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La Final con mayúsculas

19 Abril 2012 - 18:25 - Autor:

Las comparaciones serán odiosas, pero todo el mundo las hace. Y hay que reconocer que ante la trayectoria europea de los dos colosos del fútbol español la tentación es casi irresistible. ¿Cuál de los dos lo tiene más difícil en la vuelta de las semifinales? ¿A cuál de los dos le interesa más una final española?

En Madrid no se recibió ni bien ni mal el tropiezo del Barça en Stanford Bridge, por diversos motivos. El principal es porque la mayoría de seguidores madridistas prefieren no ver los partidos del Barcelona, por motivos que se me escapan. Muchos aducen que se aburren con un juego tan trenzado, tan elaborado, tan controlado. En fin. Hay quien dice que Mozart era un cursi. Otros admiten que tienen envidia sana -o de la otra- y prefieren salir a copear por alguno de los infectos -y maravillosos- tugurios de la capital. No sabría decir cuál de los dos grupos es mayoritario.

Pero los merengues que vieron el partido del Barça y son amantes de este deporte se percataron, como todos nosotros, de que hubo un solo equipo en labores creativas perforando una y otra vez el sistema defensivo de los ingleses pero malgastando las ocasiones en el último tramo, en la ejecución. Mala suerte, me han dicho sin excepción. Y no dudan de que a la vuelta el Barcelona sabrá poner las cosas en su sitio, aunque ellos preferirían medirse al Chelsea, al que ven más asequible.

Yo estoy convencido también de que el Madrid contrarrestará su gol en contra jugando en el Bernabéu. La presión podrá más que la escueta ventaja que puede esgrimir un Bayern que no destacó especialmente ni por su defensa ni por su ataque. Fue un equipo gris, como de industria alemana productiva pero previsible, con acaso algún destello de genio. Un par de ellos y muy efímeros, no se vayan a pensar. También es cierto que el Madrid no anduvo sembrado, pero lo que más me admira de este equipo es la capacidad que tiene de sacar petróleo de donde no hay. Ahora que Repsol se queda fuera de Argentina, que hablen con Mourinho: es capaz de encontrar oro negro en los Monegros. El gol del Madrid fue una buena muestra de ello: enorme error de Ronaldo solo ante el portero, pero los delanteros no sueltan la presa y en la misma jugada recupera CR7 el balón, lo centra raso y Ozil remata a placer. Gol feo -no solamente por su autor-, de rebote, a trompicones, pero que puede valer una final.

Así que cada uno con sus armas, espero por el bien del fútbol que se encuentren en Munich el 19 de mayo en una Final con mayúsculas. Se lo merecen ambos. Y allí me encantaría que resplandeciese el fútbol como lo entendemos en Can Barça. Pero antes habrá que negociar con la cruda realidad.

En twitter: @carlestorras

 

Ni un rayo de luz en la noche blanca

25 Septiembre 2011 - 9:59 - Autor:

A pesar de los guarismos de ayer -que más bien fueron “guarrismos” para el Rayo-, el Madrid rozó el desastre y, a estas alturas de la competición, camina ya por el alambre desafiando el precipicio a lo Harold Lloyd. Y me explico.

El Madrid consiguió convertir en remontada épica un partido en su casa -el otrora inviolable Alcázar de Toledo de las huestes nacional-merengonas- frente a un equipo recién ascendido. El Madrid rizó el rizo de su paupérrima propuesta futbolística ganándole al rayito a la contra, en acciones individuales basadas en la ¿transitoria? inspiración de Cristiano Ronaldo, Benzemá y el filigranas Varane.

Mourinho tuvo que replantear su dibujo táctico en el minuto 25, sentar a Lass Diarra y dar entrada al único constructor de juego con garantías de que dispone hoy en día el Real Madrid: Ozil.

Reacción de la Central Lechera: aplaudir la valentía del entrenador y celebrar los indiscutibles recursos anímico-técnico-tácticos mostrados por el turco-alemán sobre el terreno de juego.

Reacción de un servidor -llámenme pejigoso-: constatar la falta de alternativas tácticas del equipo cuando tiene que jugar a construir juego y no a la pura contra, donde sí se mueve como pez en el agua. Para jugar cómodamente, los de Mourinho necesitan un rival modesto y descarado, que no plantee el encuentro como si se tratase de la guerra de trincheras del 1914-19, sino que salga alegremente a jugarle de tú a tú cual Caperucita al lobo. Denle espacios al Madrid, que sabrá colonizarlos como la hiedra para acabar ahogándonos con sus aislados pero mortíferos latigazos atacantes.

Eso sí, a la vista de la prensa deportiva lechera, Mourinho ha dado carpetazo definitivo a la crisis. Aunque el enfermo siga tosiendo y con fiebre, se ha tomado una aspirina y ya sonríe. Démosle el alta y a correr, que no ha sido nada. Y quítense de ahí agoreros de inoportunas recaídas.

Parece mentira cómo los plumíferos a sueldo pasan de un día a otro del arañazo furtivo al lametón zalamero. No dejará de maravillarnos nunca su capacidad para jugar al desquite con el lector aquejado de desmemoria severa. Contemplar dicho espectáculo es uno de los motivos de mayor gozo al día siguiente de las victorias madridistas.

Mientras tanto, en Qatarunya parece que todo se encarrila, con un Guardiola que reparte apoyo logístico a Rosell para aprobar sus cuentas golfas (del Golfo Pérsico) y apoyo anímico a Laporta pese a sus devaneos golfos (no Pérsicos).

Mientras sigan jugando como hicieron los de Guardiola frente al Atleti, Rosell conseguirá que se lo aprueben todo: la “grada jove”, la prohibición de fumar, y hasta si le da la gana sustituir el chándal de los jugadores por chilabas, siempre y cuando no sean blancas.

En twitter: @carlestorras

La Central Lechera, contra el mundo

19 Agosto 2011 - 15:21 - Autor:

La historia contiene paradojas tan llamativas que parecen escritas por un guionista de humor. Hubo un tiempo pasado en el que Europa aplaudió al Madrid de Di Stefano, Gento y Rial, a pesar de la desconfianza que suscitaba el régimen franquista. Hoy, cuando por primera vez en su historia España lleva más de 30 años viviendo en democracia, el Madrid se encierra en la autarquía mourinhista, aislado y confrontado a toda la comunidad futbolística internacional.

Solamente hay que comparar lo que dice la Central Lechera con las opiniones vertidas en los principales diarios deportivos del viejo continente.

Dos de los principales puntales “lecheros” escribían hoy una crónica en un periódico madrileño en la que se dedicaban a justificar todas y cada una de las comprensibles acciones del banquillo madridista ante las injustificables provocaciones culés. Y cito, no es invención:

– La acción dactilo-ocular de Mourinho sobre Vilanova, recogida con espanto en toda la prensa mundial, fue en respuesta a una serie de provocaciones verbales lanzadas por Guardiola al banquillo merengue. Insultos tan graves y vejatorios, parece ser, como “sois una banda” (sic).

– Messi dedicó gestos a los jugadores blancos invitándoles a no hablar tanto, escupió a la banda cerca del jefe médico del Madrid (escupir, afición que por lo que parece practica en solitario el jugador argentino) y en el Bernabéu, recuerdan incluso, se atrevió a chutar el balón contra el respetable. Como todo el mundo sabe, y esto ya es observación propia, Messi es un Eric Cantona bronco y violento disfrazado con piel de cordero. Sólo hay que ver la expresión asesina de su mirada.

– Los jugadores del Madrid no se quedaron a ver la entrega del trofeo, como manda el fair play, porque no se lo permitieron los agentes de seguridad del Barça. Seguramente, y eso lo añado yo, tuvieron que retirarse muy a regañadientes al vestuario, porque lo que les pedía el cuerpo era felicitar efusivamente y rendir honores al justo vencedor.

– La entrada de Marcelo sobre Cesc no fue tan dura si se compara con una acción (posterior, pero esto no lo precisan) de Villa sobre Ozil. El asturiano, además, quiso ofender -no precisan con qué palabras- a la religión musulmana que profesa el jugador alemán de origen turco. Ahora resultará que el dedo en el ojo forma parte de la jihad o guerra santa del Islam contra el infiel.

Estos son los argumentos de la Central Lechera para justificar la desaforada reacción del entrenador blanco y su cada vez más alocada cohorte de pupilos enrabietados.

Baste con decirles a los “lecheros” que no hay palabra, gesto o actitud que justifique un acto violento. Porque justificar la violencia, como nos hartamos de decir los demócratas, es la antesala de la noche fascista. Y amparar a los violentos entraña graves peligros para la convivencia en tolerancia.

Por suerte, ante tales arcaísmos ideológicos, siempre nos quedan Europa y el mundo para beber unos tragos de refrescante neutralidad. The New York Times decía ayer que el Madrid de Mourinho ya es más conocido por sus indefendibles explosiones que por su juego imbatible; The Guardian señalaba las payasadas de Mou y La Gazzetta Dello Sport calificaba al portugués de oscuro y venenoso.

Hoy, más que nunca, la Central Lechera es la verdad absoluta frente al contubernio judeo-masónico internacional. Y los catalanes, malditos desafectos y desleales, siempre de acuerdo con los de fuera.

En twitter: @carlestorras