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El fin del ‘prime time’: la televisión que emite solo para noctámbulos

15 octubre 2014 - 12:38 - Autor:

Vive Cantando ha sido cancelada. La audiencia ha descendido demasiado para dar luz verde a una tercera temporada. El público se ha desenganchado. Aunque, sin embargo, Antena 3 ha optado por mantener en emisión todos los capítulos grabados en su noche habitual para cuidar a los seguidores de la ficción. No obstante, la decisión también conlleva una contradicción: el espectador fiel ha tenido que pagar el precio de trasnochar.

Porque las cadenas en la búsqueda de inflar los datos de share para camelar a los anunciantes han elegido sacrificar espectadores. Lo hacen al retrasar la emisión de sus productos de prime time a horas que, en realidad, son de late night. Es la televisión para noctámbulos, que es, como analizamos aquí hace unas semanas, uno de los obstáculos colaterales de nuestra ficción. También de programas de entretenimiento, que pierden ritmo y fuerza al ser estirados como un chicle.

Ayer se repitió la historia. Para proteger a Hermanos y Vive Cantando se retrasó su arranque a franjas de menor competencia con el resultado de que ambas producciones terminaron casi a la una de la mañana. Nada que ver con antaño, cuando a las doce menos cuarto ya finiquitaba cualquier serie y se daba paso al late show de turno.

Ahora es el producto principal de la noche el que comienza a las 11 de la noche. Así sucedió anoche con Vive Cantando y Hermanos. Las dos comenzaron a emitir a las 23 horas. Es la televisión en la que lo que menos importa es el espectador.

Estas decisiones de programación ya nada tienen que ver con los hábitos de consumo españoles, como a veces se justifica desde las cadenas. Al contrario, son horarios forzados por las propias televisiones con la intención de maquillar las debilidades de sus productos. Así parecen que tienen más audiencia. Así suben el porcentaje de cuota de pantalla pero, al mismo tiempo, pierden la media objetiva de número de espectadores que es lo debería interesar a los anunciantes.

Lo peor es que el espectador se termina marchando. La crisis ya no sirve de excusa a la hora de tomar estas decisiones como justificación de que así se amortiza mejor la inversión. Es el momento de que las cadenas racionalicen horarios de consumo o la brecha se irá acrecentando. Porque nunca se nos puede olvidar que en los buenos productos competitivos de televisión el enganche se produce también a través de los finales, pero si la gente no ve esos finales… el futuro no existe.

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El resurgir de las bromas de cámara oculta en televisión (VÍDEOS)

8:06 - Autor:

Las bromas de cámara oculta son un as en la manga habitual de los shows de la televisión norteamericana. Ellen DeGeneres utiliza constantemente esta artimaña para subir el share. Sin embargo, en nuestro país, se dejaron de realizar porque perdieron espontaneidad. Parecían realizadas con ganchos falsos.

Nada que ver con aquel genuino espacio que importó a nuestra televisión este bromista género. Se llamaba Objetivo indiscreto, fue emitido por TVE en los años setenta y, en 1991, la misma cadena lo recuperó con éxito de la mano de Anabel Alonso y Antonio Resines. La audiencia disfrutaba viendo sufrir a sus congéneres. Y es que las encerronas tenían gracia. Mucha.

Ahora, Los viernes al show de Antena 3 ha recuperado el lado más brillante de este tipo de inocentadas televisivas.  En su estreno,  el programa de Manel Fuentes y Arturo Valls lo logró con una máquina expendedora de cualquier producto menos el que solicitaba el usuario.

Esa es la línea a seguir. Como hace DeGeneres. Más aún, en estos tiempos en los que para los programas de entretenimiento es importante tener presencia en las redes. De ahí que los norteamericanos ya son expertos en crear efectistas píldoras que, además de para propiciar un ‘momentazo’ televisivo, están pensadas para triunfar en Youtube y, de paso, impulsar la imagen social de sus programas.

La última trastada del show de Ellen ha sido consumada a un compañero del equipo con motivo de la promoción de la película Annabelle. No necesita más que la terrorífica muñeca y ella misma escondiéndose por los pasillos de su estudio. Una broma que no es cara de producir, sólo hace falta sentirse un poco niño. Niño travieso, claro.

Lejos quedan ya aquellos Inocente, inocente. Los famosos eran el objetivo. De los tiempos gloriosos de este espacio es inolvidable la genial broma a Maribel Verdú (descubriendo su noviazgo con Carlos de Inglaterra), con brutal despliegue de medios en el aeropuerto de Barajas para camelar por completo a la actriz.

Después, a finales de los noventa, Norma Duval, junto a Andoni Ferreño, intentó hacer nuevas perrerías en Espejo Secreto. Era verano y era La 1 de TVE. Aquí los personajes populares dejaron de ser víctimas para convertirse en verdugos. Eso sí, verdugos disfrazados.

Hemos visto mil vueltas de tuerca a los espacios de cámara oculta. Una de las últimas fue el pasado año con Los Mayores Gamberros, la versión nacional de Benidorm Bastard. Abuelos actores toman el pelo a jóvenes.

También El Hormiguero ha sorprendido con sus ingeniosas bromas a niños. Ellos siempre desprenden una ilusionante verdad.

Programas como estos demuestran que las bromas de cámara oculta siguen funcionando en la pequeña pantalla. También en la red, como eficaces vídeos de corta duración que compartir en Twitter o Facebook.

Los espectadores parecen sabérselas ya todas y, por eso, algunas voces sentenciaban que este tipo de programas no tenían sentido en la tele de hoy. ¡Mentira! Siempre se puede lograr la sorpresa verdadera e ingenua en la audiencia a través de estos formatos. Sólo hay que conseguir asombrar al público con ideas creativas, imprevisibles, con una pizca de mala baba y, sobre todo, que desprendan verdad. O miedo.  O, si no, fijaos en otro clásico Scare Tactics de EE.UU., los guionistas de este show consiguieron unir el terror cinematográfico con la vieja cámara oculta catódica tradicional. Una buena mezcla para la televisión, no para las víctimas…

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Dani Rovira presentará ‘Los Goya’, ¿el maestro de ceremonias ideal?

14 octubre 2014 - 12:02 - Autor:

Era el candidato perfecto. Revelación del año con ’8 apellidos vascos’ (película más taquillera del cine español), cómico con muchas horas sobre el escenario, artista limpio de etiquetas políticas y, sobre todo, con experiencia en televisión. Dani Rovira es, por méritos propios, el presentador de la próxima entrega de Los Goya.

La última ceremonia de los premios del cine español no pasará a la historia como la más lúcida. De hecho, fue considerada como una de las peores de los últimos diez años. Y es que es difícil salir airoso de una gala de estas características. Más aún en España, donde los prejuicios con el cine español son una losa de crítica fácil por una gran parte de la audiencia. Ya lo dijo Eva Hache,Los Goya son una exposición perversa”.

Buenafuente, Eva Hache y, por supuesto Rosa María Sardá son los anfitriones más recordados de esta ceremonia. Ahora toca el turno a Rovira.  ¿Sorprenderá? De momento, ya cuenta con el cariño del público y generará expectación su presencia en un espectáculo que siempre cosecha audiencias millonarias. Ahora, hay que conseguir que esta gala sirva de plataforma real para el cine español, pues realmente las cintas galardonadas no suelen impulsar sobremanera la asistencia a salas tras ser premiadas. Sólo cuando existe un gran apoyo promocional de las grandes televisiones.

Rovira puede atraer a nuevas generaciones y dar un dinamismo más actual a la ceremonia, como ha logrado Ellen DeGeneres en Estados Unidos. Conoce bien lo que es ponerse delante de la cámara. El canal Paramount Comedy (hoy Comedy Central) fue su primer trampolín televisivo. A partir de ahí llegaron El club de la comedia, Estas no son las noticias, Con hache de Eva, No le digas a mamá que trabajo en la tele o Alguien tenía que decirlo. En este último, un show vespertino frustrado para La Sexta, Rovira brilló especialmente, pero la cadena no tuvo la paciencia que necesitaba este formato para que la audiencia conociera su existencia. Pero, a pesar del fiasco, sirvió al cómico para soltarse más en un plató.

Y es que, aunque ahora centre más su carrera como actor con su participación en B&B en Telecinco y la saga 8 apellidos vascos, Rovira puede perfilarse como un presentador de largo recurrido para formatos de los que están huérfanas las cadenas españolas. Del late night al show de prime time. Si se rodea de un buen equipo, Los Goya pueden ser su trampolín como el carismático presentador que necesita nuestra televisión.

Eso sí, como lo más seguro es que sea nominado a actor revelación por 8 apellidos vascos, esperemos que si al final no se lo dan recuerde más a Rosa María Sardá y no imite a Antonia San Juan, que se quedó de morros el resto de la gala.

¿QUÉ ELEMENTOS DEBE CONTENER LA GALA PERFECTA DE ‘LOS GOYA’?

1. Un buen monólogo, con el equilibrio perfecto entre la acidez más corrosiva, una pizca de mala leche, autocrítica reconocible por el espectador y un puñado de emociones.

2 Premiados con instinto del espectáculo, que no se queden en felicitar con el tópico a su familia y apuesten por el show.

3. Una sorpresa inesperada en el escenario.

4. Un actor extranjero como cebo para la gala que acude a recoger un premio aunque, al final, no se lo den

5. Un público en el patio de butacas que sabe que es protagonista fundamental. Y así lo juegue. Sin huir en cuanto le dan el galardón.

6. Un auditorio o teatro más céntrico, que no sea un frío hotel sin un escenario con fondo suficiente para los decorados.

7. Un número musical

8. Varios cambios de vestuario (aunque seas un hombre)

9. Un discurso del Presidente de la Academia breve. Muy breve.

10. No politizar el evento en exceso.

11. Un decorado elegante, con glamour, que no parezca el de un magazine de tarde.

12.  No mirarse demasiado el ombligo y terminar realizando una gala endogámica que el espectador no entiende.

13. Y terminar, de una vez, con la moda de los selfie. Ya pasó.

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La televisión Ni-Ni, el triunfo de la audiencia que no exige

‘La que se avecina’ arrasa en el estreno de su octava temporada: el éxito de la picaresca nacional

8:57 - Autor:

Telecinco está de enhorabuena. Los delirios del patio de vecinos más famoso de la tele han vuelto a lo grande. 4.465.000 espectadores (25,6% de share) disfrutaron anoche del regreso de La que se avecinaque lideró frente al capítulo de Isabel (bajó 8 décimas pero aguanta el envite con 3.068.000 y 15,0%, ) y Top Chef (sufre su peor marca de la temporada con 2.239.000 y 13,0%).

La telecomedia que nació en la factoría de José Luis Moreno no es una ficción al uso, donde no importa tanto cuidar la puesta en escena o la iluminación. La clave está en sus fréneticas tramas, a tono con los nuevos lenguajes audiovisuales, interpretadas por unos actores que saben dar una textura muy excéntrica a sus personajes.  Todo un fenómeno televisivo que traspasa la pequeña pantalla, de Internet a los colegios. Es más, las frases hechas de esta producción son habituales a la hora del recreo de las escuelas.

Ocho temporadas después de su estreno, ya se han olvidado las comparaciones odiosas con su ‘serie madre’ Aquí no hay quien viva. La que se avecina ha encontrado su personalidad propia y Telecinco ha conseguido manejar las repeticiones para ganar adeptos. Los usuarios de  la TDT e Internet han puesto el resto, pues  es una comedia que crece en el boca a boca. Una de las pocas series que, en la actualidad, crea una emoción especial en los más jóvenes en la casa. Estamos ante el triunfo de una historia coral en la que todos los personajes son mezquinos y queribles a la vez.

Porque más que una telecomedia es un cómic basado en la convivencia en ese bloque de viviendas en el que todos hemos vivido alguna vez. Tan españoles, tan delirantes.

El éxito de la picaresca nacional llevado al extremo más surrealista. Ahí está la esencia del furor de esta serie que es una sucesión de gags a los que es fácil engancharse. No hace falta seguir la trama al completo. Además, los responsables de la ficción saben regenerar las energías al incorporar nuevos personajes constantemente. En el primer capítulo de la nueva temporada, por ejemplo, brilló la aparición especial de Verónica Forqué, interpretando a una alcaldesa bastante despistada excepto cuando acepta sobornos.

La que se avecina ya está en la historia de la televisión. Está marcando a la generación de la ESO. Es el triunfo de la televisión que gana ‘fans’ a golpe de reposición. El disfrute colectivo con las travesuras de unos vecinos que están locos de atar. 

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Joaquín Reyes convierte a Ana Mato en ‘Médica de Familia’

0:58 - Autor:

El Intermedio sigue imparable en audiencias. En este arranque de curso, ha alcanzado nuevos máximos históricos de cuota de pantalla. El humor sirve para canalizar mejor la desalentadora actualidad y el programa de La Sexta se ha convertido en el contraTelediario perfecto. Incluso informando con más olfato periodístico que determinados espacios de noticias ‘serios’.

Un éxito que no es sólo fruto de la percha de El Gran Wyoming, también de un equipo que sabe ir renovando su energía y crecer. Porque en televisión hay que saber rodearse de talento. De ahí que la incorporación de Joaquín Reyes fuera un de los mayores aciertos del programa gracias, sobre todo, a sus parodias de ‘celebrities’ que dan en la diana del fondo del personaje. No por la calidad de la (nula) imitación vocal, sino por su capacidad de quedarse con gestos y características más desapercibida pero, al mismo tiempo, definitorias de las reconocibles peculiaridades del parodiado.

La última víctima de esta radiografía de Joaquín Reyes es la Ministra de Sanidad Ana Mato que, desde la emisión anoche del gag de El Intermedio, ya se ha convertido en ‘Médica de Familia‘. Con jaguar:

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El defecto que ve Mayra Gómez Kemp a la televisión de hoy

13 octubre 2014 - 14:04 - Autor:

Mayra Gómez Kemp, la gran presentadora del Un, dos, tres… ¡responda otra vez!, se encuentra presentando estos días sus interesantes memorias, ‘Hasta aquí puedo leer’. No podían llamarse de otra manera, como aquella frase que popularizó en los años 80 cuando fue la maestra de ceremonias del concurso más recordado de nuestra historia televisiva.

Mayra Gómez Kemp ejemplifica aquella televisión que medía cada paso. Era minuciosa en fondo y forma, en diálogos y escenografía. De hecho, la presentadora se debía aprender cada semana un guion tan extenso como estricto. Un tocho en el que caía todo el peso del programa y la responsabilidad de la propia Mayra, pues en aquella época no existían ni pinganillos, ni otros chivatos que tecnológicamente ayudan al comunicador cuando se enciende el piloto rojo.

Nada se dejaba a la casualidad. Sólo la espontaneidad del público y los concursantes que estaban viviendo el show en el plató. Esa era la clave que la propia Mayra echa de menos en la televisión de hoy, como declaró en el programa de radio ‘Sospechosos Habituales’: “está a veces demasiado prefabricada“, sentenció.

No se equivoca. Y ese es uno de los defectos que sufre nuestra pequeña pantalla de hoy. El ‘Un dos tres’ de Chicho Ibáñez Serrador funcionaba como un reloj. Todo estaba calculado para que saliera a la perfección, sí. Pero todo menos la capacidad de sorprender al público. Ahí ya todo se dejaba fluir. Ese era el truco para transmitir ilusión real. 

Porque la tele es crear las condiciones para que sucedan cosas a través del despertar la espontaneidad e ilusión del espectador, desde las ideas y el ensayo, pero sin forzar los acontecimientos desde el artificio. Desde un guion tópico testado mil y una veces (y, por tanto, sin mayor recorrido) hasta pagar a manejables figurantes para rellenar las gradas de los programas en vez de apostar por gente que sienta de verdad la emoción mágica de la experiencia de ir a un estudio de tele. Porque, al final, eso también se transmite en cámara.

Hoy en día, las cadenas prefieren prefabricar todo según lo que creen que funciona, repitiendo clichés y temen en experimentar con la creatividad de sus equipos. Muchas veces por ceguera, otras por soberbia. Mayra también cree que se debe tener más paciencia con los programas nuevos, para que la gente los conozca. Y es que muchas veces buenos espacios desaparecen de la parrilla porque no se les ha dado ‘tiempo de cocinado’.

Por suerte, hay excepciones y poco a poco los directivos de los actuales canales se dan cuenta de que el éxito está en el riesgo por las buenas ideas.

Aquella televisión que protagonizó Mayra Gómez Kemp ya se ha quedado atrás en determinados ritmos y lenguajes, pero no en su esencia: el espectáculo que buscaba conectar con la ilusión genuina del espectador gracias al milimetrado esfuerzo, que cuida cada detalle del trabajo en equipo, y no se queda en la improvisación.

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De Miliki a Chicho Ibáñez Serrador. Homenaje a los profesionales que ‘jugaron’ a crear televisión

El canal alemán RTL informa del ébola con un mapa de España sin Cataluña

0:55 - Autor:

A los alemanes también se les cuelan gazapos en sus grandes cadenas. Así ha sucedido en la RTL, canal líder que ha ilustrado la información sobre el primer caso de ébola en Europa con una imagen del territorio español de la península Ibérica sin Cataluña. La captura de pantalla se ha convertido en un fenómeno viral en las redes sociales.

No se trata de un mensaje subliminal de apoyo al movimiento por la independencia catalana, simplemente parece un error por coger al azar una imagen cualquiera que aparece en Google de la silueta de una ‘España’. Y es que los alemanes también se inspiran sumergiéndose por las galerías fotográficas del famoso buscador de Internet. Sin contrastar las ‘fotos’ cazadas.

En televisión, los fondos de decorado con mapas sobreimpresionados juegan demasiadas malas pasadas. O que se lo pregunten también a los meteorólogos que sufren constantes tropezones en directo, ya sea porque se les cuela un mapa erróneo, les da un ataque de risa o directamente se les acaban las pilas del mando.

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El desfile militar de la Fiesta Nacional: claves televisivas de la emisión que rompe audiencias

12 octubre 2014 - 11:40 - Autor:

800.000 euros cuesta el desfile militar de la Fiesta Nacional, sin contar el despliegue aéreo. Un evento que históricamente siempre ha arrasado en audiencias. ¿Volverá a suceder este año?

Y es que, guste más o menos, el acto central del 12 de octubre da mucho juego de cara a la realización televisiva.

Una realización que profesionales, como el veterano realizador de TVE Mauricio Rico, supieron revolucionar en la década de los noventa, tras estar durante años estancada en una emisión aburrida, previsible y convencional. Lo hicieron exprimiendo al máximo los medios técnicos para enriquecer al máximo posible el lenguaje visual del desfile del orgullo militar.

Este objetivo se consigue narrando una historia, más allá de una mera retransmisión. Con los planos de reacción de los propios Reyes, los representantes del gobierno, los militares y, por supuesto, el público asistente.

De esta forma, Rico calculaba al milímetro la colocación de los distintos objetivos de las cámaras para conseguir la coreografía perfecta de planos. Casi todo estaba medido, al minuto.

Fue el primero en incorporar cámaras en las entrañas de los tanques, de los cazas o de la Patrulla Águila, logrando el espectacular plano subjetivo de los propios militares.

LAS TRAMPAS DE LA TELEVISIÓN

Aunque esos planos en los entrañas de los tanques, cazas o la Patrulla Águila no siempre eran en directo. Hacían más atractiva la retransmisión, sí, pero se grababan días antes, en los ensayos, para abaratar costes y que no se torciera nada en la conexión vía satélite en directo.

Algo habitual que también hacía Pilar Miró con algunos insertos de elementos ornamentales de las catedrales en las bodas de las Infantas.

Ahora vivimos en una televisión más exprés, en la que importa menos crear un atractivo envoltorio visual para impulsar la narración de cualquier historia. Ya sea un desfile o un musical. A pesar de contar con más posibilidades tecnológicas, no se aprovechan. En la actualidad, son más convencionales y menos arriesgadas en consonancia con el actual modelo de la televisión que se promueve desde el Estado. Ya no sólo por falta de presupuesto, también por falta de tiempo y riesgo. En ese sentido, ha existido una involución en la espectacularidad de este evento en consonancia con el propio desfile, que ha reducido su grandilocuencia y parafernalia por los obligados recortes.

Aún así,  TVE en el desfile militar de la Fiesta Nacional de hoy ha vuelto a demostrar que cuenta con los mejores en este tipo de retransmisiones. Desde el caos de una unidad móvil, han logrado, una vez más, una emisión elegante, rítmica y que no llegaba tarde a casi nada. Esa es la grandeza de Televisión Española, donde aún están aquellos realizadores que saben construir la televisión en perspectiva. Con instinto, pero sin dejarse llevar solo en la improvisación.

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El estreno de ‘Los viernes al show’ gana en espectadores a ‘Sálvame’

11 octubre 2014 - 12:23 - Autor:

No es ‘La Noche con Fuentes’. No es ‘Me Resbala’. No es ‘La Parodia Nacional’. No es ‘¿Qué apostamos?’. No es ‘Sorpresa, sorpresa’. Es ‘Los Viernes al Show’, el nuevo programa de Antena 3.

Una apuesta de Atresmedia y la productora Globomedia que pretende recuperar el gran espectáculo televisivo de prime time en la noche de los viernes. Lo intenta a través de un formato de entrevistas distendidas, comedia pegada a la actualidad y pruebas incontrolables donde el público del plató es el gran protagonista: la espontánea cobaya a la que todo puede pasar. Un acierto de premisa.

Los maestros de ceremonia, al más puro estilo de Ant & Dec (los presentadores del show de los sábados de la británica ITV), son dos hombres sobradamente conocidos: Manel Fuentes y Arturo Valls (quizá deberían no vestirles igual para marcar más las diferencias con el formato inglés).

En su estreno, junto a Fuentes y Valls, estuvieron Mario Casas, Melendi, Jesulín de Ubrique, Santiago Segura y la participación especial de Cristina Pedroche… semidesnuda por necesidades del guion. Y es que todas las participaciones están envueltas en juegos, concursos, gamberradas, encerronas o sorpresas con el público del estudio.

De esta forma, anoche se sentaron las bases de un género que se echaba en falta en nuestra televisión: el entretenimiento imprevisible que cree en el espectáculo desde la diversión con un fondo de inteligencia. Ahora toca que el programa ruede y se defina el formato, que ya ha apuntado buena materia prima en su arranque.

Eso sí, el reto del espacio está en que, en tiempos de ajustados presupuestos (donde no se pueden realizar las asombrosas parafernalias de las épocas doradas de Isabel Gemio), el programa abrace el más difícil todavía: transmitir la espontaneidad real del público en plató. Eso que tan bien logran los anglosajones y que cuesta más en Madrid, tras años apostando por gradas de público en los programas con gente de agencia de figuración, personas que están resabiadas de los resortes de la tele y, por tanto, expertas en la sobreactuación prefabricada. De esta forma, no contagian esa verdad tan espontanea de otros programas de antaño. Y eso termina siendo un problema.

Las próximas semanas se irá dibujando el futuro de Los viernes al show. Un proyecto ilusionante, pues intenta recuperar esa televisión que parte de la audiencia echa de menos y que sigue funcionando en países de nuestro entorno. La televisión creativa que trastea con las ideas, las anécdotas y lo inesperado para entretener a una audiencia que, al día siguiente, querrá buscar los mejores momentos de nuevo en Youtube.

LA BATALLA DE LAS AUDIENCIAS

De momento, Los viernes al show ha conseguido adelantar en media de espectadores al exitoso Sálvame Deluxe, que contaba con la morbosa presencia de Alberto Isla, conocido por ser la pareja de la hija de Isabel Pantoja.

Un igualado duelo que ganó en cuota de pantalla (la duración del Deluxe es mayor, lo que sube el share en horarios de menos competencia y disminuye la media del número de espectadores) el programa de Jorge Javier Vázquez, pero no así en número de audímetros. No obstante, ambos formatos pueden contar con un perfil de público complementario. Y el formato de Antena 3 ya es el mejor estreno desde ¿Dónde estás corazón?.

Aprobado con buena nota, por tanto, para Los Viernes al Show. Un género televisivo que necesitaba nuestra pequeña pantalla. Y atención a los espectaculares arranques del programa y a Manel Fuentes, porque sacó su instinto de comedia más natural y puede dar la sorpresa.

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Las virtudes de Twitter que las cadenas de televisión aún no saben aprovechar

10 octubre 2014 - 9:10 - Autor:

  • ¿Saben utilizar las cadenas sus perfiles de Twitter? Deberían tener en cuenta estas características de la red social

Congregar a la audiencia social es una ansiada meta de las cadenas. Es la obsesión de nuestro tiempo: se busca ansiosamente ser trending topic y recibir el apoyo de las redes sociales, pero ¿utilizan bien el Twitter los responsables de nuestros canales de televisión? Todavía queda mucho camino para que las compañías mediáticas entiendan la esencia real de la plataforma del pajarito. Porque Twitter no es sólo un nueva ventana donde promocionar programas y series. Es mucho más que eso. Y aún nuestras emisoras se centran, mayormente, en el frío autobombo. Un autobombo que sería más efectivo si las redes se utilizaran como lo que son: un punto de encuentro, cercano y desenfadado, abierto a todos.

Por eso no hay que tener miedo a la interacción ni al ‘retuiteo’. Las cuentas con miles de seguidores de las cadenas son un excelente escaparate que sería más efectivo rompiendo corazas. Como cualquier usuario, las televisiones deberían atreverse a retuitear estados y ocurrencias interesantes de sus seguidores. No sólo cuando se habla de sus programas. Así se potencia la sensación de que el público es escuchado y tenido en cuenta. Esto ya lo hacen los perfiles de algunas productoras ( Shine -MasterChef Me Resbala-, 7 y acción -El Hormiguero-, La fábrica de la tele -Sálvame-, Gestmusic -Tu cara me suena-, Globomedia -Zapeando-… aunque también les queda mucho recorrido creativo), pero no tanto las cadenas que sólo se centran en sus compromisos empresariales sin percatarse de que el gran valor de las redes sociales es que son democráticas y su fuerza es mayor si los community managers cuentan con la libertad de ser más dinámicos. Incluso saliéndose del guion: abriendo debate, utilizando la ironía y jugando en la línea de lo políticamente correcto.

En este sentido, además de lanzar noticias, programas, audiencias y promociones de diversos tipos que a veces pueden confundirse con spam, las cuentas oficiales de las cadenas y los programas deben contestar más y mejor a cualquier tipo de usuario y hasta atreverse con una dosis de autocrítica cuando toque. Siempre con saludable sentido del humor.

Y sin olvidar uno de los ingredientes menos utilizados por las cadenas y que más deberían exprimir: los propios entresijos de sus grabaciones o rodajes de sus series, que pueden ser mostrados a través de fotos, vídeos o acciones especiales. Los contenidos extra son cruciales en la viralidad de las redes sociales, más eficaces que cualquier tuit-anuncio al que la mayor parte de los usuarios ya están inmunes. Se trata de lograr la atención del espectador tratándole de tú a tú, apelando a su inteligencia y a su curiosidad, sin venderle sólo la moto.

Las cadenas deben aprovechar, casi como si de una cuenta personal se tratara, las intuitivas ventajas del poder de las redes. Los integrantes de esa audiencia se sentirán especiales recibiendo imágenes o clips hechos por y para ellos y teniendo la certeza de que pueden aportar ideas a la emisora en cuestión. Una emisora que escucha, interactúa, propone… y es cómplice.

En definitiva, todo se resume, en hacer al público partícipe del proyecto, de su gestación y desarrollo. Twitter y Facebook propician esa sensación de que todo esta accesible con sólo un tuit. Más cerca que nunca. Se ha avanzado mucho, pero aún los directivos de las cadenas siguen viendo las redes como un canal de propaganda más que como lo que realmente son: un conector de sensaciones, informaciones y emociones con mil y una posibilidades para ser creativos. Un lugar que nos une y que es clave para generar una marca potente, con una arrolladora personalidad, con la que el espectador se sienta identificado.

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Borja Terán, editor

"Soy periodista y he trabajado como redactor, como ayudante de realización y también desarrollando contenidos en televisión. En definitiva, tele y más tele, por deformación profesional y porque me temo que en mi partida de nacimiento ya constaba mi curiosidad infinita por los entresijos del mundo audiovisual.

Esa curiosidad será el cimiento de este blog dedicado a la televisión que nos toca vivir, sin dejar de recordar la del pasado y permitiéndonos soñar con la del futuro."

 

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