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Las 10 cosas que no se deben repetir en Can Barça

2 Agosto 2011 - 11:22 - Autor:

Si en un post anterior remarcábamos los diez puntales del éxito azulgrana en la temporada 2010-2011, aquí van los diez apartados que deberían no repetirse en esta nueva temporada que empieza. El objetivo es no comprometer la continuidad en el tiempo de los éxitos deportivos del equipo y alargar lo más posible su racha triunfal.

1- Guardiola prefiere una plantilla corta, pero los rigores del calendario quizás aconsejen ampliarla un poco más, sin llegar al torrente humano que es el vestuario del Madrid.
2- Sería un tremendo error estirar todavía más el culebrón de Cesc. No ayuda en nada a la imagen internacional del club y añade presión sobre el jugador una vez que vista –si finalmente lo hace- la camiseta azulgrana.
3- El comunicado de Rosell amenazando al Madrid con una ruptura de las relaciones institucionales vino tarde, y las reacciones en frio siempre parecen calculadas e impostadas. Si el Barça quería visualizar de alguna forma su indignación con el Madrid, debería haberlo hecho en caliente. Si la directiva prefirió esperar al final de la temporada, lo mejor hubiera sido aprovechar la ocasión para dar todos los datos que demostraban la inocencia del Barça en el caso del dopaje y desmontar punto por punto las calumnias lanzadas por Mourinho sobre las ayudas arbitrales. Ya que Rosell tardó semanas en responder, podía haber documentado mejor la respuesta.
4- El patrocinio de Qadar Foundation no parece acorde con el de Unicef. Ambos espacios publicitarios son como la cara y la cruz de una moneda, el ying y el yang del alma económica del club. Las explicaciones de Rosell sobre la felicidad de los qataríes por la calle -no dijo nada de las qataríes- no fueron un prodigio de solidez argumental, precisamente.
5- El duro ajuste presupuestario ha derivado en recortes allí donde el club nunca había metido la tijera, en las secciones económicamente más débiles del club. Estas medidas no deberían apartar a la institución del modelo que ha representado tradicionalmente el F.C.Barcelona en Catalunya.
6- Las declaraciones de Guardiola a un medio italiano sobre el posible fin de su etapa como entrenador del Barça. Independientemente del malestar que provocaron por su contenido, tampoco se justificaron en su forma, ya que el entrenador de Santpedor mantiene en España una respetable y seguramente acertada política de no conceder nunca entrevistas personales a los medios. O todos tirios, o todos troyanos.
7- El Barça debería haber atajado con más rotundidad las acusaciones de dopaje que se vertieron desde el entorno de Florentino Pérez. Laporta no hubiera dejado pasar la ocasión de poner los puntos sobre las íes. Fue Guardiola quien tuvo que dar la cara por el club y pedir explicaciones al mismísimo Florentino.
8- Las dubitativas e imprecisas gestiones del club a raíz de la huelga de controladores dejaron a Pep en una incómoda situación que hubiera sido fácilmente evitable de haber aprovechado la experiencia de la Junta anterior en estas cuestiones organizativas y de intendencia.
9- Si Rosell no quiere asumir el papel de “malo” -función que Laporta asumía con entusiasmo e incluso con fruición-, hace falta alguien en el club que no tenga inconveniente en coger el toro por los cuernos cuando la situación lo precisa.
10- La actual directiva no debería haber abierto la caja de Pandora de la investigación de las cuentas de sus predecesores. Y ahora, una vez que está en marcha, debería procurar cerrar el proceso cuanto antes, puesto que el goteo de noticias no beneficia a nadie.
La campaña pasada ha sido buenísima en lo deportivo, pero al Barça le queda camino por recorrer en lo institucional. Johan Cruyff, que fue nombrado presidente de honor del club y tuvo que renunciar al cargo, pagó injustamente los platos rotos de esta tensión entre Laporta y Rosell. El recambio en la presidencia entre dos hombres enfrentados en el aspecto personal hacía presagiar negros nubarrones que han quedado diluidos bajo el intenso sol de la gloria futbolística. Pero Rosell debería no confiarse, y pensar que la estabilidad del todo depende de cada una de las partes.

Los tres pases medidos de Xavi

5 Junio 2011 - 21:43 - Autor:

Lo que más moral de futuro nos da a los barcelonistas no es ganar la Liga y la Champions en una misma temporada, ni la racha de victorias de las últimas campañas. Ni tan sólo la forma tan extraordinaria que ha tenido el equipo de conquistar esos triunfos. Sí, estos títulos nos producen una enorme alegría, aunque Rosell diga que no lo celebramos suficientemente (se nota que no me vio a mi el día 28 de mayo por la noche). Todo esto nos proporciona un gozo exacerbado. Pero lo que nos da más confianza en el futuro son entrevistas como la que hemos leído este domingo a Xavi Hernández, a la vez cerebro y alma del equipo.

El discurso de Xavi es una perfecta combinación entre pasión y razón, entre “seny” y “rauxa”. De sus palabras emana una honda conexión entre él, el equipo, la institución, y el carácter del país al que representan. Si conseguimos, gracias a hombres como Xavi, que el prodigio futbolístico que es hoy el Barça pueda tener continuidad histórica, estaremos ante una obra deportiva jamás realizada hasta la fecha.

Xavi demuestra su sabiduría futbolística sobre el césped. Pero en la posición en la que juega, y por su función específica dentro del equipo, es muy difícil que un jugador esté a su nivel si en la vida no se maneja con la misma precisión y sentido táctico y estratégico. Efectivamente, el centrocampista no defrauda, y lanza en su larga entrevista en el diario Sport unos cuantos pases medidos al área que el lector inteligente sabrá rematar a placer.

La primera perla va dirigida al entrenador del gran rival, José Mourinho: “nos hace falta alguien como Mou a los catalanes para que nos despierte, Mou nos hace más grandes”. No creo que Xavi esté enalteciendo la figura del portugués, sino que está tirando de ironía para poner en evidencia un rasgo de carácter del catalán: solamente valora lo que es y de lo que es capaz cuando desde fuera es atacado, injuriado, despreciado. ¿Es por inseguridad? ¿Ensimismamiento? ¿Falta de orgullo?

La segunda es sobre la clave del éxito del vestuario azulgrana: “mandamos la gente de casa, esa es la diferencia. Pep, Tito [Vilanova], doctores, fisios, todos tenemos sentimiento culé”. Sin duda, ese sentimiento es lo que logra que ligue la mayonesa, que cuaje el sistema, que el equipo tenga gasolina anímica para llevar a la práctica lo que el entrenador diseña en la pizarra. No es tan fácil que los hombres de ataque sean solidarios con los que defienden y viceversa. Si lo fuera, otros equipos lo harían. Y nadie lo consigue como el Barça.

Y la tercera es sobre la estrategia de Pep de firmar los contratos año tras año: “sabe que si firma cuatro o cinco años hasta él se puede acomodar; es muy inteligente”. Y más tarde augura que en el futuro Guardiola “tiene que estar vinculado al club de una u otra manera”, como presidente “o lo que sea”. Xavi sabe que el cerebro de la operación “Barça triomfant” ha sido Pep, que si todo sigue como hasta ahora podría convertirse, si no lo es ya, en el personaje histórico con más peso específico del FC. Barcelona junto con Hans Gamper, su fundador, o Johan Cruyff, inspirador del Dream Team.

Ante semejante exhibición de sentido común y de ilusión por el futuro, uno empieza a pensar que es posible alargar un tiempo más el ciclo virtuoso que puso en marcha Jan Laporta. Llegarán tiempos peores, pero nada hace pensar, por ahora, que vaya a ser de forma inminente. Toquemos madera.

En twitter: @carlestorras

Más tormenta después de la tormenta

17 Mayo 2011 - 10:43 - Autor:

Denuncias ante la UEFA archivadas, el Madrid teniendo que pagar las costas y negando haber iniciado las hostilidades, acusaciones de racismo, vídeos de ida y vuelta, la selección al borde del cisma, Íker y Villa incómodos en un acto publicitario por la tensión vivida en los recientes clásicos, debates futboleros envueltos en llamas, Rosell pidiendo al barcelonismo que no muerda el anzuelo de la provocación, la prensa deportiva catalana queriendo que el Barça rompa relaciones con el Madrid, la de Madrid acusando al Barça de manejar todos los resortes de la ONU, Parera tirando con bala contra el madridismo post-franquista… ¿Habían vivido Ustedes antes algo parecido?

¿Cuál es el origen de tanto revuelo? Si volvemos la vista atrás, vemos que, efectivamente, ha sucedido algo extraordinario: cuatro clásicos seguidos. Los dos primeros fueron sin consecuencias. Se saldaron con la Copa del Rey para el Madrid y la Liga para el Barça, y todos tan panchos. Pero los dos últimos fueron un infierno. Desde el partido de ida en Madrid, se produjo una conmoción institucional, mediática, ciudadana y federativa. ¿Qué pasó ahí? ¿Hubo navajazos, descuartizamientos, horrendas torturas?

No. Hubo un equipo que empleó una dureza al límite y más allá del reglamento, hubo una expulsión temprana por una entrada durísima, hubo algún jugador haciendo teatro (del malo), hubo insultos de mal gusto entre compañeros, y nada más. Lo que puede haber en el 80 por ciento de los partidos de la élite que vemos en la actualidad. Y entonces, ¿por qué tanto lío? ¿Por qué?, como diría Mou.

Porque la Champions es la joya de la corona. La competición europea dictamina quien es el “puto amo”, en terminología guardiolana. Y el Madrid no ha tolerado nada bien comprobar que sigue siendo el segundo, a pesar de tener una plantilla más grande, con más renombre, y mucho más cara. En la lógica empresarial de Florentino, sigue sin encajar que de la Masia y su modestia salgan hombres anónimos que, sin vender muchas camisetas, sean capaces de hacerle un roto al Madrid en su propio campo y apearle de toda una Champions.

En la lógica de Florentino, quien más invierte, más títulos gana. Y en la lógica de Florentino, lo que no se gana por las buenas se gana por las malas, con denuncias, recursos y más y más dinero invertido en abogados. Y si aún así se resiste, se invierte en determinados profesionales de la prensa para que movilicen la opinión pública en un sentido u otro. Así es como son las cosas en las grandes corporaciones en las que él se mueve. Así es como se hacen los negocios. Pero así no es como funciona (siempre) el fútbol.

Alguien definía a Guardiola como el Robin Hood del fútbol. Es un símil exagerado, puesto que Guardiola no roba a los ricos para dar a los pobres. Pero sí es verdad que el modelo que funciona hoy en día en can Barça certifica que en el mundo del fútbol la lógica empresarial y capitalista se puede subvertir. Hay modelos ganadores que son económicamente sostenibles para clubes que no pueden invertir sumas astronómicas en configurar una plantilla. No se trata de no fichar a Cristiano Ronaldo, pero ¿cuántos de los fichajes del Madrid de los últimos años no podrían ser remplazados por hombres igualmente o más capacitados y que, además, sintieran los colores de la institución a la que representan?

En El País Semanal de este domingo el escritor Javier Marías, erigido en voz del madridismo con sentimiento y sentido común, recordaba cuando el Madrid perdió la Liga frente al Tenerife, en 1992, habiendo marcado un gol legal que fue anulado por fuera de juego. “Hoy, apuntaba Marías, se habría armado un escándalo. Entonces casi nadie mencionó el gol invalidado ni el Madrid se quejó. Reconoció haberse “suicidado” en el segundo tiempo”.

La causa de este cambio, siempre según Marías, es “un entrenador omnipotente, omnipresente y malasangre, un quejica que acusa a otros siempre, un individuo dictatorial, ensuciador y enredador, soporífero en sus declaraciones, nada inteligente, mal ganador y mal perdedor, y que, como dijo Di Stéfano, hace que el Madrid juegue “como un ratón” mientras el Barça juega “como un león”. No lo dice este “desvergonzado” y “forofo” bloguero, sino un madridista que demuestra sentir de verdad no solamente los colores, sino los valores que van asociados a ellos, que son mucho más importantes.

Y a todo esto, lo más preocupante es que Mou permanece en silencio. ¿Qué balas se guarda ese hombre en la recámara? ¿Qué estará urdiendo en su guarida? ¿A qué está esperando para “meter ruido”, como avisó su nuevo portavoz? El Madrid juega como un ratón, y Mou amenaza como el superratón: “¡No se vayan amigos, todavía hay más!”

¿Vamos a enseñar al maestro?

9 Abril 2011 - 10:18 - Autor:

Algún listillo se rió de Pep cuando expuso sus “malas vibraciones” ante la visita del Shaktar Donetsk al Nou Camp. Durante el partido se comprobó que Pep tenía toda la razón. Tengo la convicción de que la advertencia de Pep (“no me gusta lo que estoy viendo; me siento por primera vez más fuera que dentro”) era un recadito a su directiva, que impulsada por una mal encauzada euforia había autorizado un anuncio de una mutua con cinco de sus jugadores haciendo la impertinente manita. Ayer se celebró una cumbre en Can Barça entre Rosell, Guardiola, y otros miembros de la directiva y del staff técnico. Esperemos que nadie intente darle lecciones al maestro, como suele ocurrir en este país de autosuficientes, envidiosos y echaos pa’lante.

Fue muy esclarecedora la entrevista que le hizo después del partido de Champions el periodista de TV3 Jordi Grau a Guardiola. Después de poner en los días anteriores en duda las palabras del técnico sobre la entidad del rival ucraniano, después de ver una primera parte en la que el equipo azulgrana caminó peligrosamente por el alambre, el tono despreocupado del reportero sacó de sus casillas a Pep, siempre atento y educado con los medios. Cuando por fin el mister reconoció que no tenía ganas de hablar y se marchó, el presentador le preguntó sorprendidísimo al reportero: “¿le has hecho algo a Guardiola?”. Y el otro, en una exhibición circense de sarcasmo, como el lobo con la pantufla de la abuela asomando entre sus fauces, le respondió: “no lo sé”.

El típico juego de “tiro la piedra y escondo la mano” que tanto se estila en la prensa deportiva. Los que somos del gremio pero nunca nos hemos dedicado a los deportes quedamos a menudo admirados ante la capacidad de algunos periodistas  para decir una cosa y al acabar el partido sostener exactamente lo contrario sin sentir siquiera la necesidad de justificar ante la audiencia tan drástico giro. Seguramente Pep es tan escrupuloso e inflexible como los que creemos que si se tiene un criterio hay que ser consecuente con él a las verdes y a las maduras. Es de admirar la capacidad que  generan algunos para ser condescendientes consigo mismos. Les quitan trabajo a sus respectivas madres.

La reunión de ayer en Can Barça debe servir para ajustar algunas piezas del engranaje que están chirriando. Pep y Rosell están hechos de un material muy diferente. Todos sabemos de qué está hecho Pep, y la mayoría ignoramos cómo es en realidad Rosell. Tenemos intuiciones que apuntan a una persona mucho más visceral de lo que quiere aparentar, mucho más ambiciosa que lo que traslucen sus palabras, con mucho más colmillo del que deja entrever. Su pronóstico para el final de Copa y el anuncio de la manita así lo corroboran.

Pep no está cómodo con esta forma de hacer. Algunos barcelonistas dicen que ya está bien de aguantar toda la temporada provocaciones desde la meseta, o más bien desde el banquillo madridista. Que de vez en cuando responder también es necesario, para poner las cosas en su lugar. A nivel particular que cada cual se maneje a su antojo. Pero desde la Institución, hay que ser institucional, valga la redundancia. Y en este caso, el entrenador está leyendo mucho mejor el papel que debe representar el Barça que el propio presidente. Pep conoce mucho más al club. Pep, hoy, ES el Barça.

Sólo nos podemos consolar de la idea de perder un día a este entrenador pensando que algún día, en el futuro, Josep Guardiola será el President. Mientras, haría bien la hoguera de las vanidades que es Can Barça en reconocer cuál es el fuego que más calienta y que más títulos ha dado a estos colores. El pequeño saltamontes nunca pretendió darle lecciones al maestro.