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Somos y seremos de Guardiola

27 Abril 2012 - 10:48 - Autor:

Como siempre ocurre en este país cainita, cicatero, cortoplacista y mezquino (y ahora me estoy refiriendo tanto a España como a Catalunya) tendremos que esperar a ver su nombre escrito en un libro de historia para darnos cuenta todos de lo que ha aportado Pep Guardiola al mundo del fútbol. Para sus compañeros de profesión ya es una referencia. No habrá escuela de fútbol en el mundo, desde ahora y hasta que la crisis o los Mayas se nos lleven definitivamente por delante, que no dedique al menos un tema entero a estudiar lo que este hombre ha creado.

Pero la cosa va mucho más allá. El tsunami Pep abarca muchos otros ámbitos de la sociedad, se ha convertido dese hace tiempo en un fenómeno global, transversal y transgeneracional. Enamora tanto a las abuelas de Santpedor, vecinas de la señora Dolors -madre de Pep y de las pocas personas, imagino, felices en Catalunya con su marcha- como a los niños que pelotean en el barrio de la Boca, o a las cajeras del Prica de Algeciras.

Para decirlo de forma un poco rimbombante pero nada exagerada: lo mismo que han sido Miró y Dalí en el mundo de la pintura, Tàpies en la escultura, Gaudí en la arquitectura, Casals en el violoncelo, Pla en la literatura y Adrià en la cocina, Guardiola ha sido y seguirá siendo al fútbol. Ha cambiado lo que estaba antes y ha marcado para siempre lo que tenga que venir.

Su pericia como entrenador, su visión de futuro y su apuesta de modernidad han sido compatibles con un estilo sosegado, maduro y respetuoso, algo que parecía casi imposible en el mundo del fútbol. Desde que llegó Pep, parece que el resto de entrenadores -salvo uno- lo han tomado como faro -y así lo han explicitado en más de una ocasión- no únicamente de lo que hay que decir sino también de cómo hay que decirlo.

Solamente en una ocasión abrió la válvula de presión para soltar un chorro de vapor que quemó las pestañas a más de uno. Fue en la rueda de prensa en el Santiago Bernabéu antes del partido de ida de Champions League del año pasado, cuando calificó a Mou de “puto amo” de la sala de prensa -referencia descriptiva, más que ofensiva- y sacó a colación el término de Central Lechera, lo cual ayudó a proyectar hacia el mundo una foto en alta definición de cómo funciona el coro mediático madrileño. Desde este modesto blog, justamente, hemos trabajado para diseccionar, analizar, interpretar y en definitiva denunciar los excesos de la propaganda florentiniana.

Y todo ello, que no es poco, lo ha conseguido Pep manteniendo un pie en Catalunya y el otro en el mundo global, sin radicalismos, complejos extraños, ni elevadas pretensiones universalistas. El discurso de país ha fluido sin estridencias, sin esencialismos. Guardiola, como muchos otros catalanes, se siente capaz de conectar su origen con la vocación universal, compaginar la fidelidad a un pueblo con las ganas de prosperar, de conocer, y de evolucionar. Caminando o corriendo hacia el futuro, pero descalzo, para sentir la tierra bajo los pies.

No se le puede pedir nada más al genio de Santpedor. Hay que dejarle volar ahora. La última vez que salió del club, también un 27 de abril, día de la Marededéu de Montserrat, se fue para enriquecer su acervo personal con un único objetivo: revertirlo otra vez en favor del club que lleva en el corazón. Sé que ahora necesita pasar por el mismo proceso. Tengamos paciencia y esperemos. Volverá para darnos más gloria. Sempre amb tu, Pep.

En twitter: @carlestorras

Mourinho… ¡Exquisito!

25 Abril 2012 - 22:33 - Autor:

Reconozco que tengo una fijación con José Mourinho. Que se ahorren mis amables lectores madridistas cualquier comentario al respecto, porque ya lo admito yo solito: lo que más me interesaba durante el partido Real Madrid – Bayern era hacerle un seguimiento estrecho al míster. Y me fascinó especialmente su actitud antes, durante y después de los penaltis.
No entiendo cómo un entrenador siempre tan displicente, despectivo y ofensivo con el Barça puede convertirse en un corderito cuando le interesa. ¿Eso no tiene un nombre en psicología?
Durante el partido, Mourinho fue el de siempre: protestó con profusión de aspavientos todas y cada una de las decisiones arbitrales, presionó cuanto pudo al cuarto árbitro, y estuvo todo el tiempo con su cara se bulldog estreñido.
Pero al final del tiempo reglamentario se obró el milagro. ¿No se creen que Moisés chascó los dedos y se abrieron las aguas del mar rojo? Pues créanse algo más difícil de ver: Mourinho se dirigió al banquillo rival, se abrazó -sí, sí, como lo leen- con Jupp Heynckes y, asómbrense, aplaudió a los integrantes del banquillo alemán. Y no lo hizo con ironía… ¡Parecía sincero! Después de verlo, decidí cambiar la marca de café, porque la que uso creo que provoca alucinaciones.
Durante los penaltis, Mourinho estuvo quedo, de rodillas, en actitud de resignación cristiana o de postración absoluta. No parecía el mismo ser desafiante y altanero que solemos ver en el banquillo blanco. A uno lo reconcilia con la condición humana ver que hasta Mourinho, a veces, tiene que doblar el espinazo ante la fatalidad.
Después del partido, en unas declaraciones para Telemadrid, el entrenador madridista llegó a reconocer que la acción del último minuto sobre Granero en el área del Bayern no la había visto bien y, por tanto, no podía decir si era penalti. Vaya, estará perdiendo agudeza visual, porque contra el Barça lo ve todo al detalle, en HD.
Eso sí: lo que no oí de su boca fue felicitar al ganador. Esto lo enseñan en segundo curso de humildad, y hay que darle tiempo al portugués para que asimile tanta materia. ¡Ánimos, campeón!
Y a los seguidores del Madrid, un doble mensaje. Los que ayer se molestaron en contactarme para cachondearse, que duerman la mitad de mal que yo dormí. Con eso me conformo. Y a los que se solidarizaron, un abrazo fraterno y a seguir, que en septiembre empieza otra.

En twitter: @carlestorras

Sigue siendo el Barça

24 Abril 2012 - 21:27 - Autor:

Acabo de presenciar con incredulidad la eliminación de mi equipo en semifinales de la Champions. De lo que tiene ganas uno en estos momentos es de servirse un whisky de malta doble, Glenrothes a ser posible. Pero mejor voy a aprovechar este luctuoso trance para, con la marcha fúnebre de Mahler de fondo, escribir unas cuantas cosas sobre el discurrir de la presente temporada.

1- El Barça no ha estado tan brillante en los tres últimos partidos (semifinales de Champions y Real Madrid) pero la temporada que ha realizado ha sido espectacular. Nada que decir a su compromiso, talento y calidad. Si no hemos llegado más lejos en Liga y Champions ha sido principalmente por el factor suerte en Europa (cuatro palos en los dos últimos partidos) y por la tremenda efectividad y seriedad defensiva del Real Madrid en Liga.

2- No pienso entrar en el menudeo de los errores del equipo en estos últimos 270 minutos de juego. Sería injusto atribuir la falta de resultados a estos fallos, cuando durante los últimos meses ha habido un montón de aciertos que habría que tomar igualmente en consideración. El balance es muy positivo.

3 – Independientemente del balance final que se pueda hacer de la temporada, a la espera de la final de la Copa del Rey, me siento orgulloso de ser barcelonista, porque comparto los valores de la institución y los principios deportivos que pregona Pep Guardiola con obras, no solamente con palabras. Es coherente hasta el final.

4- El hecho de vivir en Madrid y de convivir con la afición y sobre todo el entorno mediático del Real Madrid me lleva a hacer odiosas comparaciones. A diferencia del Barça, el Madrid es un equipo que vive por y para la victoria, y no entiende otra forma de participar en competiciones que ganándolas. Como he dicho en alguna ocasión, es yonqui de la victoria, y la derrota le provoca síndrome de abstinencia.

5- Esta temporada, el Madrid se ha quitado el mono de victoria, pero que nadie se engañe: un Barça con un pelín más de acierto delante de portería, solo un pelín más, hubiera dado al traste otra vez con las pretensiones blancas. Según mi opinión, el Barça es claramente superior al Madrid por perfeccionamiento táctico, por esfuerzo creativo y por plasticidad del juego. Quien quiera ver un cambio de ciclo está ciego (de los que no quieren ver) o tiene alucinaciones lisérgicas.

6- Que disfrute el Madrid de sus triunfos, ganados a golpe de talonario por un mercenario del fútbol llamado Mourinho y por un as de las finanzas llamado Florentino, que pilotan un club más enfocado a la venta de camisetas que a aportar brillo y esplendor a la historia del fútbol mundial. El Madrid de Mourinho vence, pero no convence. Ocupa un sitio en el palmarés oficial, pero no en el libro de oro del fútbol.

7- El ciclo de Pep todavía no ha terminado en Can Barça. Necesitamos que corrija el tiro desviado esta temporada para volver a dar en la diana el año que viene. Estamos solamente a un milímetro de seguir en la gloria. Pep, has d’acabar la feina!

En twitter: @carlestorras

Pensar, trabajar y volver a ganar

22 Abril 2012 - 17:03 - Autor:

Los días en los que has perdido un partido crucial y no estabas psicológicamente preparado para ello es cuando el fútbol te aporta más enseñanzas vitales. Como pasa en otros aspectos de nuestra existencia, no siempre las buenas intenciones son suficientes para conseguir un objetivo. Hace falta una combinación de factores que este sábado, evidentemente, no se dieron cita sobre el césped del Camp Nou.

Hoy estará Pep dándole vueltas a su planteamiento táctico, a las decisiones que tomó antes y durante el partido, y hará examen de conciencia de sus relaciones con determinados integrantes del vestuario, en particular Piqué y Cesc. El míster sabrá lo que pasó y por qué la alineación no fue la más “ortodoxa” ni, vistos los resultados, la más acertada. También imagino que Guardiola repasará los cambios que realizó, la disposición sobre el terreno de juego de Alves y de Messi, y también la reacción alocada y ansiosa del equipo después de empatar el encuentro, que permitió el contragolpe mortal de Cristiano. Un jugador que, aunque nos fastidie por su forma de ser, hay que reconocer que nos ha marcado dos goles que han valido dos campeonatos. Eso sí que es efectividad máxima.

Todos estos análisis son necesarios porque aunque el Barça quiso ser él mismo no lo fue de la misma forma de siempre. La fidelidad a uno mismo es importante, pero queda claro que si no se combina con decisiones pragmáticas en aspectos y momentos clave del juego no es siempre suficiente para ganar.

Dejemos que Pep tome sin ninguna presión añadida sus decisiones de cara al próximo y determinante encuentro de vuelta de semifinales de la Champions, porque ahí sí se verá si nos encontramos ante un cambio de orden en el fútbol español. Es mejor encarar las cosas tal y como vienen y no buscar eufemismos o adornos analgésicos. La vida, como el fútbol, está formada de etapas. Y las forma de detectar un fin de etapa en el fútbol es darse cuenta de que, haciendo lo mismo que hacías antes, dejas de obtener los mismos resultados. Sí, esta temporada el equipo ha jugado bien (sobre todo en la segunda vuelta) y hemos ganado importantes títulos. Pero sería engañarse no darse cuenta de que perder la Liga y la Champions, y obtener acaso el premio de consolación de la Copa del Rey, sería una clara señal de que esto se acaba.

Si fuera así, si el ciclo hubiese terminado o empezase a dar evidentes síntomas de agotamiento, no hay que atarse una roca a los pies y lanzarse al fondo del mar. Habrá que trabajar para, sin perder el rumbo, introducir los cambios pertinentes con el fin de que todo vuelva a ser lo que era. Como cuando Rijkaard agotó sus opciones y tuvo que entrar savia nueva para, sin modificar la filosofía básica de juego, remontar el vuelo con energías renovadas. Si hacemos las cosas bien, podemos vivir una nueva etapa de triunfos incluso mejor que la pasada, porque disponemos ya de una sólida base y tenemos claro cómo nos gusta jugar al fútbol, que no es poco. Solamente es necesario no autoengañarse y no perder nuestras señas de identidad. De sobreponernos a la adversidad y trabajar con sentido común y claridad de objetivos los catalanes sabemos bastante. Lo hemos demostrado en repetidas ocasiones a lo largo de la Historia. Hagamos, pues, lo que sabemos hacer y no nos dejemos arrastrar por el fatalismo y las discusiones bizantinas.

Del partido del sábado me quedo con el himno cantado a capela por 94 mil gargantas. Ese es el espíritu que necesitamos ahora. ¡Visca el Barça!

En twitter: @carlestorras

 

 

La Final con mayúsculas

19 Abril 2012 - 18:25 - Autor:

Las comparaciones serán odiosas, pero todo el mundo las hace. Y hay que reconocer que ante la trayectoria europea de los dos colosos del fútbol español la tentación es casi irresistible. ¿Cuál de los dos lo tiene más difícil en la vuelta de las semifinales? ¿A cuál de los dos le interesa más una final española?

En Madrid no se recibió ni bien ni mal el tropiezo del Barça en Stanford Bridge, por diversos motivos. El principal es porque la mayoría de seguidores madridistas prefieren no ver los partidos del Barcelona, por motivos que se me escapan. Muchos aducen que se aburren con un juego tan trenzado, tan elaborado, tan controlado. En fin. Hay quien dice que Mozart era un cursi. Otros admiten que tienen envidia sana -o de la otra- y prefieren salir a copear por alguno de los infectos -y maravillosos- tugurios de la capital. No sabría decir cuál de los dos grupos es mayoritario.

Pero los merengues que vieron el partido del Barça y son amantes de este deporte se percataron, como todos nosotros, de que hubo un solo equipo en labores creativas perforando una y otra vez el sistema defensivo de los ingleses pero malgastando las ocasiones en el último tramo, en la ejecución. Mala suerte, me han dicho sin excepción. Y no dudan de que a la vuelta el Barcelona sabrá poner las cosas en su sitio, aunque ellos preferirían medirse al Chelsea, al que ven más asequible.

Yo estoy convencido también de que el Madrid contrarrestará su gol en contra jugando en el Bernabéu. La presión podrá más que la escueta ventaja que puede esgrimir un Bayern que no destacó especialmente ni por su defensa ni por su ataque. Fue un equipo gris, como de industria alemana productiva pero previsible, con acaso algún destello de genio. Un par de ellos y muy efímeros, no se vayan a pensar. También es cierto que el Madrid no anduvo sembrado, pero lo que más me admira de este equipo es la capacidad que tiene de sacar petróleo de donde no hay. Ahora que Repsol se queda fuera de Argentina, que hablen con Mourinho: es capaz de encontrar oro negro en los Monegros. El gol del Madrid fue una buena muestra de ello: enorme error de Ronaldo solo ante el portero, pero los delanteros no sueltan la presa y en la misma jugada recupera CR7 el balón, lo centra raso y Ozil remata a placer. Gol feo -no solamente por su autor-, de rebote, a trompicones, pero que puede valer una final.

Así que cada uno con sus armas, espero por el bien del fútbol que se encuentren en Munich el 19 de mayo en una Final con mayúsculas. Se lo merecen ambos. Y allí me encantaría que resplandeciese el fútbol como lo entendemos en Can Barça. Pero antes habrá que negociar con la cruda realidad.

En twitter: @carlestorras

 

Una afición bipolar

13 Abril 2012 - 8:54 - Autor:

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Cansan mucho algunos debates bizantinos del mundo del fútbol en general y del madridismo en particular porque tienen siempre un comportamiento pendular sujeto a lo sucedido en el último partido. El tema Cristiano Ronaldo es un caso claro de esquizofrenia merengue, porque genera horas y horas de debate entorno a sus capacidades y limitaciones.
La afición blanca está dividida, como los judíos de La Vida de Brian, en multitud de pequeñas facciones enfrentadas: están sus fans incondicionales, los que lo valoran como jugador pero detestan su comportamiento en el campo, los que aplauden su fuerza y coraje pero critican sus brotes de fanfarronería y altivez, el sector femenino y gay que celebra sus exhibiciones de muslo cuando marca un gol y los que no le ven ninguna gracia, ni como jugador y mucho menos como embajador ante el mundo del escudo que lleva en el pecho.
La última moda, después del partido frente al Atlético, es decir que CR7 es una suerte de desatascador para lo partidos espesos. No se decía lo mismo después de los empates frente a Málaga, Vilarreal y Valencia. Entonces, la ley del péndulo merengue dictaba sentencia condenatoria contra el portugués por no haber marcado la diferencia y por no ser suficientemente desequilibrante.
Cristiano estará estos dias en la cresta de la ola, viéndose en las portadas de toda la prensa deportiva y nadando en la abundante baba que secretan mis compañeros capitalinos. Efectivamente, su papel en el Calderón fue determinante y reventó el encuentro para los suyos cuando peor se estaba poniendo. Pero cuidado que este mar de fluidos no se seque de golpe después del partido en el Camp Nou. Frente al Barça, CR7 ha perdido siempre sus poderes, como Sansón después de pasar por la peluquería. Habrá que leer y escuchar a los mismos que hoy lo encumbran para ver si, dentro de poco,lo lanzan al precipicio y luego escupen dentro.
Cristiano es un gran futbolista. Cañonea las faltas como nadie, y sabe teledirigir el balón con una endiablada parábola descendente que deja a cualquier portero con cara de “a veces veo Ovnis”. Pero también juega demasiado estresado, al límite. Quiere asumir toda la responsabilidad, y se siente tan necesario y determinante para el equipo que con demasiada frecuencia cruza la frontera entre la motivación y la ansiedad.
En cambio, y para ser justos con él, siempre me he fijado que cuando su equipo se desquicia y Pepe se convierte en el referente, cuando Mourinho consigue que algunos de sus hombres se comporten como los Dalton, CR7 suele mantener un prudente distanciamiento. Es de los que siempre busca el balón para jugarlo, de los que prefiere que el partido discurra por caminos que sean estrictamente deportivos. Curiosa transformación: el chulito provocador se vuelve sensato cuando sus compañeros se transforman en un atajo de pandilleros.
En cambio, y puestos ya a hacerle una auditoría completa, debería ser menos aparatoso en la celebración de sus goles. Sus aspavientos delante de la grada del Frente Atlético, convecinos suyos al fin y al cabo, no lo ayudarán precisamente a ser un madrileño más y a poder pasear tranquilamente por la pradera de San Isidro vestido de chulapo.
Y si quiere seguir señalándose el muslamen cada vez que lanza un misil intercontinental, que luego no vaya preguntando desconsoladamente que por qué la gente no lo quiere. Si lo pitan es por rico, buen jugador, y aspirante a guapo, sí. Pero también por faltón y prepotente.
¡Que siga el debate!

¡Justicia!

10 Abril 2012 - 21:27 - Autor:

Comprendo que un madridista esté deseando que su equipo gane la Liga. Lo estaría deseando aunque su equipo hubiese hecho la peor temporada de la historia, hubiese recibido todos los favores arbitrales y federativos, y ganase todos los partidos de penalti injusto en el tiempo de descuento. No ha sido el caso. El Madrid es un justo y firme aspirante a ganar la Liga, no por casualidad ni por decreto ley sino por merecimiento propio. Ha hecho una temporada arrolladora, casi perfecta. Pero si existe algún tipo de justicia cósmica, el Madrid al final no será campeón. Y por diversos motivos.
1- El Madrid ha jugado muy bien, pero el Barça sigue siendo mejor. Lo ha demostrado cada vez que ambos equipos se han enfrentado y lo constata cualquier observador neutral amante del fútbol.
2- Es imposible valorar a un equipo sin tener en cuenta la imagen que proyecta, el mensaje que subyace en las comparecencias públicas de sus responsables. El Madrid ha lanzado desde el inicio un mensaje victimista y perdedor, criticando la labor arbitral salvo cuando llevaban 10 puntos de ventaja.
3- Mourinho es un mercenario oportunista que utiliza al Madrid para su beneficio propio. Nunca le hemos oído hablar de valores del deporte, ni tan sólo de apego sentimental a los colores que está representando. La victoria del Madrid no sería una victoria del deporte.
4- Un presidente como Florentino Pérez capaz de tolerar una pancarta con un lema que es una apología de la violencia (“Mou, tu dedo nos señala el camino”) no debería poder celebrar ningún título.
5- El Madrid mantiene en su equipo a un jugador como Pepe que ha empleado en repetidas ocasiones la violencia contra rivales y, últimamente, incluso contra sus compañeros.
6- La caverna mediática madrileña ha sido cómplice de las tácticas canallas de Mourinho a lo largo de la competición. Alguien que vive instalado en la mentira y la usa conscientemente para perjudicar al rival está fuera de la sana rivalidad deportiva.
Dicho todo esto, hasta ahora nadie ha demostrado que exista una justicia cósmica, así que habrá que ganarse la Liga luchando más y mejor. ¡Por justicia!

Un negro entre blancos

9 Abril 2012 - 12:11 - Autor:

En el modesto bar O Miño de Madrid presiden la estancia una bandera de Galicia cuyo fondo blanco ya es color crema y fotos históricas del Celta de Vigo cuyo azul celeste de la camiseta ya es también crema. La parroquia es mayoritariamente merengue y muy variopinta: un sudamericano silencioso enfundado -literalmente, porque le queda muy pequeña- en una camiseta del Real Madrid, el dueño de la tienda de ultramarinos de la esquina, un matrimonio de jubilados, y un grupo de amigos de mediana edad que exteriorizan con abundancia de “ays” y de “uys” su desespero por las ocasiones falladas.

Cuando entra en el bar Serguei, negro cubano y conocido vecino del barrio, se produce un denso silencio, hasta que uno de los clientes le espeta: “¡mucho culé hay por aquí!”. Serguei es del Barça, porque puestos a no pasar desapercibido mejor dar la nota por partida doble. Y su presencia ya es motivo de inquietud para los merengues del bar: manifiestamente, no les trae buena suerte. Nos ofrecen con falsa cortesía ir al salón, que está vacío, para ver el partido por la otra tele: “allí estaréis más tranquilos”, sugieren. Pero Serguei sabe que lo que quieren es perderle de vista, que su presencia les incomoda porque es un doloroso recordatorio de su menguante ventaja en la cabeza de la clasificación. Serguei responde con convicción: “no, aquí estamos bien”, y añade en voz baja, sonriente: “en el salón no os podré ver bien las caras”.

A pesar de la estrecha vigilancia de Serguei, la clientela del O’Miño empieza jaleando al equipo blanco en su habitual asedio inicial de diez minutos. Pero muy pronto el Valencia consigue adormecer el partido e incluso fuerza alguna ocasión de gol, recibida en el bar con silencio consternado y manos a la cabeza. Los del grupo de mediana edad, que habían empezado muy animosos con gritos de “¡Hala Madrid!” van perdiendo decibelios y fuelle en idéntica proporción. Cuando salen a fumar lo hacen con la mosca detrás de la oreja porque, desde la calle, estiran el cuello para no perderse ni un segundo del partido. Hay algo que no marcha. A medida que pasan los minutos, los clientes van lanzando miradas furtivas a Serguei, que cada vez está más radiante. Pienso que suerte tiene de ser un tío simpático, que cae bien a todos, porque si no ya habrían ejecutado hace rato lo de “reservado el derecho de admisión”.

En la segunda parte del partido crece la tensión sobre el césped del Bernabéu y sobre el terrazo del bar O’Miño. La animación festiva deja paulatinamente paso a los tics nerviosos de pierna, a los comentarios a media voz, a los insultos al árbitro, a las demostraciones de disgusto y disconformidad con el juego desplegado por el equipo rival, primero, y por el propio, después. Algún jugador blanco recibe matizadas críticas del respetable. No así Pepe, que motiva una ovación entre la clientela del O’Miño por la enrabietada patada a su compañero Arbeloa al confundirlo con un valencianista: “¡Pepe es único!”, dice uno del bar. Por suerte, pienso yo, porque unos cuantos como él dejan a los antisistema de Barcelona a la altura de alumnos de preescolar.

La desconcertante reacción de Pepe merece comentario aparte. Desconozco si en el Real Madrid trabaja algún psicólogo, pero si no deberían ficharlo de inmediato. Cualquier observador neutral es capaz de detectar la deriva esquizoide del portugués, que en esta ocasión se revuelve contra un compañero de equipo que se acercó para levantarle al detectar que estaba haciendo teatro. Pero no una comedia ligera, sino una auténtica tragedia griega al estilo Nuria Espert. El episodio no mereció ni comentario de Karanka en la rueda de prensa posterior ni, peor aún, pregunta de ningún periodista. De los mismos periodistas que señalaron enfurecidos en su día a Alves y a Busquets por ser amantes, supuestamente, de la interpretación dramática. Una incongruencia más de mis amables compañeros de la capital.

En el lado positivo, hay que decir que la entrega de los futbolistas del Madrid fue irreprochable. Ello me hizo pensar para mis adentros que nunca como en este partido ha quedado tan claro que el alto nivel de los futbolistas no consigue siempre enmascarar la falta de recursos tácticos del entrenador y lo previsible de su sistema de juego. El ahogo del centro del campo merengue partió al equipo, y el luso no fue capaz una vez más de reaccionar ante este problema. Lo del Valencia fue un curso acelerado de cómo hay que desactivar al equipo de Mourinho, y probablemente el Bayern de Munich haya tomado buena nota de ello.

A medida que se acerca el final del partido, las caras se estiran. El señor jubilado ha dicho tres veces “hoy lo veo negro”, y el dueño de la tienda de ultramarinos se ha cansado de proferir su poco efectivo “¡vamos, vamos!” y sentencia ahora: “hoy es imposible, con tanto palo, tanto fallo y tanto árbitro”. Un manto de pesimismo se cierne sobre la parroquia blanca, que acata como una sentencia inapelable el pitido final. Cuando Serguei aplaude, el camarero, desde el fondo del local, le suelta: “alégrate y da las gracias, porque esta Liga os la están regalando”. Más tarde el camarero, a su manera, le pide disculpas y queda todo arreglado para que, el próximo día, Serguei pueda acudir al O’Miño a apoyar al Atlético con su efecto gafe al Real Madrid.

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No se ha visto a Mou por Málaga

7 Abril 2012 - 0:25 - Autor:

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El trono de María Santísima de la Amargura Coronada volvió a recorrer ayer las calles de Málaga a hombros de sus 260 portadores. Estos hombres cubrieron el periplo con sus 4220 quilos a cuestas a un paso lento pero seguro. Solamente las gotas de lluvia que cayeron a la altura de la Alameda hicieron temer por un momento un final accidentado de la procesión, aunque el mando firme de la Presidencia y la suma de voluntades de los hermanos cofrades disiparon inmediatamente cualquier temor al respecto.
Esfuerzo solidario, capacidad de sacrificio, heroísmo anónimo. Son las cualidades que invierten los hombres del trono para llevar a buen término su cometido. Sin todas ellas, la procesión no sería viable, abortaría antes de su salida. El trono no se levantaría ni un palmo del suelo. Para conseguir el objetivo, ningún hombre puede pretender llevar él solo el peso, ni tampoco debe retirar nunca el hombro, puesto que el esfuerzo que él se ahorra se lo tendrían que repartir los demás hermanos.
La lección vital que de ello se puede extraer es más que evidente en distintos contextos. En una situación de crisis económica, por ejemplo, se agudiza la necesidad de arrimar el hombro. Pero también en el ámbito del deporte en general y del fútbol en particular el esfuerzo colectivo y anónimo es un motor necesario para llegar al éxito.
Por ello llaman tanto la atención las declaraciones de personajes que siempre llevan el paso totalmente cambiado, como Mourinho. El luso nunca ha querido disimular que es un llanero solitario, una entidad autónoma que trabaja para ganar trofeos a título personal. Las dos Champions que ha conseguido no fueron para Oporto ni Inter, fueron para José Mourinho. Tampoco hizo precisamente un alarde de diplomacia cuando dijo que él no es madridista, cuando criticó al público del Bernabéu, o cuando ha obviado cualquier acto de pleitesía a lo que representa el Real Madrid. Siempre su persona y su interés pasan por delante de todo.
Lo mismo sucede cuando se refiere al Barcelona para, en una vuelta de tuerca más a su espiral paranoide, ejercer presión sobre los árbitros de manera preventiva, antes de la semifinal contra el Chelsea. ¿Existe gesto mas insolidario y mezquino que pretender perjudicar al rival incluso antes de jugarse una eliminatoria, prejuzgando las irregularidades que en ella se supone que van a suceder?
El entrenador del Madrid, que no madridista, es cada vez más un ser patético, atormentado por sus fantasmas particulares, y enfrascado en una batalla sin cuartel contra lo que el mundo entero considera valores a imitar. Se puede competir contra lo que el Barça es hoy en día, faltaría más. Pero no se puede intentar echar por tierra de forma tramposa lo que otros han construido con gran esfuerzo solamente para satisfacer el interés personal o, aún peor, el deseo de venganza.
Que Mourinho siga en el ambiente de los mercenarios del fútbol. Que no se acerque por Málaga en Semana Santa, y mucho menos que no pretenda levantar un trono. Para hacer eso hace falta tener la humildad de la gente trabajadora, solidaria y noble que conforma las distintas cofradías. Y estas cualidades no están al alcance de cualquiera.

Leche cortada en la Central

28 Marzo 2012 - 15:37 - Autor:

Un bloguero titula entusiásticamente su último post “La Central Lechera no existe”, y lo justifica con los ataques de Alfredo Relaño a José Mourinho, al que calificó en su columna del martes de “hipócrita”, “grosero”, “ignorante” y “singular maniático”. Según la argumentación del compañero bloguero, si el director de uno de los dos periódicos deportivos más importantes de la capital es capaz de insultar así al entrenador del Real Madrid, algo según él imposible en Barcelona, es que la Central Lechera es un invento. Así de fácil. Sin matices, sin apelación posible.

Más adelante el autor del blog acusa a Relaño de haberse cambiado de bando por intereses comerciales, porque el portugués no atendería, según parece, a los favores que le solicita el diario As. Ah, pero…¿las críticas al entrenador no eran fruto del libre ejercicio del derecho de información por parte de Relaño? Entonces, mientras esperaba obtener dichos favores, ¿a qué jugaba Relaño? Y es más: la única forma de explicar las críticas a Mourinho son los aviesos intereses comerciales? ¿Tan intocable es? A ver si por defender la inexistencia de la CL justamente lo que estamos pregonando es el pensamiento único madridista…

Que sepa el apreciado bloguero que la Central Lechera sigue existiendo, y ahí estará mientras Florentino siga siendo presidente del Real Madrid. Ya expliqué en su momento que la CL es un grupo muy reducido de periodistas que trabajan al dictado de Florentino, y que no tienen por qué coincidir con las caras que todos conocemos. De hecho, hay algunos como Pedrerol o Roncero que seguramente estarían encantados de pertenecer al selecto grupo pero Florentino, digamos, trabaja más fino.

Yo nunca dije, pues, que Relaño pertenezca a la Central Lechera. Lo que sí es incuestionable es que la Central Lechera bebió de la fuente de Relaño para lanzar la patraña del Villarato, y lo utilizó burdamente como arma arrojadiza contra el F.C. Barcelona. Relaño es un periodista madridista -eso no es criticable en absoluto- que procura al menos dar una cierta solidez a sus argumentos, separar información y opinión, y no lanzarse en brazos de una sola fuente a cambio de un saco de monedas. Discrepo de su teoría del Villarato, pero no por ello descalificaré su labor profesional, que me parece objetivamente respetable.

Otra cosa es el ex director del otro periódico deportivo madridista. Él si se prestó, entre otras barbaridades, a difundir subrepticiamente las acusaciones de dopaje en el F.C.Barcelona. Él y el señor con nombre de puerta que trabaja (todavía) en la cadena de los curas. Otra cosa son los periodistas que, día tras día, publican en un diario de información general de la capital noticias dictadas por teléfono. Otra cosa son los showman con carné de prensa que se apuntan a la gansada que sea con tal de sumar dos puntos de share.

Bajan turbulentas las aguas del Manzanares. Cada vez más periodistas hacen oír su voz crítica con el portugués errante. Las cosas caerán por su propio peso, porque ni en Flotentino City es posible nadar indefinidamente a contracorriente.

En twitter: @carlestorras