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Mourinho chantajeó a Florentino para que despidiese a Valdano

31 Mayo 2011 - 10:14 - Autor:

El entenador del Real Madrid, Jose Mourinho, firmó a finales de esta temporada un precontrato para entrenar al Chelsea, y lo esgrimió frente a Florentino Pérez para obligarle a destituir a Jorge Valdano como presidente adjunto de la entidad, según fuentes próximas al vestuario blanco. La pretensión de Mourinho era, como es sabido, hacerse con el control absoluto del club y convertirse en un entrenador al estilo inglés, con poderes en todos los estamentos de la institución. Sus pretensiones se han visto satisfechas, aunque para ello haya dejado bastante tocado al presidente.

Mourinho no hizo otra cosa que utilizar un ardid bastante habitual de los representantes de futbolistas: firmar un precontrato con otro club para forzar un aumento de la ficha o el cumplimiento de una serie de condiciones en su club actual. Y curiosamente también ha sido una estrategia empresarial utilizada en ocasiones por Florentino Pérez, como por ejemplo para el fichaje de Luis Figo cuando él optaba por primera vez a la presidencia del Real Madrid.

Gracias a esta treta contractual, Mourinho obligó a Florentino Pérez a tomar una decisión dolorosa para él en tres sentidos: primero, porque tenía que prescindir de su hasta entonces amigo Jorge Valdano. Segundo, porque todo el mundo conocía el empeño de Mou de hacerse con el poder absoluto en la casa blanca, y la decisión podía verse como una capitulación excesiva del presidente ante las exigencias de su entrenador. Y tercera, consecuencia de ésta última, porque Florentino se veía obligado a quebrar el modelo de presidencia fuerte que hasta entonces había ejercido.

Ante el peligro muy real de perder a Mourinho, Florentino prefirió la opción de ponerse él mismo en situación comprometida, consciente de que ahora su futuro en el cargo está ligado al devenir del entrenador luso. Si consigue algún título importante la temporada que viene, salvarán ambos la cabeza. Si no, si el Barcelona logra alargar un año más su dominio absoluto en todas las competiciones, ambos saldrán por la puerta de atrás a la carrera y cogidos de la mano.

De todas formas, Florentino no tomó en solitario tan trascendente decisión. Contó con el apoyo más o menos explícito de la gran mayoría de la plantilla, puesto que el portugués se ha granjeado el afecto y respeto de los jugadores, a diferencia del hispano-argentino. El carácter del míster, a veces tosco pero siempre directo, es preferido al talante afable de Valdano, al que acusan de “no ir de frente”. “Con Mourinho sabes siempre a qué atenerte”, apuntan. También destacan de él que los respeta, los trata con educación y los defiende ante los medios de comunicación.

Y quien probablemente más ha sufrido el carácter a veces iracundo de Mou es un hombre que le debe al portugués el haber aumentado de forma exponencial su efectividad ante las porterías contrarias: Karim Benzema. Cuentan que en una ocasión Mourinho llegó a zarandearlo en el vestuario frente a sus compañeros agarrándolo por las solapas de la chaqueta mientras le llamaba “nenaza” y otras lindezas. El jugador francés, después del desconcierto inicial, parece que encajó bien el golpe y logró canalizar en positivo la rabia y frustración que le produjo la escena. La terapia de shock a veces funciona.

Mou cuenta con el apoyo de sus jugadores como si fueran un sólo hombre, y esta circunstancia pesó también en el presidente a la hora de abrir la puerta a Valdano. Y tampoco hay que olvidar la predicación de la que disfruta el luso entre los seguidores blancos. Probablemente por estos dos motivos, Florentino fue consciente, al tomar la decisión, de que prescindir de Mourinho en este momento podía tener para él un desgaste mucho mayor que si se sometía públicamente a su voluntad.

Porque el luso había hecho lo justo para salvar su temporada: vencer al Barcelona en una final, aunque fuera de forma agónica y se tratase de la modesta Copa del Rey. Con esa única condecoración en la solapa, Mourinho podía empezar a poner condiciones. Y no se ha privado de ello.

En twitter: @carlestorras

El título de “Sir” no lo regalan a cualquiera

30 Mayo 2011 - 12:58 - Autor:

El metro de la Metropolitan Line, la que llega hasta el Wembley Park, iba atiborrado de seguidores azulgranas al finalizar el acto de entrega del trofeo al nuevo campeón de Europa. La afición del Manchester se había retirado  discretamente antes, al finalizar el partido, a sus cuarteles de invierno. O más exactamente a sus pubs, a beber hectolitros de cerveza y olvidar lo sucedido sobre el terreno de juego de la catedral del fútbol en el Viejo Continente. ¿Todos? ¡No! Quedaba algún rezagado, como el taciturno aficionado del Manchester que se quedó frente a nosotros en el vagón del metro, con ganas de charlar.

“No hay ningún problema, en el fútbol no siempre ganas. Ahora sólo pienso en irme a mi casa, abrir la nevera, y beberme una cerveza bien fría”, dijo antes de dejar un corto silencio dramático mientras paseó la mirada por el suelo del vagón, y remató: “ha ganado el mejor, ¿qué más se puede decir?”.

Comentando los distintos lances del partido, mencionamos a Messi. “Messi…”, repitió él, todavía conmocionado, y resopló antes de musitar: “es el mejor, es tan bueno…”. Sacudió la cabeza y volvió a su letanía de aficionado conformado con un resultado incómodo de encajar hasta para el más elevado de los yoguis.

En otro momento de exaltación futbolera, el aficionado del Manchester nos regala su bufanda. “¿La quieres? Es para ti”. “¿Tú no la quieres?”, le preguntamos con sorpresa. Y él: “No, ¿para qué? Ya hemos jugado y hemos perdido. No pasa nada. Otro día ganaremos nosotros”. Nos entrega la bufanda como el líder galo Vercingétorix, que depositó sus armas a los pies del César para honorar al vencedor y reconocer su propia derrota. Luego nos dimos las manos y cada uno se fue por su lado, a perderse -literalmente- por los pasillos del caótico e intrincado metro de Londres.

Y pasado el fogueo y petardeo de la celebración barcelonista, llega el momento de pensar en los detalles vividos en la capital londinense. En el gran significado que tienen a veces las pequeñas cosas. Como la conversación con ese aficionado solitario del Manchester que regaló su bufanda para pasar página y poder pensar con más optimismo en el futuro.

Admitir la derrota. Qué concepto tan ligado al deporte, donde por definición se pierde a menudo, y tan ajeno a nuestro carácter latino, tan orgulloso como acomplejado. Cómo nos cuesta admitir que el adversario ha sido mejor, y no digamos si hay que asumir que “es” mejor. Nos cuesta buscar en nosotros mismos las causas de la derrota, afrontar la responsabilidad de nuestros actos y decisiones, y aceptar que quizás, sólo quizás, habrá algo que no hayamos hecho del todo bien.

Recuerdo el discurso de Alberto Ruiz Gallardón en el primer congreso del Partido Popular después del desastre electoral sufrido por su partido en el 2004, después del atentado del 11-M en Atocha. Al alcalde de Madrid se le ocurrió decir que era la ocasión de oro para reconocer que “algo hemos hecho mal” para obtener tan horrendo resultado, como condición necesaria para intentar corregirlo. Pero la mayoría del partido, en aquel momento, estaba más bien por la labor de atribuir toda la culpa a una conspiración socialista en la sombra para usurparles el poder por la vía terrorista-sediciosa. Perdieron también las siguientes elecciones, pero a Ruiz Gallardón muchos dirigentes del PP todavía no le han perdonado aquel atrevimiento.

Sir Alex Ferguson, que por algo es “Sir”, admitió la justa derrota y unas horas después anunció que estudia una renovación completa del equipo, con una previsión de al menos diez bajas entre sus jugadores. Claramente, era esta opción o su cabeza, como apuntaba la prensa inglesa del día después de la final: “El día en que la rosa roja se marchitó y murió”, decía News of the World en referencia a la flor que lució Ferguson en su solapa durante el partido y que, efectivamente, estaba algo mustia.

No quiero rematar la comparación entre lo que ocurre en Inglaterra y en España aportando nombres que están en la cabeza de todos porque sería demasiado fácil y, además, el mal que nos aqueja es general y viaja en puente aéreo o en AVE en función de qué resultados obtienen el Barça o el Madrid. Simplemente quería reflejar aquí la sana envidia (de latino) ante el respeto anglosajón por el ganador y por el perdedor de una contienda deportiva. Así da gusto.

En twitter: @carlestorras

Oler y oír la historia

29 Mayo 2011 - 0:18 - Autor:

Desde mi asiento en el estadio de Wembley, en la fila 7 y oliendo a césped, he sentido por primera vez la profunda punzada de saber, en una décima de segundo, que estás presenciando algo histórico. Ha sido cuando Messi, en la banda, después de pisar el balón y hacerle un roto a su marcador, se ha adentrado hacia el área con tres sutiles toques de balón. He oído los toques. Y he oído el sonido del cuero frotando el césped. Ha sido como asistir a una sinfonía de Mozart con él mismo dirigiendo la orquesta. No sé ni como, ese balón ha terminado en las botas de Villa, que desde la frontal lo ha impulsado con precisión para perforar la escuadra de Van Der Saar. 3 a 1 y la cuarta Champions League que se viene para Barcelona.

Presencié en Paris la segunda Champions del Barça frente al Arsenal, en el 2006. El partido fue mucho más agónico, y por tanto la celebración más pasional. La de este sábado ha sido distinta, porque el Barça no ha dado opción a casi nadie de pensar que el ganador podía ser otro. Ha sido diferente porque el equipo está más asentado y es más sólido. Pero sobre todo, ha sido diferente por Messi. Porque Messi hoy ha hecho lo que ha querido. Hoy la mitología del fútbol ha visto nacer a un nuevo Dios. Y yo, con toda la humildad, lo he visto con mis ojos.

Ahora sé lo que sintieron los argentinos que vieron triunfar a Maradona en el mundial del 86. Sé que esos sutiles tres toques de balón con audio incorporado los recordaré siempre, y podré contarlo a mis hijos, y a los hijos de mis hijos. Pocas veces como hoy he tenido la percepción de ver la mejor expresión del deporte que más me gusta y que más gusta a más gente. Cualquier amante del fútbol, hoy, es un poco del Barça.

El “amigo” manchesterista

28 Mayo 2011 - 10:27 - Autor:

Pasearse con un camiseta de fútbol por Londres es como ir vestido de faralaes por la Feria de Abril en Sevilla, lo más natural. En la capital del país que inventó este deporte, pocas son las miradas de extrañeza que te llegan y también escasos son los comentarios que te dirigen (“¡dadles caña al ManU! ¡Soy del Chelsea!”, o un más escueto y admirativo “¡Barcelona!”). El día antes de la final por la noche, el cosmopolita, denso y mastodóntico Londres había engullido las primeras oleadas de seguidores azulgrana. Solamente por la zona de Piccadilly Circus podíamos reconocernos, saludarnos y hacernos fotografías como quien se encuentra con gente del pueblo lejos de casa.

Para alegría de nuestras papilas gustativas y desgracia de nuestro sistema digestivo, cenamos en un restaurante hindú con abundante “chilli tika masala”. El famoso Murphy, no Eddy, sino el de la inexorable ley, hizo que nos sentásemos, en el restaurante, junto a tres seguidores del Manchester: un padre cincuentón y sus dos hijos treintañeros que no se pierden ni un solo partido de su equipo. Van a todos los que juega en casa y a todos los desplazamientos. “¿Y su mujer que dice?”, le pregunto. “Mi ex-mujer, ya…”, me corrige, y sus hijos, avergonzados: “¡Papá, no vayas contando tu vida!”. Esto promete.

El simpático seguidor del equipo contrario, quizás porque ya había dado cuenta de un par de cervezas indias Cobra tamaño XXL, se explaya en consideraciones tácticas para acabar pronosticando una victoria manchesterista, aunque dice que hubo muy buen rollo en la final de 2009 y en el cruce del año anterior en semifinales y que “con los seguidores del Barça te puedes tomar una cerveza antes y otra después”. Para ellos, tomarse una cerveza será como para un cherokee fumar la pipa de la paz. Eso sí: “Con los del Liverpool no podemos ni ir a la esquina, nos odiamos”. Me reconforta ver que lo de España no es tan raro.

La cebada fermentada continúa activando las neuronas de nuestro vecino de mesa, que se adentra ya en el capítulo de la historia: “he leído mucho sobre vuestro club, sé que un presidente fue fusilado y entiendo la filosofía catalana (sic)”. Se refiere a Josep Sunyol, presidente del Barça fusilado después de la guerra civil, episodio que muchos futboleros españoles desconocen. Estos ingleses no dejarán de sorprenderme.

Primero viene la la de cal, y luego la de arena: “esta vez llegáis a la final como el mejor equipo del mundo, lo mismo que nosotros en 2009. Creo que nos equivocamos en nuestra mentalidad al enfocar la final, y creo que este año podéis cometer vosotros el mismo error”. Está claro que cada uno se agarra a lo que puede para llegar al partido en el mejor estado de ánimo posible.

El adversario nos ha caído bien, pero hoy ya se terminaron las charlas táctico-histórico-sociológicas. Hoy tocará medirse sobre el césped de Wembley y tocará cotejar todas las teorías con la cruda realidad. Como nos dijo nuestro amigo manchesterista al irse, “te deseo suerte toda tu vida menos mañana”. Así es el fútbol: admite el colegueo, el compañerismo, la confraternización. Pero el dia del partido, señores, sólo queda la competición.

Golpe de Estado en el Real Madrid

25 Mayo 2011 - 21:01 - Autor:

Hay muchas formas de dar un golpe de Estado, como saben los intrigantes, los conspiradores y los asiduos lectores de Maquiavelo. En el Real Madrid, Mourinho lo ha hecho de forma pretendidamente subrepticia, pero en realidad tan subliminal como un cuerno de rinoceronte urgándote el oído. Su estrategia ha consistido en desplazar paulatinamente al que fue mano derecha del presidente hasta presentarse él como imprescindible ante el máximo mandatario. Acompañen esta estrategia de la falta de triunfos y de la necesidad de unir al madridismo bajo un puño férreo y despótico frente a la amenaza del eterno enemigo… ¿Les suena esto de algo?

El modelo de golpe de Estado escogido por Mourinho se parece muchísimo al de Adolf Hitler en la Alemania de entreguerras. En un momento de humillación colectiva por la derrota en la primera guerra mundial y por los efectos de la crisis económica ante la necesidad de sufragar el coste de la contienda, aparece un referente que concita de nuevo el orgullo de una nación victoriosa. En las primeras elecciones, Hitler, que había sido nombrado Canciller por el presidente Hindemburg, obtiene sólo el 34 por ciento de los votos, y se da por hecho que no podrá gobernar por mucho tiempo con ese exiguo apoyo popular.

Pero Hitler empieza enseguida una labor de zapa para desplazar al hombre de confianza del presidente, el vicecanciller Frantz Von Papen. Éste se opone a la convocatoria de unas nuevas elecciones, en las que Hitler obtendría ya el 45 por ciento de los votos. Los esfuerzos del canciller se centran en granjearse la simpatía de Hindemburg y, paralelamente, socavar la confianza de éste en sus antiguos colaboradores.

Así, el incendio del Reichstag, una semana antes de esas elecciones, sirve de excusa a Hitler para culpar a los comunistas de querer desestabilizar Alemania, y, con este pretexto, suspende todas las garantías democráticas, militariza los cuerpos de seguridad y se hace con el control de la sociedad. El presidente Hindemburg, que Hitler había necesitado para abrirse camino hacia la cancillería, va quedando paulatinamente relegado hasta convertirse en un elemento decorativo del Tercer Reich. Ya nadie se atreve a parar los pies a un líder capaz de arrastrar a las masas y que sabe aprovechar esa fuerza moral en beneficio propio.

Y así, salvando todas las distancias, llegamos a la situación en la que queda hoy el Real Madrid, con un entrenador investido de todo el poder después de obtener influencia plena sobre el presidente, apartar a sus antiguos colaboradores, deshacerse este miércoles de su vicecanciller Von Papen (destituido fulminantemente) y presentarse ante la masa social como el salvador, el único líder capaz de reverdecer los laureles enmohecidos. En una palabra, el Führer del madridismo.

Valga este símil histórico para comprender mejor como ha sido la trayectoria de Mourinho desde el banquillo hasta la presidencia de facto del club, desligándolo, evidentemente, de cualquier otra consideración ideológica, que sería a todas luces impertinente.

Lo que sí deben tener claro los seguidores del Madrid, los mourinhistas como Tomás Roncero y los antimourinhistas como Javier Marías, es que con el paso dado esta semana por Florentino Pérez, se acaba cualquier resquicio de señorío, moderación y sentido común en la Casa blanca. Estos valores, hasta ahora, los aportaba Jorge Valdano. Y desde ahora, los únicos valores que valen son los que ha demostrado tener el entrenador portugués: afán de victoria a cualquier precio, mal perder y nulo respeto por el rival y por las más elementales normas del fair play.

Parafraseando el famoso dicho, “dime a quien destituyes, y te diré quien eres”. Florentino ha vendido su alma a Mourinho dando lugar, sin mediar elecciones, a un nuevo mandato en el Real Madrid. Tiempo al tiempo.

Aquél Wembley y este Wembley

21 Mayo 2011 - 19:47 - Autor:

Mientras el equipo de gala termina de ajustar los preparativos para la final de la Champions, ayer el Barça de futuro, repleto de jóvenes promesas, ponía la guinda a una Liga extraordinaria con una victoria a domicilio en Málaga. Para el seguidor azulgrana, es toda una garantía ver como los Thiago, Sergi Roberto, Bartra o Fontàs desarrollan un juego que lleva el inequívoco sello de la casa, y son capaces de remontar con solidez, gracias al empuje de Bojan, un 1-0 adverso. Mientras el Barça del presente trabaja para amarrar la Champions, el del futuro se reivindica para garantizar el relevo generacional.

Esta es la fuerza del equipo, su forma de trabajar en el presente para asegurar el futuro. Tener un ojo puesto en los importantes retos actuales de un equipo ya consolidado, mientras el otro ojo prepara el camino de los jóvenes, para que los retos del futuro se puedan afrontar con las mismas garantías que hoy.

La victoria en la final del sábado es importante, porque en definitiva son los trofeos los que fijan ante la historia los momentos de gloria deportiva de un equipo. Pero también es cierto que el Barça no sufre ya la angustia histórica de antaño de tener que levantar un trofeo para salvar una temporada o, incluso en algún caso, para disimular los errores cometidos durante todo el año. El Barça 2010-2011 ha trabajado muy bien, independientemente del resultado que arrojen los 90 minutos sobre el césped de Wembley.

Qué diferente era el contexto en la final de hace 19 años en el antiguo Wembley. Dos victorias in extremis del Barça en Liga y un gol agónico de Koeman cuando todos nos veíamos ya en los penaltis fueron el broche necesario para que el Dream Team se invistiera como un equipo de referencia para el futuro del Barça. Gracias a aquel grupo humano, el equipo de Pep trabaja hoy arropado por un estado de ánimo colectivo más confiado. Desaparecieron el derrotismo, el negativismo, y el pesimismo endémico de Can Barça. Llegó Pep con su brújula, su temple, y su capacidad de liderazgo para marcar el camino a seguir.

Ganar en Wembley sería justo. Pero no necesario. La grandeza del club no depende de ello.

Empacho de pichichi

20 Mayo 2011 - 12:05 - Autor:

Faltan ocho días para la final de la Champions en Wembley, que enfrentará a los dos mejores equipos de Europa: el F.C.Barcelona y el Manchester United. Los líderes destacados de sus respectivas ligas. Los máximos representantes del fútbol español e inglés. Los embajadores del fútbol europeo de clubes en el mundo. Recuerdo todos estos datos, que pueden resultar obvios, porque parece que a muchos de mis compañeros periodistas en Madrid se les olvida cuando configuran sus escaletas y deciden los temas de apertura en sus informativos para medios nacionales, de ámbito territorial español.

Centrémonos en Antena 3 TV, por tomar un ejemplo que no es aislado. Informativo de la noche del jueves 19. Tema de apertura: el Real Madrid ficha a Hamit Altintop. En el video se deslizan expresiones como “si es Usted merengue, le interesará saber que Altintop no viene para marcar goles…”. Más tarde, la voz admite: “el jugador turco no es un portento técnico”, y concluye esperanzado ante la posibilidad de que lleguen “ fichajes de más relumbrón”.

Informados ya del fichaje de turno del Madrid -aunque esta vez no sea una contratación galáctica sino un joven de fútbol más bien rudimentario-, pasamos al segundo tema del informativo. Imagino que ya abordaremos la actualidad del equipo que está preparando la final de la Champions, que justo ese día volvía a los entrenamientos, con un Puyol ya incorporado al grupo. ¿Jugará el central?. Un Barça que acababa de presentar una edición especial de su camiseta para Wembley. Y también me interesaría saber cosas sobre cómo el rival, el Manchester United, prepara ese encuentro, cómo ha sido su progresión en la Premier League, cómo afronta el partido ante el Blackpool de este fin de semana, en qué estado se encuentran Ryan Giggs y Wayne Rooney…

Pues no. El segundo tema es una entrevista intemporal a Hugo Sánchez centrada en el importantísimo (más que la champions, por lo visto) trofeo Pichichi. En su tan animada como hueca charla, el mexicano reitera –ya lo había dicho con anterioridad- que si es Cristiano Ronaldo quien iguala su récord de goles con el Madrid para él será “un honor”, y que en cambio prefiere que Messi “no marque más goles” porque no debe considerarlo digno de igualar su apolillado récord. Ya sabemos lo que piensa la figura madridista de los ochenta. Ahora supongo que sabremos qué piensan las figuras de hoy en día. Al ser un informativo…

Vamos a la tercera noticia, que ahora sí será el Barça. Que va. El informativo recala en el drama que atraviesan un grupo significativo de equipos que pueden acabar con sus huesos en segunda división, según como les vaya este fin de semana. Un tema efectivamente importante y que merecería más que un tercer puesto en la escaleta.

Y luego… la Fórmula 1. ¡Cuidado! Fernando Alonso muestra su apoyo al Barça,  aunque su frase “no me gusta que ganen los ingleses” la hemos leído en Marca, porque en la información de Antena 3 no aparece por ningún lado. Eso sí, nos aclara el locutor que Alonso apoya al Barça “porque sabe donde corre este fin de semana”. ¡Ah, que Alonso corre en Montmeló, y quiere quedar bien con los catalanes! Como si Alonso no pudiese tener el sentido común de querer que gane un equipo español. Al periodista se le ve el plumero (blanco) de nuevo.

Y de la actualidad del Barça, ni mu. Ni una sola palabra. Ni recordar que tal día como hoy se cumplen 19 años de la final de Wembley en la que, como dice el Marca, “el Barça pasó a ser uno de los grandes” al ganar su primera Champions con un trallazo de Koeman. Esto nos lo cuenta toda la prensa deportiva, incluso la de Madrid, porque el de Antena 3 ni sabe ni contesta.

El Barça es un grande, opta a ganar su cuarta copa de Europa. Desde el año 2006, habrá jugado tres finales y ganado dos, a la espera de lo que ocurra con la tercera, y se habrá quedado en semifinales en dos ocasiones más. El Barça lleva una racha de seis años prodigiosos, y se merece un trato algo mejor en los informativos españoles. Por le menos, se merece algún trato.

Los que seguimos la información deportiva de los medios llamados nacionales, sabemos que nuestro equipo –y eso vale también para Valencia, Sevilla, Atlético y Atletic- asoma la cabecita siempre y cuando el Madrid no haga nada. Y muchas veces, incluso sin hacer nada también merece titulares más grandes. Algún jefecillo siempre se inventará una entrevista a Hugo Sánchez a tiempo para dejar las cosas en su sitio. En el orden que nunca debería haber cambiado: el Madrid, lo primero. El resto, sólo si hay tiempo.

Algunos periodistas contraatacan estos argumentos diciendo que en TV3 el Barça hace lo mismo con el Espanyol, el Girona y el Terrassa. De acuerdo que el espacio dedicado al Barça en TV3 es grande y posiblemente abusivo. Pero señores, ¿es eso óbice para que los medios nacionales españoles no traten como se merece al actual equipo español de referencia internacional? ¿Se imaginan algo parecido en Inglaterra o en Francia? ¿Cómo sería la escaleta de los informativos españoles de estos días si el Real Madrid fuera a jugar la final de la Champions contra el Manchester? Tendríamos final de Wembley hasta en la sopa.

He debatido en infinidad de ocasiones este tema con periodistas deportivos de Madrid. La mayoría siguen las siguientes pautas: aducir que hay más madridistas que culés en España (extremo que habría ya que empezar a actualizar con datos objetivos), que el Barça causa rechazo y no interesa tanto, y defenderse con el infalible “¡pero si yo soy del Atleti!”. En fin, argumentos de gran solidez y contrastados científicamente.

Yo siempre les respondo lo mismo. Dando tanta cancha al Madrid, no solamente margináis al Barça, también al resto de equipos de Primera. Y dando tanta cancha al Madrid, fomentáis que en España haya casi más antimadridistas que madridistas. Porque el madridismo no ha crecido, pero el antimadridismo sí.  Y eso, en parte, es por culpa del empacho informativo de merengue al que nos someten a los seguidores del “resto” de equipos. Que sigan así, convirtiendo sus informativos en los de Real Madrid TV. Veremos donde nos conduce esto.

Y otro día hablamos de cómo son las retransmisiones de la Sexta de García Farreras, exdirector de comunicación del Real Madrid, de la Televisión Española de Sergio Sauca y del Canal Plus de Carlos Martínez. Merecen mención aparte.

Más tormenta después de la tormenta

17 Mayo 2011 - 10:43 - Autor:

Denuncias ante la UEFA archivadas, el Madrid teniendo que pagar las costas y negando haber iniciado las hostilidades, acusaciones de racismo, vídeos de ida y vuelta, la selección al borde del cisma, Íker y Villa incómodos en un acto publicitario por la tensión vivida en los recientes clásicos, debates futboleros envueltos en llamas, Rosell pidiendo al barcelonismo que no muerda el anzuelo de la provocación, la prensa deportiva catalana queriendo que el Barça rompa relaciones con el Madrid, la de Madrid acusando al Barça de manejar todos los resortes de la ONU, Parera tirando con bala contra el madridismo post-franquista… ¿Habían vivido Ustedes antes algo parecido?

¿Cuál es el origen de tanto revuelo? Si volvemos la vista atrás, vemos que, efectivamente, ha sucedido algo extraordinario: cuatro clásicos seguidos. Los dos primeros fueron sin consecuencias. Se saldaron con la Copa del Rey para el Madrid y la Liga para el Barça, y todos tan panchos. Pero los dos últimos fueron un infierno. Desde el partido de ida en Madrid, se produjo una conmoción institucional, mediática, ciudadana y federativa. ¿Qué pasó ahí? ¿Hubo navajazos, descuartizamientos, horrendas torturas?

No. Hubo un equipo que empleó una dureza al límite y más allá del reglamento, hubo una expulsión temprana por una entrada durísima, hubo algún jugador haciendo teatro (del malo), hubo insultos de mal gusto entre compañeros, y nada más. Lo que puede haber en el 80 por ciento de los partidos de la élite que vemos en la actualidad. Y entonces, ¿por qué tanto lío? ¿Por qué?, como diría Mou.

Porque la Champions es la joya de la corona. La competición europea dictamina quien es el “puto amo”, en terminología guardiolana. Y el Madrid no ha tolerado nada bien comprobar que sigue siendo el segundo, a pesar de tener una plantilla más grande, con más renombre, y mucho más cara. En la lógica empresarial de Florentino, sigue sin encajar que de la Masia y su modestia salgan hombres anónimos que, sin vender muchas camisetas, sean capaces de hacerle un roto al Madrid en su propio campo y apearle de toda una Champions.

En la lógica de Florentino, quien más invierte, más títulos gana. Y en la lógica de Florentino, lo que no se gana por las buenas se gana por las malas, con denuncias, recursos y más y más dinero invertido en abogados. Y si aún así se resiste, se invierte en determinados profesionales de la prensa para que movilicen la opinión pública en un sentido u otro. Así es como son las cosas en las grandes corporaciones en las que él se mueve. Así es como se hacen los negocios. Pero así no es como funciona (siempre) el fútbol.

Alguien definía a Guardiola como el Robin Hood del fútbol. Es un símil exagerado, puesto que Guardiola no roba a los ricos para dar a los pobres. Pero sí es verdad que el modelo que funciona hoy en día en can Barça certifica que en el mundo del fútbol la lógica empresarial y capitalista se puede subvertir. Hay modelos ganadores que son económicamente sostenibles para clubes que no pueden invertir sumas astronómicas en configurar una plantilla. No se trata de no fichar a Cristiano Ronaldo, pero ¿cuántos de los fichajes del Madrid de los últimos años no podrían ser remplazados por hombres igualmente o más capacitados y que, además, sintieran los colores de la institución a la que representan?

En El País Semanal de este domingo el escritor Javier Marías, erigido en voz del madridismo con sentimiento y sentido común, recordaba cuando el Madrid perdió la Liga frente al Tenerife, en 1992, habiendo marcado un gol legal que fue anulado por fuera de juego. “Hoy, apuntaba Marías, se habría armado un escándalo. Entonces casi nadie mencionó el gol invalidado ni el Madrid se quejó. Reconoció haberse “suicidado” en el segundo tiempo”.

La causa de este cambio, siempre según Marías, es “un entrenador omnipotente, omnipresente y malasangre, un quejica que acusa a otros siempre, un individuo dictatorial, ensuciador y enredador, soporífero en sus declaraciones, nada inteligente, mal ganador y mal perdedor, y que, como dijo Di Stéfano, hace que el Madrid juegue “como un ratón” mientras el Barça juega “como un león”. No lo dice este “desvergonzado” y “forofo” bloguero, sino un madridista que demuestra sentir de verdad no solamente los colores, sino los valores que van asociados a ellos, que son mucho más importantes.

Y a todo esto, lo más preocupante es que Mou permanece en silencio. ¿Qué balas se guarda ese hombre en la recámara? ¿Qué estará urdiendo en su guarida? ¿A qué está esperando para “meter ruido”, como avisó su nuevo portavoz? El Madrid juega como un ratón, y Mou amenaza como el superratón: “¡No se vayan amigos, todavía hay más!”

El Madrid, ¿equipo “anti español”?

14 Mayo 2011 - 18:26 - Autor:

“El increíble hombre menguante” es una película del año 1957 en la que el protagonista se ve expuesto a una niebla radiactiva que provoca en su cuerpo una reacción inesperada: empieza a empequeñecer hasta medir unos pocos centímetros. Debido a ello, el hombre sufre un profundo cambio de carácter y debe aprender de nuevo a relacionarse con su entorno, que lo supera y humilla. Análogo proceso afecta al Real Madrid, expuesto a una niebla de rabia y frustración. El otrora club laureado y aclamado es hoy una versión en miniatura de sí mismo, que encuentra en la denuncia federativa a su rival el único consuelo ante su decadente realidad. La pataleta administrativa para suplir la inoperancia deportiva, aunque esta deriva cainita esté desgastando la imagen internacional de España.

No seremos nosotros quienes defendamos a Sergio Busquets si realmente llamó “mono” a Marcelo, porque si el insulto a un compañero demanda buenas dosis de miseria intelectual, la denigración por motivos de raza es patrimonio exclusivo de mentes diminutas. Y evidentemente nadie se tapa la boca para decir “mucho morro”, como aseguran los servicios jurídicos del club que dijo el centrocampista catalán. Es reprobable, aunque sea exagerado tachar de racista a Busquets, de la misma forma que nadie piensa en la literalidad del insulto cuando llama “hijo de puta” a alguien.

Pero suponiendo que haya que castigar a Busquets para evitar que se propaguen actitudes racistas en el deporte, no habría que hacer entonces algo con los gritos simiescos que se oyen en el Bernabéu cuando algún jugador de color, tipo Samuel Eto’o, toca el balón? ¿No son también furibunda xenofobia los insultos del público madridista a Cataluña? ¿Y los comentarios despectivos de Sergio Ramos con el idioma catalán ante su compañero de selección Gerard Piqué por el grave delito de responder a un periodista en su lengua natal? No recuerdan a un presidente madridista saltando al compás del “bote bote catalán el que no bote”?¿Y no habría que castigar también la homofobia, gritar “maricón” a alguien a modo de insulto, como se hizo con Guardiola en el último clásico en el Bernabéu? ¿Y el machismo de los que llamaron “puta” a Shakira por tener el atrevimiento de mostrar en público su amor hacia Piqué?

La pregunta es: ¿la estrategia del Madrid va a consistir a partir de ahora en abanderar una campaña ante las altas instancias federativas para erradicar cualquier comportamiento xenófobo o abusivo de los terrenos de juego? Si al club blanco lo mueve la conciencia filantrópica, podría empezar por impedir que en sus fondos ultras se exhiba simbología neonazi y banderas pre constitucionales, que contrastan un poco con tanta corrección política en los despachos.

Pero también cabe la posibilidad de que el Madrid lo que pretenda sea torpedear a su rival para dificultarle en lo posible la consecución de su cuarta copa de Europa, y frenar así las cada vez más lacerantes comparaciones entre ambas instituciones deportivas. En el viejo continente habrá pocos precedentes de equipos que zancadilleen a otro del mismo Estado de forma tan evidente. ¿Hubiera actuado igual el Madrid si la posible suspensión de Busquets le hubiera supuesto perderse una final del Mundial con la selección española?

Lo que parece evidente, en cualquier caso, es que si la historia se hubiese producido al contrario, y el Barça denunciase a un jugador blanco antes de disputar la final de la Champions, el club blaugrana hubiera sido tachado de “anti español”. Paradójicamente, es imposible que reciba semejante calificativo una entidad, el Real Madrid, que está haciendo lo posible por enfrentar a jugadores de la selección española, provocando la preocupación del mismísimo Del Bosque, y que intenta perjudicar los intereses internacionales de otro equipo español. Esta es la asimetría territorial que impera en este país.

El Madrid aduce que fue el Barça quien empezó la guerra al denunciar a Mourinho por sus insinuaciones posteriores al 0-2 del Bernabéu. Pero recordemos que la UEFA ya había actuado de oficio ante la gravedad del asunto, puesto que el técnico luso estaba insinuando claramente comportamientos delictivos del árbitro, de Villar, de Platini, de Unicef y por supuesto de la directiva azulgrana. Le faltó incriminar a Bob Esponja ¿Se puede comparar esto con el reprobable pero aislado insulto de Busquets a Marcelo?

Parte de la prensa deportiva catalana pide que el Barça rompa oficialmente relaciones con el Madrid. La desestabilización institucional es justamente lo que buscan personas como Mourinho o Florentino, recientemente transformado en pandillero de despacho. Probablemente, la mejor respuesta a las provocaciones del Madrid sea sonreír al fotógrafo mientras se levanta la cuarta copa de Europa. ¡Ánimo chicos!

¿Es un truhán o es un señor?

11 Mayo 2011 - 19:47 - Autor:

El Madrid se encuentra en una nueva encrucijada, posiblemente la más trascendente de su historia moderna. La victoria del Barça en la Liga certifica lo que algunos se temían: el ciclo barcelonista no ha terminado. Y no sólo eso: el día 28 de Mayo en Wembley, el FC Barcelona podría superar en copas de Europa modernas al Real Madrid, dato que oficializaría el relevo del equipo español de referencia internacional. Ante este hecho, el Madrid tiene que tomar importantes decisiones si no quiere enquistarse en el quiero y no puedo o en la obsesión por lo que era y ya no es.

El club blanco no puede permitirse aferrarse cada vez más a su pasado glorioso, el de los años 50 de la Europa atenazada por la crisis de post guerra y el de los años 60 de la simbiosis entre Santiago Bernabéu y Francisco Franco. Desde la caída del dictador, el Madrid ha ganado tres copas de Europa: en 1998, 2000 y 2002.  El Barcelona la ha conseguido en 1992, 2006 y 2009. En 2011, el Barça podría conseguir la cuarta. Unos dirán que esto es gracias a Platini, y otros preferimos pensar que se debe a la gestión de Guardiola y a la buena planificación de la Masía, iniciada en la época del Dream Team de Johan Cruyff. Que cada uno se apunte a la teoría que más le guste, o que más pueda tolerar su rabia interior.

Los seguidores madridistas son herederos de un legado cargado de oro y laurel que está enmoheciendo por momentos. Como un decadente galeón hundido, el salitre del mar está corroyendo unos tesoros a los que nadie está pudiendo dar lustre. El último encargado de hacerlo, un portugués (también duchos en galeones hundidos, por cierto), ha conseguido sacar brillo a uno de las copas menos cotizadas por los cazatesoros. Aún así, el ténue destello de luz ha parecido por momentos un haz cegador para la parroquia blanca, que corre desbocada a recuperar la pompa y el boato de antaño.

La reacción de parte del madridismo ante la consecución de la Copa del Rey recordó vagamente a la euforia ante las pírricas victorias de España cuando su antiguo imperio era ya más bien un patio trasero, como la toma de Sidi Ifni en 1934 o la heroica reconquista de Perejil de julio de 2002. Florentino Pérez decía en la celebración por la segunda salida en procesión de la Copa del Rey que “este trofeo era una obsesión”. Pues qué fue entonces haber perdido Liga y Champions, ¿un shock traumático?

Más allá que los madridistas se sientan o no compensados en el esfuerzo de esta temporada (hay quien puede ver ligeramente exagerada una inversión de 450 millones de euros por una Copa del Rey, un trofeo Pichichi y el trofeo Santiago Bernabeu), parece claro que nadie en la casa blanca considera suficiente el balance. O al menos seguro que preferirían la mitad de lo que ya ha conseguido el F.C.Barcelona  aún sin haber jugado la final de la Champions.

En este contexto es muy síntomático el recrudecimiento de la tensión entre el presidente adjunto, Jorge Valdano, y el entrenador. Mourinho envió a su ayudante Eladio Paramés a replicar unas declaraciones del argentino en las que agradecía al técnico el haber dado un paso a un costado para evitar hacer más ruido. En su más puro estilo de héroe de cervecería, Mou replicó en boca de su adlater que Valdano “se equivoca rotundamente” y que se prepara “para hacer ruido en el momento oportuno”. Ni un paso atrás, ni para coger impulso, como diría Fidel. Que de tantos pasos atrás que ha dado últimamente, por cierto, casi se ha salido ya de su isla.

La batalla entre Valdano y Mourinho escenifica a la perfección la lucha interna que está viviendo ahora mismo Florentino Pérez, un hombre que había hecho gala de un cierto talante señorial y unos usos de corte empresarial, sin concesiones a la algarada visceral o el exabrupto temperamental. Una línea de actuación que interpreta a la perfección Valdano, un caballero siempre dispuesto a tender la mano y a admitir la justeza de una derrota. Pero en el último año hemos visto asomar la patita al lobo, al otro Florentino, al Mister Hide que guarda silencio mientras su nuevo hombre fuerte organiza espectáculos circenses con tragasables y escupefuegos.

De esta crisis interna saldrá el Madrid de la temporada que viene, el que intentará disputar la corona balompédica al nuevo rey de la península. Florentino deberá decidir si pone ya definitivamente al Real Madrid a los pies del portugués, o en cambio mantiene el freno institucional de Valdano para evitar que las formas protocolarias se transformen en formas de patio de corrala. Muy pronto veremos si la decisión la toma el Florentino señor o el Florentino truhán.