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Christopher Mateo gana ‘Supervivientes 2015′ a la 1:45 de la madrugada

13 julio 2015 - 1:46 - Autor:

15 años después de aquella ingenua final del primer Gran Hermano, la fachada de Telecinco se ha vuelto a iluminar en una calurosa noche. Esta vez para acoger al ganador de Supervivientes, Christopher Mateo, que se ha hecho con el premio a la 1:45 de la madrugada, tras cantar incluso Obús su tema “qué te jodan, no voy a cambiar”.

Hora tardía, en la que ya se podían decir tacos, para propulsar el dato medio de share, pues al retrasar tanto el momento decisivo ya no hay competencia en el resto de canales que rebaje cualquier promedio de audiencia. Al contrario, sube la cuota de pantalla.

Es más, como sucedió en la pasada edición (cuando ganó Abraham), la continuidad de Telecinco no ha dudado en cortar, de cuajo, el final de la emisión de programa (al más puro estilo de las uvas-interruptus de Canal Sur) sin permitir ni siquiera a Jorge Javier Vázquez despedirse de su público.

En un disputado segundo puesto ha quedado el que parecía favorito para ganar, Nacho Vidal. Sin embargo, no ha podido con Christopher, uno de los menos famosos (hermano de un participante de ¿quién quiere casarse con mi hijo?) que ha triunfado en la eterna final de una edición de un show de personajes populares que ha demostrado que lo que menos necesita es personajes populares.

De hecho, esta temporada, sólo con el as en la manga de Chabelita y sin el efecto del morbo añadido de contar con un Paquirrín o una Rosa Benito, el reality ha logrado mejorar el resultado de audiencia de su historia, con 5,7 puntos y medio millón de espectadores más que la pasada edición (3.335 espectadores de media). Incluso el formato ha evidenciado que, para enganchar a la audiencia, no necesita ni isla.

Y es que, en la última semana, la supervivencia se ha desarrollado en el mismo Madrid, siendo las pruebas realizadas en entre los platós de la cadena en esta última noche. Y Telecinco tirará por ahí el resto del verano, pues el próximo domingo estrena Un pasaporte para la Isla, un reality que buscará al náufrago perfecto de la próxima temporada de Supervivientes.

Así la cadena no baja la guardia estas vacaciones y sigue retroalimentando sus prime times de la rentable tele-realidad, que llena muchas horas de televisión a un coste competitivo.

No hacen falta grandes inversiones en escenografía, como las ficciones, ni legiones de guionistas o actores. Sólo personas dispuestas a todo por la fama, aunque sea una fama instantánea; un maestro de ceremonias, Jorge Javier Vázquez en este caso, con la rapidez de reflejos suficiente para calentar el interés del show y un equipo sin complejos. Es el particular sello de la tele-realidad de Mediaset, que es un triunfo de la vida en directo, con sus filias y sus fobias, con lo mejor y lo peor de la televisión.

@borjateran

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‘El Españolisto’: 7 imprescindibles análisis para entender mejor nuestro tiempo (VÍDEOS)

12 julio 2015 - 21:25 - Autor:

Como Espinete, El Españolisto no existe. Es un minucioso dibujo animado que disecciona la realidad. Lo inventó El Objetivo de Ana Pastor y, esta temporada que ya ha terminado, nos ha dejado 7 radiografías imprescindibles para entender mejor nuestro tiempo:

1. ¿QUÉ PASA EN OTROS PAÍSES CON LA CORRUPCIÓN?

2. ESPAÑA, VISTA POR LOS EUROPEOS

3. MUJERES ¿AL PODER?

4. EL VOTO DE LOS JÓVENES

5. LOS TRIBUNALES MILITARES

6. EL DEDAZO EN USA

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Todos contra Wyoming

11:47 - Autor:

Llegó el día. Wyoming se somete a El Roast, el formato internacional del canal temático Comedy Central en el que un personaje relevante debe soportar las críticas de sus amigos. Con mucha comedia, claro.

Los colegas que le atacan son Pablo Carbonell, Antonio Castelo, Falete, Loles León, Yolanda Ramos, Santiago Segura y Arturo Valls. Lo mejor de cada casa. Y todos ellos capitaneados por Andreu Buenafuente, que produce el invento (a través de El Terrat) y presenta el espacio.

Reírnos de él en su cara, no como él hace con la derecha. Por eso han venido a criticarle algunos de sus seres queridos, los que saben dónde dar para hacer el mayor daño posible: los que le llaman Chechu”, sentencia Andreu.

El programa, que se grabó el pasado 16 de junio en el Teatro Barceló de Madrid (conocido por acoger Pachá durante años) y que se emite este domingo a las 22.15h, arranca con un viejo conocido de Wyoming, Arturo Valls: “Tú y yo nos conocimos haciendo el Caiga Quien Caiga. Seguro que la gente se acuerda de tu trabajo en aquel programa porque 20 años después haces exactamente lo mismo: lees los chistes que te escriben otros. No te resto mérito: para conseguir eso hay que saber leer; no todos los presentadores pueden decir lo mismo,

Y así toda la noche, una velada que terminó con Raimundo Amador y Wyoming, que zanjaron con música este programa-acontecimiento, que se estrenó con Santiago Segura en España.

Comedy Central, de esta forma, se convierte en una de las temáticas que sigue apostando por realizar programas propios en España. Lo hace con unas escenografías cuidadas, desde epicentros emblemáticos de la capital, como en esta ocasión el teatro Barceló. Un canal de Viacom, que también está recuperando la producción propia a través de MTV con el retorno de Alaska y Mario o Gandía Shore reconvertido en Ibiza Shore.

Y es que no sólo de refritos internacionales doblados vive la tele temática. Al contrario, es clave invertir en la idiosincrasia de cada país. Estamos colonizados por el universo norteamericano, sí, pero se dispara el share cuando los programas se realizan en España. No sólo el share de audiencia, también la cuota con la que el espectador se identifica con el canal. Porque la televisión es proximidad y sentirse reflejado. Y ahí las grandes cadenas temáticas tienen un papel crucial. De hecho, invertir en programas made in spain es su única forma de crecer y ser más competitivas.

@borjateran

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La otra cara (televisiva) de los rompe-audiencias encierros de San Fermín

11 julio 2015 - 11:28 - Autor:

Es una tradición. Cada año, los encierros de San Fermín atrapan grandes audiencias: históricamente son seguidos por más del cincuenta por ciento de personas que se encuentran frente al televisor, dato muy complicado de alcanzar en la actualidad debido al elevado número de cadenas.

A favor de esta elevada cuota de pantalla de los Sanfermines juega la tensión que transmite cada encierro y que, al ser una emisión tan madrugadora, casi no hay competencia en el resto de los canales, lo que infla el share hasta cifras tan colosales (esta semana han llegado hasta el 71,4% por ciento de cuota (cuarto encierro), rozando los dos millones de espectadores).

Incontestables resultados de audiencia para La 1. Porque el público siempre vuelve a TVE cuando la cadena pública está a la altura. Y el equipo de Televisión Española ha tenido la visión de convertir esta particular ‘fiesta’ en un espectacular postal de Pamplona. Porque la retransmisión de TVE ha sabido arropar a los Sanfermines con las nuevas tecnologías, impulsadas con cierta innovación en narrativas audiovisuales.

Y es que además de utilizar 25 cámaras (una con tirolina y 3 súper slowmotion) y la posibilidad de ver todas las señales de estas cámaras en rtve.es, también se ha incorporado el Periscope (app de Twitter para poder emitir vídeo en directo al mundo desde cualquier smartphone) como aliado para llegar en la emisión tradicional a sitios donde los enlaces y cables de la vieja parafernalia catódica no alcanza (un paso adelante desarrollado por la inventiva de los equipos de rtve.es). Con las posibilidades que esto conlleva para el periodismo y los programas de entretenimiento.  Los responsables de las cadenas aún no lo ven, pero el desarrollo televisivo de determinadas App será clave en el futuro inmediato de la TV. Periscope es sólo una anécdota en el camino.

De esta forma, el equipo de TVE está teniendo la visión suficiente de aprovechar las aplicaciones sociales como as en la manga para enriquecer la televisión de siempre. Para sumar. Con los Sanfermines lo están consiguiendo un poquito, rompiendo tabúes de las oficiosas e institucionales viejas retransmisiones, porque la televisión pública debe ir por delante a la hora de romper tabúes. También en la forma de emisión (y sus lenguajes).

Porque la realidad es que el mundo enredado ya ha cambiado la forma de consumir la televisión por parte de importantes segmentos de la población, especialmente las generaciones más jóvenes. Pero este escenario (multipantalla, multisoporte y multiformato) todavía ni lo vislumbran los actuales gestores de TVE. Aunque es lo que salvará a TVE.

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@borjateran

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El vídeo de ‘El Hormiguero’ que está dando la vuelta al mundo

2:28 - Autor:

El Hormiguero es más que un programa de televisión. Es un acontecimiento creativo en el access prime-time, donde esta temporada -que ha terminado este jueves- ha marcado el máximo de audiencia de toda su historia, con un 13,5 por ciento de cuota y 2,6 millones de espectadores. Gran parte de la culpa de estos buenos resultados es gracias al equipo de Pablo Motos, que no cesa de imaginar.

Ese es el principal valor del programa: su constante búsqueda de ideas con las que sorprender, entretener y, no menos importante, despertar la curiosidad. En España, y fuera de nuestras fronteras. Porque las ocurrencias de los guionistas del espacio de Antena 3 saltan al ruedo internacional. La última: una cámara oculta donde Danny León, uno de los mejores skaters del mundo, se hace pasar por un abuelo. Youtubers y medios internacionales se están haciendo eco de esta ocurrencia del fructífero guionista Jordi Moltó. El vídeo, clonado en multitud de redes sociales, suma más de 15 millones de visionados. Ya no hay quien lo pare.

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@borjateran

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De ‘Lo sabe, no lo sabe’ a ‘Hotel Glam’: 4 programas cancelados que podrían volver a tener éxito hoy

10 julio 2015 - 1:48 - Autor:

La televisión es una constante reinvención de fórmulas viejas que se adaptan a los nuevos tiempos. Por eso, en ese tiempo nuevo de regeneraciones varias que nos toca vivir, bien podrían funcionar formatos que ya fueron un éxito y que, sin embargo, se esfumaron de la programación. Argumentamos 4 posibles resurrecciones televisivas que, muy probablemente, volverían a dar la campanada.

Lo sabe, no lo sabe

Se estrenó en verano y triunfó por sorpresa. De hecho, incluso propició el no-estreno del programa que iba a ocupar en septiembre la misma franja: Guasap!. Lo sabe, no lo sabe llegó y convenció. Barato de producir, sin plató, sólo necesitaba la espontaneidad de unos concursantes encontrados en la calle y que se debían fiar de su intuición a la hora de encontrar peatones que atinaran la respuesta. Que la supieran o que no la supieran. Un buen formato que, desde variopintos pueblos y ciudades, conectaba con el alma voyeur de todo buen espectador. La habilidad de su presentador, Juanra Bonet, para jugar con cada participante fue la guinda de un pastel que terminó quemándose por una sobreexposición. Se convirtió en el programa comodín de Cuatro y la fórmula se desgastó. Lógico.Pero ya ha pasado tiempo suficiente, es un buen  formato, cien por cien español, que se puede recuperar con éxito.

El Grand Prix del Verano

El Grand Prix del Verano de Ramón García se mantuvo diez años en TVE (1995-2005) y siempre, hasta el último programa, alcanzando unos colosales datos de share. Pero desapareció, víctima de los vaivenes políticos de las gestiones de RTVE. A pesar de que el programa daba en la diana de la esencia de la televisión pública, que sabe aunar entretenimiento y participación popular, pues este concurso conseguía movilizar a los habitantes de decenas de pueblos, incentivados por la ilusión de participar en una competición televisiva y orgullosos de dar a conocer su villa al resto de España. Fue un espacio precursor de los talent shows, cuando aún no se precocinaban los perfiles de los concursantes. De ahí que el espacio transmitiera tanta verdad, ingenuidad y pasión. Era la televisión protagonizaba por la gente que está en la calle. Más allá de castings calculados al milímetro. Más allá de concursantes teledirigidos o vídeos editados. Más allá de fomentar la competición o el sufrimiento por encima de todas las cosas. En El Grand Prix lo importante era jugar, jugar por los tuyos con esa inocencia que gana la batalla a las trampas de la televisión. La televisión está huérfana de este género hecho para disfrutar en equipo y jamás obsesionado con levantar el share con conflictos prefabricados.

Los mejores años de nuestra vida

Los programas revival nunca pasan de moda. La nostalgia vende. Más aún en TVE, con su poderoso y valioso archivo. En 2009, en La 1, Carlos Sobera presentó Los mejores años de nuestra vida. Un formato que era más que un rescate de imágenes de las catacumbas de Prado del Rey: era un espectáculo de entretenimiento con un guion chispeante, que propiciaba una lucha semanal entre dos décadas. La excusa perfecta para aprender y divulgar el rico pasado de nuestro país a través de la música. El formato, además, tenía el valor añadido de que rescataba a artistas icónicos. La audiencia les volvía ver, tanto tiempo después, e incluso cantaban en directo. En Los mejores años, por ejemplo, realizó Antonio Vega su última actuación en un plató. Los más jóvenes espectadores del programa eran quienes elegían su década preferida, entre dos equipos formados principalmente por ex-triunfitos, caracterizados de la época de marras para la ocasión, junto a dos traviesas madrinas (estaba allí una novata Anna Simon, que ya apuntaba tele-maneras). El programa tenía los ingredientes para quedarse en TVE. Pero no fue así, aunque podría funcionar con una adaptación. Porque ahora nos gusta mirar atrás más que nunca y mejor aún si se hace con instinto del show de ese cabaret, algo trasnochado, que fue marca de la casa de Los mejores años.

Hotel Glam

Los realities abundan en nuestra televisión. Gran Hermano, Supervivientes, Acorralados, Campamento de Verano… Pero jamás regresó el más surrealista de todos: Hotel Glam, de 2003, que triunfó en Telecinco con los huéspedes más VIP de la fama del cutrelux. El ADN del formato contaba con un superpoder que se ha perdido en la actualidad: el programa no se tomaba nada en serio a sí mismo. Era un show festivo que no iba de nada, ni de experimento sociológico ni de convivencia para “vivir una experiencia”. Y eso otorgaba al programa una personalidad arrolladora: era el reality que terminó siendo una tele-comedia. Justo esta perspectiva es la que necesita nuestra televisión para renovar este manoseado género: un reality con encierro grabado 24 horas, con gala semanal, pero con el humor por encima de la polémica y sin normas (las normas se las reinventaban cada semana). Al ser más corrosivo y menos intenso, tal vez sería ideal para que Antena 3 recuperara el terreno perdido en los formatos de entretenimiento en directo. Algo que claramente necesita para ser más competitiva frente a una Telecinco sin rival en el entretenimiento en vivo.

@borjateran

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Vaya Fauna: ¿explotación animal o susceptibilidad extrema?

9 julio 2015 - 2:16 - Autor:

La televisión desde que es televisión siempre ha estado unida a los animales con habilidades sorprendentes. De hecho, existen perros actores que trabajan en el cine y series. Como también existen perros policías o perros guías para ayudar a personas con discapacidad.

Porque hay animales que son grandes aliados. Pero, en los últimos años, ha crecido la susceptibilidad respecto a determinados temas. En tiempos en los que la libertad creativa debería ir unida a la amplitud de miras, las suspicacias también cortan las alas de la imaginación. La audiencia catódica es menos transgresora que antaño.

Y esta tendencia, creciente, la está sufriendo Vaya Fauna: más de 145.000 firmas piden, en change.org, la cancelación inminente del talent show de animales. Poco importa su contenido en sí.

Porque, en realidad, si analizamos a fondo el programa, presentado por Christian Gálvez, nos encontramos con un show familiar que no demuestra ningún trasfondo negativo para los animales. Al contrario, Vaya Fauna parece obsesionado en transmitir valores de respeto y cuidado por la naturaleza.

Sin embargo, la indignación por el programa se ha propagado a gran velocidad a través de las redes sociales. Y esto chirría aún más al ver este concurso, que no deja de ser, en la mayor parte de las actuaciones (y salvo el oso trompetista), un programa con animales jugando con sus ‘propietarios’. Ya sea con perros que explotan globos o mascotas que corretean con su dueño.

Con este clima, hoy no se podrían haber realizado numerosos programas con los que crecimos y que fueron claves en el entretenimiento más brillante y constructivo de nuestro país. De El Juego de la Oca a El Grand Prix del Verano, pasando por Gente con Chispa o hasta el propio Frank de la Jungla, que se ha alzado como primer crítico de este nuevo formato de Telecinco. Tampoco Chico Ibáñez Serrador podría haber llenado su Un, dos, tres de elefantes, serpientes o camellos.

Pero estamos en 2015, la era de lo políticamente correcto llevado al extremo, y la susceptibilidad hace ruido como nunca. La explotación animal es terrible, pero no todo es explotación animal. Según la motivación que solicita el cierre de Vaya Fauna, también se deberían cerrar los delfinarios o los loro parks.

Aunque, claro, Telecinco aún no es propietaria de ningún delfinario o loro park. Al final, hay que saber calibrar la indignación: cuando está basada en hechos denunciables o cuando sólo propicia la censura creativa. En el caso de Vaya Fauna ni lo uno ni lo otro, pues es un formato tan flojo que terminará desapareciendo de la parrilla porque no aporta nada (ya este miércoles sufrió un considerable bajón de audiencia). La actuaciones de los participantes son poco televisivas.

EFECTOS COLATERALES

El mejor espectador es el que consume la televisión con espíritu crítico. Es necesario poner el foco en las injusticias, las explotaciones y los maltratos. De personas, niños o animales que entran en el juego televisivo, con las consecuencias que este negocio conlleva. Aunque, en la última década y en determinadas ocasiones, la pequeña pantalla también sufre el efecto colateral de la indignación por la indignación, esa que cae en la trampa de la susceptibilidad constante, y que termina siendo una cortapisa para la libertad creativa que sólo quiere inventar, sorprender, emocionar y entretener sin hacer daño a nada ni a nadie. Gajes del oficio.

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@borjateran

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7 canciones infalibles para subir el share de un programa de TV (VÍDEOS)

8 julio 2015 - 9:19 - Autor:

Va por rachas. Pero son las canciones que más utilizan los programas de hoy para conquistar al espectador. Se usan como fondo instrumental o directamente a modo de ‘fanfarria’, cuando hace su aparición estelar el presentador de turno. Son los hits que en las cadenas saben que proyectan energía, optimismo y ritmo. Son los éxitos contrastados para empezar con buen pie un programa espectáculo:

- Desde que Bruno Mars bailó su Uptown Funk en una puesta en escena sublime creada por The Ellen DeGeneres Show, todos los formatos ‘talent’ que se precien utilizan el tema de marras. De Vaya Fauna a Insuperables. En España, y en el extranjero. No hay escapatoria.

- Otro clásico. Por obra de otra clásica televisiva. Oprah hizo un flashmob pionero con The Black Eyed Peas. Así, celebró la longevidad de su show, antes de finiquitarlo para abrir su fracaso de canal. Aquella actuación fue pura adrenalina en las calles de Chicago. Desde entonces, las cadenas caen una y otra vez en esto de la positividad al compás del recurrente I Gotta Feeling. Si tu cadena tiene un talent, en tu cadena ha sonado.

- Pharrel Williams y su Happy se ha propagado como un virus. Colegios, empresas, pueblos, partidos políticos. Demasiados vecindarios u otros colectivos han cantado el temita en riguroso playback. También en televisión. Aunque la mejor actuación fue la de los Oscars de 2014. De nuevo, el equipo de Ellen DeGeneres maquinando detrás (y Meryl Streep soltándose la melena)

- La explosión de la viralidad del Gangnam Style ha hecho historia. Es el videoclip que aplastó las audiencias de Youtube. Y es que el baile del caballito es hipnótico, se versiona y reversiona casi a diario. Hasta el mítico presentador de Univisión Don Francisco lo perpetró (en un ascensor) para celebrar sus 50 años en TV. Perfecto para hacer la guasa en cualquier show. Pero, una vez más, el espacio de Ellen DeGeneres consumó una de sus mejores puestas en escena catódicas con este tema. Poniendo a todo su público a bailar con el cantante PSY en el centro de la grada. Visualmente apoteósico:

- Sexy and I know it de LMFAO ha sido as en la manga de unos doscientos talents. O más. En España, lo bordó Arturo Valls en Tu cara me suena. Fue la acertada primera actuación de una gala. Resultado: disparó el interés de la audiencia nada más empezar la emisión.

- Get Lucky de Daft Punk, con la participación estelar de Stevie Wonder, es otro hit que es un valor seguro para dar un empaque especial a cualquier programa, Es más, si suena da caché.

- Robbie William es un experto en propiciar subidón en un plató. Esté de cuerpo presente, o no. Su Candy ha aderezado el chimpún de emoción de innumerables programas. En nuestro país, sirvió de banda sonora de los últimos minutos de Splash, famosos al agua. Lo mejor del último programa, de hecho. Arturo Valls se lanzó del trampolín, junto con el ganador Gervasio DeFerr, y justo cuando sus dos cuerpos tocaron el agua de la piscina… sonó el enérgico estribillo de Candy. Aunque, del paso de este tema por la televisión internacional, también es memorable el directo del propio Robbie en el mítico ¿qué apostamos? alemán. El público crujió con el carisma del showman.


@borjateran

‘Cocineros al volante’ convence: así triunfa TVE con su particular ‘MasterChef’ sobre ruedas

9:06 - Autor:

La televisión que da hambre sigue su cauce de notoriedad. La 1 ha dado en la diana con Cocineros al Volante (13.3 por ciento de share y 1.967.000 espectadores), la competición de siete food trucks, que se lanzan a las carreteras españolas para sorprender con su particular visión de la gastronomía. Un formato que sirve para estirar la exitosa esencia de MasterChef. Incluso, para ello, ha fichado a Carlos Maldonado, ganador de la reciente tercera edición del talent, que a este ritmo se va a convertir en la estrella más famosa de la actual TVE.

Y es que estrella tiene el chico: telegénico, campechano y “genio de la cocina”, como fue definido por Ferran Adriá. Ahora, como si fuera en una spin off, seguimos viendo su arte entre fogones en este tipo de caravanas customizadas, que el programa llama ‘cocinetas’. ¿Volverá a ganar Carlos Maldonado en su nueva aventura, ahora jugando con su padre? Difícil de pronosticar, lo que está claro es que con este formato sí hay un claro ganador: TVE.

Porque Cocineros al volante es un programa de su tiempo, que mantiene valores de MasterChef, pero que además incorpora su faceta de road movie: mostrándonos el territorio nacional, sus gentes, sus costumbres, sus parajes y la reinvención de determinados platos de su rica gastronomía gracias a la creatividad de unos participantes muy particulares. Algunos manitas de la cocina, otros directamente manazas con los que el espectador puede aprender y hasta desaprender (atención a las amigas pin up, que prometen grandes momentos).

Pero Cocineros al volante no es sólo un concurso, es un espectáculo de la divulgación. Entra por los ojos, cuidando el contenido y el continente (elegantes grafismos, atractivas escenografías de las ‘cocinetas’, poderosos planos aéreos de cada localización…). Y, además, el programa cumple la principal máxima de la televisión. Es entretenido.

Un digno heredero de MasterChef que, esta vez, cuenta con Paula Prendes, como presentadora, junto a un jurado compuesto por dos chefs con sobredosis de buenrollismo, Íñigo Pérez ‘Urrechu’ y Álex Alcántara. Este último ha sido promocionado desde dentro, pues estaba detrás de cámaras en el propio MasterChef, como responsable culinario del programa, e incluso era uno de los encargados de catar los platos (y dictar sentencia) antes de que Pepe Rodriguez, Jordi Cruz y Samantha Vallejo Nágera hincaran el diente.

Alcántara sobrevivió a tanta degustación en maratonianas jornadas de grabación. Como la televisión pública está sobreviviendo al empacho de tanto vaivén en su programación. Pero esta comitiva de caravanas es esperanzadora porque, de momento, lleva a TVE a la mejor de sus metas: encontrarse con la gente, la gente de la calle.

@borjateran

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Gym Tony: así se ha convertido en un éxito que negarás ver

7 julio 2015 - 10:08 - Autor:

Nadie creía en esta serie. Su humor facilón, su falsa puesta en escena, sus actores histéricos. Sin embargo, Gym Tony ha renovado por una tercera temporada. Es más, va a incorporar nuevos actores e incluso duplicar algunos decorados para poder rodar simultáneamente más tramas. Y es que Gym Tony se ha convertido en un buen producto para Mediaset.

Pero ¿cómo es posible que funcione esta sucesión de sketches tan básicos? Justo por eso mismo, porque son gags muy sencillos de ver. Gym Tony es una serie que entra por los ojos. Es un placer culpable, que te deja pegado a la pantalla.

Es fácil zapear a Gym Tony y quedarte en Cuatro, sin saber muy bien el motivo. Lo ves sin más pretensión que dejarte llevar por los delirios de unos guiones, con cierto toque infantil, interpretados por unos actores tan exagerados como los protagonistas de un cómic. Porque hasta el colorista decorado parece sacado de un tebeo. Y Cuatro lo aprovecha, no lidera en audiencias pero sí engancha a un público complementario de las ofertas que se emiten en esa franja, calando especialmente entre los más jóvenes de la casa.

Una producción ideal para exprimir al máximo. Pues en Gym Tony la cadena no juega grandes riesgos económicos y, al mismo tiempo, crea una cita reconocible en la parrilla. No sólo eso: Mediaset también gana una ficción perfecta para reponer y reponer. Sus repeticiones casi ni se notan en una amalgama de capítulos que cuentan con el valor añadido de que encajan a la perfección en cualquier momento de la programación. Se pueden cortar o alargar. Ya sea en Cuatro o en el canal temático Factoría de Ficción.

Así que tenemos Gym Tony para rato. Una sit com sin más pretensiones que ser una evasión instantánea, pero una evasión que ha ganado caché con actores más reputados (Toni Acosta, Dani Muriel, Carmen Ruiz…) y que, por cierto, ha descubierto que Eduardo Casanova cuenta con más registros interpretativos que su archiconocido Fidel en Aída. Gym Tony ha roto con su encasillamiento. Encasillamiento que la serie no podrá jamás derribar consigo misma.

@borjateran

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Borja Terán, editor

"Soy licenciado en periodismo y he trabajado como redactor, como ayudante de realización y también desarrollando contenidos en diferentes soportes (televisión, radio e Internet). Con la mirada siempre puesta en la creación, el estudio de los viejos y nuevos escenarios audiovisuales y el desarrollo de nuevos formatos para contar historias. Porque me temo que en mi partida de nacimiento ya constaba mi curiosidad infinita por los entresijos del mundo mediático.

Esa curiosidad será el cimiento de este blog dedicado a la televisión que nos toca vivir, sin dejar de recordar la del pasado y permitiéndonos soñar con la del futuro."

 

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