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Enhorabuena a todos menos a tres

3 Mayo 2012 - 9:21 - Autor:

Después de ver la integridad de Mourinho peligrar en el peor manteo de la historia del fútbol (con participación del imprevisible Sergio Ramos), ha llegado la hora de dar la enhorabuena a los vencedores de la Liga. Ya que hemos llegado hasta aquí sin quejarnos (demasiado) de los arbitrajes, vamos a ser considerados con el campeón. Es cierto que sólo le han señalado un penalti en contra en un año entero, y uno tiene el derecho de sospechar que pueda ser el pago por todo el lloriqueo arbitral de la temporada pasada.

Pero pelillos a la mar, que será por casualidad. Rindamos honores al campeón, hagamos el pasillo simbólico a un equipo que, sin grandes alardes tácticos, ha demostrado tener un envidiable punch y, sobre todo, el instinto asesino de los ganadores. Doy la enhorabuena a mis amigos merengues, que son unos señores en la derrota y en la victoria, a los aficionados sensatos, a los directivos honestos (de haberlos), a los periodistas madridistas que procuran tener una mínima objetividad (alguno conozco), y a los integrantes del equipo. ¿A todos? No. En el caso de Pepe, por ejemplo, más que palmaditas en la espalda lo que necesitaría son trabajos sociales para compensar los destrozos causados en tibias y peronés ajenos. Y a Cristiano Ronaldo le vendrían fenomenal unas cuantas sesiones de psicólogo para aprender a gestionar mejor sus emociones. No he visto a nadie celebrar un triunfo con tanta profusión de cortes de manga, gestos agresivos y braceos de indignación.

Al que me permitirán ustedes que tampoco le dé ninguna enhorabuena es al señor del pelo gris, que lo primero que hizo al saberse campeón, mirando directamente a la cámara de la Sexta, fue señalar con sus dedos el número siete, que no son los puntos de ventaja sobre el Barça, sino los títulos de competiciones nacionales que ha ganado en sus distintos clubes. Esta proclama de mercenario es un insulto no solamente a la afición madridista, sino a todos los aficionados de cualquier equipo que sienten sinceramente la pasión por unos colores. Este señor, que dijo desde el balcón del Palau de la Generalitat que llevaba al Barça “para siempre en el corazón”, solamente es capaz de sentir aquello que le afecta en primera persona, y no empatiza con nadie que no se le aparezca en el espejo cuando se mira en él.

Lo dijo el lunes Alfredo Relaño en su columna en As: “Amigo Mourinho, esperábamos más”. El director del diario madridista apuntaba: “No me parece un logro extraordinario que el Madrid gane hoy una Copa, mañana una Liga y en dos años juegue semifinales de Champions. Eso vale para un Madrid de entreguerras”. Como verán, no soy el único que le niega la enhorabuena a Mourinho. Por algo será.

En twitter: @carlestorras

 

Un negro entre blancos

9 Abril 2012 - 12:11 - Autor:

En el modesto bar O Miño de Madrid presiden la estancia una bandera de Galicia cuyo fondo blanco ya es color crema y fotos históricas del Celta de Vigo cuyo azul celeste de la camiseta ya es también crema. La parroquia es mayoritariamente merengue y muy variopinta: un sudamericano silencioso enfundado -literalmente, porque le queda muy pequeña- en una camiseta del Real Madrid, el dueño de la tienda de ultramarinos de la esquina, un matrimonio de jubilados, y un grupo de amigos de mediana edad que exteriorizan con abundancia de “ays” y de “uys” su desespero por las ocasiones falladas.

Cuando entra en el bar Serguei, negro cubano y conocido vecino del barrio, se produce un denso silencio, hasta que uno de los clientes le espeta: “¡mucho culé hay por aquí!”. Serguei es del Barça, porque puestos a no pasar desapercibido mejor dar la nota por partida doble. Y su presencia ya es motivo de inquietud para los merengues del bar: manifiestamente, no les trae buena suerte. Nos ofrecen con falsa cortesía ir al salón, que está vacío, para ver el partido por la otra tele: “allí estaréis más tranquilos”, sugieren. Pero Serguei sabe que lo que quieren es perderle de vista, que su presencia les incomoda porque es un doloroso recordatorio de su menguante ventaja en la cabeza de la clasificación. Serguei responde con convicción: “no, aquí estamos bien”, y añade en voz baja, sonriente: “en el salón no os podré ver bien las caras”.

A pesar de la estrecha vigilancia de Serguei, la clientela del O’Miño empieza jaleando al equipo blanco en su habitual asedio inicial de diez minutos. Pero muy pronto el Valencia consigue adormecer el partido e incluso fuerza alguna ocasión de gol, recibida en el bar con silencio consternado y manos a la cabeza. Los del grupo de mediana edad, que habían empezado muy animosos con gritos de “¡Hala Madrid!” van perdiendo decibelios y fuelle en idéntica proporción. Cuando salen a fumar lo hacen con la mosca detrás de la oreja porque, desde la calle, estiran el cuello para no perderse ni un segundo del partido. Hay algo que no marcha. A medida que pasan los minutos, los clientes van lanzando miradas furtivas a Serguei, que cada vez está más radiante. Pienso que suerte tiene de ser un tío simpático, que cae bien a todos, porque si no ya habrían ejecutado hace rato lo de “reservado el derecho de admisión”.

En la segunda parte del partido crece la tensión sobre el césped del Bernabéu y sobre el terrazo del bar O’Miño. La animación festiva deja paulatinamente paso a los tics nerviosos de pierna, a los comentarios a media voz, a los insultos al árbitro, a las demostraciones de disgusto y disconformidad con el juego desplegado por el equipo rival, primero, y por el propio, después. Algún jugador blanco recibe matizadas críticas del respetable. No así Pepe, que motiva una ovación entre la clientela del O’Miño por la enrabietada patada a su compañero Arbeloa al confundirlo con un valencianista: “¡Pepe es único!”, dice uno del bar. Por suerte, pienso yo, porque unos cuantos como él dejan a los antisistema de Barcelona a la altura de alumnos de preescolar.

La desconcertante reacción de Pepe merece comentario aparte. Desconozco si en el Real Madrid trabaja algún psicólogo, pero si no deberían ficharlo de inmediato. Cualquier observador neutral es capaz de detectar la deriva esquizoide del portugués, que en esta ocasión se revuelve contra un compañero de equipo que se acercó para levantarle al detectar que estaba haciendo teatro. Pero no una comedia ligera, sino una auténtica tragedia griega al estilo Nuria Espert. El episodio no mereció ni comentario de Karanka en la rueda de prensa posterior ni, peor aún, pregunta de ningún periodista. De los mismos periodistas que señalaron enfurecidos en su día a Alves y a Busquets por ser amantes, supuestamente, de la interpretación dramática. Una incongruencia más de mis amables compañeros de la capital.

En el lado positivo, hay que decir que la entrega de los futbolistas del Madrid fue irreprochable. Ello me hizo pensar para mis adentros que nunca como en este partido ha quedado tan claro que el alto nivel de los futbolistas no consigue siempre enmascarar la falta de recursos tácticos del entrenador y lo previsible de su sistema de juego. El ahogo del centro del campo merengue partió al equipo, y el luso no fue capaz una vez más de reaccionar ante este problema. Lo del Valencia fue un curso acelerado de cómo hay que desactivar al equipo de Mourinho, y probablemente el Bayern de Munich haya tomado buena nota de ello.

A medida que se acerca el final del partido, las caras se estiran. El señor jubilado ha dicho tres veces “hoy lo veo negro”, y el dueño de la tienda de ultramarinos se ha cansado de proferir su poco efectivo “¡vamos, vamos!” y sentencia ahora: “hoy es imposible, con tanto palo, tanto fallo y tanto árbitro”. Un manto de pesimismo se cierne sobre la parroquia blanca, que acata como una sentencia inapelable el pitido final. Cuando Serguei aplaude, el camarero, desde el fondo del local, le suelta: “alégrate y da las gracias, porque esta Liga os la están regalando”. Más tarde el camarero, a su manera, le pide disculpas y queda todo arreglado para que, el próximo día, Serguei pueda acudir al O’Miño a apoyar al Atlético con su efecto gafe al Real Madrid.

En twitter: @carlestorras

Desencriptando a Pep

23 Marzo 2012 - 17:22 - Autor:

Ya que Guardiola habla en clave, nunca dice exactamente lo que quiere decir, mea colonia, lleva la procesión por dentro y no sé cuantos crímenes de lesa humanidad más, voy a facilitarles a mis compañeros de profesión de Madrid la ardua tarea de desencriptarlo, para que no tengan ni que tomarse la molestia de verse la rueda de prensa. De esta forma, podremos seguir leyendo en los diarios de la capital interpretaciones correctas de lo que el entranador blaugrana manifiestamente ha querido decir y no ha dicho.

Guardiola ha admitido en voz alta que no vio el partido Villarreal-Real Madrid. No tuvo bastante con no verlo, que además ha tenido que contarlo. La afirmación no puede haberla hecho de forma gratuita o aleatoria. Es cierto que era en respuesta a la pregunta de si había visto el partido, pero aún así la respuesta tiene enjundia. Porque se podía haber limitado a decir que no, y listos. Pero no. Ha tenido que recrearse en la respuesta, hurgar en la herida, remover la hez, reabrir la llaga pustulenta. Su afirmación puede y debe interpretarse como un feo a toda la afición blanca, que no se merece ese escarnio público. Para que luego vaya diciendo, de forma torticera y engañosa, que no quiere hablar del rival. ¡Ja! Pues que empiece por no decir que no ve sus partidos.

Pep prefirió una película antes que ver jugar al líder de la Liga. Pero no una peli de un canal de televisión cualquiera, sino de la 2, que (todavía) es pública. Está claro que estamos ante una declaración de principios social-demócratas, una muestra de apoyo a lo público en pleno auge del neoliberalismo. La peli, según han comprobado los sagaces tuiteros, era “Azul oscuro casi negro”, es decir, cine español. Cosa extraña siendo Pep un nacionalista catalán. La explicación es sencilla: el protagonista es Quim Gutiérrez, un actor de Barcelona. Acabáramos. Como siempre, el lobby catalán prestándose apoyo mutuo de forma subrepticia. El título de la película también nos ofrece mensajes subliminales: azul oscuro casi negro es el color del cielo después de la puesta de sol, y anuncia la inminencia de la noche. La oscuridad en la que Pep dejará al Barça cuando se vaya. Podría ser pues una amenaza a la directiva de Rosell: si no me dáis lo que pido me voy y os dejo a oscuras. Alta tensión, pues, entre directiva y entrenador.

Pero el mensaje en clave más inquietante de todos es que le gustan los caracoles. Mis amables seguidores en twitter, que rápidamente han detectado que en la afirmación había gato encerrado, han apuntado la posibilidad de un fichaje del Lleida, de una referencia simbólica a Mou, “por baboso y llorón”, o incluso a algún affaire sentimental por el tema de los cuernos. Pero no, tiene que ser algo más sencillo. Después de mucho pensar he dado con ello: el caracol lleva la casa a cuestas, no tiene hogar fijo, no es sedentario. Guardiola nos está anunciando claramente que no descarta irse al extranjero cuando deje el Barça. Y amenaza con tomarse más tiempo antes de decidirse, porque el caracol no es precisamente una gacela. Como siempre, Pep anteponiendo el interés personal al de la institución.

Los periodistas catalanes encubren y protegen constantemente a Guardiola empeñándose en hacer una lectura lineal de sus declaraciones. Por suerte en Madrid tenemos más experiencia con las personalidades complejas, y no nos dejamos engañar tan fácilmente. Por eso disfrutamos de ese elenco de grandes profesionales de la pluma, el micrófono y la cámara que, día tras día, reinterpretan para nosotros la engañosa realidad.

Sin ir más lejos, la Sexta nos relató con toda precisión cómo en el partido del Real Madrid frente al Villarreal el árbitro se inventó una falta en tiempo de descuento para posibilitar el empate, y luego aplicó las consignas de Villar de expulsar a cuantos jugadores blancos se interpusieran en su camino aunque fuera para demostrarle apoyo incondicional, como Ozil con su solidario aplauso.

Solamente queda por aclarar ahora el motivo de la sanción de dos partidos a Pepe simplemente por haber dicho “vaya atasco, fija otra ruta” al árbitro. Seguro que en Punto Pelota darán con la clave del asunto.

Gracias, Central Lechera, por desentrañar la auténtica verdad que se oculta en una realidad tan caótica.

En twitter: @carlestorras

Pepe, el primer troglodita que pisó césped

18 Enero 2012 - 23:30 - Autor:

Lástima que el juez Baltasar Garzón, azote de malhechores y forajidos, está ahora fuera de combate dando explicaciones al Tribunal Supremo, porque sería el único capaz de parar a ese ser que es un compendio de todo lo que no debe de ser un deportista: el homínido Pepe. Pisar alevosamente la mano del mejor jugador del mundo es una de esas acciones que pasan a la posteridad en la galería de los horrores, junto con el dedazo de Mou o el patadón sin balón del propio gorila Pepe a la espalda de un compañero tumbado en el suelo. Enhorabuena al mandril Pepe, ya ha protagonizado dos estampas de la crónica negra del fútbol.
Cuando Guardiola dijo aquello de que había que tener cuidado con las palabras y los gestos -y los dedos- de los entrenadores, porque “acabaremos haciéndonos daño” se refería justamente a acciones como la del orangután Pepe. Esa es la senda que siguen los jugadores madridistas, corriendo en la dirección que les señala el dedo de Mou, como proclamaba la famosa pancartita del Bernabéu.
Los últimos minutos del partido fueron la demostración más palmaria de la impotencia y la rabia en su peor presentación, cuando se combinan con la violencia y la brutalidad. Las patadas a Messi, Alexis y Sergio Busquets por parte del Neanderthal Pepe, de Xabi Alonso y de Sergio Ramos fueron como el asalto de una banda callejera en el peor barrio del extrarradio. Y la plasmación en hechos de la teoría mourinhista del fútbol: repliégate, busca contras, y si te atacan defiéndete a hostias. No sé la historia del fútbol qué lugar deparará al portugués. La historia del crimen seguramente sí le hará justicia reservándole un lugar privilegiado.
Al final del encuentro, en la entrevista que le hizo Canal Plus, Emilio Butragueño intentó ser caballeroso reconociendo y alabando el gran juego azulgrana. Pero al final le preguntaron por el pisotón del australopitecus Pepe y echó su esfuerzo de magnanimidad por los suelos disculpándole: “hay que entender la presión y la pasión con la que viven los jugadores en el campo”. Pues no, Emilio, no. Los crímenes pasionales los castiga la justicia con la cárcel.
Que alguien ponga cordura en todo esto porque está claro que en el club de la Castellana todo el mundo ha perdido la brújula y caminan peligrosamente hacia la oscuridad del pleistoceno.
Solamente me queda ya pedir disculpas a orangutanes, mandriles y gorilas por haberlos puesto a la misma altura de un infraser.

En twitter: @carlestorras

Tangana patriótica versus tangana cantonalista

21 Septiembre 2011 - 11:13 - Autor:

El chico hace tiempo que entró en confusión mental severa y habrá que hacerle un pequeño croquis para resituarle.

Por suerte las irreverentes críticas de todo un entrenador del Real Madrid a la épica selección española se vieron por televisión, porque de lo contrario todos hubiéramos dudado de su existencia. Hasta nos provocó un leve atisbo de ternura observar cómo Mourinho, máximo dirigente deportivo del club más españolísimo de todos, penetraba de forma tan despreocupada y alegre en tan frondoso y espinoso zarzal.

¿Cómo se atrevió el muy incauto ni tan siquiera a mentar la escuadra nacional más laureada e incuestionable de la historia de España? ¿Acaso es él español para permitirse tanto atrevimiento? Eso es como si uno critica su ciudad o si la critica alguien que viene de fuera No es lo mismo.

Coincidiremos en que no hay desde la última hazaña bélica española, protagonizada por Federico Trillo y José María Aznar en Perejil, acontecimiento internacional más heroico que los triunfos de la selección de Aragonés y Del Bosque. ¿Y tendrá que venir ahora un portugués, en plena capital del ex Imperio, a ponerle peros al legendario equipo que lleva la camiseta roja como emblema?

Tamaña afrenta no puede ser defendida con argumento alguno. Pero el portugués, ajeno al respeto debido al combinado nacional, se atrevió incluso a justificar su ofensa. Dijo que a la selección se le permite lo que al Madrid no: provocar tanganas. Pero, ¿cómo osa siquiera sugerir que su equipo, que por muy capitalino que sea no representa a la postre más que la expresión de la parte, pueda obtener los derechos que corresponden a quien encarna la sagrada unión de todos los españoles? ¿No tuvo que intervenir el general Pavía para poner fin a los experimentos cantonalistas de la Primera República? ¿Por qué insiste el portugués en tan innoble e insolidaria vía?

Los jugadores de la selección nacional pueden provocar todas las tanganas que consideren necesarias. Faltaría más. Como si quieren organizar misas negras o reuniones de tuperware. Serán por el bien común de todos los españoles.

Lo de Mourinho no hace más que confirmar la rareza de los portugueses, que pudiendo ser españoles decidieron no serlo. ¡Habrase visto gente tan irreflexiva!

El propio virus cantonalista ha penetrado e infectado ya al propio equipo. Los jugadores blancos, después de su primera derrota en Liga (no ha hecho falta esperar a la segunda) han penetrado ya en un reino de taifas en el que se observan, como mínimo, cuatro grupos.

Vamos por orden de los más a los menos numerosos. El más poblado es el de los portugueses y turco-alemanes. Parece una alianza de las de la primera guerra mundial, pero no. Son los jugadores que prestan su apoyo decidido aunque silente a Mourinho, y constituyen de hecho el grueso de sus alineaciones. Muchos de ellos han llegado al Real Madrid de la mano del luso y difícilmente romperán este vínculo económico-afectivo.

En el segundo grupo está la guardia de korps del portugués: Pepe y Khedira. Dos hombres que destacan por ser más mourinhistas que Mourinho. Saltan al terreno de juego como dos perros de presa lanzando espumarajos, sobreexcitados por la presencia del dueño, que los espolea constantemente a la lucha. Cuando aparecen con una tibia de delantero entre sus fauces, el portugués les acaricia satisfecho la cabeza y ellos, como está mandado en la ley perruna, babean y menean el rabo.

En el tercer grupo están los potenciales desafectos que todavía no se atreven a levantar la voz. Ahí están Xabi Alonso, Sergio Ramos y Arbeloa, dudando entre seguir al rebaño sanguinario o entablar un doloroso motín contra el entrenador. En este grupo estaría curiosamente también Cristiano Ronaldo, el único jugador que osó criticar el juego del equipo en público, después de la eliminatoria de Champions, y que cada vez que le preguntan si ficharía por el Barça, no lo descarta. Es guapo, rico, gran jugador, y muy iluso.

Y en el cuarto grupo no hay grupo. Sólo está Iker Casillas, el llanero solitario. Ignorado por sus compañeros, alejado del entrenador, es quien mejor relación mantiene dentro del vestuario con el presidente Florentino Pérez. El empollón de la clase, enchufado de la maestra, con pinta de buen niño pero que es odiado por sus compañeros. Eso sí, que le quiten lo bailao cuando llega a casa y le dedica una sonrisita a la prensa.

Y por si fuera poco desalentador el panorama, el entorno mediático también se cantonaliza. Eduardo Inda, ex director de Marca, criticaba duramente el lunes en Futboleros a Mourinho; el diario As titula hoy que el luso con la selección “crea otro incendio”, y Relaño califica al portugués de “friki”.

“Senyor pirotècnic, l’espectacle pot començar”. Sigamos disfrutando del castillo de fuegos, que progresa con gran estruendo y colorido. Oooooooh.

Mourinho instigó a sus hombres a entrar duro en la Supercopa

23 Agosto 2011 - 21:42 - Autor:

El entrenador del Real Madrid, José Mourinho, se pasó buena parte del partido de vuelta de la Supercopa frente al FCBarcelona lanzando consignas a sus jugadores desde el banquillo para que entraran con dureza a sus rivales. “Pégale” y “duro con ellos” fueron expresiones utilizadas muy a menudo por el entrenador portugués.

Según una persona que por motivos profesionales se encuentra muy cerca del banquillo visitante del Camp Nou, y que no es seguidor ni empleado del FCBarcelona, las órdenes de Mourinho a sus hombres no se prestaban a equívoco. No se trataba de las habituales expresiones de apoyo que se lanzan desde un banquillo. Eran consignas encaminadas claramente a elevar la dureza del juego y la intensidad de las entradas.

Hay que recordar que la dureza e incluso violencia con la que se emplearon durante la vuelta de la final de la Supercopa los jugadores del Real Madrid Pepe, Khedira, Marcelo y, en ocasiones, Xabi Alonso.

Esta información confirma que la alta frecuencia e intensidad de las faltas que realiza el Real Madrid forman parte de la estrategia de Mourinho para contrarestar el juego de posesión y toque rápido de balón del Barcelona. Y explica también la salida en tromba de los jugadores blancos, así como algunas entradas totalmente antideportivas, como la de Marcelo sobre Cesc, que originó la ya famosa tangana final.

Mourinho está particularmente activo desde la vuelta de vacaciones. Este martes ha tenido que emitir un comunicado para desmentir las informaciones sobre su presunta intención de abandonar el banquillo madridista, sobre un supuesto enfrentamiento con Florentino Pérez por haber pedido a Íker Casillas que hiciera las paces con Xavi y Puyol, y para pedir disculpas por el dedazo a Vilanova pero “solamente a los madridistas”.

La información sobre las consignas de Mourinho desde el banquillo coincide también con la publicación de un comunicado oficial del Real Madrid en el que pide a la RFEF que investigue las “provocaciones, insultos y vejaciones” que según el club blanco sufrieron sus representantes en el Camp Nou.

Después de unos tímidos intentos desde el Madrid de rebajar la tensión con el Barça, a través de Íker Casillas e incluso de algunas firmas periodísticas del entorno de Florentino Pérez, este martes las aguas han vuelto al cauce agitado y turbio que prefiere el mánager deportivo, José Mourinho.

En twitter: @carlestorras

¿Cuántas derrotas más necesita el Madrid para aprender a perder?

18 Agosto 2011 - 0:11 - Autor:

El Real Madrid ha desaprovechado las ocasiones que ha tenido -y ya son unas cuantas, gracias al Barça- de ejercitarse en el papel de justo perdedor. Todavía necesita progresar en la asignatura de deportividad. Todavía debe interiorizar que es un equipo terrícola más, que se cayó de la galaxia, que la victoria ya no le pertenece por decreto, y que cuando te enfrentas a un equipo mejor y pierdes no es una injusticia sino todo lo contrario.

Las patadas y puñetazos de Pepe y Khedira, la constante presión sobre el árbitro, la expulsión por agresión de Marcelo, el ataque de histeria de Ozil, la retirada prematura de los jugadores blancos sin hacer honores al supercampeón y el dedo en el ojo de Mourinho al segundo entrenador del Barça, Tito Vilanova, nos demostraron la calidad humana de este equipo.

El Barça no está solamente jugando al fútbol. Está realizando un exorcismo. Está extrayendo del cuerpo de los madridistas el espíritu de Santiago Bernabéu, que se resiste a ver cómo el Madrid imperial se transforma en el Madrid segundón. De momento no hay forma, el padre Carras-Guardiola sólo ha conseguido que el maligno le escupa puré de guisantes. Y de qué manera.

Es una lástima no poder comentar un partido desde el punto de vista deportivo, porque Mourinho y los suyos se empeñan en jugar más allá de lo que permite el reglamento. Exprimen las normas para extraer hasta la última gota de beneficio, y cuando no lo obtienen, pretenden romper el tablero de juego.

Mourinho en la rueda de prensa posterior al partido atribuyó la derrota a la ausencia de recogepelotas en el segundo tiempo. Excusa que se suma a la extensa y original lista que ha desplegado ya el portugués en sus últmas visitas al Camp Nou. En vez de aprovechar todas estas ocasiones que le ha brindado el Barça para ejercitar la humildad, Mourinho ha preferido recrearse en el papel de jefecillo sobreactuado de banda callejera.

Por cierto: ¿cómo se entiende que el portugués menosprecie a Tito Vilanova después de reclamar tantas veces respeto para su segundo entrenador? Nadie se atrevería a dudar de la profesionalidad de Aitor Palanka, con “p” de “Pito”.

En twitter: @carlestorras

Sin entradas duras no hay teatro posible

29 Abril 2011 - 12:12 - Autor:

La reacción institucional del Real Madrid vuelve a ser de pasamontañas y subida al monte, y conecta directamente con su hinchada más ultra. La denuncia ante la UEFA a los futbolistas del F.C. Barcelona por fingir significa que los mandatarios blancos ponen en pie de igualdad la presunta sobreactuación y el juego violento. Dicho de otra manera, se defienden de la acusación de jugar duro señalando al rival por exagerar el daño recibido. ¿No es esto ver la paja en ojo ajeno e ignorar la viga en el propio? Cuando no te han entrado de forma violenta es muy difícil fingir que te duele…

La denuncia del Real Madrid ante la alta instancia deportiva es poco ética y, además, incoherente con lo que expuso el técnico al terminar el partido. Si el club blanco tiene la convicción de que el Barça ejerce alguna misteriosa influencia sobre los árbitros para que piten a su favor, debería entonces denunciar este gravísimo extremo, y dejarse de minucias, como que Alves o Pedro se ejercitan en el método Stanislavsky.

Que el club de Concha Espina vaya a por todas. Que contrate a detectives,  se vuelque en la investigación, mueva cielo y terra, y aporte todas las pruebas ante la justicia. O al menos que sea consecuente con sus palabras, denuncie los supuestos hechos, y luego se atienda a las consecuencias. Si se demuestra que el Barça ha sobornado a los árbitros a los que Mourinho acusa de perjudicarle, estoy convencido de que los propios culés, con Guardiola al frente, saldremos en procesión penitente portando la copa de la Champions del 2009 para devolverla a su justo dueño, que Florentino ya nos dirá quien es.

No obstante, observen este video y juzguen si está todo el mundo libre del pecado de beneficiarse ocasionalmente de la condición humana, y por tanto imperfecta, de los árbitros.

Haría bien por tanto la institución madridista en cortar por lo sano con su discurso victimista, plañidero y patético. Toda Europa, incluído Cristiano Ronaldo, vio con claridad que la causa de su derrota del miércoles no fue la expulsión de Pepe, sino el planteamiento tacaño, ultraconservador y violento de Mourinho. Esta estrategia, frente al Barça, acabará nueve de cada diez veces con un resultado similar al registrado el miércoles. Siempre y cuando el árbitro no esté a por uvas, como en la final de Copa.

Por cierto, gracias a un seguidor en Twitter hemos conocido el interesante trabajo de un editor que ha analizado a fondo el video de la entrada de Pepe emitido en Punto Pelota, programa televisivo de gran calidad y rigor periodístico, en el que se apreciaba que el defensa brasileño, supuestamente, no tocaba a Alves. Juzguen Uds. mismos.

Hablando de dotes escénicas, el espectáculo circense que están ofreciendo el Madrid como institución y el técnico portugués es de órdago. Wenger y Ancelotti ya han rechazado la teoría de la conspiración lanzada por Mourinho, y la prensa internacional solamente ve lo que se vio sobre el césped: un equipo sólido que juega al ataque y un conjunto de individualidades replegadas en defensa que renuncian a su talento deportivo para centrarse solamente en atajar de forma violenta el juego del rival. Cristiano, Ozil, Di María, Xabi Alonso y otros hombres de creación del Madrid seguro que están más de acuerdo con lo que dice el mundo entero que con lo que defienden en plan numantino Mou, Florentino y la hinchada merengue más ultra .

En vez de llorar por los pasillos de los organismos europeos, las cabezas pensantes del Madrid, de existir, deberían centrarse ahora en confeccionar una táctica para, el martes que viene, marcarle dos goles al Barça, evitar que les caigan unos cuantos a ellos, e intentar romper cuantas menos tibias mejor. Si es posible.