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‘Gran Hermano Vip’, el mundo al revés

8 enero 2016 - 12:41 - Autor:

Hay cosas que parecen no evolucionar. Noche de jueves: Cuéntame en La 1, Gran Hermano en Telecinco. Dos Españas, dos éxitos de audiencia.

Aunque, esta vez, este Gran Hermano es VIP. Es decir, los concursantes son famosos. Famosos relativos, claro, que las celebrities de verdad son muy caras. De hecho, para conocer a ciertos fichajes del casting de la casa de Guadalix de la Sierra hay que tener un Máster en el universo de Telecinco.

GHVIP vuelve para intentar emular el gran éxito de audiencias del pasado año, que incluso superó en share a la versión original. En cierto sentido, culpa del furor por la fórmula estaba en que el formato contaba con una inquilina perfecta para el show: Belén Esteban, un personaje identificable y hasta referencia vital para los fans de este tipo de tele-realidades.

Pero Belén Esteban no participa este año. No, no participa. Como sustituta Telecinco ha encontrado a Rosa Benito: colaboradora de Sálvame y ex peluquera de Rocío Jurado. Lo malo: a Benito ya se le ha visto en otro reality, Supervivientes. Y es más racional que Esteban. No será, por tanto, la boca-chancla ideal para Telecinco. Y ya se conoce su forma de desenvolverse en un formato de estas características.

Ahí puede estar el obstáculo de esta edición de Gran Hermano VIP: el casting está formado por personajes menos reconocibles para los fieles de Telecinco. No hay una Ylenia. No hay una Esteban.  Hay viejas glorias (Rappel, Carlos Lozano…), un amigo de una hija de folclórica (Sema) y mujeres y hombres y viceversa de esos que intentan reproducir, en modo fama low cost, diferentes roles que engatusan a los espectadores en el Gran Hermano tradicional.

Un programa que representa el mundo al revés: donde el cocinero reputado, Julius, es el desconocido y el rey de la picaresca nacional, Pequeño Nicolás, es la estrella y el que tiene el caché más alto.

Así es Gran Hermano Vip 2016: la truhanería por encima del esfuerzo. Mejor, dirán algunos, más show. Show habrá. Fijo. Pero ¿qué tipo de show? Natural o refinado. Pequeño Nicolás no crea empatía, no es un personaje reconocible en el que el público se sienta reflejado. Sus extrañezas crean más rechazo que expectación. Así que el programa tendrá que maquinar un plan para desconcertar a los concursantes y a la audiencia (sin repetir pruebas clónicas de la pasada edición). O costará superar la alargada sombra de la incontrolable espontaneidad de barrio. Esa de las Ylenias y Belenes Esteban. Porque Gran Hermano es un éxito de las Ylenias y Belenes Esteban anónimas de esta querida España nuestra.

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‘Cuéntame’: la cultura también emociona en prime time

3:20 - Autor:

Sólo después de la mítica Ley y orden, Cuéntame es la serie semanal más longeva de la televisión mundial. La ficción de Televisión Española, producida por Ganga, lleva casi 15 años de emisión en donde sus tramas han crecido de la mano de la rica historia de un país, desde la dictadura en blanco y negro hasta la explosión de la libertad sin miedo a la libertad de los ochenta.

Con esta materia prima, la serie sólo podía crecer. Así lo ha hecho, a través de un guion que ha realizado una radiografía de la sociedad española reconocible pero no obvia, construía a base de sensibles detalles entre los que la Familia Alcántara ha sufrido y vivido prácticamente todo los vaivenes emocionales posibles. Como el propio país.

Porque ver Cuéntame es un enriquecedor ejercicio de nostalgia. Es cultura. Un viaje divulgativo hacia nuestra historia reciente, poniendo el foco en el contexto social y político germen de lo que somos, y que ejemplifica una de las esencias de la televisión pública. Esa televisión pública que rompe con los tabúes de que los productos de calidad, con trasfondo inteligente, son incompatibles con las emisiones ideadas para las grandes audiencias.

Cuéntame lo ha demostrado, como tantas programas y series. Ahora habrá que ver la evolución de una temporada 17, compleja, en la que la serie se adentra en 1984, en aquel año que nació La Bola de Cristal (hay un guiño en la renovada cabecera de la serie), en aquel año en el que la democracia pasaba su particular y enérgica edad del pavo. Y los Alcantara tendrán que luchar también con su veteranía en la parrilla. De momento, el arranque, con un capítulo marcado por los Reyes Magos, no ha defraudado en interpretación, guion, fotografía, documentación y música: ha seguido impregnado por la cotidianidad española vista a través de los ojos de Carlitos Alcántara y aderezada por la banda sonora de nuestras vidas. Ayer, al ritmo del “seré tu amante bandido, bandido” de Miguel Bosé. El futuro es de Cuéntame, porque aprende de lo mejor (y peor) de la historia que inmortalizó TVE. “Corazón corazón malherido”.

@borjateran

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4 factores para reflexionar ante la indignación por el vestido de Cristina Pedroche

7 enero 2016 - 3:27 - Autor:

Siete días después de las campanadas de año nuevo, aún se escuchan comentarios sobre el vestido de Cristina Pedroche. El patio de vecinos del cotilleo nacional ha encontrado en la colaboradora de Zapeando a la celebrity perfecta para canalizar indignación. Una indignación que nos hace reflexionar sobre cuatro factores que surgen en la era de la crítica incontrolable desde la red social.

1. El aumento de la susceptibilidad

España sufrió décadas de represión y censura. Los profesionales de la televisión tenían que estrujarse la imaginación para esquivar las tijeras del censor oficial de TVE, Don Francisco se llamaba. Con la llegada de la democracia, llegó una explosión de libertad creativa. Y con ella, también el destape de los prejuicios a través de la vestimenta. De cualquier tipo de vestimenta. Sin embargo, en la actualidad, la opresión parece avanzar en un tiempo de supuesta madurez social en donde aparente se debería prejuzgar menos la forma de engalanarse o desengalanarse. Pedroche lo ha sufrido. Incluso con aluvión de rabiosos insultos en sus redes sociales.

2. La audiencia que confunde machismo con show televisivo

Beyoncé se pone un vestido de similares características y se habla de gran espectáculo. En cambio, en España, se lo enfunda una presentadora en un acontecimiento festivo como Nochevieja y se tilda de que sucumbe al machismo o al patriarcado. ¿No puede ponerse lo que le de la gana? Un debate complicado, en el que probablemente ni unos ni otros tienen la razón. Pero lo que está claro es que cada uno debe contar también con libertad de expresión a través de la ropa que quiera lucir. Más aún en una emisión de estas peculiaridades, porque solo se trata de un show televisivo: el cabaret de las doce uvas.

3. Pedroche despierta una ola de comentarios, que no propician otras

En realidad, la expectación y críticas que se han generado sobre Cristina Pedroche se traducen en que la de Vallecas cuenta con un carisma televisivo sin paliativos. De hecho, mucho más provocativos fueron los rostros de Cámbiame a la misma hora en Telecinco y no han llamado tanto la atención. Porque lo de las transparencias no es nuevo en televisión: se ve constantemente. El público está inmune de transparencias. Existen hasta programas con participantes completamente desnudos, Eva y Adán, y pasan desapercibidos para la masa. Pero a Pedroche se le mira de otra manera, donde se permiten menos licencias. Es el efecto de la pelusa viral: chica de barrio obrero que termina triunfando en televisión y, encima, sabe reírse de sí misma, con sus virtudes y sus defectos. Y esa característica le diferencia de muchas de sus compañeras. Y sus detractores gastan horas y horas en criticar haga lo que haga. Aunque salga tapada hasta los tobillos será vituperada.

4. ¿Ha comenzado una tradición televisiva?

Toda esta aureola de pasiones que desprende Pedroche, sobre todo en las redes sociales, pueden convertir a la presentadora en un nuevo referente televisivo del cambio de año. Cristina Pedroche ya parece tener asegurado su balcón en la Puerta del Sol para el próximo 31 de diciembre. ¿Qué se pondrá entonces? El problema no es qué se pondrá, el problema estará en los ojos de quienes mirarán solo para ver lo que se pondrá y poder atacar luego. Porque a la hora de consumir la televisión de hoy: sobran susceptibilidades, falta humor.

@borjateran

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María gana los 12.000 euros de la final de ‘MasterChef Junior 3′

6 enero 2016 - 2:16 - Autor:

Por primera vez, en una Noche de Reyes la televisión no ha invitado a los niños a irse pronto a la cama: tocaba final de MasterChef Junior. Y el ganador llegó a eso de la 1:16 de la madrugada, cuando María se alzaba con los 12.000 euros de premio, un curso de cocina en el Basque Culinary Center y, por supuesto, el trofeo del programa.

Un programa que, en esta temporada escolar, ha revalidado el título de talent show gastronómico con más energía televisiva, pues ha transmitido el sabor de la mejor cocción de un formato de entretenimiento: emoción, tensión y humor comprimidos en un prime time de los martes que contagia verdad y no artificio, donde tampoco falta una necesaria (y crucial para conquistar la complicidad del espectador) dosis de travesuras que hacen todo más llevadero.

Porque el MasterChef Junior de TVE no sólo presenta una competición culinaria entre pequeños con una asombrosa prematura habilidad para la cocina, también demuestra un esmerado trabajo técnico (realización, montaje, sonido) y creativo (guion, dirección, músicas), que dibuja a la perfección la esencia catódica de cada personaje protagonista, tanto concursantes como apariciones estelares. Un talent con las ideas claras a la hora de narrar una transparente historia que no da tregua al espectador.

Y así ha sido esta final con apoteosis de confeti final, obligado para crear la percepción de gran final de fiesta. Ahora habrá que ver qué depara la nueva temporada de adultos que está a la vuelta de la esquina y que debe romper con los roles prestablecidos hasta ahora en las cocinas de MasterChef para que el interés del espectador ,que ya se las sabe todas del formato, no decaiga. Los niños se lo han puesto difícil, ya que han sabido reírse de sus errores y hasta de los propios miembros de un jurado que ya está resabiado en esto del show business.

> Los 13 ingredientes de la receta del éxito de MasterChef

MasterChef Junior, un formato que además ha creado un pasión infantil por la cocina sin precedentes. En cierto sentido, los niños ya no sólo quieren ser futbolistas, astronautas o bomberos. También cocineros. Incluso el programa ha creado campamentos culinarios, que llenan sus plazas. Es la fuerza de la televisión que ha convertido la cocina en un espectáculo de prime time. Con mayores, y pequeños mayores.

@borjateran

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El círculo vicioso de la creatividad en las cadenas de TV en España

5 enero 2016 - 3:19 - Autor:

Existe un preocupante problema de riesgo creativo en la televisión. Las cadenas españolas buscan programas de éxito en el panorama internacional para adaptarlos a nuestro territorio. Si estos productos triunfan en otros países creen que también funcionarán en España.

Sin embargo, la historia marca que una parte importante de los grandes hitos de la tele española son creaciones 100 por 100 nacionales. El ejemplo más claro es el Un, dos, tres… responda otra vez. Pero hay más, muchos más, como Operación Triunfo y hasta Sálvame, en sus múltiples versiones.

En cambio, en la actualidad, salvo excepciones interesantes (como Cámbiame en Telecinco), las cadenas prefieren esperar al éxito o fracaso de producciones de otros países antes de confiar en la creatividad patria: que hay mucha y muy buena. Incluso desde Antena 3, que han visto como no les funcionan pocos shows de entretenimiento a lo grande más allá de Tu cara me suena y El Hormiguero (otros dos formatos autóctonos). Pero ahora parecen solo comprar o inspirarse en formatos de éxito exterior, aunque no casen con la idiosincrasia española, como Best Singer, un docushow con grandes glorias de la música: Marta Sánchez, Mikel Erentxun, Soledad Giménez, David de María, Antonio Carmona y Nacho García Vega. Grandes glorias de la música sí, pero ¿este intenso casting cuenta con pluralidad de alicientes para la audiencia de una televisión comercial? A priori no. También se renuevan espacios que han demostrado síntomas de desgaste evidente, como TopChef o Casados a primera vista, un formato danés con una dinámica que no acaba de enganchar a las grandes audiencias de una España con unas peculiaridades en el consumo televisivo especiales.

Y el problema se acrecienta cuando a nivel internacional tampoco existe ningún formato de éxito rotundo que se pueda importar, como sucede actualmente. La última tendencia extranjera ha sido un cierto fervor por los programas de hipnosis cómica, donde personajes anónimos o famosos a través de la sugestión hipnótica entran en trance y propician situaciones delirantes. Y eso hace mucha gracia. En Inglaterra ha triunfado un concurso con hipnotizador, en Francia un show con famosos hipnotizados, en Canadá un docushow con hipnosis callejera…

Como consecuencia, varios países están adaptando la burbuja de la hipnosis, que ya se produjo en los noventa, y que, por supuesto, también regresará a España con un programa especial que Antena 3 ha encargado a 7 y Acción, la compañía de Pablo Motos. Esperemos, eso sí, que con mayor éxito que el formato que realizó Telecinco en 1993. Hip, hip, hipnosis se llamaba y lo presentaba Bibiana Fernández. Nadie lo recuerda. Triunfó en otros países, pero no en la singular televisión en España.

De nuevo, el círculo vicioso: se teme ser los primeros en probar una idea propia, como sucedía más antaño, y se cae en la trampa de imitar con cierta obsesión la tendencia internacional. Una y otra vez. Aunque, al final, los gustos de la audiencia española se traducen en una peculiar fusión entre la personalidad del público anglosajón y el latino, donde es muy difícil adaptar formatos de fuera sin una amplitud de miras suficiente. El riesgo que empieza atisbarse en la ficción nacional aún no ha llegado a las nuevas apuestas de programas entretenimiento de horario de máxima audiencia. Habrá que esperar. Porque en 2016 parece que todo seguirá igual.

14 claves para entender las audiencias de 2015: el año en el que las cadenas marcaron territorio

4 enero 2016 - 1:11 - Autor:

1. 2015 ha definido con fuerza los roles de las cadenas. El público identifica, más que nunca, información con La Sexta, ficción con Antena 3 y realities con Telecinco. Las tres estrategias han salido bien a los tres canales.

2. Telecinco se mantiene como la cadena más vista por cuarto año consecutivo con un 14,8 por ciento de de cuota de pantalla (tres décimas más que en 2014). A pesar de que ya no cuenta con una rotunda supremacía en prime time, el canal principal de Mediaset tiene consolidada una parrilla diaria, reconocible para el espectador, con dos grandes franjas de referencia en magazines de directo. De esta forma, su programación se estructura con claridad alrededor de formatos de éxito (El programa de Ana Rosa y Sálvame) que sirven como pilares sencillos de identificar por parte de la audiencia. Esto propicia, además, la imagen de que “si algo pasa”, sabes que Telecinco puede estar contándolo en directo.

3. Antena 3 continúa como segunda opción, con 13,4 por ciento de cuota. El canal principal de Atresmedia se ha afianzado como la mayor factoría de series, adelantando a su emisora rival en la percepción de productora de ficciones de calidad. Ha hecho marca, por tanto, con sus producciones dramáticas. Antena 3 destaca en los horarios de máxima audiencia, sabe vender muy bien sus productos y, en la franja del daytime (por el día), mantiene buenos datos con series como El Secreto de Puente Viejo y Espejo público, magazine muy competitivo, a pesar de que su fórmula está más pegada a la actualidad y menos versátil en contenido (no cuenta con realities para comentar).

4. La 1 de TVE no frena su caída: mínimo histórico con un 9,8 por ciento de cuota. La cadena pública sigue sufriendo los daños colaterales de la mala gestión política. La grave y constante pérdida de credibilidad de los informativos arrastra a todo el canal que, además, sufre una programación desestructurada, que en los últimos años ha ido a rebufo de las privadas. TVE destaca cuando se invierte y arriesga en ideas con mirada propia, como ha sucedido con el programa de Bertín Osborne (bien programado y planificado) y con El Ministerio del Tiempo (valiente propuesta).

5. TVE sigue como referencia en los grandes acontecimientos. La audiencia mayoritaria elige la cadena pública para ver el mensaje de Navidad del Rey o las campanadas de Nochevieja, por ejemplo. De hecho, este 31 de diciembre, desde la corporación han aprovechado esta retransmisión de forma inteligente. Así han dedicado estos minutos de gran concentración de público para promocionar sus estrenos del mes de enero y recordar el 60 aniversario de TVE. En cambio, la tradición y el despliegue técnico ya no sirve a TVE en acontecimientos de calado político (como la noche electoral), en donde el contenido está gestionado por los actuales responsables de informativos. Una parte importante del público se va. ¿No se fía de lo que le están contando?. Se trata un nuevo escenario consecuencia del quebranto de la credibilidad.

6. La Sexta abraza su récord histórico con un 7,4 por ciento de share (+0.2 puntos) fruto de una definida gestión de la identidad de marca como canal comprometido con la información por excelencia. En este sentido, al igual que Telecinco en formatos de entretenimiento y tele-realidad, La Sexta ha ordenado su programación a través de pilares informativos (Al Rojo Vivo -en la mañana- y Más vale Tarde -en la tarde-) o en los sábados La Sexta Noche, más en la línea del espectáculo político. También sigue su apuesta por formatos de altura periodística y televisiva como Salvados, La Sexta Columna o El Objetivo, que ha logrado adaptar el periodismo de datos al horario de máxima audiencia. Sin olvidar, de El Intermedio, otro pilar estructural clave de La Sexta. La cadena verde se ha hecho con el nicho de interesados en la política, justo en tiempos de cambios.

7. Cuatro se queda en quinta posición con un 7,2 por ciento de share. El canal rojo mantiene la herencia recibida de sus inicios: sigue atrayendo a un público joven y urbano, jugoso para los anunciantes. Aunque su producción propia no puede disimular la aureola de la forma de entender la televisión de Paolo Vasile. La cadena se ha convertido en una versión joven de Telecinco, un buen complemento para diversificar contenidos.

8. Año de crecimiento de la inversión publicitaria, lo que se debería traducir también en un repunte de la inversión. También 2015 ha sido el año del incremento de la TV de pago en España, que ha pasado del 17,4 por ciento al 18,8 por ciento del total de cuota, según Barlovento. Un gran salto que no ha sido fruto tanto de los contenidos de los operadores “codificados” como de las competitivas ofertas de las compañías telefónicas que incluyen su propuesta televisiva en completos packs de móvil, fijo e Internet.

9. La 2, con sólo un 2,7 por ciento de share, ha mutado en un canal casi invisible. Cierta audiencia, que se siente huérfana de un tipo de televisión, no llega a conocer propuestas inteligentes de la segunda cadena de TVE. Una cadena con una programación que se debe ordenar a través de franjas reconocibles e identificables para el espectador. En 2015 ha sido un caótico cajón desordenado. No ha ayudado el retraso a la una de la mañana de uno de los formatos más emblemáticos y de mayor prestigio de la emisora, La 2 Noticias.

10. La Champions y Eurovisión han vuelto a ser las emisiones más vistas de 2015. En el ranking de los cincuenta programas más visto, destaca el debate entre Albert Rivera y Pablo Iglesias en Salvados (en la foto de arriba). El cara a cara se cuela en el número 27 de la lista, posición reseñable para emisión no deportiva desde una cadena de las dimensiones de La Sexta. Ejemplo de un año en el que la política ha sido protagonista de los audímetros.

11. Los viernes es un día perfecto para grandes shows de entretenimiento. Así lo ha demostrado Tu cara me suena, que ha desmontado la mentira instalada de que la primera noche del fin de semana no es apta para apostar por un gran formato televisivo. El talent de famosos imitadores ha recuperado a la tele a una audiencia que no contaba con ninguna oferta atractiva los viernes, por encima de Sálvame Deluxe.

12. Sálvame Deluxe, aunque mantiene a su audiencia afín, que es muy fiel y no falta a la cita, sí que evidencia un cierto desgaste de la fórmula en contenidos basados en el conflicto cíclico. Y su presentador, Jorge Javier Vázquez, transmite menor implicación, tal vez fruto de la larga duración del formato y de sus nuevos retos teatrales. Esto se contagia al público. Sólo los líos de Belén Esteban siguen siendo infalibles para subir con energía el share. Eso sí, la versión diaria sigue fluyendo viento en popa, como meritorio culebrón diario de la realidad.

13. Los espectadores de más de 45 años son los que más tiempo dedican al medio televisivo. Son un sustento importante para las medias de share mensual de las cadenas de televisión. Y los canales lo saben, y lo aprovechan a la hora de diseñar sus parrillas. También son aquellos que consumen los contenidos televisivos de forma lineal tradicional. Sin embargo, este 2015, supone el punto de inflexión en el análisis de las ‘audiencias +1′, los consumos que se producen después de la emisión tradicional a través del universo online. La TV deslinealizada ya no es ciencia ficción, la forma de ver e interactuar con los contenidos televisivos ha cambiado para siempre. Y ahí el público, sobre todo las nuevas generaciones, va por delante de los análisis de audiencias basados en un implacable titular del día después de la emisión.

14. Con la pérdida de fuelle de TVE (tras la supresión de su publicidad), los dos grandes grupos privados, Mediaset y Atresmedia, se han repartido la gran tarta del negocio televisivo. Reúnen el 58 por ciento de cuota de pantalla y reciben el 86 por ciento de la inversión publicitaria en televisión, según datos de Barlovento. Hay más canales pero, al mismo tiempo, más de la mitad del peso de las audiencias recae en las compañías surgidas de Telecinco y Antena 3. Los dos grandes operadores parecen sentirse cómodos en este sistema, con sus roles bien definidos.

La asignatura pendiente en España está en contar con una televisión pública más creativamente fuerte y con más diversidad de operadores privados que remuevan la industria audiovisual e impulsen una necesaria mayor pluralidad de contenidos a la altura de los grandes países de nuestro entorno.

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La actuación viral de Aretha Franklin ante Obama: así lo grabó la TV más inteligente (VÍDEO)

3 enero 2016 - 10:45 - Autor:

A sus 73 años, Aretha Franklin volvía a cantar en un gran auditorio el mítico (You make me feel like a) Natural Woman. Lo hacía en el homenaje a la compositora Carole King, en la última edición de los Kennedy Center honors.

Nada más pisar el escenario, Franklin derrochó su vibrante fuerza vocal, pero también física que fue creciendo durante la interpretación,  en la que ella misma tocó el piano. Obama se tapó de la emoción. Carole gestualizó exageradamente de la conmoción. Y el público se levantó en una gran ovación.

Y el vídeo se ha convertido en viral, porque transmite esa sensación de momento épico e irrepetible gracias al poder de la televisión que hace televisión. Porque la realización de la actuación es sencillamente magistral. No se pierde en adornos y muestra cada ángulo clave del enternecimiento del auditorio en el momento exacto y con una avispada planificación de planos que bailan al compás del tema, la expresividad de Aretha y las reacciones del público asistente.

La aparición de Franklin con su imponente abrigo de piel. La cámara lo capta. La reacción impostada de la homenajeada. La cámara lo capta. El instante en el que Aretha se sienta en el piano y toca las primeras notas. La cámara lo capta.

El gran plano trasero de Aretha con la audiencia absorta detrás de su figura. La cámara lo capta. La reacción, quitándose una lágrima, de Obama. La cámara lo capta. El magnético rostro de Aretha. La cámara lo capta.

El giro en el que Aretha se levanta del piano, se quita el contundente abrigo y se queda con su vestido en el centro del escenario, mientras su vozarrón toca el cielo. La cámara lo capta. Entonces, el público de la sala se pone en pie. Y la cámara lo capta. Todo con una coreografía de planos simple, que no se pierde en alharacas.

No necesita parafernalia, pues sabe dibujar a través de la imagen una historia épica. Objetivo cumplido: transmitir al espectador la emoción más real y pura de lo que se vivió en esa sala. Incluso con más energía.

El realizador tenía la materia prima más brutal: Aretha Franklin pero, sin perder de vista a la protagonista, ha sabido enriquecer esta ya legendaria actuación poniendo también el foco en sus diferentes contextos. Transmitiendo en toda su dimensión un momento irrepetible. Porque los contextos son vitales en la mejor televisión.

@borjateran

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Audiencias Nochevieja: TVE arrasa y el efecto Pedroche da a Antena 3 sus mejores uvas en 11 años

2 enero 2016 - 10:28 - Autor:

El efecto Cristina Pedroche ha sido efectivo. Antena 3 ha amplificado su audiencia gracias a la expectación por descubrir el vestido. 15.4 por ciento de share y 2.044.000 espectadores siguieron las campanadas por la cadena principal de Atresmedia (el año pasado esta emisora sólo congregó un 8,5 por ciento del share y 1.212.000 fieles. Aunque la cadena líder indiscutible de la noche sigue siendo La 1, que arrasó como es habitual.

La audiencia eligió mayoritariamente la tradición de La 1 de TVE: el canal con mayor despliegue técnico y humano en la última noche del año. 40.8 por ciento de share y 5.396.000 espectadores pusieron su mirada en la seguridad de Ramón García y Anne Igartiburu. Llegando  al 47.5 por ciento de share y 6.484.000 seguidores en el minuto exacto de las campanadas (mejor share de los últimos 4 años pasado -en 2015 se congregó a un 45,6 por ciento de la audiencia con más de 6,5 millones de personas frente al televisor-).

La 1 sigue siendo referencia y las privadas en busca de la segunda plaza intentan llamar la atención a través del boca a boca que surge de las redes sociales. De ahí que los chicos de Cámbiame, que daban las uvas en Telecinco, jugaran con su rompa interior. Y el público fiel de Telecinco no les falló con 13.3 por ciento de share y 1.754.000 (igualando casi el dato del año pasado, donde los protagonistas de El Chiringuito de Pepe alcanzaron un 13,6 por ciento de share y 1.957.000 y se consolidaron como segunda opción tras TVE), pero en estas campanadas ni la lencería y ni la fidelidad de los fieles de Telecinco (valga la redundancia) han sido suficiente para desbancar la curiosidad por el Pedrochismo, quedando en tercera posición.

Pedroche ha sido el arma con la que Antena 3 ha logrado adelantar a Mediaset en el cambio del año. Su mejor dato en 11 años, desde el fervor por Aquí no hay quien viva en 2004. Objetivo cumplido por la dirección de la cadena. Sin embargo, esta estrategia ha hecho pupa a La Sexta que, después de alcanzar máximo histórico el año pasado con Frank Blanco, Cristina Pedroche y sus famosas transparencias (con un 9,7 por ciento y un seguimiento de 1.309.000), ha caído estrepitosamente con la propuesta de dar la bienvenida a 2016 con Chicote y Andrea Ropero. De hecho,  la cadena verde se ha hundido con sólo 3,6 por ciento de share y 483.000 fieles.

Atresmedia quería reunir público en Antena 3, el buque insignia del grupo lo necesitaba: ha sido su única propuesta relevante de unas Nochebuena y Nochevieja que ha rellenado con mucha reposición. Parece que la cadena naranja ha tirado la toalla y ha perdido la oportunidad de aprovechar la potencia simbólica de unas fechas tan importantes, en las que con una buena programación especial se amplifica la imagen de marca como referente televisivo. Lo tenía fácil, pues cuenta con productos identificables por el espectador que pueden producir especiales-acontecimientos. Como Tu cara me suena. Antena 3 debe superar su desgana en fechas señaladas con el refrito del refrito. Una desgana que probablemente surge porque saben que esa noche es historicamente de TVE. Aunque con una oferta competitiva eso ya no está tan asegurado.

JOSÉ MOTA TAMBIÉN ARRASA

Esta Nochevieja el público valoró, un año más, la capacidad de producción de La 1. El especial, muy cuidado, de Jose Mota lideró con un alto 32,2 por ciento y Feliz 2016, la fiesta musical posterior un 32,5 por ciento. También logra buenos datos el excelente especial de Cachitos de hierro y cromo. Todo un valor añadido que divulga la creativa (y valiosa) historia de la televisión española. Mientras que La noche en Paz, la gala de José Luis Moreno en Telecinco, se queda en segunda opción del fin de año con un 13,4 por ciento. Aunque muy por detrás de TVE, se mantiene en sus datos y en su formato previsible: la noche de fiesta de Moreno de siempre.

Ganó el despliegue y elegancia de TVE, pero estas uvas de 2016 evidencian los derroteros que ha emprendido la retransmisión de las campanas para conseguir la segunda plaza de las audiencias: el golpe de efecto carnal en busca del trending topic mundial. El sexo siempre ha sido un motor televisivo. Otra cosa es que nunca será el único motor televisivo.

> Transparencias y ropa interior: así han retransmitido las campanadas de 2016 las cadenas españolas de TV

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Concierto de Año Nuevo: cuatro valores (televisivos) para su éxito

1 enero 2016 - 14:03 - Autor:

El 1 de enero despierta con una tradición a ritmo de la familia Strauss. Es el Concierto de Año Nuevo de la Filarmónica de Viena, una emisión que congrega a más de 50 millones de espectadores. Es el triunfo de fusionar con inteligencia la música clásica con la emoción del espectáculo televisivo. Sin demasiados complejos.

Desde 1959 lo emite la televisión pública austriaca, la ORF, a nueve países a través de Eurovisión. A partir de entonces, la calidad de la emisión no ha parado de crecer con un instinto catódico brillante.

Porque la ORF ha dado en la diana de una de las esencias de una televisión pública: no segregar aburriendo, quedándose en el tópico de la cultura gris. Al contrario, populariza la cultura gracias a los engranajes de la televisión. Destacamos cuatro valores de una emisión emblemática, que te deja emocionantemente pegado a la pantalla.

1. La importancia de la realización al milímetro

Como la música clásica, la realización de un programa de estas características requiere un guion milimetrado, que muestre una coreografía de planos en donde al espectador, al mismo tiempo que escuche, no se le escapen ningún detalle instrumental importante: sienta la fuerza de cada maestro en acción.

El Concierto de Año Nuevo dibuja esa coreografía visual, siempre al compás, con una vibrante armonía de encuadres fruto de las escuelas de realizadores de siempre: que mimaban cada movimiento después de horas de ensayo escribiendo una planificación acorde a la partitura y a la localización desde donde se desarrolla el acontecimiento. Para exprimir el lugar al máximo, para contagiar e impulsar la belleza de esa Sala Dorada de laMusikverein de Viena. En España, los realizadores de RTVE realizan un gran trabajo en este sentido. Son la gran escuela de nuestra televisión.

2. Viejo y nuevo, compatibilidad de caracteres

El Concierto de Año Nuevo aprende de la historia de la televisión y, además, prueba las nuevas tecnologías para hacer crecer las narrativas audiovisuales. De la cámara aérea al micro plano detalle. Sin olvidar la iluminación y la fotografía que arropa la belleza de la materia prima que se dispone en los decorados naturales. Recordándonos la importancia de cuidar el envoltorio en una era en la que las cadenas no tienen tiempo para preparar las emisiones para realizar televisión de verdad. Porque sin una buena realización ensayada la televisión no funciona igual. Pincha.

3. Teatralización

La televisión pública austriaca no se ha quedado en el concierto y ha ido más allá: enriqueciendo la emisión desde otras localizaciones. Así la cadena crea un postal extrasensorial e incorpora tramas casi cinematográficas con diferentes intérpretes (ballets, actores, peatones…) para contar una historia a través de la imparable combinación entre la música, la historia arquitectónica de un país y el movimiento de la vida. Incluso algunos de los propios músicos van protagonizando ciertos gags, con cierto humor, guiños cómplices que humanizan.

4. La emoción

El Concierto de Año Nuevo no está formado por largas sinfonías sino por piezas breves y luminosas. Polcas, valses y fragmentos de operetas para acabar con la famosa entrada en falso del vals de Strauss y terminar con la emoción en alto gracias al icónico palmeo acompasado del público en la pieza final, el patio de butacas se convierte en arte y parte como colofón. Todo un símbolo, porque la mejor televisión es la que cuenta con símbolos emocionantes. Y el Concierto de Año Nuevo es la mejor televisión. En calidad y calidez, en fondo y forma, en historia sonora y visual.

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La familia que se hizo viral con su reacción en las no-campanadas de Canal Sur se come por fin sus uvas (VÍDEOS)

5:21 - Autor:

El pasado año se quedaron compuestos y sin uvas. Pero no importó. Decidieron compartir el auto-vídeo que inmortalizaba su cara de asombro ante las campanadas interruptus de Canal Sur. “Abuelo, pon Telecinco”

2015. EL ASOMBRO

Han pasado doce meses y esta familia, que se hizo viral con su reacción antes las no-campanadas, se ha redimido. Este vez, Canal Sur no ha fallado. Y, en esta entrada de 2016, han podido comerse las doce uvas. Todas. Enteritas. Y han vuelto a grabarse, manteniendo incluso el mismo encuadre. Eso sí, los comensales han aumentado.  Consecuencias de la fama cibernética…

2016. EL APLAUSO

Así son los tiempos de la multipantalla en los que la más poderosa realidad, la realidad incontrolable e imprevisible, surge espontáneamente desde las redes sociales, adelantando a la televisión tradicional. Los propios usuarios son creadores de contenidos, a veces contenidos imparables. Ha cambiado la cadena de producción audiovisual, pero no la esencia: el triunfo de lo ingenuamente genuino.

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Borja Terán, editor

"Soy licenciado en periodismo y he trabajado como redactor, como ayudante de realización y también desarrollando contenidos en diferentes soportes (televisión, radio e Internet). Con la mirada siempre puesta en la creación, el estudio de los viejos y nuevos escenarios audiovisuales y el desarrollo de nuevos formatos para contar historias. Porque me temo que en mi partida de nacimiento ya constaba mi curiosidad infinita por los entresijos del mundo mediático.

Esa curiosidad será el cimiento de este blog dedicado a la televisión que nos toca vivir, sin dejar de recordar la del pasado y permitiéndonos soñar con la del futuro."

 

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