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Por qué no ha destacado el éxito viral ‘Paquita Salas’ en su estreno en la televisión tradicional

24 agosto 2016 - 13:05 - Autor:

Las redes sociales desvirtúan la notoriedad verdadera de los nuevos contenidos. Ya no sólo está el éxito real de un programa o serie, también la imagen de éxito que se transmite en percepción social. En este último escenario es donde ha triunfado Paquita Salas, el último boom viral que ha surgido dentro de la plataforma online de Atresmedia Flooxer.

Una serie, gestada para la red, que narra los avatares de una entrañable representante de actores encarnada por un Brays Efe que ha enamorado a la crítica y a 350.000 usuarios en sus primeras seis semanas en Flooxer.

Paquita Salas está escrita y dirigida por Javier Calvo y Javier Ambrossi (creadores del ovacionado musical La Llamada) y cuenta con un elenco de actores en estado de gracia, empezando por el propio Brays, Belén Cuesta, Macarena García o Lydia San José haciendo de Lydia San José, con todo lo que eso conlleva. Muy sano, pues se ríe de sí misma, de su trayectoria un tanto estancada e incluso del recuerdo de su mayor hit: la serie A las 11 en casa con Ana Obregón, Antonio Resines y Carmen Maura.

El gran valor de Paquita Salas está en su inteligente y mordaz retrato del universo actoral (y los particulares managers de los artistas). Y ahí también se encuentra su contraindicación de fondo: puede que no sea fácil empatizar con el conflicto (al menos con el del primer capítulo) si no estás más o menos inmerso en la desconocida trastienda del micromundo de los actores y sus vaivenes.

Porque la grandeza de esta ficción radica en que está llena de referencias y guiños a la profesión. Una emocionante catarsis para los ruidosos trabajadores de este ámbito del artisteo pero que, al mismo tiempo, no llega al público ajeno al día a día de los representantes de actores que buscan papeles al intérprete, lo miman, lo cuidan, le hacen las facturas, se quejan mucho para que no se pierda ninguna fiesta y, luego, a veces, se ven abandonados por ese mismo actor que se va con otro representante con una cartera de celebrities más potente. De este tipo de “infidelidad” habla el primer capítulo de la serie.

Y, claro, el público que no vive las entretelas de la profesión farandulera no entiende momentos en los que Paquita hace el gag nombrar a Luis San Narciso (el director de casting más importante durante muchos años, que decidía los protagonistas de las series de Globomedia y taquillazos del cine español) o a Laura Cepeda. Tampoco el instante en que el que Paquita habla por teléfono con Piti, quien gestiona las alfombras rojas más codiciadas de la ciudad. Por poner solo dos ejemplos.

La audiencia generalista no comprende del todo el conflicto, ni falta que le hace. Porque Paquita tiene alma. Y lo transmite. Pero, probablemente, no es un producto para la televisión comercial tradicional, en donde en su pase en Neox sólo sumó un 1,2 por ciento de share (quedándose por debajo del 2.7 por ciento de share de media de la cadena en esa jornada). No lo es por su breve duración y porque su grueso de público objetivo ya ha visto el capítulo en la plataforma online. Esa es la gran ventaja de la televisión que ya no sólo se ve por la televisión: las nuevas ventanas de acceso a contenidos hacen la televisión más plural, pues propician que se amplíen las posibilidades de inversores, guionistas y realizadores a la hora de arriesgar, innovar y crear historias diferentes, que conectan con una inmensa minoría y que, de otra forma, no tendrían cabida en los actuales canales tradicionales.

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La ‘teletienda’ más surrealista de la historia (VÍDEOS)

7:04 - Autor:

El afilado cuchillo Ginsu, la mullida batamanta, la hinchable cama Restformr, la almohada Butterfly Pillow, el audífono Whisper XL, la pringosa baba de caracol…

En los años noventa, la teletienda se instaló insistente en nuestras vidas. Al grito de “compre ahora“, la televisión acogió spots de productos que parecían creados por algún inventor loco obsesionado con salvar el estado de bienestar con todo tipo de imaginativos artefactos.

De robots de cocina a gimnasios caseros. De hecho, probablemente, la teletienda más disparatada hasta la fecha es la que vendía una silla que se movía para hacer deporte sin tener que levantarte del asiento. Perfecto para los más perezosos del lugar.

El valor de este invento estaba en quemar calorías al mismo tiempo que, supuestamente, te permitía seguir trabajando como si nada. O eso decía la promoción, pues parece imposible en vista de los vaivenes que metía el asiento a sus víctimas. Víctimas que no cesaban en sonreír con un perturbador ímpetu, mientras sonaba la obligada musiquilla pegadiza que entonaba el nombre del producto. Así el espectador no se podía quitar el reclamo comercial de la cabeza.

Parece difícil que la Hawaii Chair, que así es la denominación oficial de esta desquiciada silla, lograra los cuerpos tonificados que prometía. Pero lo que sí propició fue uno de los gags más desternillantes de la historia del show de Ellen DeGeneres que no dudó en reírse del artilugio y desmontar las “comodidades” que prometía la silla de la teletienda. No lo hagan en casa:

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‘Timeless’: así copian los norteamericanos ‘El Ministerio del Tiempo’ (VÍDEO)

23 agosto 2016 - 11:12 - Autor:

Los norteamericanos también nos copian. Es evidente, su nueva serie Timeless, de NBC, cada vez se parece más a El Ministerio del Tiempo. Tres protagonistas, un militar, una profesora de historia y un científico, con motivaciones muy parecidas a los españoles y reclutados por el estado, que se teletransportan al pasado para evitar que la historia cambie.

Matt Lanter, Abigail Spencer y Malcolm Barrett son los cabezas de cartel de este particular ministerio. Aunque, claro, en Estados Unidos tiene más apariencia de fría compañía de autopsias, a lo CSI. La diferencia para disfrazar el plagio está en que aquí existe una tradicional “máquina del tiempo” que sustituye a las características puertas de la serie creada por Pablo y Javier Olivares.

Pero, sorpresa, en la promoción de NBC también han optado por utilizar puertas para marcar de forma más sencilla y eficaz la transiciones temporales, lo que remarca aún más la evidencia de que Timeless surge tras observar el fenómeno español de El Ministerio del Tiempo.

Porque, aunque series de viajes en el tiempo han existido siempre, los parecidos de Timeless y El Ministerio sonrojan. El tráiler habla por sí solo:

La producción norteamericana cuanta con más prepuesto. Mucho más presupuesto. Pero habrá que ver si tiene lo más importante: alma. De momento, las promociones son frías, olvidables y sin carisma. Recuerdan más a un épico anuncio de cosméticos que a un tráiler de ficción. Y el triunfo de El Ministerio ha estado en su capacidad para emocionar a través de una historia con apabullante personalidad en guion, en interpretación y en complicidad con el espectador. Una historia con alma. Y eso no se puede plagiar.

@borjateran

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Bárbara Rey reaparece en ‘Hable con ellas’: la oportunidad para volver al ruedo de la fama televisiva

0:31 - Autor:

El poder de masas de la televisión siempre ha tenido influencia en las revistas del corazón. Sus profesionales han sido reclamo de exclusivas, cotilleos y portadas a toda página. Sin embargo, programas como Sálvame han cambiado el modelo de famosos que centran la atención mediática. Celebrities veteranas o de “pedigrí” han dejado su hueco a protagonistas de realities, polígrafos u otros shows de Telecinco.

Bárbara Rey es una de esas artistas de tradicional caché que se ha quedado fuera de la televisión de hoy. Su tiempo pasó. Al menos, hasta esta noche, cuando ha reaparecido en el programa Hable con ellas. Lo ha hecho reivindicado a los profesionales de oficio, beneficio y trayectoria, aquellos que se están quedando fuera de esas portadas que en la actualidad ocupan rostros como “Olvido Hormigo”, ha sentenciado la propia Bárbara que dice no ser habitual de la televisión porque pone límites a sus entrevistas.

Aunque, después de esta aparición en Telecinco, Bárbara ha vuelto a la palestra. Ha regresado y ha hablado de “manos negras”, de deudas a hacienda, de Ángel Cristo -”Es el hombre que más me ha querido, sin saber quererme”- e incluso ha protagonizado un reencuentro sorpresa con su amiga Chelo García Cortés, con la que vivió una “noche de amor”.

Así Rey ha conseguido volver al ecosistema que alimenta la programación de Telecinco y que ha terminado con la gran exclusiva millonaria, que ya no importa. Porque en Mediaset han logrado absorber la vida de sus sus propios colaboradores,  creando sus propias estrellas estrelladas desde sus formatos de tele-realidad. De esta forma, la cadena ya no tiene que acudir a costosos cachés de invitados externos, que llenaban las viejas portadas del corazón a golpe de talonario. Estos ya no interesan como antes. Se ha dado la vuelta a la fama. La tele ya no mira a las revistas, en 2016 son las revistas las que miran a la tele.

De ahí que ya no exista lucha entre canales en busca de la entrevista más exclusiva. Porque, sencillamente, todos los populares o “famosos” pertenecen a la factoría de Telecinco, que se ha quedado con el monopolio del cotilleo que interesa al gran público. O al público al que le interesan estos dimes y diretes . Y ese público sabe que debe acudir a Telecinco para encontrar lo que busca. Y las revistas deben dar coba a esos rostros para resultar relevante.

En Telecinco crean tramas a mansalva con una destreza de culebrón imparable. Los jugosos entrevistados son sus propios colaboradores (y algún personaje satélite de ellos) y los colaboradores son conscientes de que o participan en el show o tal vez su silla sea ocupada por otro personaje con menos escrúpulos. Las grandes entrevistas están dentro del círculo de la propia cadena.

Con este modelo de negocio da la sensación de que solo hay ventajas, pues al suceder casi todo en plató, Sálvame ya no tiene que invertir en cientos de vídeos de agencias como en la era de Aquí hay tomate. Prácticamente todo sucede en las entretelas del canal. Y ya casi ha desaparecido el reporterismo de calle, con aquellos reporteros persiguiendo a populares en el aeropuerto o en el andén del AVE. Lejos quedan aquellos testimonios de famosos cazados en las escaleras mecánicas de la estación de Atocha. Ahora las celebrities se hacen en los pasillos de Mediaset.  Ellos se lo guisan y ellos se lo comen.

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Así vaticinó ‘Homo Zapping’ el reality de ‘Las Campos’ (VÍDEOS)

22 agosto 2016 - 10:31 - Autor:

Compro alimentos sanos, equilibrados y bajos en calorías“, decía Terelu desde su cocina a una María Teresa que replicaba a su hija con un malicioso “tendencia a engordar tienes”. Y es que Homo Zapping fue un programa visionario, incluso pronosticando el conflicto principal del reality de Las Campos una década antes de la existencia del reality de Las Campos: la alimentación y el atracón.

Yolanda Ramos encarnó la imitación más característica de María Teresa en este formato, dirigido por Jose Corbacho, que sigue echándose de menos pues realizó un inteligente, corrosivo y reconocible retrato de las miserias y grandezas de la pequeña pantalla y sus protagonistas de entonces. Olvidando tabús y guerras de cadenas. Nadie se salvaba. Tampoco María Teresa cuando llegó a Antena 3.

De hecho, la propia Campos, al fichar por Antena 3 y después de renegar de la imitación de Ramos con su particular temperamento, aceptó la visita en su programa de su clon. Periodista real y periodista imitadora protagonizaron un particular duelo de instinto televisivo. Jugaron, se rieron de sí mismas y también se lanzaron alguna pullita. No sirvió para subir la cuota de pantalla del frustrado magazine Cada día, pero sí para regalar a la audiencia un brillante momento catódico:

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Lo mejor y lo peor de la ceremonia de clausura de Río 2016

3:43 - Autor:

El punto de partida de la ceremonia de clausura de los Juegos Olímpicos de Londres 2012 fue inteligente. Los organizadores pensaron: “dejémonos de folclores visuales y hagamos un  espectáculo con (casi) todos nuestros mitos de la música. ¿Qué hay más internacional que nuestros hits musicales?”

En Londres tenían una materia prima que era reconocible a nivel mundial y, además, organizaron su propuesta artística dentro de una línea argumental definida, creada y pensada para la televisión.

Poco que ver con la clausura de los Juegos Olímpicos de Río. Con menor presupuesto pero, también, con una mecánica más obsoleta: centrada en una previsible narrativa de “danzas y coros” que no ha logrado crear una singular postal de Brasil para atrapar al espectador a través de la televisión.

De hecho, el principal problema de la emisión ha estado en que la ceremonia y la realización televisiva parecía que iban por caminos separados. No contaban una historia al unísono. El realizador ha grabado el show desde fuera, como un desfile visto desde la lejanía. Se han echado en falta más primeros planos e incluso planos subjetivos de los participantes en el sarao.

No obstante, lo mejor de la ceremonia ha estado en ha aprovechado, con mayor habilidad que en la apertura, la tecnología de mapping, que consigue proyecciones en movimiento en tres dimensiones sobre el suelo del estadio de Maracaná.

A diferencia de la gala de inauguración, en esta clausura los protagonistas han interactuado más con la proyección. Esta vez, el dibujo animado del mapping no ha “comido” la interpretación de los artistas. Especialmente en la presentación de Tokio 2020, con una espectacular coreografía de bailarines, tecnología y la aparición estelar de Super Mario Bros (del que apareció disfrazado el primer ministro de Japón, Shinzo Abe). Los japoneses llamaron la atención con un icono global, justo lo que no han conseguido plasmar los brasileños.

Una ceremonia empañada por la lluvia, donde se veían demasiados asientos vacíos en la inmensa grada de Maracaná y en la que han destacado especialmente los comentaristas españoles, con el carisma de Paloma del Río a la cabeza. Haciendo interesante una retransmisión tediosa. Por su divulgación de los juegos: explicando lo bueno, pero también por su espíritu crítico que no se ha quedado en la superficie de la celebración olímpica.

Celebración en la que han vuelto a brillar los deportistas -apasionante el vídeo resumen de los mejores momentos de la olimpiada-. Deportistas que en el desfile de adiós a Río 2016 evidenciaban como ha cambiado el tiempo. Una importante parte de los olímpicos entraban a Maracaná inmortalizando el momento con su móvil. Y la tele grababa a los deportistas convertidos en cámaras de su propia vida.

Porque los tiempos han cambiado y las ceremonias olímpicas también deberán evolucionar. Con números más breves, con una audiencia más partícipe, con unos deportistas más integrados en el guion del evento, con unos performances que no se queden en una imagen colorista bonita y que describan con más ímpetu su trasfondo.

En Río 2016 han faltado iconos referenciales que conectaran con la complicidad del espectador internacional (faltó hasta una Xuxa con golpe de efecto transfronterizo viral) y han sobrado encorsetados oficialismos que animaban a desconectar, pero estas olimpiadas sí que han conseguido un emocionante desenlace final. Lo han hecho con el apagado del pebetero, a golpe de las gotas de la lluvia selvática, y con el posterior surgimiento de un metafórico árbol, símbolo de esperanza. Punto y final de unas olimpiadas que dijeron “hasta siempre” a ritmo de un apoteósico y visual carnaval. Tal vez tenían que haber empezado por ahí.

 

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14 sorprendentes titulares de la historia de la prensa española

21 agosto 2016 - 10:05 - Autor:

La historia folclórica de España nos ha dejado titulares sorprendentes e incluso delirantes. Hasta podrían ser catalogados de broma. Pero no, son ciertos, rigurosamente ciertos. Al menos dentro del contexto de la prensa rosa. Porque hubo un tiempo en el que los personajes del arte, la farándula y la televisión no tenían remilgos a la hora de lanzar declaraciones de nulos complejos. Valery Vegas está rescatando en su Instagram grandes momentos de su colección personal de prensa de los 70, 80 y 90. Un apasionante e imprescindible retrato de la cultura popular de la España que nos parió:

1. LETICIA SABATER

2. RUPHERT

3. YOLA BERROCAL

4. LOLES LEÓN

5. LOLA FLORES

6. ROBERT DE NIRO

7. JOSELITO

8. JOSÉ LUIS MORENO

9. ANA DE INGRATERRA

10. LOLITA

11. ROMY ABRADELO

12. JOSE SANCHO

13. TONY GENIL

14. LOLA FLORES

Fragmentos de Valery Vegas, puedes encontrar la colección en http://www.instagram.com/valeryvegas/

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Xuxa: del ‘Ilariê’ a Netflix: historia de una estrategia de marketing (VÍDEOS)

20 agosto 2016 - 2:19 - Autor:

Ilari lari lé. Oh. Oh. Oh. Al realizador Valerio Lazarov siempre le gustaron las rubias altas. Quizá por eso mismo, en su etapa como director de Telecinco, se fijó en una ex modelo que estaba triunfando en Brasil con un show infantil. Dicho y hecho. En 1992, Xuxa fue el fichaje estrella de la cadena de Mediaset e intentó convertirse en musa de los niños españoles. Aunque más bien fue una alegría visual para los padres.

Xuxa comenzó su carrera frente a las cámaras como actriz erótica hasta que, por casualidad, empezó a hacer tele infantil. Y causó furor. Y tuvo programas propios en Brasil, Argentina, España y Estados Unidos; protagonizó 15 largometrajes infantiles y grabó veinte álbumes musicales que superaron los 30 millones de copias vendidas. Una fama internacional con un morbo añadido por las indiscretas relaciones amorosas que mantuvo con Ayrton Senna, Pele o, incluso, John Kennedy Jr.

A pesar de todos sus líos sentimentales y de su fortuna estimada en 107 millones de dólares, más de veinte años después del éxito que intentó en Telecinco, Xuxa no ha dejado de ser tendencia en Brasil y ha vuelto ahora gracias a la táctica de marketing de Netflix.

Mucho se ha hablado y escrito sobre el enorme monumento nostálgico que constituye Stranger Things, la serie de ocho capítulos que estrenó Netflix en todo el mundo el pasado 15 de julio y que hoy, apenas un mes después, es todo un fenómeno de culto. Los mil y un guiños a películas míticas de los setenta y ochenta o el regreso de una musa de los noventa como Winona Ryder son algunos de los ingredientes que han convertido a Stranger Things en el mayor éxito inmediato de Netflix, plataforma que viene demostrando desde hace años que conoce bien el enorme poder del pasado para captar la atención de millones de espectadores propensos a la añoranza.

Pero otro factor que también controla estupendamente Netflix es el lenguaje de las redes y de la promoción viral. Tras el estreno de la serie, no ha cesado el goteo de vídeos extras relacionados con los personajes, su música y sus referencias. Tampoco se han cortado a la hora de difundir y retuitear desde sus canales oficiales todo tipo de materiales generados por los fans, como ilustraciones o remontajes frikis de algunas de sus secuencias.

Y han rizado el rizo de lo nostálgico con una promo para América Latina en la que han recurrido a Xuxa como golpe de efecto. Un vídeo delirante en el que Once (o Eleven) sintoniza un canal en el que la famosa brasileña recibe una carta de Joyce (personaje de Winona Ryder) pidiéndole ayuda para encontrar a su hijo desaparecido. ¿Se les ha ido de las manos lo de la promoción friki-viral a Netflix? Probablemente… Pero seguimos hablando de su marca. Y Xuxa ha dado el paso de reírse de sí misma. Por fin:

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‘Las Campos’: lo mejor y lo peor de un reality particular

19 agosto 2016 - 0:30 - Autor:

  • El reality de ‘Las Campos’ logra un buen 18,6 de cuota de pantalla en su estreno .

María Teresa Campos ha hecho prácticamente de todo en televisión. De entretenimiento a informativos, pasando por algún que otro cameo en ficciones como Médico de Familia, Periodistas o 7 Vidas. Pero faltaba un reality show en su currículum. Y la oportunidad ha llegado con Las Campos, donde comparte protagonismo junto a su hija, Terelu. Las entretelas de sus vidas al descubierto. Al menos, un ratito. Todo un atrevimiento, ¿funcionará?

LO MEJOR A NIVEL TELEVISIVO

1. La curiosidad por las casas ajenas

La gran baza del reality es que, por primera vez, se muestran las tripas de las casas de las Campos, con todo lo que eso conlleva. Porque no son pisitos de 40 metros cuadrados. De hecho, hemos descubierto que María Teresa Campos no sólo tenía el apodo de reina de las mañana, sino que también vivía en un palacete. Con su piscina cubierta, con sus salones interminables, con su majestuosa decoración, con su carrito para que el servicio te lleve el desayuno. Terelu tampoco se queda atrás, con un pomposo ático que esconde hasta una barra de bar. El alma voyeur del espectador observa, sueña, analiza y disecciona estas localizaciones de un estatus social que no acostumbra la tele-realidad española.

2. La relación con el servicio

Uno de lo que más choca de esa carga de tele-realidad del formato está en la relación de Las Campos con sus respectivas chicas del servicio, María y Lidia respectivamente. El programa dibuja, con una poderosa transparencia, el trato de María Teresa y Terelu con sus empleadas del hogar. La llamada de María Teresa para que le acerquen el desayuno y la prensa en su carrito a primera hora de la mañana o el tono distante con el que Terelu conversa con su chica. Asombra, pues no es habitual ver por la tele a personalidades con esta posición económica. Habitualmente, cuando se muestran mansiones de este tipo, por ejemplo en el programa de Bertín, los anfitriones suelen esconder al personal del servicio para parecer más cercanos. Las Campos han sido valientes en exponer su verdadera cotidianidad que no causa indiferencia. Al contrario, quieres ver más de las relaciones entre las “señoras” María Teresa y Terelu y sus “Florindas Chicos” particulares, que pueden dar mucho juego a este docureality. Aunque casi no hablen.

3. Empatía en contextos poco empáticos

Las Campos marca la diferencia con otros realities porque no refleja solamente la vida más superficial o folclórica de las celebrities, tiene un trasfondo. Así, los hábitos alimenticios han servido de trama transversal de todo el programa. Las Campos no sólo entretiene, también divulga un asunto cotidiano. Y hace pensar a la audiencia, sobre su forma de alimentarse. Logrando el más difícil todavía: en un contexto tan lujoso y tan poco reconocible para el espectador medio, María Teresa y Terelu se convierten en seres muy identificables para el público. Porque sus miedos, ilusiones y quebraderos de cabeza son idénticos a los del resto. El hambre de Terelu roza el patrimonio universal.

4. María Teresa hablando a cámara

Aunque es un reality, no parece que María Teresa Campos olvide nunca las cámaras que pululan a su alrededor. Este detalle es una gran novedad en el género de la tele-realidad. Una característica que no es negativa, incluso otorga un punto de modernidad al reality. Porque la Campos siempre ha sido más moderna que la televisión de su tiempo y sabe mantener su personalidad por encima de modas y tipos de programa. De ahí que en este formato salga a flote su instinto con el que revolucionó los magazines matinales: dando la sensación de que controla (a su manera) las necesidades del show aunque sea un producto enlatado.  Lo hace con su desbordante intuición televisiva, que no olvida el peligro de los silencios en prime time y la importancia de que al público no se le escape nada. Como consecuencia, cuando está sola preparándose la tostada del desayuno no para de hablar para que el espectador se entere bien de lo que hace y sus costumbres. Como si fuera Karlos Arguiñano realizando una receta de cocina.

5. La (fresca) edición

Las Campos es un reality que está narrado a través de una realización luminosa, elegante y con la ironía suficiente para crear ese clima de traviesa complicidad con el espectador. El tono del show se va graduando con una selección musical impregnada de la corrosión necesaria para ir creando ambientes, tensiones o carcajadas. Además, también se introducen pequeñas historias que rompen y dinamizan el ritmo (como los gags en el coche, con Carlota Corredera enseñándole utilizar el teléfono). Otro acierto de montaje es incorporar al arranque del capítulo títulos de crédito sobreimpresionados, que sirven para adelantar sutilmente las apariciones estelares del episodio, como si fuera una serie. Una serie con una microcabecera que bebe de los aires festivos y frescos de Kiki, la taquillera película de Paco León.

LO PEOR A NIVEL TELEVISIVO

1. El reconocible conflicto alimenticio se desgasta

Las Campos no se ha quedado en el entretenimiento frívolo e incorpora un trasfondo divulgativo sobre los hábitos alimenticios: somos lo que comemos. Pero, a partir de la mitad del reality, el conflicto saludable se ve más forzado y se echa en falta más trama familiar para no caer en el aburrimiento del contenido repetitivo. Sobre todo al final de la emisión, cuando Terelu dice que tiene que hablar con su madre y corta un suculento banquete entre amigos de cuajo. Un instante que guarda el giro dramático para dejar enganchado al espectador de cara a la próxima semana. Sin embargo, ese vuelco de tensión de irse del comedor no transmite naturalidad. Parece una interpretación telenovelera. Por suerte, va María Teresa Campos y, en ese momento, relativiza con una broma. De nuevo, la intuición televisiva made in Campos que da cierta coherencia y espontaneidad cuando no cuela. Porque no olvida los lenguajes de la tele.

2. No es Sálvame, pero por momentos lo parece.

El sistema de competencia de la televisión privada en España propicia que los programadores de Telecinco se vean obligados a alargar la emisión hasta las tantas de la noche. Lo hacen con un debate que envuelve el reality en un contexto made in Telecinco. Y esto desvirtúa la esencia del formato. Al final, este tipo de tertulias como constante comodín acaban por despertar en la audiencia la percepción de que todo es Sálvame. Es más, en la tertulia posterior sobraban Terelu y María Teresa, a quienes de hecho se veía un tanto incómodas a medida que los contertulios metían el dedo en la llaga de asuntos íntimos como sus fracasos amorosos y sus enfermedades, olvidando el tema alimenticio y el carácter divulgativo del formato. “Preferiría que no entremos en detalles que desvíen el tema“, dijo María Teresa Campos.

¿Es realmente necesario este programa de pega antes y después del docushow? Para subir el share tal vez sí, aunque es fácil prever que en Mediaset tampoco funciona igual un debate hablando de hábitos saludables que polemizando sobre las respuestas de un polígrafo.

No obstante, y aunque ellas tal vez no lo saben, Las Campos están por encima hasta de su propia cadena. La televisión ha crecido a su lado en las últimas tres décadas. Su popularidad masiva es indiscutible. Y este reality, en cierto sentido, refleja el modo en que la pequeña pantalla cambió sus vidas, especialmente la de la madre, María Teresa: de ser una periodista presentando la radio más popular en Málaga a vivir en una mansión de una urbanización de lujo en Madrid. Es el ejemplo de hacerse a sí misma tras años de trabajo, esfuerzo y constancia. Y este reality, en cierto sentido, también retrata como la propia pequeña pantalla ha cambiado el papel de sus estrellas, donde se desvanecen los límites entre profesión e intimidad. Pero, a estas alturas, a La Campos que le quiten lo bailado.

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El Grand Prix del Verano: motivos por los que un programa tan loco nos marcó tanto

18 agosto 2016 - 7:13 - Autor:

Concursantes disfrazados de bolo gigante, vaquillas de renombre con rima (“Gerarda, la vaquilla que más farda”, “Trompetera, la vaquilla cocinera”, ”Consuelo, la vaquilla modelo” ), alcaldes intentando ganar votos promocionando su pueblo junto a un padrino famoso y un lote de bombillas Osram como codiciado premio.

En efecto, El Grand Prix del Verano (TVE, 1995-2005) tenía todos los mimbres para ser un disparate. Pero, en cambio, marcó a varias generaciones como un programa esencial para nuestra historia de la televisión. Tanto, que once años después de su final, seguimos echándolo de menos.

Porque El Grand Prix se realizó en un contexto en el que no se forzaban los castings de los programas dentro de artificiales cánones que se suponen correctos para camelar las audiencias. No se diseñaban los equipos por un calculado elenco de perfiles buscados para engatusar la emoción del espectador. Que si el guapo de manual que no sabe donde está Australia, que si la abuela simpática, que si los hermanos que aún no conocen que son hermanos…

Simplemente eran vecinos jugando con ilusión por su pueblo. La televisión era importante, pero no lo más importante. El público disfrutaba descubriendo o reconociendo esos lugares mientras veía como sus habitantes se pegaban trompazos al estilo de Humor Amarillo. Aunque con una diferencia clave con Humor Amarillo: El Grand Prix contaba con dos gradas abarrotadas de naturales de los pueblos, que vivían con emoción real las pruebas que se estaban produciendo en el inmenso plató grande de los ya desaparecidos Estudios Buñuel.

Vitoreaban, animaban e incluso se decepcionaban. El programa transmitía verdad y pasión. Ramón García ponía la guinda al espectáculo con su hábil capacidad de llevar las riendas del show sin necesidad de pinganillos. Sólo bastaba su complicidad con el espectador y su revoltosa capacidad de ironizar con los tropezones de los participantes en la piscina de los “troncos locos” o los famosos a los que explotaba el megahinchado globo de la “patata caliente”.

De ahí que El Grand Prix conectara con los niños y menos niños. Porque sus pruebas y el propio Ramontxu desprendían ese componente de travesura constante. Con los concursantes, con los invitados y con los indomables alcaldes.

Era la televisión que protagonizaba la gente normal, de la calle. Más allá de vídeos con cebos para marcar en la cabeza del espectador la tensión durante la emisión, más allá de dramáticas polémicas e historias sensibleras, más allá de fomentar la competición o el sufrimiento por encima de todas las cosas. No era necesario para tocar el 30 por ciento de cuota de pantalla. En El Grand Prix el público se quedaba enganchado porque lo importante era la inocente ilusión por participar. Y disfrutarlo. Y eso se contagiaba. Porque era la televisión que aún no había perdido toda la ingenuidad.

  • ¿Funcionaría El Grand Prix del Verano hoy?

Se han realizado varios intentos de recuperar la esencia de El Grand Prix con programas de gran formato, como Guaypaut o XXS. El problema ha estado en que este tipo de productos evidenciaban demasiado que estaban enlatados, no se rodaban en España y contaban con unos participantes menos identificables por parte de la audiencia.

El público español premia los programas con percepción de directo, aunque no lo sean (El Grand Prix era grabado pero imitaba a una gala que se desarrollaba en tiempo real). Además, se cimentaba en un reconocible aporte sociocultural y una estructura de guion muy característica, que complementaba las pruebas físicas, los personajes populares y las preguntas culturales en el colofón de tensión final del show.

Unos ingredientes que modernizados, sin perder la esencia de la idiosincrasia nacional, podrían volver a triunfar en la televisión de hoy, sobre todo si la fórmula del Grand Prix regresara impregnada de la dosis de corrosión necesaria para provocar la catarsis colectiva de reírnos de nosotros mismos y nuestras peculiaridades. Falta nos hace.

@borjateran

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Borja Terán, editor

"Soy licenciado en periodismo y he trabajado como redactor, como ayudante de realización y también desarrollando contenidos en diferentes soportes (televisión, radio e Internet). Con la mirada siempre puesta en la creación, el estudio de los viejos y nuevos escenarios audiovisuales y el desarrollo de nuevos formatos para contar historias. Porque me temo que en mi partida de nacimiento ya constaba mi curiosidad infinita por los entresijos del mundo mediático.

Esa curiosidad será el cimiento de este blog dedicado a la televisión que nos toca vivir, sin dejar de recordar la del pasado y permitiéndonos soñar con la del futuro."

 

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