El congresista Weiner escandaliza a EEUU por enviar una foto picante a una seguidora en Twitter
El congresista Anthone D. Weiner , un serio aspirante demócrata a convertirse en el alcalde de Nueva York , está viendo su vida política tambalearse por culpa de Twitter. Weiner admitió ayer públicamente, después de negarlo durante toda una semana, que había sido él quien había enviado una foto obscena a una joven estudiante.
El escándalo de que un político estuviese usando Twitter para sus juegos sexuales ha estado en los medios estadounidense durante toda la semana pasada, a pesar de que Weiner se empeñó en negarlo todo.
El congresista insistía en que su cuenta en Twitter había sido ‘hackeada’, pero la historia no encajaba ante las preguntas de los periodistas.
La mentira está igual o peor vista que los escándalos sexuales por la opinión pública estadounidense, y repitiendo una escena que trae a la memoria a Bill Clinton y el caso de Mónica Lewinsky, Weiner ha entonado un mea culpa.
El congresista ha admitido entre lágrimas que él envío la foto, que la foto era suya, en ropa interior con una postura sugerente, y que en los últimos tres años ha usado Twitter para tener intercambios “inapropiados” con al menos seis mujeres.
Weiner asegura que se encuentra profundamente avergonzado, pero que no piensa dimitir porque en todo momento ha respetado las leyes y las normas del congreso: siempre ha usado Twitter desde su Blackberry personal.
Su comparecencia duró 26 minutos en los que calificó de “aberración sexual” su costumbre de mantener conversaciones subidas de tono e intercambiar fotos picantes con usuarias de redes sociales.
Más allá de si la vida sexual de un político es una cuestión pública, este caso vuelve a plantear donde está la línea entre lo público y lo privado cuando se está en Twitter.
Una conversación expuesta a todo el mundo en cualquier red social es tan pública como una charla entre dos amigos en un bar donde les puede escuchar cualquiera. Pero cuando se trata de un mensaje directo, un mensaje de correo electrónico, es tan privado como una carta.
Weiner ha sido más victima que verdugo en este asunto. Pues el envío privado de sus fotos privadas no deja de estar en el ámbito de lo privado.
Pero quizás el congresista no debería haber usado solo la Blacberry personal, también debería haber usado su cuenta personal, con un perfil en el que no se le identificase con su partido. Usar su cuenta de Twitter como congresista para ligar es tan suicida como conducir un coche en dirección contraria en la M30 a las ocho de la mañana.
Cuando se escribe desde un perfil, que relacionamos con una marca, empresa o siglas de cualquier tipo, debemos ser conscientes de que estamos relacionando nuestra imagen con la de esta marca.
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