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Arriesgando la vida

26 Mayo 2012 - 0:50 - Autor:

Culés y leones desoímos ayer, una vez más, a la autoridad competente. Poniendo en grave riesgo nuestras vidas nos atrevimos a tomarnos cervezas codo con codo con aficionados del equipo rival, a charlar de fútbol y a hacernos fotos con ellos. A pesar del riesgo evidente, hasta salimos sonrientes en las fotos.
Puestos a caminar por el filo de la navaja, nos atrevimos incluso a invadirnos mútuamente las zonas delimitadas para unos y otros. Vascos y catalanes confraternizamos antes, durante y después del partido de alto riesgo. Y con muy pocas bajas, aparentemente.
Al final, la pitada quedó eclipsada por un partido que más bien pareció un encuentro festivo a medio camino entre el Aberri Eguna y la Diada nacional. Si no fuera por el alto riesgo que entrañan, deberíamos realizar encuentros de hermandad de este tipo cada año, sin necesidad de finales coperas de por medio. Ya nos buscaríamos una ciudad donde no molestemos, donde las autoridades no nos reciban con tanta agresividad.
Aunque hay que decir que el pueblo de Madrid, como siempre, ha demostrado ser mucho mejor que sus representantes electos. Salvo los trogloditas que se manifestaron en el centro con el lema “una bandera” (la suya, claro), el resto de madrileños convivieron con los festivos visitantes en perfecta armonía.
Si todos los partidos de alto riesgo fuesen como este, los policías deberían reconvertirse en animadores turísticos o croupiers de Eurovegas. Y si todas las soluciones de Doña Esperanza son como la de prohibir partidos de “alto riesgo” como este, a Madrid le espera un futuro más bien tenebroso. Dedíquese a evitar que se le dispare el déficit, presidenta, que los ciudadanos seguiremos practicando actividades altamente arriesgadas.

En twitter: @carlestorras

Aguirre se queda sola

25 Mayo 2012 - 9:13 - Autor:

Tengo la sensación de que los aficionados más radicales del Barça y del Athletic han hecho una colecta para primar a Esperanza Aguirre y animarla a que exprese sin tapujos lo que le pasa por la cabeza. Cada vez que habla la amazonas de la meseta saltan todos los fusibles de la convivencia, porque produce una sobrecarga del sistema para regocijo de los más exaltados.

Aguirre es de estas personas que va incendiando todo lo que encuentra a su paso al grito de “¡muerte a los pirómanos!”. No se recuerda en política semejante despropósito humano. Fue soltar su brillante idea de suspender la final en cuanto se oigan pitidos y salir detrás de ella la corte de pelotas a defenderla. Su Dartagnan particular, Arcadi Espada, se molestó en desmentir en su blog que la pregunta que le hizo sobre la presumible pitada al himno estaba pactada. Excusatio non petita

A Aguirre no le hacen falta muchos incentivos para que desate su lengua. Cuando lanzó a las ondas su última aportación a la concordia nacional se gustó. Si no pactó la pregunta, le vino al pelo. Un rato más tarde, en otro acto que no tenía nada que ver con el fútbol, ella solita volvió a meterse en el jardín botánico de sus remedios  ultranacionalistas contra los nacionalistas.

Por suerte para este país, Aguirre se quedó más sola que la una. Hasta el gobierno del PP, en boca de Soraya Sáenz de Santamaría, la desautorizó. Dicho con mucha diplomacia, la vicepresidenta vino a espetarle lo de “¿por qué no te callas?”. Y para colmo, va Aguirre y se borra del palco, según el viejo principio de “ahí os dejo la cagadita y yo me quedo en mi casita”.

Aguirre dice defender el Estado democrático, pero es alguien capaz de retorcer los principios más fundamentales de la libertad de prensa y de expresión. Todos los periodistas que trabajamos en esta ciudad sabemos de sus usos totalitarios, de su incapacidad para someterse a un cuestionario mínimamente incómodo, de los métodos mafiosos que utiliza para asegurarse a su alrededor una prensa obediente y domesticada. Por eso ha convertido a Telemadrid en su televisión de la señorita Pepis. Con demócratas como estos no hace falta que vuelva Franco.

No hay que tolerar a semejante reliquia del pasado que nos dé ni una sola lección de democracia. Cualquier separatista silbador en la final de hoy le puede dar sopas con hondas a la presidenta tirana en civismo y tolerancia democrática. Mientras ella es partidaria de utilizar la fuerza represora del Estado, de castigar y de prohibir, otros proponen tan solo la fuerza simbólica de un silbido.

Entre David y Goliat siempre he tenido claras mis preferencias.

En twitter: @carlestorras

Las lecciones de Telemadrid a Pep

9 Mayo 2011 - 9:49 - Autor:

Cuando esta temporada de locura termine, sería necesaria una comparecencia pública de Guardiola con la cabeza y el corazón en reposo y los títulos sobre la mesa para volver sobre ciertas heridas que han quedado en carne viva. La rueda de prensa del lunes 25 de abril fue un adelanto de lo que el míster tiene guardado en el papo. Y antes de que se abrase la garganta tendría que escupirlo bien lejos para que de este lado de los Monegros, desde donde escribimos,  llegue claro el recadito de que con fuego no se juega. Hasta en la guerra existe una convención de Ginebra con unos mínimos éticos a respetar. Mínimos que esta temporada, desde la calle Concha Espina, se han pasado por el arco del triunfo.

En Madrid se merecen una respuesta.  Se la merecen los insidiosos “por qué” de Mourinho, que Guardiola estará encantado de responder para saciar las ansias de conocimiento del portugués. Se la merece Florentino Pérez por su labor de agitación y propaganda antideportiva a través de su central lechera. Se la merecen aquellos jugadores madridistas que, lejos de felicitar al rival -que fue claramente mejor y mereció sobradamente acceder a la final de la Champions-, estallaron en rabiosas e impotentes acusaciones al Barça, en una actitud que haría sonrojar a un niño de siete años.

Se merece la central lechera una respuesta a la afirmación de que Angel María Villar es una suerte de semidios con poder suficiente en España, Europa, y quien sabe si la Fifa, para favorecer los intereses del Barça. Aunque curiosamente, y siendo casi los mismos jugadores, nadie pone en cuestión el merecimiento del mundial para España. Por si acaso, cuando encuentren a Villar por la calle no duden en pedirle audiencia con el Papa o pasar una semanita en la Casa Blanca con los Obama, que parece que tiene mano por las altas esferas.

Se merecen respuesta los que, desde Madrid, niegan haber recibido ayudas durante la dictadura franquista y en cambio ahora, con trenta y cinco años de democracia cumplidos, se rebelan contra las supuestas mil y una conspiraciones antimerengues. A algunos vivir en libertad les sienta más bien regular.

Y ahora también se merece una respuesta el apoteósico video de Telemadrid en el que la cadena autonómica, en su más puro estilo goebbelsiano, reponsabiliza a Guardiola de los injustificables ataques a algunos periodistas durante la última celebración en Canaletas por haber señalado a la central lechera. Si a Guardiola le da pereza darle bola a Telemadrid, un servidor se ofrece a responder a la cadena autonómica madrileña, que para que la sitúen vendría a ser algo así como el circuito cerrado de televisión del domicilio de Esperanza Aguirre.

Telemadrid, la cadena que se permite atacar al entrenador del Barça, todavía defiende que fue ETA y no Al Qaeda quien atentó en Atocha el 11-M del 2004. De esta forma, sin ningún respeto por las 192 víctimas del atentado, sigue empeñándose en dar cobertura a José María Aznar, quien lanzó y sostuvo durante meses la mentira de Estado más flagrante y desproporcionada vista y oída en este país. A la vez, Telemadrid ha acusado a Rodríguez Zapatero de haber colaborado con ETA para llevar a cabo el peor atentado de la historia de España, atribuirlo posteriormente al islamismo radical en connivencia con la policía y los jueces, y servirse de él para acceder a la presidencia del gobierno. Esperanza Aguirre afirmó muy recientemente que Bin Laden no era el responsable del 11-M. Telemadrid defiende semejantes barbaridades, pero se permite acusar a Guardiola de fomentar el vandalismo por  hablar de la central lechera. No quieren ni que sea mentada. Es lógico: la primera premisa de la mafia es el silencio mediático.

Telemadrid acusó al Gran Wyoming de ser el instigador de la grave agresión sufrida por el presentador de esta cadena Herman Tertsch, por haberle incluido en algunos vídeos en clave de humor en su programa de La Sexta, El Intermedio. La presidenta Aguirre y su brazo de propaganda, Telemadrid, reaccionaron con furia contra Wyoming después de la agresión a Tertsch, acción que tacharon de represalia política. Más tarde se supo que Tersch fue golpeado por el dueño de un bar después de que el primero, en estado de embriaguez, intentara ligar con la esposa del segundo. Una disputa entre borrachos convertida en munición política por arte de magia. O de manipulación. La gente de fe todavía espera una rectificación pública de Telemadrid. Los agnósticos hemos desistido.

Telemadrid es la única televisión pública de España que puede presumir de haber despachado a todo un director general del Ente, Silvio González, por el atroz atrevimiento de darle voz al protagonista de una noticia. En concreto, por haber permitido insertar unas declaraciones de Arnaldo Otegui en un reportaje sobre Batasuna, en el 2001. Y Telemadrid también es puntera en el despido exprés de presentadores incómodos, como Germán Yanke, que fue fulminado justo después de una entrevista a Esperanza Aguirre en la que le preguntó si los errores en su gestión se debían, como decía el PSOE, a que estaba más pendiente de su carrera a la presidencia del gobierno central. Después de tan horrenda insinuación, Yanke duró apenas unas horas en Telemadrid. Y comunista precisamente no es, el señor.

Fernando Sanchez dragó, destacado presentador de la cadena referida, declinó recientemente acudir a Catalunya por Sant Jordi, y acompañó tan considerado gesto de esta declaración: “¡Imaginen que me toca firmar junto a la Rahola o cualquier otro fantoche de los sumideros de la tele! No me gusta ir a una región de España en la que han prohibido los toros y cierran librerías acusándolas de nazis”. ¡Y olé! Pilar Rahola no perdió la ocasión de responderle, tirando de hemeroteca, que quizás se debería “finalmente recuperar la tortura a los toros , mientras volvemos a abrir esa decente librería que vende libros de Hitler. Y si hace falta, le montamos un comité de bienvenida con niñas de 13 años, una de esas lolitas que ‘visten como zorritas’ y que tanto le gustan”. Nada se dijo en Telemadrid, por cierto, de si las declaraciones de Sánchez Dragó incitaban a la violencia catalanófoba.

Todos estos hechos comprobables, y muchos más que pueden consultar en la web de los trabajadores del Ente público, trufan de calamidades antidemocráticas el historial de esta cadena que ahora quiere dar lecciones a Guardiola. Yo de él estaría muy tranquilo: quien tenga hoy en día como adversario a Telemadrid será, a la fuerza, porque defiende valores como el pluralismo, el respeto al adversario y la exquisitez democrática.

Lo de Telemadrid ya está contestado. El barcelonismo se merece que alguien responda pronto a todo lo demás.