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Tangana patriótica versus tangana cantonalista

21 Septiembre 2011 - 11:13 - Autor:

El chico hace tiempo que entró en confusión mental severa y habrá que hacerle un pequeño croquis para resituarle.

Por suerte las irreverentes críticas de todo un entrenador del Real Madrid a la épica selección española se vieron por televisión, porque de lo contrario todos hubiéramos dudado de su existencia. Hasta nos provocó un leve atisbo de ternura observar cómo Mourinho, máximo dirigente deportivo del club más españolísimo de todos, penetraba de forma tan despreocupada y alegre en tan frondoso y espinoso zarzal.

¿Cómo se atrevió el muy incauto ni tan siquiera a mentar la escuadra nacional más laureada e incuestionable de la historia de España? ¿Acaso es él español para permitirse tanto atrevimiento? Eso es como si uno critica su ciudad o si la critica alguien que viene de fuera No es lo mismo.

Coincidiremos en que no hay desde la última hazaña bélica española, protagonizada por Federico Trillo y José María Aznar en Perejil, acontecimiento internacional más heroico que los triunfos de la selección de Aragonés y Del Bosque. ¿Y tendrá que venir ahora un portugués, en plena capital del ex Imperio, a ponerle peros al legendario equipo que lleva la camiseta roja como emblema?

Tamaña afrenta no puede ser defendida con argumento alguno. Pero el portugués, ajeno al respeto debido al combinado nacional, se atrevió incluso a justificar su ofensa. Dijo que a la selección se le permite lo que al Madrid no: provocar tanganas. Pero, ¿cómo osa siquiera sugerir que su equipo, que por muy capitalino que sea no representa a la postre más que la expresión de la parte, pueda obtener los derechos que corresponden a quien encarna la sagrada unión de todos los españoles? ¿No tuvo que intervenir el general Pavía para poner fin a los experimentos cantonalistas de la Primera República? ¿Por qué insiste el portugués en tan innoble e insolidaria vía?

Los jugadores de la selección nacional pueden provocar todas las tanganas que consideren necesarias. Faltaría más. Como si quieren organizar misas negras o reuniones de tuperware. Serán por el bien común de todos los españoles.

Lo de Mourinho no hace más que confirmar la rareza de los portugueses, que pudiendo ser españoles decidieron no serlo. ¡Habrase visto gente tan irreflexiva!

El propio virus cantonalista ha penetrado e infectado ya al propio equipo. Los jugadores blancos, después de su primera derrota en Liga (no ha hecho falta esperar a la segunda) han penetrado ya en un reino de taifas en el que se observan, como mínimo, cuatro grupos.

Vamos por orden de los más a los menos numerosos. El más poblado es el de los portugueses y turco-alemanes. Parece una alianza de las de la primera guerra mundial, pero no. Son los jugadores que prestan su apoyo decidido aunque silente a Mourinho, y constituyen de hecho el grueso de sus alineaciones. Muchos de ellos han llegado al Real Madrid de la mano del luso y difícilmente romperán este vínculo económico-afectivo.

En el segundo grupo está la guardia de korps del portugués: Pepe y Khedira. Dos hombres que destacan por ser más mourinhistas que Mourinho. Saltan al terreno de juego como dos perros de presa lanzando espumarajos, sobreexcitados por la presencia del dueño, que los espolea constantemente a la lucha. Cuando aparecen con una tibia de delantero entre sus fauces, el portugués les acaricia satisfecho la cabeza y ellos, como está mandado en la ley perruna, babean y menean el rabo.

En el tercer grupo están los potenciales desafectos que todavía no se atreven a levantar la voz. Ahí están Xabi Alonso, Sergio Ramos y Arbeloa, dudando entre seguir al rebaño sanguinario o entablar un doloroso motín contra el entrenador. En este grupo estaría curiosamente también Cristiano Ronaldo, el único jugador que osó criticar el juego del equipo en público, después de la eliminatoria de Champions, y que cada vez que le preguntan si ficharía por el Barça, no lo descarta. Es guapo, rico, gran jugador, y muy iluso.

Y en el cuarto grupo no hay grupo. Sólo está Iker Casillas, el llanero solitario. Ignorado por sus compañeros, alejado del entrenador, es quien mejor relación mantiene dentro del vestuario con el presidente Florentino Pérez. El empollón de la clase, enchufado de la maestra, con pinta de buen niño pero que es odiado por sus compañeros. Eso sí, que le quiten lo bailao cuando llega a casa y le dedica una sonrisita a la prensa.

Y por si fuera poco desalentador el panorama, el entorno mediático también se cantonaliza. Eduardo Inda, ex director de Marca, criticaba duramente el lunes en Futboleros a Mourinho; el diario As titula hoy que el luso con la selección “crea otro incendio”, y Relaño califica al portugués de “friki”.

“Senyor pirotècnic, l’espectacle pot començar”. Sigamos disfrutando del castillo de fuegos, que progresa con gran estruendo y colorido. Oooooooh.

La trampa es creerse más guapo y mejor jugador

19 Septiembre 2011 - 16:15 - Autor:

El individuo no es mejor jugador por cobrar más dinero. De la misma forma que un equipo no juega mejor por invertir más dinero en fichajes. Si fuera así, el Real Madrid sería siempre el campeón de Liga y el Manchester United el de la Champions.

El fútbol se parece mucho a la vida. A veces no gana el más rico, juega mejor quien menos cobra, y demuestra más entrega quien peor vive. Mourinho dijo después del patido que sus chicos habían caído en “la trampa” de los malvados jugadores del Levante. Pero los ricos, los guapos y los grandes jugadores suelen caer en dos trampas cuyos tramperos son ellos mismos.

La primera, creer que el individuo está por encima del colectivo. Cristiano Ronaldo está enfadado no por el bajo rendimiento del grupo, sino porque le pitan a él más que a nadie, porque le entran a él con más dureza y no le protegen “tanto” como a Messi (sic). Su primer error: estar más pendiente de sí mismo que de contribuir al juego del equipo.

La segunda trampa en la que caen los ricos, guapos y grandes jugadores es creer que por serlo tienen más de medio partido ganado. ¿Cúantas veces Pep repite a sus hombres y a la afición, antes de cada partido, que “la feina està per fer”, que el trabajo está por hacer? Guardiola se esfuerza en mostrarles la fuerza del rival, en concienciarles de que cualquier equipo de primera tiene calidad suficiente para sacarle los colores al archicampeón azulgrana.

Cuando terminó el partido del Barça contra la Real Sociedad, Guardiola dijo negarse a decir que el resultado era culpa de sus hombres. “Ha sido por mérito del rival”, afirmó. Observen la diferencia: ayer, después de perder contra el Levante, Mourinho habló de “caer en la trampa” de las supuestas provocaciones, pérdidas de tiempo, y argucias antideportivas del equipo valenciano.

Alguien que vence al Madrid tiene que estar utilizando, por fuerza, estrategias sucias y traicioneras. Porque ya lo dice el himno (el antiguo), que los blancos van “a triunfar en buena lid”, y por lo tanto merecen la victoria por justicia divina.

La trampa de la que habló Mourinho sería una anécdota insignificante si su equipo dejase de una vez por todas de mirar al tendido, de señalar a Turienzo Álvarez por no pitar una mano, por infligirles la ya tradicional expulsión de un elemento incontrolado y por no se sabe cuántas fechorías más.

Una cosa ha cambiado: la culpa del mal resultado ya no es solamente del árbitro. También lo es de sus jugadores, por ser unos pardillos (quizás tendrán que cambiar el himno y sustituir lo de “triunfar en buena lid” por “triunfar sea como sea”). El ventilador de las culpas sigue a pleno rendimiento.

¿Las decisiones tácticas de Mourinho no influyeron en el resultado? ¿Poner a Kaká de inicio, sacar a Cristiano en la media parte para castigar a Benzemá, mantener a Coentrao contra viento y marea, también son trampas antideportivas? ¿O son autotrampas del luso?

No se retiren, que empiezan los fuegos artificiales. Ayer en Valencia empezó “la nit del foc”. Observen qué impresionante combinación de color y ruido se produce cuando empiezan a estallar en cadena tantas vanidades juntas.

En twitter: @carlestorras

 

Mourinho instigó a sus hombres a entrar duro en la Supercopa

23 Agosto 2011 - 21:42 - Autor:

El entrenador del Real Madrid, José Mourinho, se pasó buena parte del partido de vuelta de la Supercopa frente al FCBarcelona lanzando consignas a sus jugadores desde el banquillo para que entraran con dureza a sus rivales. “Pégale” y “duro con ellos” fueron expresiones utilizadas muy a menudo por el entrenador portugués.

Según una persona que por motivos profesionales se encuentra muy cerca del banquillo visitante del Camp Nou, y que no es seguidor ni empleado del FCBarcelona, las órdenes de Mourinho a sus hombres no se prestaban a equívoco. No se trataba de las habituales expresiones de apoyo que se lanzan desde un banquillo. Eran consignas encaminadas claramente a elevar la dureza del juego y la intensidad de las entradas.

Hay que recordar que la dureza e incluso violencia con la que se emplearon durante la vuelta de la final de la Supercopa los jugadores del Real Madrid Pepe, Khedira, Marcelo y, en ocasiones, Xabi Alonso.

Esta información confirma que la alta frecuencia e intensidad de las faltas que realiza el Real Madrid forman parte de la estrategia de Mourinho para contrarestar el juego de posesión y toque rápido de balón del Barcelona. Y explica también la salida en tromba de los jugadores blancos, así como algunas entradas totalmente antideportivas, como la de Marcelo sobre Cesc, que originó la ya famosa tangana final.

Mourinho está particularmente activo desde la vuelta de vacaciones. Este martes ha tenido que emitir un comunicado para desmentir las informaciones sobre su presunta intención de abandonar el banquillo madridista, sobre un supuesto enfrentamiento con Florentino Pérez por haber pedido a Íker Casillas que hiciera las paces con Xavi y Puyol, y para pedir disculpas por el dedazo a Vilanova pero “solamente a los madridistas”.

La información sobre las consignas de Mourinho desde el banquillo coincide también con la publicación de un comunicado oficial del Real Madrid en el que pide a la RFEF que investigue las “provocaciones, insultos y vejaciones” que según el club blanco sufrieron sus representantes en el Camp Nou.

Después de unos tímidos intentos desde el Madrid de rebajar la tensión con el Barça, a través de Íker Casillas e incluso de algunas firmas periodísticas del entorno de Florentino Pérez, este martes las aguas han vuelto al cauce agitado y turbio que prefiere el mánager deportivo, José Mourinho.

En twitter: @carlestorras

¿Cuántas derrotas más necesita el Madrid para aprender a perder?

18 Agosto 2011 - 0:11 - Autor:

El Real Madrid ha desaprovechado las ocasiones que ha tenido -y ya son unas cuantas, gracias al Barça- de ejercitarse en el papel de justo perdedor. Todavía necesita progresar en la asignatura de deportividad. Todavía debe interiorizar que es un equipo terrícola más, que se cayó de la galaxia, que la victoria ya no le pertenece por decreto, y que cuando te enfrentas a un equipo mejor y pierdes no es una injusticia sino todo lo contrario.

Las patadas y puñetazos de Pepe y Khedira, la constante presión sobre el árbitro, la expulsión por agresión de Marcelo, el ataque de histeria de Ozil, la retirada prematura de los jugadores blancos sin hacer honores al supercampeón y el dedo en el ojo de Mourinho al segundo entrenador del Barça, Tito Vilanova, nos demostraron la calidad humana de este equipo.

El Barça no está solamente jugando al fútbol. Está realizando un exorcismo. Está extrayendo del cuerpo de los madridistas el espíritu de Santiago Bernabéu, que se resiste a ver cómo el Madrid imperial se transforma en el Madrid segundón. De momento no hay forma, el padre Carras-Guardiola sólo ha conseguido que el maligno le escupa puré de guisantes. Y de qué manera.

Es una lástima no poder comentar un partido desde el punto de vista deportivo, porque Mourinho y los suyos se empeñan en jugar más allá de lo que permite el reglamento. Exprimen las normas para extraer hasta la última gota de beneficio, y cuando no lo obtienen, pretenden romper el tablero de juego.

Mourinho en la rueda de prensa posterior al partido atribuyó la derrota a la ausencia de recogepelotas en el segundo tiempo. Excusa que se suma a la extensa y original lista que ha desplegado ya el portugués en sus últmas visitas al Camp Nou. En vez de aprovechar todas estas ocasiones que le ha brindado el Barça para ejercitar la humildad, Mourinho ha preferido recrearse en el papel de jefecillo sobreactuado de banda callejera.

Por cierto: ¿cómo se entiende que el portugués menosprecie a Tito Vilanova después de reclamar tantas veces respeto para su segundo entrenador? Nadie se atrevería a dudar de la profesionalidad de Aitor Palanka, con “p” de “Pito”.

En twitter: @carlestorras