Ante la noticia de que el ministro José Ignacio Wert va a promover el rendimiento académico como criterio para conceder becas, a uno se le queda cara de capullo. “Ah, ¿es que no era así?”.
Pues no. No era así. De hecho, sigue sin ser así. En España puedes defraudar la confianza del sistema y, como premio, recibir dinero de los impuestos de todos para que algunos los despilfarren a su antojo.
Por el contrario, existen multitud de de familias que han realizado esfuerzos ímprobos por costear los estudios universitarios de hijos inteligentes, esforzados y brillantes que no han recibido un duro de ayuda pública, por superar el límite de ingresos. Un límite que no tiene en cuenta continuar leyendo
Recuerdo que hace tiempo se celebraba el “Día del Maestro” todos los 28 de enero. Últimamente, sin embargo, esta jornada transcurre sin pena ni gloria. Lo pagaremos. De hecho lo estamos pagando.
Al pensar en la gente que se dedica la enseñanza, siempre recuerdo una frase que tenía enmarcada mi padre en su despacho.
“No es mejor maestro el que más sabe, ni siquiera el que más instruye, sino el que mejor educa, esto es, el que tiene el raro don de saber hacer hombres dueños de sí y de sus facultades, el que asocia su trabajo al de los alumnos y les hace participar de las delicias de la paternidad de de sus conocimientos”
El autor de esta frase se llama Andrés Manjón. Fue un maestro que vivió entre los siglos XIX y XX y que hizo grandes aportaciones pedagógicas desde su experiencia en la educación a niños pobres de Granada.
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