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Periodistas jabalíes de ayer y de hoy

24 Diciembre 2011 - 10:54 - Autor:

Durante la Segunda República, José Ortega y Gasset puso de moda el término “jabalí” en referencia a los diputados antigubernamentales que basaban su argumentación en la continua descalificación, el ataque descarnado y el acoso sistemático al gobierno. Se detectaban fácilmente porque eran incapaces de sostener un debate constructivo o de emitir una crítica mínimamente fundamentada. No actuaban siempre así en función de una estrategia. En la mayoría de los casos, sus postulados tan agresivos nacían de la incapacidad intelectual, de una formación rudimentaria o del radicalismo cegador.
Al leer a según qué periodistas deportivos siempre me vienen a la cabeza aquellos jabalíes y sus muy dignos descendientes parlamentarios, que los ha habido en todas las épocas y en todas las cámaras.
En el mundo del periodismo deportivo esta forma de trabajar no es nueva. Cuando el FC Barcelona fichó en 1953 a Alfredo Di Stefano pagando los derechos sobre el jugador al club que los poseía legalmente, el River Plate, el cronista Lorenzo López Sancho, afín a Santiago Bernabéu (la central lechera de la época) escribió en ABC: “Hoy llega al aeropuerto de Barajas un profesional del fútbol más conocido por sus frecuentes incumplimientos de contrato, fugas espectaculares, faltas a la palabra empleada y absoluta ausencia de pudor profesional y moral. Se llama Di Stefano […]. Al fin y al cabo, este sujeto viene a España a quitarle un puesto en el Barcelona a un jugador español, pues no creemos que los directivos catalanes vayan a quitar a Kubala, el irritante niño mimado”.
Ni que decir tiene que cuando la Delegación Nacional del Deporte, por indicación del consejo de ministros, presionó y extorsionó al presidente azulgrana para que cediese al Real Madrid los derechos sobre Di Stefano que había adquirido legalmente, el periodista jabalí Rosón cambió radicalmente su discurso. A partir de aquél momento, Di Stefano pasó a ser el enviado de Dios en los campos de fútbol y el Mesías del madridismo. Siempre ha habido “profesionales” del periodismo capaces de dejar constancia escrita de su miseria espiritual y de su pequeñez mental.
Leo abochornado que algún compañero de profesión sitúa al mismo nivel de responsabilidad a Mourinho y sus constantes diatribas, insinuaciones e impertinencias antibarcelonistas con la respuesta que en los últimos días ha recibido de Dani Alves y del presidente Sandro Rosell. La cosa sería para indignarse si no estuviésemos ya más que acostumbrados a la distorsión capitalina de la realidad. ¿Cómo podrían demostrar un mínimo sentido de la ecuanimidad personas que vieron en la acción de Mourinho sobre Tito Vilanova la proporcionada respuesta a sus provocaciones verbales? ¿Qué se puede argumentar frente al juez que disculpa una violación porque la víctima llevaba minifalda? Ante la liquefacción neuronal galopante no se puede más que aplicar la lupa del entomólogo para maravillarse ante tanta degradación humana.
Sigan ustedes escarbando la tierra con sus colmillos para buscar tubérculos y raíces, señores jabalíes, que los demás seres de la creación seguiremos levantando la cabeza para disfrutar de la suave brisa marina y del refrescante aroma del tomillo y la lavanda. Es mucho más gratificante que competir con las lombrices, pero es muy difícil podérselo explicar a ustedes y que nos comprendan.
Y por cierto, feliz Navidad a todos.

En twitter: @carlestorras

El Madrid no las tiene todas

19 Diciembre 2011 - 9:19 - Autor:

Algunos seguidores del Real Madrid me recuerdan a aquellos hidalgos castellanos que habiendo perdido todo el patrimonio y las tierras solamente podían presumir de apellidos y de familia de rancio abolengo. Seguían vistiendo caros ropajes -raídos y zurcidos por todas las costuras- y lucían maneras de noble, pero por la noche tenían que amasar un camastro de paja para no tener que dar con el espinazo en la húmeda piedra.

El Real Madrid es un equipo educado para ganar. Es más, para el Real Madrid ganar es un principio fundacional del club, como se cansan de transmitir sus dirigentes. Pero esta forma de educar a tu prole es una arma de doble filo. El público del Bernabéu, muy a menudo, se comporta como un niño mimado que se cree con derecho al mejor juguete solamente por ser quien es. ¿No es mejor fomentar la cultura del agradecimiento que la de la adicción a la victoria?

Supongo que por este motivo hay tantos merengues que se borran en la derrota. Hay una parte de la afición blanca que lo es por tradición familiar, casi por idiosincrasia sociológica. Son madridistas, como me dijo uno, “como todo el mundo, porque el Madrid es algo de lo que sentirse orgulloso”. Y si no puedes sentirte orgulloso por los resultados del Madrid, te buscas otra cosa que te permita lucir galones, y listos.

Me adelanto ya a los que me dirán que ellos son merengues gane o pierda el equipo. Lo sé, y conozco a muchos de esos. Y también conozco a muchos que estos días han dado un paso al frente para estrecharme la mano y felicitarme, aunque como les aclaro yo no hice nada en el Bernabéu. El sector caballeroso del madridismo también asoma en estas fechas, cuando su equipo ha tenido que hincar la rodilla frente al eterno rival, y contemplar como es investido de todos los honores futbolísticos a nivel mundial. Es en estas circunstancias cuando los seguidores de un equipo se retratan: los que callan, los que disimulan, los que se quejan, los que buscan excusas, y los que felicitan al rival. Hay de todo, y es necesario reconocerlo.

Pero hoy me centro, una vez más, en los que cobran para emitir opinión, en los que se ganan la vida creando un determinado estado de ánimo en la afición. Porque tienen también una buena dosis de responsabilidad en lo que le ocurre al equipo, en la presión que tengan que sobrellevar y en ciertos comportamientos sobreactuados de jugadores y técnicos.

Ahora toca decir que el Madrid ha levantado cabeza en Sevilla, que es ganador de la Liga 2011 (competición inventada para poder lucir galones de los que hablábamos) y que es el dueño del campeonato sí o sí. Pues bien, a pesar del resultado en Sevilla yo vi un Madrid que ha dado algunos pasos atrás en cuanto a autoridad sobre el césped, a un Cristiano Ronaldo que pese a marcar sigue desquiciado, y un grupo humano que ya no está en el mismo nivel de forma que cuando empezó la temporada.

Y ahora, a demás, tiene al mejor equipo del mundo pisándole los talones y esperando su visita en el Camp Nou, habiendo hecho una progresión de menos a más y llegando ahora a su mejor nivel de forma. Los de Guardiola dependen también de sí mismos para ganar el campeonato, y ya han demostrado por activa y por pasiva ser mejores que los de Mourinho.

Pero en fin, yo no vivo de crear estados de opinión ni tengo a mi servicio un poderoso aparato mediático. Mi opinión quedará aquí, en este modesto blog, para quien quiera leerla. Y el madridismo podrá seguir viviendo en su automplacencia onírica por los siglos de los siglos, amén.

 

En twitter: @carlestorras

Marca miente y hace negocio

15 Diciembre 2011 - 12:33 - Autor:

El holding mediático de Marca, que es el que sostiene económicamente al grupo Unión Editorial, severamente lastrado por las pérdidas del diario El Mundo, está sacando bastante provecho de su portada del miércoles sobre Villa. Incluso sacó tajada de la respuesta de Pep. El rótulo de “Guardiola: “Marca miente” estuvo en pantalla durante prácticamente todo el programa Futboleros del mismo miércoles, en Marca TV. Y el día después por la mañana, en Radio Marca, adivinen de qué se hablaba en la tertulia del muy ecuánime Paco García Caridad.
Jose Vicente Hernáez, que perpetró la información (o como quieran llamarle) en el diario Marca, señaló en Futboleros que su jefe (no él) tuvo la delicadeza de no publicar esa gran exclusiva antes del clásico, “para no condicionar el partido”. La decisión encajaría perfectamente con la política de Marca de velar siempre por los intereses barcelonistas y por la objetividad periodística. Como cuando publicaron inopinadamente un reportaje sobre el dopaje en el fútbol poco antes de la otra “exclusiva” de Cope sobre la cuestión. Al menos Alcalá citó a las fuentes.
Porque aparte de la oportunidad de su publicación, el texto de la noticia es perfecto para ilustrar una clase en la facultad de periodismo sobre cómo no hay que escribir una información. Sin atribuir las fuentes (¿del club? ¿Del entorno del jugador? ¿Del despacho de Florentino?), contradiciéndose (¿Villa en venta pero Guardiola no quiere prescindir de él?), y reconociendo que la información parte “del rumor publicado por la prensa inglesa sobre el presunto interés del Chelsea” en Villa. Premio Pullitzer a la gran ñapa informativa.
El Marca pertenece, como apuntaba antes, al mismo grupo editorial que el diario El Mundo, un periódico con un director que presume de quitar y poner presidentes del Gobierno, y que es capaz de mantener una campaña informativa constante sobre una presunta conspiración entre socialistas, policías y jueces para inventarse una falsa autoría del atentado del 11-M en Madrid. Quien es capaz de acusar impunemente (y sin pruebas) a un presidente de haber llegado al poder como cómplice del asesinato de 192 personas, ¿qué no será capaz de hacer con el equipo que osa hacerle sombra al Real Madrid?
Ahora, por la fuerza de los hechos, es de esperar que la brunete mediática de Pedro J. deje en paz durante unos meses al guaje. incluso mostrarán gran aflicción por su ausencia… de la Eurocopa.
Lo de la tibia de Villa tiene cura. Las prácticas mafiosas en el periodismo me temo que menos.

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Cristiano, ¿a los leones?

12 Diciembre 2011 - 10:46 - Autor:

Es de muy mala educación hacer leña del árbol caído, pero a mucho que nos pongamos nunca llegaremos a tener el grado de rabia y ensañamiento que experimentan ahora mismo algunos prohombres del madridismo. El enemigo es Cristiano Ronaldo, y no pararán hasta quemarlo en la pira. Cuando fichen a otro crack mundial y descubran que tropieza en las mismas piedras que el portugués, quizás se den cuenta de que se equivocaron arrancando esa cabellera. Y mirarán hacia el banquillo y verán al encantador de serpientes, al vendedor de alfombras viejas, al charlatán de mercado sentado con su pose de “yo lo controlo todo”. Y también le cortarán la cabeza. Y con un nuevo entrenador, se darán cuenta de que tampoco la cosa acaba de carburar, pero al menos ya no serán insultados en campos donde antes campaban como el Cid, y dejarán de ser el club con la peor imagen de Europa. Pero los resultados no acabarán de llegar, sobre todo si el Barça sigue siendo el Barça.

Y quizás al final, sólo al final, acabarán pensando que tal vez sea el modelo de club que ha inventado ese señor con gafas y mirada altiva que se pasea con aires de Nerón con la caja de cerillas en el bolsillo: “o mando yo, o lo quemo todo”.

Todo esto tardará en llegar, y particularmente espero que no llegue nunca, porque no me apetece nada ver al Real Madrid volver al cauce del sentido común, el trabajo bien hecho y los valores de toda la vida. Prefiero esta loca academia de fútbol, este desaguisado monumental que parece organizado por el más fanático de los culés.

Si quieren ustedes sacrificar en plaza pública al pobre Cristiano Ronaldo son muy libres de hacerlo, que su dinerito les ha costado. Siempre es más grato atizarle al que pasa por ahí que sentarse a pensar en qué se equivoca uno mismo. Adelante. El público siempre tiene la razón, y si el socio lo desea, que le hagan al portugués el mismo peinado que a Maria Antonieta. Pero será una víctima inocente más de la para mi felicísima ceremonia de la confusión en la que vive el madridismo.

Pero vamos al partido, que todavía colea en nuestro espíritu. En mi particular álbum de fotos del Clásico tengo algunas instantáneas imborrables. La primera es la imagen de Valdés después del tempranero gol, con media sonrisa resignada, levantándose de un brinco. En el momento no le di valor. Ahora pienso que fue el reflejo de un equipo que aún encajando esa patada testicular en el primer suspiro no le perdió ni un minuto la cara al partido. No gana el que no cae nunca, sino el que antes se levanta. Y ese fue Valdés, el 1 del Barça.

La segunda foto es la de la piña azulgrana en el primer gol con el público del Bernabéu hierático en segundo término. Son las mismas caras de Bélmez que se van repitiendo, como suceso paranormal, clásico tras clásico. El coliseo madridista, la caldera hirviente de la gloria blanca, el altar del miedo escénico, es ya como la segunda casa del barcelonismo, un lugar acogedor donde uno llega y despliega su fútbol con alegría y alborozo.

La tercera foto es la de Iniesta saliendo del campo en medio de una tremenda pitada. Silbarle a Don Andrés es como escupir a un cuadro de Velázquez. El chaval de Fuentealbilla, manchego, la viva imagen de la educación, el sentido común y el comedimiento, siendo abucheado por la masa enfurecida después de una segunda parte de antología del fútbol. Menudo sacrilegio. Qué falta de sensibilidad artística. Aunque solo sea por el Mundial, hombre…

Y la cuarta es la de Mourinho acercándose una vez más a hurtadillas a Tito Vilanova, esta vez no para maltratar su glóbulo ocular sino para desearle que se recupere. Lo hizo el portugués antes de terminar el partido para ver si pillaba al realizador de televisión desprevenido. Pero no, ese también andaba con el ojo avizor y no se perdió el detalle. La mirada desconfiada de Vilanova al verle acercarse fue un poema.

Cuatro fotos pero pudieron ser muchas más. Y un hombre que se me aparece un sueños desde el sábado por la noche. Un ser angelical que estuvo tocado por la magia necesaria para entrar con buen pie en el Olimpo de los Dioses del balón. Alexis Sánchez. Sin su carrera y su disparo cruzado del empate quizás hablaríamos ahora de otro resultado. O no. Porque como dijo Mourinho, cuando la suerte se alía con alguien, no lo suelta ni con agua caliente. Por algo será.

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Ahogarse en el propio vómito

11 Diciembre 2011 - 0:02 - Autor:

No es la muerte soñada por ningún rockero, pero acaba siendo la causa de mortalidad número uno en este gremio. Suele producirse cuando el artista se encuentra en la cúspide del éxito, víctima de sus excesos y de la falta de control sobre su vida cuando ésta cae vertiginosamente por una pendiente severa.
En el caso que nos ocupa no estamos ante un rockero desmandado, sino ante un equipo que vive alocadamente al son de sus propias mentiras. El entorno mediático y la afición han aupado a sus hombres hacia la más altas cotas del autoengaño. La muerte por ingesta del vómito propio es la metáfora perfecta para un equipo que se ha indigestado con un atracón de autoestima. La causa principal de su muerte ha manado a borbotones de su interior, expelida de un cuerpo enfermo que no resiste más presión.
El guión del partido pareció escrito por el peor enemigo de Mourinho, por alguien que deseaba darle una lección. Probablemente el portugués es quien menos culpa tenga, esta temporada, en la creación de esta burbuja de autocomplacencia. Mourinho, que ha reconocido por primera vez -¡por fin!- la superioridad blaugrana ha sido de hecho la principal víctima del globo que han hinchado la Central Lechera y los medios que le van a rueda. Bonito favor le ha hecho la prensa madridista a su equipo proclamando a los cuatro vientos el fin de ciclo barcelonista y el inicio del inapelable mandato blanco.
Esa es la densa papilla verde que llevaban los blancos en su buche y que debían expulsar. Hoy les ha provocado la muerte por asfixia, pero si saben reaccionar sabrán ponerse en su lugar y hacer una lectura más atinada de la realidad. Si prefieren achacar a la mala suerte el resultado del Bernabéu, en Barcelona seguiremos disfrutando de la desorientación y de los problemas intestinales de nuestro rival.
Sirva lo de este sábado como una ración doble de bicarbonato, que ayuda a digerir. Y además, es de color blanco.

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El futuro gana por goleada

7 Diciembre 2011 - 10:06 - Autor:

Tomando todas las precauciones que sean oportunas, se puede decir después del partido Barcelona-Bate Borisov (4-0) que el futuro azulgrana gana por goleada. Ya dijo Guardiola que estos chavales, donde se ganarán su puesto en el primer equipo, será jugando en su liga, la Liga Adelante. Frente al Xerez, el Sabadell o el Nàstic, no frente al líder de la liga de Ucrania. Pero no es menos cierto que los jugadores del filial aprobaron con excelente una reválida complicada, puesto que una cosa es hacerlo bien entre los de siempre y otra muy distinta salir a la palestra de la Champions y rozar la excelencia.

Como apuntó Guardiola, para sus pupilos lo del Bate fue un premio, una recompensa a años de trabajo más árido. Un respiro antes de volver a la mina. Pero a los barcelonistas que creemos en el trabajo bien hecho, en cultivar lo de casa para proyectarlo al mundo, se nos cae la baba viendo asomar la cabecita al plantel. Es una inyección de moral tan grande que te permite vivir el día a día con otro ánimo. Te permitre transitar por la montaña rusa del presente con la confianza de que, al final, está la tierra firme.

Para conseguirlo, el único futuro es trabajo, trabajo y más trabajo. Pero qué gran ventaja es trabajar sabiendo lo que nos funciona y nos gusta, poseer un patrón virtuoso en el que basarse y desde el cual poder ir siempre a mejor, nunca a peor.

Esto sirve para los jugadores, y para los que mandan. Guardiola es pieza clave en este entramado, pero también la filosofía institucional. Desde el presidente hasta el último miembro de la Junta directiva deben remar en el mismo sentido. Y todos sabemos lo delicado que es el equilibrio institucional en can Barça. La necedad de echarlo todo por la borda, hoy en día, sería doble necedad.

Deulofeu, Rafinha, Sergi Roberto, Bartra, Montoya, Fontàs, o Dos Santos son los nombres que en unos años retumbarán en la megafonía del Camp Nou en los partidos de máxima competición, en los clásicos y, seguro, en las finales de la Champions que nos toque jugar. Pocas veces en la historia de nuestro club, y de ningún otro, se ha sabido con tanta certeza la alineación del futuro. Una alineación del futuro que ya está ganando por goleada en el presente.

¿No es mejor que las alegrías vengan del futuro que del pasado?

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El dilema de Mourinho

4 Diciembre 2011 - 19:22 - Autor:

No hay un solo barcelonista que, a las puertas de este nuevo clásico, no firme un partido abierto con dos equipos que jueguen decididamente al ataque. Sin tacticismos cicateros, sin astucias de medio pelo, sin estrategias barriobajeras. Un duelo entre dos equipos convencidos de sus posibilidades y de su potencial. Una confrontación con honor, sin excusas de mal perdedor, con todas las armas a la vista.

Tenemos ganas de ver un clásico sin juego duro, sin patadas a destiempo, sin marrullería de baja estofa, sin interrupciones constantes del juego, sin presión artificial sobre el árbitro.

Que ambos entrenadores transmitan a sus hombres que, aparte de ganar, se trata de convertir el juego en un espectáculo. Que si se pierde practicando el jogo bonito es mucho mejor que una victoria pírrica jugando al oscurantismo defensivo. Queremos ver buen fútbol, no una guerra de trincheras.

Ni un solo barcelonista duda hoy por hoy que Pep y sus hombres tienen claro que el partido, ante todo, hay que jugarlo siendo fiel a unos principios, a una filosofía que se basa en disfrutar con la posesión del balón. No renunciarán a su forma de entender el fútbol, por más que una derrota en el Bernabéu los pueda dejar a 9 puntos del liderato. Hay cosas más importantes que una Liga. Cosas que no cambiarán se gane o se pierda el sábado.

Como ya hemos escrito en este blog, Pep no tiene que esforzarse por hacer historia. Ya la ha hecho. Ha creado un patrón de juego que será estudiado en las escuelas de fútbol dentro de décadas. Ha sentado las bases de una filosofía que ha modificado para siempre la forma de entender este deporte que se llama balompié. Ha transmitido a toda una generación, o a más, el amor por una mandera determinada de hacer las cosas.

Las legiones romanas perdieron muchas batallas. Pero el Imperio Romano cambió el curso de los tiempos y marcó para siempre los valores de la civilización occidental. Eso es algo que no se consigue con una o dos victorias ni se tuerce con una o dos derrotas. Hace falta mucho talento y mucho esfuerzo para cambiar el devenir de la Historia. Y no hay tropiezo que pueda ensombrecer tan alta misión.

Ante esta realidad, Mourinho tiene dos opciones: aceptar el reto de jugarle al Barça de tú a tú o proclamar a los cuatro vientos su inferioridad para plantear una propuesta de juego destructivo. Puede contribuir al espectáculo, o puede enfocar sus capacidades a buscar un antídoto al juego barcelonista. Creer en las capacidades de su gente, o buscar solamente contrarrestar las del rival. Formar parte de la Historia o ser un borrón mediocre más del gran libro del fútbol.

Decídete, Mou. Está en tu mano.

En twitter: @carlestorras