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Guerra en el lunes: Antena 3 estrena ‘La Embajada’ contra Bertín Osborne y desplaza ‘Top Dance’

23 abril 2016 - 0:00 - Autor:

Pesadilla en la parrilla. La guerra entre las televisiones está causando estragos esta primavera, época clave para lanzar programas o series competitivas. Tan importante como la calidad del producto en cuestión es el horario en el que se coloca para que brille. Así que Antena 3 ha decidido mover ficha y lanzar este lunes, por sorpresa, una de sus grandes apuestas en ficción para este curso: La Embajada, que competirá totalmente con la llegada de Bertín Osborne a Telecinco (anunciada también hace solo unas horas) con una entrevista con Ágatha Ruiz de la Prada y Pedro J. Ramírez.

La serie, protagonizada por Belén Rueda, desplaza así el talent show Top Dance, que muestra claros síntomas de debilidad desde su estreno hace tres semanas y tenía toda las papeletas para derrumbarse más aún frente al fenómeno Osborne. Cada nuevo programa ha perdido seguidores y su contenido no ha destacado ni promete especialmente de cara al futuro.

De esta forma, Antena 3 pretende proteger el estreno de La Embajada en un horario en el que ha consolidado grandes éxitos en ficción, como El Tiempo entre costuras o Mar de plástico, con un target de público muy parecido a esta nueva producción de Bambú que, visto el primer capítulo en el Festival de TV de Albacete, es una especie de culebrón romanticón con sus corruptelas, amores prohibidos, tensiones sexuales, mucho malo perverso… y fiestas en la casa del embajador, claro.

En principio, La Embajada apunta a un público distinto del que puede interesarse por el programa de Bertín que, además, comienza su andadura en Mediaset con unos personajes no especialmente llamativos para el público fiel de la cadena.

Mientras, Top Dance salta al viernes, donde Antena 3 ha triunfado con otro formato de entretenimiento, Tu cara me suena. Lo malo, la competición entre bailarines no es comparable con el show de imitadores. No hay grandes números de espectáculo y los clichés entre los concursantes recuerdan a un concepto de reality ya caduco. Tampoco ayudará en el porvenir de este talent su cambio de emisión, ya que habrán pasado casi dos semanas desde el anterior directo. Mala cosa: la audiencia se desfidelizará más.

Así es la batalla de las audiencias. Como un imprevisible juego de ajedrez. Pinta a que no será el único movimiento que nos espera en los próximos días. Las cadenas se juegan una primavera jugosa para camelar al espectador y conquistar a los anunciantes. Y, de momento, hay pocos éxitos rotundos más allá de lo de siempre: Supervivientes y La que se avecina.

Por suerte, en este vaivén, los incondicionales ministéricos pueden estar tranquilos: vuelve El Ministerio del Tiempo al lunes. Esta vez, con atino, nadie les toca lo suyo. Porque son un público totalmente complementario al de las privadas. Porque TVE debe medir sus éxitos con la perspectiva suficiente y entender que juega en otra liga bien diferente a la de las audiencias comerciales: la liga de la calidad que siembra, arriesga en contenidos y marca la diferencia en las ideas.

@borjateran

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5 lecciones (televisivas) que ha dado el estreno de ‘Supervivientes 2016′

22 abril 2016 - 1:44 - Autor:

  • ‘Supervivientes’ ha sido lo más visto del jueves con 29% de share, mejor estreno de los últimos 8 años. Analizamos sus claves del éxito:

En Telecinco saben que no hay tiempo que perder. Ha terminado Gran Hermano y ya está aquí Supervivientes. El programa de náufragos ya no va tanto de aventureros, ahora se prioriza la presencia de seudofamosos con ganas de dar qué hablar al público más fiel de la cadena. Los vips reales prefieren no correr el riesgo de abrir la puerta al universo friki, así que el casting se realiza, básicamente, en los pasillos de Mediaset. Que si una madre de ¿Quién quiere casarse con mi hijo?, que si Yola Berrocal, que si un ex concursante de GH con un bañador poligonero, que si el Dioni, que si Tamara-Yurena, que si Mila Ximénez… Y todos a lanzarse del helicóptero. Momento de impacto con esa maldad natural de ver sufrir un ratito al prójimo. Pero, por lo de más, nada nuevo más allá del casting previsible. Eso sí, el formato sigue funcionando como un reloj porque demuestra cinco virtudes cruciales para el triunfo en televisión.

1. La cadena por encima del formato

Mediaset tiene muy bien engrasada la máquina de su tele-realidad. Son reconocibles para el público, no dan tregua e incluso se interconectan entre sí. Si Gran Hermano contó con Carlos Lozano, ahora la novia de Carlos Lozano participa en Supervivientes y Lozano la defiende en plató. La retroalimentación de la cadena no sólo radica en los conflictos que salpican casi todos los programas de entretenimiento, también en el intercambio de rostros. Ya sean ex tronistas de Mujeres y hombres y viceversa o colaboradores estrellas de Sálvame. Y todo con una línea visual muy parecida, con presentadores que son fichajes de larga duración y que el espectador identifica cual sinónimo de Telecinco. La cadena y su universo están por encima de cualquiera de sus programas, y eso da un apoyo de interés extra a cada estreno.

2. Culebrón con música de fondo

Supervivientes es un culebrón. Una especie de Yo soy Bea con niñera incluida. Porque aquí no falta ni la niñera. En concreto, la niñera de Chabelita, Dulce, toda una folclórica revelación (algo se le habrá pegado de Isabel Pantoja). Tampoco falta la que podría ser la prota de una telenovela latinoamericana sobreactuada, la novia de Carlos Lozano, Miriam Saavedra. Y ahí están los dos tortolitos (Miriam-Carlos), vía satélite, diciéndose melosamente lo mucho que se echan de menos y lo que se quieren. La ñoñería se recalca con música de fondo en un programa que no olvida dibujar los conflictos incluso antes de que realmente se produzcan. Ya se lo ha dicho Jorge Javier Vázquez a Carlos Lozano: “sabes que ya están todos en contra de tu chica”. Empezamos bien.

3. Guion bien estructurado que parece pura improvisación

La mejor improvisación es la que está ensayada. Y Supervivientes lo evidencia. Es un formato perfectamente estructurado. Y lo dicho, hasta los conflictos parecen bien definidos de antemano. Después ya surgirán otros, pero, como en una serie, es importante apuntar las posibles tramas incipientes (este va a estar enemistado con esta, estos dos se gustan…) desde el primer episodio. Para tener al público ojo avizor desde el estreno.

4. Tomarse muy poco en serio

El programa no tiene miedo al gag. Tampoco a bordear los límites de lo políticamente incorrecto. Y lo hace desde el buen rollo, no desde la intensidad impostada. Aunque se pongan intensos, existe una cierta ironía en cada momento, que relativiza todo, se ríe y es travieso. El humor es una de las claves del éxito actual de Supervivientes.

5. La importancia de un presentador que escucha y juega

En todas las anteriores características, la figura del presentador es esencial. Supervivientes tiene al que probablemente es uno de los mejores de nuestra televisión actual: Jorge Javier Vázquez. Porque escucha, va por delante del guion y está atento a lo que sucede: engrandece el formato con cada comentario, con cada movimiento, con cada salida de tono. Porque es la antítesis del presentador perfecto: es corrosivo, socarrón, algo irreverente y muy inteligente. Juega con cada participante, lanza pullas que conectan con la complicidad del público y saca una rapidez de reflejos que enriquece cualquier programa que presenta. Vázquez es el pilar de Supervivientes y un ingrediente trascendental para el show. Sin él, el formato sería otro. Jorge Javier representa la televisión de autor, que deja huella.

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‘El Príncipe’ dice adiós con un capítulo de infarto y un final no apto para todos los gustos

21 abril 2016 - 0:55 - Autor:

Los creadores de El Príncipe no mentían cuando anunciaron en Lainformaciom.com que el último capítulo dejaría pegados a los espectadores de principio a fin. El desenlace de la serie de Telecinco ha sido intenso, dramático y trágico. Atrevidos los guionistas, que se han decantado por un final nada feliz ni complaciente.

El cierre de El Príncipe, repleto de acción de infarto, ha sido coherente con la serie. Una serie que ha osado abordar un tema peliagudo y de candente actualidad, el yihadismo, en un conflictivo barrio de Ceuta llamado El Príncipe. Y sus guionistas han sido valientes hasta las últimas consecuencias, haciendo disfrutar y vibrar al espectador con un argumento truculento que es reflejo de una indudable realidad pero, esta vez, desde la tranquilidad de saber que es sólo ficción.

Y, entre tanta truculencia, quizás un final feliz habría resultado especialmente postizo. Pero a la audiencia no le gustan los finales tristes, y encendidas están siendo las reacciones en Twitter. Más o menos lo que ocurrió cuando acabó “Sin tetas no hay paraíso“.

Pero así son los finales. Y este es el de El príncipe, una serie que pasará a la historia de Telecinco como uno de sus grandes éxitos de ficción. Un acierto con el que han dado en la diana a la hora de una coctelera perfecta para el público de Mediaset, con su toque de realidad, su historia de amor, sus dosis de acción y sus secuencias de sexo y actores cachas descamisados.

Y todo condensado en dos únicas temporadas que han evitado la tentación de alargar y desvirtuar la historia. Nos quedamos, pues, con la profética frase que abrió El Príncipe y que también la ha cerrado: “En El Príncipe todo acaba en agua salada, en lagrimas o en el fondo del mar“.

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Así fue la primera vez de Espinete en televisión (y así nos emocionó)

20 abril 2016 - 10:18 - Autor:

Tras el fracaso de la Gallina Caponata en las predecesora versión española de Barrio Sésamo, TVE solicitó, al prestigioso diseñador de teleñecos Kermit Love, la creación de una animal más a acorde con nuestra ‘patria’. Una águila fue el bicho elegido. Pero, por suerte, Kermit estaba hasta arriba de trabajo y, en vez de realizar un rapaz nacional, convenció a la dirección de la cadena pública con un gigante rosa que había imaginado, en realidad, para el Barrio Sésamo de Israel.

Esta semana, el archivo de RTVE, que está realizando un excelente trabajo de divulgación de la historia y valor de la televisión pública, ha recuperado la primera vez de Espinete en la televisión de España. Ver el primer capítulo en el que apareció el puercoespín es toda una experiencia. Porque aquella televisión infantil era una experiencia.

¿Por qué experiencia? El primer episodio va intercalando la aparición de Espi con vídeos costumbristas de esta España nuestra, que entraban a capón, entre secuencia y secuencia de la trama de la calle del Barrio Sésamo, y que no contaban con ninguna explicación. Ni voz en off, ni rótulo alguno. Sólo las imágenes, su sonido ambiente y alguna que otra canción popular.

Carnavales tradicionales, deportistas de trainera entrenando, haciendo pesas y cambiándose de ropa; la vida de los niños en la montaña dando de comer a sus vacas y otros retratos de la diversidad de nuestro país se iban introduciéndose en la trama del programa. Sólo bastaba la fuerza de la imagen para dar en la diana de la curiosidad del niño (y del mayor).

“¿Cómo entendían esto los niños?”, se preguntarán los gurús de la televisión de hoy al observar esta edición del programa. Ahora son tiempos en los que se prima dar al espectador todo excesivamente masticado. Se cree que no tiene paciencia y necesita un aluvión de impactos visuales para entender y no irse. Aunque una planificación de contenidos como esta de Barrio Sésamo seguiría despertando una fascinación lógica en la audiencia de hoy. Porque la televisión también es descubrir en la máxima expresión del término descubrir. Incluso descolocando.

Y en 2016 observar el primer episodio de Espinete en Barrio Sésamo descoloca. Allí estaba Chema, el panadero, el entrañable abuelo quiosquero, Ana (con una interpretación muy loca) y, por supuesto, los niños (con una Ruth Gabriel flipando con la trastienda técnica de la tele y se notaba, pues no dejaba de mirar a los cámaras de reojo).

Era un capítulo para presentar personajes. Sin más. Pero lo hizo con atino: nos mostró a un Espinete con una reconocible y abrazable timidez infantil. De hecho, estuvo la mayor parte del episodio sin hablar. Así los guionistas dibujaron una personalidad tremendamente identificable para los propios niños de aquella generación EGB:  tímidos pero con ganas de imaginar aventuras.

La voz y expresividad de Chelo Vivares, la actriz que estaba dentro de Espinete, pusieron el resto. Su interpretación hizo al muñeco emocionantemente querible. Se había aprendido de los errores de Caponata y la nueva etapa de Barrio Sésamo entendió mejor la función de un programa infantil desde la televisión pública: retratar y aprender de las peculiaridades de la idiosincrasia de un país que había pasado la edad del pavo de la democracia (justo lo que falta ahora a TVE). Por eso recordamos tanto a Espinete, porque es uno más de nosotros mismos. Y porque su Barrio Sésamo corrió riesgos inconscientes de narrativa audiovisual, como en aquel primer episodio, que desde el primer minuto creyó en la inteligencia de la curiosidad de su pequeño espectador.



> Puedes ver el programa a pantalla completa en rtve.es, pinchando aquí

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‘El Príncipe’: la fórmula de un éxito de audiencias hasta el último minuto

1:16 - Autor:

Llegó el día del final. Llegó el desenlace de El Príncipe, una de las ficciones más vistas de los últimos tiempos. Telecinco ya ha puesto un reloj, con una cuenta atrás, para que nadie se olvide que esta noche termina su serie estrella.

Y el gran éxito de la producción tiene mucho que ver con que su final sea este mismo miércoles, pues la cadena no ha estirado la duración estipulada, a pesar de los excelentes rendimientos de audiencia. Un gran acierto: así el guion ha definido el arco de las vidas de los personajes en su tiempo exacto. Sin desvirtuar la historia. Sin necesidad de tramas infladas.

Han sido dos temporadas, la segunda dividida en dos partes, que han logrado conjugar el retrato del CNI con el lado más emocional del amor, que engancha al público masivo.

En ese equilibrio, entre la tensión del romance apasionado y la acción policíaca, han estado las bases del furor televisivo de una serie que ha contado con un arma fundamental: no se relaja. Nunca. Al contrario, sus capítulos son trepidantes y suelen acabar en alto, dejando pegada a la audiencia a la pantalla a través de unas tramas frenéticas que, además, entran por los ojos.

Porque El Príncipe es bonita de ver. Es luminosa, desprende color y cuenta con un casting de actores atractivo en toda la magnitud de la palabra: Hiba Abouk (Fátima), Rubén Cortada (Faruq), Álex González (Morey) o José Coronado (Fran Peyón) transmiten una luz aspiracional en el espectador: enamoran, aunque te caigan mejor o peor las vidas de sus personajes.

Y, sobre todo, El Príncipe llama a las cosas por su nombre. En unos años en los que las ficciones nacionales se sumergían en épocas pasadas o universos imaginativos, con un cierto miedo a tratar temas actuales, esta producción ha hablado de yihadismo y ha puesto en el mapa a un barrio, El Príncipe, en Ceuta, deslocalizando las tramas de Madrid.

El final gustará más o menos, emocionará o decepcionará, pero El Príncipe ha alcanzado su objetivo: emocionar audiencias millonarias gracias a un trabajo bien hecho. Sus creadores han tenido muy clara la historia que querían contar y como la querían contar. De principio a fin. O eso parece. Y han conseguido dosificar los giros de guion con una inteligencia emocional apabullante para evitar que el espectador perdiera el hilo y se fuera olvidando paulatinamente de la serie, el gran problema que sufren gran parte de las ficciones españolas actuales.  El Príncipe ha corrido mejor suerte en contenido y, no menos importante, en horario de programación. Telecinco ha confiado en ella. La audiencia, también.

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La inteligencia del asalto a Telecinco de Carlos Lozano

19 abril 2016 - 9:02 - Autor:

Carlos Lozano no ha ganado Gran Hermano VIP, pero es el concursante que más sale beneficiado de su paso por el reality de Telecinco. El presentador ha jugado bien las cartas. Ha participado en la edición del formato con todas las consecuencias: mostrándose tal como es, mojándose e implicándose en los conflictos, y hasta ha conseguido movilizar a su favor a unos espectadores que ya le habían olvidado.

Lozano ha regresado con fuerza. Y escrúpulos, los justos. Sabía que esta era su oportunidad, probablemente la última. Su experiencia delante de las cámaras ha propiciado precisamente que no se haya olvidado en ningún momento de la existencia de las cámaras dentro de la casa de Guadalix de la Sierra, usándolas siempre a su favor, decidido a no defraudar a la cadena que le ha traído de vuelta.

Objetivo logrado. Porque en Telecinco han visto que el presentador aún tiene filón por exprimir. Y han continuado con el show, dándole un puesto de trabajo, en directo, en la última gala del reality. Será presentador de Granjero busca esposa en Cuatro. Golpe de efecto perfecto para crear expectación sobre cómo será su regreso y arrastrar así a la audiencia de GH al docushow cazapareja.

Pero no queda ahí la cosa: la cadena manda a su novia, Miriam Saavedra, a Supervivientes, que comienza este jueves. Una vez más, estrategia redonda. Así se retroalimentan programas, enganchando tramas y, en consecuencia, público. Y se podrá tener también a Lozano en plató defendiendo a su novia o incluso llevarlo a la isla de visita, si es necesario introducir un elemento externo que impulse el conflicto y genere un repunte de emoción.

De hecho, Lozano, como buen profesional del showbussines que se las sabe ya todas, será seguramente obediente y aceptará instrucciones de la dirección de los programas si necesitan de sus servicios en esto de calentar la tele-realidad con algo de conflicto. Al fin y al cabo, Telecinco no es territorio extraño para el presentador, pues la cadena nació con su imagen, cuando era modelo. Él fue rostro del vídeo con el que arrancó la cadena allá por 1990. Un vídeo que sirvió para introducir una gala realizada, con toda la pompa y Miguel Bosé al frente, desde el Teatro Lope de Vega de Madrid, hoy sede del musical de El Rey Leon.

Ahí, en ese incipiente Telecinco, nacía una carrera de largo recorrido catódico. En Telecinco además presentó La Ruleta de la Fortuna. Luego vendría El Precio Justo en TVE y, por supuesto, su gran éxito Operación Triunfo, el fenómeno social. En medio, fue hasta chico Almodóvar en Todo sobre mi madre. La última vez que que le vimos trabajando en España fue en una gala musical de José Luis Moreno en la noche de Reyes de 2015, en TVE.

Lozano nunca ha sido el mejor presentador, pero sí ha contado con el elemento que le hizo triunfar: su campechanía imperfecta y su capacidad para apuntarse a un bombardeo. Tiene algo de lo que tiene Bertín Osborne, pero con un tinte de guaperas metepatas, a lo que se suma actualmente una aureola de decadencia casi entrañable: de presentar un programa que veían doce millones de espectadores y paralizaba el país… a compartir sofá con Sema, un adosado de Chabelita.

Es un personaje, por tanto, con mucho de apasionante. Telecinco lo ha visto claro. Veremos qué nos depara su resurrección mediática. No será raro que se pasee por otros realities y que él mismo concurse en Supervivientes el año que viene. Estará en su salsa, porque, sin duda, Carlos Lozano es todo un superviviente.

@borjateran

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‘Top Dance’ suspende en directo: caos en el plató

1:25 - Autor:

Caos en el plató. Es el título que podía resumir la primera gala en directo de Top Dance. Lo que parecía que iba a ser un gran espectáculo de baile se ha transformado en una desorganizada gala, que evidenciaba falta de planificación y coordinación entre equipos. Un show que, en vez de conquistar al espectador con coreografías insuperables, ha intentado engatusar a la audiencia a través de unas cuantas emociones y conflictos de manual.

Aunque el problema también ha estado en que el público aún no conoce los nombres de los concursantes y la realización del programa se lo ha puesto muy difícil a la hora de reconocer sus caras, pues incluso en los veredictos del jurado ha sido complicado saber a quien se estaban dirigiendo, ya que despistaban los propios planos de reacción que enfocaban a los bailarines. ¿A qué pareja de las dos que competían, en cada tanda, estaba evaluando Bustamante, Mónica Cruz y Rafael Amargo con sus palabras? Ha sido complicado saberlo. Hasta el propio presentador, Manel Fuentes, ha dudado.

Y así ha sido toda la noche: un despiste con vídeos que se cortaban antes de tiempo (esto se puede solucionar en próximas galas poniendo una cartela animada con el logo del programa al final -como se hace en Gran Hermano-, un truco que avisa con sólo un golpe de vista al equipo de realización del momento exacto en el que termina la pieza), con vídeos repetidos, con vídeos cortados en plena declaración de un participante por pausas publicitarias que entran a machete (esto se debe a una falta de comunicación entre realización y continuidad de Antena 3) y con unas actuaciones mostradas con una tosca coreografía de imágenes y una iluminación de supermercado, demasiado plana para un talent, desluciendo el trabajo de los concursantes.

Tampoco ha ayudado en la calidad catódica que, cuando los bailarines terminaban su ‘coreo’,  entraba tan rápido un regidor en el escenario con los micros de mano que rompía el clímax de la posición final de cada número. Y en televisión se ha visto, evidenciando en la audiencia la tensión de la trastienda del programa. Pero tan importante es el ritmo como dejar respirar las actuaciones.

Top Dance ha suspendido en su puesta en escena. No está al nivel de factura televisiva de los shows de estas características a internacionales. Tampoco al nivel del canal que lo emite, Antena 3, que ha demostrado que en España se pueden hacer directos impolutos (en puesta en escena, realización y contenido) gracias a las galas de Tu cara me suena.

No sucede lo mismo en Top Dance. Un formato que, en su primera emisión en directo, cuando parecía que no podía ir peor, al más puro estilo de Alfombra Roja Palace de José Luis Moreno, dejó a una pareja de concursantes patidifusos en el centro del plató, con su posición lista para bailar, porque metieron la base musical de otros compañeros. De fondo se escuchaba a Manel Fuentes darse cuenta del problema. Salió. Y, con su habitual profesionalidad, continuó la gala como si tal cosa, intentando dar una sana positividad a un formato en el que las votaciones son en negativo. Aunque el mismo comunicador, curtido en estos saraos, evidenció nerviosismo en determinados momentos. Su tono no era el habitual, aquí más intenso, más descontrolado. Normal, porque Top Dance parece más una lenta función de fin de curso que un asombroso show de baile digno de un prime time. Resultado: el programa sigue su descenso de audiencia. Este lunes, segunda opción de una noche sin competencia con un 13.1 por ciento de share y 1.776.000 espectadores.

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‘La ruleta de la suerte’: las claves del éxito del concurso más ruidoso de la televisión (VÍDEOS)

18 abril 2016 - 2:21 - Autor:

La ruleta de la suerte, de Antena 3, entra hoy en el codiciado club de los programas que pasan la barrera de los diez años ininterrumpidos en emisión. Aunque, en realidad, son muchos más, pues este formato viene triunfando en la televisión internacional desde enero de 1975.

El culpable de este éxito (eterno) es del mítico presentador y creador de formatos Merv Griffin, que en 1973 se sacó de la manga un concurso llamado Shopper’s Bazaar. La dinámica consistía en poner a diferentes concursantes a jugar dentro de unos grandes almacenes de cartón-piedra. Incluso se grabó un piloto. Pero no gustó. Nada.

Sin embargo, en esta particular tienda-plató destacó un panel y una rueda que atesoraba soñados artículos (muy caros) de los grandes almacenes. Así que la cadena NBC simplificó el show, quitó barroquismos y se centró en La ruleta de la fortuna.

Desde entonces, la fórmula del éxito de este formato parece infinita. Sólo ha cambiado que ya no hace falta una legión de técnicos, cargados de destornilladores, para cambiar las letras del panel. Ahora basta con una pantalla de Leds y un buen sistema informático. El resto sigue igual: una ruleta, tres concursantes, una azafata, un maestro de ceremonias y la bancarrota, claro. De hecho, la fórmula ha sobrevivido a las turbulencias de la competencia televisiva norteamericana hasta resurgir de sus propias cenizas, una y otra vez, manteniéndose en emisión sin tregua.

También en España. Ahora celebrando su décimo aniversario con Jorge Fernández. Pero, antes, en nuestro país, vivimos otras versiones con un aluvión de presentadores que aguantaban lo justo en el formato. En Antena 3 con Mayra Gómez Kemp (1990), Ramón García (en el verano de 1990), Irma Soriano (1990-1991), Bigote Arrocet junto a Mabel Lozano (1991-1992) o Belén Rueda (1992). Después en Telecinco con Fernando Esteso (1993), Jesús Vázquez (1993-1994), Andoni Ferreño (1994-1995), Goyo González (1995-1996) e incluso Carlos Lozano (1996-1997).

Un éxito que traspasa el tiempo por la sencillez, esa que no tenía el formato inicial de Griffin: un juego fácil para toda la familia, con unos paneles que esconden frases sencillas de adivinar desde casa y con esa fascinación que desprende la tensión del azar. Sin olvidar un casting de concursantes, para amar u odiar, donde es más importante disfrutar del show que saber latín.

Aunque la versión actual de La Ruleta también cuenta con un factor para el triunfo que no podemos dejar escapar: el ruido que emana el público que está en plató, que está presente constantemente en imagen ya que se sitúa detrás de los concursantes.

Un público que es la grada que más trabaja de toda la televisión. No paran de impregnar ritmo al show gracias a su alboroto. Sus cánticos, tan pegadizos como absurdos, intentan que no decaiga la sensación de fiesta. Hasta durante una época estos profesionales del estruendo contaron con panderetas, a las que aporreaban con soltura.

Un poquito más duro, un poquito más duro“, “No pares, sigue, sigue”, una particular versión de la “Macarena“ u otra de “Mamachicho me toca” son algunos de los cánticos. Quién le iba a decir a los directivos de Antena 3 que uno de sus mayores éxitos de entretenimiento lo iban a conseguir con un público cantando un tema icónico de Telecinco…

@borjateran

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La entrevista de Jordi Évole a Arnaldo Otegi: lo que se nos olvidó del periodismo

17 abril 2016 - 22:28 - Autor:

Jordi Évole ha entrevistado al líder de la izquierda abertzale, Arnaldo Otegi, pocas semanas después de su salida de prisión. Ha sido la primera entrevista que éste concede a una televisión de ámbito nacional, tras la publicada por The New York Times días antes de su puesta en libertad y la emitida por la autonómica vasca EITB hace más de un mes.

Un programa más de Salvados que, en cambio, ha generado una extraña polémica. Incluso antes de emitirse la propia entrevista. Una entrevista que se ha introducido con un recorrido sonoro por los diferentes enfoques que realizaron los medios de comunicación el día de la salida de prisión de Otegi. De la SER a la COPE.

Un repaso plural que ha dado paso a una entrevista casi desnuda, que no ha necesitado mucho más que un plano y un contra plano, en la que Évole ha enfrentado a Otegi a pasajes de la historia de ETA como el atentado de Hipercor y el secuestro y posterior asesinato de Miguel Ángel Blanco. Además, el programa también ha aportado los profundos testimonios de las hijas de Fernando Buesa y José Luis López de Lacalle (introduciendo la pantalla partida, para ver la reacción -o no reacción- de Otegi, porque en la buena forma de entender la televisión de Salvados es tan importante la comunicación verbal, como la comunicación no verbal).

Pero, entonces, ¿no se puede entrevistar a Otegi? ¿por qué? El periodismo no es silenciar aquello que nos violenta. Al contrario, el periodismo es trazar un retrato lo más completo y complejo posible de la realidad. La buena, la próspera, la trágica y perversa realidad.

Sin embargo, ha existido una cierta tendencia de algunos sectores en confundir la esencia del periodismo con una especie de omisión tutelada de determinados temas. Pero eso no es el periodismo. Porque el periodismo no es tutelar la información. El periodismo es ir al fondo y contextualizar hechos. El periodismo es no dejar preguntas en el tintero para que el espectador, que es inteligente, extraiga sus propias conclusiones.

Y por ese sendero ha ido Salvados este domingo con una entrevista lógica en el ADN periodístico y necesaria, además, para completar la radiografía sigilosa que está realizando este programa de nuestro tiempo y que servirá de valioso fondo documental para las próximas generaciones. Y en esta labor, hay que retratar todo, para no olvidar nada y seguir prosperando.

Salvados tendrá ediciones mejores o peores, pero lo que está claro es que el equipo del formato de La Sexta, con Évole a la cabeza, hace su trabajo: retrata a una sociedad, radiografía sus realidades, con sus grandezas y miserias, y pregunta a los protagonistas de esas realidades.

> Lo que tienen que aprender las facultades de Comunicación de Salvados

@borjateran

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Lo que no sabías de la imitación de Atina Turner de ‘Martes y Trece’ (VÍDEO)

11:37 - Autor:

Es una de las imitaciones más celebradas de Martes y Trece. Es Millán Salcedo, con un helecho en la cabeza, parodiando un videoclip de Tina Turner.

Aunque para los anales de la historia de la televisión esta actuación tiene otro valor añadido, además de la característica comedia inteligente del dúo de la empanadilla, pues el sketche de Atina Turner fue lo último que inmortalizó un gran decorado de 100.000 metros cuadrados, al estilo de las grandes producciones de Hollywood, que tuvo TVE.

Esta espectacular escenografía reproducía la Gran Vía madrileña (con réplica incluida de la mítica parada de metro de la Red de San Luis -entre Montera y Gran Vía-) y determinadas zonas del barrio Lavapiés a principios del siglo XX.

Se utilizó para los exteriores de la serie La forja del rebelde (los interiores se recrearon en los ya también derribados Estudios Buñuel) y, como no se encontró otra utilidad para el lugar, desapareció.

En España no hay costumbre de reutilizar y rediseñar los decorados de exteriores para amortizar mejor la inversión y que sirvan para nuevas producciones e incluso como elemento de atracción turística, como realizan los norteamericanos constantemente. Esto no es Hollywood.

Así que ahora, cuando toca rodar en una gran calle, estilo Gran Vía en los años 30, hay que irse a un parque temático como la Warner Bros, donde un tramo imita a una manzana de Nueva York. Ahí se ha rodado, por ejemplo, el capítulo sobre Houdini de El Ministerio del Tiempo.

En esos terrenos en los que cantó la particular Atina Turner ahora se levanta la Ciudad de la Imagen, polígono industrial dedicado al audiovisual, muy cercano a Prado del Rey (sede de TVE) y en el que se encuentra Telemadrid y determinadas productoras del sector. Pero ahí también estuvo la Gran Vía. Una Gran Vía espectacular:

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@borjateran

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Borja Terán, editor

"Soy licenciado en periodismo y he trabajado como redactor, como ayudante de realización y también desarrollando contenidos en diferentes soportes (televisión, radio e Internet). Con la mirada siempre puesta en la creación, el estudio de los viejos y nuevos escenarios audiovisuales y el desarrollo de nuevos formatos para contar historias. Porque me temo que en mi partida de nacimiento ya constaba mi curiosidad infinita por los entresijos del mundo mediático.

Esa curiosidad será el cimiento de este blog dedicado a la televisión que nos toca vivir, sin dejar de recordar la del pasado y permitiéndonos soñar con la del futuro."

 

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