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La lección de Valdano a Mourinho

22 Octubre 2011 - 20:41 - Autor:

Jorge Valdano es a Mourinho lo mismo que Rosalía de Castro a Karmele Marchante.

Juzguen ustedes: en una entrevista a Canal +, Valdano se proclamó repetidamente madridista, pero recomendó al club merengue que “invierta su energía en ganar al Barça, no en odiarle”. Una frase que para el portugués debe parecer tan encriptada como un jeroglífico egipcio.

Porque mientras tanto, Mourinho sigue en su bucle espacio-temporal denunciando el bajo nivel de los rivales del Barça en Champions y que les dejen sacar rápido las faltas y a ellos no.

Valdano y Mourinho. Es como comparar el majestuoso vuelo del águila con el impotente aleteo de las gallinas en vuelo rasante.

El argentino fue lo bastante elegante en el Plus como para no cargar contra quien forzó su salida del Madrid, consciente de que “la decisión fue del presidente”. Valdano se limitó a decir que “el patrón de Mourinho como entrenador es obtener el poder absoluto”, y que consideró que él “era una interferencia”.

Es una forma elegante de decir que en Liliput los gigantes están mal vistos.

Un análisis frío, cerebral. Como le gustan al argentino. Sin rencor, sin alimentar la espiral de reproches que tanto daño pueden causar a la institución.

Porque la órbita madridista se divide, como todas, entre los que tienen respeto por el club y la afición y los que solamente tienen respeto por su currículo personal y por su cuenta corriente.

El presidente y el entrenador que han echado a Valdano pertenecen al segundo grupo, y evidentemente dedican más esfuerzos a fomentar el odio al Barça que a ganarle. Y Valdano tiene razón: mientras no cambien esa tendencia, se cocerán en su propia baba amargante, como ocurre con los caracoles si no se purgan bien.

Algunos periodistas de miras liliputienses se empeñan en alabar la faceta mediática de Mourinho, como si ello fuera un plus en su cuenta como entrenador. Pero los saltimbanquis del circo no tienen nada que ver con la gimnasia rítmica. Si quieren un entrenador mediático, que fichen a Jorge Javier y a Kiko en el lugar de Karanka. Petarán los audímetros.

La categoría de una institución se mide tanto por la gente que la dirige como por la gente que de ella ha sido expulsada. Es sintomático que en la segunda categoría se encuentren personas que han demostrado tan poco en el fútbol como Del Bosque y Valdano. En cualquier club normal del mundo, ambos ocuparían algún cargo deportivo o institucional. En el Madrid, son poco menos que forajidos.

Que sigan odiando y teniendo mucha audiencia. El mundo será testigo de su miseria.

A ‘atanganarse’ de nuevo

7 Septiembre 2011 - 18:52 - Autor:

Ahora que ya hemos nadado un ratito en el quieto embalse de las aguas patrias y la Selección ha dado cuenta de la potencia mundial de Liechtenstein (potencia bancaria, se entiende), ya se supone que podemos sumergirnos de nuevo en el turbulento torrente de las pasiones ligueras. Ya no son necesarios el respeto, la camaradería, la solidaridad entre profesionales, la ética deportiva, el fair play y demás pamplinas inventadas por algún perdedor flojeras. En Madrid y en España el valor sobre el césped se mide en volumen testicular. Mariconadas, las justas. O sea: a atanganarse otra vez, que es lo que priva.

No tardaremos ni cinco minutos en escuchar la próxima bravata de Mourinho y sus huestes contra el que ose cruzarse en su camino. Y más después de haber comprobado que, con todo lo que ha llovido, unas horitas del bonifacio Del Bosque han sido suficientes para contrarestar meses y mese de influencia del maligno Mourinho. Casillas y Xavi no se han besado en la boca (que se sepa) pero tampoco se han agarrado de la pechera. Cuando ha habido tangana han estado en el mismo bando, contra “los de fuera”. Y eso es lo que cuenta para el español que se precie.

No me queda claro a todo esto si lo más patriota es vilipendiar, menospreciar y vapulear al rival en la Liga exigiendo a éste que no lo acuse cuando toca jugar la Eurocopa, o bien lo sería más comportarse con un mínimo de elegancia durante todo el año para evitar que algún día los malos rollos sí puedan perjudicar de verdad el buen juego de la selección.

No, seguramente lo más patriota debe de ser lo primero, que es lo que vienen haciendo desde hace un tiempo los que más dicen querer a España y defender los colores de la selección nacional. Tomemos ejemplo los de la periferia de cómo se defiende de verdad el país, a golpe de entraña y víscera y sin detenerse en remilgos de plañidera.

En twitter: @carlestorras

El Madrid, ¿equipo “anti español”?

14 Mayo 2011 - 18:26 - Autor:

“El increíble hombre menguante” es una película del año 1957 en la que el protagonista se ve expuesto a una niebla radiactiva que provoca en su cuerpo una reacción inesperada: empieza a empequeñecer hasta medir unos pocos centímetros. Debido a ello, el hombre sufre un profundo cambio de carácter y debe aprender de nuevo a relacionarse con su entorno, que lo supera y humilla. Análogo proceso afecta al Real Madrid, expuesto a una niebla de rabia y frustración. El otrora club laureado y aclamado es hoy una versión en miniatura de sí mismo, que encuentra en la denuncia federativa a su rival el único consuelo ante su decadente realidad. La pataleta administrativa para suplir la inoperancia deportiva, aunque esta deriva cainita esté desgastando la imagen internacional de España.

No seremos nosotros quienes defendamos a Sergio Busquets si realmente llamó “mono” a Marcelo, porque si el insulto a un compañero demanda buenas dosis de miseria intelectual, la denigración por motivos de raza es patrimonio exclusivo de mentes diminutas. Y evidentemente nadie se tapa la boca para decir “mucho morro”, como aseguran los servicios jurídicos del club que dijo el centrocampista catalán. Es reprobable, aunque sea exagerado tachar de racista a Busquets, de la misma forma que nadie piensa en la literalidad del insulto cuando llama “hijo de puta” a alguien.

Pero suponiendo que haya que castigar a Busquets para evitar que se propaguen actitudes racistas en el deporte, no habría que hacer entonces algo con los gritos simiescos que se oyen en el Bernabéu cuando algún jugador de color, tipo Samuel Eto’o, toca el balón? ¿No son también furibunda xenofobia los insultos del público madridista a Cataluña? ¿Y los comentarios despectivos de Sergio Ramos con el idioma catalán ante su compañero de selección Gerard Piqué por el grave delito de responder a un periodista en su lengua natal? No recuerdan a un presidente madridista saltando al compás del “bote bote catalán el que no bote”?¿Y no habría que castigar también la homofobia, gritar “maricón” a alguien a modo de insulto, como se hizo con Guardiola en el último clásico en el Bernabéu? ¿Y el machismo de los que llamaron “puta” a Shakira por tener el atrevimiento de mostrar en público su amor hacia Piqué?

La pregunta es: ¿la estrategia del Madrid va a consistir a partir de ahora en abanderar una campaña ante las altas instancias federativas para erradicar cualquier comportamiento xenófobo o abusivo de los terrenos de juego? Si al club blanco lo mueve la conciencia filantrópica, podría empezar por impedir que en sus fondos ultras se exhiba simbología neonazi y banderas pre constitucionales, que contrastan un poco con tanta corrección política en los despachos.

Pero también cabe la posibilidad de que el Madrid lo que pretenda sea torpedear a su rival para dificultarle en lo posible la consecución de su cuarta copa de Europa, y frenar así las cada vez más lacerantes comparaciones entre ambas instituciones deportivas. En el viejo continente habrá pocos precedentes de equipos que zancadilleen a otro del mismo Estado de forma tan evidente. ¿Hubiera actuado igual el Madrid si la posible suspensión de Busquets le hubiera supuesto perderse una final del Mundial con la selección española?

Lo que parece evidente, en cualquier caso, es que si la historia se hubiese producido al contrario, y el Barça denunciase a un jugador blanco antes de disputar la final de la Champions, el club blaugrana hubiera sido tachado de “anti español”. Paradójicamente, es imposible que reciba semejante calificativo una entidad, el Real Madrid, que está haciendo lo posible por enfrentar a jugadores de la selección española, provocando la preocupación del mismísimo Del Bosque, y que intenta perjudicar los intereses internacionales de otro equipo español. Esta es la asimetría territorial que impera en este país.

El Madrid aduce que fue el Barça quien empezó la guerra al denunciar a Mourinho por sus insinuaciones posteriores al 0-2 del Bernabéu. Pero recordemos que la UEFA ya había actuado de oficio ante la gravedad del asunto, puesto que el técnico luso estaba insinuando claramente comportamientos delictivos del árbitro, de Villar, de Platini, de Unicef y por supuesto de la directiva azulgrana. Le faltó incriminar a Bob Esponja ¿Se puede comparar esto con el reprobable pero aislado insulto de Busquets a Marcelo?

Parte de la prensa deportiva catalana pide que el Barça rompa oficialmente relaciones con el Madrid. La desestabilización institucional es justamente lo que buscan personas como Mourinho o Florentino, recientemente transformado en pandillero de despacho. Probablemente, la mejor respuesta a las provocaciones del Madrid sea sonreír al fotógrafo mientras se levanta la cuarta copa de Europa. ¡Ánimo chicos!

Vicente, Presidente de la República

10 Abril 2011 - 11:24 - Autor:

No he podido ver el partido del Barça ni el del Madrid. La jornada liguera me pilló en Ponferrada, en la entrega de los premios Micrófono de Oro a cargo del culé y ponferradinista Luis del Olmo. Entre bambalinas, fuimos siguiendo a través del móvil el partido del Nou Camp junto a otro culé confeso, Màrius Carol, y con una persona que, si algún día llega la República, siempre he pensado que, por su talante, podría encarnar a la perfección el papel de jefe de Estado: Vicente del Bosque.

El mundo del fútbol, siempre tan alejado del matiz, la elegancia y la ecuanimidad, suele premiar a personajes que prefieren el ataque tosco, el verbo punzante, la rueda de prensa con fuegos artificiales y los duelos al amanecer. En cambio, personas de la talla personal y profesional de Del Bosque pueden perfectamente deambular por la profesión de la forma más inadvertida.

Hagamos un esfuerzo de imaginación: si la selección no hubiese ganado el pasado Mundial, probablemente el mandato de Del Bosque como seleccionador hubiera pasado sin pena ni gloria. Habría hecho el mismo buen trabajo en su relación con los clubes y en la armonización del equipo humano que es, en definitiva, el combinado nacional. Pero, ¡ah, anatema! nunca da titulares.

La prensa no valora el matiz, el argumento sólidamente construido, el análisis equilibrado. Es muy difícil condensar eso en un titular, y mucho más difícil que ese titular venda ejemplares o invite a visitar una noticia en internet. Del Bosque es una persona que, mediáticamente, es de perfil bajo. Ha ganado un mundial, pero no gana portadas.

En la entrega de los premios Micrófono de Oro exhibió una vez más ese talante tan pulcro y escrupuloso. La presentadora, Susanna Griso, le pidió un pronóstico sobre quien ganará la Champions, y él contestó que “es una competición de mucho prestigio”, y que “es una lástima que Real Madrid y Barcelona no jueguen la final porque cualquiera de los dos merece ganarla”. Espléndido.

Todo el mundo sabe que Del Bosque es merengue. Si se lo preguntan, lógicamente, no lo niega. Pero en el desempeño de sus funciones actuales, sabe que tiene que mantener un punto de vista institucional de moderador, exógeno a cualquier polémica entre clubes. Es una función similar, salvando las distancias, al que tiene el Presidente de la República en Francia, cuyo color político, aunque conocido, pasa a un segundo plano en favor de la concordia nacional.

Del Bosque ha defendido la camiseta blanca con la misma fe y convicción como lo ha hecho siempre Guardiola con la azulgrana.Y ambos han exhibido, por cierto, un estilo bastante parecido: ascendencia moral en el vestuario sin alardes autoritarios, tendencia a enfriar siempre el ambiente y respeto por el rival, ya sea antes de jugar contra el colista como antes de un clásico. Del Bosque y Guardiola, dos personas de bajo perfil periodístico avalados por un palmarés inédito en España. Los aficionados tendremos que empezar a decidir en este país si preferimos ver jugar a buen fútbol o si nos gusta más leer titulares espectaculares. Mientras nos aclaramos, apuesto porque Vicente del Bosque se convierta en presidente de la República. Lástima que el Rey, con mucha vista, pueda haber desactivado la operación al nombrarlo marqués.