La increíble transformación del hombre blanco
El espíritu de Mourinho ha poseído al Madrid y no piensa liberarlo hasta que lo haya exprimido, deshidratado, liofilizado y momificado. Y si las fuerzas del bien no lo remedian, parece que se tomará aún su tiempo hasta conseguirlo. Como el flautista de Hamelín, ha conseguido llevarse a toda la parroquia blanca hasta el precipicio. Todos a una, prensa, afición y directiva le siguen los pasos como un ejército de zombies enrabietados al grito de “nos han robado” y siguiendo el compás de los “por qués” lanzados por el luso.
Mientras terminan de pasar los efectos de la psicosis colectiva, de la histeria que contamina el aire, del azufre irrespirable, empiezan poco a poco a oirse las voces de los que, con sentido común, plantean qué se puede hacer para evitar que la temporada que viene acabe de forma tan apoteósica como esta. Tomás Campos, en su blog en el diario Marca, señala que “lo que no puede hacer [el Madrid] es instalarse en el victimismo permanente por la sencilla razón de que no sacará nada bueno de ello. Ni la UEFA va a dar su brazo a torcer, en el supuesto caso de que admitiera que ‘mima’ al Barça -algo impensable-, ni el resto de los clubes comulgan con el actual ideario merengue”.
Un buen día hasta el más forofo de los madridistas se despertará por la mañana y, como Newton recibiendo el manzanazo, comprenderá que la expulsión de Pepe no fue motivo suficiente para perder 0-2 en casa, que lo de Higuaín no fue un gol anulado puesto que el árbitro pitó antes del disparo, y que un entrenador no puede hablar de “robo” después de un partido ni acusar sin pruebas a la UEFA de parcialidad, en el mejor de los casos, o de corrupción en el peor.
A lo mejor el manzanazo le dará hasta para comprender que un buen entrenador podría sacar mucho más partido de la extensa y carísima plantilla blanca para conseguir algo más que una Copa del Rey, que ganada en solitario ha sido siempre consuelo de equipos de segunda fila. Y con un poco más de esfuerzo, quizás comprenda que lo de Mourinho es una estrategia para ganarse a la afición agarrándoles por las tripas, por la vísceras, hurgando en sus mas bajas pasiones. Y esto, en realidad, es un insulto a la inteligencia de los madridistas.
Mourinho es un entrenador de corte capelista, de los que nunca han gustado en Madrid. El
público madrileño ha apreciado siempre el juego preciosista de Di Stefano
, de la quinta del buitre, de la selección de Xavi e Iniesta. Y ha repudiado a los peloteros, a los tractoristas del balón y a los tuercebotas primitivos. ¿Cómo ha conseguido pues Mourinho metérselos en el bolsillo? Pues prometiendo agua en mitad del desierto, presentándose como el antídoto perfecto para sus males, prometiendo la cabellera del odiado rival en bandeja de plata. Algo que no se ha producido, y que ha provocado la cortina de humo del eterno lamento.
Para centrarnos todos, podríamos releer al director del diario As, Alfredo Relaño, que en el año 2002 decía: “el camino bueno es ignorar las injusticias del azar (una de cuyas formas es el arbitraje) y poner uno de su cuenta los mejores medios. El camino malo es repetirse como una letanía que al rival se le conceden favores y que juega con ventaja, porque eso equivale, justamente, a darse por vencido”. Por si no ha quedado claro, se refería Relaño al Barça de Carles Reixach.
Hoy, en el blog que tiene colgado en As, el inventor del término “villarato” afirma: “Llevo cincuenta años siguiendo el fútbol español y no recuerdo casos de apoyo explícito tan sostenidos a un club, y si alguien me los puede aportar lo agradeceré”. Se refiere en este caso al Barça de Guardiola.
Causa admiración al observador imparcial un cambio de opinión tan vistoso. Pero lo que sorprende más es que los mismos que acusan en el siglo XXI a un organismo internacional de favorecer a un club en detrimento de otro, con la multitud de intereses opuestos que conviven en una organización como la UEFA, luego niegan que en una España sometida al puño férreo del dictador se favoreciera al Real Madrid. Esto si son piruetas argumentales en el aire, y no lo de Alves ante el plantillazo de Pepe .

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