El espíritu Guardiola
Pep Guardiola, a diferencia de otros compañeros suyos, no es un trilero de calle ni un animador de fiestas infantiles. Cuando habla no tienes la sensación de que esté manipulando tus sentimientos ni ofendiendo a tu inteligencia. La mayoría de seres pensantes adultos no necesitamos que el míster se empeñe en que seamos más felices y nos ayude a olvidar las miserias cotidianas con sus encendidas soflamas. Ni tampoco que se transforme en un bufón que condense en cuatro frases más o menos felices nuestro sentir colectivo. Del entrenador de nuestro equipo solamente esperamos lógica y fe.
Y Guardiola sabe perfectamente cuando tiene que inocular una dosis de lo segundo.
Yo me quejé en la tertulia deportiva del Club de la Mitjanit, de Catalunya Ràdio, de que la rueda de prensa de Pep posterior al Vilarreal había sido muy profesional, muy “assenyada”, pero fría. Cuando el puro razonamiento no es suficiente -y así fue antes del partido de ida de la Champions en el Bernabéu y esta semana- el míster, sin perder el aire de tipo que podría ser de la familia, mira de frente a las cámaras y empieza a enhebrar argumentos que resulten comprensibles, descifrables y, sobre todo, que sintonicen con el la emoción barcelonista. A los culés Guardiola nos suele entrar por la cabeza y, de vez en cuando también, por el corazón.
En su segunda comparecencia después del último empate liguero, Guardiola dejó el análisis racional para otra ocasión y buceó una vez más en los intangibles que tan bien conocemos los culés. Son esos parámetros invisibles entre los que late la pasión por nuestros colores y que no necesitamos explicitar antes o después de cada partido: de dónde somos, qué hemos sido, qué queremos ser, el significado que ha tenido ser lo que somos, las connotaciones que le hemos dado a la derrota y al triunfo, y la manera que tenemos de entender y de saborear el fútbol, que era la misma ayer, hoy y mañana.
En este universo propio que nos hemos construido, por cierto, no todo vale para conseguir la victoria porque la victoria no es un fin en sí mismo. La victoria será una consecuencia lógica de las cosas bien hechas, o hechas según nos gusta hacerlas a nosotros. Y si no llega, será más provechoso pensar que algo no acabamos de hacer bien antes que buscar oscuras tramas conspirativas.
Guardiola es un hombre que ya ha logrado dotar pues a su función de entrenador de un significado que trasciende el meramente deportivo. Tiene la facultad de interpretar los sentimientos colectivos, un don reservado a muy pocas personas. Esa habilidad la ejercita tanto de puertas hacia adentro como hacia afuera, tanto para comprender a los hombres que conforman su vestuario como para interpretar a la masa social que envuelve al Club y lo dota de alma y de finalidad. Su labor es la de acompasar ambos sentimientos colectivos, conectar los anhelos de unos y otros para que se alimenten mútuamente, y de esa simbiosis salga el combustible que mueva la máquina hacia un objetivo preciso, que no es solamente el de la victoria.
En su última rueda de prensa Guardiola refrescó los que para él son los objetivos de este equipo. La diferencia es que hasta ahora lo decía instalado en la victoria perenne. Quizás ahora cambie el escenario, no lo sabemos. Lo que sabemos es que no variará el texto de la función por como haya ido el último partido o porque sople una maldita racha de viento polar.
Esta es la filosofía imperante en Can Barça hoy en día, y estoy seguro de que lo seguirá siendo mientras Pep esté al mando. Y probablemente después también. Lo que no se hace en dos días no se destruye en dos horas.
En twitter: @carlestorras
6 Comentarios
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Comentario Publicado por: toni | 1 febrero 2012 - 18:39
Ya es hora de que mentaras a quien todos sabemos lo que dice ,pero nunca lo que piensa, no como otros que dicen sin mas lo que piensan. Claro que todo esto es un problema ideologico ,a pesar de los ….idiomas
Comentario Publicado por: F.Alonso | 1 febrero 2012 - 20:42
Anoche vi íntegra la entrevista y puedo decir, como culé, que aparte de insuflarme una fe indescriptible en este equipo, también me conmovió. Esto es porque no importa ganar por ganar sea como sea, hay que ser firme a una manera de trabajar, de tener en cuenta la cantera para el primer equipo y un largo etc.
Es inteligente sabiendo que el Barça debe ser mejor y no por poco, para poder ganar. A este equipo y afición nunca les bastó con lo justo para conseguir victorias, debe ser netamente superior para que no haya lugar a duda, ni los errores condicionados de unos decidan competiciones.
Comentario Publicado por: Pedro | 1 febrero 2012 - 22:08
Como que el mensaje habitual de Pep, es impecable, el diseñador de las consignas de la Caverna de la Central Lechera ya hace tiempo que lanzó la del DOBLE LENGUAJE, para intentar su descrédito ante los descerebrados adoradores de Mou, es decir, el de la hipocresía en el discurso habitual de Pep. No hace falta esperar que alguien publique la lista de los integrantes del pesebre merengue: basta haber tenido la paciencia y el aguante para ver ayer Futboleros, Punto Pelota y escuchar hoy el programa de Radio Marca.
Comentario Publicado por: Antonio | 2 febrero 2012 - 13:08
El espíritu oculto de Guardiola: 28/02/10 Pep Guardiola tuvo un incidente con el árbitro, el madrileño Rubinos Pérez, antes del comienzo de la segunda parte del Barcelona-Malaga. El técnico blaugrana le esperó en el túnel de acceso al terreno de juego y le dijo: “Mis futbolistas no hablan mal de vosotros, os tienen respeto, y merecen otro trato. Ahora, si quieres, lo pones en el acta”. El colegiado no reflejó nada en el documento oficial del encuentro, según Catalunya Radio.
Comentario Publicado por: Apocalipsis | 3 febrero 2012 - 15:59
Una vegada més, qué gran que ets Carles! Sempre d’acord amb tú. Felicitats…
Comentario Publicado por: Xavi | 3 febrero 2012 - 23:30