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Florentino deseaba la “guerra total” con el Barça

31 Agosto 2011 - 19:40 - Autor:

Florentino Pérez considera que sería beneficioso para sus intereses que el Barça rompiese las relaciones institucionales con el club blanco, tal y como estuvo barajando después de la última serie de clásicos. En previsión de esta eventualidad, según fuentes del propio club, el presidente blanco tenía preparada una vuelta de tuerca más en su guerra informativa contra el Barça.

Florentino está trabajando ya para asegurarse la renovación en las próximas elecciones a la presidencia, en el 2013. Para ello, considera que debe aumentar considerablemente la renta de títulos en las próximas dos campañas. Aunque, si no lo consigue, piensa continuar pescando apoyos en el río revuelto del enfrentamiento institucional entre los dos principales clubes de España.

El presidente del Madrid es hoy más consciente que nunca de que su futuro está ligado al de Mourinho. Y ello implica seguir la política del portugués de “cero concesiones” al eterno rival. Anque hay un sector “intelectual” del madridismo que rechaza las formas del portugués por considerar que no casan con la tradición del club, la gran mayoría de la masa social merengue se encuentra cohesionada alrededor del portugués frente al enemigo común, el Barça.

Según las fuentes nconsultadas, no solamente Florentino deseaba que el Barça rompiese las relaciones con el Madrid. Tambien tenía preparada una nueva ofensiva informativa para atacar e intentar desestabilizar al equipo de Guardiola aprovechando que ambas entidades hubieran niciado una etapa de guerra declarada.

Con el control que Florentino ejerce sobre algunos medios de comunicación a través de la Central Lechera el presidente blanco piensa que en este nuevo escenario de confrontación abierta le hubiera ganado la partida a Sandro Rosell, y podría seguir manteniendo el apoyo mayoritario de la masa social a pesar de los pobres resultados deportivos obtenidos desde que accedió a la presidencia.

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El peligro de dejarse señalar el camino

27 Agosto 2011 - 16:28 - Autor:

Muamar el Gadafi, Saddam Hussein, Leopoldo Galtieri, y Haile Selassie son dictadores que en un intento desesperado de mantener el poder contra viento y marea han arrastrado a sus respectivos pueblos, libios, iraquíes, argentinos y etíopes, a sacrificios tan cruentos como, a la postre, inútiles.

Es paradójico que aquéllos que dicen querer a su pueblo con más devoción son también los que en los momentos críticos no tienen ningún reparo en exigirles, como muestra de adhesión inequívoca, un alto precio en vidas humanas.

Sabedor de esta constante de la Historia, el escritor catalán Salvador Espriu acuñó en “La pell de brau” la máxima: “A veces es necesario y forzoso que un hombre muera por un pueblo, pero nunca un pueblo entero debe morir por un hombre”.

Sin ánimo de poner en el mismo plano a Mourinho y a Gadafi, que es lo que le faltaría ya al pobre (me refiero al portugués) sí se pueden encontrar similitudes en la forma de actuar de personas con un ego tan tumefacto que acaba provocándoles graves trastornos de personalidad.

Cuando un ególatra de este calibre se siente acorralado, es capaz de arrastrar con él a todos aquellos a los que dice amar con locura. Como el líder de la secta de los davidianos, que forzó un suicidio colectivo de sus adeptos al verse rodeado en su rancho de Waco, Texas.

Después de la Supercopa, el portugués sumó a la rabia por la derrota la vergüenza -si es capaz de experimentarla- de mostrar ante el mundo su lado oscuro. Mourinho quedó tan en falso que se situó ante una peligrosa disyuntiva: arriar velas de una vez o emprender una nueva huída hacia adelante. Y a la vista de las pancartas que se hizo poner en el Santiago Bernabéu, durante el torneo veraniego del mismo nombre, está clara su elección.

Será un gran entrenador, un excelente motivador, una persona sentimental, visceral, sincera. Pero por encima de todo es alguien que esconde mucha rabia interior, frustración, rencor, y pequeñez de espíritu. Y nos ha quedado claro a todos que es incapaz de dominar el río de bilis que lo arrastra hacia posicionamientos violentos, a él y a los que están más cerca de él.

No en vano sus más estrechos colaboradores son los que demuestran actitudes más radicales: el cuerpo técnico y su guardia pretoriana en el equipo, Pepe, Marcelo Y Khedira. Con la momentánea aquiescencia de Florentino.

Ahora, justo cuando está más cuestionado dentro y fuera del Club, es cuando Mourinho necesita más que nunca grandes adhesiones de su público. Así lo habrá exigido al presidente como condición para no marcharse, como ya hizo al final de la temporada pasada para quitarse a Valdano de encima.

Mourinho necesita demostraciones de apoyo, que su entorno se queme a lo bonzo, que su público enardecido proclame a pleno pulmón su adhesión incondicional, irracional e inquebrantable. Diga lo que diga, haga lo que haga, ponga el dedo donde lo ponga.

Mientras, Guardiola usa el mismo dedo para pedir a los suyos respeto hacia el rival. Los cánticos referentes al Real Madrid no son ya tan frecuentes entre los culés. Pero ha llegado el momento de reservarlos definitivamente para los clásicos. La victoria es un momento para experimentar la grandeza, no para enzarzarse en querellas de liliputienses.

Que sean otros los que proclamen su miseria intelectual.

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Mourinho instigó a sus hombres a entrar duro en la Supercopa

23 Agosto 2011 - 21:42 - Autor:

El entrenador del Real Madrid, José Mourinho, se pasó buena parte del partido de vuelta de la Supercopa frente al FCBarcelona lanzando consignas a sus jugadores desde el banquillo para que entraran con dureza a sus rivales. “Pégale” y “duro con ellos” fueron expresiones utilizadas muy a menudo por el entrenador portugués.

Según una persona que por motivos profesionales se encuentra muy cerca del banquillo visitante del Camp Nou, y que no es seguidor ni empleado del FCBarcelona, las órdenes de Mourinho a sus hombres no se prestaban a equívoco. No se trataba de las habituales expresiones de apoyo que se lanzan desde un banquillo. Eran consignas encaminadas claramente a elevar la dureza del juego y la intensidad de las entradas.

Hay que recordar que la dureza e incluso violencia con la que se emplearon durante la vuelta de la final de la Supercopa los jugadores del Real Madrid Pepe, Khedira, Marcelo y, en ocasiones, Xabi Alonso.

Esta información confirma que la alta frecuencia e intensidad de las faltas que realiza el Real Madrid forman parte de la estrategia de Mourinho para contrarestar el juego de posesión y toque rápido de balón del Barcelona. Y explica también la salida en tromba de los jugadores blancos, así como algunas entradas totalmente antideportivas, como la de Marcelo sobre Cesc, que originó la ya famosa tangana final.

Mourinho está particularmente activo desde la vuelta de vacaciones. Este martes ha tenido que emitir un comunicado para desmentir las informaciones sobre su presunta intención de abandonar el banquillo madridista, sobre un supuesto enfrentamiento con Florentino Pérez por haber pedido a Íker Casillas que hiciera las paces con Xavi y Puyol, y para pedir disculpas por el dedazo a Vilanova pero “solamente a los madridistas”.

La información sobre las consignas de Mourinho desde el banquillo coincide también con la publicación de un comunicado oficial del Real Madrid en el que pide a la RFEF que investigue las “provocaciones, insultos y vejaciones” que según el club blanco sufrieron sus representantes en el Camp Nou.

Después de unos tímidos intentos desde el Madrid de rebajar la tensión con el Barça, a través de Íker Casillas e incluso de algunas firmas periodísticas del entorno de Florentino Pérez, este martes las aguas han vuelto al cauce agitado y turbio que prefiere el mánager deportivo, José Mourinho.

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La Central Lechera, contra el mundo

19 Agosto 2011 - 15:21 - Autor:

La historia contiene paradojas tan llamativas que parecen escritas por un guionista de humor. Hubo un tiempo pasado en el que Europa aplaudió al Madrid de Di Stefano, Gento y Rial, a pesar de la desconfianza que suscitaba el régimen franquista. Hoy, cuando por primera vez en su historia España lleva más de 30 años viviendo en democracia, el Madrid se encierra en la autarquía mourinhista, aislado y confrontado a toda la comunidad futbolística internacional.

Solamente hay que comparar lo que dice la Central Lechera con las opiniones vertidas en los principales diarios deportivos del viejo continente.

Dos de los principales puntales “lecheros” escribían hoy una crónica en un periódico madrileño en la que se dedicaban a justificar todas y cada una de las comprensibles acciones del banquillo madridista ante las injustificables provocaciones culés. Y cito, no es invención:

– La acción dactilo-ocular de Mourinho sobre Vilanova, recogida con espanto en toda la prensa mundial, fue en respuesta a una serie de provocaciones verbales lanzadas por Guardiola al banquillo merengue. Insultos tan graves y vejatorios, parece ser, como “sois una banda” (sic).

– Messi dedicó gestos a los jugadores blancos invitándoles a no hablar tanto, escupió a la banda cerca del jefe médico del Madrid (escupir, afición que por lo que parece practica en solitario el jugador argentino) y en el Bernabéu, recuerdan incluso, se atrevió a chutar el balón contra el respetable. Como todo el mundo sabe, y esto ya es observación propia, Messi es un Eric Cantona bronco y violento disfrazado con piel de cordero. Sólo hay que ver la expresión asesina de su mirada.

– Los jugadores del Madrid no se quedaron a ver la entrega del trofeo, como manda el fair play, porque no se lo permitieron los agentes de seguridad del Barça. Seguramente, y eso lo añado yo, tuvieron que retirarse muy a regañadientes al vestuario, porque lo que les pedía el cuerpo era felicitar efusivamente y rendir honores al justo vencedor.

– La entrada de Marcelo sobre Cesc no fue tan dura si se compara con una acción (posterior, pero esto no lo precisan) de Villa sobre Ozil. El asturiano, además, quiso ofender -no precisan con qué palabras- a la religión musulmana que profesa el jugador alemán de origen turco. Ahora resultará que el dedo en el ojo forma parte de la jihad o guerra santa del Islam contra el infiel.

Estos son los argumentos de la Central Lechera para justificar la desaforada reacción del entrenador blanco y su cada vez más alocada cohorte de pupilos enrabietados.

Baste con decirles a los “lecheros” que no hay palabra, gesto o actitud que justifique un acto violento. Porque justificar la violencia, como nos hartamos de decir los demócratas, es la antesala de la noche fascista. Y amparar a los violentos entraña graves peligros para la convivencia en tolerancia.

Por suerte, ante tales arcaísmos ideológicos, siempre nos quedan Europa y el mundo para beber unos tragos de refrescante neutralidad. The New York Times decía ayer que el Madrid de Mourinho ya es más conocido por sus indefendibles explosiones que por su juego imbatible; The Guardian señalaba las payasadas de Mou y La Gazzetta Dello Sport calificaba al portugués de oscuro y venenoso.

Hoy, más que nunca, la Central Lechera es la verdad absoluta frente al contubernio judeo-masónico internacional. Y los catalanes, malditos desafectos y desleales, siempre de acuerdo con los de fuera.

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¿Cuántas derrotas más necesita el Madrid para aprender a perder?

18 Agosto 2011 - 0:11 - Autor:

El Real Madrid ha desaprovechado las ocasiones que ha tenido -y ya son unas cuantas, gracias al Barça- de ejercitarse en el papel de justo perdedor. Todavía necesita progresar en la asignatura de deportividad. Todavía debe interiorizar que es un equipo terrícola más, que se cayó de la galaxia, que la victoria ya no le pertenece por decreto, y que cuando te enfrentas a un equipo mejor y pierdes no es una injusticia sino todo lo contrario.

Las patadas y puñetazos de Pepe y Khedira, la constante presión sobre el árbitro, la expulsión por agresión de Marcelo, el ataque de histeria de Ozil, la retirada prematura de los jugadores blancos sin hacer honores al supercampeón y el dedo en el ojo de Mourinho al segundo entrenador del Barça, Tito Vilanova, nos demostraron la calidad humana de este equipo.

El Barça no está solamente jugando al fútbol. Está realizando un exorcismo. Está extrayendo del cuerpo de los madridistas el espíritu de Santiago Bernabéu, que se resiste a ver cómo el Madrid imperial se transforma en el Madrid segundón. De momento no hay forma, el padre Carras-Guardiola sólo ha conseguido que el maligno le escupa puré de guisantes. Y de qué manera.

Es una lástima no poder comentar un partido desde el punto de vista deportivo, porque Mourinho y los suyos se empeñan en jugar más allá de lo que permite el reglamento. Exprimen las normas para extraer hasta la última gota de beneficio, y cuando no lo obtienen, pretenden romper el tablero de juego.

Mourinho en la rueda de prensa posterior al partido atribuyó la derrota a la ausencia de recogepelotas en el segundo tiempo. Excusa que se suma a la extensa y original lista que ha desplegado ya el portugués en sus últmas visitas al Camp Nou. En vez de aprovechar todas estas ocasiones que le ha brindado el Barça para ejercitar la humildad, Mourinho ha preferido recrearse en el papel de jefecillo sobreactuado de banda callejera.

Por cierto: ¿cómo se entiende que el portugués menosprecie a Tito Vilanova después de reclamar tantas veces respeto para su segundo entrenador? Nadie se atrevería a dudar de la profesionalidad de Aitor Palanka, con “p” de “Pito”.

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Sigue el contubernio federativo-culé

14 Agosto 2011 - 22:43 - Autor:

No sabemos si el silencio de Mourinho después del tropiezo de su equipo puede indicar falta de frescura argumental de la Central Lechera, después del sobreesfuerzo creativo de la temporada pasada. Por si acaso, vamos a intentar suministrarles nuevas vias de reflexión para justificar el mal resultado merengue de ayer.

– El anuncio del fichaje de Cesc en mitad del partido fue producto de una clara operación de distracción urdida desde los despachos directivos del FC Barcelona con la connivencia probable del Arsenal. Ahora se entiende por qué los clubes de Londres y de Barcelona han tardado tanto tiempo en anunciar el fichaje: esperaban sólo para crear confusión y desmoralización entre las filas merengues.

– El Barça marcó sus dos goles en jugadas aisladas, en contradicción flagrante con su estilo de juego. Fue una táctica de engaño orquestada por Guardiola en connivencia secreta con sus hombres, frente a la que la UEFA debería tomar cartas.

– Messi jugó mal con Argentina y frente al Real Madrid volvió a marcar su gol, como siempre. Los organismos federativos no deberían permitir este tipo de argucias de jugadores que en ocasiones no funcionan y otras, cuando perjudican al Madrid, se salen.

– El penalti sobre Pedro es fruto de un contubernio arbitral para evitar que la afición madridista justifique el mal resultado por la actuación del árbitro al no señalar el penalti de Valdés sobre Cristiano Ronaldo.

– Siguen los jugadores del Barcelona persistiendo en su actitud de dolerse cuando se les entra con dureza. El fútbol es un juego de machotes como Pepe, y no de nenazas como Iniesta, y ese espíritu neandertal es el que debería proteger la UEFA.

– Pero, por encima de todo, cabe atribuir la falta de brillo del juego madridista a la ausencia de jugadores recien fichados, como Altintop, destinados a revolucionar el estilo de juego merengue.

En definitiva, que el Barça empate a dos en el Santiago Bernabeu es la demostración de que Rosell, poderoso estratega de afilado colmillo, sigue controlando los resortes del poder del fútbol español, europeo y mundial. La UEFA y la FIFA siguen confabulando en contra del derecho natural de victoria eterna del Madrid. Y así, no hay quien gane.

Cesc, “l’hereu”

12 Agosto 2011 - 18:09 - Autor:

En Catalunya, cuando todavía había negocios que transmitir de padres a hijos, tenía una gran significación la figura del “hereu”, el heredero. El hijo primogénito era el que heredaba el negocio familiar y, si no había hijos varones, la señalada era la “pubilla”.

Cesc está llamado a ser el “hereu” del negocio.Y la pubilla también, si le da la gana. Ahora que han ampliado la “botiga” y la han modernizado, faltaba el peldaño que debía garantizar el relevo entre el actual “hereu” de Guardiola, Xavi Hernández, y la generación de los Thiago y Sergi Roberto, a los que todavía les falta un punto de madurez. “La saga de los Rius” en versión futbolística y con final feliz. Esperemos..

Muchos barcelonistas no acaban de encajar que su club tenga que comprar por 40 millones de euros un jugador que proviene de la cantera y al que vendieron por dos chavos. Hemos leído incluso opiniones que defendían, puestos a gastar un pastizal, buscar en el mercado otras opciones más “espectaculares”. Doble error, a nuestro entender.

La temporada de Cesc en el Arsenal ha servido para foguear al centrocampista catalán, auténtico líder del equipo, y darle minutos aguantando la presión que debe aprender a soportar el mascarón de proa. Y ello en una liga tan competitiva como la inglesa. ¿Qué tipo de formación hubiera tenido Cesc de quedarse en Barcelona, a la sombra de Xavi? ¿Cómo hubiera respondido en el momento de asumir la herencia de la organización del juego y la transmisión del sistema de juego de La Masía?

El único jugador en el mundo capaz de dar las garantías suficientes de entender y aplicar los principios del “idioma Barça” es, justamente, Cesc. Por ello, probablemente sean los 40 millones de euros mejor invertidos de los últimos años. Aúnque Fàbregas, de los Fàbregas de Arenys de Munt, no sea un apellido que vista tanto como otros, es un seguro para evitar experiencias pasadas que han arrojado resultados deportivamente decepcionantes y económicamente ruinosos.

Bienvenido, Cesc, a tu casa. Que lo sea por mucho tiempo.

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Neymar todavía no ha sido lobotomizado

9 Agosto 2011 - 17:28 - Autor:

Las declaraciones de Neymar, jugador brasileño pretendido por el Real Madrid, respecto a la superioridad mundial del fútbol azulgrana, indican que todavía no ha sido sometido a la lobotomización habitual siempre que un crack ficha por un club grande.

Imaginamos a Florentino Pérez leyendo las declaraciones de Neymar en su despacho con un imperceptible temblor de rabia en su párpado derecho. “A Don Santiago Bernabéu nunca se la habría escapado aleccionar a un futuro fichaje”, debió pensar. Don Santiago, que entró en Barcelona fusil en ristre con las tropas franquistas en 1939, sí sabía cómo tratar a esos catalanes. No desaprovechaba ocasión de fustigarles ni toleraba medio elogio al equipo rival.

La lobotomía es una delicada operación que le practican al jugador coindidiendo con el exámen médico. Observen la expresión bovina del futbolista cuando corre en la cinta plagado de sensores para la prueba cardiológica. Eso indica que ya ha pasado por las manos del neurocirujano.

La operación consiste en cercenar cuidadosamente la parte del cerebro dedicada al sentido común y en implantar un chip prefabricado con respuestas tipo a preguntas tipo. Cuanto más caro es el fichaje, mayor es la porción de cerebro que se debe mutilar.

De tal manera, es muy posible que cuando Neymar fiche por el Madrid, en diciembre, ya no diga nunca más algo tan juicioso como que “el Barça es el mejor equipo del mundo”. Ya encontrarán los programadores del Real Madrid una fórmula mucho más adaptable a la sensibilidad del público merengue, como que “vengo a jugar al mejor equipo del siglo XX para convertirlo en el mejor del siglo XXI”. Recuerden esta frase porque tiene muchos números de ser la elegida para que Neymar responda a la pregunta: “¿todavía piensa usted que el Barça es el mejor equipo del mundo?”.

Después, los programadores del chip habrán incluído alguna referencia a su infancia madridista (“desde pequeño he soñado con venir a jugar a este club”) y, para demostrar la pureza de su pedriguí merengue, insertarán alguna crítica al gran rival (“mi forma de jugar se adapta mejor al fútbol efectivo de Mourinho que a otros sistemas con más adornos”).

Los programadores deberán hacer un gran esfuerzo para que la dosis de odio al Barça que implanten a Neymar alcance la misma intensidad de la de su entrenador portugués. Pero por mucho que se esfuercen, no podrán igualarlo a lo que sienten Cristiano Ronaldo o Sergio Ramos. Con ellos, se les fue la mano.

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Las 10 cosas que no se deben repetir en Can Barça

2 Agosto 2011 - 11:22 - Autor:

Si en un post anterior remarcábamos los diez puntales del éxito azulgrana en la temporada 2010-2011, aquí van los diez apartados que deberían no repetirse en esta nueva temporada que empieza. El objetivo es no comprometer la continuidad en el tiempo de los éxitos deportivos del equipo y alargar lo más posible su racha triunfal.

1- Guardiola prefiere una plantilla corta, pero los rigores del calendario quizás aconsejen ampliarla un poco más, sin llegar al torrente humano que es el vestuario del Madrid.
2- Sería un tremendo error estirar todavía más el culebrón de Cesc. No ayuda en nada a la imagen internacional del club y añade presión sobre el jugador una vez que vista –si finalmente lo hace- la camiseta azulgrana.
3- El comunicado de Rosell amenazando al Madrid con una ruptura de las relaciones institucionales vino tarde, y las reacciones en frio siempre parecen calculadas e impostadas. Si el Barça quería visualizar de alguna forma su indignación con el Madrid, debería haberlo hecho en caliente. Si la directiva prefirió esperar al final de la temporada, lo mejor hubiera sido aprovechar la ocasión para dar todos los datos que demostraban la inocencia del Barça en el caso del dopaje y desmontar punto por punto las calumnias lanzadas por Mourinho sobre las ayudas arbitrales. Ya que Rosell tardó semanas en responder, podía haber documentado mejor la respuesta.
4- El patrocinio de Qadar Foundation no parece acorde con el de Unicef. Ambos espacios publicitarios son como la cara y la cruz de una moneda, el ying y el yang del alma económica del club. Las explicaciones de Rosell sobre la felicidad de los qataríes por la calle -no dijo nada de las qataríes- no fueron un prodigio de solidez argumental, precisamente.
5- El duro ajuste presupuestario ha derivado en recortes allí donde el club nunca había metido la tijera, en las secciones económicamente más débiles del club. Estas medidas no deberían apartar a la institución del modelo que ha representado tradicionalmente el F.C.Barcelona en Catalunya.
6- Las declaraciones de Guardiola a un medio italiano sobre el posible fin de su etapa como entrenador del Barça. Independientemente del malestar que provocaron por su contenido, tampoco se justificaron en su forma, ya que el entrenador de Santpedor mantiene en España una respetable y seguramente acertada política de no conceder nunca entrevistas personales a los medios. O todos tirios, o todos troyanos.
7- El Barça debería haber atajado con más rotundidad las acusaciones de dopaje que se vertieron desde el entorno de Florentino Pérez. Laporta no hubiera dejado pasar la ocasión de poner los puntos sobre las íes. Fue Guardiola quien tuvo que dar la cara por el club y pedir explicaciones al mismísimo Florentino.
8- Las dubitativas e imprecisas gestiones del club a raíz de la huelga de controladores dejaron a Pep en una incómoda situación que hubiera sido fácilmente evitable de haber aprovechado la experiencia de la Junta anterior en estas cuestiones organizativas y de intendencia.
9- Si Rosell no quiere asumir el papel de “malo” -función que Laporta asumía con entusiasmo e incluso con fruición-, hace falta alguien en el club que no tenga inconveniente en coger el toro por los cuernos cuando la situación lo precisa.
10- La actual directiva no debería haber abierto la caja de Pandora de la investigación de las cuentas de sus predecesores. Y ahora, una vez que está en marcha, debería procurar cerrar el proceso cuanto antes, puesto que el goteo de noticias no beneficia a nadie.
La campaña pasada ha sido buenísima en lo deportivo, pero al Barça le queda camino por recorrer en lo institucional. Johan Cruyff, que fue nombrado presidente de honor del club y tuvo que renunciar al cargo, pagó injustamente los platos rotos de esta tensión entre Laporta y Rosell. El recambio en la presidencia entre dos hombres enfrentados en el aspecto personal hacía presagiar negros nubarrones que han quedado diluidos bajo el intenso sol de la gloria futbolística. Pero Rosell debería no confiarse, y pensar que la estabilidad del todo depende de cada una de las partes.