Pues a mí no me serena el ánimo su dimisión, señor ex Vicealcalde de Madrid
España es el único país del mundo donde los políticos dimiten por no haber hecho nada mal. Ya lo vimos con Santiago Cervera, que dimitió “por ser una víctima“. Ahora vuelve a ocurrir algo similar. “Seguro que he cometido errores”, ha dicho el ya exvicealcalde Miguel Ángel Villanueva… pero no ha citado ninguno. Entonces, me vuelvo a preguntar, ¿por qué dimite?
La respuesta que da Villanueva resulta absurda: “dimito para serenar el ánimo”. ¿Qué significa eso? ¿Qué ánimo apesadumbrado por la muerte de cinco jóvenes puede serenarse después de que usted dimita sin reconocer ningún error? ¿Para qué dimite, insisto? ¿Los ánimos de quién pretende serenar?
La respuesta es muy sencilla: los ánimos de su propio partido, los de su jefa, Ana Botella, los de su partido, al que le sobran frentes abiertos.
En su nebulosa comparecencia Villanueva se ha expresado con toda claridad: “espero que mi dimisión ayude a rebajar la tensión y la presión”. Pero.. ¿quién ha dicho que la tensión sea mala? No lo es, cuando ayuda a depurar responsabilidades políticas (y penales). Si la presión sirve para prevenir que una tragedia como la del Madrid Arena vuelva a suceder… ¡viva la presión!
“Lo que pasa es que”, pensarán algunos, “la política funciona así: con cabezas de turco”. Pues va siendo hora que cambiemos tanto la política como el chip ciudadano, que parecemos muermos. No basta pedir perdón. Hay que pedir perdón por algo concreto: por una falta, por un delito, por un pecado…en resumen: por un determinado acto que se ha hecho mal. Sin embargo, todavía ningún responsable del ayuntamiento de Madrid ha salido a decir algo como:
- Sí, dimito porque hemos trabajado con una empresa responsable de una catástrofe.
- Sí, nos equivocamos al no investigar con diligencia sus métodos de seguridad.
- Sí, tenemos responsabilidad indirecta en la muerte de cinco jóvenes que nunca debieron ocurrir. Lo lamentamos y por eso dimito (o dimitimos).
El planteamiento del vicealcalde es muy distinto. Cito lo que he entendido mientras escuchaba sus palabras.
- “Dimito para salvar el cargo a mi jefa, para que a ella no le fastidien tanto con este asunto, para calmar a la oposición…”
- “Dimito porque, conociendo a nuestro sistema judicial, este asunto del Madrid Arena llevará años y no quiero ser yo la cara visible del marrón”.
- “Dimito porque la longa manus de mi partido, que gobierna en prácticamente todos las estructuras de la administración, y en no pocas de la gran empresa privada, sabrá encontrarme un acomodo conveniente para recompensarme por este sacrificio”.
Por eso no me ha usted serenado nada, señor exvicealcalde. Habrá que seguir presionando a su jefa.
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Juan Bosco Martín Algarra
2 Comentarios
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Excelente artículo, Bosco. Agudo, certero y directo. Me ha encantado
Comentario Publicado por: Alberto | 10 enero, 2013 - 19:25
Las tres conclusiónes final del artículo son acertadísimas.
Comentario Publicado por: ry | 11 enero, 2013 - 20:03