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El mal ganar de Mourinho

4 Mayo 2012 - 16:41 - Autor:

De la misma forma que un gobierno tiene cien días de margen de tolerancia para poder cargarse el Estado del bienestar sin apenas oposición, debería acotarse el tiempo de cortesía con el campeón de Liga para saber cuándo se le puede empezar a criticar. Aunque en vistas a la poca elegancia del coro mediático blanco, consideremos unilateralmente que estamos ya fuera de cuarentena.

No me refiero a casos extremos como el del tal Julián Ruiz, bloguero del Mundo, que se presenta a sí mismo como “el apunte más apasionado, visceral y provocador”. Que un periodista se presente como “provocador” es la forma más directa de eliminar cualquier atisbo de solidez de sus argumentos, puesto que ya sabemos de antemano que sólo buscan el impacto fácil. ¿Qué valor tiene entonces que diga que Guardiola es un “paleto nacionalista” que ha preferido “su provincianismo de barrio a la internacionalidad del Barcelona”, por tener tanto canterano?. ¿Se sienten ustedes provocados? Hasta el hooligan madridista Pedro J., su jefe, lo ha desautorizado. Calculen.

Cuando hablaba de poca elegancia me estaba refiriendo a José Mourinho, que no ha dejado pasar la ocasión de, haciendo honor a su condición de canalla de extrarradio, intentar hacer leña del árbol caído. “Unos iluminados piensan que solo existe un fútbol”, ha proclamado con satisfacción a un medio portugués.

A espíritu tan rudimentario habrá que explicarle que no existe un solo fútbol como tampoco existe una sola música. Y habrá que argumentarle que incluso es posible que hoy, en el mundo, se escuche más el “Si eu ti pego” que, por poner un caso, la Nocturna número dos en Mi bemol de Chopin. Pero no veo yo a Michel Teló proclamándolo en el twitter y certificando su supremacía eterna sobre el compositor polaco.

Lo que está bien claro es que ni los fastos ligueros han conseguido borrar del ánimo de Mourinho la profunda herida por saberse un simple artesano del fútbol enfrentado por caprichos del destino con un artista inmortal como Pep Guardiola. Mourinho ha tomado la bandera de la Liga, del séptimo trofeo de su cuenta personal -la única que le interesa- para gritar al mundo que Pep no es infalible, y que él es capaz de ganarlo. El de Setúbal, por una vez, por encima del genio idolatrado a nivel global.

Ahora el portugués vive sus horas de clímax máximo porque se cree la causa de la retirada de Pep. Pero lo que no se habrá parado a pensar es qué pasará si Tito consigue ganarle la temporada que viene. ¿Podrá soportarlo Mou? ¿Se dará cuenta entonces de que no competía contra un hombre, sino contra una forma de entender el fútbol? Porque de fútbol no sólo hay uno, pero el modelo Barça sí es único. Y mucho tendrá que trabajar todavía Mou para igualarlo y batirlo.

En twitter: @carlestorras

Somos y seremos de Guardiola

27 Abril 2012 - 10:48 - Autor:

Como siempre ocurre en este país cainita, cicatero, cortoplacista y mezquino (y ahora me estoy refiriendo tanto a España como a Catalunya) tendremos que esperar a ver su nombre escrito en un libro de historia para darnos cuenta todos de lo que ha aportado Pep Guardiola al mundo del fútbol. Para sus compañeros de profesión ya es una referencia. No habrá escuela de fútbol en el mundo, desde ahora y hasta que la crisis o los Mayas se nos lleven definitivamente por delante, que no dedique al menos un tema entero a estudiar lo que este hombre ha creado.

Pero la cosa va mucho más allá. El tsunami Pep abarca muchos otros ámbitos de la sociedad, se ha convertido dese hace tiempo en un fenómeno global, transversal y transgeneracional. Enamora tanto a las abuelas de Santpedor, vecinas de la señora Dolors -madre de Pep y de las pocas personas, imagino, felices en Catalunya con su marcha- como a los niños que pelotean en el barrio de la Boca, o a las cajeras del Prica de Algeciras.

Para decirlo de forma un poco rimbombante pero nada exagerada: lo mismo que han sido Miró y Dalí en el mundo de la pintura, Tàpies en la escultura, Gaudí en la arquitectura, Casals en el violoncelo, Pla en la literatura y Adrià en la cocina, Guardiola ha sido y seguirá siendo al fútbol. Ha cambiado lo que estaba antes y ha marcado para siempre lo que tenga que venir.

Su pericia como entrenador, su visión de futuro y su apuesta de modernidad han sido compatibles con un estilo sosegado, maduro y respetuoso, algo que parecía casi imposible en el mundo del fútbol. Desde que llegó Pep, parece que el resto de entrenadores -salvo uno- lo han tomado como faro -y así lo han explicitado en más de una ocasión- no únicamente de lo que hay que decir sino también de cómo hay que decirlo.

Solamente en una ocasión abrió la válvula de presión para soltar un chorro de vapor que quemó las pestañas a más de uno. Fue en la rueda de prensa en el Santiago Bernabéu antes del partido de ida de Champions League del año pasado, cuando calificó a Mou de “puto amo” de la sala de prensa -referencia descriptiva, más que ofensiva- y sacó a colación el término de Central Lechera, lo cual ayudó a proyectar hacia el mundo una foto en alta definición de cómo funciona el coro mediático madrileño. Desde este modesto blog, justamente, hemos trabajado para diseccionar, analizar, interpretar y en definitiva denunciar los excesos de la propaganda florentiniana.

Y todo ello, que no es poco, lo ha conseguido Pep manteniendo un pie en Catalunya y el otro en el mundo global, sin radicalismos, complejos extraños, ni elevadas pretensiones universalistas. El discurso de país ha fluido sin estridencias, sin esencialismos. Guardiola, como muchos otros catalanes, se siente capaz de conectar su origen con la vocación universal, compaginar la fidelidad a un pueblo con las ganas de prosperar, de conocer, y de evolucionar. Caminando o corriendo hacia el futuro, pero descalzo, para sentir la tierra bajo los pies.

No se le puede pedir nada más al genio de Santpedor. Hay que dejarle volar ahora. La última vez que salió del club, también un 27 de abril, día de la Marededéu de Montserrat, se fue para enriquecer su acervo personal con un único objetivo: revertirlo otra vez en favor del club que lleva en el corazón. Sé que ahora necesita pasar por el mismo proceso. Tengamos paciencia y esperemos. Volverá para darnos más gloria. Sempre amb tu, Pep.

En twitter: @carlestorras

Sigue siendo el Barça

24 Abril 2012 - 21:27 - Autor:

Acabo de presenciar con incredulidad la eliminación de mi equipo en semifinales de la Champions. De lo que tiene ganas uno en estos momentos es de servirse un whisky de malta doble, Glenrothes a ser posible. Pero mejor voy a aprovechar este luctuoso trance para, con la marcha fúnebre de Mahler de fondo, escribir unas cuantas cosas sobre el discurrir de la presente temporada.

1- El Barça no ha estado tan brillante en los tres últimos partidos (semifinales de Champions y Real Madrid) pero la temporada que ha realizado ha sido espectacular. Nada que decir a su compromiso, talento y calidad. Si no hemos llegado más lejos en Liga y Champions ha sido principalmente por el factor suerte en Europa (cuatro palos en los dos últimos partidos) y por la tremenda efectividad y seriedad defensiva del Real Madrid en Liga.

2- No pienso entrar en el menudeo de los errores del equipo en estos últimos 270 minutos de juego. Sería injusto atribuir la falta de resultados a estos fallos, cuando durante los últimos meses ha habido un montón de aciertos que habría que tomar igualmente en consideración. El balance es muy positivo.

3 – Independientemente del balance final que se pueda hacer de la temporada, a la espera de la final de la Copa del Rey, me siento orgulloso de ser barcelonista, porque comparto los valores de la institución y los principios deportivos que pregona Pep Guardiola con obras, no solamente con palabras. Es coherente hasta el final.

4- El hecho de vivir en Madrid y de convivir con la afición y sobre todo el entorno mediático del Real Madrid me lleva a hacer odiosas comparaciones. A diferencia del Barça, el Madrid es un equipo que vive por y para la victoria, y no entiende otra forma de participar en competiciones que ganándolas. Como he dicho en alguna ocasión, es yonqui de la victoria, y la derrota le provoca síndrome de abstinencia.

5- Esta temporada, el Madrid se ha quitado el mono de victoria, pero que nadie se engañe: un Barça con un pelín más de acierto delante de portería, solo un pelín más, hubiera dado al traste otra vez con las pretensiones blancas. Según mi opinión, el Barça es claramente superior al Madrid por perfeccionamiento táctico, por esfuerzo creativo y por plasticidad del juego. Quien quiera ver un cambio de ciclo está ciego (de los que no quieren ver) o tiene alucinaciones lisérgicas.

6- Que disfrute el Madrid de sus triunfos, ganados a golpe de talonario por un mercenario del fútbol llamado Mourinho y por un as de las finanzas llamado Florentino, que pilotan un club más enfocado a la venta de camisetas que a aportar brillo y esplendor a la historia del fútbol mundial. El Madrid de Mourinho vence, pero no convence. Ocupa un sitio en el palmarés oficial, pero no en el libro de oro del fútbol.

7- El ciclo de Pep todavía no ha terminado en Can Barça. Necesitamos que corrija el tiro desviado esta temporada para volver a dar en la diana el año que viene. Estamos solamente a un milímetro de seguir en la gloria. Pep, has d’acabar la feina!

En twitter: @carlestorras

Pensar, trabajar y volver a ganar

22 Abril 2012 - 17:03 - Autor:

Los días en los que has perdido un partido crucial y no estabas psicológicamente preparado para ello es cuando el fútbol te aporta más enseñanzas vitales. Como pasa en otros aspectos de nuestra existencia, no siempre las buenas intenciones son suficientes para conseguir un objetivo. Hace falta una combinación de factores que este sábado, evidentemente, no se dieron cita sobre el césped del Camp Nou.

Hoy estará Pep dándole vueltas a su planteamiento táctico, a las decisiones que tomó antes y durante el partido, y hará examen de conciencia de sus relaciones con determinados integrantes del vestuario, en particular Piqué y Cesc. El míster sabrá lo que pasó y por qué la alineación no fue la más “ortodoxa” ni, vistos los resultados, la más acertada. También imagino que Guardiola repasará los cambios que realizó, la disposición sobre el terreno de juego de Alves y de Messi, y también la reacción alocada y ansiosa del equipo después de empatar el encuentro, que permitió el contragolpe mortal de Cristiano. Un jugador que, aunque nos fastidie por su forma de ser, hay que reconocer que nos ha marcado dos goles que han valido dos campeonatos. Eso sí que es efectividad máxima.

Todos estos análisis son necesarios porque aunque el Barça quiso ser él mismo no lo fue de la misma forma de siempre. La fidelidad a uno mismo es importante, pero queda claro que si no se combina con decisiones pragmáticas en aspectos y momentos clave del juego no es siempre suficiente para ganar.

Dejemos que Pep tome sin ninguna presión añadida sus decisiones de cara al próximo y determinante encuentro de vuelta de semifinales de la Champions, porque ahí sí se verá si nos encontramos ante un cambio de orden en el fútbol español. Es mejor encarar las cosas tal y como vienen y no buscar eufemismos o adornos analgésicos. La vida, como el fútbol, está formada de etapas. Y las forma de detectar un fin de etapa en el fútbol es darse cuenta de que, haciendo lo mismo que hacías antes, dejas de obtener los mismos resultados. Sí, esta temporada el equipo ha jugado bien (sobre todo en la segunda vuelta) y hemos ganado importantes títulos. Pero sería engañarse no darse cuenta de que perder la Liga y la Champions, y obtener acaso el premio de consolación de la Copa del Rey, sería una clara señal de que esto se acaba.

Si fuera así, si el ciclo hubiese terminado o empezase a dar evidentes síntomas de agotamiento, no hay que atarse una roca a los pies y lanzarse al fondo del mar. Habrá que trabajar para, sin perder el rumbo, introducir los cambios pertinentes con el fin de que todo vuelva a ser lo que era. Como cuando Rijkaard agotó sus opciones y tuvo que entrar savia nueva para, sin modificar la filosofía básica de juego, remontar el vuelo con energías renovadas. Si hacemos las cosas bien, podemos vivir una nueva etapa de triunfos incluso mejor que la pasada, porque disponemos ya de una sólida base y tenemos claro cómo nos gusta jugar al fútbol, que no es poco. Solamente es necesario no autoengañarse y no perder nuestras señas de identidad. De sobreponernos a la adversidad y trabajar con sentido común y claridad de objetivos los catalanes sabemos bastante. Lo hemos demostrado en repetidas ocasiones a lo largo de la Historia. Hagamos, pues, lo que sabemos hacer y no nos dejemos arrastrar por el fatalismo y las discusiones bizantinas.

Del partido del sábado me quedo con el himno cantado a capela por 94 mil gargantas. Ese es el espíritu que necesitamos ahora. ¡Visca el Barça!

En twitter: @carlestorras

 

 

Los portugueses nos ganan a pesimistas

20 Marzo 2012 - 21:12 - Autor:

Es cierto, como dijo Pep en rueda de prensa ante la previsibilísima pregunta de si los ocho puntos de diferencia con el Madrid eran todavía insalvables, que los catalanes “somos pesimistas”. Si cuando vamos cuatro puntos por delante la mitad del barcelonismo está temiendo un vuelco ruinoso en el último minuto y la otra mitad está convencida de que eso ocurrirá, qué no deberíamos estar pensando cuando vamos ocho puntos por detrás y con todo el estamento arbitral y federativo apostado en la trinchera de enfrente.

Pero curiosamente, la realidad no es ésta. La afición culé, o gran parte de ella, todavía no da la Liga por perdida. Estamos en aquella dulce situación en la que hemos digerido que por lógica la debería ganar el Madrid, pero atesoramos la viva esperanza de un tenerifazo salvador en el último segundo. ¿Se lo imaginan ustedes? Como decía un ocurrente tuitero, eso es lo único que le falta ya al Barça de Guardiola: ganar una Liga después de una remontada épica. Y como diría Obama, que no es catalán y por tanto es optimista, “yes, we can!”, que es la versión anglosajona del “aquest any, sí”.

¿Qué ha ocurrido entonces con nuestro proverbial carácter cenizo? La persona que me acompañaba el día de la final de Wembley que el Barça ganó con autoridad frente al Manchester United me preguntaba, a la vista de mi estado de histeria paranoide a cinco minutos del final, que por qué estaba sufriendo si ganábamos ya por 3 a 1. Yo le contesté con total convicción: “porque si nos marcan un gol vamos a sufrir; ¡sufro por si empezamos a sufrir!”. Y de ahí, de ese sufrimiento existencial, hemos pasado a ver con optimismo una Liga que tenemos más cuesta arriba que el Tourmalet en un tándem con Falete. ¿Estará cambiando el carácter catalán?

Sí, puede ser que algo esté cambiando en nuestro sistema operativo. Ya estamos funcionando con la versión 2.0, que implementa ciertas mejoras en la ejecución de algunas subrutinas. Por ejemplo, en un debate en el programa Divendres de TV3, este lunes, sobre la conveniencia de un Estado catalán comentaron que hace unos meses se hubiera planteado en los términos independencia sí o no, y que ahora se discutía directamente del cómo y del cuándo del Estado propio. ¡Se acabó el victimismo! Los catalanes hemos recuperado el carácter del Timbaler del Bruc, que es la quintaesencia de la moral a prueba de bombas.

A nosotros, pues, nos viene de lejos el tener fe en la victoria, incluso en la adversidad más apabullante. Y el timbaler, por si les dice algo el dato, también nació en Santpedor. ¿Pero un portugués? Con todos los respetos, a un portugués le das un tambor y le dices que de un par de redobles, que el eco de las montañas se encargará de ahuyentar a las tropas invasoras, y lo único que retumbaría serían los pasos de su huída a la carrera. ¿Cómo vas a creer en la victoria en condiciones extremas después de escuchar un fado, que tiene el mismo efecto sobre el estado de ánimo que una tortilla de Lexatin?

Fíjense ustedes en la mirada de Mourinho estos días. Ese sutil brillo que se adivina en sus ojos no es por su maldad intrínseca. Es la saudade, el recuerdo melancólico de tiempos mejores -para él- en los que no tenía que medirse cada dos por tres con su bestia negra, con su principal causa de insomnio. Y también hay en sus ojos algo del dolor que todavía le causa aquél 5-0 que hizo levantar de su sillón a Rooney y a los aficionados al fútbol de todo el globo terráqueo. El portugués sí tiene motivos para el pesimismo, sobre todo si se queda en la Liga española y el timbaler de Santpedor sigue aporreando el tambor.

En twitter: @carlestorras

Alguien lo tenía que decir

6 Marzo 2012 - 23:07 - Autor:

En esto del fútbol impera una gran confusión, porque hay mensajes cruzados entre los que pretenden informar y los que juegan a desinformar. En medio, están los que buscan la verdad y los que prefieren la consigna de un color determinado. Hay tal batiburrillo de declaraciones, opiniones, medias verdades y mentiras como soles que de vez en cuando hace falta poner los puntos sobre las íes, para que no nos liemos ni nos dejemos liar.
1- El Barça tiene todo el derecho a criticar a los árbitros. Primero, porque se supone que este país, Estado, territorio, cacho de península o lo que sea ya no es una dictadura y aquí todos, incluso el Rey, estamos sujetos a crítica. Pero además, que durante tres años el equipo haya arrollado deportivamente a todo aquél que se ha interpuesto en su camino no ha convertido a los árbitros españoles en infalibles. Siguen siendo tan “humanos” como siempre y cuando se equivocan mucho y en el mismo sentido hay que decirlo bien alto y sin complejos.
2- Criticar a los árbitros no es ser victimista. Lo es cuando tu equipo juega rematadamente mal o cuando pretendes escurrir el bulto por errores propios. Este año, el Barça sigue siendo mejor que el Madrid, y así lo ha demostrado cada vez que se han encontrado. Y los árbitros son uno de los factores que explican el desajuste entre realidad y clasificación. Si les pica, que se rasquen. Las estadísticas de penaltis a favor y en contra, de tarjetas y de expulsiones, por ejemplo, cantan.
3- El Barça sí ha criticado a los árbitros. Cuando le pide a la Federación que aclare los criterios que se aplican para sancionar a unos sí y a otros no por sus críticas a los árbitros, el Barça está infiriendo que se hacen diferencias. Y es evidente que las hay, porque Mou en su interpretación de Tony Soprano en el aparcamiento del Camp Nou y Casillas poseído por el espíritu del mal se fueron de rositas, mientras que Piqué ha desatado la ira de los dioses negros.
4- Piqué dijo lo que dijo, no más. El chaval será un poco lenguaraz, pero reservemos nuestro espíritu de autocrítica para otra ocasión, porque esta vez lo que dice es que el árbitro estaba condicionado en su contra por haberle criticado una decisión. No me parece un desparrame, sino una realidad fácilmente comprobable a la luz de lo sucedido en el campo.
5- Sánchez Arminio no entendió bien lo que dijo Piqué, o no quiso entenderlo bien. Y él, que ya es mayorcito -y crecidito más de la cuenta en su perímetro, por cierto- sí que desbarra a lo grande. Las declaraciones de Piqué, en gravedad, no son ni comparables a las que hizo cualquier madridista de medio pelo la temporada pasada, acusando a Villar y su séquito endiablado de arrebatarle la Liga al eterno realísimo, ganador de todos los campeonatos por derecho natural, por la gracia de Dios y del Caudillo (aunque haya otro equipo que juegue setenta veces mejor).
6- La directiva de Sandro Rosell ha estado en su lugar. Por una vez, y sin que sirva de precedente, intentemos juzgar lo que han hecho sin tener en cuenta nuestras preferencias -laportistas sector cruyffista, sector independentista duro, ex-nuñistas rosellistas, anti-laportistas o desengañados en general-. Se responde al atropello con rapidez, elegancia y proporcionalidad. Ya vale de tragar sapos a cuento del fair play, que en este país solamente tienen en cuenta que seas tú más chulo que el de enfrente. Pues si quieren bronca, de vez en cuando hay que darla, para que no te tomen por melifluo, pacato y pusilánime.
7- Esperemos lo peor del Comité de Competición. La justicia deportiva es a la justicia lo que la música militar a la música. Y en último término, siempre podremos recurrir al Comité Español de Justicia Deportiva, que depende del ministro de Educación, el ultrasur José Ignacio Wert. Él nos salvará.
8- La Federación ha provocado esta situación: ha demostrado a todo el mundo que si un equipo se dedica durante toda una temporada a echarle porquería encima, a enrarecer el ambiente con falsas acusaciones de conspiraciones, y a lanzar infundios sobre presuntos casos de dopaje, obtendrá beneficios arbitrales al año siguiente. Que no se quejen si otros toman ejemplo. E insisto que al Barça no le hace falta, porque es el mejor equipo.
9- Al Real Madrid no le ha dado la gana que el Barça pueda ganar la Copa del Rey en su estadio. La barcelonitis corroe las putrefactas entrañas de Florentino, y si no lo quiere decir Pep ya lo digo yo: es una vergüenza que durante tantas décadas el Madrid haya gozado del privilegio de jugar la Copa del Generalísimo en su feudo y ahora, en democracia, nos prive de él por pura intransigencia pueblerina. Menudo señorío.
10- Es un honor para el barcelonismo jugar en el estadio Vicente Calderón, la auténtica catedral del fútbol del Madrid popular, abierto y cosmopolita. Ser culé en esta ciudad es un gusto, en gran parte, por compartir trinchera con los atléticos.

El futuro del huevo y el de la castaña

2 Marzo 2012 - 13:08 - Autor:

Mientras Pep Guardiola deshoja la margarita en privado, Mourinho filtra a su entorno su viaje relámpago a Londres. El primero ha procurado digerir la reflexión sobre su futuro inmediato dentro de la más estricta privacidad. El segundo no descarta ningún golpe de efecto mediático, y cuanta más bronca mejor, en pro de su interés personal. Pep ha sopesado íntimamente durante el último mes todas y cada una de sus opciones para la temporada que viene. Mou parece tener claro lo que quiere, y lleva semanas sometiendo a su directiva a todo tipo de presiones para conseguir su objetivo. No puede haber en este mundo dos maneras de ser más diferentes que las del catalán y el portugués, el huevo y la castaña.

Ayer adelanté en el programa Versió RAC1, de Toni Clapés, que Pep Guardiola está estos días muy cerca de anunciar que renueva como entrenador del FC.Barcelona. El de Santpedor ha cambiado de opinión, porque hace un mes le dijo a la directiva blaugrana que se quería ir. Con mucho atino, el representante de Rosell le pidió que se diera un tiempo, que madurase la decisión durante unas semanas. ¿Qué ha ocurrido en el ínterin? Dos factores importantes han cambiado: el principal, la mejora de salud de su hombre de confianza, Tito Vilanova. El segundo, el cambio de actitud del equipo y la reacción de sus hombres, que en bloque han implorado públicamente su continuidad.

En el lado de los contras, Guardiola ha valorado también algunos obstáculos a la opción continuista. La relación con Sandro Rosell no es desastrosa, pero es verdad que existen entre ambos ciertas áreas de desconfianza mutua que podrían actuar como auténticas bombas de relojería si no se desactivan. Y por otro lado, Pep siente cada vez más la hostilidad del poderoso grupo Godó. A título de ejemplo, la Vanguardia de hoy se pone ya a especular con el sustituto de Pep, cuando la noticia va a ser en breve su renovación.

El noi de Santpedor lo ha puesto todo en los dos platos de la balanza, ha sopesado los pros y los contras, y finalmente ha optado por la solución difícil: seguir batiéndose el cobre contra la desmotivación, la saciedad de títulos, las incipientes críticas, y demás “brotes marrones” en la hasta hoy verde pradera del barcelonismo. Y, como no, también le esperan en el otro lado de los Monegros Florentino y su corte de fieles mamporreros mediáticos.

Una guardia pretoriana que, hoy por hoy, debería estar más preocupada por meter en cintura a José “el triquiñuelas”, que ya está desplegando su catálogo de malas artes para aprovechar al máximo el crédito de puntos que tiene respecto al Barça. No sabemos exactamente cuál es el objetivo concreto que persigue el portugués, si es la típica mejora contractual o el fichaje estrella de turno que se le haya puesto entre ceja y ceja. Lo que está claro es que la visita relámpago a Londres y las filtraciones de su inminente marcha a sus altavoces (nunca mejor dicho), como el decibélico Siro López, forman parte de una estrategia parecida a la del año pasado. A Florentino todavía le duele el chantaje al que le sometió entonces Mourinho con un precontrato firmado con el Chelsea para forzar la destitución de Jorge Valdano.

Hasta Roncero estalló en Punto Pelota pidiendo a Mou que no se riera del seguidor madridista, y que si tenía que andar coqueteando con otros se largase para siempre. Lo mató porque era suyo. El despecho del macho ibérico en su expresión más descarnada.

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Derecho a la duda

21 Febrero 2012 - 13:53 - Autor:

Pep descoloca. ¿Cómo no va a descolocar un profesional del fútbol que habla correctamente cuatro idiomas (que yo le haya escuchado), que es aficionado a la poesía y que tiene inquietudes intelectuales que traspasan los límites de un campo de fútbol? ¿Cómo no tiene que despistar un paisano que vive por y para su trabajo, que contrae con su oficio un grado de compromiso comparable al de un evangelista con su parroquia? ¡Habrase visto entrenador de fútbol que confiere valor a su palabra, y que se mantiene firme en sus convicciones prescindiendo de los altibajos de marcadores y clasificaciones! En España en general y en el mundo del fútbol en particular Pep es una rareza, un caso aparte. Y como tal hay que analizar el trance en el que se halla y en el que, de rebote, nos hallamos todos: ¿se queda o se va?

En Madrid se ha dicho de todo sobre él. Que es un mentiroso, que no va de cara, que es mucho más visceral que lo que demuestra -como si contenerse fuese un defecto y desparramarse una virtud-, que es un déspota camuflado, un tirano con piel de cordero, un manipulador agazapado, por no hablar de un peligroso nacionalista radical y un desafecto a España. Esto en lo que se refiere a su forma de ser, de pensar y de trabajar, porque también se han hecho correr bulos sobre aspectos más íntimos de su vida privada. La ofensiva mediática que ha sufrido Guardiola ha sido implacable, sistemática y multidireccional. Ya se sabe que cruzarse en el camino de la brunete informativa de la capital tiene un precio.

Por suerte, Pep es un tipo jovial que aplica a la vida una filosofía muy personal mezcla de sabio y de “pagès”. Un poco a la manera de Josep Pla, es capaz de sonreír ante las preguntas con más mala fe, y de encarar a los animales de presa que lo acechan con un brillo burlón en la mirada. La socarronería desarma al adversario, y sitúa la confrontación en un plano distinto en el que no cabe el avasallamiento. Pep siempre tiene una respuesta atinada y elegante, que deja bien al Club, a sus jugadores (aunque no hayan estado del todo bien), al rival (aunque se haya llevado una buena soba), al siempre exigente y puntilloso seguidor, e incluso al presidente, con el cual no creo que vaya a irse estos días de calçotada. ¡Pero si lo más que le ha dicho a su máximo rival es que es el “puto amo”!

Me parece adivinar en todo ello la mano de la señora Dolors, que le habrá repetido un trillón de veces frases del tipo “tingues seny” y “fes-me quedar bé”, (“ten cabeza” y “hazme quedar bien”), las dos frases probablemente más pronunciadas por tantas y tantas madres catalanas. Estas consignas son las que calan en las personas, y acaban forjando personalidades. Por ello estoy convencido de que Pep no ha organizado un show para tenernos a todos en vilo y poder sacar partido de la situación de impasse. 

Pep se ha ganado a pulso el derecho a que le creamos, porque hasta el momento ha sido honesto en su trabajo y en sus declaraciones. Está dudando, y tiene todo el derecho a hacerlo. Si nos atenemos a lo que él ha venido diciendo en los últimos años, solamente hay un factor que pueda llevar al de Santpedor a hacer las maletas de motu propio: que detecte fatiga mental entre sus hombres o que sus técnicas de motivación hayan llegado a un punto de desgaste que las convierta en ineficaces. En definitiva, que Pep y sus hombres dejen de contagiarse mútuamente ilusión.

¿Ha llegado ese momento? Frente al Valencia, pareció que los hombres de Guardiola le quisieron demostrar que no. Aparecieron dos piezas fundamentales del motor creativo del equipo, Messi e Iniesta, que hacía semanas que estaban en babia. Hasta Piqué pareció centrarse un poquito. Entonces, ¿crisis pasajera? ¿Socavón invernal? Yo me temo que hay algo más, porque si no Pep no estaría sometiendo al club a este compás de espera.

Pero quedémonos con lo positivo: si todavía no ha dicho que se va, es que a este equipo Pep todavía le ve carburante en el depósito. Aferrémonos a la esperanza y dejémosle dudar, porque estoy seguro de que al final la decisión que tome será la mejor para el Barça. Incluso si es la de irse.

En twitter: @carlestorras

 

La derrota más dulce

12 Febrero 2012 - 21:05 - Autor:

Uno se siente perfectamente capaz de resistir el envite de las hordas vikingas por el nuevo tropiezo del equipo de Guardiola. No hay derrota más dulce que la de un equipo que tiene todo el derecho, después de una campaña de cuatro años de victorias ininterrumpidas, de bajar momentáneamente los brazos. Los seguidores azulgranas entendemos la situación, nos hacemos cargo de lo que está ocurriendo, y seremos tan capaces de aceptar una eventual derrota en la Liga como lo fuimos de celebrar por todo lo alto la cantidad de títulos que nos ha brindado este grupo de deportistas.

Escribí en el twitter al confirmarse la derrota del Barça en el Reyno de Navarra que hasta se agradece saber a estas alturas, en el mes de febrero, que este año no hay que hacerse ilusiones con la Liga. No pasa nada: si alguna ventaja tiene esto del fútbol es que las competiciones son variadas pero se suceden unas a otras como en un infinito día de la marmota. Si no ganamos la Liga este año, ya lo haremos el que viene.

La derrota frente al rocoso Osasuna fue una manera de aligerar la presión de tener que ganarlo todo. Los jugadores y los seguidores del Barça necesitamos detenernos en nuestra alocada carrera de éxitos, tomar una bocanada de aire en forma de ilusión y motivación, y seguir jugando sabiendo que no es necesario coleccionar todos los trofeos. Hay que conseguir otra vez que cada victoria sea una explosión, y paladear también la ausencia de triunfo, porque nos ayudará a valorar lo que tenga que venir.

El F.C.Barcelona ha pasado por largas travesías del desierto en las que ganar la Liga era prácticamente una quimera inalcanzable. Se sucedían los años y había que conformarse con una Copa del Rey o, en el mejor de los casos, alguna que otra Recopa de Europa ganada agónicamente a la Sampdoria o al Fortuna Dusseldorf. En los años setenta y ochenta el barcelonismo forjó una cierta ansiedad ante el triunfo, una frustración perenne que atenazaba al equipo en los momentos decisivos.

Qué lejos queda ya todo aquello. Cómo ha cambiado la forma de ver jugar al Barça, de acudir al estadio y, sobre todo, de encarar las decisivas finales. Hemos ganado en confianza, en amor propio y en capacidad de reacción ante la adversidad. Somos unos maestros en este concepto tan de moda entre los coach, la resiliencia. Aplicado al deporte sería la entereza en los momentos adversos gracias a la confianza en los recursos propios. Y en eso hemos hecho un máster.

Lo más importante no es esta Liga ni la que viene, es conservar este tesoro intangible que nos han dado Pep, sus hombres, y la estructura deportiva del Club. No hace falta pedir que conservemos la sangre fría, porque los barcelonistas ya sabemos cómo hay que actuar en estos momentos: si hay que dar un paso atrás, que sea solamente para tomar impulso. Tenemos un futuro jalonado de momentos felices, habrá que estar a la altura cuando nos toque celebrarlos.

Pero por encima de todas estas consideraciones, los que sentimos los colores de este gran club desde que tenemos uso de razón -o algo que se le parece- debemos mostrar ahora nuestro agradecimiento a los jugadores, que se merecen nuestro apoyo y comprensión sin fisuras. Los hemos acompañado en el triunfo y estaremos ahí también cuando se deje de ganar.

Ser barcelonista en campo contrario es un inmenso orgullo. Pase lo que pase.

En twitter: @carlestorras

El futuro gana por goleada

7 Diciembre 2011 - 10:06 - Autor:

Tomando todas las precauciones que sean oportunas, se puede decir después del partido Barcelona-Bate Borisov (4-0) que el futuro azulgrana gana por goleada. Ya dijo Guardiola que estos chavales, donde se ganarán su puesto en el primer equipo, será jugando en su liga, la Liga Adelante. Frente al Xerez, el Sabadell o el Nàstic, no frente al líder de la liga de Ucrania. Pero no es menos cierto que los jugadores del filial aprobaron con excelente una reválida complicada, puesto que una cosa es hacerlo bien entre los de siempre y otra muy distinta salir a la palestra de la Champions y rozar la excelencia.

Como apuntó Guardiola, para sus pupilos lo del Bate fue un premio, una recompensa a años de trabajo más árido. Un respiro antes de volver a la mina. Pero a los barcelonistas que creemos en el trabajo bien hecho, en cultivar lo de casa para proyectarlo al mundo, se nos cae la baba viendo asomar la cabecita al plantel. Es una inyección de moral tan grande que te permite vivir el día a día con otro ánimo. Te permitre transitar por la montaña rusa del presente con la confianza de que, al final, está la tierra firme.

Para conseguirlo, el único futuro es trabajo, trabajo y más trabajo. Pero qué gran ventaja es trabajar sabiendo lo que nos funciona y nos gusta, poseer un patrón virtuoso en el que basarse y desde el cual poder ir siempre a mejor, nunca a peor.

Esto sirve para los jugadores, y para los que mandan. Guardiola es pieza clave en este entramado, pero también la filosofía institucional. Desde el presidente hasta el último miembro de la Junta directiva deben remar en el mismo sentido. Y todos sabemos lo delicado que es el equilibrio institucional en can Barça. La necedad de echarlo todo por la borda, hoy en día, sería doble necedad.

Deulofeu, Rafinha, Sergi Roberto, Bartra, Montoya, Fontàs, o Dos Santos son los nombres que en unos años retumbarán en la megafonía del Camp Nou en los partidos de máxima competición, en los clásicos y, seguro, en las finales de la Champions que nos toque jugar. Pocas veces en la historia de nuestro club, y de ningún otro, se ha sabido con tanta certeza la alineación del futuro. Una alineación del futuro que ya está ganando por goleada en el presente.

¿No es mejor que las alegrías vengan del futuro que del pasado?

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