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José Manuel Parada vuelve a TVE para celebrar los 20 años de ‘Cine de Barrio’: así construyó su éxito

24 octubre 2015 - 2:10 - Autor:

José Manuel Parada vuelve hoy de forma puntual a Cine de Barrio. Estará junto a Concha Velasco, la actual presentadora y madrina del programa en su etapa. Un reencuentro para celebrar que, esta semana, el formato cumple dos décadas ininterrumpidas en La 1 de TVE.

Un éxito incontestable que, con motivo de su aniversario, proyectará la película más vista de la historia del programa. No podía ser otra que Abuelo Made in Spain, con Paco Martínez Soria, que, el 8 de enero de 2000, congregó a más de cinco millones de espectadores y un vertiginoso 44,6 por ciento de cuota de pantalla.

El violinista Ara Malikian pondrá la música a la conmemoración de un espacio que llegó de casualidad a la parrilla, cuando los responsables del viejo ente quisieron aprovechar que caducaban los derechos de emisión de varias películas adquiridas a precio de saldo.

Acudieron a José Manuel Parada, enciclopedia andante del género, para que realizara unas presentaciones que aderezaran cada proyección. Pero el comunicador dijo que sólo lo haría si le dejaban crear un formato televisivo más complejo, a su medida. Y así fue.

El programa se estrenó en La 2 y, el 21 de octubre de 1995, dio el salto a La Primera. Había sido un triunfo inesperado de audiencias. Aunque el éxito de este formato no ha sido casual: José Manuel Parada, junto con el mítico realizador de TVE Luis de Galinsoga, supieron construir un programa con gancho, carisma y, sobre todo, mucho sentido de la televisión. Un programa que conectó con astucia con varias generaciones de españoles.

No se quedaron en un debate cinematográfico gris con batallitas de viejas glorias: crearon un magazine con ingredientes propios. Es más, Parada entendió que debía rodearse de un equipo de personajes-colaboradores. Como si fuera una telecomedia, cada uno tenía un rol definido.  Iban y venían, y servían para dinamizar el ritmo del show: el pianista repeinado, Pablo Sebastian (que acabó transformado en enemigo íntimo del propio Parada, al estilo de un culebrón de sobremesa), la vecina cotilla o la chispa de Miguel Caiceo, son algunos de los más recordados.

Y los actores y actrices acudían a este particular cortijo sin miedo a dejarse llevar destripando secretos, realizando confesiones, narrando anécdotas y, por supuesto, cantando alrededor del piano. Porque el programa acababa con un final musical apoteósico (y a veces desafinado), que la audiencia esperaba con interés después de cada película. Era la guinda a una reunión folclórica en la que el espectador se sentía partícipe (y en el que las nuevas generaciones descubrían una historia española que no vivieron).

Aunque, sobre todo, el pilar fundamental que sostiene el programa, aún hoy, es que logra aderezar las entrevistas en el plató con una posproducción de imágenes, que incorpora momentos claves de la historia de cine. La edición enriquece y contextualiza cada palo que toca la conversación.

Una trabajada realización, de principio a fin, que se ha mantenido después del polémico cese del alma del programa, José Manuel Parada, allá por 2003. En los años de Carmen Sevilla, que también será homenajeada hoy, (primero acompañada de Juan Carlos Cerezo y después ayudada de Inés Ballester) el programa perdió parte de su esencia, que recuperaría con su actual maestra de ceremonias Concha Velasco.

La Velasco aporta el plus de ser una de las protagonistas claves de toda la historia del cine español. Si Parada era un entusiasta del género, la actriz es protagonista en primera persona, aportando un torbellino de información y vivencias en la mayoría de las emisiones. Además, su carismática capacidad como presentadora llena el plató incluso cuando está vacío gracias a su poder para la comunicación cómplice con el espectador.

Porque, tanto con Parada al frente como con Velasco, que hoy vuelven a estar juntos en el mítico Estudio 3 de Prado del Rey, han sabido dotar a Cine de Barrio de las mejores armas del show de entretenimiento que, además, divulga la historia de nuestro país. Porque el cine de los 50, 60 y 70 también es historia. Es más, era una industria de taquillazos que reflejan la evolución de nuestra España.

Y Cine de Barrio, ahora bajo la dirección de Fernando Quintanar, consigue recopilar testimonios y rescatar imágenes que son una valiosa radiografía documental del cine que entretuvo a un país durante décadas. Ya no es aquel programa con presupuesto, pero sigue enriqueciendo a través de la vibrante, emocionante y comprometida mirada propia de Concha Velasco.

@borjateran

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‘Isabel’ y ‘El Intermedio’ triunfan en una gala de los Premios Iris que ya hemos olvidado

23 octubre 2015 - 9:53 - Autor:

Este jueves, en un casino situado en una colina cercana a Aranjuez, se han celebrado los Premios Iris, los galardones más importantes de nuestra televisión actual.

Ha triunfado Isabel (con 8 galardones) y La Sexta (reconociendo la labor de El Intermedio -3 estatuillas-, Jordi Évole y La Sexta Noticias).

Los académicos han sido contundentes en esta edición, dando el protagonismo a la serie histórica de TVE y al canal verde, grandes ganadores de una noche en la que, en cambio, ha perdido la televisión en España. Porque la televisión en España en 2015 no se puede permitir una gala sobre la televisión que causa rechazo por la televisión.

La Academia de la TV desarrolla un interesante trabajo de divulgación del medio con proyectos como los ‘tesoros vivos’. También con la organización de los debates electorales, el impulso del premio de periodismo científico Concha García Campoy o los Premios Talento, que reconocen la labor de los profesionales detrás de cámara.

Pero la Academia aún no ha logrado dar la relevancia que merecen los únicos grandes premios de televisión que existen en España.

A pesar de que la pequeña pantalla es el gran medio de comunicación de masas, aún no se ha conseguido realizar una gran ceremonia que valore la televisión a través de un espectáculo global, que congregue cuotas de pantalla equivalentes a los exitosos Goya.

El problema está en que en los Premios Iris se cae en un lenguaje institucional, de los vicios catódicos de antaño, cuando ya estamos en una era en la que las narrativas fluyen desde la complicidad con el espectador y no desde el parlamento oficialista de despacho antiguo.

Ese es el principal defecto para que estos premios no conecten con las grandes audiencias. Da la sensación de que es una fiesta privada entre una élite lejana que incluso se aburre en su propio sarao. De hecho, anoche, los aplausos faltaban (hubo diversos comentarios sobre la ausencia de los mismos) y los huecos en el patio de butacas eran demasiado evidentes. Jamás se produciría ese vacío en la televisión norteamericana, donde los profesionales de la televisión saben que deben ser los mejores figurantes: viviendo la gala con pasión, aunque sea un sopor.

Porque el gran éxito de una gala de estas características pasa por la pasión. Sólo basta un presentador-acontecimiento que sea irónico, muestre seguridad en el escenario y sepa improvisar ante la adversidad. No se necesita más, ni millones de presupuesto, ni largas colas de invitados en escena. La sencillez de la proximidad es la clave.

Como consigue Anabel Alonso en los Fotogramas de Plata (con menos presupuesto y mucha más dosis de instinto de espectáculo), el éxito pasa por hacer a la gente partícipe del show. Una identificación popular que se acaricia con mayor dosis de autocrítica y corrosión. En cambio, en los Iris, el guion es políticamente correcto en exceso, para no molestar a ningún directivo.

Pero la industria televisiva en España será más fuerte y más plural cuando se logre unos premios que jueguen en la batalla de la televisión de hoy, que sean un acontecimiento real de celebración de la televisión. Y, para ello, claro, la gala deberá ser un buen formato televisivo y no un evento endogámico.

La ceremonia de anoche, aunque con más ritmo que otros años, fue la antitelevisión. Por eso mismo, ninguna cadena quiere emitir este programa en un prime time decente. Como sí sucedía antaño, con unos TP de Oro que congregaban buenas audiencias, con golpes de efecto que generaban momentazos televisivos dignos de trending topic antes de los trendig topics (véase Ana Obregón destruyendo el TP de Oro a La 2 Noticias).

Paradojas de esta querida televisión nuestra, que es la mayor factoría de celebrities, que es la plataforma de las grandes producciones (las que emocionan a las audiencias masivas) y que, por tanto, podría crear un gran acontecimiento para aplaudir sus logros, divulgar su historia y reírse de sí misma. Para celebrar con la audiencia, no sin la audiencia.

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@borjateran

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Jordi Évole denuncia la censura en TVE en plena gala de los ‘Premios Iris’ en La 2

8:12 - Autor:

Es la tercera vez.  Jordi Évole ha vuelto a lograr el título de mejor reportero en los Premios Iris, que votan los profesionales de la pequeña pantalla.

El presentador de Salvados, que no pudo acudir a la ceremonia, mandó un vídeo con su agradecimiento. Un vídeo con mensaje, pues Évole decidió aprovechar la oportunidad para valorar el trabajo de los compañeros de La 2 Noticias y denunciar la censura que han sufrido hace unos días, cuando no se permitió informar en el espacio de la segunda cadena del compromiso de diferentes partidos políticos con el manifiesto que defiende la independencia de TVE.

“Las privadas, que son más necesarias que nunca, no deben dejar de preocuparse del servicio público, y la televisión pública no debe olvidarse nunca de su verdadera vocación, el servicio público”, ha sentenciado Évole desde la misma cadena en la que no se pudo emitir la información, dejando en evidencia de nuevo a la dirección de informativos de TVE. Un mensaje que continuó el periodista a través de su perfil de Twitter.

 

La imagen social de la televisión pública como cadena atada al control de la trinchera política es una realidad desde hace cuatro años. Al contrario de lo que sucedió durante la etapa de Fran Llorente como director de informativos, tiempo en el que se logró un avance objetivo en la independencia de Televisión Española (reconocido internacionalmente).

Pero poco ha durado esa confianza ciudadana en los informativos de TVE, que se tradujo en cinco años de holgado liderazgo sin rival en audiencias. El goteo de decisiones polémicas de la dirección de la corporación pública ha menoscabado todos los avances de la cadena en el ámbito de la pluralidad y deteriorando las cuotas de pantalla de los Telediarios y, en consecuencia, de la imagen de marca del resto de la programación.

La sombra del control político planea sobre TVE. Sin embargo, estas caducas decisiones de intentar controlar contenidos sensibles para el partido en el poder, en muchos casos, terminan otorgando más importancia a la noticia que se quiere silenciar.

Esta consecuencia viral podría parecerse en rasgos generales al concepto del denominado Efecto Streisand, un fenómeno de Internet que se produce si un intento de censura, manipulación u ocultamiento en la red se transforma en contraproducente para el censor, pues el contenido silenciado acaba siendo masivamente divulgado por los usuarios hasta alcanzar una mayor difusión de la que se habría conseguido sin ningún tipo de censura.

Y, aunque hablamos de televisión y no sólo de Internet, prácticamente el Efecto Streisand se ha reproducido en el caso de La 2 Noticias (como en otros tantos). Porque La 2 Noticias no logra millonarias audiencias. En cambio, censurar la información sobre el manifiesto por una televisión pública independiente ha dado mayor difusión y relevancia al acontecimiento en sí, potenciado aún más la pérdida de credibilidad que sufren los actuales responsables de la cadena pública. Como anoche, cuando el propio Jordi Évole dejó en evidencia a los directivos políticos de la cadena desde la emisión del mismo canal donde se apagó la información.

¿Por qué se llama Efecto Streisand?

En efecto, tiene este nombre por la famosa Barbra Streisand. Todo empezó en 2003 cuando la actriz y cantante demandó, por la módica cantidad de 50.000.0000 dólares, al fotógrafo Kenneth Adelman que investigaba la degradación de la costa de Malibú y publicó imágenes de su espectacular mansión al borde del mar. Con su intento de retirar estas fotografías, Barbra Streisand consiguió justo lo contrario: que las instantáneas de su lujosa casa se difundieran velozmente a través de Internet. Ya era imparable.

@borjateran

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‘El secreto de Puente Viejo’: la crisis de vivir en horario infantil

22 octubre 2015 - 9:14 - Autor:

Como ya sucediera con Sálvame, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia ha puesto el foco, ahora, en la serie estrella de las tardes de Antena 3, El secreto de Puente Viejo.

En determinados capítulos de esta exitosa ficción, según la CNMC, hay tramas que”incurren en supuestos de violencia física, psicológica o doméstica o de graves conflictos emocionales o situaciones que generan angustia”. Vamos, el culebrón de toda la vida.

Porque El secreto de Puente Viejo es un culebrón. Como los que emitió durante décadas TVE en sus tardes, en la misma franja. Y ahí reside el problema: se emite a partir de las cinco de la tarde. Un horario que, como sucede con Sálvame, está protegido para la infancia. No se pueden, por tanto, emitir contenidos no aptos para menores de 12 años.

Entonces, ¿qué sucederá con la serie?, ¿desaparecerá?

No desaparecerá. Sólo deberá rebajar sus tramas y conseguir el equilibrio justo -entre obligación y emoción- para mantener su elevada cuota de audiencia fiel. Por tanto, nada de secuestros o violencia física, psicológica o doméstica. El competidor directo de Puente Viejo, Sálvame, también ha tenido que adecuar temáticas, aunque con la diferencia de que la producción de Antena 3 es una ficción. Para solventar la crisis, el programa de Telecinco se inventó dos versiones de Sálvame: Naranja y Limón. Diferenciando, así, el tramo más agresivo del más dulce. El espectador casi ni nota el cambio, sólo se modifica la calificación de edades.

La protección a la infancia en televisión es fundamental. Hay contenidos televisivos nocivos para los más pequeños y que se han emitido en horario infantil. Pero ¿cuál es el límite? ¿Una serie con decorados de cartón-piedra y unos actores peripuestos hablando en tono de época afecta a algún niño?  Si los chavales de hoy son maestros de la televisión online donde se puede ver todo a la carta en cualquier momento, ¿por qué existen franjas de superprotección en la actualidad?

La franja de superprotección de la infancia ha quedado obsoleta y estancada en clichés que no van al fondo del asunto: promueven la prohibición creativa en vez de la educación para que no se reproduzcan roles perversos. Por suerte, los niños de hoy saben diferenciar cuando es una serie y cuando es la realidad. Es más, van directos a los canales hechos por y para ellos. Como Clan TVE. No les interesan los contenidos adultos.

Los límites deben de estar en la honestidad y no en poner trabas encorsetadas a la creatividad. Porque de poco sirven ya los horarios protegidos en estos tiempos de móviles, tablets y ordenadores. La superprotección a la infancia tiene mucho de hipocresía en un mundo cargado de impactos visuales donde los padres son los que tienen la última y verdadera responsabilidad sobre lo que ven sus hijos, más ahora que existen numerosos canales, plataformas y webs entre los que elegir.

Pero es más fácil culpabilizar a la televisión, mientras nos olvidamos de lo más esencial en esta cuestión: la importancia de la educación, la importancia de fomentar valores desde la familia y dotar de herramientas a los niños para consumir los medios de comunicación de forma crítica. La importancia de enseñarles, incluso, que se puede apagar la tele.

> Así engancha al público ‘El Secreto de Puente Viejo’

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‘Regreso al futuro’ vuelve: la TV norteamericana reúne a Michael J. Fox y Christopher Lloyd (VÍDEO)

7:18 - Autor:

Michael J. Fox y Christopher Lloyd han vuelto a convertirse en Marty Mcfly y Doc Brown esta noche gracias al programa norteamericano Jimmy Kimmel Live.

El late night de ABC se ha apuntado el tanto del esperado reencuentro en la mítica fecha del 21 de octubre de 2015. Marty y Doc regresaron al futuro, esta vez, literalmente.

Y lo hicieron con el legendario DeLorean, como en la película, como solo saben hacer los creadores de la televisión estadounidense, a lo grande. Un reencuentro sin medias tintas: emocionante para una generación que, 30 años después, sigue vibrando con la textura del cine de los ochenta.

Un día histórico, en el que los medios de comunicación de medio planeta y las redes sociales se han volcado con este peculiar aniversario. Ni el propio Barack Obama se ha resistido a felicitar en Twitter a Michael J. Fox. También lo ha hecho Nike, que ha enviado al actor una carta y anuncia que piensa realizar una colección de las míticas zapatillas futuristas con cordones robóticos. Todo sea por conseguir que nuestro 2015 se parezca un poco más al de la mítica trilogía.

@borjateran

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Netflix: la hoja de ruta que debe seguir para triunfar más allá del postureo

21 octubre 2015 - 7:43 - Autor:

Ya está aquí. Netflix es una realidad en España. Tras años de especulaciones y reticencias con su implantación definitiva en nuestro país, el gran videoclub norteamericano online ha llegado para quedarse. Un estreno que ha hecho mucho ruido mediáticamente, pero que, sin embargo, aún no ha trascendido al gran público. El aterrizaje no será fácil, aunque llegan en un momento en el que en España está creciendo al fin en consumo legal de contenidos desde las nuevas plataformas.

Con solo un clic, Netflix pone a disposición del espectador cine y series, ajenas y de producción propia. Todo sin horarios y sin esperas. De hecho, cuando la compañía lanza sus series, cuelga todos los capítulos de la temporada de golpe, al momento. Así el espectador decide cuándo y cómo lo quiere ver.  Y paga por ese privilegio, que no es más que la reinvención de la fórmula del videoclub de toda la vida. Ese el valor añadido de la compañía, que está plantando cara a los consumos televisivos convencionales. Un cambio de modelo que solo es el principio.

En tiempo récord además, Netflix se está convirtiendo en una reconocida factoría de ficciones. Produce proyectos propios. House of cards u Orange is the new black son sus estandartes. Eso sí, se da la paradoja que en el lanzamiento español, no dispone de los derechos de sus más jugosas producciones, pues ya se los había vendido a plataformas de pago, como Canal Plus (Ahora Movistar+). Primer gran problema: Netflix no cuenta con algunas de sus grandes bazas en su puesta de largo. Aunque sí atesora una extensa cartera de producciones como Narcos, Marco Polo, Daredevil, Luke Cage, Jessica Jones, Puño de Hierro, Los Defensores, Bloodline o Sense8, con la aparición estelar de Miguel Ángel Silvestre.

No obstante, la mayoría de los espectadores potenciales que están interesados directamente en estas series, como Sense8, ya las han visto (de forma pirata, claro). Netflix llega tarde porque las descargas ilegales van más rápido. Ese es el hándicap de la compañía, que debe transmitir a la sociedad las ventajas de su experiencia de usuario, que te permite ver producciones con gran calidad, de forma muy cómoda y por un precio asequible. De ahí que el primer mes sea gratis. Hay que reclutar devotos.

A su favor, también está que apuntarse a Netflix se ha convertido en puro ‘postureo’ al ser una marca mitificada e idealizada por los seriéfilos. Los fans de las series más activos en las redes sociales ansiaban desde hace tiempo el uso de esta plataforma. Y fardarán de ello ahora que por fin pueden hacerlo. Durante estas semanas, viviremos un aluvión de fotos en Twitter, Facebook o Instagram de gente posando en sus casas para mostrarnos la experiencia de ver Netflix, ya sea a través de la tele, el portátil, la tablet o el móvil. Tener Netflix te hace diferente. Aunque ya hayas visto las series de forma pirata antes. Netflix proyecta la percepción social de producto cool. Si lo tienes, vivirás la sensación de que molas más. Serás guay, presumirás de Netflix. O eso intentarán.

Este efecto de la identidad de la marca, que ha animado a muchos curiosos al postureo de trastear con Netflix (aunque solo sea para hacerse la foto con filtro Amaro), va a posibilitar que más de uno se enganche a las ventajas de usar Netflix. Y termine pagando. Es una oportunidad, por tanto, para el consumo de pago.

Porque vivimos en un país con una audiencia que aún no está acostumbrada a gastar por consumir series o cine desde la televisión. No existe la conciencia de que las cuotas son el trampolín para que productos de ficción se sigan financiando. Se busca la alternativa pirata. Más fácil, más rápida y, encima, gratis. Pero, en verdad, es ¿más fácil y más rápida? No. Porque es imposible ser más rápido y fácil que compañías como Netflix, donde encima existe una definición de imagen impoluta. Y eso es lo que tiene que ir descubriendo el público.

España ha aparecido en los últimos años en “la lista negra” que Estados Unidos elabora con los países con los que no es recomendables hacer negocios relacionados con la propiedad intelectual. Y el hecho es que los datos recaudados por el VOD (vídeo bajo demanda) en España (con plataformas pioneras como Wuaki, Filmin, Nubeox a los que se ha unido una muy completa oferta de Movistar Series) aún no son prometedores.

El reto sigue siendo complicado. Pero la instauración de Netflix, con su artillería pesada y su conocimiento de los nuevos lenguajes audiovisuales, puede romper parte del mercado preestablecido y animar a un cambio progresivo en los hábitos del consumo. Ha vuelto la fórmula del vídeoclub, en otro tiempo y con otras herramientas. El poder de Netflix estará en la competitividad del precio con el que sale al mercado (alrededor de 8 Euros), la capacidad de brindar una oferta atractiva y, sobre todo, convertir su marca en una experiencia sin rival, donde el usuario se sienta participe del sello la compañía. Todo esto en un país aparentemente alérgico a las descargas legales.

Y, para encontrar la rentabilidad, el producto debe hacerse atractivo más allá de los seriéfilos acérrimos (que ya los tiene ahora), de ahí que Netflix deba incorporar, en su hoja de ruta, producción propia hecha en nuestro país y que sea una oferta contundentemente alternativa a las cadenas generalistas, arriesgando en ficciones transgresoras, de autor o más independientes, dirigidas a targets diversos. Captando la atención de públicos más amplios al ofrecer contenido próximo que marque la diferencia. Y haciendo, de paso, más industria.

El objetivo es que el espectador español entienda por fin que pagar una pequeña cuota por ver series o cine también es participar en su producción y contribuir a que nuestra ficción avance, crezca y sea más plural. Un espectador convencido y satisfecho ya no volverá a piratear. Y convencerá a sus familiares y amigos. Es el único camino para conseguir que España deje de aparecer en listas negras internacionales y cuente con una industria de ficción más fuerte.

@borjateran

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Las 5 cualidades para ser jurado de un talent show español

20 octubre 2015 - 14:06 - Autor:

Los programas de entretenimiento viven el boom de los jurados. Los ‘coaches’ se han convertido en los grandes protagonistas de los talent shows. Famosos convertidos en jueces examinadores, aunque lo que menos importa es el bagaje para poder examinar.

1. De Andalucía

Las cadenas de televisión creen en la cuota andaluza como arma infalible para conquistar al público. David Bisbal, Pitingo, Merche, Los Morancos, Manu Carrasco, María del Monte… Los talents quieren jurados con acento del sur. En La Voz es donde más claro lo tienen y la variedad musical no se equilibra entre los coaches como sí sucede en otros países. Los responsables de las televisiones creen que, así, tienen asegurada la gracia y el desparpajo. Y también la identificación de una parte importante de la audiencia de este género.

2. Profesionales del tópico

“Tienes una voz calentita” o “eres un monstruo” ya son un clásico de la televisión gracias a La Voz por obra y gracia de Rosario Flores, que no es andaluza pero podría. A pesar de que muchas veces son consecuencia de la incapacidad de generar argumentos diferentes por parte del artista, las frases hechas son importantes para congeniar con la empatía de la audiencia. Incluso para las cadenas son un filón de marketing: se convierten en himnos promocionales de los formatos. Eso sí, mejor que surjan espontáneamente. O el público las aborrecerá.

3. Una pizca de maldad

Risto Mejide nos descubrió la maliciosa felicidad que aportaba que alguien soltara la verdad, sin medias tintas, a los concursantes de Operación Triunfo. A veces, incuso pasándose de frenada. Pero siempre con una razonamiento tan ingenioso e inteligente como televisivo. Ideal para subir el share. Como aquel Risto de OT no hay nadie, pero sí nuestra televisión ha seguido bebiendo del carácter de los jueces que se mojan con argumentos ácidos, mucha comedia y no sólo quedándose en el tópico. Como Ana Milán o Santiago Segura.

4. Amigos del trending topic

Otra de las claves para engatusar al directivo de turno es la habilidad del rostro popular para generar el trending topic facilón. Da igual que no tengas la experiencia suficiente sobre los escenarios para examinar a nadie, si eres un hit en las redes sociales apuntas maneras. Error, pues generar un trending topic no quiere decir que funciones a nivel televisivo. Los Gemeliers son el caso claro de este perfil. Aunque sus fans no pudieron hacer nada para que el programa despertara menos indignación en Twitter. Y es que fueron jurado del polémico Vaya Fauna. Sí, juzgaron al oso trompetista y la cerdita con cascabel.

5. Hijas de folclórica

Pero el plus definitivo para que te fichen como miembro del jurado de un talent show es ser hija de folclórica mítica. Eso es siempre un valor seguro. Rosario Flores, Lolita o, desde hace unas semanas, Shaila Dúrcal en Tu cara me suena. Es un valor extra para las cadenas, ya que pueden contar batallitas, emocionarse con versiones de canciones de su madre y, al mismo tiempo, generar comentarios desde casa del tipo “uy, pues mira qué simpática sonríe la hija de Rocío Dúrcal”. Que eso pasa, y mucho.

Así que el mejor jurado para la televisión en España debería cumplir estos cinco requisitos. Aunque, al final, todo es más sencillo. Sólo basta con tener instinto del espectáculo, saber razonar argumentos sólidos, que aporten aprendizaje tanto a los concursantes como a los propios espectadores; y sobre todo dejarse llevar en la espontaneidad del show. Un show que es mejor si cuenta con un jurado con capacidad de tener reflejos para salirse del guion y jugar con su naturalidad, corrosión e ironía. Lolita, Laura Pausini, Ángel Llácer, Alejandro Sanz o Mónica Naranjo han demostrado estos ingredientes con creces.

@borjateran

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‘Rabia’ marca mínimo de audiencias: el problema de la serie de Cuatro (la historia se repite)

9:18 - Autor:

Tras el buen dato de estreno (10.6 por ciento de share y 1.801.000 espectadores), el hundimiento de audiencias de Rabia es una realidad. El público se ha desenganchado de la ficción, que ha bajado a un flojo 5,5 por ciento de share (948.000 fieles).

¿Qué ha pasado? Rabia sufre el problema de gran parte de nuestras actuales series que arriesgan con una premisa ambiciosa, a medio camino entre la ciencia ficción y el suspense:  el primer capítulo arranca con fuerza, existe avidez por historias diferentes y atrevidas, pero después la expectación se desinfla rápido cuando no se logra mantener la emoción graduando bien las tramas, sus clímax y sus giros dramáticos. Al contrario, se estira todo el intríngulis hasta invitar al espectador a marcharse de aburrimiento.

Se intuye que Rabia es de estas series en las que no se ha permitido definir bien una Biblia previa, que dibuje con minuciosidad el arco de la temporada de cada personaje. No ayuda la duración ‘española’ de cada capítulo, tampoco la excesiva iluminación que te saca de la historia, evidenciando los artificios de la puesta en escena low cost.

A pesa del buen elenco de actores y las buenas intenciones, Rabia ha sufrido el síndrome de la producción que, al ir viendo sus episodios, da la sensación de que nunca solucionará lo que propone. Que habrá un final abierto. Muy abierto. Que el espectacular punto de arranque planteado no tiene resolución ni para sus propios guionistas. Ya sucedió con Refugiados de La Sexta, donde poco o nada se supo de los motivos de la teletransportación masiva de ciudadanos del futuro. Ahora, de otra forma y con otro concepto, con Rabia.

Un virus que hay que frenar en nuestra ficción nacional. Su única medicina para paliarlo: no lo ruedes, si vas a dejar al espectador a medias.

@borjateran

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Tres mentiras que ha derribado el éxito de ‘Tu cara me suena’ en su emisión en viernes

19 octubre 2015 - 10:53 - Autor:

Es un hecho. Tu cara me suena se ha consolidado como programa líder en la noche de los viernes, por encima de Sálvame Deluxe. Un cambio de tendencia que ha derribado tres falsedades instaladas en la percepción de la televisión en España:

1. El público tiene la culpa de lo que emiten las cadenas. Mentira.

Los responsables de las televisiones son aquellos que deciden los programas predominantes en las parrillas, y luego la audiencia decide qué ver entre lo que hay. Y aquí ha estribado el problema de la tele de nuestro país en los últimos años: apenas se ha ofrecido al espectador una variedad real entre la que elegir. Se ha optado por el contenido fácil y homogéneo que en teoría es lo que gusta a la mayoría, propiciando la desconexión de sectores que se han sentido huérfanos de otro tipo de programas de entretenimiento.

Mientras que en las series se ha arriesgado un poco más, en programas de prime time se ha ido a lo aparentemente seguro: reality, sensiblería y talent shows con las canciones de siempre. No ha existido una mayor diversidad. Y se ha evitado esta diversidad con el argumento de que se le da al público lo que quiere ver. Tu cara me suena ha llegado a los viernes para demostrar que la audiencia sí está ávida de un entretenimiento de calidad y que hay unos cuantos millones de espectadores que rechazan de lleno los polígrafos del Deluxe y que simplemente estaban dispersos, buscando algo que les interesara. Ahora lo encuentran en Antena 3.

2. Los viernes no son día para grandes formatos de entretenimiento. Mentira.

Los viernes son el día de la semana perfecto para un gran show de entretenimiento familiar, sobre todo en el periodo otoñal-invernal, pues el público quiere evadirse en casa con diversión, pasión y creatividad. Mejor si es desconectando del conflicto y dejándose llevar por el buen humor que te hace olvidar los problemas. Eso lo tiene Tu cara me suena.

Y así sucedió también con grandes éxitos en los viernes como Un, dos, tres… responda otra vez, Qué apostamos, Grand Prix, Cruz y Raya… Otros intentos como Me Resbala no funcionaron porque el contenido del show era repetitivo, contaban con un decorado apagado (escenografía oscura sin personalidad) y no transmitían la suficiente imprevisibilidad. Esa emoción que te deja pegado de principio a fin. Y en viernes, niños y mayores pueden quedarse hasta ese final sin cargo de conciencia, ya que no ven el show con la inquietud de que hay que madrugar al día siguiente.

3. La audiencia prefiere el morbo de la polémica y huye del buen rollo. Mentira.

Hay una audiencia ansiosa del cotilleo atado a los cables del polígrafo, por supuesto, y es muy fiel. De hecho, Sálvame Deluxe mantiene su público, no se ha hundido. Pero también hay otra audiencia masiva expectante por disfrutar de un gran show de entretenimiento global como es Tu cara me suena. Su producción sorprende por la calidad de cada puesta en escena en los números musicales, siempre rizando el rizo para conectar con la expectativa del espectador, pero también durante el resto del programa: con la interacción de los concursantes, el jurado y el propio público en la grada.

TCMS y Deluxe son dos productos complementarios. Sálvame puede ofrecer un superbombazo escandaloso para arañar décimas de share, pero no compite con la grandiosidad de plató, ni con la imprevisibilidad de un espectáculo en el que cada detalle cuenta (iluminación, escenografía, guion…). Porque Tu cara me suena dibuja un programa con una gran perspectiva televisiva, que no se queda en el tópico de la lágrima, la historia de superación o la pelea. Al contrario, apuesta por la inventiva más pura del entretenimiento clásico. Como si fuera una sitcom, creando running gags (chistes que evolucionan durante las galas) y llevándolos hasta las últimas consecuencias.

Este pasado viernes, por ejemplo, además de la espectacular escenografía de cada número, Silvia Abril, en la piel de una impostada Doris Day, creó la trama transversal. Fue la desternillante mujer de época que con sus muecas y salidas de tono iba sembrando la carcajada más ingenua en la audiencia durante toda la emisión. Hasta tiró una tarta de frambuesas a Ángel Llácer. El guion del programa no deja al espectador a medias durante toda la gala. Tampoco en los últimos instantes de la noche donde, como en una telecomedia, se cierra la trama principal. Así, acaba en alto el show. Así, Llácer devolvió el tartazo a Silvia Abril. Era el desenlace que el público estaba esperando y lo hicieron coincidir con el chimpún de la canción de Tina Turner que estaba cantando Ruth Lorenzo.  Todo medido con un instinto del espectáculo televisivo encomiable.

Y Abril puso caras, con su comicidad infalible, cada vez que la cámara le apuntaba. Con una naturalidad tan brillante como vibrante, fruto de un programa con un guion complejo y completo, redondo, que es resultado de esfuerzo, horas de ensayo, trabajo en equipo y pasión por la tele. Se nota. Lo transmite. Tu cara me suena demuestra que cuando está bien hecho, el espectáculo de entretenimiento en positivo, a lo grande y arriesgado creativamente, funciona y lidera. Porque el entretenimiento de siempre no ha muerto. Sólo nos lo intentaron hacer creer.

@borjateran

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FOTOS JOSÉ IRÚN

‘Salvados’: la regeneración empezó en el periodismo en prime time

1:08 - Autor:

  • El cara a cara de Albert Rivera y Pablo Iglesias ha supuesto el récord histórico de audiencias de ‘Salvados’ con un 25 por ciento de cuota y 5,2 millones. Un dato equivalente a una gran serie de éxito, que hará replantearse al resto de partidos su estrategia televisiva en esta campaña electoral.

Sin tiempos preestablecidos, sin temas pactados por jefes de campaña, sin monólogos mirando a cámara, sin tochos de papeles encima de la mesa. Y en un bar. En un bar a pie de la realidad de la calle. Así ha sido el primer debate entre Pablo Iglesias y Albert Rivera. Lo ha conseguido Salvados.

De moderador, Jordi Évole, claro, que ha vuelto a La Sexta con la esencia de siempre. El periodismo que entiende la televisión. Y la televisión que entiende el periodismo. Escuchando, cuidando los encuadres, mimando los fondos de los planos de cámara, incorporando el sonido ambiente urbano a cada palabra y apostando por una acogedora realización. Luminosa sin estridencias, donde lo que importa es la conversación.

Y ahí está el simbólico gran paso: dos políticos en precampaña hablando sosegadamente: intercambiando argumentos y creyendo en puntos de encuentro. No han puesto obstáculos al diálogo desnudo en un prime time televisivo. La gran asignatura pendiente en España, que ha despertado tantas fobias a los candidatos a la presidencia del gobierno. Al menos, hasta ahora.

Albert Rivera y Pablo Iglesias están cambiando esta desoladora tendencia que nos ha posicionado a años luz de democracias vecinas. En Podemos y Ciudadanos comprenden que para llegar y convencer a los votantes se deben aceptar preguntas incisivas y tertulias sin guion. De hecho, en los últimos tiempos, las grandes audiencias han dado la espalda a las entrevistas o debates que evidencian estar exquisitamente cocinados por los jefes de campaña y no por los periodistas.

Y Salvados es el programa que, tras Tengo una pregunta para usted, ha regenerado (y terrenalizado) la política en prime time. No sólo con envites periodísticos, donde Évole anoche estuvo sigilosamente rápido de reflejos, también con la visión de saber enriquecer cada capítulo con contextos casi cinematográficos.

Porque, tanto en televisión como en el periodismo, los contextos son cruciales. Salvados los exprime: eligiendo bien las localizaciones y las puestas en escena que envuelven cada episodio. De ahí que Rivera e Iglesias aparecieran juntos, en el mismo coche, divagando sobre aquello que había cambiado en su existencia después de sus respectivos saltos a la primera línea de la política. El programa ha presentado así, como en una serie, a sus dos cabezas de cartel. 

Un arranque de Salvados dibujado con talento, pues se han enfrentado los problemas de los nuevos políticos con las preocupaciones de ciudadanos anónimos que, de paso, han ido realizando su propio retrato de los novatos candidatos. La sinceridad en el recorrido automovilístico de ambos políticos y los testimonios de diferentes votantes se han visualizado a través de un montaje en paralelo, que ha planteado un mañoso contraste de realidades.

Y llegaron al barrio. Y, después de una pequeña interrupción por parte de un peatón y un saludo a la camarera, se sentaron en un bar cualquiera. Aunque telegénico, sí, que hay que lucirlo bien por la tele. Pero un bar cualquiera. De nuevo, Salvados ha sacado el periodismo de donde nunca debió irse: de la realidad de la calle. Y nada mejor que debatir en un bar, porque en España, ya se sabe, donde se arregla el país es en los bares.

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Borja Terán, editor

"Soy licenciado en periodismo y he trabajado como redactor, como ayudante de realización y también desarrollando contenidos en diferentes soportes (televisión, radio e Internet). Con la mirada siempre puesta en la creación, el estudio de los viejos y nuevos escenarios audiovisuales y el desarrollo de nuevos formatos para contar historias. Porque me temo que en mi partida de nacimiento ya constaba mi curiosidad infinita por los entresijos del mundo mediático.

Esa curiosidad será el cimiento de este blog dedicado a la televisión que nos toca vivir, sin dejar de recordar la del pasado y permitiéndonos soñar con la del futuro."

 

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