¿Por qué temen los políticos a Twitter?
Política y Twitter es una mezcla explosiva que pocos se atreven a probar.
Twitter es complicado para los políticos, y son muy pocos, si están en primera línea, los que se atreven a hacer un uso activo de esta red donde cualquiera puede escucharte y hablarte sin necesidad de que le aceptes previamente.
Precisamente por esta transparencia, por esa falta de controles, los políticos españoles son más temorosos de Twitter que de Facebook, y recelan de la red de los 140 caracteres.
De hecho, cuando se les pregunta a los partidos si un determinado miembro tiene una cuenta en Twitter, en seguida, responden: “No está en Twitter, pero tienen cuenta en Facebook”.
Eso sí, el partido, y sus delegaciones autonómicas, regionales y locales, todas ellas se lanzan a la red de micoblogging sin pensarlo. Parece que cuanto más institucional sea la cuenta, más fácil es de llevar.
Ningún representante político lo confesará en público, pero lo cierto es que Twitter les asusta por su falta de filtros. Al hablar con los responsables de comunicación de los distintos partidos, la preocupación es siempre la misma: “¿cómo vamos a dejar a XXX tan expuesto a los comentarios negativos o a los insultos?”.
La segunda reflexión, y la menos confesable, es: ¿“cómo vamos a dejar a XXX que diga lo que quiera , de manera espontánea y sin asesoramiento previo para que no meta en un lío al partido?”. Este temor es aún mayor al de ser criticados, atacados o insultados, y por lo que se ha frenado a muchos a abrirse su propia cuenta y gestionarla de manera personal.
Las malas pasadas entre los políticos son bastante conocidas como la metedura de pata de Rosa Díez, que tuiteaba al mismo tiempo que estaba siendo entrevista en directo por TV. Esta incoherencia, y sobre todo la falta de sinceridad para admitir que no era ella quien tuiteaba, fue motivo de grandes críticas y Díez acabó abandonando Twitter.
Desde entonces son muchos políticos los que se han lanzado, pero con ayuda de otras personas, y de una forma comedida.
Una de las más activas es Esperanza Aguirre, que tuitea en equipo, pero cada vez va dando a su cuenta un tono más personal. Gallardón, dicen las malas lenguas, que él quiere unTwitter propio, pero que no le dejan y se ha tenido que conformar con @equipogallardon.
Esteban González Pons, el portavoz del PP, es uno de los más intrépidos y se ha lanzado a opinar en muchas ocasiones en la red. En el tema de la ley Sinde fue una de las voces críticas, pero tuvo que aguantar las recriminaciones de la audiencia que le tachaba de incoherente (con peores palabras) ya que el PP votó a favor de la ley.
Desde el 14 de febrero parace que ha abandonado su cuenta.
María Dolores Cospedal, sin embargo, sí tiene cuenta, y la lleva con regularidad pero no con demasiada intesidad. Le basta con un tuit al día.
En el PSOE también hay algunos usuarios activos de Twitter. Por encima de todos, está el lehendakari Patxi López, gran defensor de la política 2.0 y de las redes sociales, que hace uso de su cuenta en Twitter de manera personal, y de forma intensiva.
En Madrid, Tomás Gomez tiene toda una campaña en Internet pero su cuenta @Contigotomás se ha vuelto totalmente institucional y poco personal.
El gobierno se asoma a Twitter con cuentas institucionales para sus ministerios, pero no hay ningún ministro que tuitée…Un momento. Leire Pajín tiene una cuenta, verificada por Twitter y todo, pero misteriosamente no ha publicado ni un solo tuit.
A pesar de la timidez de los políticos en Twitter, la campaña electoral ya ha empezado. Los socialistas han logrado colar como tema del día “vota Psoe”, y se ha instaurado el hashtag en #22M para seguir las elecciones.
Twitter puede ser una herramienta de riesgo para un político, pero su uso podría ser un instrumento para el avance democrático. Esperemos que poco a poco, los representantes públicos se atrevan a ser ellos mismos en este sistema que les conecta directamente con las preocupaciones y opiniones de los ciudadanos.
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