Twitter ha dado un paso en falso en su estrategia al anunciar, como quien anuncia un nuevo producto, que va a empezar a colaborar con la censura ejercida por los distintos gobiernos en el mundo.
“A medida que continuamos creciendo internacionalmente vamos a entrar en países que tienen diferentes ideas sobre los límites de la libertad de expresión”, ha explicado la compañía en su blog.
En realidad Twitter no está haciendo nada que no hagan ya otras multinacionales de Internet. Google, Microsoft o Yahoo censuran o eliminan el acceso a determinadas búsquedas para poder seguir operando de acuerdo a las leyes de países como China; y aunque eso les ha dado más de un disgusto con temas relacionados con los derechos humanos, el negocio siempre ha permanecido por encima de la ética.
Twitter se convierte así en una multinacional más, que pone su expansión y su propio beneficio por encima de la ética o la defensa de los derechos humanos.
De defensor a colaboracionista
Pero su caso tiene más inquina y está molestando especialmente a sus usuarios porque durante las revueltas arábes se convirtió en una fuerte defensora de la libertad de expresión. Durante las revueltas en Tunéz, Egipto o Siria, cuando los gobiernos decidieron cortar el acceso a su red como medida para frenar a la ciudadanía que pedía democracia, Twitter escribió un post histórico en su trayectoria:
“Creemos que el intercambio abierto de información puede tener un impacto global positivo. Esto es a la vez una convicción práctica y ética”, decía Twitter hace un año.
Twitter reconocía entonces, que cuando tenía que intervenir alguna cuenta por petición legal avisaba a los usuarios de lo que estaba sucediendo, pero parecía totalmente reacio a participar en la censura.
Las excusas
Hoy estas palabras se las ha llevado un clic de ratón. Twitter trata de convencer a sus usuarios que el cambio en su política viene a responder a medidas como las establecidas en Francia o Alemania donde está prohibido cualquier tipo de información pro-Nazi.
La compañía dice que se ve la tesitura de cumplir las leyes locales, que los contenidos se eliminarán sólo en los países donde estén prohibidos pero seguirán accesibles en el resto del mundo.
La compañía asegura que ejercerá su censura con total transparencia, y avisará al propietario de la cuenta de que su mensaje ha sido eliminado. “Uno de nuestros principales valores seguirá siendo la defensa de cada voz de nuestros usuarios”, insiste en recalcar Twitter.
Pero ninguna de estas explicaciones contenta ni satisface a sus usuarios.
Huelga, recogida de firmas y quejas
Twitter se prepara a probar su propia fuerza que ha ayudado a la gente del mundo a denunciar injusticias o malas prácticas de empresas, gobiernos, o políticos. La voz del mundo, de los ciudadanos, se organiza esta vez en Twitter para movilizarse contra Twitter.
La compañía está tratando de matizar sus palabras, pero #censuraTwitter ya está en lo más alto de los temas del momento.
Y la convocatoria de Anonymous que pide una huelga de 24 horas durante este sábado sin usar Twitter está siendo divulgada de a gran velocidad por el mundo con el hashtag de #twitterblackout. Hasta Reporteros sin Fronteras han mostrado su preocupación por este anuncio.
La red Actuable ya tiene puesta en marcha una recogida de firmas que se enviará a su fundador Jack Dorsey. Democracia Real Ya está apoyando esta iniciativa en la que se plantea que si esta política entra en vigor “las voces de muchos activistas podrían ser acalladas en sus países, impidiendo generar la movilización social que llevó por ejemplo a la Primavera Árabe”.
China podría ser la causa
Los tuiteros se preguntan a qué se debe esta traición. Algunos sospechan de que esta iniciativa responda en la entrada de su capital del Príncipe Alwaleed Bin Talali de Arabia Saudí, pero la respuesta que encaja mejor y que tiene más sentido es otra más sencilla: China.
Si la compañía anuncia su próximo despliegue en el gigante asiático todas las piezas encajarían. Y Twitter se acercará a esa madurez que hace las multinacionales se olviden del “don´t be evil” y piensen en los dividendos de sus inversores más que en los usuarios.
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