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Marca miente y hace negocio

15 Diciembre 2011 - 12:33 - Autor:

El holding mediático de Marca, que es el que sostiene económicamente al grupo Unión Editorial, severamente lastrado por las pérdidas del diario El Mundo, está sacando bastante provecho de su portada del miércoles sobre Villa. Incluso sacó tajada de la respuesta de Pep. El rótulo de “Guardiola: “Marca miente” estuvo en pantalla durante prácticamente todo el programa Futboleros del mismo miércoles, en Marca TV. Y el día después por la mañana, en Radio Marca, adivinen de qué se hablaba en la tertulia del muy ecuánime Paco García Caridad.
Jose Vicente Hernáez, que perpetró la información (o como quieran llamarle) en el diario Marca, señaló en Futboleros que su jefe (no él) tuvo la delicadeza de no publicar esa gran exclusiva antes del clásico, “para no condicionar el partido”. La decisión encajaría perfectamente con la política de Marca de velar siempre por los intereses barcelonistas y por la objetividad periodística. Como cuando publicaron inopinadamente un reportaje sobre el dopaje en el fútbol poco antes de la otra “exclusiva” de Cope sobre la cuestión. Al menos Alcalá citó a las fuentes.
Porque aparte de la oportunidad de su publicación, el texto de la noticia es perfecto para ilustrar una clase en la facultad de periodismo sobre cómo no hay que escribir una información. Sin atribuir las fuentes (¿del club? ¿Del entorno del jugador? ¿Del despacho de Florentino?), contradiciéndose (¿Villa en venta pero Guardiola no quiere prescindir de él?), y reconociendo que la información parte “del rumor publicado por la prensa inglesa sobre el presunto interés del Chelsea” en Villa. Premio Pullitzer a la gran ñapa informativa.
El Marca pertenece, como apuntaba antes, al mismo grupo editorial que el diario El Mundo, un periódico con un director que presume de quitar y poner presidentes del Gobierno, y que es capaz de mantener una campaña informativa constante sobre una presunta conspiración entre socialistas, policías y jueces para inventarse una falsa autoría del atentado del 11-M en Madrid. Quien es capaz de acusar impunemente (y sin pruebas) a un presidente de haber llegado al poder como cómplice del asesinato de 192 personas, ¿qué no será capaz de hacer con el equipo que osa hacerle sombra al Real Madrid?
Ahora, por la fuerza de los hechos, es de esperar que la brunete mediática de Pedro J. deje en paz durante unos meses al guaje. incluso mostrarán gran aflicción por su ausencia… de la Eurocopa.
Lo de la tibia de Villa tiene cura. Las prácticas mafiosas en el periodismo me temo que menos.

En twitter: @carlestorras

La Central Lechera, contra el mundo

19 Agosto 2011 - 15:21 - Autor:

La historia contiene paradojas tan llamativas que parecen escritas por un guionista de humor. Hubo un tiempo pasado en el que Europa aplaudió al Madrid de Di Stefano, Gento y Rial, a pesar de la desconfianza que suscitaba el régimen franquista. Hoy, cuando por primera vez en su historia España lleva más de 30 años viviendo en democracia, el Madrid se encierra en la autarquía mourinhista, aislado y confrontado a toda la comunidad futbolística internacional.

Solamente hay que comparar lo que dice la Central Lechera con las opiniones vertidas en los principales diarios deportivos del viejo continente.

Dos de los principales puntales “lecheros” escribían hoy una crónica en un periódico madrileño en la que se dedicaban a justificar todas y cada una de las comprensibles acciones del banquillo madridista ante las injustificables provocaciones culés. Y cito, no es invención:

– La acción dactilo-ocular de Mourinho sobre Vilanova, recogida con espanto en toda la prensa mundial, fue en respuesta a una serie de provocaciones verbales lanzadas por Guardiola al banquillo merengue. Insultos tan graves y vejatorios, parece ser, como “sois una banda” (sic).

– Messi dedicó gestos a los jugadores blancos invitándoles a no hablar tanto, escupió a la banda cerca del jefe médico del Madrid (escupir, afición que por lo que parece practica en solitario el jugador argentino) y en el Bernabéu, recuerdan incluso, se atrevió a chutar el balón contra el respetable. Como todo el mundo sabe, y esto ya es observación propia, Messi es un Eric Cantona bronco y violento disfrazado con piel de cordero. Sólo hay que ver la expresión asesina de su mirada.

– Los jugadores del Madrid no se quedaron a ver la entrega del trofeo, como manda el fair play, porque no se lo permitieron los agentes de seguridad del Barça. Seguramente, y eso lo añado yo, tuvieron que retirarse muy a regañadientes al vestuario, porque lo que les pedía el cuerpo era felicitar efusivamente y rendir honores al justo vencedor.

– La entrada de Marcelo sobre Cesc no fue tan dura si se compara con una acción (posterior, pero esto no lo precisan) de Villa sobre Ozil. El asturiano, además, quiso ofender -no precisan con qué palabras- a la religión musulmana que profesa el jugador alemán de origen turco. Ahora resultará que el dedo en el ojo forma parte de la jihad o guerra santa del Islam contra el infiel.

Estos son los argumentos de la Central Lechera para justificar la desaforada reacción del entrenador blanco y su cada vez más alocada cohorte de pupilos enrabietados.

Baste con decirles a los “lecheros” que no hay palabra, gesto o actitud que justifique un acto violento. Porque justificar la violencia, como nos hartamos de decir los demócratas, es la antesala de la noche fascista. Y amparar a los violentos entraña graves peligros para la convivencia en tolerancia.

Por suerte, ante tales arcaísmos ideológicos, siempre nos quedan Europa y el mundo para beber unos tragos de refrescante neutralidad. The New York Times decía ayer que el Madrid de Mourinho ya es más conocido por sus indefendibles explosiones que por su juego imbatible; The Guardian señalaba las payasadas de Mou y La Gazzetta Dello Sport calificaba al portugués de oscuro y venenoso.

Hoy, más que nunca, la Central Lechera es la verdad absoluta frente al contubernio judeo-masónico internacional. Y los catalanes, malditos desafectos y desleales, siempre de acuerdo con los de fuera.

En twitter: @carlestorras

Más tormenta después de la tormenta

17 Mayo 2011 - 10:43 - Autor:

Denuncias ante la UEFA archivadas, el Madrid teniendo que pagar las costas y negando haber iniciado las hostilidades, acusaciones de racismo, vídeos de ida y vuelta, la selección al borde del cisma, Íker y Villa incómodos en un acto publicitario por la tensión vivida en los recientes clásicos, debates futboleros envueltos en llamas, Rosell pidiendo al barcelonismo que no muerda el anzuelo de la provocación, la prensa deportiva catalana queriendo que el Barça rompa relaciones con el Madrid, la de Madrid acusando al Barça de manejar todos los resortes de la ONU, Parera tirando con bala contra el madridismo post-franquista… ¿Habían vivido Ustedes antes algo parecido?

¿Cuál es el origen de tanto revuelo? Si volvemos la vista atrás, vemos que, efectivamente, ha sucedido algo extraordinario: cuatro clásicos seguidos. Los dos primeros fueron sin consecuencias. Se saldaron con la Copa del Rey para el Madrid y la Liga para el Barça, y todos tan panchos. Pero los dos últimos fueron un infierno. Desde el partido de ida en Madrid, se produjo una conmoción institucional, mediática, ciudadana y federativa. ¿Qué pasó ahí? ¿Hubo navajazos, descuartizamientos, horrendas torturas?

No. Hubo un equipo que empleó una dureza al límite y más allá del reglamento, hubo una expulsión temprana por una entrada durísima, hubo algún jugador haciendo teatro (del malo), hubo insultos de mal gusto entre compañeros, y nada más. Lo que puede haber en el 80 por ciento de los partidos de la élite que vemos en la actualidad. Y entonces, ¿por qué tanto lío? ¿Por qué?, como diría Mou.

Porque la Champions es la joya de la corona. La competición europea dictamina quien es el “puto amo”, en terminología guardiolana. Y el Madrid no ha tolerado nada bien comprobar que sigue siendo el segundo, a pesar de tener una plantilla más grande, con más renombre, y mucho más cara. En la lógica empresarial de Florentino, sigue sin encajar que de la Masia y su modestia salgan hombres anónimos que, sin vender muchas camisetas, sean capaces de hacerle un roto al Madrid en su propio campo y apearle de toda una Champions.

En la lógica de Florentino, quien más invierte, más títulos gana. Y en la lógica de Florentino, lo que no se gana por las buenas se gana por las malas, con denuncias, recursos y más y más dinero invertido en abogados. Y si aún así se resiste, se invierte en determinados profesionales de la prensa para que movilicen la opinión pública en un sentido u otro. Así es como son las cosas en las grandes corporaciones en las que él se mueve. Así es como se hacen los negocios. Pero así no es como funciona (siempre) el fútbol.

Alguien definía a Guardiola como el Robin Hood del fútbol. Es un símil exagerado, puesto que Guardiola no roba a los ricos para dar a los pobres. Pero sí es verdad que el modelo que funciona hoy en día en can Barça certifica que en el mundo del fútbol la lógica empresarial y capitalista se puede subvertir. Hay modelos ganadores que son económicamente sostenibles para clubes que no pueden invertir sumas astronómicas en configurar una plantilla. No se trata de no fichar a Cristiano Ronaldo, pero ¿cuántos de los fichajes del Madrid de los últimos años no podrían ser remplazados por hombres igualmente o más capacitados y que, además, sintieran los colores de la institución a la que representan?

En El País Semanal de este domingo el escritor Javier Marías, erigido en voz del madridismo con sentimiento y sentido común, recordaba cuando el Madrid perdió la Liga frente al Tenerife, en 1992, habiendo marcado un gol legal que fue anulado por fuera de juego. “Hoy, apuntaba Marías, se habría armado un escándalo. Entonces casi nadie mencionó el gol invalidado ni el Madrid se quejó. Reconoció haberse “suicidado” en el segundo tiempo”.

La causa de este cambio, siempre según Marías, es “un entrenador omnipotente, omnipresente y malasangre, un quejica que acusa a otros siempre, un individuo dictatorial, ensuciador y enredador, soporífero en sus declaraciones, nada inteligente, mal ganador y mal perdedor, y que, como dijo Di Stéfano, hace que el Madrid juegue “como un ratón” mientras el Barça juega “como un león”. No lo dice este “desvergonzado” y “forofo” bloguero, sino un madridista que demuestra sentir de verdad no solamente los colores, sino los valores que van asociados a ellos, que son mucho más importantes.

Y a todo esto, lo más preocupante es que Mou permanece en silencio. ¿Qué balas se guarda ese hombre en la recámara? ¿Qué estará urdiendo en su guarida? ¿A qué está esperando para “meter ruido”, como avisó su nuevo portavoz? El Madrid juega como un ratón, y Mou amenaza como el superratón: “¡No se vayan amigos, todavía hay más!”