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Arriesgando la vida

26 mayo 2012 - 0:50 - Autor:

Culés y leones desoímos ayer, una vez más, a la autoridad competente. Poniendo en grave riesgo nuestras vidas nos atrevimos a tomarnos cervezas codo con codo con aficionados del equipo rival, a charlar de fútbol y a hacernos fotos con ellos. A pesar del riesgo evidente, hasta salimos sonrientes en las fotos.
Puestos a caminar por el filo de la navaja, nos atrevimos incluso a invadirnos mútuamente las zonas delimitadas para unos y otros. Vascos y catalanes confraternizamos antes, durante y después del partido de alto riesgo. Y con muy pocas bajas, aparentemente.
Al final, la pitada quedó eclipsada por un partido que más bien pareció un encuentro festivo a medio camino entre el Aberri Eguna y la Diada nacional. Si no fuera por el alto riesgo que entrañan, deberíamos realizar encuentros de hermandad de este tipo cada año, sin necesidad de finales coperas de por medio. Ya nos buscaríamos una ciudad donde no molestemos, donde las autoridades no nos reciban con tanta agresividad.
Aunque hay que decir que el pueblo de Madrid, como siempre, ha demostrado ser mucho mejor que sus representantes electos. Salvo los trogloditas que se manifestaron en el centro con el lema “una bandera” (la suya, claro), el resto de madrileños convivieron con los festivos visitantes en perfecta armonía.
Si todos los partidos de alto riesgo fuesen como este, los policías deberían reconvertirse en animadores turísticos o croupiers de Eurovegas. Y si todas las soluciones de Doña Esperanza son como la de prohibir partidos de “alto riesgo” como este, a Madrid le espera un futuro más bien tenebroso. Dedíquese a evitar que se le dispare el déficit, presidenta, que los ciudadanos seguiremos practicando actividades altamente arriesgadas.

En twitter: @carlestorras

Aguirre se queda sola

25 mayo 2012 - 9:13 - Autor:

Tengo la sensación de que los aficionados más radicales del Barça y del Athletic han hecho una colecta para primar a Esperanza Aguirre y animarla a que exprese sin tapujos lo que le pasa por la cabeza. Cada vez que habla la amazonas de la meseta saltan todos los fusibles de la convivencia, porque produce una sobrecarga del sistema para regocijo de los más exaltados.

Aguirre es de estas personas que va incendiando todo lo que encuentra a su paso al grito de “¡muerte a los pirómanos!”. No se recuerda en política semejante despropósito humano. Fue soltar su brillante idea de suspender la final en cuanto se oigan pitidos y salir detrás de ella la corte de pelotas a defenderla. Su Dartagnan particular, Arcadi Espada, se molestó en desmentir en su blog que la pregunta que le hizo sobre la presumible pitada al himno estaba pactada. Excusatio non petita

A Aguirre no le hacen falta muchos incentivos para que desate su lengua. Cuando lanzó a las ondas su última aportación a la concordia nacional se gustó. Si no pactó la pregunta, le vino al pelo. Un rato más tarde, en otro acto que no tenía nada que ver con el fútbol, ella solita volvió a meterse en el jardín botánico de sus remedios  ultranacionalistas contra los nacionalistas.

Por suerte para este país, Aguirre se quedó más sola que la una. Hasta el gobierno del PP, en boca de Soraya Sáenz de Santamaría, la desautorizó. Dicho con mucha diplomacia, la vicepresidenta vino a espetarle lo de “¿por qué no te callas?”. Y para colmo, va Aguirre y se borra del palco, según el viejo principio de “ahí os dejo la cagadita y yo me quedo en mi casita”.

Aguirre dice defender el Estado democrático, pero es alguien capaz de retorcer los principios más fundamentales de la libertad de prensa y de expresión. Todos los periodistas que trabajamos en esta ciudad sabemos de sus usos totalitarios, de su incapacidad para someterse a un cuestionario mínimamente incómodo, de los métodos mafiosos que utiliza para asegurarse a su alrededor una prensa obediente y domesticada. Por eso ha convertido a Telemadrid en su televisión de la señorita Pepis. Con demócratas como estos no hace falta que vuelva Franco.

No hay que tolerar a semejante reliquia del pasado que nos dé ni una sola lección de democracia. Cualquier separatista silbador en la final de hoy le puede dar sopas con hondas a la presidenta tirana en civismo y tolerancia democrática. Mientras ella es partidaria de utilizar la fuerza represora del Estado, de castigar y de prohibir, otros proponen tan solo la fuerza simbólica de un silbido.

Entre David y Goliat siempre he tenido claras mis preferencias.

En twitter: @carlestorras

Pitar o no pitar, esa es la cuestión

22 mayo 2012 - 9:25 - Autor:

Interpretar las causas de una pitada a la marcha real española es un ejercicio un tanto osado. Algunos lo ven como un simple acto antiespañol, una falta de educación masiva o una tropelía de un atajo de radicales. Y otros prefieren contemplarlo como una acción reivindicativa, de reafirmación nacional simbólica o de protesta expresada por cauces pacíficos.

Si vemos la cuestión de forma desapasionada, no es lo mismo silbar a un himno que llevar a cabo un acto violento, como quemar banderas o lanzar objetos contra algo o alguien en una manifestación. Una pitada se puede considerar un acto cívico, por cuanto que expresa un malestar a través de una acción colectiva inocua de resistencia pasiva y pacífica.

Hay que entender también que mucha gente se ofenda, porque se toma la pitada como un insulto o una falta de consideración. Y habrá que explicar, a la vez, que muchos seguidores catalanes y vascos consideran que no tienen por qué escuchar en un partido de fútbol un himno que no sienten como propio, y que además de ajeno les es impuesto por decreto.

Entiendo las dos posturas. La de los españoles de buena fe que no digieran bien una pitada de 60 mil personas –de nacionalidad española- a su propio himno. Y también la de catalanes y vascos que rechazan un himno y una simbología heredada directamente del franquismo y que sigue representando una losa a sus aspiraciones de emancipación nacional.

Lo que no entiendo tanto es la prensa llamada nacional que, ante una pitada que todavía no se ha producido y ante una convocatoria política protagonizada por parlamentarios electos se escandaliza ante un “intolerable acto de sabotaje” (pedir un “acto de afirmación” no es pedir que se pite al himno). Ni tampoco entiendo que Esperanza Aguirre, ante una demostración de este tipo, proponga la suspensión del partido y que se juegue otro día a puerta cerrada. Justo lo que necesitamos ahora en España: la regresión a la carcundia carpetovetónica recalcitrante.

Como dice una gran mayoría, comparto la idea de que la política no debería de mezclarse con el deporte. Y también de que la paz debería reinar en el mundo y que ningún niño debería pasar hambre. Estoy dispuesto a esforzarme en la medida de mis posibilidades para contribuir en estos nobles empeños. Pero la realidad es que deporte y política han ido siempre de la mano: desde los incios han existido las selecciones nacionales, que son un claro instrumento de cohesión territorial. Por eso todas las naciones quieren una. Y los mundiales son el más grande escaparate de exaltación de los nacionalismos patrios.

El problema viene cuando una cantidad suficiente de aficionados en un territorio determinado no se sienten representados por la camiseta de su selección, y quieren tener la suya propia. Y el problema se agranda cuando desean pedirlo por la vía democrática y se les niega incluso el derecho a hacerlo.

Atacar un símbolo es peligroso e injusto aunque se haga de forma pacífica, porque en un himno o una bandera se engloban muchos sentimientos y sensibilidades diferentes. Pero negar un derecho democrático a todo un pueblo es un acto desproporcionado que se acaba volviendo contra quien lo practica.

Yo iré al Calderón y no silbaré cuando suene el himno por respeto a todos los españoles tolerantes y abiertos en la cuestión nacional. Pero que conste que, en mi opinión, ni debería sonar la marcha real, ni la copa debería llamarse del Rey, ni deberían entrar nunca ni el Príncipe ni ningún político a los palcos de los estadios . Y también pienso que habría que atender a las votaciones de los parlamentos vasco y catalán en demanda de selecciones propias. Aquí o nos despolitizamos todos o pinchamos el balón.

¡Si Bernabéu levantase la cabeza!

16 mayo 2012 - 11:50 - Autor:

No sé si Isabel Preysler habrá asesorado a Florentino Pérez en la remodelación de los baños del Santiago Bernabéu, pero el despliegue que tiene previsto el club blanco para acometer dicha obra no se recuerda en la capital desde la construcción del Valle de los Caídos.

Según el diario de Relaño, que hoy parece más bien el boletín de Fomento de Construcciones y Contratas (FCC), se prevé la utilización de 42 camiones ¡de forma simultánea! De hecho, un portavoz del club les ha dicho que cualquiera que quiera acercarse a la Castellana podrá ver ¡los 42 camiones!

Yo no me pierdo el espectáculo. Desde que estuve en la carrera de los Monster Truck en el Calderón que no había visto tanto camión junto. Si les sobra espacio en alguno que aprovechen para llevarse el monolito dorado de Santiago Calatrava de la plaza Castilla, que ya no está de moda y en estas fechas grises nos recuerda la época del derroche.

Relaño, en el papel de jefe de obras, nos hace una descripción de la situación muy aparatosa: 14 mil asientos que hay que cambiar, 240 baños a remodelar, y todo esto antes de 15 días, porque en junio tienen cuatro compromisos: un partido de viejas glorias, un concierto de otra vieja gloria (Springsteen), otro concierto del que hace llover café en el campo -y encima el café es diurético-, y por fin una demostración de tenis.

Esperemos que Florentino no coja al mismo contratista que cogí yo para mi reforma, porque no le termina los baños ni para navidad. Ya me veo a los abueletes de Springsteen y su E-Street Band teniendo que calmar la incontinencia urinaria por los bares de los alrededores.

Para apoyar la información, los del AS nos ponen una foto en portada en la que se ven cinco hileras de butacas arrancadas en un rincón de la grada. Señores, ¿es que no les ha dado tiempo a quitar más butacas desde el partido del domingo? Venga, denle un poco más al destornillador que a este paso cuando empiece la Liga el público tendrá que sentarse sobre el pañuelo, como en los viejos tiempos.

En su columna, después de describirnos la magna obra, Relaño afirma: “Hubiera preferido que el Madrid hubiese hecho el esfuerzo de ceder el campo, pero la afición le reclamó lo contrario”. ¡Anda! Pero si yo creía que Florentino sólo quería evitar incomodidades a los seguidores catalanes y vascos en la final de Copa, porque el Madrid es un equipo señor, y tal y tal…

Pues vaya. Como se quejaron tanto en su momento de lo de los aspersores imaginaba que ellos no hacían nunca cosas así.

Entonces, lo que no me explico es: si el Madrid no cede el estadio porque la afición no quiere, ¿por qué tanto empeño en demostrarnos que las obras sí que existen?. Será que aprovechando la coyuntura las han encargado a ACS, que no está para decir que no a ninguna oferta…

En fin, ¡si Don Santiago levantase la cabeza, él que estuvo tan orgulloso de acoger la final de la Copa del Generalísimo durante tantos años…! Pero seguro que lo primero que echaría en falta sería al caudillo en el palco, ¡y eso sí que le provocaría un disgusto morrocotudo!

En twitter: @carlestorras

¡Viva el novio!

12 mayo 2012 - 11:49 - Autor:

Las personas pueden hacer esfuerzos diplomáticos para disimular sus filias y sus fobias, pero hay una prueba del algodón que no engaña: la lista de invitados a una boda. Ahí es donde se ve por donde pasa la delgada línea roja que separa a los simples compañeros de profesión de los auténticos amigos, a los familiares próximos de los primos lejanos, a los jefes que realmente se aprecia de los que no se quiere ver ni en pintura.

Pues Iker Casillas ha quedado bien retratado con la lista de invitados a su boda con Sara Carbonero. Según se ha sabido, van a asistir al convite más jugadores del Barça (Puyol, Xavi, Iniesta y Cesc) que del Madrid (Sergio Ramos, Arbeloa y Xabi Alonso). No ha invitado ni a un solo representante del clan portugués. Vamos, que probablemente Casillas no quiera ni que se baile el “si eu ti pego”, por no escuchar ni una palabra en el idioma de Paolo Coelho.

La información encaja con lo publicado en este blog sobre la soledad de Casillas en el vestuario merengue. Las noticias sobre el Madrid que han difundido Telecinco y ahora Cuatro -cadenas donde ha trabajado Carbonero- han generado siempre sospechas entre los jugadores del Real Madrid, que ven en la relación sentimental de Iker una amenaza al blindaje informativo del conjunto.

Los enfrentamientos entre el clan portugués y “los últimos de perejil”, los pocos españoles que visten la camiseta blanca, han hecho el resto. Iker no es precisamente el personaje más popular en el vestuario madridista, pero puestos a escoger se queda con sus compatriotas y compañeros de selección.Y éstos pensaran igual.

El Madrid ha tenido que abandonar la senda de la pataleta continua, del desplante al rival y de la bronca callejera para poder finalmente ganar la liga. Han sido Iker, Ramos, Alonso, inspirados por sus amigos barcelonistas de la roja, los que han puesto algo cordura en la sinfonía inarmónica que dirigía el entrenador portugués.

Igual Mourinho cree que son sus métodos arrabaleros los que le han dado el título. Si algún día es capaz de recapacitar un poco, acabará gritando ¡viva el novio!, porque le debe bastante parte de su triunfo a Casillas. Pero conociendo a Mou, lo más probable es que como regalo de bodas le tenga preparada al portero su salida del equipo. El luso no perdona.

 En twitter: @carlestorras

El Atleti sí que sabe

11 mayo 2012 - 10:22 - Autor:

En la Caja Mágica, cada vez que el juego se detiene y uno de los dos contrincantes se prepara para sacar, se oyen voces que, desde el público, quieren insuflar ánimos a sus ídolos. Los “¡Vamos, Rafa!” o “¡Vamos, Fernando!” suenan de forma aislada desde las cuatro esquinas de la grada de forma cúbica. De golpe, un grito impetuoso rompe el ambiente de concentración y provoca un coro de risas: “¡Vamos, Falcao!”. Hasta el merengue Nadal, a pesar de ir perdiendo, parece esbozar una sonrisa de comprensión: el Atlético ha ganado la Europa League por segunda vez en dos años, y la capital se ha poblado de camisetas rojiblancas y de fervor colchonero. El sur de la conurbación, donde se juega el Madrid Open de Tenis, es territorio comanche, y por una vez el Atlético parece ser el equipo mayoritario en esta ciudad.

Y como el tenis no es precisamente trepidante, me he dedicado a imaginar cómo sería el fútbol español si el equipo mayoritario en la capital fuese -o volviese a ser, mejor dicho- el Atlético de Madrid. Por de pronto, Madrid y Barcelona serían dos ciudades hermanadas en lo futbolístico, puesto que los encuentros entre colchoneros y culés suelen ser un espectáculo deportivo y las declaraciones previas y posteriores son un modelo de educación y respeto mutuo. Las banderas azulgranas pueden ondear en el Calderón y las rojiblancas en el Camp Nou, como en cualquier encuentro entre dos históricos del fútbol español que se desarrolla dentro de los parámetros de una rivalidad deportiva homologable en todo el mundo civilizado.

Entre el grueso de las aficiones no hay grandes reproches, connotaciones socio-políticas ni listas de agravios pasados. Colchoneros y culés pueden ver juntos el partido sin ningún poso de resquemor mutuo, en un ambiente de franca camaradería futbolera, como he experimentado yo mismo en multitud de ocasiones.

Me consta que en Madrid los seguidores atléticos se alegran de los triunfos europeos del Barça, y que no perciben en el club catalán ninguna de las taras que tanto repudian a otros. Es un club que gestiona perfectamente su imagen. Así lo demuestra el último anuncio promocional, con el hijo que le pregunta al padre “papá, ¿es más importante la Europa League que la Champions?”; y el padre, que después de un momento de duda, le responde: “Depende”. El eslógan de la campaña es “Nuestra verdad es nuestra verdad”, lo que define perfectamente a un colectivo que no necesita de grandes campañas victoriosas para sentirse a gusto con sus colores.

Por desgracia, el club mayoritario en esta ciudad es uno que se proclama a los cuatro vientos como “ganador”. Alguien que se define a sí mismo como “ganador” tiene todos los números de convertirse en lo contrario, pero allá ellos. Yo siempre me he sentido más cerca de los que aman a unos colores porque son sus colores, no porque son “ganadores”. Seré un romántico.

En twitter: @carlestorras

El mal ganar de Mourinho

4 mayo 2012 - 16:41 - Autor:

De la misma forma que un gobierno tiene cien días de margen de tolerancia para poder cargarse el Estado del bienestar sin apenas oposición, debería acotarse el tiempo de cortesía con el campeón de Liga para saber cuándo se le puede empezar a criticar. Aunque en vistas a la poca elegancia del coro mediático blanco, consideremos unilateralmente que estamos ya fuera de cuarentena.

No me refiero a casos extremos como el del tal Julián Ruiz, bloguero del Mundo, que se presenta a sí mismo como “el apunte más apasionado, visceral y provocador”. Que un periodista se presente como “provocador” es la forma más directa de eliminar cualquier atisbo de solidez de sus argumentos, puesto que ya sabemos de antemano que sólo buscan el impacto fácil. ¿Qué valor tiene entonces que diga que Guardiola es un “paleto nacionalista” que ha preferido “su provincianismo de barrio a la internacionalidad del Barcelona”, por tener tanto canterano?. ¿Se sienten ustedes provocados? Hasta el hooligan madridista Pedro J., su jefe, lo ha desautorizado. Calculen.

Cuando hablaba de poca elegancia me estaba refiriendo a José Mourinho, que no ha dejado pasar la ocasión de, haciendo honor a su condición de canalla de extrarradio, intentar hacer leña del árbol caído. “Unos iluminados piensan que solo existe un fútbol”, ha proclamado con satisfacción a un medio portugués.

A espíritu tan rudimentario habrá que explicarle que no existe un solo fútbol como tampoco existe una sola música. Y habrá que argumentarle que incluso es posible que hoy, en el mundo, se escuche más el “Si eu ti pego” que, por poner un caso, la Nocturna número dos en Mi bemol de Chopin. Pero no veo yo a Michel Teló proclamándolo en el twitter y certificando su supremacía eterna sobre el compositor polaco.

Lo que está bien claro es que ni los fastos ligueros han conseguido borrar del ánimo de Mourinho la profunda herida por saberse un simple artesano del fútbol enfrentado por caprichos del destino con un artista inmortal como Pep Guardiola. Mourinho ha tomado la bandera de la Liga, del séptimo trofeo de su cuenta personal -la única que le interesa- para gritar al mundo que Pep no es infalible, y que él es capaz de ganarlo. El de Setúbal, por una vez, por encima del genio idolatrado a nivel global.

Ahora el portugués vive sus horas de clímax máximo porque se cree la causa de la retirada de Pep. Pero lo que no se habrá parado a pensar es qué pasará si Tito consigue ganarle la temporada que viene. ¿Podrá soportarlo Mou? ¿Se dará cuenta entonces de que no competía contra un hombre, sino contra una forma de entender el fútbol? Porque de fútbol no sólo hay uno, pero el modelo Barça sí es único. Y mucho tendrá que trabajar todavía Mou para igualarlo y batirlo.

En twitter: @carlestorras

Enhorabuena a todos menos a tres

3 mayo 2012 - 9:21 - Autor:

Después de ver la integridad de Mourinho peligrar en el peor manteo de la historia del fútbol (con participación del imprevisible Sergio Ramos), ha llegado la hora de dar la enhorabuena a los vencedores de la Liga. Ya que hemos llegado hasta aquí sin quejarnos (demasiado) de los arbitrajes, vamos a ser considerados con el campeón. Es cierto que sólo le han señalado un penalti en contra en un año entero, y uno tiene el derecho de sospechar que pueda ser el pago por todo el lloriqueo arbitral de la temporada pasada.

Pero pelillos a la mar, que será por casualidad. Rindamos honores al campeón, hagamos el pasillo simbólico a un equipo que, sin grandes alardes tácticos, ha demostrado tener un envidiable punch y, sobre todo, el instinto asesino de los ganadores. Doy la enhorabuena a mis amigos merengues, que son unos señores en la derrota y en la victoria, a los aficionados sensatos, a los directivos honestos (de haberlos), a los periodistas madridistas que procuran tener una mínima objetividad (alguno conozco), y a los integrantes del equipo. ¿A todos? No. En el caso de Pepe, por ejemplo, más que palmaditas en la espalda lo que necesitaría son trabajos sociales para compensar los destrozos causados en tibias y peronés ajenos. Y a Cristiano Ronaldo le vendrían fenomenal unas cuantas sesiones de psicólogo para aprender a gestionar mejor sus emociones. No he visto a nadie celebrar un triunfo con tanta profusión de cortes de manga, gestos agresivos y braceos de indignación.

Al que me permitirán ustedes que tampoco le dé ninguna enhorabuena es al señor del pelo gris, que lo primero que hizo al saberse campeón, mirando directamente a la cámara de la Sexta, fue señalar con sus dedos el número siete, que no son los puntos de ventaja sobre el Barça, sino los títulos de competiciones nacionales que ha ganado en sus distintos clubes. Esta proclama de mercenario es un insulto no solamente a la afición madridista, sino a todos los aficionados de cualquier equipo que sienten sinceramente la pasión por unos colores. Este señor, que dijo desde el balcón del Palau de la Generalitat que llevaba al Barça “para siempre en el corazón”, solamente es capaz de sentir aquello que le afecta en primera persona, y no empatiza con nadie que no se le aparezca en el espejo cuando se mira en él.

Lo dijo el lunes Alfredo Relaño en su columna en As: “Amigo Mourinho, esperábamos más”. El director del diario madridista apuntaba: “No me parece un logro extraordinario que el Madrid gane hoy una Copa, mañana una Liga y en dos años juegue semifinales de Champions. Eso vale para un Madrid de entreguerras”. Como verán, no soy el único que le niega la enhorabuena a Mourinho. Por algo será.

En twitter: @carlestorras

 

Somos y seremos de Guardiola

27 abril 2012 - 10:48 - Autor:

Como siempre ocurre en este país cainita, cicatero, cortoplacista y mezquino (y ahora me estoy refiriendo tanto a España como a Catalunya) tendremos que esperar a ver su nombre escrito en un libro de historia para darnos cuenta todos de lo que ha aportado Pep Guardiola al mundo del fútbol. Para sus compañeros de profesión ya es una referencia. No habrá escuela de fútbol en el mundo, desde ahora y hasta que la crisis o los Mayas se nos lleven definitivamente por delante, que no dedique al menos un tema entero a estudiar lo que este hombre ha creado.

Pero la cosa va mucho más allá. El tsunami Pep abarca muchos otros ámbitos de la sociedad, se ha convertido dese hace tiempo en un fenómeno global, transversal y transgeneracional. Enamora tanto a las abuelas de Santpedor, vecinas de la señora Dolors -madre de Pep y de las pocas personas, imagino, felices en Catalunya con su marcha- como a los niños que pelotean en el barrio de la Boca, o a las cajeras del Prica de Algeciras.

Para decirlo de forma un poco rimbombante pero nada exagerada: lo mismo que han sido Miró y Dalí en el mundo de la pintura, Tàpies en la escultura, Gaudí en la arquitectura, Casals en el violoncelo, Pla en la literatura y Adrià en la cocina, Guardiola ha sido y seguirá siendo al fútbol. Ha cambiado lo que estaba antes y ha marcado para siempre lo que tenga que venir.

Su pericia como entrenador, su visión de futuro y su apuesta de modernidad han sido compatibles con un estilo sosegado, maduro y respetuoso, algo que parecía casi imposible en el mundo del fútbol. Desde que llegó Pep, parece que el resto de entrenadores -salvo uno- lo han tomado como faro -y así lo han explicitado en más de una ocasión- no únicamente de lo que hay que decir sino también de cómo hay que decirlo.

Solamente en una ocasión abrió la válvula de presión para soltar un chorro de vapor que quemó las pestañas a más de uno. Fue en la rueda de prensa en el Santiago Bernabéu antes del partido de ida de Champions League del año pasado, cuando calificó a Mou de “puto amo” de la sala de prensa -referencia descriptiva, más que ofensiva- y sacó a colación el término de Central Lechera, lo cual ayudó a proyectar hacia el mundo una foto en alta definición de cómo funciona el coro mediático madrileño. Desde este modesto blog, justamente, hemos trabajado para diseccionar, analizar, interpretar y en definitiva denunciar los excesos de la propaganda florentiniana.

Y todo ello, que no es poco, lo ha conseguido Pep manteniendo un pie en Catalunya y el otro en el mundo global, sin radicalismos, complejos extraños, ni elevadas pretensiones universalistas. El discurso de país ha fluido sin estridencias, sin esencialismos. Guardiola, como muchos otros catalanes, se siente capaz de conectar su origen con la vocación universal, compaginar la fidelidad a un pueblo con las ganas de prosperar, de conocer, y de evolucionar. Caminando o corriendo hacia el futuro, pero descalzo, para sentir la tierra bajo los pies.

No se le puede pedir nada más al genio de Santpedor. Hay que dejarle volar ahora. La última vez que salió del club, también un 27 de abril, día de la Marededéu de Montserrat, se fue para enriquecer su acervo personal con un único objetivo: revertirlo otra vez en favor del club que lleva en el corazón. Sé que ahora necesita pasar por el mismo proceso. Tengamos paciencia y esperemos. Volverá para darnos más gloria. Sempre amb tu, Pep.

En twitter: @carlestorras

Mourinho… ¡Exquisito!

25 abril 2012 - 22:33 - Autor:

Reconozco que tengo una fijación con José Mourinho. Que se ahorren mis amables lectores madridistas cualquier comentario al respecto, porque ya lo admito yo solito: lo que más me interesaba durante el partido Real Madrid – Bayern era hacerle un seguimiento estrecho al míster. Y me fascinó especialmente su actitud antes, durante y después de los penaltis.
No entiendo cómo un entrenador siempre tan displicente, despectivo y ofensivo con el Barça puede convertirse en un corderito cuando le interesa. ¿Eso no tiene un nombre en psicología?
Durante el partido, Mourinho fue el de siempre: protestó con profusión de aspavientos todas y cada una de las decisiones arbitrales, presionó cuanto pudo al cuarto árbitro, y estuvo todo el tiempo con su cara se bulldog estreñido.
Pero al final del tiempo reglamentario se obró el milagro. ¿No se creen que Moisés chascó los dedos y se abrieron las aguas del mar rojo? Pues créanse algo más difícil de ver: Mourinho se dirigió al banquillo rival, se abrazó -sí, sí, como lo leen- con Jupp Heynckes y, asómbrense, aplaudió a los integrantes del banquillo alemán. Y no lo hizo con ironía… ¡Parecía sincero! Después de verlo, decidí cambiar la marca de café, porque la que uso creo que provoca alucinaciones.
Durante los penaltis, Mourinho estuvo quedo, de rodillas, en actitud de resignación cristiana o de postración absoluta. No parecía el mismo ser desafiante y altanero que solemos ver en el banquillo blanco. A uno lo reconcilia con la condición humana ver que hasta Mourinho, a veces, tiene que doblar el espinazo ante la fatalidad.
Después del partido, en unas declaraciones para Telemadrid, el entrenador madridista llegó a reconocer que la acción del último minuto sobre Granero en el área del Bayern no la había visto bien y, por tanto, no podía decir si era penalti. Vaya, estará perdiendo agudeza visual, porque contra el Barça lo ve todo al detalle, en HD.
Eso sí: lo que no oí de su boca fue felicitar al ganador. Esto lo enseñan en segundo curso de humildad, y hay que darle tiempo al portugués para que asimile tanta materia. ¡Ánimos, campeón!
Y a los seguidores del Madrid, un doble mensaje. Los que ayer se molestaron en contactarme para cachondearse, que duerman la mitad de mal que yo dormí. Con eso me conformo. Y a los que se solidarizaron, un abrazo fraterno y a seguir, que en septiembre empieza otra.

En twitter: @carlestorras

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