Saltar al contenido

« ver todos los blogs

El Real Madrid, enfermo crónico de ‘barcelonitis’

8 Junio 2011 - 21:54 - Autor:

No me acabo de creer que al final Cesc Fàbregas, si se confirman las noticias aparecidas hoy, vuelva a su club de origen, el Barça, desoyendo los cantos de sirena (y de talonario) que le habrán llegado y le seguirán llegando desde la  capital de España. Y tampoco me acabo de creer que Florentino Pérez deje escapar una ocasión más para incordiar a su bestia negra, de privar al gran rival, en este caso, de su deseado heredero del “ADN Barça”. Estamos hablando del relevo de Xavi, del cerebro del futuro Barça, y eso no es una futilidad cualquiera.

Insisto en que lo más extraño del caso no es que el Barça, dada su raquítica situación financiera, sea capaz de rascarse lo bastante el bolsillo para permitirse un jugador caro, como lo definía el propio Xavi. Si Cesc acaba recalando en Barcelona, a 40 kilómetros de su Arenys de Mar natal, Florentino habrá demostrado que su músculo negociador empieza a fofear y que su colmillo de tiburón financiero presenta ya alguna caries.

¿No ha podido esta vez Florentino satisfacer su instinto natural, la barcelonitis?. ¿Se estará curando el madridismo de esa querencia obsesiva por asestar golpes morales de despacho a su adversario cada vez que éste le toma la delantera en lo deportivo? Un breve repaso histórico demuestra que la rivalidad Barça-Madrid está trufada de intentos del club blanco de torcer la buena marcha del Barça a golpes de talonario.

Veamos los primeros fichajes “mediáticos” en España: el Madrid truncó en 1933 una racha vencedora del Barça contratando a un delantero catalán que había revolucionado el fútbol español y, oh casualidad, vestía de azulgrana: Josep Samitier, ‘la langosta’. Tres años antes había hecho lo propio con Ricardo Zamora, ‘el divino’, que había triunfado también en el Barça aunque había vuelto hacía poco a su Espanyol de origen.

Fue precisamente Samitier, ya como ojeador del Barça, quien impidió in extremis que el Madrid, conocedor del interés azulgrana por Ladislao Kubala, acabase frustrando la operación de compra del jugador. Santiago Bernabéu, a través de su fiel Raimundo Saporta, le hizo llegar una oferta que el propio crac húngaro desestimó, al haberse comprometido ya con el Barça.

Bernabéu no quiso tropezar dos veces con la misma piedra y, tres años más tarde, en 1953, con la lección bien aprendida, protagonizó el caso Di Stefano, que ya hemos mencionado en este blog. Después de seis años sin ganar la Liga, el Madrid supo maniobrar en los despachos franquistas de la Delegación Nacional del Deporte para impedir que el crac argentino, que ya había vestido en tres ocasiones la camiseta azulgrana, se quedase en el club que legalmente lo había fichado.

También es conocido el interés que demostró el club blanco por abortar el fichaje de Johan Cruyff por el Barça, en 1973. Fue el entonces jugador holandés quien declinó la sustanciosa oferta para ir a jugar al Real Madrid porque prefería la ciudad de Barcelona para vivir. No le falló el instinto, puesto que sigue residiendo en la capital catalana.

No tuvo ninguna repercusión para el Barça el fichaje de Bernd Schuster por el Madrid, puesto que el alemán llevaba ya una temporada en el banquillo. Pero el de Michael Laudrup sí fue un intento -fallido- de abducir el espíritu del Dream Team.

Y entrando ya en la era florentiniana, cómo olvidar el episodio de Figo, que fue el pistoletazo de salida de la alocada carrera galáctica. No fue casualidad que el presidente blanco iniciara su singladura arrancando y trasplantando a uno de los símbolos de la autenticidad barcelonista, que de sopetón se volvió en todo lo contrario. Fue el clásico golpe de efecto para desestabilizar al máximo rival dándole, a poder ser, donde más le pueda doler.

La chequera galáctica se abrió por última vez con el fichaje de David Beckham, que fue casualmente la apuesta electoral de Joan Laporta en las primeras elecciones a las que se presentó y ganó, en 2003. Por suerte no pudo cumplir su promesa y tuvo que conformarse  con fichar a un brasileño de nombre Ronaldinho.

Y finalmente, es muy curioso que el año en el que más millones en fichajes se gastó el Madrid fuera 2009, el de la apoteosis de títulos azulgranas. Parece que la felicidad del rival le provoca a Florentino una brutal excitación de muñeca que le lleva a garabatear compulsivamente su chequera. En pocas semanas, llegaron Cristiano Ronaldo, Kaká, Karim Benzemá y Xabi Alonso. Y al año siguiente, Florentino fichó casualmente como entrenador al portugués que hacía de traductor del jovial Bobby Robson cuando éste entrenó al Barça. Seguramente fue casualidad que el año anterior se hubiera convertido en el verdugo del Barça al eliminarlo con el Inter en semifinales de la Champions. Un capricho más del destino… ¿o no?

No me digan que con todos estos datos la cosa no podría titularse “De Samitier a Mourinho, historia de una obsesión”. Por suerte, últimamente en Can Barça podemos aplicar aquella famosa frase del Quijote de “ladran, luego cabalgamos”.

En twitter: @carlestorras

Los tres pases medidos de Xavi

5 Junio 2011 - 21:43 - Autor:

Lo que más moral de futuro nos da a los barcelonistas no es ganar la Liga y la Champions en una misma temporada, ni la racha de victorias de las últimas campañas. Ni tan sólo la forma tan extraordinaria que ha tenido el equipo de conquistar esos triunfos. Sí, estos títulos nos producen una enorme alegría, aunque Rosell diga que no lo celebramos suficientemente (se nota que no me vio a mi el día 28 de mayo por la noche). Todo esto nos proporciona un gozo exacerbado. Pero lo que nos da más confianza en el futuro son entrevistas como la que hemos leído este domingo a Xavi Hernández, a la vez cerebro y alma del equipo.

El discurso de Xavi es una perfecta combinación entre pasión y razón, entre “seny” y “rauxa”. De sus palabras emana una honda conexión entre él, el equipo, la institución, y el carácter del país al que representan. Si conseguimos, gracias a hombres como Xavi, que el prodigio futbolístico que es hoy el Barça pueda tener continuidad histórica, estaremos ante una obra deportiva jamás realizada hasta la fecha.

Xavi demuestra su sabiduría futbolística sobre el césped. Pero en la posición en la que juega, y por su función específica dentro del equipo, es muy difícil que un jugador esté a su nivel si en la vida no se maneja con la misma precisión y sentido táctico y estratégico. Efectivamente, el centrocampista no defrauda, y lanza en su larga entrevista en el diario Sport unos cuantos pases medidos al área que el lector inteligente sabrá rematar a placer.

La primera perla va dirigida al entrenador del gran rival, José Mourinho: “nos hace falta alguien como Mou a los catalanes para que nos despierte, Mou nos hace más grandes”. No creo que Xavi esté enalteciendo la figura del portugués, sino que está tirando de ironía para poner en evidencia un rasgo de carácter del catalán: solamente valora lo que es y de lo que es capaz cuando desde fuera es atacado, injuriado, despreciado. ¿Es por inseguridad? ¿Ensimismamiento? ¿Falta de orgullo?

La segunda es sobre la clave del éxito del vestuario azulgrana: “mandamos la gente de casa, esa es la diferencia. Pep, Tito [Vilanova], doctores, fisios, todos tenemos sentimiento culé”. Sin duda, ese sentimiento es lo que logra que ligue la mayonesa, que cuaje el sistema, que el equipo tenga gasolina anímica para llevar a la práctica lo que el entrenador diseña en la pizarra. No es tan fácil que los hombres de ataque sean solidarios con los que defienden y viceversa. Si lo fuera, otros equipos lo harían. Y nadie lo consigue como el Barça.

Y la tercera es sobre la estrategia de Pep de firmar los contratos año tras año: “sabe que si firma cuatro o cinco años hasta él se puede acomodar; es muy inteligente”. Y más tarde augura que en el futuro Guardiola “tiene que estar vinculado al club de una u otra manera”, como presidente “o lo que sea”. Xavi sabe que el cerebro de la operación “Barça triomfant” ha sido Pep, que si todo sigue como hasta ahora podría convertirse, si no lo es ya, en el personaje histórico con más peso específico del FC. Barcelona junto con Hans Gamper, su fundador, o Johan Cruyff, inspirador del Dream Team.

Ante semejante exhibición de sentido común y de ilusión por el futuro, uno empieza a pensar que es posible alargar un tiempo más el ciclo virtuoso que puso en marcha Jan Laporta. Llegarán tiempos peores, pero nada hace pensar, por ahora, que vaya a ser de forma inminente. Toquemos madera.

En twitter: @carlestorras

La ‘saeta’ en el blanco

19 Abril 2011 - 10:38 - Autor:

José Mourinho no es un mariscal de campo que tenga calculado cada uno de sus pasos y su efecto sobre la prensa, sus jugadores y la afición. Muy al contrario, es algo más parecido a un sargento chusquero, impulsivo y visceral. Alguien que “se pasa media rueda de prensa diciendo barbaridades y la otra media intentando matizarlas”. No lo digo yo, lo dice un miembro de la directiva blanca no especialmente significado como anti mourinhista. Parece que el luso pende de una soga a la que ya solo le quedan dos hebras: la Copa del Rey y la Champions.

Parte de la directiva del club blanco reprocha a Mourinho su política de comunicación, que revela “muy poco conocimiento del funcionamiento de los medios en España”. Los desplantes recientes del técnico portugués en las ruedas de prensa y su trato altanero y displicente con algunos medios de la órbita madridista -y especialmente florentinista- están terminando con la ya exigua paciencia del alto mando merengue.

Al revés de lo que muchos creen, Mourinho no es un buen estratega de la comunicación. Los comienzos de sus ruedas de prenda “están llenos de meteduras de pata”, y las segundas mitades “son intentos de sacar la pata, pero la prensa, a estos, no les hace ningún caso; se quedan con lo gordo”.

Así pues, “la sobreexposición mediática está desgastando extraordinariamente” al luso. Citan estas fuentes de la directiva, como ejemplo de savoir faire, a Marcelo Bielsa, que inspiró la política de no conceder entrevistas de Guardiola pero que en las ruedas de prensa “no se levantaba de su silla hasta que los periodistas le hacían la última pregunta, de tal manera que en una ocasión se pasó cuatro horas sentado”.

Por si fuera poca penitencia la del portugués, añádanle la rajada de la “saeta blanca”, Alfredo Di Stefano, que sumando su voz a la de Johan Cruyff, han formado un improvisado consejo de sabios de la tribu del fútbol. El veredicto es recordar que el buen fútbol se asemeja más a la finezza de la conducción de un Ferrari que a la rudezza del manejo de un tractor. El trato respetuoso y mimoso al balón frente al robo a patadas de la sandía y la carrera alocada para meterla en la saca.

La moneda del futuro de Mou está ya en el aire. Parece que él tiene bastante claro de qué lado caerá, porque ya ha buscado colegio para sus hijos cerca de Milán. Si se confirma su pronóstico será una buena noticia para los amantes del buen fútbol y también, aunque parezca paradójico, para el madridismo, que se merece algo más.