La Ciudadanía que propugna el PP fracasará igual que la del PSOE
¿Es bueno hablar y estudiar los valores ciudadanos en la escuela? Sí. ¿Podrá implantarse con éxito la asignatura sobre valores ciudadanos y constitucionales que propone el PP? Rotundamente no. ¿Por qué?
1. El partido que ahora quiere modificar la ley de Ciudadanía criticó su misma existencia en el momento que apareció. Entonces ¿para qué cambiarla? Lo lógico sería suprimirla o reconocer que se equivocaron cuando la criticaron en su momento. Al no hacer ni una cosa ni otra, resulta previsible que la nueva Ciudadanía impulsada por el PP tenga aun menos respaldo que la del PSOE: no la apoyarán ni detractores ni muchos simpatizantes. Como muestra, un botón: Si ya están discutiendo sobre el mismo nombre de la asignatura: ¿qué cabe esperar cuando traten del temario?
2. El programa y el contenido de esta asignatura hunde sus raíces en cuestiones filosóficas tan profundas y controvertidas que resulta iluso prever acuerdo en menos de cuatro años. Estamos de acuerdo en el concepto de democracia, pero… ¿y el de “familia”? ¿y el de “matrimonio”? Si los señores diputados, y la misma sociedad, discute agriamente sobre estos conceptos, ¿resulta justo enseñar (y calificar) a unos niños por algo que ni los mismos representantes ciudadanos se ponen de acuerdo? Si ir más lejos el PP ya anunciado que van a cambiar la asignatura, a la que califica como “adoctrinamiento”. ¿No será mejor suprimir directamente la que hay y crear otra consensuada antes de obligar a los niños a estudiarla? En este acuerdo, no lo olvidemos, deberían participar los padres y profesores, no sólo los políticos.
3. La sociedad no reclama una asignatura sobre Ciudadanía. La encrespa, que es distinto. Me explico: nadie convocará manifestaciones multitudinarias ni huelgas ni gran contestación social por un problema de este cariz, al contrario de lo que en su día ocurrió con la guerra de Irak, la reforma laboral o el aborto. Tampoco será una prioridad para los políticos. Lo será, eso sí, para algunos lobbies de uno u otro signo, interesados en que prevalezca su punto de vista, así como para los medios de comunicación, que se harán eco de la polémica. Lo cual contribuirá a crear una ilusión óptica: tendremos la sensación de que estamos jugando la final de la Champions cuando en realidad se trata de un amistoso de Tercera División.
4. Lo peor de todo: crea una polémica que distrae de problemas mucho más urgentes en Educación. Sufrimos un fracaso escolar pavoroso, unos profesores desmotivados, una juventud desempleada, escasez de recursos…. ¿es momento ahora de priorizar la discusión del problema educativo en torno a una asignatura que no resuelve ni uno sólo de los problemas urgentes que nos acucian? Es lo que acaba de conseguir el ministro Wert con su comparecencia.
¿La solución? El acuerdo. Costará un tiempo, pero menos del que perderemos evitándolo.
Hay un punto común entre quienes apoyan las propuestas educativas del PP y quienes prefieren las del PSOE. Me centro exclusivamente en estos dos partidos porque sólo ellos disponen de los diputados suficientes en el Congreso para impulsar cambios legislativos en Educación. Tanto uno como otros saben, aunque no siempre lo proclamen, que no es bueno ni práctico cambiar de ley de Educación cada vez que los ciudadanos otorgan su confianza a uno de los dos grandes partidos. Lo sabía el ex ministro Gabilondo. Lo sabe el actual ministro Wert. Lo sabe Rubalcaba y lo sabe Rajoy, ambos ex titulares de la cartera de Educación.
Eso obliga al consenso. No hay más salida. Cualquier otra opción acabará perjudicando a niños y jóvenes.
Consenso amplio, incluyendo a padres y profesores. Los políticos lo consiguieron con el terrorismo y nos fue mejor a todos. Otro tanto ocurrirá con la asignatura de Ciudadanía, en particular, y con el sistema educativo en general.


Juan Bosco Martín Algarra
5 Comentarios
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Efectivamente, hay problemas mucho más importantes en el sistema educativo que Educación para la Ciudadanía, pero es cierto que el enfoque de la nueva asignatura mejora en mucho lo que había.
Comentario Publicado por: Angustias | 1 febrero, 2012 - 20:29
Es cierto que la educación en España tiene problemas más importantes que Educación para la Ciudadanía. Creo que como un primer paso la decisión del PP es acertada y además cumple un compromiso electoral. Lo que también es cierto es que cuando a una asignatura se le dedica una hora semanal, ya se está diciendo la importancia que se le quiere dar. Es imposible que una asignatura aporte algo sustancial con esa cara horaria. Lo lógico sería que el PP en un segundo momento eliminara la nueva Educación Cívica y sus contenidos los integrara en la asignatura de Geografía e Historia.
Comentario Publicado por: Chumas | 1 febrero, 2012 - 20:37
Menos mal q los padres nos encargamos de proteger a nuestros hijos de los políticos y de las leyes. Eduquemos tambien a los padres
Comentario Publicado por: Guille | 1 febrero, 2012 - 22:00
Como bien dices, no basta con cambiarle la cara y algo del fondo a EpC. Ni siquiera suprimirla. Hay que ir más allá. Si no queremos seguir generando burros de vida fácil, espíritu frágil y valores ni-ni-ni (ni sabe ni piensa ni quiere) también hay que devolver a los docentes la autoridad y la dignidad perdidas (masacradas); a los alumnos los valores de esfuerzo y respeto (a profesores y a sí mismos); y a las familias el papel de educadores en cuestiones morales y de conciencia, que nunca debió haber quedado en manos de los profesores.
Sólo discrepo contigo en una cuestión, Bosco: la Educación no es un tema baladí. Al contrario, es la base, la esencia de la persona. Por eso les interesa tanto a los políticos moldearla a conveniencia. Saben que a los 18 años esos niños ya pueden votar…
Comentario Publicado por: Pepe Álvarez de las Asturias | 2 febrero, 2012 - 13:12
Hola, soy profesora y madre y me parece un blog con mucho interés, (aunque quizás ningún tiempo sea fácil cuando se trata de educación). Lo recomendaré a amigos y colegas. Sugiero como posible tema que un replanteamiento del concepto de autoridad porque creo que es una palabra con mala prensa y que, sin embargo, encierra un concepto fundamental. Creo que los profesores hemos pasado a ser “coleguillas” de los alumnos en un deseo de romper distancias. Francamente, pienso que, en gran medida, el resultado es que ha aumentado la falta de respeto, se ha resquebrajado el concepto de autoridad y no ha mejorado la cercanía porque esta se consigue de otra manera. Otro cambio importante y creciente es la injerencia de los padres en asuntos académicos que creo que no les corresponden (notas, principalmente), y, quizá, al mismo tiempo el temor de las direcciones de los centros (concertado en mi caso, no sé si en la pública será parecido) a tomar medidas disciplinares serias contra alumnos que las merecen y las necesitan para su formación humana.
Comentario Publicado por: meri | 2 febrero, 2012 - 17:13