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No se ha visto a Mou por Málaga

7 abril 2012 - 0:25 - Autor:

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El trono de María Santísima de la Amargura Coronada volvió a recorrer ayer las calles de Málaga a hombros de sus 260 portadores. Estos hombres cubrieron el periplo con sus 4220 quilos a cuestas a un paso lento pero seguro. Solamente las gotas de lluvia que cayeron a la altura de la Alameda hicieron temer por un momento un final accidentado de la procesión, aunque el mando firme de la Presidencia y la suma de voluntades de los hermanos cofrades disiparon inmediatamente cualquier temor al respecto.
Esfuerzo solidario, capacidad de sacrificio, heroísmo anónimo. Son las cualidades que invierten los hombres del trono para llevar a buen término su cometido. Sin todas ellas, la procesión no sería viable, abortaría antes de su salida. El trono no se levantaría ni un palmo del suelo. Para conseguir el objetivo, ningún hombre puede pretender llevar él solo el peso, ni tampoco debe retirar nunca el hombro, puesto que el esfuerzo que él se ahorra se lo tendrían que repartir los demás hermanos.
La lección vital que de ello se puede extraer es más que evidente en distintos contextos. En una situación de crisis económica, por ejemplo, se agudiza la necesidad de arrimar el hombro. Pero también en el ámbito del deporte en general y del fútbol en particular el esfuerzo colectivo y anónimo es un motor necesario para llegar al éxito.
Por ello llaman tanto la atención las declaraciones de personajes que siempre llevan el paso totalmente cambiado, como Mourinho. El luso nunca ha querido disimular que es un llanero solitario, una entidad autónoma que trabaja para ganar trofeos a título personal. Las dos Champions que ha conseguido no fueron para Oporto ni Inter, fueron para José Mourinho. Tampoco hizo precisamente un alarde de diplomacia cuando dijo que él no es madridista, cuando criticó al público del Bernabéu, o cuando ha obviado cualquier acto de pleitesía a lo que representa el Real Madrid. Siempre su persona y su interés pasan por delante de todo.
Lo mismo sucede cuando se refiere al Barcelona para, en una vuelta de tuerca más a su espiral paranoide, ejercer presión sobre los árbitros de manera preventiva, antes de la semifinal contra el Chelsea. ¿Existe gesto mas insolidario y mezquino que pretender perjudicar al rival incluso antes de jugarse una eliminatoria, prejuzgando las irregularidades que en ella se supone que van a suceder?
El entrenador del Madrid, que no madridista, es cada vez más un ser patético, atormentado por sus fantasmas particulares, y enfrascado en una batalla sin cuartel contra lo que el mundo entero considera valores a imitar. Se puede competir contra lo que el Barça es hoy en día, faltaría más. Pero no se puede intentar echar por tierra de forma tramposa lo que otros han construido con gran esfuerzo solamente para satisfacer el interés personal o, aún peor, el deseo de venganza.
Que Mourinho siga en el ambiente de los mercenarios del fútbol. Que no se acerque por Málaga en Semana Santa, y mucho menos que no pretenda levantar un trono. Para hacer eso hace falta tener la humildad de la gente trabajadora, solidaria y noble que conforma las distintas cofradías. Y estas cualidades no están al alcance de cualquiera.

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