Pide a De Guindos que fiche a esta limpiadora para dirigir el Banco de España
Palmira se llama una trabajadora de la limpieza de la estación de autobuses de Granada. Se ha hecho famosa por devolver un bolso que había encontrado mientras trabajaba con 14.000 euros en efectivo. Supongo que más o menos esa es la cantidad que ella debe de ganar en todo un año. Pero no era suyo y lo entregó a la policía. Según ha declarado, “creo que nuestra obligación es devolver aquello que nos encontramos y que no es nuestro”.
En este sofocante día que calienta una reforma financiera, la historia de Palmira refresca como brisa de madrugada. Nos recuerda que en este país aún pervive la conciencia moral en los estratos más sencillos de la escala social. Si no existiera esta sensatez, hace tiempo que las cabezas de políticos y banqueros colgarían en una estaca. Y si hubiera existido durante el pasado en los estratos más elevados del país, concretamente en la clase política y en los sectores financieras, nos habríamos ahorrado muchas amarguras presentes. continuar leyendo
Juan Bosco Martín Algarra
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