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Guardiola se puede ir, el ‘guardiolismo’ no

14 Junio 2011 - 19:10 - Autor:

Tengo la firme impresión que nos podemos ir de vacaciones con la certeza de que el Barça nos seguirá dando grandes alegrías la temporada que viene. Mientras Pep esté al mando, el tesón, la motivación y el talento estarán garantizados. Estas armas, que son los pilares del método Barça, no se combaten ni con 10 fichajes estratosféricos, ni con un entrenador-alborotador ni con la Central Lechera a pleno rendimiento. Por suerte y a pesar de todo, el fútbol sigue siendo un deporte y no el parqué de la bolsa, y los jugadores son deportistas, no miembros de un consejo de administración.

La triple combinación de sistema de juego, hombres adecuados para llevarlo a cabo, y motivación del grupo está dando grandes resultados al FC Barcelona. No hay elementos que nos hagan pensar que alguno de estos tres parámetros vaya a cambiar, sino todo lo contrario. El fichaje de Cesc y el de Rossi, si se confirman, habría que leerlos en clave de futuro, de relevo generacional, y no tanto de presente.

Un comentarista de la prensa de Madrid decía que Cesc es un “gran innecesario” para el Barça. Efectivamente, ¿a quién puede necesitar este equipo después de alcanzar semejante nivel de excelencia? El propio periodista sería un “gran innecesario” si su periódico vendiese 7 millones de ejemplares cada día, que no es el caso.

Pero en la cabeza del entrenador no está solamente la próxima temporada. Decía Pep en una entrevista reciente que él no hace nada que no hagan los demás entrenadores. Y se le podría objetar que no es del todo cierto: él puede pensar en el medio y largo plazo. Otros compañeros suyos no pueden permitirse ese lujo, porque tienen que lidiar con la inmediatez. Cuando uno camina sobre ascuas, bastante tiene con no abrasarse los pies como para encima andar pensando en qué bonita luna hay.

En cambio, la preocupación de Pep, hoy en día, no es llegar. Es mantenerse. Y eso es lo que marca la diferencia entre un gran entrenador y un entrenador de los grandes.

El día de la final de Wembley me comentaba en Londres una amiga no barcelonista a la salida del partido: “cómo se nota que ya estáis acostumbrados a ganar: termina el partido y la gente se va tanquilamente al metro y a cenar”. Efectivamente, estamos en aquella fase de saciedad de títulos en la que lo fácil es amodorrarse. En el deporte, cuando desparece la ansiedad por conseguir títulos, aparecen la molicie y la relajación de costumbres. Por eso nos hace falta un “enfermo del fútbol” –en palabras de Puyol- y un forofo culé para dirigir al equipo. Pep es una máquina de fabricar y distribuir ansiedad.

Pero claro, el hombre no es biónico ni va a pilas. Algún día tendrá que dejarlo. ¿Será la próxima temporada la última de Pep como entrenador? Posiblemente. No obstante, nos ha dejado bastantes pistas de que no es una persona a quien le guste improvisar, dejar las cosas a medias, ni rehuir las responsablidades. Estoy convencido de que dejará el equipo en buenas manos y con la segunda generación del Pep Team en la línea de salida. En ello está pensando ya.

Hasta que llegue el momento del relevo y tengamos que abordar esa delicada tansición, sigamos disfrutando de la era Guardiola. Será difícil encontrar esa combinación de pasión y razón, pero al menos el camino estará marcado.

En twitter: @carlestorras

El título de “Sir” no lo regalan a cualquiera

30 Mayo 2011 - 12:58 - Autor:

El metro de la Metropolitan Line, la que llega hasta el Wembley Park, iba atiborrado de seguidores azulgranas al finalizar el acto de entrega del trofeo al nuevo campeón de Europa. La afición del Manchester se había retirado  discretamente antes, al finalizar el partido, a sus cuarteles de invierno. O más exactamente a sus pubs, a beber hectolitros de cerveza y olvidar lo sucedido sobre el terreno de juego de la catedral del fútbol en el Viejo Continente. ¿Todos? ¡No! Quedaba algún rezagado, como el taciturno aficionado del Manchester que se quedó frente a nosotros en el vagón del metro, con ganas de charlar.

“No hay ningún problema, en el fútbol no siempre ganas. Ahora sólo pienso en irme a mi casa, abrir la nevera, y beberme una cerveza bien fría”, dijo antes de dejar un corto silencio dramático mientras paseó la mirada por el suelo del vagón, y remató: “ha ganado el mejor, ¿qué más se puede decir?”.

Comentando los distintos lances del partido, mencionamos a Messi. “Messi…”, repitió él, todavía conmocionado, y resopló antes de musitar: “es el mejor, es tan bueno…”. Sacudió la cabeza y volvió a su letanía de aficionado conformado con un resultado incómodo de encajar hasta para el más elevado de los yoguis.

En otro momento de exaltación futbolera, el aficionado del Manchester nos regala su bufanda. “¿La quieres? Es para ti”. “¿Tú no la quieres?”, le preguntamos con sorpresa. Y él: “No, ¿para qué? Ya hemos jugado y hemos perdido. No pasa nada. Otro día ganaremos nosotros”. Nos entrega la bufanda como el líder galo Vercingétorix, que depositó sus armas a los pies del César para honorar al vencedor y reconocer su propia derrota. Luego nos dimos las manos y cada uno se fue por su lado, a perderse -literalmente- por los pasillos del caótico e intrincado metro de Londres.

Y pasado el fogueo y petardeo de la celebración barcelonista, llega el momento de pensar en los detalles vividos en la capital londinense. En el gran significado que tienen a veces las pequeñas cosas. Como la conversación con ese aficionado solitario del Manchester que regaló su bufanda para pasar página y poder pensar con más optimismo en el futuro.

Admitir la derrota. Qué concepto tan ligado al deporte, donde por definición se pierde a menudo, y tan ajeno a nuestro carácter latino, tan orgulloso como acomplejado. Cómo nos cuesta admitir que el adversario ha sido mejor, y no digamos si hay que asumir que “es” mejor. Nos cuesta buscar en nosotros mismos las causas de la derrota, afrontar la responsabilidad de nuestros actos y decisiones, y aceptar que quizás, sólo quizás, habrá algo que no hayamos hecho del todo bien.

Recuerdo el discurso de Alberto Ruiz Gallardón en el primer congreso del Partido Popular después del desastre electoral sufrido por su partido en el 2004, después del atentado del 11-M en Atocha. Al alcalde de Madrid se le ocurrió decir que era la ocasión de oro para reconocer que “algo hemos hecho mal” para obtener tan horrendo resultado, como condición necesaria para intentar corregirlo. Pero la mayoría del partido, en aquel momento, estaba más bien por la labor de atribuir toda la culpa a una conspiración socialista en la sombra para usurparles el poder por la vía terrorista-sediciosa. Perdieron también las siguientes elecciones, pero a Ruiz Gallardón muchos dirigentes del PP todavía no le han perdonado aquel atrevimiento.

Sir Alex Ferguson, que por algo es “Sir”, admitió la justa derrota y unas horas después anunció que estudia una renovación completa del equipo, con una previsión de al menos diez bajas entre sus jugadores. Claramente, era esta opción o su cabeza, como apuntaba la prensa inglesa del día después de la final: “El día en que la rosa roja se marchitó y murió”, decía News of the World en referencia a la flor que lució Ferguson en su solapa durante el partido y que, efectivamente, estaba algo mustia.

No quiero rematar la comparación entre lo que ocurre en Inglaterra y en España aportando nombres que están en la cabeza de todos porque sería demasiado fácil y, además, el mal que nos aqueja es general y viaja en puente aéreo o en AVE en función de qué resultados obtienen el Barça o el Madrid. Simplemente quería reflejar aquí la sana envidia (de latino) ante el respeto anglosajón por el ganador y por el perdedor de una contienda deportiva. Así da gusto.

En twitter: @carlestorras

Oler y oír la historia

29 Mayo 2011 - 0:18 - Autor:

Desde mi asiento en el estadio de Wembley, en la fila 7 y oliendo a césped, he sentido por primera vez la profunda punzada de saber, en una décima de segundo, que estás presenciando algo histórico. Ha sido cuando Messi, en la banda, después de pisar el balón y hacerle un roto a su marcador, se ha adentrado hacia el área con tres sutiles toques de balón. He oído los toques. Y he oído el sonido del cuero frotando el césped. Ha sido como asistir a una sinfonía de Mozart con él mismo dirigiendo la orquesta. No sé ni como, ese balón ha terminado en las botas de Villa, que desde la frontal lo ha impulsado con precisión para perforar la escuadra de Van Der Saar. 3 a 1 y la cuarta Champions League que se viene para Barcelona.

Presencié en Paris la segunda Champions del Barça frente al Arsenal, en el 2006. El partido fue mucho más agónico, y por tanto la celebración más pasional. La de este sábado ha sido distinta, porque el Barça no ha dado opción a casi nadie de pensar que el ganador podía ser otro. Ha sido diferente porque el equipo está más asentado y es más sólido. Pero sobre todo, ha sido diferente por Messi. Porque Messi hoy ha hecho lo que ha querido. Hoy la mitología del fútbol ha visto nacer a un nuevo Dios. Y yo, con toda la humildad, lo he visto con mis ojos.

Ahora sé lo que sintieron los argentinos que vieron triunfar a Maradona en el mundial del 86. Sé que esos sutiles tres toques de balón con audio incorporado los recordaré siempre, y podré contarlo a mis hijos, y a los hijos de mis hijos. Pocas veces como hoy he tenido la percepción de ver la mejor expresión del deporte que más me gusta y que más gusta a más gente. Cualquier amante del fútbol, hoy, es un poco del Barça.

Empacho de pichichi

20 Mayo 2011 - 12:05 - Autor:

Faltan ocho días para la final de la Champions en Wembley, que enfrentará a los dos mejores equipos de Europa: el F.C.Barcelona y el Manchester United. Los líderes destacados de sus respectivas ligas. Los máximos representantes del fútbol español e inglés. Los embajadores del fútbol europeo de clubes en el mundo. Recuerdo todos estos datos, que pueden resultar obvios, porque parece que a muchos de mis compañeros periodistas en Madrid se les olvida cuando configuran sus escaletas y deciden los temas de apertura en sus informativos para medios nacionales, de ámbito territorial español.

Centrémonos en Antena 3 TV, por tomar un ejemplo que no es aislado. Informativo de la noche del jueves 19. Tema de apertura: el Real Madrid ficha a Hamit Altintop. En el video se deslizan expresiones como “si es Usted merengue, le interesará saber que Altintop no viene para marcar goles…”. Más tarde, la voz admite: “el jugador turco no es un portento técnico”, y concluye esperanzado ante la posibilidad de que lleguen “ fichajes de más relumbrón”.

Informados ya del fichaje de turno del Madrid -aunque esta vez no sea una contratación galáctica sino un joven de fútbol más bien rudimentario-, pasamos al segundo tema del informativo. Imagino que ya abordaremos la actualidad del equipo que está preparando la final de la Champions, que justo ese día volvía a los entrenamientos, con un Puyol ya incorporado al grupo. ¿Jugará el central?. Un Barça que acababa de presentar una edición especial de su camiseta para Wembley. Y también me interesaría saber cosas sobre cómo el rival, el Manchester United, prepara ese encuentro, cómo ha sido su progresión en la Premier League, cómo afronta el partido ante el Blackpool de este fin de semana, en qué estado se encuentran Ryan Giggs y Wayne Rooney…

Pues no. El segundo tema es una entrevista intemporal a Hugo Sánchez centrada en el importantísimo (más que la champions, por lo visto) trofeo Pichichi. En su tan animada como hueca charla, el mexicano reitera –ya lo había dicho con anterioridad- que si es Cristiano Ronaldo quien iguala su récord de goles con el Madrid para él será “un honor”, y que en cambio prefiere que Messi “no marque más goles” porque no debe considerarlo digno de igualar su apolillado récord. Ya sabemos lo que piensa la figura madridista de los ochenta. Ahora supongo que sabremos qué piensan las figuras de hoy en día. Al ser un informativo…

Vamos a la tercera noticia, que ahora sí será el Barça. Que va. El informativo recala en el drama que atraviesan un grupo significativo de equipos que pueden acabar con sus huesos en segunda división, según como les vaya este fin de semana. Un tema efectivamente importante y que merecería más que un tercer puesto en la escaleta.

Y luego… la Fórmula 1. ¡Cuidado! Fernando Alonso muestra su apoyo al Barça,  aunque su frase “no me gusta que ganen los ingleses” la hemos leído en Marca, porque en la información de Antena 3 no aparece por ningún lado. Eso sí, nos aclara el locutor que Alonso apoya al Barça “porque sabe donde corre este fin de semana”. ¡Ah, que Alonso corre en Montmeló, y quiere quedar bien con los catalanes! Como si Alonso no pudiese tener el sentido común de querer que gane un equipo español. Al periodista se le ve el plumero (blanco) de nuevo.

Y de la actualidad del Barça, ni mu. Ni una sola palabra. Ni recordar que tal día como hoy se cumplen 19 años de la final de Wembley en la que, como dice el Marca, “el Barça pasó a ser uno de los grandes” al ganar su primera Champions con un trallazo de Koeman. Esto nos lo cuenta toda la prensa deportiva, incluso la de Madrid, porque el de Antena 3 ni sabe ni contesta.

El Barça es un grande, opta a ganar su cuarta copa de Europa. Desde el año 2006, habrá jugado tres finales y ganado dos, a la espera de lo que ocurra con la tercera, y se habrá quedado en semifinales en dos ocasiones más. El Barça lleva una racha de seis años prodigiosos, y se merece un trato algo mejor en los informativos españoles. Por le menos, se merece algún trato.

Los que seguimos la información deportiva de los medios llamados nacionales, sabemos que nuestro equipo –y eso vale también para Valencia, Sevilla, Atlético y Atletic- asoma la cabecita siempre y cuando el Madrid no haga nada. Y muchas veces, incluso sin hacer nada también merece titulares más grandes. Algún jefecillo siempre se inventará una entrevista a Hugo Sánchez a tiempo para dejar las cosas en su sitio. En el orden que nunca debería haber cambiado: el Madrid, lo primero. El resto, sólo si hay tiempo.

Algunos periodistas contraatacan estos argumentos diciendo que en TV3 el Barça hace lo mismo con el Espanyol, el Girona y el Terrassa. De acuerdo que el espacio dedicado al Barça en TV3 es grande y posiblemente abusivo. Pero señores, ¿es eso óbice para que los medios nacionales españoles no traten como se merece al actual equipo español de referencia internacional? ¿Se imaginan algo parecido en Inglaterra o en Francia? ¿Cómo sería la escaleta de los informativos españoles de estos días si el Real Madrid fuera a jugar la final de la Champions contra el Manchester? Tendríamos final de Wembley hasta en la sopa.

He debatido en infinidad de ocasiones este tema con periodistas deportivos de Madrid. La mayoría siguen las siguientes pautas: aducir que hay más madridistas que culés en España (extremo que habría ya que empezar a actualizar con datos objetivos), que el Barça causa rechazo y no interesa tanto, y defenderse con el infalible “¡pero si yo soy del Atleti!”. En fin, argumentos de gran solidez y contrastados científicamente.

Yo siempre les respondo lo mismo. Dando tanta cancha al Madrid, no solamente margináis al Barça, también al resto de equipos de Primera. Y dando tanta cancha al Madrid, fomentáis que en España haya casi más antimadridistas que madridistas. Porque el madridismo no ha crecido, pero el antimadridismo sí.  Y eso, en parte, es por culpa del empacho informativo de merengue al que nos someten a los seguidores del “resto” de equipos. Que sigan así, convirtiendo sus informativos en los de Real Madrid TV. Veremos donde nos conduce esto.

Y otro día hablamos de cómo son las retransmisiones de la Sexta de García Farreras, exdirector de comunicación del Real Madrid, de la Televisión Española de Sergio Sauca y del Canal Plus de Carlos Martínez. Merecen mención aparte.