La lección de Valdano a Mourinho
Jorge Valdano es a Mourinho lo mismo que Rosalía de Castro a Karmele Marchante.
Juzguen ustedes: en una entrevista a Canal +, Valdano se proclamó repetidamente madridista, pero recomendó al club merengue que “invierta su energía en ganar al Barça, no en odiarle”. Una frase que para el portugués debe parecer tan encriptada como un jeroglífico egipcio.
Porque mientras tanto, Mourinho sigue en su bucle espacio-temporal denunciando el bajo nivel de los rivales del Barça en Champions y que les dejen sacar rápido las faltas y a ellos no.
Valdano y Mourinho. Es como comparar el majestuoso vuelo del águila con el impotente aleteo de las gallinas en vuelo rasante.
El argentino fue lo bastante elegante en el Plus como para no cargar contra quien forzó su salida del Madrid, consciente de que “la decisión fue del presidente”. Valdano se limitó a decir que “el patrón de Mourinho como entrenador es obtener el poder absoluto”, y que consideró que él “era una interferencia”.
Es una forma elegante de decir que en Liliput los gigantes están mal vistos.
Un análisis frío, cerebral. Como le gustan al argentino. Sin rencor, sin alimentar la espiral de reproches que tanto daño pueden causar a la institución.
Porque la órbita madridista se divide, como todas, entre los que tienen respeto por el club y la afición y los que solamente tienen respeto por su currículo personal y por su cuenta corriente.
El presidente y el entrenador que han echado a Valdano pertenecen al segundo grupo, y evidentemente dedican más esfuerzos a fomentar el odio al Barça que a ganarle. Y Valdano tiene razón: mientras no cambien esa tendencia, se cocerán en su propia baba amargante, como ocurre con los caracoles si no se purgan bien.
Algunos periodistas de miras liliputienses se empeñan en alabar la faceta mediática de Mourinho, como si ello fuera un plus en su cuenta como entrenador. Pero los saltimbanquis del circo no tienen nada que ver con la gimnasia rítmica. Si quieren un entrenador mediático, que fichen a Jorge Javier y a Kiko en el lugar de Karanka. Petarán los audímetros.
La categoría de una institución se mide tanto por la gente que la dirige como por la gente que de ella ha sido expulsada. Es sintomático que en la segunda categoría se encuentren personas que han demostrado tan poco en el fútbol como Del Bosque y Valdano. En cualquier club normal del mundo, ambos ocuparían algún cargo deportivo o institucional. En el Madrid, son poco menos que forajidos.
Que sigan odiando y teniendo mucha audiencia. El mundo será testigo de su miseria.




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