesidad de escenografías diferenciadas, elemento clave para recuperar el interés de la audiencia en un programa musical actual. Aunque, además, Mecano intentó aportar otro ingrediente extra: no escatimaban en ideas por surrealistas que fueran. Hasta rompiendo en cierta medida con la propia imagen que había proyectado el grupo. Unas reinvenciones escénicas perfectas también para generar comentarios desde casa. De las vestimentas de los tres componentes del grupo a las particulares coreografías que bailaban en un imaginativo cementerio. Todos sabían de qué iba lo nuevo de Mecano. Porque Mecano no se conformaba con ir a la tele a cantar, iban a la tele a interpretar su música. Con todas las consecuencias.

@borjateran

Y ADEMÁS…

7 factores que debe tener en cuenta TVE para no hacer el ridículo en Eurovisión

Eurovisión: así han roto las semifinales con dos traumas de la TV española

Lo mejor y lo peor de Eurovisión 2016, ¿circo o canciones?

Los motivos que demuestran que Eurovisión no es una horterada

Chikilicuatre: así se convirtió en el mejor producto de España en Eurovisión

Lo que TVE debe aprender de su propia historia

Buscador

Suscríbete a este Blog

Borja Terán, editor

"Soy licenciado en periodismo y he trabajado como redactor, como ayudante de realización y también desarrollando contenidos en diferentes soportes (televisión, radio e Internet). Con la mirada siempre puesta en la creación, el estudio de los viejos y nuevos escenarios audiovisuales y el desarrollo de nuevos formatos para contar historias. Porque me temo que en mi partida de nacimiento ya constaba mi curiosidad infinita por los entresijos del mundo mediático.

Esa curiosidad será el cimiento de este blog dedicado a la televisión que nos toca vivir, sin dejar de recordar la del pasado y permitiéndonos soñar con la del futuro."

 

febrero 2017
L M X J V S D
« ene    
 12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
2728  

TeleDiaria en Twitter