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Periodista a tus noticias

31 Octubre 2011 - 19:33 - Autor:

Me dispongo a verter un carro de piedras encima de mi tejado e, incluso, a granjearme alguna enemistad (más).

Leer los periódicos deportivos -y hasta alguno de información general- me está provocando en las últimas semanas auténtica vergüenza ajena. ¿De verdad los periodistas -deportivos, en este caso- no son capaces de nutrir las páginas de fútbol con noticias que merezcan ser llamadas de esta manera?

El gran tema de las últimas semanas es saber si el Madrid está “ya” al mismo o incluso más alto nivel que Barça y si el ciclo barcelonista ha terminado definitivamente. Aparte de dejar traslucir las ganas de algun periodista que otro de que tal cosa suceda cuanto antes, es directamente estúpido formularse la cuestión a estas alturas de la competición y en estos términos.

Mientras los periodistas deportivos sigan conduciendo con las luces cortas pasará, como siempre, que vendrán los jugadores a poner el sentido común. Ayer, Piqué observando que si el Madrid está un punto por encima será que algo mejor ha hecho. E Higuaín, del otro lado, avisando de que a la Liga le queda un mundo.

Qué forma tan cruel de fundirse decenas de titulares con dos simples frases que duelen al oído de tan obvias y sensatas que son. Lo cual confirma que la prensa deportiva escora cada día más hacia terrenos extradeportivos, y que cualquier día veremos a la fauna que rodea a Josep Pedrerol encerrados en una granja y tirándose los platos a la cabeza al más puro estilo “Acorralados”.

El Madrid, como se harta de decir Guardiola, no es que esté a un gran nivel. Es que lleva tres años jugando bien y con un altísimo rendimiento, que según habíamos convenido eran expresiones sino sinónimas sí muy cercanas en el lenguaje mourinhista. No es una sorpresa, por tanto, que haya empezado fuerte la temporada, porque ha hecho exactamente lo mismo en las últimas ediciones de la Liga.

¿Que su juego es ahora más vistoso que antes? ¿Que da la sensación de más solvencia? Probablemente. Aunque en el último tramo de la pasada Liga también fue un rodillo, salvo el partido contra el Barça. Inferir que el Madrid ya es mejor que un Barcelona que lleva tres años ganándolo todo y ofreciendo un gran espectáculo en opinión de todos los medios extranjeros (ya que en España hay división de opiniones) es, cuando menos, precipitado.

Habrá que esperar al menos a que se midan otra vez ambos equipos, porque los últimos cruces no han dejado lugar a dudas. A doble partido, que es la mejor forma de medir el momento de juego de dos equipos, el Barça ha resultado intratable.

Y diré más: aún suponiendo que el Madrid ganase los dos clásicos e incluso si me apuran esta Liga, tampoco eso implicaría un cambio de ciclo ni que Mourinho habría superado a Guardiola. En los libros de historia del Fútbol, el de Santpedor se ha ganado un puesto que será muy difícil quitarle. Para un periodista quizás dos semanas bastan para marcar tendencia. Para un historiador, que es quien escribe la Historia, es necesario esperar algo más. Bastante más.

Señalemos también que el hecho que el Madrid esté en un buen momento de juego y sea un gran equipo no tiene por qué suponer un cambio de ciclo. En los años cincuenta, cuando el Madrid ganó las cinco primeras copas de Europa, el Barça tenía un equipo mítico con Kubala, César, Moreno, Manchón y Basora. Y cuando ambos equipos se cruzaban, saltaban chispas. Pero en el libro de historia, está claro quien figura arriba en el palmarés.

Si queremos dar noticias, seamos periodistas. Si queremos hablar de historia, dejemos reposar los acontecimientos. Y el que no pueda porque le corroe la rabia, que se tome un lexatin doble.

En twitter: @carlestorras

 

La ciclotimia habitual

28 Octubre 2011 - 8:24 - Autor:

Alguien que viene de fuera es capaz de captar matices en el comportamiento colectivo que uno mismo, si ha vivido siempre inmerso en dicho grupo, no es capaz de detectar. Así que acepten que un catalán que vive en Madrid desde hace tiempo les revele un trazo del carácter madrileño que quizás les haya pasado hasta ahora inadvertido.

Desde el respeto e incluso el cariño de alguien que vive felizmente en Madrid, les diré que esta ciudad, tomada en su conjunto y con honrosas excepciones, sufre habitualmente de una ciclotimia colectiva que arrastra intermitentemente a amplias capas sociales desde la euforia sobreactuada hasta la más oscura depresión, y viceversa. El madridismo es un claro exponente de dicha peculiaridad sociológica, pero también les ocurre a mis hermanos futbolísticos del Atleti, y a todos en general en el caso, por ejemplo, de las dichosas nominaciones olímpicas que no acaban nunca -veamos si ahora cambiará la tendencia- de dar el deseado fruto.

Permutan su estado de ánimo de extremo a extremo del arco en un chascar de dedos y sin detenerse en aburridas fases intermedias. Y muy a menudo, sin necesidad de detonantes objetivos. Es cierto que celebran ambos estados de ánimo con tanto entusiasmo que hasta sabe mal criticarlo. Y también es cierto que visto en perspectiva, este vaivén emocional no deja de animar la rutina capitalina. Al final uno, que procura mantener el ánimo dentro de los márgenes de la moderación, tiene que reconocer que se entretiene bastante con este exotismo mesetario.

En el terreno futbolístico, no hay ni que decir que los merengues están ahora en pleno subidón de euforia. En una semana han agotado ya toda la panoplia de adjetivos laudatorios al juego de su equipo, que ya es “el que mejor juega al contraataque en el mundo”. La pericia de sus jugadores es tan absoluta que ya no ven en ellos ninguna de las miserias que les achacaban hace pocas semanas, cuando perdieron contra el Levante y empataron contra el Racing. El bajón no solamente es ya parte del pasado, sino directamente del olvido.

Vamos a intentar, modestamente, señalar los hechos objetivos: el Madrid ha consolidado y automatizado el sistema de juego que Mourinho empezó a practicar la temporada pasada. Hasta el momento, los resultados han sido desiguales, y el arranque liguero, en cuanto a puntos, ligeramente peor que en la pasada campaña. El equipo se muestra muy efectivo y tremendamente goleador en los primeros 15 minutos de partido, cuando presiona arriba y arma rápidos y certeros contraataques. El resto del partido sirve para retozar en el césped cual picnic en la campiña. En resumen, globalmente más solvente, plásticamente espectacular a rachas y siempre, eso sí, rebosante de motivación.

En el lado del debe, habrá que decir también que los últimos rivales han intentado jugar al Madrid de tú a tú y le han brindado la ocasión (tan calva como Víctor Valdés) de dejarse coger al contraataque. Que es tanto como untarse el cuerpo de miel y entrar en la jaula de un oso pardo hambriento: una ocurrencia un tanto imprudente.

También hay que decir que para un cuarto de hora vistoso, hay 75 minutos más de tedio pantanoso. Como dicen en Cataluña las mujeres que han tenido escasa suerte con el marido, “por una butifarra me he tenido que quedar con el cerdo entero”. Aplicado al Madrid, por 15 minutos de fútbol, te chupas más de una hora de insulso peloteo de trámite.

Es curioso además que la euforia de la afición se haya desatado simultáneamente con la transformación de Mourinho en un ser de nuestra misma especie. Del alienígena desatado de la primera temporada y comienzo de la actual, ha pasado como por obra y gracia de un atracón de litio a ser un modosito señor maduro que podría encandilar a cualquier incauta madre. Celebremos, al menos, esta transformación por el bien del clima futbolístico peninsular.

Por lo demás, como barcelonista que vive un proyecto deportivo consolidado después de tres años de estabilidad en el triunfo, observo la montaña rusa del rival con mucha atención y, como he dicho antes, con no poca dosis de diversión.

En twitter: @carlestorras

Exigencias de la Historia

26 Octubre 2011 - 20:40 - Autor:

La historia no la escriben los mediocres. Y en el mundo del fútbol, la historia la escriben tanto los equipos como las aficiones. Los jugadores azulgranas en general, y Messi en particular, tienen el mismo derecho que cualquiera al altibajo. Y ante ese derecho fundamental, una afición que lleva tres años cosechando baba no puede bajar el potenciómetro del cajor humano.

Es lo único que se le pide al aficionado. Que no se abandone al existencialismo a la primera de cambio, y mucho menos después de tres años de paseo triunfal de su equipo.

No podemos actuar como un niño mimado, que nunca valora suficientemente las atenciones de sus padres, y que incluso se vuelven exigentes cuando sienten que les racionan la dosis de carantoñas y achuchones. Tengamos la suficiente comprensión y sentido común para valorar la actuación del equipo en su justa medida.

Ni el ser más perfecto puede presumir de rendir siempre al mismo nivel. Quien esté libre de pájaras, que meta la primera puya. Quien sea capaz de mantener la excelencia hasta el infinito tiene permiso para impacientarse. El resto, que creo que vamos a ser unos pocos más, que se aguante y se pellizque alguna parte sensible antes de emitir opinión ceniza.

Tenemos un equipo que ha dado más contenido a la leyenda del Barça en tres años que en tres décadas. Tenemos un equipo que está haciendo disfrutar a propios y extraños. Tenemos al mejor jugador del mundo, una cantera prodigiosa y un entrenador de la casa que lleva los colores dentro. ¿Qué más necesitamos?

Estamos siendo testigos directos de un equipo irrepetible, al que le queda todavía mucha cuerda. No nos perdamos en la anécdota. Sería tanto como escuchar un discurso de Churchill o De Gaulle y distraernos por un carraspeo del orador.

Incluso para ser un mero testigo de la historia hay que acreditar ciertos méritos. No se puede presenciar la caída del muro de Berlín y preguntarse si tenían permiso de obras del ayuntamiento. La historia exige una cierta actitud solemne y responsable de quien la contempla.

Sepamos ser tan constantes en el apoyo al equipo como ellos lo han sido (y seguirán siendo) en la excelencia deportiva.

La lección de Valdano a Mourinho

22 Octubre 2011 - 20:41 - Autor:

Jorge Valdano es a Mourinho lo mismo que Rosalía de Castro a Karmele Marchante.

Juzguen ustedes: en una entrevista a Canal +, Valdano se proclamó repetidamente madridista, pero recomendó al club merengue que “invierta su energía en ganar al Barça, no en odiarle”. Una frase que para el portugués debe parecer tan encriptada como un jeroglífico egipcio.

Porque mientras tanto, Mourinho sigue en su bucle espacio-temporal denunciando el bajo nivel de los rivales del Barça en Champions y que les dejen sacar rápido las faltas y a ellos no.

Valdano y Mourinho. Es como comparar el majestuoso vuelo del águila con el impotente aleteo de las gallinas en vuelo rasante.

El argentino fue lo bastante elegante en el Plus como para no cargar contra quien forzó su salida del Madrid, consciente de que “la decisión fue del presidente”. Valdano se limitó a decir que “el patrón de Mourinho como entrenador es obtener el poder absoluto”, y que consideró que él “era una interferencia”.

Es una forma elegante de decir que en Liliput los gigantes están mal vistos.

Un análisis frío, cerebral. Como le gustan al argentino. Sin rencor, sin alimentar la espiral de reproches que tanto daño pueden causar a la institución.

Porque la órbita madridista se divide, como todas, entre los que tienen respeto por el club y la afición y los que solamente tienen respeto por su currículo personal y por su cuenta corriente.

El presidente y el entrenador que han echado a Valdano pertenecen al segundo grupo, y evidentemente dedican más esfuerzos a fomentar el odio al Barça que a ganarle. Y Valdano tiene razón: mientras no cambien esa tendencia, se cocerán en su propia baba amargante, como ocurre con los caracoles si no se purgan bien.

Algunos periodistas de miras liliputienses se empeñan en alabar la faceta mediática de Mourinho, como si ello fuera un plus en su cuenta como entrenador. Pero los saltimbanquis del circo no tienen nada que ver con la gimnasia rítmica. Si quieren un entrenador mediático, que fichen a Jorge Javier y a Kiko en el lugar de Karanka. Petarán los audímetros.

La categoría de una institución se mide tanto por la gente que la dirige como por la gente que de ella ha sido expulsada. Es sintomático que en la segunda categoría se encuentren personas que han demostrado tan poco en el fútbol como Del Bosque y Valdano. En cualquier club normal del mundo, ambos ocuparían algún cargo deportivo o institucional. En el Madrid, son poco menos que forajidos.

Que sigan odiando y teniendo mucha audiencia. El mundo será testigo de su miseria.

El angelito Cristiano y su cohorte celestial

18 Octubre 2011 - 12:26 - Autor:

Hay estudios sociológicos encargados por la policía que señalan a los niños mimados como futuros inadaptados sociales y, a la postre, delincuentes en potencia. Carecen de valores, de sentido de pertenencia al grupo, y de algo tan básico en las relaciones humanas como es la empatía, la capacidad de ponerse en el lugar de las otras personas para comprender puntos de vista diferentes al propio.

Cristiano Ronaldo no llega a delincuente porque por suerte para él -y para la sociedad- el fútbol le ha dado todo el dinero que necesitan para vivir él y sus allegados en esta vida y para las reencarnaciones que le vengan en gana. Siempre que no se reencarne en un pavo real, que es lo que le pasaría si Buda fuera coherente.

Pero Cristiano Ronaldo sí tiene el perfil de niño mimado respondón, egoísta, agresivo y arrogante. Y también del inadaptado social que no atina a comprender que la reacción que provoca a su alrededor es consecuencia directa no de la maldad ajena sino de la torpeza de sus actos.

¿Buena persona? Es un dato irrelevante, porque eso solo incumbirá a su novia, su familia, su confesor, y sus amigos, si los tiene. Para los demás, los que lo conocemos a través de su trabajo, nos parece un niñato con un talento futbolístico inversamente proporcional a la alarmante escasez neuronal que pregona partido tras partido.

Cristiano es un muy buen jugador de fútbol con el balón en los pies y al remate. Tiene carácter, y eso lo agradece cualquier equipo porque es un bien escaso en el mundo laboral, en general. Pero a la vez adolece de otro mal muy común, que es el individualismo llevado al paroxismo. Si él no obtiene beneficio directo del esfuerzo, se frustra. Aunque su equipo gane el partido. Por eso es un chaval que no disfruta cuando juega, está tenso. Sufre porque juega dos partidos a la vez, el de su equipo contra el rival y el él mismo contra el mundo entero. Juega contra los que le quieren quitar el balón y que visten con otra camiseta, y contra los que llevan su misma camiseta y quieren marcar más goles que él. Y así no hay quien gane.

Un día pareció que Cristiano había entendido por fin que de vez en cuando debía asistir a sus compañeros. De hecho en la Central Lechera celebraron la primera asistencia de gol de Cristiano como en Houston cuando el primer hombre pisó suelo lunar. ¡Cristiano lo ha entendido! La neurona que deambula por el diáfano loft que es su cráneo se iluminó como un faro. Pero enseguida volvió a fundirse cuando, frente al Betis, percibió que su compañero Higuaín obtenía un hat trick. Eso no le vino tan bien.

Es como el niño que no es feliz si sus padres no lo tratan a él mejor que al hermano, y que no entiende que lo que es bueno para su hermano es bueno para la familia y, de rebote es bueno para él.

Para entender eso hacen falta al menos un par de pliegues en la masa encefálica, y la suya está más tersa que la faz de la duquesa de Alba.

Para colmo de males, resulta que la comunidad futbolística española, y no solamente los jugadores y seguidores del Barça, coinciden con estos planteamientos. Allí donde va Cristiano provoca urticaria, prurito y eczema. En el Nou Camp, en el Ciudad de Valencia y en el Sardinero. A público, prensa y futbolistas. Qué extraño tanto consenso, ¿no? ¿Se habrán puesto todos de acuerdo para ir contra dirección, o será él el piloto suicida? ¿Por qué a él le gritan “Messi, Messi” para fastidiarle y a Messi nadie le llama “Cristiano”, aunque sea peor insulto?

Él no entiende el por qué, pero seguirá diciendo que es el más guapo, rico y mejor jugador del mundo. Y insistirá en intentar rabonas imposibles cuando va ganando por 4 a 1. Y así, seguirá succionado por una espiral sin fin que lo llevará, como decía Groucho Marx, a las más altas cotas de la nada.

Todo el mundo, prensa incluida, es libre de seguir a quien le plazca. Ahora bien, luego no nos extrañemos de la carcajada general si decidimos caminar como un corderito detrás de un Cristiano que se lanza él solito a las fauces de los leones y se maravilla ante las dentelladas que le endilgan. Como dice el refrán en versión periodística, “dime a quien defiendes y te diré cómo andas de neuronas”.

En twitter: @carlestorras

Florentino-Del Bosque: cuestión de talla

14 Octubre 2011 - 18:10 - Autor:

Alguien que conecta con Mourinho no puede conectar con Del Bosque. Este es un axioma que responde a la ley universal de los vasos comunicantes entre las personas: las que profesan los mismos valores y los mismos principios profesionales caminan juntas. Las que no, prefieren verse desde la distancia. Desde mucha distancia.
Florentino ha conseguido durante más de una temporada ir de la mano de un ser capaz de engañar, insultar, tergiversar, manipular, coaccionar, despreciar, y hasta de hurgar en ojo ajeno. Ha aguantado que su empleado le haga chantaje para ser promocionado, ha tolerado que erosione la imagen del equipo en España y en el mundo, y que imponga la ley del macarrismo dentro y fuera del club. Florentino no se ha vuelto loco, ni ha sucumbido ante el envite del portugués. Florentino se cree más listo que él, y está seguro de pilotar la situación. Mourinho juega fuerte, pero yo más, debe de pensar. Y no es así.
Lo que ha ocurrido en realidad es que todo el mundo le ha visto el juego. La imagen de empresario señor y eficiente ha saltado por los aires, y toda la comunidad futbolística mundial conoce ahora de qué es capaz el presidente de ACS. Mourinho lo ha radiografiado para el mundo, y al menos eso hay que agradecérselo.
En esta sociedad formada por Florentino y Mourinho, seguro que Del Bosque no quisiera ingresar nunca. ¿Recuerdan Uds algún improperio, desplante, chulería o desprecio de Del Bosque a alguno de sus hombres o a algún rival? ¿Recuerdan algún conflicto con el entrenador del Barça? ¿Recuerdan que despreciase algun éxito ajeno?
Florentino aparecía ante el mundo como un señor gracias a Del Bosque, que sí lo es. Florentino es ahora un truhán porque Mourinho también lo es. Y mi impresión personal es que el presidente blanco está ahora más en su salsa que junto a Del Bosque.
Del Bosque lo sabe y por ello se resiste a aceptar la insignia de oro del Real Madrid de manos de Florentino. Tampoco hubiera podido ponérsela: el presidente blanco no le llega ni a la solapa de la chaqueta.

En twitter: @carlestorras

Hasta los taxistas se hacen del Barça

10 Octubre 2011 - 10:38 - Autor:

La impresión que desde hace un tiempo habíamos percibido de forma oficiosa nos la confirma oficialmente una encuesta encargada por el diario AS, es decir, nada sospechosa de antimadridista y, mucho menos, de antimourinhista.

Después de 12 años viviendo en campo contrario, en Madrid, habíamos detectado desde hace unos años un vuelco en la valoración que merece el Barça fuera de Cataluña. Si en las épocas de Núñez y Gaspart (curiosamente las de menor sensibilidad catalanista del club) el Barça fabricaba antipatía a destajo, hoy se puede certificar ya, sin ninguna duda, que Guardiola nos ha hecho pasar a los culés por el túnel de lavado de imagen.

El Barça ya tiene más simpatizantes en España que el Madrid. Y además, el club blanco genera más rechazo. Ambos extremos son fácilmente comprobables, incluso en la capital de España.

Se nota en las escuelas, donde las camisetas del Barça han aumentado considerablemente. En las escuelas extranjeras, incluso ganan los azulgranas. Se nota en las tiendas para turistas, donde hay tantos gadgets de un equipo como del otro. Se percibe en los bares, cuando “echan” (como se dice aquí) fútbol en la tele. Los taxistas, porteros, quiosqueros y camareros, profesiones antiguamente entregadas en masa al madridismo, empiezan a sufrir deserciones colectivas.

En el último año me he encontrado más taxistas del Barça en Madrid que en la última década entera.

Mención aparte merecen los camareros, fuerza de choque del madridismo en Madrid. Hoy en día o bien moderan más sus expresiones de furor merengue o han cedido ante la evidencia de un equipo que ha ganado la batalla de la imagen a todos los niveles. Y mantener la clientela es lo primero en estas fechas de crisis económica y tabaquista.

Cierto es que en Madrid el cambio de opinión (o de chaqueta) no está tan mal visto como en otros lugares. Aquí un madridista convencido “de cuando la quinta del buitre” puede volverse simpatizante azulgrana “de cuando Guardiola” sin necesidad de justificación añadida, más que la consabida “es que como juegan los tíos”.

Y no despreciemos otro factor sociológico: el merengue más blanco lavado con Ariel y lejía Conejo puede llegar a aceptar, con excusas moldeadas a gusto, el dedo en el ojo de Mourinho a Tito Vilanova. Pero lo que incomoda a cualquier hombre español medio, por muy madridista que sea, son actitudes chulescas como las de Cristiano Ronaldo. El más guapo, rico y gran jugador de la tierra es también el que más vergüenza provoca, en ambos lados de las trincheras futboleras. El macho ibérico reacciona fatal ante la ostentación de riqueza y belleza ajena.

Vayamos ahora a la deformación profesional.

El cambio de tendencia sociológico, evidente en la calle y refrendado ahora por la encuesta de As, todavía no se ve reflejado en las escaletas de los informativos de ninguna cadena de televisión de ámbito estatal. Veremos si los jefes de deportes de Telecinco, Cuatro, Antena 3, Televisión Española y la Sexta dejan de considerar noticia cualquier secreción fisiológica aérea de un jugador vestido de blanco y empiezan a fijarse en las otras camisetas.

Basta ya de contarnos la última monada del último mono del Madrid. Queremos saber las tonterías de otros tontos, aunque no vistan de blanco.

En twitter: @carlestorras

 

 

 

 

 

Pep le mete el dedo en el ojo a Florentino

7 Octubre 2011 - 17:28 - Autor:

La alegría del día me la ha dado Pep Guardiola cuando he leído la portada del Sport: “si me siguen queriendo y me apetece, seguiré”.

Se me ha ocurrido que es la mejor respuesta que podía dar el entrenador azulgrana ante la vergonzosa resolución del Comité de Competición de la RFEF por el caso “dedazo”. Sabiendo que lo que desea Florentino Pérez es la guerra total con el Barça, como ya adelantamos en este blog, me he imaginado a Pep pensando: ¿de qué manera puedo joderles sin darles argumentos?

¿Y qué frase más desestabilizadora, hiriente, demoledora y cruel puede decir Guardiola a oídos de un seguidor madridista?. Es fácil: “señores, me quedo”.

Aunque la frase de Guardiola viene con algún matiz interesante: “si me siguen queriendo y me apetece”. Es una forma elegante de decir “como me sigan poniendo el dedo en el ojo (esta vez en sentido figurado) voy a perder motivación y voy a tener que largarme”. Y no hay duda de que se refiere a las luchas intestinas entre tirios y troyanos, entre rosellistas y laportistas, o entre nuñistas y cruyffistas, que viene a ser lo mismo. Este es el auténtico talón de aquiles del mejor Barça de la Historia.

Guardiola tenía la misma elegancia cuando jugaba, como ahora entrenando y también cuando hace declaraciones. En lo del vestir se admite el debate, aunque parece indiscutible que comparado con los otros entrenadores (con Luís Aragonés, por poner un ejemplo) parece un modelo de pasarela.

Donde seguro que no tiene competidor es como portavoz del club. Es el Xavi de la política institucional: sabe leer cuando hay que meter el pase en profundidad, darlo cortito o cuando es mejor revolverse sobre su eje y salir por la tangente con el balón controlado. Sería -y estoy seguro de que será- un excelente presidente.

La prensa barcelonista y muchos aficionados reclaman de Rosell y de Guardiola un “ya basta” que resuene desde los Pirineos hasta la desembocadura del Ebro. Y está claro que la directiva del Barça está más bien por la labor de atemperar el clima, porque sabe que el conflicto vacuo favorece a quien más tiene que ganar fuera del rectángulo de juego. Seguir jugando bien y mantener a Pep en el banquillo es la respuesta más atronadora posible.

A estas alturas de la temporada, no es prudente enzarzarse en una escalada de declaraciones que pueda alterar -todavía más- el ambiente del vestuario, encrespar los ánimos del aficionado, de la prensa y del entorno.

Jugando al fútbol, el Madrid todavía no es rival para el Barça. En cambio, jugando a la guerra psicológica y mediática Florentino nos lleva ventaja. Son muchos años de experiencia.

En twitter: @carlestorras

 

 

 

 

 

No fotem, Mou!

3 Octubre 2011 - 21:30 - Autor:

Era difícil superar el doble salto mortal hacia atrás con tirabuzón en medio y Mourinho lo consiguió. Hay que aplaudir la capacidad que tiene el luso para pisar cuantos callos, juanetes y sabañones encuentra a su paso.

Y a diferencia de Mister Bean, Mourinho sabe perfectamente el efecto que tienen sus actos, villanías y tropelías. Una persona agresiva es la que hace daño a las demás independientemente de la voluntad que imprima a sus actos. Una persona cruel es la que disfruta causando dolor y calcula la manera de proporcionarse dicha satisfacción.

Los portugueses saben perfectamente qué significa hablar una lengua minoritaria que coexiste en un territorio relativamente pequeño, la península, con un idioma con gran proyección internacional como es el castellano.

Habrán caído ustedes en la cuenta de que cuando viajan a Portugal casi todo el mundo les entiende aunque les hablen en español. Y también habrán notado que si la comunicación con ellos es fácil es porque muchos o hablan o chapurrean o se hacen entender en castellano. En cambio, si prestan ustedes atención a una conversación entre portugueses, no van a pescar más que la cadencia y musicalidad del idioma.

¿Son los portugueses más listos que los españoles, y por ello son capaces de hablar dos lenguas?

Es evidente que no. La causa de esta falta de simetría lingüística es la diferente concienciación entre un lusoparlante y un castellanoparlante, entre el usuario de un idioma minoritario y el usuario de una lengua utilizada por una mayoría.

Los usuarios de lenguas minoritarias (y el portugués y el catalán tienen una comunidad de hablantes similar en número en Europa) sabemos que necesitamos al menos un idioma más que el propio para funcionar en igualdad de condiciones que nuestros vecinos. Conocemos también el sobre esfuerzo que cuesta preservar un idioma minoritario, que en nuestro caso, además, no cuenta con el respaldo de un estado ni está reconocido oficialmente en Europa (es oficial el maltés, con medio millón de parlantes, y no lo es el catalán, con once).

En consecuencia, los usuarios de lenguas minoritarias solemos ser solidarios con otras comunidades lingüísticas en la misma o parecida situación a la nuestra. Los ciclistas o los runners también se prestan ayuda en el fragor del tráfico rodado.

Para un monolingüe castellano, empeñarse en defender o utilizar un idioma pequeño puede ser, en el mejor de los casos, un acto de romanticismo trasnochado, y en el peor una catetada o un ataque a la unidad de España. Pero en realidad se trata, simplemente, de lo que representa para cualquier ser humano poder hablar en su lengua materna: conectar con su propia esencia.

Por todo ello, que un portugués responda como lo hizo a la única pregunta que se le formuló en catalán en el estadio de Cornellá-El Prat, habiendo ganado su equipo por 0-4, es cuando menos descortés y desconsiderado, por no decir cruel y prepotente.

A algunos les parecerá una gilipollez el debate generado por el desplante de Mourinho. A otros nos parece una gilipollez callar cuando eres víctima de un atropello o de un acto de avasallamiento.

Hay que reconocerlo, esta nos ha pillado por sorpresa: un ciclista no espera nunca ser embestido por otro ciclista.

En twitter: @carlestorras