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Neymar no va a ser la ‘saeta crestada’

30 Junio 2011 - 9:20 - Autor:

Algunos querrán ver en la contratación de Neymar algún símil con el fichaje de Di Stéfano en 1953, cuando el Barça de las Cinco Copas, comandado por Kubala, arrasaba en todas las competiciones y el Madrid suspiraba por un título. El primer golpe de efecto de Don Santiago Bernabéu como presidente fue determinante para encumbrar al Madrid en el olimpo europeo y como equipo de referencia internacional. El Madrid de hoy, 60 años y unos cuantos revolcones más tarde, sigue buscando ese revulsivo que le permita dar el “sorpasso” a los azulgranas, despertar de una vez de la pesadilla en la que vive instalado desde que Pep Guardiola es entrenador del Barça. Pero por distintos motivos no es probable que Neymar vaya a ser su segundo salvador.

Di Stéfano llegó al Madrid después de pasar por el River Plate y el Millonarios colombiano, dos clubes en los que ya había triunfado. Recaló en el club blanco después de una pugna de despachos con el Barça con participación –nada ecuánime- de la Delegación Nacional del Deporte, y una vez en la capital se consolidó como mejor jugador del mundo y gran suministrador de trofeos para los escaparates del club.

La adaptación de Di Stéfano no fue inmediata pero sí rápida. A las pocas semanas de llegar, el equipo blanco le ganaba al Barça 5 a 0 en Chamartín. Claro que en la segunda vuelta los de Kubala hacían lo propio con los madridistas, con un no menos contundente 5 a 1 en el antiguo campo de Les Corts. Pero el hecho es que aquella liga 53-54 la ganó el Madrid después de 21 años de sequía en el máximo torneo nacional. No le podían pedir más a la “saeta rubia”.

Como decía, ni Neymar es el mismo tipo de jugador que Di Stéfano ni llega en el mismo momento de su carrera profesional ni de madurez personal. El rocoso carácter del argentino se volcaba por completo en el terreno de juego, donde era un compendio de fuerza, arrojo y sentido táctico y estratégico. El faro de jugadores como Johan Cruyff o Zidane. En cambio, el joven brasileño de la cresta, aunque un virtuoso del balón, reparte de momento su atención entre el césped, el peluquero -un artista, eso sí-  y las discotecas.

Es cierto que al equipo de Mourinho le falta un plus de chispa y alegría creativa en ataque que Cristiano Ronaldo, a pesar de ser un excelente realizador, no acaba de aportar. Florentino siente que a su equipo le falta un Messi, alguien que de un toque de magia al conjunto y sirva para  concitar los duendes que tantas veces ayudan a desatascar partidos o a darles un brillo especial (aumentando así los derechos televisivos y los correspondientes ingresos).

Pero Messi es Messi en el Barça. Neymar en el Madrid puede ser como Messi en la selección argentina, si no le acompaña el conjunto. De hecho, ya lo dijo su entrenador en el Santos brasileño, Muricy Ramalho: “Neymar se vería mejor en el Barcelona” porque según él tiene un sistema más abierto a la creatividad de los genios como su ex pupilo o el propio Messi. El Madrid de Mou, en cambio, tiene un sistema demasiado tacticista para el lucimiento de los cracks. Lo dice él, no yo. Aunque lo suscribo.

 

Gago no es el único ‘sedicioso’

26 Junio 2011 - 15:37 - Autor:

El ser humano tiene la fea y reiterativa costumbre de cuestionar la autoridad, particularmente cuando ésta se ejerce “manu militari”. Los latinos tenemos marcado a fuego en nuestro chip de fábrica étnico esta tendencia irrefrenable a nadar contra corriente. Y si se trata de contradecir a quien nos paga, el placer es doble. Por todo ello se podría caer en la tentación de considerar que las alabanzas de Gago al juego del Barça son producto del despecho por haber calentado el banquillo de Mourinho durante casi toda la temporada. Pero la realidad es que Gago es solo la punta de un iceberg: el del creciente colectivo de madridistas que, como amantes del fútbol, admiran el buen hacer deportivo del grupo liderado por Pep Guardiola.

No sabemos qué clase de sentimientos habrán encendido y atizado el fuego de la crítica de Gago. Pero lo cierto es que sus argumentos (“los madridistas piensan que se le puede ganar [al Barça], pero este año era imposible. No quieren admitirlo, no se quieren dar cuenta”) manan de la masa social blanca con creciente fuerza, toda vez que se van calmando las agitadas aguas de la pasión futbolera.

Cuanto más lejos quedan los ecos de la contienda, más fácil es que aflore la razón. Y aunque es mucho pedir que el juego barcelonista conmueva a un merengue, no es menos cierto que en esta afición hay la misma proporción de auténticos amantes del fútbol que en cualquier otra (la del Barça incluida, lógicamente).

No en vano alguien tan poco sospechoso de antimadridismo como Alfredo Di Stefano, en plena vorágine de clásicos, comparó el juego azulgrana con un león y el blanco con un ratón. La ‘saeta rubia’ estaba hablando más como aficionado global al fútbol que como hincha blanco.

Seguramente entre los madridistas catalanes es más difícil un juicio desapasionado, puesto que viven bajo la presión permanente del campo contrario. Pero entre la afición blanca de la capital, una vez que se han superado los peores síntomas de la mourinhitis, la verdad empieza a resplandecer con luz propia.

Esta clarividencia al estilo Gago es posible que a lo largo del mes de agosto se vaya diluyendo en beneficio de las ilusiones de la temporada que viene y de la emoción de los primeros compromisos de los dos grandes (Supercopa de España y de Europa). Pero en la actual zona de pantano barométrico es bueno que aflore la admiración por un proyecto deportivo a menudo más valorado en el mundo entero que dentro de las fronteras españolas.

Fútbol Club Adaptación y Real Casta

25 Junio 2011 - 15:40 - Autor:

El Barça lo tendrá siempre mucho más complicado que el Madrid para tomar decisiones en el mercado intencional de jugadores. El equipo de Guardiola tiene que tener muy en cuenta un parámetro que los de Mourinho, a la vista de los nombres que barajan, ni contemplan: la capacidad de adaptación al sistema del jugador pretendido. Para el Barça, que el jugador sea dúctil es una prioridad. Para el Madrid, es algo que ni suma ni resta. Prefieren la casta y el arrojo.

Por un lado, el jugador que venga al Barça sabrá de antemano dos cosas: la primera, a qué jugará, qué tipo de sistema le va a tocar aplicar en el campo. Y por otro, que hay una jerarquía perfectamente establecida, el vértice de la cual la ocupa el rey Messi. Por detrás, están los cerebros del equipo: Xavi, Iniesta, Puyol. Y después, el resto de canteranos: Piqué, Busquets, etc…  La primera obligación del jugador que venga a Can Barça va a ser adaptarse a esta realidad pre existente, que no cambiará pase lo que pase. Aunque las cosas vayan mal dadas, es muy difícil que el Barça renuncie ya a estas señas de identidad.

Después de los errores cometidos en el pasado, léase Ibrahimovic, es difícil que la directiva vuelva a incurrir en ellos. Al Barça no le vale cualquier crack, por extraordinario que sea su nivel. Si en su cabecita no hay un rincón dedicado a la humildad, a la empatía y a la inteligencia emocional, no tendrá nada que hacer. El coraje, la motivación, la capacidad de liderazgo están muy bien. Pero no son suficientes para militar en este equipo.

A algunos lectores les molesta que acabemos muchas veces llevando nuestras reflexiones hacia el terreno del eterno rival. Pero el título del blog, “Vivir en Campo Contrario”, parece que así lo aconseja. Además, la diferencia de planteamiento, de organización empresarial, y de talante de los entrenadores son hoy por hoy tan abismales, tan diametralmente opuestas, que es una tentación demasiado irresistible.

En el Madrid, fichar es más fácil. Lo demuestran los diez “galácticos” que han acabado recalando –con mayor o menor éxito, eso sí- bajo el manto de Florentino. El último parece que será Neymar. Un chico tan joven como fogoso y con grandes ganas de disputarle el trono a Cristiano Ronaldo, más que de acomodarse a él. Y posiblemente, Florentino es lo que busca: que ambos cracks se piquen para que rindan más. Mourinho no parece ser de esta opinión, pues según se dice prefería al Kun Agüero.

Como el culebrón de los fichajes de verano todavía no ha terminado, y puede dar muchas vueltas todavía, no podemos aventurarnos a saber quién será el que acabe vistiendo de blanco. Si Mourinho prefería al Kun y Florentino acaba comprándole a Neymar, mal empiezan la temporada en esa casa. Porque si no llegan resultados inmediatos para el brasileño, lo que habrá fichado el club será un foco de tensiones de muy incierta evolución.

La desventaja para Neymar es que el Madrid no tiene un estilo de juego tan aprendido como el Barcelona, todavía se está haciendo. Y Mourinho es un entrenador que quiere siempre adaptar su juego a las circunstancias y al rival, por lo que no tiene una personalidad definida de antemano. En cambio, la ventaja para el brasileño es que aquí, en Madrid, nadie le criticará sus excentricidades o sus salidas de pata de banco. Desde la época de Di Stefano, aquí gustan los jugadores con carácter, aunque de vez en cuando saquen a pasear el mal genio. Siempre que no les pillen en la discoteca y den buenos resultados al equipo, claro.

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Viaje a las profundidades de la “secta”

20 Junio 2011 - 20:46 - Autor:

Martí Perarnau es uno de los pocos y cada vez más raros especímenes de periodista deportivo que todavía hablan de deporte. No como los que siguen el canon actual, véase Siro López, que se ha transformado ya en un Jesús Mariñas del balompié. O como Tomás Roncero, cuyo estilo, con sus encendidas alocuciones a cámara, se asemeja cada día más al de Karmele Marchante -con bastante más testosterona que la tortosina, eso sí. En cambio, por seguir con las odiosas comparaciones, a Josep Pedrerol le queda un larguísimo camino hasta llegar a la altura de Jorge Javier Vázquez en simpatía, profesionalidad, y respeto a las más elementales normas éticas que deben presidir un plató.

Pero no nos vayamos por las ramas. En un panorama mediático donde la prensa deportiva ha basculado irremediablemente hacia al mismo territorio pedregoso que la del corazón, y cuando ya no quedan fronteras significativas en lo profesional entre Punto Pelota y Sálvame Deluxe, Martí Perarnau es un testimonio vivo de que antaño el periodismo era una profesión seria. Y de que las personas que vivían de ella sabían de qué hablaban, y si no lo sabían se informaban bien antes de hablar. Y acudían allí donde había noticia, preguntaban, investigaban, escarbaban y, finalmente, escribían o lo contaban. Y no opinaban sin saber.

Con tan anticuadas herramientas Martí acaba de publicar en castellano el libro “Senda de Campeones. De la Masia al Camp Nou”, que es un viaje a las profundidades del F.C.Barcelona, a la cocina de donde ha salido tanto talento en las últimas temporadas. El trabajo surgió justamente de la pregunta que él, y muchos otros, nos hemos formulado alguna vez: “¿Cómo es posible que salgan tantos jugadores y de forma tan continuada de la cantera del Barça? Los aficionados no recordamos ningún precedente de nada parecido, ni en nuestro club ni en ningún otro. Episodios como la Quinta del Buitre o las generaciones que dieron grandes triunfos a Athltetic de Bilbao y Real Sociedad, por ejemplo, fueron fenómenos que no tuvieron una gran continuidad en el tiempo.

La respuesta a la pregunta ocupa 360 páginas de libro, así que no será fácil resumirla en un párrafo. Pero para entenderlo, hay que partir de la idea principal que le expuso Xavi Hernández al autor: “lo más importante es no perder el balón”. De esta idea primigenia, deriva el idioma Barça, que es una filosofía, una forma de entender cómo hay que jugar al fútbol, y su correspondiente forma de expresarlo. Según Martí, lo de la Masia se asemeja mucho a una “secta”, en el sentido que se inculca a los chavales no solamente la técnica, sino también esa concepción del fútbol. “La palabra es fea, pero es así, es una secta”, le corroboró Guardiola.

Y de esta sistematización ideológica deriva un modelo, que abarca tanto los aspectos tácticos como organizativos del fútbol base. Este modelo ha estado en funcionamiento desde que lo activó Laureano Ruiz, ex técnico del Barça en los años 70, lo dio a conocer al mundo Johan Cruyff con su Dream Team, y lo perfeccionó Josep Guardiola con el actual equipo, el más laureado de la historia del club.

Si quieren conocer los intríngulis de la Masia les recomiendo la lectura de este manual para entender al Barça actual. La mala noticia para los no barcelonistas es que la generación de los Messi, Xavi, Iniesta, Busquets, Piqué, Puyol, Bojan, Thiago, Jeffren, y Valdés no ha sido fruto de la casualidad, sino de un trabajo muy pensado, madurado y contrastado a lo largo de cuatro décadas. La buena noticia para los barcelonistas es que sabemos cómo hacer que la máquina funcione, y eso nos da confianza para pensar que seguirá funcionando igual de bien.

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‘Outing’ de la Central Lechera

17 Junio 2011 - 22:03 - Autor:

Una parte del colectivo gay es favorable al “outing”, es decir a promover que los homosexuales salgan del armario para proclamar abiertamente su orientación sexual. En el periodismo también se practica el “outing”, aunque no como una práctica organizada, sino más bien espontánea o incluso anárquica. En otras palabras, que tarde o temprano la verdad se acaba filtrando entre el chorro mediático de consignas, manipulaciones y difamaciones.

Acabamos de asistir a uno de esos episodios en los que la verdad brota como de un manantial de donde menos te la esperas. Fue en Punto Pelota, donde lo que suele brotar habitualmente son improperios, bravuconadas y chanzas de cantina. En medio del ruido cotidiano se obró el milagro, y el periodista de Cuatro Julio Pulido, que no pertenece a la órbita florentinista, definió cómo funciona la Central Lechera:

Sobre Florentino Pérez yo voy a decir algo que igual llama mucho la atención. Florentino es el presidente que más habla del fútbol español. Sin conceder ninguna entrevista pública, pero es el que más habla. Florentino Pérez habla a diario con un número que no sé si contar con los dedos de una mano de periodistas.(…) Florentino Pérez habla mucho, lo que pasa es que no habla en público, pero habla mucho, y mueve mucho, y maneja mucho. (…) Y sí utiliza los medios para mandar sus mensajes.”

En pocas palabras, un retrato panorámico y preciso de la Central Lechera, según la describimos por primera vez públicamente en este blog, en el mes de abril. Entonces, en Punto Pelota se llevaron las manos a la cabeza y el presentador, Josep Pedrerol, llegó a insultarnos por haber difundido esa información. Ayer, Pedrerol no puso ni media objeción a las palabras de Pulido. Será porque la información, en este caso, proviene de prensa “nacional”, y ésta sí merece crédito y consideración.

Ya dijimos en este blog anteriormente que, por fortuna, los tejemanejes de pasillo que se urden en la capital se acaban sabiendo todos, porque siempre hay alguien interesado en dar publicidad a lo que otros quieren silenciar. Mientras Mourinho, último clavo ardiente al que se agarra Florentino, siga disfrutando del beneficio de la duda, las voces disonantes serán aisladas, esporádicas. Cuando el portugués sea catapultado hacia el espacio exterior, será un coro de una ópera de Verdi lo que denunciará a los cuatro vientos las maniobras comunicativas en la oscuridad del Floren Team.

No hace falta hacer nada. Si el Barça sigue cosechando éxitos, nosotros solamente tendremos que coger una silla y sentarnos a la puerta de casa para ver pasar la comitiva fúnebre.

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Sandro se muerde la lengua

16 Junio 2011 - 12:33 - Autor:

“Hace unos días el presidente del Real Madrid decía que no parará hasta que ganen la Décima. Esperamos que lo intenten desde los terrenos de juego, con deportividad”. El espíritu cándido de Bob Esponja debió poseer a Sandro Rosell cuando escribió esta frase del comunicado. Nadie puede realmente esperar eso de Florentino Pérez ni de su adláter -¿o es a la inversa?, José Mourinho. No están programados para ello.

Cuando el presidente del Real Madrid dice que “ganar la Champions es una obsesión”, no es una forma de hablar, es una reflejo literal de la realidad. Los culés y todos los que se han cruzado en su camino -deportivo o empresarial- saben que lo intentará todo, dentro y fuera del campo. Y a estas alturas del partido, nos conformamos con que lo haga dentro de la legalidad. Sería ya un progreso importante.

Porque cuando Rosell acusa de “traspasar los límites de la rivalidad”, debería hablar más bien del umbral de la legalidad en el que ha paseado peligrosamente la institución blanca, otrora pretendido ejemplo de no se saben cuántas virtudes. ¿Cómo calificar sino las falsas acusaciones de dopaje que se filtraron a la Cope desde algún despacho de la calle Concha Espina? ¿Cómo definir las insinuaciones de ayudas arbitrales al Barça en la rueda de prensa de despedida de Mourinho de la Champions? ¿Cómo referirse a los periodistas que publican mentiras, a sabiendas de que son mentiras interesadas para perjudicar a un club de fútbol?

Moderada intervención la de Sandro Rosell en la que soslayó dar los datos concretos que demuestran la existencia de una mano negra -o blanca, más bien- detrás de todo lo que se ha publicado y dicho durante estos últimos vertiginosos nueve meses. El Barça sabe mucho más de lo que ha verbalizado Rosell. Probablemente ha sido la responsabilidad institucional la que ha guiado las palabras del presidente, pero más de un barcelonista habrá echado hoy en falta un poco más de laportismo y un poco menos de sandrusquismo.

Porque de lo contrario, si Rosell llega a tirar de verdad de la manta, la ruptura de relaciones institucionales con el Madrid seguramente hubiera sido un paso insuficiente. El Barça, para actuar en consecuencia con los datos de que dispone, debería pedir jugar la Liga francesa y dejar al Real Madrid que se explaye a placer en su corralito particular que siempre ha sido, es y será, la Liga española. La Copa de Europa, para desgracia de Mourinho, dejó de serlo en 1960.

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Guardiola se puede ir, el ‘guardiolismo’ no

14 Junio 2011 - 19:10 - Autor:

Tengo la firme impresión que nos podemos ir de vacaciones con la certeza de que el Barça nos seguirá dando grandes alegrías la temporada que viene. Mientras Pep esté al mando, el tesón, la motivación y el talento estarán garantizados. Estas armas, que son los pilares del método Barça, no se combaten ni con 10 fichajes estratosféricos, ni con un entrenador-alborotador ni con la Central Lechera a pleno rendimiento. Por suerte y a pesar de todo, el fútbol sigue siendo un deporte y no el parqué de la bolsa, y los jugadores son deportistas, no miembros de un consejo de administración.

La triple combinación de sistema de juego, hombres adecuados para llevarlo a cabo, y motivación del grupo está dando grandes resultados al FC Barcelona. No hay elementos que nos hagan pensar que alguno de estos tres parámetros vaya a cambiar, sino todo lo contrario. El fichaje de Cesc y el de Rossi, si se confirman, habría que leerlos en clave de futuro, de relevo generacional, y no tanto de presente.

Un comentarista de la prensa de Madrid decía que Cesc es un “gran innecesario” para el Barça. Efectivamente, ¿a quién puede necesitar este equipo después de alcanzar semejante nivel de excelencia? El propio periodista sería un “gran innecesario” si su periódico vendiese 7 millones de ejemplares cada día, que no es el caso.

Pero en la cabeza del entrenador no está solamente la próxima temporada. Decía Pep en una entrevista reciente que él no hace nada que no hagan los demás entrenadores. Y se le podría objetar que no es del todo cierto: él puede pensar en el medio y largo plazo. Otros compañeros suyos no pueden permitirse ese lujo, porque tienen que lidiar con la inmediatez. Cuando uno camina sobre ascuas, bastante tiene con no abrasarse los pies como para encima andar pensando en qué bonita luna hay.

En cambio, la preocupación de Pep, hoy en día, no es llegar. Es mantenerse. Y eso es lo que marca la diferencia entre un gran entrenador y un entrenador de los grandes.

El día de la final de Wembley me comentaba en Londres una amiga no barcelonista a la salida del partido: “cómo se nota que ya estáis acostumbrados a ganar: termina el partido y la gente se va tanquilamente al metro y a cenar”. Efectivamente, estamos en aquella fase de saciedad de títulos en la que lo fácil es amodorrarse. En el deporte, cuando desparece la ansiedad por conseguir títulos, aparecen la molicie y la relajación de costumbres. Por eso nos hace falta un “enfermo del fútbol” –en palabras de Puyol- y un forofo culé para dirigir al equipo. Pep es una máquina de fabricar y distribuir ansiedad.

Pero claro, el hombre no es biónico ni va a pilas. Algún día tendrá que dejarlo. ¿Será la próxima temporada la última de Pep como entrenador? Posiblemente. No obstante, nos ha dejado bastantes pistas de que no es una persona a quien le guste improvisar, dejar las cosas a medias, ni rehuir las responsablidades. Estoy convencido de que dejará el equipo en buenas manos y con la segunda generación del Pep Team en la línea de salida. En ello está pensando ya.

Hasta que llegue el momento del relevo y tengamos que abordar esa delicada tansición, sigamos disfrutando de la era Guardiola. Será difícil encontrar esa combinación de pasión y razón, pero al menos el camino estará marcado.

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Lo Que Diga Martínez Bravo (LQDMB)

10 Junio 2011 - 11:36 - Autor:

Cuando lo que imperan son vientos de totalitarismo y de pensamiento único, es reconfortante escuchar voces discrepantes, aunque sean solistas y queden acalladas por el paso marcial de la cohorte mediática. Eugenio Martínez Bravo, presidente del único e irreductible grupo opositor a Florentino Pérez, Plataforma Blanca, ofreció su habitual rueda de prensa de final de temporada para dejar constancia de su aislada crítica al todopoderoso padrino blanco. A pesar de todo, hay que constatar que existen madridistas con capacidad de autocrítica y con sentido común suficiente como para no vestir la camiseta con la cara serigrafiada de Mourinho a lo Che Guevara y la inscripción L.Q.D.M. (Lo Que Diga Mou).

Algunos de los argumentos del opositor Martínez Bravo sonaran a nuestros lectores. La primera crítica que elevan a la actual junta directiva es “el bandazo” que ha dado en su gestión Florentino Pérez a raíz de la destitución de Jorge Valdano como presidente adjunto. “En su primera etapa, teníamos un presidente intervencionista en lo deportivo. Ahora tenemos un presidente en el extremo contrario, confiado en un modelo inglés por el que ha cedido todo el poder a Mourinho”. Impecable diagnóstico.

“Yo nunca he escuchado a Mourinho decir que quiere retirarse en el Madrid, sino todo lo contrario. Le he escuchado decir que se quiere ir a Inglaterra”, añadió Martínez Bravo. No solamente dijo eso Mourinho, sino que, como informamos en este blog, llegó a firmar un precontrato con el Chelsea para poder chantajear a Florentino y forzarle a destituir a Valdano. Este tipo de maniobras demuestran la intención de Mourinho de no permanecer en Madrid más de lo estrictamente necesario para alcanzar sus objetivos perentorios. Y, como concluye Plataforma Blanca, “cuando lo haga [irse], habrá que empezar de cero”.

De cero. Que es la situación en que Mourinho deja a los equipos por los que pasa.

Martínez Bravo, que seguro que no pertenece a la Central Lechera, lamentó más tarde que todas estas contradicciones internas de la junta de Florentino se suman a la mala imagen que exporta el club: “hay hechos que dañan la imagen del club. No todo vale. En eso este año el Madrid no ha estado a la altura. Expulsiones, declaraciones contra los árbitros, la UEFA, televisiones, sanciones…”. Elegante referencia a la rueda de prensa de los “por qué” y, nuevamente, diana.

Pero seguramente donde más dolieron las palabras del opositor fue cuando sacó la calculadora y atacó el capítulo económico, que es la niña bonita de Florentino. “El Real Madrid es el campeón mundial en deudas. No tenemos el cierre de cuentas, pero la deuda neta rondará los 400 millones, la bruta los 500 y, con acreedores, los 700. Es una realidad que el Real Madrid pierde cuota de mercado”. Vaya, parace que en la casa Blanca las cuentas no son tan boyantes como nos las pinta el presidente de ACS. La diferencia con el Barça es que allí se reconocen las pérdidas y se intenta racionalizar el gasto.

Pero atención que Martínez Bravo se reservaba otra dolorosa puntilla para Florentino: “El club parece de unos pocos millonarios: cada vez hay menos asientos y más palcos VIP. El modelo de gestión se ha invertido con el Barça: nosotros talonario y ellos cantera”. Lo dice un madridista, no el satánico autor de este blog.

Por cierto, esta rueda de prensa se convocó el jueves a mediodía. En el informativo Noticias 2 del mismo día, en Antena 3, no mereció cobertura alguna. En cambio, sí se cubrió –ampliamente, cual publireportaje- la presentación de las nuevas camisetas en la tienda del Real Madrid, se nos informó de un señor que se tatúa la cara de jugadores del Madrid en sus piernas, y de una broma al jugador portugués Coentrao, posible fichaje del Real Madrid para la temporada que viene. Del Barça sí se dieron las críticas a Sandro Rosell por la supresión de las secciones deficitarias del club azulgrana, con señora llorando incluída.

La caverna mediática sigue rugiendo a nuestro paso triunfal.

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El Real Madrid, enfermo crónico de ‘barcelonitis’

8 Junio 2011 - 21:54 - Autor:

No me acabo de creer que al final Cesc Fàbregas, si se confirman las noticias aparecidas hoy, vuelva a su club de origen, el Barça, desoyendo los cantos de sirena (y de talonario) que le habrán llegado y le seguirán llegando desde la  capital de España. Y tampoco me acabo de creer que Florentino Pérez deje escapar una ocasión más para incordiar a su bestia negra, de privar al gran rival, en este caso, de su deseado heredero del “ADN Barça”. Estamos hablando del relevo de Xavi, del cerebro del futuro Barça, y eso no es una futilidad cualquiera.

Insisto en que lo más extraño del caso no es que el Barça, dada su raquítica situación financiera, sea capaz de rascarse lo bastante el bolsillo para permitirse un jugador caro, como lo definía el propio Xavi. Si Cesc acaba recalando en Barcelona, a 40 kilómetros de su Arenys de Mar natal, Florentino habrá demostrado que su músculo negociador empieza a fofear y que su colmillo de tiburón financiero presenta ya alguna caries.

¿No ha podido esta vez Florentino satisfacer su instinto natural, la barcelonitis?. ¿Se estará curando el madridismo de esa querencia obsesiva por asestar golpes morales de despacho a su adversario cada vez que éste le toma la delantera en lo deportivo? Un breve repaso histórico demuestra que la rivalidad Barça-Madrid está trufada de intentos del club blanco de torcer la buena marcha del Barça a golpes de talonario.

Veamos los primeros fichajes “mediáticos” en España: el Madrid truncó en 1933 una racha vencedora del Barça contratando a un delantero catalán que había revolucionado el fútbol español y, oh casualidad, vestía de azulgrana: Josep Samitier, ‘la langosta’. Tres años antes había hecho lo propio con Ricardo Zamora, ‘el divino’, que había triunfado también en el Barça aunque había vuelto hacía poco a su Espanyol de origen.

Fue precisamente Samitier, ya como ojeador del Barça, quien impidió in extremis que el Madrid, conocedor del interés azulgrana por Ladislao Kubala, acabase frustrando la operación de compra del jugador. Santiago Bernabéu, a través de su fiel Raimundo Saporta, le hizo llegar una oferta que el propio crac húngaro desestimó, al haberse comprometido ya con el Barça.

Bernabéu no quiso tropezar dos veces con la misma piedra y, tres años más tarde, en 1953, con la lección bien aprendida, protagonizó el caso Di Stefano, que ya hemos mencionado en este blog. Después de seis años sin ganar la Liga, el Madrid supo maniobrar en los despachos franquistas de la Delegación Nacional del Deporte para impedir que el crac argentino, que ya había vestido en tres ocasiones la camiseta azulgrana, se quedase en el club que legalmente lo había fichado.

También es conocido el interés que demostró el club blanco por abortar el fichaje de Johan Cruyff por el Barça, en 1973. Fue el entonces jugador holandés quien declinó la sustanciosa oferta para ir a jugar al Real Madrid porque prefería la ciudad de Barcelona para vivir. No le falló el instinto, puesto que sigue residiendo en la capital catalana.

No tuvo ninguna repercusión para el Barça el fichaje de Bernd Schuster por el Madrid, puesto que el alemán llevaba ya una temporada en el banquillo. Pero el de Michael Laudrup sí fue un intento -fallido- de abducir el espíritu del Dream Team.

Y entrando ya en la era florentiniana, cómo olvidar el episodio de Figo, que fue el pistoletazo de salida de la alocada carrera galáctica. No fue casualidad que el presidente blanco iniciara su singladura arrancando y trasplantando a uno de los símbolos de la autenticidad barcelonista, que de sopetón se volvió en todo lo contrario. Fue el clásico golpe de efecto para desestabilizar al máximo rival dándole, a poder ser, donde más le pueda doler.

La chequera galáctica se abrió por última vez con el fichaje de David Beckham, que fue casualmente la apuesta electoral de Joan Laporta en las primeras elecciones a las que se presentó y ganó, en 2003. Por suerte no pudo cumplir su promesa y tuvo que conformarse  con fichar a un brasileño de nombre Ronaldinho.

Y finalmente, es muy curioso que el año en el que más millones en fichajes se gastó el Madrid fuera 2009, el de la apoteosis de títulos azulgranas. Parece que la felicidad del rival le provoca a Florentino una brutal excitación de muñeca que le lleva a garabatear compulsivamente su chequera. En pocas semanas, llegaron Cristiano Ronaldo, Kaká, Karim Benzemá y Xabi Alonso. Y al año siguiente, Florentino fichó casualmente como entrenador al portugués que hacía de traductor del jovial Bobby Robson cuando éste entrenó al Barça. Seguramente fue casualidad que el año anterior se hubiera convertido en el verdugo del Barça al eliminarlo con el Inter en semifinales de la Champions. Un capricho más del destino… ¿o no?

No me digan que con todos estos datos la cosa no podría titularse “De Samitier a Mourinho, historia de una obsesión”. Por suerte, últimamente en Can Barça podemos aplicar aquella famosa frase del Quijote de “ladran, luego cabalgamos”.

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Los tres pases medidos de Xavi

5 Junio 2011 - 21:43 - Autor:

Lo que más moral de futuro nos da a los barcelonistas no es ganar la Liga y la Champions en una misma temporada, ni la racha de victorias de las últimas campañas. Ni tan sólo la forma tan extraordinaria que ha tenido el equipo de conquistar esos triunfos. Sí, estos títulos nos producen una enorme alegría, aunque Rosell diga que no lo celebramos suficientemente (se nota que no me vio a mi el día 28 de mayo por la noche). Todo esto nos proporciona un gozo exacerbado. Pero lo que nos da más confianza en el futuro son entrevistas como la que hemos leído este domingo a Xavi Hernández, a la vez cerebro y alma del equipo.

El discurso de Xavi es una perfecta combinación entre pasión y razón, entre “seny” y “rauxa”. De sus palabras emana una honda conexión entre él, el equipo, la institución, y el carácter del país al que representan. Si conseguimos, gracias a hombres como Xavi, que el prodigio futbolístico que es hoy el Barça pueda tener continuidad histórica, estaremos ante una obra deportiva jamás realizada hasta la fecha.

Xavi demuestra su sabiduría futbolística sobre el césped. Pero en la posición en la que juega, y por su función específica dentro del equipo, es muy difícil que un jugador esté a su nivel si en la vida no se maneja con la misma precisión y sentido táctico y estratégico. Efectivamente, el centrocampista no defrauda, y lanza en su larga entrevista en el diario Sport unos cuantos pases medidos al área que el lector inteligente sabrá rematar a placer.

La primera perla va dirigida al entrenador del gran rival, José Mourinho: “nos hace falta alguien como Mou a los catalanes para que nos despierte, Mou nos hace más grandes”. No creo que Xavi esté enalteciendo la figura del portugués, sino que está tirando de ironía para poner en evidencia un rasgo de carácter del catalán: solamente valora lo que es y de lo que es capaz cuando desde fuera es atacado, injuriado, despreciado. ¿Es por inseguridad? ¿Ensimismamiento? ¿Falta de orgullo?

La segunda es sobre la clave del éxito del vestuario azulgrana: “mandamos la gente de casa, esa es la diferencia. Pep, Tito [Vilanova], doctores, fisios, todos tenemos sentimiento culé”. Sin duda, ese sentimiento es lo que logra que ligue la mayonesa, que cuaje el sistema, que el equipo tenga gasolina anímica para llevar a la práctica lo que el entrenador diseña en la pizarra. No es tan fácil que los hombres de ataque sean solidarios con los que defienden y viceversa. Si lo fuera, otros equipos lo harían. Y nadie lo consigue como el Barça.

Y la tercera es sobre la estrategia de Pep de firmar los contratos año tras año: “sabe que si firma cuatro o cinco años hasta él se puede acomodar; es muy inteligente”. Y más tarde augura que en el futuro Guardiola “tiene que estar vinculado al club de una u otra manera”, como presidente “o lo que sea”. Xavi sabe que el cerebro de la operación “Barça triomfant” ha sido Pep, que si todo sigue como hasta ahora podría convertirse, si no lo es ya, en el personaje histórico con más peso específico del FC. Barcelona junto con Hans Gamper, su fundador, o Johan Cruyff, inspirador del Dream Team.

Ante semejante exhibición de sentido común y de ilusión por el futuro, uno empieza a pensar que es posible alargar un tiempo más el ciclo virtuoso que puso en marcha Jan Laporta. Llegarán tiempos peores, pero nada hace pensar, por ahora, que vaya a ser de forma inminente. Toquemos madera.

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