Saltar al contenido

« ver todos los blogs

Derecho a la duda

21 Febrero 2012 - 13:53 - Autor:

Pep descoloca. ¿Cómo no va a descolocar un profesional del fútbol que habla correctamente cuatro idiomas (que yo le haya escuchado), que es aficionado a la poesía y que tiene inquietudes intelectuales que traspasan los límites de un campo de fútbol? ¿Cómo no tiene que despistar un paisano que vive por y para su trabajo, que contrae con su oficio un grado de compromiso comparable al de un evangelista con su parroquia? ¡Habrase visto entrenador de fútbol que confiere valor a su palabra, y que se mantiene firme en sus convicciones prescindiendo de los altibajos de marcadores y clasificaciones! En España en general y en el mundo del fútbol en particular Pep es una rareza, un caso aparte. Y como tal hay que analizar el trance en el que se halla y en el que, de rebote, nos hallamos todos: ¿se queda o se va?

En Madrid se ha dicho de todo sobre él. Que es un mentiroso, que no va de cara, que es mucho más visceral que lo que demuestra -como si contenerse fuese un defecto y desparramarse una virtud-, que es un déspota camuflado, un tirano con piel de cordero, un manipulador agazapado, por no hablar de un peligroso nacionalista radical y un desafecto a España. Esto en lo que se refiere a su forma de ser, de pensar y de trabajar, porque también se han hecho correr bulos sobre aspectos más íntimos de su vida privada. La ofensiva mediática que ha sufrido Guardiola ha sido implacable, sistemática y multidireccional. Ya se sabe que cruzarse en el camino de la brunete informativa de la capital tiene un precio.

Por suerte, Pep es un tipo jovial que aplica a la vida una filosofía muy personal mezcla de sabio y de “pagès”. Un poco a la manera de Josep Pla, es capaz de sonreír ante las preguntas con más mala fe, y de encarar a los animales de presa que lo acechan con un brillo burlón en la mirada. La socarronería desarma al adversario, y sitúa la confrontación en un plano distinto en el que no cabe el avasallamiento. Pep siempre tiene una respuesta atinada y elegante, que deja bien al Club, a sus jugadores (aunque no hayan estado del todo bien), al rival (aunque se haya llevado una buena soba), al siempre exigente y puntilloso seguidor, e incluso al presidente, con el cual no creo que vaya a irse estos días de calçotada. ¡Pero si lo más que le ha dicho a su máximo rival es que es el “puto amo”!

Me parece adivinar en todo ello la mano de la señora Dolors, que le habrá repetido un trillón de veces frases del tipo “tingues seny” y “fes-me quedar bé”, (“ten cabeza” y “hazme quedar bien”), las dos frases probablemente más pronunciadas por tantas y tantas madres catalanas. Estas consignas son las que calan en las personas, y acaban forjando personalidades. Por ello estoy convencido de que Pep no ha organizado un show para tenernos a todos en vilo y poder sacar partido de la situación de impasse. 

Pep se ha ganado a pulso el derecho a que le creamos, porque hasta el momento ha sido honesto en su trabajo y en sus declaraciones. Está dudando, y tiene todo el derecho a hacerlo. Si nos atenemos a lo que él ha venido diciendo en los últimos años, solamente hay un factor que pueda llevar al de Santpedor a hacer las maletas de motu propio: que detecte fatiga mental entre sus hombres o que sus técnicas de motivación hayan llegado a un punto de desgaste que las convierta en ineficaces. En definitiva, que Pep y sus hombres dejen de contagiarse mútuamente ilusión.

¿Ha llegado ese momento? Frente al Valencia, pareció que los hombres de Guardiola le quisieron demostrar que no. Aparecieron dos piezas fundamentales del motor creativo del equipo, Messi e Iniesta, que hacía semanas que estaban en babia. Hasta Piqué pareció centrarse un poquito. Entonces, ¿crisis pasajera? ¿Socavón invernal? Yo me temo que hay algo más, porque si no Pep no estaría sometiendo al club a este compás de espera.

Pero quedémonos con lo positivo: si todavía no ha dicho que se va, es que a este equipo Pep todavía le ve carburante en el depósito. Aferrémonos a la esperanza y dejémosle dudar, porque estoy seguro de que al final la decisión que tome será la mejor para el Barça. Incluso si es la de irse.

En twitter: @carlestorras

 

La ignorancia sincera

4 Noviembre 2011 - 19:11 - Autor:

Dicen los psicólogos que una persona que se relaciona con sus semejantes sin tabúes, sin filtros, está en la antesala de la sociopatía. La sinceridad es buena. Pero si no somos capaces de modularla se transforma en una bomba de relojería.

Lo define bien un dicho popular: solamente los niños y los borrachos dicen siempre la verdad.

En la vida adulta, si queremos conseguir unos objetivos determinados debemos aprender a desarrollar algunas habilidades sociales. La asertividad, la empatía, la comunicación no verbal, la planificación, y la sinceridad en su justa medida son algunas de estas pequeñas estrategias que se suelen adquirir de forma natural.

Dicho en otras palabras: ¿qué valoramos más de un compañero de trabajo, que sea eficaz, educado y respetuoso o que sea sincero? Si no somos santo de su devoción, ¿será mejor para una relación laboral provechosa que nos lo espete a la cara o que se lo guarde para si?

Incluso en la relación de pareja la sinceridad total es una peligrosísima arma de destrucción masiva. Hay zonas del comportamiento y del pensamiento humano que deben quedar veladas, porque descubrirlas puede dañar al entorno más cercano de la persona y, a la postre, al propio interesado.

Enrique Jardiel Poncela sintetizó esta idea en el aspecto de las relaciones sociales: “la sinceridad es el pasaporte de la mala educación”. En la vertiente política, Martin Luther King no pudo decirlo más atinadamente: “Nada en el mundo es más peligroso que la ignorancia sincera y la estupidez concienzuda”.

El activista afroamericano parecía, de hecho, que estaba refiriéndose con esta máxima a las críticas que ha venido recibiendo Pep Guardiola de gente tan experta en las relaciones interpersonales como Ibrahimovic, Eto’o o el propio Mourinho. Dicho de otra manera, antes conocerás a una persona observando a sus detractores que a sus aduladores. En el caso de Pep, como apuntaría Schuster, “no hase falta disir nada más”…

El caso de Bojan es diferente. En una larga entrevista en TV3, el chaval reconoció que gran parte del problema fue su dificultad para expresar al míster su insatisfacción. Admitió que cuando lo intentaba, sentía un bloqueo que le impedía transmitirle sus sentimientos. Descargó al míster de toda culpa. Aunque Pep admitió también públicamente que con Bojan “no he sabido hacerlo mejor”. Estos desencuentros civilizados son moneda corriente en las relaciones laborales.

En cambio, Víctor Valdés explicó recientemente que hasta que llegó Guardiola al banquillo, él no había llegado nunca a disfrutar como portero de fútbol. Pep fue quien le hizo entender que la posición de cancerbero era tan importante dentro de su esquema de juego como cualquier otra. Magnífica estrategia de motivación. De manual.

Xavi e Iniesta, dos chicos listos sobre el césped y fuera de él, destacan siempre las dotes organizativas, humanas y comunicativas de Guardiola. ¿Qué más se le puede pedir a un entrenador?

Señalar que el entrenador del Barcelona esconde su verdadero yo detrás de unas declaraciones públicas siempre templadas y que reprime su auténtico carácter bajo un comportamiento impecable no deja de ser, pues, un gran cumplido. Porque es gracias a estas habilidades sociales, y no a su gran corazón, que Guardiola ha conseguido motivar y cohesionar al equipo y elevarlo hasta la excelencia casi absoluta.

Ante este éxito rotundo, ¿qué importa la auténtica personalidad de Guardiola?. ¿Queremos que se case con nuestra hija o nos conformamos con que haga del Barça actual un equipo para la Historia y encima lo represente con elegancia, respeto y solidez? Yo, con lo segundo, ya me doy con un canto en los dientes.

Lo que sí es hipocresía, y de la buena, es pretender destruir a un rival con argumentos falaces, enmascarar la rabia bajo la apariencia de la crítica objetiva, y retorcer la realidad para mostrarla según la propia conveniencia.

Y estas otras “habilidades” el Real Madrid actual y parte de su entorno mediático las han tomado como bandera. Que sigan revolcándose en polvos pica-pica.

En twitter: @carlestorras

El misterioso ‘efecto Shakira’

24 Abril 2011 - 8:25 - Autor:

El barcelonismo se encuentra estos días sumido en el proceso de evaluación del misterioso ‘efecto Shakira’ sobre el juego azulgrana. La aparición en la grada de la cantante colombiana en los dos últimos compromisos ha arrojado un saldo contrastado en cuanto a resultados (derrota por 0-1 y victoria por 2-0), pero decididamente negativo en cuanto a la calidad del juego exhibido. Y las próximas dos semanas no están para aventurarse en probaturas inciertas.

Los síntomas del ‘efecto Shakira’ sobre el juego azulgrana son preocupantes. Ha provocado un cierto aturdimiento general, similar al que provocó Blancanieves entre los Siete Enanitos. El Barça ha pasado de ser una máquina compacta a un motor ruidoso, donde no hay un solo engranaje que no chirríe ni una sóla válvula ajustada. Nos produce el mismo efecto ver jugar al equipo hoy que ver a un estiloso corredor de poderosa zancada en el tramo final de la maratón, con el rostro desencajado, el movimiento desacompasado e incluso con algún tropiezo ocasional cuando encuentra el piso irregular (o el césped alto).

Es verdad que frente a Osasuna Guardiola alineó a un equipo de circunstancias, pero en la segunda parte tuvo que sacar a jugar a los teóricos puntales y, salvo el incombustible Messi, los demás se mimetizaron con la vulgaridad general. Iniesta parece timorato e inseguro, Xavi pierde balones en zonas comprometidas, y Alves es un ente pasado de revoluciones que proyecta balones sin sentido, la mayoría de los cuales acaban en poder del adversario. El anteriormente infalible Sergio Busquets es ahora un mortal más, de los que de vez en cuando llega tarde y debe soltar un plantillazo para poder atajar un contrataque mortífero. Y Valdés se tiene que emplear como nunca para sacar pelotas de su marco y situarlas en lo alto de las gargantas de los culés.

El efecto Shakira transforma por ensalmo al Pep Team de toda la temporada en, por ejemplo, el Europa, con todo el respeto al equipo de mi barrio. Un equipo sin chispa, sin sexta velocidad, incapaz de mover con rapidez el balón ni de construir jugadas de ataque con sentido. Y todo esto… ¿justo en el momento de enfrentarse al Real Madrid en la Champions? O esto se debe a una maquiavélica treta de Guardiola para llegar al choque sin la presión del favorito o ya estamos tomando cartas en el asunto.

Risto Mejide, que es muchas cosas pero también un especialista en valorar el trabajo de los artistas sobre el escenario, dijo en Twitter que Shakira “sobreactúa en la grada”. Efectivamente, en el segundo gol del Barça al Osasuna, la vimos quedarse de pie cuando todos los espectadores de su alrededor se habían sentado ya, mientras cogía con las dos manos la cabeza de su atónito galán y le estampaba un húmedo morreo. ¿Fue el efecto Sant Jordi sobre Shakira? Piqué se quedaba mirándola fijamente, como pensando “el Sport ya tiene portada mañana” o simplemente “que acabe esto ya que me van a estallar los pantalones”. Desde luego, la cara de él no era de “aléjate de mi, pesada, que estoy concentrado pensando en cómo parar a Cristiano Ronaldo”.

Los efectos de Shakira sobre Piqué están más que claros. Son muy evidentes, e incluso protuberantes. La incógnita es qué parte de responsabilidad ha tenido en el cambio de juego del equipo. Y el problema es que nos tocará dilucidarlo justo en las dos semanas cruciales de la temporada. Confiemos en que finalmente el efecto Shakira se parezca al efecto Carbonero en el Mundial, o al efecto Marilyn Monroe sobre las tropas norteamericanas en la Segunda Guerra Mundial. Porque no tenemos al equipo como para superar un efecto paranormal adverso.

Esto está ganado

15 Abril 2011 - 16:39 - Autor:

Cristiano Ronaldo, por una vez en la vida, ha dado en el clavo. Hasta Tiro Loco McGraw era capaz, alguna vez, de disparar en la diana por pura ley de probabilidad. Dice nuestro amigo el portugués que “quien ríe último ríe mejor”. Él piensa, como buen veinteañero -y encima multimillonario-, que la historia del mundo empieza con él y que ahora le toca a su excelsa persona disfrutar, por fin, de las mieles de la justicia universal, que condenarán al Barcelona al fuego eterno y consagrarán al Madrid en la más alta gloria. No creo que se entretenga a leer muchos blogs, pero aquí le daremos alguna idea sobre, en realidad, de donde venimos y adonde vamos los pobres mortales.

Aclaro para empezar que no tengo ni idea de los resultados que arrojarán los cuatro clásicos. Quien diga lo contrario tiene todos los números en la rifa del ridículo. Hasta Mourinho ha reconocido que no sabe como le irá la cosa, así que cualquiera se pone a hacer pronósticos si en el mismísimo oráculo de Delfos se nos quedan muditos.

De lo que estamos hablando no tiene nada que ver con el resultado a corto plazo, que está sujeto a los vaivenes del momento. Dice el periodista y publicista Martí Perarnau, catalán y culé afincado en Madrid, como un servidor, que “el modelo Barça tiene el éxito asegurado para quince años más”. En su libo recién publicado “El Camí dels Campions”, que me permito recomendarles, disecciona los entresijos de la impronta de La Masia en jugadores y cuerpo técnico del club azulgrana.

Para sintetizarlo, basta una frase del propio autor: “el Barça juega al revés de todo el mundo. Los defensas, en vez de defender, atacan y construyen juego, mientras que los atacantes son los primeros que defienden como locos”. Todo ello forma parte de las claves del famoso “idioma Barça”, con lo que La Masia, más que una escuela de fútbol, es una academia de lenguas donde los futbolistas aprenden a hablar “en Barça”.

Hoy en día, esta impronta tiene una configuración en carne y hueso con tres nombres: Xavi, Iniesta y Messi, no en vano los últimos tres candidatos a la Pelota de Oro. Estos tres personajes no deben ser adorados como a las tres deidades hinduistas, Brahma, Vishnu y Shiva, porque son solamente la punta del iceberg de una fábrica de futbol donde todos sintonizan la misma longitud de onda. Ellos están ahora, pero vendrán más detrás.

¿Dónde nos lleva todo esto? Nos lleva a pronosticar, esta vez sí sin temor a equivocarnos, que Guardiola hablará en Barça este sábado en el Bernabeu, en la final de Copa, y en la eliminatoria de Champions. Con leves retoques tácticos, pero la estrategia será esta. Mourinho, no dirás que no te dan ventaja: ya sabes a lo que jugará tu rival.

Ahora falta saber a qué jugará el Real Madrid. En el partido del sábado, en la final de Copa, en la semifinal de Champions, la temporada que viene, y la otra, y la otra. Porque la historia del fútbol, querido Cristiano, no empieza ni acaba este mes de mayo. Lo que sí te digo es que, históricamente, si alguien está riendo después de alguien, creo que somos los que tenemos, todavía, menos copas de Europa en el museo.

Con la risa o con el llanto, “vivir en campo contrario” tomará este sábado su máximo significado, puesto que acudiremos al Bernabeu. Contaremos, desde dentro, lo que allí vivamos. Imparcialidad, poquita, y buen humor, el que permita el resultado.