¡Es la guerra! ¡Es la World War Web!
La World War Web ha comenzado, o al menos, eso se puede leer en Twitter donde este término se está expandiendo a gran velocidad por todo el mundo en una llamada a los ciudadanos a proteger la libertad de expresión en Internet.
El cierre de Megaupload por el FBI está siendo el Pearl Habour de esta ciberguerra. La compañía, que permite almacenar y compartir archivos, ha sido acusada de provocar pérdidas de más de 500 millones de dólares a la industria del cine y la música.
Hay siete personas acusadas, y su fundador y otras tres responsables de la compañía, han sido arrestados en Nueva Zelanda.
Este espectacular golpe a uno de los principales sitios a través de los que se comparten películas (la principales webs de enlaces como Series Yonkies o Cuevana enlazan a archivos guardados en Megaupload) llega justo un día después de que centenares de empresas de Internet se manifestasen en contra de la nueva legislación para la protección de la propiedad intelectual en EE UU.
Las famosas SOPA y PIPA aún no están aprobadas, pero defienden precisamente la idea de que quien facilite el acceso a los contenidos que violan los derechos de autor puede ser acusado por piratería. Esto supone que cualquiera, desde Google a Vimeo, pasando por Facebook, puede ser considerado pirata por el simple hecho de enlazar o que en su red se esté intercambiando contenido que viole los copyrigths.
El caso de Megaupload no responde a la SOPA, pero se ha izado en un ejemplo de lo que puede significar la aplicación de esta ley. Anonymous, la red de hackers, no ha hecho esperar su respuesta y atacó la web del departamento de justicia de Estados Unidos, que quedó temporalmente fuera de servicio.
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