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Pájara monárquica

4 Enero 2012 - 22:47 - Autor:

Que raro que el Real Madrid saliera a jugar con tan poca mentalización su torneo talismán, la competición de más prestigio y más trascendencia nacional e internacional de las que se pueden jugar en el hemisferio norte: la Copa del Rey. También es cierto que todo lo que huele a monarquía parece que últimamente atraviesa por momentos inciertos, y esta desorientación institucional pudo influir en la mente de los jugadores blancos como una brújula al cruzar un campo magnético.
Según la opinión de Mourinho, personaje claramente inmune al espíritu navideño, la causa de la pájara fue más bien de índole lúdico-festiva. Algunos jugadores malinterpretaron lo del parón vacacional y se creyeron con derecho a pasárselo bien y a olvidarse de la presión a la que los somete el portugués. ¡Craso error! Si la Navidad necesita energía positiva, emoción y buenos sentimientos, Mou precisa de todo lo contrario: tensión, malos modos y collejas verbales al prójimo.
Sí, el Madrid supo reaccionar en la segunda parte y darle la vuelta al marcador. Pero si el Málaga hubiese tenido el mismo grado de concentración en la segunda parte que en la primera, ¿qué resultado final estaríamos comentando ahora? Sirva esto al menos para ser conscientes de que los blancos van a tropezar en la segunda vuelta a causa, entre otros factores, de la forma de trabajar del portugués, que gusta de llevar siempre al equipo a un régimen alto de revoluciones. Motivar está muy bien, pero es mucho más efectivo conseguir implicar al grupo en positivo, no solamente apelando a su orgullo, su hombría o incluso su sentido del ridículo.
En la Liga habrá momentos para todo. Los dos grandes se dejarán alguna pluma en el camino, y yo tiendo a pensar que el Barça viene en progresión ascendente en cuanto a motivación y estado de forma, y que el Madrid ha mantenido muy bien el ritmo de rendimiento máximo durante la primera vuelta pero tarde o temprano -y lo del Málaga fue un primer aviso- perderá fuelle.
Dicho esto, y como demostración de buena voluntad de cara al 2012, yo estudiaría la conveniencia de dejar paso al Madrid en la Copa del Rey, si ello convence a Mou de quedarse un añito más entre nosotros. Que espere el Chelsea, que también lo necesita el Barça. Así, de paso, a base de curas de humildad, creo que conseguiremos hacer de él un hombre de bien.

En twitter: @carlestorras

Siempre se queja más alto quien menos debería quejarse

3 Junio 2011 - 9:19 - Autor:

El Madrid se ha ofendido porque en el museo de la Federación Española de Fútbol esté expuesta la maltrecha copa del Rey que Sergio Ramos precipitó desde lo alto del autobús durante uno de sus múltiples paseos triunfales por las calles de la capital. Consideran que es “una burla“ al equipo blanco, y lo atribuyen al “distanciamiento” entre el club y el organismo federativo, según informa hoy el diario ‘As’.

Parece bastante lógico que el trofeo esté deteriorado, de tanto como lo han exprimido, paseado, y enarbolado. Nunca, ni en sus épocas más negras, ni cuando el joven Kubala jugaba de azulgrana, el Madrid había celebrado tanto una copa del Rey. Nunca había sacado tanto pecho después de ganar al eterno rival con un gol de contraataque en la prórroga después de no conseguir disparar entre los tres palos en toda la segunda parte. Una victoria pírrica con el sello de homologación de Mourinho.

Es una metáfora perfecta, pues, que el trofeo esté hecho añicos. Si el Madrid no lo hubiera utilizado como arma arrojadiza y se hubiera agarrado a él con tanta fuerza para superar la prueba de esta temporada, probablemente el latón no presentaría tantas magulladuras. Quizás alguien en la FEF tuvo la sensibilidad artística de saber leer este simbolismo del destino, y percibió ahí un valor histórico que merecía ser expuesto. O simplemente la gente que visita el museo tiene curiosidad por saber cómo quedó la copa después de pasar por las manos del lateral andaluz.

En cualquier caso, es exagerado hablar de “burla” al Madrid, y buscar una vez más extrañas conexiones, ocultas manos negras y aviesos intereses detrás de la decisión de exponer un trofeo descompuesto.

Imagino que cuando estos periodistas se quejan de la existencia de manos negras se referirán a cuando el delegado nacional de Deportes, el general Moscardó, aprobaba una ley que impedía el fichaje de extranjeros justo después de que Di Stéfano firmase un contrato con el Barça, y luego el mismo Moscardó establecía una excepción para que el argentino pudiera fichar por el Madrid. O se referirán al famoso 11-1 de 1943 en el Bernabéu, cuando el director de la seguridad del Estado, José Finat y Escrivá de Romaní, visitó el vestuario azulgrana para decirles a los jugadores que jugaban “gracias a la generosidad el régimen”, que les había perdonado su “falta de patriotismo” por haber errado el bando en la guerra civil. O cuando el árbitro Guruceta Muro pitó un penalti en 1969 contra el Barça y a favor del Madrid más de un metro fuera del área, y el presidente del Comité Nacional de árbitros, José Plaza Pedraz, decía que “mientras yo sea presidente el Barça no será campeón de Liga”.

Eso eran manos negras de verdad, y no las que ve la Central Lechera.

El director de un diario deportivo de Madrid al que no pienso hacer publicidad se permite hoy reproducir un chiste que le contó un amigo: “el Madrid ha ganado tantas copas que las tira, y el Barça se tira para ganarlas”. Un chiste que nos vendría al pelo para responder: actualmente el Barça tiene copas para regalar, y el Madrid tiene las que le han regalado. Pero no sería justo, ya hace 35 años que vivimos en un régimen democrático.

En twitter: @carlestorras

Más tormenta después de la tormenta

17 Mayo 2011 - 10:43 - Autor:

Denuncias ante la UEFA archivadas, el Madrid teniendo que pagar las costas y negando haber iniciado las hostilidades, acusaciones de racismo, vídeos de ida y vuelta, la selección al borde del cisma, Íker y Villa incómodos en un acto publicitario por la tensión vivida en los recientes clásicos, debates futboleros envueltos en llamas, Rosell pidiendo al barcelonismo que no muerda el anzuelo de la provocación, la prensa deportiva catalana queriendo que el Barça rompa relaciones con el Madrid, la de Madrid acusando al Barça de manejar todos los resortes de la ONU, Parera tirando con bala contra el madridismo post-franquista… ¿Habían vivido Ustedes antes algo parecido?

¿Cuál es el origen de tanto revuelo? Si volvemos la vista atrás, vemos que, efectivamente, ha sucedido algo extraordinario: cuatro clásicos seguidos. Los dos primeros fueron sin consecuencias. Se saldaron con la Copa del Rey para el Madrid y la Liga para el Barça, y todos tan panchos. Pero los dos últimos fueron un infierno. Desde el partido de ida en Madrid, se produjo una conmoción institucional, mediática, ciudadana y federativa. ¿Qué pasó ahí? ¿Hubo navajazos, descuartizamientos, horrendas torturas?

No. Hubo un equipo que empleó una dureza al límite y más allá del reglamento, hubo una expulsión temprana por una entrada durísima, hubo algún jugador haciendo teatro (del malo), hubo insultos de mal gusto entre compañeros, y nada más. Lo que puede haber en el 80 por ciento de los partidos de la élite que vemos en la actualidad. Y entonces, ¿por qué tanto lío? ¿Por qué?, como diría Mou.

Porque la Champions es la joya de la corona. La competición europea dictamina quien es el “puto amo”, en terminología guardiolana. Y el Madrid no ha tolerado nada bien comprobar que sigue siendo el segundo, a pesar de tener una plantilla más grande, con más renombre, y mucho más cara. En la lógica empresarial de Florentino, sigue sin encajar que de la Masia y su modestia salgan hombres anónimos que, sin vender muchas camisetas, sean capaces de hacerle un roto al Madrid en su propio campo y apearle de toda una Champions.

En la lógica de Florentino, quien más invierte, más títulos gana. Y en la lógica de Florentino, lo que no se gana por las buenas se gana por las malas, con denuncias, recursos y más y más dinero invertido en abogados. Y si aún así se resiste, se invierte en determinados profesionales de la prensa para que movilicen la opinión pública en un sentido u otro. Así es como son las cosas en las grandes corporaciones en las que él se mueve. Así es como se hacen los negocios. Pero así no es como funciona (siempre) el fútbol.

Alguien definía a Guardiola como el Robin Hood del fútbol. Es un símil exagerado, puesto que Guardiola no roba a los ricos para dar a los pobres. Pero sí es verdad que el modelo que funciona hoy en día en can Barça certifica que en el mundo del fútbol la lógica empresarial y capitalista se puede subvertir. Hay modelos ganadores que son económicamente sostenibles para clubes que no pueden invertir sumas astronómicas en configurar una plantilla. No se trata de no fichar a Cristiano Ronaldo, pero ¿cuántos de los fichajes del Madrid de los últimos años no podrían ser remplazados por hombres igualmente o más capacitados y que, además, sintieran los colores de la institución a la que representan?

En El País Semanal de este domingo el escritor Javier Marías, erigido en voz del madridismo con sentimiento y sentido común, recordaba cuando el Madrid perdió la Liga frente al Tenerife, en 1992, habiendo marcado un gol legal que fue anulado por fuera de juego. “Hoy, apuntaba Marías, se habría armado un escándalo. Entonces casi nadie mencionó el gol invalidado ni el Madrid se quejó. Reconoció haberse “suicidado” en el segundo tiempo”.

La causa de este cambio, siempre según Marías, es “un entrenador omnipotente, omnipresente y malasangre, un quejica que acusa a otros siempre, un individuo dictatorial, ensuciador y enredador, soporífero en sus declaraciones, nada inteligente, mal ganador y mal perdedor, y que, como dijo Di Stéfano, hace que el Madrid juegue “como un ratón” mientras el Barça juega “como un león”. No lo dice este “desvergonzado” y “forofo” bloguero, sino un madridista que demuestra sentir de verdad no solamente los colores, sino los valores que van asociados a ellos, que son mucho más importantes.

Y a todo esto, lo más preocupante es que Mou permanece en silencio. ¿Qué balas se guarda ese hombre en la recámara? ¿Qué estará urdiendo en su guarida? ¿A qué está esperando para “meter ruido”, como avisó su nuevo portavoz? El Madrid juega como un ratón, y Mou amenaza como el superratón: “¡No se vayan amigos, todavía hay más!”

La ‘saeta’ en el blanco

19 Abril 2011 - 10:38 - Autor:

José Mourinho no es un mariscal de campo que tenga calculado cada uno de sus pasos y su efecto sobre la prensa, sus jugadores y la afición. Muy al contrario, es algo más parecido a un sargento chusquero, impulsivo y visceral. Alguien que “se pasa media rueda de prensa diciendo barbaridades y la otra media intentando matizarlas”. No lo digo yo, lo dice un miembro de la directiva blanca no especialmente significado como anti mourinhista. Parece que el luso pende de una soga a la que ya solo le quedan dos hebras: la Copa del Rey y la Champions.

Parte de la directiva del club blanco reprocha a Mourinho su política de comunicación, que revela “muy poco conocimiento del funcionamiento de los medios en España”. Los desplantes recientes del técnico portugués en las ruedas de prensa y su trato altanero y displicente con algunos medios de la órbita madridista -y especialmente florentinista- están terminando con la ya exigua paciencia del alto mando merengue.

Al revés de lo que muchos creen, Mourinho no es un buen estratega de la comunicación. Los comienzos de sus ruedas de prenda “están llenos de meteduras de pata”, y las segundas mitades “son intentos de sacar la pata, pero la prensa, a estos, no les hace ningún caso; se quedan con lo gordo”.

Así pues, “la sobreexposición mediática está desgastando extraordinariamente” al luso. Citan estas fuentes de la directiva, como ejemplo de savoir faire, a Marcelo Bielsa, que inspiró la política de no conceder entrevistas de Guardiola pero que en las ruedas de prensa “no se levantaba de su silla hasta que los periodistas le hacían la última pregunta, de tal manera que en una ocasión se pasó cuatro horas sentado”.

Por si fuera poca penitencia la del portugués, añádanle la rajada de la “saeta blanca”, Alfredo Di Stefano, que sumando su voz a la de Johan Cruyff, han formado un improvisado consejo de sabios de la tribu del fútbol. El veredicto es recordar que el buen fútbol se asemeja más a la finezza de la conducción de un Ferrari que a la rudezza del manejo de un tractor. El trato respetuoso y mimoso al balón frente al robo a patadas de la sandía y la carrera alocada para meterla en la saca.

La moneda del futuro de Mou está ya en el aire. Parece que él tiene bastante claro de qué lado caerá, porque ya ha buscado colegio para sus hijos cerca de Milán. Si se confirma su pronóstico será una buena noticia para los amantes del buen fútbol y también, aunque parezca paradójico, para el madridismo, que se merece algo más.