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Ni un rayo de luz en la noche blanca

25 Septiembre 2011 - 9:59 - Autor:

A pesar de los guarismos de ayer -que más bien fueron “guarrismos” para el Rayo-, el Madrid rozó el desastre y, a estas alturas de la competición, camina ya por el alambre desafiando el precipicio a lo Harold Lloyd. Y me explico.

El Madrid consiguió convertir en remontada épica un partido en su casa -el otrora inviolable Alcázar de Toledo de las huestes nacional-merengonas- frente a un equipo recién ascendido. El Madrid rizó el rizo de su paupérrima propuesta futbolística ganándole al rayito a la contra, en acciones individuales basadas en la ¿transitoria? inspiración de Cristiano Ronaldo, Benzemá y el filigranas Varane.

Mourinho tuvo que replantear su dibujo táctico en el minuto 25, sentar a Lass Diarra y dar entrada al único constructor de juego con garantías de que dispone hoy en día el Real Madrid: Ozil.

Reacción de la Central Lechera: aplaudir la valentía del entrenador y celebrar los indiscutibles recursos anímico-técnico-tácticos mostrados por el turco-alemán sobre el terreno de juego.

Reacción de un servidor -llámenme pejigoso-: constatar la falta de alternativas tácticas del equipo cuando tiene que jugar a construir juego y no a la pura contra, donde sí se mueve como pez en el agua. Para jugar cómodamente, los de Mourinho necesitan un rival modesto y descarado, que no plantee el encuentro como si se tratase de la guerra de trincheras del 1914-19, sino que salga alegremente a jugarle de tú a tú cual Caperucita al lobo. Denle espacios al Madrid, que sabrá colonizarlos como la hiedra para acabar ahogándonos con sus aislados pero mortíferos latigazos atacantes.

Eso sí, a la vista de la prensa deportiva lechera, Mourinho ha dado carpetazo definitivo a la crisis. Aunque el enfermo siga tosiendo y con fiebre, se ha tomado una aspirina y ya sonríe. Démosle el alta y a correr, que no ha sido nada. Y quítense de ahí agoreros de inoportunas recaídas.

Parece mentira cómo los plumíferos a sueldo pasan de un día a otro del arañazo furtivo al lametón zalamero. No dejará de maravillarnos nunca su capacidad para jugar al desquite con el lector aquejado de desmemoria severa. Contemplar dicho espectáculo es uno de los motivos de mayor gozo al día siguiente de las victorias madridistas.

Mientras tanto, en Qatarunya parece que todo se encarrila, con un Guardiola que reparte apoyo logístico a Rosell para aprobar sus cuentas golfas (del Golfo Pérsico) y apoyo anímico a Laporta pese a sus devaneos golfos (no Pérsicos).

Mientras sigan jugando como hicieron los de Guardiola frente al Atleti, Rosell conseguirá que se lo aprueben todo: la “grada jove”, la prohibición de fumar, y hasta si le da la gana sustituir el chándal de los jugadores por chilabas, siempre y cuando no sean blancas.

En twitter: @carlestorras

La trampa es creerse más guapo y mejor jugador

19 Septiembre 2011 - 16:15 - Autor:

El individuo no es mejor jugador por cobrar más dinero. De la misma forma que un equipo no juega mejor por invertir más dinero en fichajes. Si fuera así, el Real Madrid sería siempre el campeón de Liga y el Manchester United el de la Champions.

El fútbol se parece mucho a la vida. A veces no gana el más rico, juega mejor quien menos cobra, y demuestra más entrega quien peor vive. Mourinho dijo después del patido que sus chicos habían caído en “la trampa” de los malvados jugadores del Levante. Pero los ricos, los guapos y los grandes jugadores suelen caer en dos trampas cuyos tramperos son ellos mismos.

La primera, creer que el individuo está por encima del colectivo. Cristiano Ronaldo está enfadado no por el bajo rendimiento del grupo, sino porque le pitan a él más que a nadie, porque le entran a él con más dureza y no le protegen “tanto” como a Messi (sic). Su primer error: estar más pendiente de sí mismo que de contribuir al juego del equipo.

La segunda trampa en la que caen los ricos, guapos y grandes jugadores es creer que por serlo tienen más de medio partido ganado. ¿Cúantas veces Pep repite a sus hombres y a la afición, antes de cada partido, que “la feina està per fer”, que el trabajo está por hacer? Guardiola se esfuerza en mostrarles la fuerza del rival, en concienciarles de que cualquier equipo de primera tiene calidad suficiente para sacarle los colores al archicampeón azulgrana.

Cuando terminó el partido del Barça contra la Real Sociedad, Guardiola dijo negarse a decir que el resultado era culpa de sus hombres. “Ha sido por mérito del rival”, afirmó. Observen la diferencia: ayer, después de perder contra el Levante, Mourinho habló de “caer en la trampa” de las supuestas provocaciones, pérdidas de tiempo, y argucias antideportivas del equipo valenciano.

Alguien que vence al Madrid tiene que estar utilizando, por fuerza, estrategias sucias y traicioneras. Porque ya lo dice el himno (el antiguo), que los blancos van “a triunfar en buena lid”, y por lo tanto merecen la victoria por justicia divina.

La trampa de la que habló Mourinho sería una anécdota insignificante si su equipo dejase de una vez por todas de mirar al tendido, de señalar a Turienzo Álvarez por no pitar una mano, por infligirles la ya tradicional expulsión de un elemento incontrolado y por no se sabe cuántas fechorías más.

Una cosa ha cambiado: la culpa del mal resultado ya no es solamente del árbitro. También lo es de sus jugadores, por ser unos pardillos (quizás tendrán que cambiar el himno y sustituir lo de “triunfar en buena lid” por “triunfar sea como sea”). El ventilador de las culpas sigue a pleno rendimiento.

¿Las decisiones tácticas de Mourinho no influyeron en el resultado? ¿Poner a Kaká de inicio, sacar a Cristiano en la media parte para castigar a Benzemá, mantener a Coentrao contra viento y marea, también son trampas antideportivas? ¿O son autotrampas del luso?

No se retiren, que empiezan los fuegos artificiales. Ayer en Valencia empezó “la nit del foc”. Observen qué impresionante combinación de color y ruido se produce cuando empiezan a estallar en cadena tantas vanidades juntas.

En twitter: @carlestorras

 

Mourinho chantajeó a Florentino para que despidiese a Valdano

31 Mayo 2011 - 10:14 - Autor:

El entenador del Real Madrid, Jose Mourinho, firmó a finales de esta temporada un precontrato para entrenar al Chelsea, y lo esgrimió frente a Florentino Pérez para obligarle a destituir a Jorge Valdano como presidente adjunto de la entidad, según fuentes próximas al vestuario blanco. La pretensión de Mourinho era, como es sabido, hacerse con el control absoluto del club y convertirse en un entrenador al estilo inglés, con poderes en todos los estamentos de la institución. Sus pretensiones se han visto satisfechas, aunque para ello haya dejado bastante tocado al presidente.

Mourinho no hizo otra cosa que utilizar un ardid bastante habitual de los representantes de futbolistas: firmar un precontrato con otro club para forzar un aumento de la ficha o el cumplimiento de una serie de condiciones en su club actual. Y curiosamente también ha sido una estrategia empresarial utilizada en ocasiones por Florentino Pérez, como por ejemplo para el fichaje de Luis Figo cuando él optaba por primera vez a la presidencia del Real Madrid.

Gracias a esta treta contractual, Mourinho obligó a Florentino Pérez a tomar una decisión dolorosa para él en tres sentidos: primero, porque tenía que prescindir de su hasta entonces amigo Jorge Valdano. Segundo, porque todo el mundo conocía el empeño de Mou de hacerse con el poder absoluto en la casa blanca, y la decisión podía verse como una capitulación excesiva del presidente ante las exigencias de su entrenador. Y tercera, consecuencia de ésta última, porque Florentino se veía obligado a quebrar el modelo de presidencia fuerte que hasta entonces había ejercido.

Ante el peligro muy real de perder a Mourinho, Florentino prefirió la opción de ponerse él mismo en situación comprometida, consciente de que ahora su futuro en el cargo está ligado al devenir del entrenador luso. Si consigue algún título importante la temporada que viene, salvarán ambos la cabeza. Si no, si el Barcelona logra alargar un año más su dominio absoluto en todas las competiciones, ambos saldrán por la puerta de atrás a la carrera y cogidos de la mano.

De todas formas, Florentino no tomó en solitario tan trascendente decisión. Contó con el apoyo más o menos explícito de la gran mayoría de la plantilla, puesto que el portugués se ha granjeado el afecto y respeto de los jugadores, a diferencia del hispano-argentino. El carácter del míster, a veces tosco pero siempre directo, es preferido al talante afable de Valdano, al que acusan de “no ir de frente”. “Con Mourinho sabes siempre a qué atenerte”, apuntan. También destacan de él que los respeta, los trata con educación y los defiende ante los medios de comunicación.

Y quien probablemente más ha sufrido el carácter a veces iracundo de Mou es un hombre que le debe al portugués el haber aumentado de forma exponencial su efectividad ante las porterías contrarias: Karim Benzema. Cuentan que en una ocasión Mourinho llegó a zarandearlo en el vestuario frente a sus compañeros agarrándolo por las solapas de la chaqueta mientras le llamaba “nenaza” y otras lindezas. El jugador francés, después del desconcierto inicial, parece que encajó bien el golpe y logró canalizar en positivo la rabia y frustración que le produjo la escena. La terapia de shock a veces funciona.

Mou cuenta con el apoyo de sus jugadores como si fueran un sólo hombre, y esta circunstancia pesó también en el presidente a la hora de abrir la puerta a Valdano. Y tampoco hay que olvidar la predicación de la que disfruta el luso entre los seguidores blancos. Probablemente por estos dos motivos, Florentino fue consciente, al tomar la decisión, de que prescindir de Mourinho en este momento podía tener para él un desgaste mucho mayor que si se sometía públicamente a su voluntad.

Porque el luso había hecho lo justo para salvar su temporada: vencer al Barcelona en una final, aunque fuera de forma agónica y se tratase de la modesta Copa del Rey. Con esa única condecoración en la solapa, Mourinho podía empezar a poner condiciones. Y no se ha privado de ello.

En twitter: @carlestorras