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Enhorabuena a todos menos a tres

3 Mayo 2012 - 9:21 - Autor:

Después de ver la integridad de Mourinho peligrar en el peor manteo de la historia del fútbol (con participación del imprevisible Sergio Ramos), ha llegado la hora de dar la enhorabuena a los vencedores de la Liga. Ya que hemos llegado hasta aquí sin quejarnos (demasiado) de los arbitrajes, vamos a ser considerados con el campeón. Es cierto que sólo le han señalado un penalti en contra en un año entero, y uno tiene el derecho de sospechar que pueda ser el pago por todo el lloriqueo arbitral de la temporada pasada.

Pero pelillos a la mar, que será por casualidad. Rindamos honores al campeón, hagamos el pasillo simbólico a un equipo que, sin grandes alardes tácticos, ha demostrado tener un envidiable punch y, sobre todo, el instinto asesino de los ganadores. Doy la enhorabuena a mis amigos merengues, que son unos señores en la derrota y en la victoria, a los aficionados sensatos, a los directivos honestos (de haberlos), a los periodistas madridistas que procuran tener una mínima objetividad (alguno conozco), y a los integrantes del equipo. ¿A todos? No. En el caso de Pepe, por ejemplo, más que palmaditas en la espalda lo que necesitaría son trabajos sociales para compensar los destrozos causados en tibias y peronés ajenos. Y a Cristiano Ronaldo le vendrían fenomenal unas cuantas sesiones de psicólogo para aprender a gestionar mejor sus emociones. No he visto a nadie celebrar un triunfo con tanta profusión de cortes de manga, gestos agresivos y braceos de indignación.

Al que me permitirán ustedes que tampoco le dé ninguna enhorabuena es al señor del pelo gris, que lo primero que hizo al saberse campeón, mirando directamente a la cámara de la Sexta, fue señalar con sus dedos el número siete, que no son los puntos de ventaja sobre el Barça, sino los títulos de competiciones nacionales que ha ganado en sus distintos clubes. Esta proclama de mercenario es un insulto no solamente a la afición madridista, sino a todos los aficionados de cualquier equipo que sienten sinceramente la pasión por unos colores. Este señor, que dijo desde el balcón del Palau de la Generalitat que llevaba al Barça “para siempre en el corazón”, solamente es capaz de sentir aquello que le afecta en primera persona, y no empatiza con nadie que no se le aparezca en el espejo cuando se mira en él.

Lo dijo el lunes Alfredo Relaño en su columna en As: “Amigo Mourinho, esperábamos más”. El director del diario madridista apuntaba: “No me parece un logro extraordinario que el Madrid gane hoy una Copa, mañana una Liga y en dos años juegue semifinales de Champions. Eso vale para un Madrid de entreguerras”. Como verán, no soy el único que le niega la enhorabuena a Mourinho. Por algo será.

En twitter: @carlestorras

 

Una afición bipolar

13 Abril 2012 - 8:54 - Autor:

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Cansan mucho algunos debates bizantinos del mundo del fútbol en general y del madridismo en particular porque tienen siempre un comportamiento pendular sujeto a lo sucedido en el último partido. El tema Cristiano Ronaldo es un caso claro de esquizofrenia merengue, porque genera horas y horas de debate entorno a sus capacidades y limitaciones.
La afición blanca está dividida, como los judíos de La Vida de Brian, en multitud de pequeñas facciones enfrentadas: están sus fans incondicionales, los que lo valoran como jugador pero detestan su comportamiento en el campo, los que aplauden su fuerza y coraje pero critican sus brotes de fanfarronería y altivez, el sector femenino y gay que celebra sus exhibiciones de muslo cuando marca un gol y los que no le ven ninguna gracia, ni como jugador y mucho menos como embajador ante el mundo del escudo que lleva en el pecho.
La última moda, después del partido frente al Atlético, es decir que CR7 es una suerte de desatascador para lo partidos espesos. No se decía lo mismo después de los empates frente a Málaga, Vilarreal y Valencia. Entonces, la ley del péndulo merengue dictaba sentencia condenatoria contra el portugués por no haber marcado la diferencia y por no ser suficientemente desequilibrante.
Cristiano estará estos dias en la cresta de la ola, viéndose en las portadas de toda la prensa deportiva y nadando en la abundante baba que secretan mis compañeros capitalinos. Efectivamente, su papel en el Calderón fue determinante y reventó el encuentro para los suyos cuando peor se estaba poniendo. Pero cuidado que este mar de fluidos no se seque de golpe después del partido en el Camp Nou. Frente al Barça, CR7 ha perdido siempre sus poderes, como Sansón después de pasar por la peluquería. Habrá que leer y escuchar a los mismos que hoy lo encumbran para ver si, dentro de poco,lo lanzan al precipicio y luego escupen dentro.
Cristiano es un gran futbolista. Cañonea las faltas como nadie, y sabe teledirigir el balón con una endiablada parábola descendente que deja a cualquier portero con cara de “a veces veo Ovnis”. Pero también juega demasiado estresado, al límite. Quiere asumir toda la responsabilidad, y se siente tan necesario y determinante para el equipo que con demasiada frecuencia cruza la frontera entre la motivación y la ansiedad.
En cambio, y para ser justos con él, siempre me he fijado que cuando su equipo se desquicia y Pepe se convierte en el referente, cuando Mourinho consigue que algunos de sus hombres se comporten como los Dalton, CR7 suele mantener un prudente distanciamiento. Es de los que siempre busca el balón para jugarlo, de los que prefiere que el partido discurra por caminos que sean estrictamente deportivos. Curiosa transformación: el chulito provocador se vuelve sensato cuando sus compañeros se transforman en un atajo de pandilleros.
En cambio, y puestos ya a hacerle una auditoría completa, debería ser menos aparatoso en la celebración de sus goles. Sus aspavientos delante de la grada del Frente Atlético, convecinos suyos al fin y al cabo, no lo ayudarán precisamente a ser un madrileño más y a poder pasear tranquilamente por la pradera de San Isidro vestido de chulapo.
Y si quiere seguir señalándose el muslamen cada vez que lanza un misil intercontinental, que luego no vaya preguntando desconsoladamente que por qué la gente no lo quiere. Si lo pitan es por rico, buen jugador, y aspirante a guapo, sí. Pero también por faltón y prepotente.
¡Que siga el debate!

Florentino expresó a Mou su apoyo pero le exigió que nunca más diga que no escucha a los socios

25 Enero 2012 - 17:39 - Autor:

La alianza entre el presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, y el entrenador José Mourinho  no ha tocado todavía a su fin. De hecho, el alto mandatario expresó en privado al entrenador su apoyo decidido en este tramo de la Liga, pero le lanzó a la vez una seria advertencia: que nunca más vuelva a decir en público que no escucha las críticas de los socios. Según la opinión de la directiva, al menospreciar la opinión de los socios madridistas Mourinho sí que habría cruzado una línea roja en la política de la actual Junta, mucho más grave para ellos que la agresión a Tito Vilanova. De hecho, dos directivos del club ya se han mostrado favorables ante Florentino a desprenderse del luso a final de temporada.

La advertencia de Pérez no fue la única. El presidente también le pidó a Mourinho que en los futuros encuentros frente al F.C.Barcelona plantee una táctica ambiciosa: “prefiero un 7-0 después de jugarle de tú a tú al Barça que otro dibujo táctico excesivamente timorato”. Para Florentino, es peor la imagen que proyecta el Madrid si sale a defender el empate o un gol solitario que si pierde con un marcador abultado. Pero Mou sigue atenazado por el famoso 5 a 0 en el Camp Nou, que todavía no ha podido digerir.

El apoyo con condiciones de Florentino a Mou llega en un momento delicado para la paz interna del Madrid. La directiva pretende evitar a toda costa que ahora se abran grietas en su relación con el técnico, de quien temen que pueda filtrar a su entorno quejas sobre el comportamiento de alguno de sus hombres que cuestionan abiertamente su autoridad. En concreto, se teme que Mourinho dé detalles a los medios sobre el enfrentamiento que mantiene con Íker Casillas, a quien acusa de ser el “chivato” del equipo.

Como publiqué en el blog hace ya meses, la relación de Íker con la periodista de Telecinco Sara Carbonero ha enturbiado su relación no solamente con el técnico -partidario de adhesiones inquebrantables-, sino también con muchos otros compañeros, en particular con Cristiano Ronaldo. Según las fuentes consultadas, la posición de Cristiano en el vestuario es, al contrario de lo que pueda pensar la opinión pública, mucho más sólida respecto a sus compañeros que la del propio Casillas. Muchos compañeros del portero, incluso los del “clan español”, acusan a Casillas de jugar con cartas marcadas, de ser la voz y los oídos de Florentino en el vestuario, y de tener contacto habitual con algunos periodistas.

Por otro lado, distintos medios del entorno madridista, como el diario As, han publicado que hace justo un año Mourinho amagó con no seguir en el Madrid en la temporada actual. De hecho, según publiqué en vivir en campo contrario, Mourinho hizo valer en mayo de 2011 ante Florentino un precontrato que había firmado con el Chelsea. Y pidió a cambio de quedarse la cabeza de Jorge Valdano. El siguiente episodio ya lo conocen ustedes.

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Cristiano, ¿a los leones?

12 Diciembre 2011 - 10:46 - Autor:

Es de muy mala educación hacer leña del árbol caído, pero a mucho que nos pongamos nunca llegaremos a tener el grado de rabia y ensañamiento que experimentan ahora mismo algunos prohombres del madridismo. El enemigo es Cristiano Ronaldo, y no pararán hasta quemarlo en la pira. Cuando fichen a otro crack mundial y descubran que tropieza en las mismas piedras que el portugués, quizás se den cuenta de que se equivocaron arrancando esa cabellera. Y mirarán hacia el banquillo y verán al encantador de serpientes, al vendedor de alfombras viejas, al charlatán de mercado sentado con su pose de “yo lo controlo todo”. Y también le cortarán la cabeza. Y con un nuevo entrenador, se darán cuenta de que tampoco la cosa acaba de carburar, pero al menos ya no serán insultados en campos donde antes campaban como el Cid, y dejarán de ser el club con la peor imagen de Europa. Pero los resultados no acabarán de llegar, sobre todo si el Barça sigue siendo el Barça.

Y quizás al final, sólo al final, acabarán pensando que tal vez sea el modelo de club que ha inventado ese señor con gafas y mirada altiva que se pasea con aires de Nerón con la caja de cerillas en el bolsillo: “o mando yo, o lo quemo todo”.

Todo esto tardará en llegar, y particularmente espero que no llegue nunca, porque no me apetece nada ver al Real Madrid volver al cauce del sentido común, el trabajo bien hecho y los valores de toda la vida. Prefiero esta loca academia de fútbol, este desaguisado monumental que parece organizado por el más fanático de los culés.

Si quieren ustedes sacrificar en plaza pública al pobre Cristiano Ronaldo son muy libres de hacerlo, que su dinerito les ha costado. Siempre es más grato atizarle al que pasa por ahí que sentarse a pensar en qué se equivoca uno mismo. Adelante. El público siempre tiene la razón, y si el socio lo desea, que le hagan al portugués el mismo peinado que a Maria Antonieta. Pero será una víctima inocente más de la para mi felicísima ceremonia de la confusión en la que vive el madridismo.

Pero vamos al partido, que todavía colea en nuestro espíritu. En mi particular álbum de fotos del Clásico tengo algunas instantáneas imborrables. La primera es la imagen de Valdés después del tempranero gol, con media sonrisa resignada, levantándose de un brinco. En el momento no le di valor. Ahora pienso que fue el reflejo de un equipo que aún encajando esa patada testicular en el primer suspiro no le perdió ni un minuto la cara al partido. No gana el que no cae nunca, sino el que antes se levanta. Y ese fue Valdés, el 1 del Barça.

La segunda foto es la de la piña azulgrana en el primer gol con el público del Bernabéu hierático en segundo término. Son las mismas caras de Bélmez que se van repitiendo, como suceso paranormal, clásico tras clásico. El coliseo madridista, la caldera hirviente de la gloria blanca, el altar del miedo escénico, es ya como la segunda casa del barcelonismo, un lugar acogedor donde uno llega y despliega su fútbol con alegría y alborozo.

La tercera foto es la de Iniesta saliendo del campo en medio de una tremenda pitada. Silbarle a Don Andrés es como escupir a un cuadro de Velázquez. El chaval de Fuentealbilla, manchego, la viva imagen de la educación, el sentido común y el comedimiento, siendo abucheado por la masa enfurecida después de una segunda parte de antología del fútbol. Menudo sacrilegio. Qué falta de sensibilidad artística. Aunque solo sea por el Mundial, hombre…

Y la cuarta es la de Mourinho acercándose una vez más a hurtadillas a Tito Vilanova, esta vez no para maltratar su glóbulo ocular sino para desearle que se recupere. Lo hizo el portugués antes de terminar el partido para ver si pillaba al realizador de televisión desprevenido. Pero no, ese también andaba con el ojo avizor y no se perdió el detalle. La mirada desconfiada de Vilanova al verle acercarse fue un poema.

Cuatro fotos pero pudieron ser muchas más. Y un hombre que se me aparece un sueños desde el sábado por la noche. Un ser angelical que estuvo tocado por la magia necesaria para entrar con buen pie en el Olimpo de los Dioses del balón. Alexis Sánchez. Sin su carrera y su disparo cruzado del empate quizás hablaríamos ahora de otro resultado. O no. Porque como dijo Mourinho, cuando la suerte se alía con alguien, no lo suelta ni con agua caliente. Por algo será.

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¿Del villarato al villanato?

21 Noviembre 2011 - 11:52 - Autor:

Al Madrid le sientan francamente bien los ascensos de la derecha al poder. Se opera en las mentes de jugadores, directivos y seguidores un vuelco inspirador que los sitúa en plena sintonía con su hábitat natural. Después del mestallazo, el madridismo se ve ya campeón de Liga, a falta de 25 partidos y con 75 puntos todavía en juego. Por optimismo que no quede.

El argumento esgrimido: el Real Madrid está ganando allí donde el Barcelona ha pinchado (Mestalla y Anoeta). Sin querer quitar mérito a la épica victoria blanca en el estadio valencianista, al equipo de Mourinho le faltará mantener en la segunda vuelta un ritmo similar a la primera -cosa nunca vista hasta la fecha- y no perder, como ha sucedido en los últimos años, los seis puntos en liza con el Barça. Si consigue ambos objetivos, será campeón de Liga y habrá que quitarse el sombrero y reconocerle el mérito. Mientras tanto, permitan que sucumbamos al placer de señalar los claroscuros del equipo blanco en el momento presente.

Vi el partido del sábado en casa de valencianistas afincados en Madrid, y su primera impresión, como la mía, fue que el Madrid no mereció ganar el partido. En caliente, uno se deja llevar por la simpatía hacia el equipo que tiene más posesión del balón, más esfuerzo creativo, más ganas de llevar el timón del partido y de plantear un dibujo táctico con mayores posibilidades de éxito que el simple pelotazo adelante, la carrera por la banda, y el centro al área.

En una segunda reflexión, aceptaremos pulpo como animal de compañía y que el estilo de Mourinho es también fútbol legal. Es una propuesta más vieja que el hilo negro y más simple que el mecanismo de un botijo. Pero no menos exigente que otras a nivel físico e incluso técnico. Salir replegado y bien ordenado atrás para, desde la retaguardia, construir un ataque abreviado y certero.

Nada que decir. Únicamente que tienen que transcurrir largos minutos de juego pelotero de colegio para que veas un destello -de categoría, eso sí- como el gol de Benzemá. Genial el control y el disparo a la carrera.

Otra cosa fue la imagen que dieron los jugadores y, sobre todo, el entrenador. Es cierto que Mestalla se ha vuelto una plaza muy adversa al Madrid, donde sus jugadores son peor recibidos que los del Barça, que ya es decir. Pero ello no justifica la sobreactuación en las celebraciones de Sergio Ramos, Cristiano Ronaldo y Mourinho -que pareció querer entrar en Jerusalem a lomos de un asno y ser saludado con las hojas de palma por sus acólitos-, las contínuas tanganas para poner presión sobre al árbitro y para romper el ritmo natural del partido y el juego duro exhibido, con gran cantidad de tarjetas amarillas recibidas. El fair play del equipo volvió a quedar en entredicho.

Mourinho tendrá que retomar el tratamiento desde el inicio, porque lo del sábado fue una recaída en toda regla.

El penalty en el último minuto fue una jugada aislada de la que no se pueden extraer grandes conclusiones. Si hubiera pasado el balón por encima de Higuaín, todavía tenía que superar el obstáculo de Íker Casillas y del posible fuera de juego de Aduriz. Y si nosotros tenemos que ver doscientas tomas de televisión para determinar si Higuaín la tocó con la mano -como así sucedió-, no le pidamos al árbitro que lo vea a la primera, en tiempo real y con la prisa por terminar el partido.

Además, si el Valencia llegó hasta ese minuto con un gol menos fue porque su defensa no supo evitar los tres goles (inapelables) del Madrid. Cargar sobre el árbitro la responsabilidad de la derrota es, una vez más, injusto.

Ya lo dice Di Stefano en el Marca en referencia a la reacción valencianista: “con gimoteos y persecución no se ganan los partidos”. Lástima que no lo escribiese también cuando el que gimoteaba y hablaba de persecución era Mourinho.

Ahora habrá que preguntar pues a los propagadores del concepto “villarato” si ha cambiado el ciclo y entramos en el “villanato”. Es decir, el reino en el que triunfan los villanos, los que no saben expresar con corrección y respeto sus alegrías sobre el terreno de juego.

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El angelito Cristiano y su cohorte celestial

18 Octubre 2011 - 12:26 - Autor:

Hay estudios sociológicos encargados por la policía que señalan a los niños mimados como futuros inadaptados sociales y, a la postre, delincuentes en potencia. Carecen de valores, de sentido de pertenencia al grupo, y de algo tan básico en las relaciones humanas como es la empatía, la capacidad de ponerse en el lugar de las otras personas para comprender puntos de vista diferentes al propio.

Cristiano Ronaldo no llega a delincuente porque por suerte para él -y para la sociedad- el fútbol le ha dado todo el dinero que necesitan para vivir él y sus allegados en esta vida y para las reencarnaciones que le vengan en gana. Siempre que no se reencarne en un pavo real, que es lo que le pasaría si Buda fuera coherente.

Pero Cristiano Ronaldo sí tiene el perfil de niño mimado respondón, egoísta, agresivo y arrogante. Y también del inadaptado social que no atina a comprender que la reacción que provoca a su alrededor es consecuencia directa no de la maldad ajena sino de la torpeza de sus actos.

¿Buena persona? Es un dato irrelevante, porque eso solo incumbirá a su novia, su familia, su confesor, y sus amigos, si los tiene. Para los demás, los que lo conocemos a través de su trabajo, nos parece un niñato con un talento futbolístico inversamente proporcional a la alarmante escasez neuronal que pregona partido tras partido.

Cristiano es un muy buen jugador de fútbol con el balón en los pies y al remate. Tiene carácter, y eso lo agradece cualquier equipo porque es un bien escaso en el mundo laboral, en general. Pero a la vez adolece de otro mal muy común, que es el individualismo llevado al paroxismo. Si él no obtiene beneficio directo del esfuerzo, se frustra. Aunque su equipo gane el partido. Por eso es un chaval que no disfruta cuando juega, está tenso. Sufre porque juega dos partidos a la vez, el de su equipo contra el rival y el él mismo contra el mundo entero. Juega contra los que le quieren quitar el balón y que visten con otra camiseta, y contra los que llevan su misma camiseta y quieren marcar más goles que él. Y así no hay quien gane.

Un día pareció que Cristiano había entendido por fin que de vez en cuando debía asistir a sus compañeros. De hecho en la Central Lechera celebraron la primera asistencia de gol de Cristiano como en Houston cuando el primer hombre pisó suelo lunar. ¡Cristiano lo ha entendido! La neurona que deambula por el diáfano loft que es su cráneo se iluminó como un faro. Pero enseguida volvió a fundirse cuando, frente al Betis, percibió que su compañero Higuaín obtenía un hat trick. Eso no le vino tan bien.

Es como el niño que no es feliz si sus padres no lo tratan a él mejor que al hermano, y que no entiende que lo que es bueno para su hermano es bueno para la familia y, de rebote es bueno para él.

Para entender eso hacen falta al menos un par de pliegues en la masa encefálica, y la suya está más tersa que la faz de la duquesa de Alba.

Para colmo de males, resulta que la comunidad futbolística española, y no solamente los jugadores y seguidores del Barça, coinciden con estos planteamientos. Allí donde va Cristiano provoca urticaria, prurito y eczema. En el Nou Camp, en el Ciudad de Valencia y en el Sardinero. A público, prensa y futbolistas. Qué extraño tanto consenso, ¿no? ¿Se habrán puesto todos de acuerdo para ir contra dirección, o será él el piloto suicida? ¿Por qué a él le gritan “Messi, Messi” para fastidiarle y a Messi nadie le llama “Cristiano”, aunque sea peor insulto?

Él no entiende el por qué, pero seguirá diciendo que es el más guapo, rico y mejor jugador del mundo. Y insistirá en intentar rabonas imposibles cuando va ganando por 4 a 1. Y así, seguirá succionado por una espiral sin fin que lo llevará, como decía Groucho Marx, a las más altas cotas de la nada.

Todo el mundo, prensa incluida, es libre de seguir a quien le plazca. Ahora bien, luego no nos extrañemos de la carcajada general si decidimos caminar como un corderito detrás de un Cristiano que se lanza él solito a las fauces de los leones y se maravilla ante las dentelladas que le endilgan. Como dice el refrán en versión periodística, “dime a quien defiendes y te diré cómo andas de neuronas”.

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Hasta los taxistas se hacen del Barça

10 Octubre 2011 - 10:38 - Autor:

La impresión que desde hace un tiempo habíamos percibido de forma oficiosa nos la confirma oficialmente una encuesta encargada por el diario AS, es decir, nada sospechosa de antimadridista y, mucho menos, de antimourinhista.

Después de 12 años viviendo en campo contrario, en Madrid, habíamos detectado desde hace unos años un vuelco en la valoración que merece el Barça fuera de Cataluña. Si en las épocas de Núñez y Gaspart (curiosamente las de menor sensibilidad catalanista del club) el Barça fabricaba antipatía a destajo, hoy se puede certificar ya, sin ninguna duda, que Guardiola nos ha hecho pasar a los culés por el túnel de lavado de imagen.

El Barça ya tiene más simpatizantes en España que el Madrid. Y además, el club blanco genera más rechazo. Ambos extremos son fácilmente comprobables, incluso en la capital de España.

Se nota en las escuelas, donde las camisetas del Barça han aumentado considerablemente. En las escuelas extranjeras, incluso ganan los azulgranas. Se nota en las tiendas para turistas, donde hay tantos gadgets de un equipo como del otro. Se percibe en los bares, cuando “echan” (como se dice aquí) fútbol en la tele. Los taxistas, porteros, quiosqueros y camareros, profesiones antiguamente entregadas en masa al madridismo, empiezan a sufrir deserciones colectivas.

En el último año me he encontrado más taxistas del Barça en Madrid que en la última década entera.

Mención aparte merecen los camareros, fuerza de choque del madridismo en Madrid. Hoy en día o bien moderan más sus expresiones de furor merengue o han cedido ante la evidencia de un equipo que ha ganado la batalla de la imagen a todos los niveles. Y mantener la clientela es lo primero en estas fechas de crisis económica y tabaquista.

Cierto es que en Madrid el cambio de opinión (o de chaqueta) no está tan mal visto como en otros lugares. Aquí un madridista convencido “de cuando la quinta del buitre” puede volverse simpatizante azulgrana “de cuando Guardiola” sin necesidad de justificación añadida, más que la consabida “es que como juegan los tíos”.

Y no despreciemos otro factor sociológico: el merengue más blanco lavado con Ariel y lejía Conejo puede llegar a aceptar, con excusas moldeadas a gusto, el dedo en el ojo de Mourinho a Tito Vilanova. Pero lo que incomoda a cualquier hombre español medio, por muy madridista que sea, son actitudes chulescas como las de Cristiano Ronaldo. El más guapo, rico y gran jugador de la tierra es también el que más vergüenza provoca, en ambos lados de las trincheras futboleras. El macho ibérico reacciona fatal ante la ostentación de riqueza y belleza ajena.

Vayamos ahora a la deformación profesional.

El cambio de tendencia sociológico, evidente en la calle y refrendado ahora por la encuesta de As, todavía no se ve reflejado en las escaletas de los informativos de ninguna cadena de televisión de ámbito estatal. Veremos si los jefes de deportes de Telecinco, Cuatro, Antena 3, Televisión Española y la Sexta dejan de considerar noticia cualquier secreción fisiológica aérea de un jugador vestido de blanco y empiezan a fijarse en las otras camisetas.

Basta ya de contarnos la última monada del último mono del Madrid. Queremos saber las tonterías de otros tontos, aunque no vistan de blanco.

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Ni un rayo de luz en la noche blanca

25 Septiembre 2011 - 9:59 - Autor:

A pesar de los guarismos de ayer -que más bien fueron “guarrismos” para el Rayo-, el Madrid rozó el desastre y, a estas alturas de la competición, camina ya por el alambre desafiando el precipicio a lo Harold Lloyd. Y me explico.

El Madrid consiguió convertir en remontada épica un partido en su casa -el otrora inviolable Alcázar de Toledo de las huestes nacional-merengonas- frente a un equipo recién ascendido. El Madrid rizó el rizo de su paupérrima propuesta futbolística ganándole al rayito a la contra, en acciones individuales basadas en la ¿transitoria? inspiración de Cristiano Ronaldo, Benzemá y el filigranas Varane.

Mourinho tuvo que replantear su dibujo táctico en el minuto 25, sentar a Lass Diarra y dar entrada al único constructor de juego con garantías de que dispone hoy en día el Real Madrid: Ozil.

Reacción de la Central Lechera: aplaudir la valentía del entrenador y celebrar los indiscutibles recursos anímico-técnico-tácticos mostrados por el turco-alemán sobre el terreno de juego.

Reacción de un servidor -llámenme pejigoso-: constatar la falta de alternativas tácticas del equipo cuando tiene que jugar a construir juego y no a la pura contra, donde sí se mueve como pez en el agua. Para jugar cómodamente, los de Mourinho necesitan un rival modesto y descarado, que no plantee el encuentro como si se tratase de la guerra de trincheras del 1914-19, sino que salga alegremente a jugarle de tú a tú cual Caperucita al lobo. Denle espacios al Madrid, que sabrá colonizarlos como la hiedra para acabar ahogándonos con sus aislados pero mortíferos latigazos atacantes.

Eso sí, a la vista de la prensa deportiva lechera, Mourinho ha dado carpetazo definitivo a la crisis. Aunque el enfermo siga tosiendo y con fiebre, se ha tomado una aspirina y ya sonríe. Démosle el alta y a correr, que no ha sido nada. Y quítense de ahí agoreros de inoportunas recaídas.

Parece mentira cómo los plumíferos a sueldo pasan de un día a otro del arañazo furtivo al lametón zalamero. No dejará de maravillarnos nunca su capacidad para jugar al desquite con el lector aquejado de desmemoria severa. Contemplar dicho espectáculo es uno de los motivos de mayor gozo al día siguiente de las victorias madridistas.

Mientras tanto, en Qatarunya parece que todo se encarrila, con un Guardiola que reparte apoyo logístico a Rosell para aprobar sus cuentas golfas (del Golfo Pérsico) y apoyo anímico a Laporta pese a sus devaneos golfos (no Pérsicos).

Mientras sigan jugando como hicieron los de Guardiola frente al Atleti, Rosell conseguirá que se lo aprueben todo: la “grada jove”, la prohibición de fumar, y hasta si le da la gana sustituir el chándal de los jugadores por chilabas, siempre y cuando no sean blancas.

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Tangana patriótica versus tangana cantonalista

21 Septiembre 2011 - 11:13 - Autor:

El chico hace tiempo que entró en confusión mental severa y habrá que hacerle un pequeño croquis para resituarle.

Por suerte las irreverentes críticas de todo un entrenador del Real Madrid a la épica selección española se vieron por televisión, porque de lo contrario todos hubiéramos dudado de su existencia. Hasta nos provocó un leve atisbo de ternura observar cómo Mourinho, máximo dirigente deportivo del club más españolísimo de todos, penetraba de forma tan despreocupada y alegre en tan frondoso y espinoso zarzal.

¿Cómo se atrevió el muy incauto ni tan siquiera a mentar la escuadra nacional más laureada e incuestionable de la historia de España? ¿Acaso es él español para permitirse tanto atrevimiento? Eso es como si uno critica su ciudad o si la critica alguien que viene de fuera No es lo mismo.

Coincidiremos en que no hay desde la última hazaña bélica española, protagonizada por Federico Trillo y José María Aznar en Perejil, acontecimiento internacional más heroico que los triunfos de la selección de Aragonés y Del Bosque. ¿Y tendrá que venir ahora un portugués, en plena capital del ex Imperio, a ponerle peros al legendario equipo que lleva la camiseta roja como emblema?

Tamaña afrenta no puede ser defendida con argumento alguno. Pero el portugués, ajeno al respeto debido al combinado nacional, se atrevió incluso a justificar su ofensa. Dijo que a la selección se le permite lo que al Madrid no: provocar tanganas. Pero, ¿cómo osa siquiera sugerir que su equipo, que por muy capitalino que sea no representa a la postre más que la expresión de la parte, pueda obtener los derechos que corresponden a quien encarna la sagrada unión de todos los españoles? ¿No tuvo que intervenir el general Pavía para poner fin a los experimentos cantonalistas de la Primera República? ¿Por qué insiste el portugués en tan innoble e insolidaria vía?

Los jugadores de la selección nacional pueden provocar todas las tanganas que consideren necesarias. Faltaría más. Como si quieren organizar misas negras o reuniones de tuperware. Serán por el bien común de todos los españoles.

Lo de Mourinho no hace más que confirmar la rareza de los portugueses, que pudiendo ser españoles decidieron no serlo. ¡Habrase visto gente tan irreflexiva!

El propio virus cantonalista ha penetrado e infectado ya al propio equipo. Los jugadores blancos, después de su primera derrota en Liga (no ha hecho falta esperar a la segunda) han penetrado ya en un reino de taifas en el que se observan, como mínimo, cuatro grupos.

Vamos por orden de los más a los menos numerosos. El más poblado es el de los portugueses y turco-alemanes. Parece una alianza de las de la primera guerra mundial, pero no. Son los jugadores que prestan su apoyo decidido aunque silente a Mourinho, y constituyen de hecho el grueso de sus alineaciones. Muchos de ellos han llegado al Real Madrid de la mano del luso y difícilmente romperán este vínculo económico-afectivo.

En el segundo grupo está la guardia de korps del portugués: Pepe y Khedira. Dos hombres que destacan por ser más mourinhistas que Mourinho. Saltan al terreno de juego como dos perros de presa lanzando espumarajos, sobreexcitados por la presencia del dueño, que los espolea constantemente a la lucha. Cuando aparecen con una tibia de delantero entre sus fauces, el portugués les acaricia satisfecho la cabeza y ellos, como está mandado en la ley perruna, babean y menean el rabo.

En el tercer grupo están los potenciales desafectos que todavía no se atreven a levantar la voz. Ahí están Xabi Alonso, Sergio Ramos y Arbeloa, dudando entre seguir al rebaño sanguinario o entablar un doloroso motín contra el entrenador. En este grupo estaría curiosamente también Cristiano Ronaldo, el único jugador que osó criticar el juego del equipo en público, después de la eliminatoria de Champions, y que cada vez que le preguntan si ficharía por el Barça, no lo descarta. Es guapo, rico, gran jugador, y muy iluso.

Y en el cuarto grupo no hay grupo. Sólo está Iker Casillas, el llanero solitario. Ignorado por sus compañeros, alejado del entrenador, es quien mejor relación mantiene dentro del vestuario con el presidente Florentino Pérez. El empollón de la clase, enchufado de la maestra, con pinta de buen niño pero que es odiado por sus compañeros. Eso sí, que le quiten lo bailao cuando llega a casa y le dedica una sonrisita a la prensa.

Y por si fuera poco desalentador el panorama, el entorno mediático también se cantonaliza. Eduardo Inda, ex director de Marca, criticaba duramente el lunes en Futboleros a Mourinho; el diario As titula hoy que el luso con la selección “crea otro incendio”, y Relaño califica al portugués de “friki”.

“Senyor pirotècnic, l’espectacle pot començar”. Sigamos disfrutando del castillo de fuegos, que progresa con gran estruendo y colorido. Oooooooh.

La trampa es creerse más guapo y mejor jugador

19 Septiembre 2011 - 16:15 - Autor:

El individuo no es mejor jugador por cobrar más dinero. De la misma forma que un equipo no juega mejor por invertir más dinero en fichajes. Si fuera así, el Real Madrid sería siempre el campeón de Liga y el Manchester United el de la Champions.

El fútbol se parece mucho a la vida. A veces no gana el más rico, juega mejor quien menos cobra, y demuestra más entrega quien peor vive. Mourinho dijo después del patido que sus chicos habían caído en “la trampa” de los malvados jugadores del Levante. Pero los ricos, los guapos y los grandes jugadores suelen caer en dos trampas cuyos tramperos son ellos mismos.

La primera, creer que el individuo está por encima del colectivo. Cristiano Ronaldo está enfadado no por el bajo rendimiento del grupo, sino porque le pitan a él más que a nadie, porque le entran a él con más dureza y no le protegen “tanto” como a Messi (sic). Su primer error: estar más pendiente de sí mismo que de contribuir al juego del equipo.

La segunda trampa en la que caen los ricos, guapos y grandes jugadores es creer que por serlo tienen más de medio partido ganado. ¿Cúantas veces Pep repite a sus hombres y a la afición, antes de cada partido, que “la feina està per fer”, que el trabajo está por hacer? Guardiola se esfuerza en mostrarles la fuerza del rival, en concienciarles de que cualquier equipo de primera tiene calidad suficiente para sacarle los colores al archicampeón azulgrana.

Cuando terminó el partido del Barça contra la Real Sociedad, Guardiola dijo negarse a decir que el resultado era culpa de sus hombres. “Ha sido por mérito del rival”, afirmó. Observen la diferencia: ayer, después de perder contra el Levante, Mourinho habló de “caer en la trampa” de las supuestas provocaciones, pérdidas de tiempo, y argucias antideportivas del equipo valenciano.

Alguien que vence al Madrid tiene que estar utilizando, por fuerza, estrategias sucias y traicioneras. Porque ya lo dice el himno (el antiguo), que los blancos van “a triunfar en buena lid”, y por lo tanto merecen la victoria por justicia divina.

La trampa de la que habló Mourinho sería una anécdota insignificante si su equipo dejase de una vez por todas de mirar al tendido, de señalar a Turienzo Álvarez por no pitar una mano, por infligirles la ya tradicional expulsión de un elemento incontrolado y por no se sabe cuántas fechorías más.

Una cosa ha cambiado: la culpa del mal resultado ya no es solamente del árbitro. También lo es de sus jugadores, por ser unos pardillos (quizás tendrán que cambiar el himno y sustituir lo de “triunfar en buena lid” por “triunfar sea como sea”). El ventilador de las culpas sigue a pleno rendimiento.

¿Las decisiones tácticas de Mourinho no influyeron en el resultado? ¿Poner a Kaká de inicio, sacar a Cristiano en la media parte para castigar a Benzemá, mantener a Coentrao contra viento y marea, también son trampas antideportivas? ¿O son autotrampas del luso?

No se retiren, que empiezan los fuegos artificiales. Ayer en Valencia empezó “la nit del foc”. Observen qué impresionante combinación de color y ruido se produce cuando empiezan a estallar en cadena tantas vanidades juntas.

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