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Banderas, toros y gestos: las imágenes que muestran cómo ve el mundo a Cataluña

20 Agosto 2017 - 21:29 - Autor:

Una imagen vale más que mil palabras. Y muchas imágenes juntas, valen decenas de miles de palabras. 

Tras los ataques de radicales islámicos en Barcelona, ha habido muchos gestos de todas partes del mundo (incluida España) que representan algo que molesta a muchos radicales… independentistas: España.

Esas imágenes dan la medida de este territorio.

El obelisco de Buenos Aires, iluminado con la bandera española.

La nueva Torre del World Trade Center de Nueva York.

El símbolo del toro acometiendo a la furgoneta, sobre una banderas de España. Elaborado por el diario británico The Telegraph, con el lema: Spain stands strong (España se mantiene firme).

Soldados del ejército libanés ondean la bandera del Líbano y de España, tras haber reconquistado un territorio al ISIS. El gesto pretende rendir homenaje a las víctimas de Barcelona. Se puede ver en la página oficial del Ejército libanés (pinchar aquí).

El nadador español Fernando Álvarez decidió guardar él solo un minuto de silencio en el Mundial Master de Budapest, mientras sus contrincantes realizaban la prueba de 200 metros braza. La organización decidió no guardar el minuto de silencio solicitado por Álvarez. Álvarez es del Club de Natación de Cádiz.

Es quizá la foto más simbólica. Representa a la estructura de mando del estado español. El rey a la cabeza, junto al presidente de Gobierno, el presidente de Cataluña, la alcaldesa de Barcelona, así como ministros y políticos de todos los partidos.

Ha habido muchas más imagines, desde fuentes de agua iluminadas con la bandera española en Zagreb hasta el ayuntamiento del Tel Aviv. Desde fuera, así se ve a este país. Desde dentro también.

 

El atentado de Barcelona ha destapado muchas verdades que estaban ocultas

19 Agosto 2017 - 19:28 - Autor:

Un pensador alemán llamado Karl Jaspers desarrolló en el siglo pasado el concepto de ‘situaciones límite’. La vida nos somete a veces a situaciones extremas como la cercanía de la muerte, el sufrimiento, el dolor y hasta la culpa, todo lo cual nos saca nuestro auténtico ser.

Una de esas situaciones límite ha sido el ataque terrorista en Barcelona, pues ha puesto a muchas personas ante una situación límite y hemos visto cómo han reaccionado. Hemos visto escenas de solidaridad y de valentía en personas desconocidas, ayudando a heridos y donando sangre. Hemos visto a las fuerzas del orden trabajando al cien por cien para detener y aniquilar a los terroristas.

Pero también ha destapado la verdad oculta detrás de algunos grupos y personas. Empezando por la CUP, el partido anarquista catalán, que en medio de esta situación límite, ha dicho que la culpa es del fascismo y el capitalismo. Han mostrado lo que son: políticos que sufren de esquizofrenia paranoide, por lo cual no merecen representar ni a los que les votaron. Este es el mismo partido que desató su odio contra los turistas extranjeros, y ahora tendrá que tragarse sus palabras, y sus pintadas.

También hemos visto a Podemos, mejor dicho, a su postura ante el terrorismo, pues fueron ellos los que no suscribieron el pacto antiyihadista en 2015. Ahora, ante esta situación límite, tampoco lo hacen. Lo que demuestra que no saben quiénes son los malos y quiénes son los buenos en esta guerra. Uno de los portavoces de Podemos fue incapaz de explicar a un periodista de televisión en qué se basaban para no apoyar este pacto contra el terrorismo. 

Pero hay más. También hemos visto que esto es un asunto de todos los españoles, y que la comunidad española es la primera que siente este sufrimiento. La foto del Rey, con el presidente de Gobierno, Mariano Rajoy, el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, la alcaldesa de Barcelona, el ministerio del Interior, los líderes de los partidos  y el poder en general, es una imagen que habrá cabreado a los independentistas, pues habla por sí sola: hay una estructura del Estado, desde arriba abajo, y ese Estado representa a todo un país llamado España. En una situación límite, no hay separatismos.

El ataque ha puesto también en evidencia a la alcaldesa de Barcelona y a los servicios de seguridad de la consejería de Interior, que no se coordinaban ni con la Policía Nacional y con el Ministerio del Interior.  A pesar de los avisos dados por la Policía Nacional de que pusieran defensas y bolardos en el sitio más transitado de Barcelona, se desentendieron, y ahora, ante esta situación límite, tendrán que dar explicaciones a los familiares de las víctimas, que se estarán preguntando si sus seres queridos podrían haberse salvado con esa medida. ¿Por qué no hicieron caso a la Policía Nacional? 

Pero hay algo terrible que se ha destapado en esta situación límite. Mucha gente no sabe, pero lo recordaba el diario El Mundo en un editorial. “Hoy no podemos olvidar cómo el nacionalismo ha ido cebando una verdadera bomba al favorecer la llegada de inmigrantes de países musulmanes frente a los de países hispanohablantes, como parte de la estrategia de ruptura de España. Así, se ha contribuido a convertir Cataluña en uno de los centros neurálgicos para grupos salafistas”.

El ataque terrorista ha sido una situación límite que ha puesto a todos en su sitio. Y lo peor para algunos, es que ha quedado evidente ante el país y ante el mundo.

Los videos más impactantes no estaban en la prensa sino en las redes sociales

18 Agosto 2017 - 20:38 - Autor:

Algunos lectores se han molestado por la publicación en la prensa de imágenes de las víctimas de los ataques en Barcelona. Decían que eran imágenes morbosas.

Siempre que suceden atentados o catástrofes, los medios de comunicación reciben esas críticas. En los medios también hay un debate sobre si hay que meter esta foto o aquella, por respeto a las víctimas, manteniendo un equilibrio en la cuerda floja porque hay que informar de un ataque, y siempre existen imágenes crudas. A veces, son las imágenes crudas las que hacen movilizar a la opinión pública, como la del niño Aylan ahogado en la playa, o la de niños sirios encontrados sin vida en los escombros en Siria.

Esta vez voy a comentar la cronología de las imágenes del ataque a Barcelona. 

La furgoneta de Barcelona inició su ataque a las 17.00 horas. A las 17.20 ya era portada de varios medios digitales, pero con muy pocas imágenes. No se hablaba de muertos.

A las 17:25 ya estaban conectando los canales de televisión, pero con pocas imágenes aún. A las 17:35 uno de los videos más crueles empezó a circular por WhatsApp, pero en algunos foros ya se había colgado mucho antes. Se podía ver en Twitter a las 17.39. Era una persona que grababa con su móvil a varias personas tendidas, aparentemente sin vida, sobre Las Ramblas. Había un niño también.

Cualquier persona que viera ese video se hacía una idea de la masacre y, sobre todo, concluía que no podía haber solo dos muertos. Tenían que ser muchos más. La prensa y la TV sin embargo, estuvieron dando la cifra de dos muertos, hasta que la policía confirmó que eran 12. Y luego, 13.

La prensa no habló de ‘ataque terrorista’ hasta que la policía lo confirmó. Sin embargo, mucho antes, en las redes ya se hablaba de atentado terrorista sin ambages, y se habían compartido los videos miles de veces.

Con esto quiero decir que en los ataques terroristas, el medio más rápido es la red social, desde Twitter hasta WhatsApp, pasando por Facebook o Instagram y hasta Forocoches. Todo se vuelca ahí sin control y sin censura. Incluso las opiniones, sean acertadas o bárbaras están ahí. Los que se molestan por esas imágenes crudas deberían echarle la culpa a los mismos ciudadanos que suben esas imágenes sin censura, o a los que las ven. 

La televisión no hace eso. No suele poner todo el material que se vuelca en las redes sociales porque sabe el impacto que puede tener en su público.

Y la prensa digital (o la de papel un día después) no suele usar todo el material que le llega. Tampoco es el medio más rápido, porque las redes le superan en todo. Pero en cambio, es el medio más fiable, porque el lector puede rastrear en las webs artículos de opinión, cronologías, despieces, historias, imágenes, etc (cosa que la TV no puede ofrecer a la vez), y porque seleccionamos, comentamos y publicamos la información, cuando pensamos que está contrastada. 

A veces, sacamos fotos demasiado crudas. Pero visto cómo funcionan las redes, las imágenes crudas están en las redes, mucho más crudas. 

 

 

 

 

Los servicios de inteligencia están inermes ante atentados hechos con furgonetas

17 Agosto 2017 - 19:25 - Autor:

Era casi un milagro que no se registrara en España un atentado terrorista del estilo que han sufrido otras ciudades europeas en los últimos años. Ello se debía al desmantelamiento temprano de las células terroristas por parte de nuestros servicios de inteligencia y de seguridad, de lo cual los españoles se han enterado casi de oídas. 

España estaba en un nivel de alerta de cuatro sobre cinco, alto, lo cual según la web de Interior cubre lo siguiente:

  • Instalaciones, redes, sistemas y equipos físicos y de tecnología de la información sobre las que descansa el funcionamiento de los servicios esenciales.
  • Centros y organismos públicos u oficiales, así como cualesquiera otros activos, ya sean personas, bienes, servicios, tecnología de la información u otros intangibles, cuya destrucción, ataque o degradación suponga un daño importante conforme a la valoración ponderada de los siguientes criterios: daños a la vida humana, vulneración de derechos fundamentales, afectación al normal funcionamiento de las instituciones o de los sectores estratégicos, afectación al orden público o la convivencia, impacto público, social o simbólico y pérdidas económicas o patrimoniales.

Desde que se instauraron los niveles de alerta en 2005, nunca el nivel máximo había pasado de 2 hasta que en solo un año, en 2015, ante los atentados en otras partes del mundo, pasó al 3 y luego al 4 en pocos meses.

Se notaba una enorme presencia de policía en los sitios estratégicos. Pero, ahora, que ya es una realidad, hay que preguntarse hasta qué punto sirven los niveles de alerta cuando es tan fácil atentar con un cuchillo o con una furgoneta, y que cualquier presencia policial es escasa ante los terroristas. 

¿En qué van a cambiar las cosas a partir de ahora?

La primera consecuencia es el aumento de fuerzas de seguridad en las zonas más turísticas de España y en los centros de transportes. Cualquier precaución es insuficiente precisamente porque la facilidad con la que una célula terrorista puede causar estragos con muy poca inversión de medios técnicos, y sobre todo, porque están dispuestos a morir en el intento.

La segunda es que, aunque no lo notemos, los servicios de inteligencia tendrán que ser reforzados. España cuenta con uno de los mejores servicios de inteligencia antiterroristas del mundo, debido a los azotes que hemos sufrido con ETA, primero, y luego con los atentados del 11M en 2004. 

En tercer lugar, el español será consciente de que, al menos en estos momentos, tendrá que sacrificar parte de su libertad personal para velar por su propia seguridad. Eso supone más cacheos en los aeropuertos, más controles y más restricciones.

La cuarta es la reacción biológica ante lo que parezca un terrorista. Ha pasado en otros países y aquí también. Las minorías musulmanas estarán en el punto de mira de muchos, pagando justos por pecadores.

La quinta es que los españoles tendrán que acostumbrarse a una guerra larga e inesperada. No hay un frente de combate, no hay ejércitos realizando grandes movimientos. No hay armas potentes. Solo hay individuos que pueden causar una ola de pánico nacional con un movimiento relativamente pequeño.

El atentado tendrá otras consecuencias que conoceremos con el tiempo. Habrá consecuencias económicas, políticas y sociales, pero de eso es mejor no hablar porque con el atentado tan fresco, solo podemos pensar en las víctimas y en sus familiares.

(La imagen de arriba es un pantallazo de la portada de la web de Bild, el diario de mayor tirada de Alemania. Las imágenes de Barcelona dieron la vuelta al mundo y estaban en todos los medios y en los telediarios).

Un portavoz del PSOE sufre disonancia cognitiva al hablar de la realidad de Venezuela

16 Agosto 2017 - 0:06 - Autor:

Los psicólogos llaman disonancia cognitiva al hecho de que una persona no vea la realidad sino la que le gustaría ver. Para encajar las cosas, llegan a forzar las ideas disonantes hasta el punto de que consiguen creérselas.

Eso es lo que le ha pasado al portavoz de la Ejecutiva del PSOE, Óscar Puente respecto a Venezuela. Ha dicho que los medios de comunicación estamos ‘sobredimensionando” el problema. Ha añadido que distorsionamos la realidad porque así vinculamos a Podemos con el régimen de Maduro, es decir, que es una forma de atacar a Podemos. 

Lo inexplicable es que este político socialista ha visto, como todos los españoles, lo que está sucediendo en Venezuela. Para recordarle lo que pasa voy a mencionar una lista de sucesos, pero me contentaré con los datos más relevantes.

-Cada año mueren asesinadas cerca de 30.000 personas en Venezuela. Fuente: el Observatorio Venezolano sobre la Violencia.

-Con el salario mínimo de menos de 100.000 bolívares no se llega a pagar la cesta de la compra que es de dos millones de bolívares, según el Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros (Cenda-FVM).

-El PIB de Venezuela en 2017 está un 35% por debajo de los niveles de 2013. Fuente: Fondo Monetario Internacional.

-La deuda de Venezuela es una de las más altas del mundo.

-La inflación en Venezuela es la más alta del mundo. Tan alta que el Banco Central de Venezuela no la publica.

-Venezuela tiene menos libertad económica que Cuba, según la fundación Heritage.

-El estado venezolano ha expropiado las grandes empresas productoras del país, ha puesto al mando a militares y ha causado el colapso de la industria nacional.

-El Gobierno de Maduro controla los tres poderes: Ejecutivo, Judicial y Legislativo.

-Tiene más de 300 presos políticos (cuatro españoles entre ellos), según Human Rights Watch.

-El Gobierno ha usado la violencia y la tortura contra sus enemigos políticos, según la ONU.

-Hay más de 4.000 personas encarceladas por los disturbios recientes, que podrían considerarse presos políticos. La mayoría son jóvenes que protestaban en la calle. Han muerto más de cien en las protestas.

La lista no termina aquí pero debería bastar para que el portavoz de la Ejecutiva del PSOE se diera cuenta de la cantidad de tonterías que ha dicho. Hasta Felipe González, el ex presidente socialista, ha dicho que había más derechos y libertades en el Chile de Pinochet que en la Venezuela de Maduro.

Según los más de 300.000 venezolanos que han llegado a España huyendo de la catástrofe, la situación en Venezuela es aún peor de la que pintamos los periodistas. Mucho peor. 

De hecho, cuando escuchan a los políticos de izquierda ignorar la catástrofe de Venezuela, les invade la rabia. Más aún cuando los venezolanos exiliados escuchan a líderes de Podemos y el PSOE (como el portavoz) decir que se necesita diálogo con Maduro, o cuando escuchan de IU y de líderes de Podemos que el preso político Leopoldo López es un asesino que merece la cárcel. Los venezolanos saben (y Podemos también), que los ideólogos de la Venezuela chavista fueron miembros de Podemos que se jactan de haber paseado por el Palacio de Miraflores, y conversar con Chávez, como lo hace Juan Carlos Monedero. Eran sus asesores y fueron pagados por Chávez.

Si lo que está pasando en Venezuela fuera al revés, es decir, una dictadura conservadora que oprime a su pueblo, al portavoz del PSOE la faltaría tiempo para vincular ese régimen con los partidos conservadores españoles para atacarlos.

Pero como es lo contrario, su cabeza no logra aceptarlo, creando una disonancia cognitiva como  decir que la culpa de lo que pasa en Venezuela es de todos los venezolanos. O sea, es como decir que la culpa de lo que pasó en Chile fue de todos los chilenos. ¿Se atrevería a decir eso?

 

 

 

Si estalla la tercera guerra mundial, ¿hay que invertir en oro o en bitcoin?

14 Agosto 2017 - 20:45 - Autor:

La portada de The Economist de hace una semana era el hongo de una bomba atómica que se transformaba en las caras de Donald Trump y de Kim Jong-un, los presidentes de EEUU y de Corea del Norte.

Los analistas no mienten cuando dicen que la escalada de amenazas ha aumentado. Algunos analizan la posibilidad de que estalle una guerra, lo que podría convertirse en una guerra mundial porque empezaría afectado a Japón y a Corea del Sur, del lado de EEUU, y luego intervendría China, probablemente del lado de Corea.

Son solo hipótesis. Desde mi punto de vista muy alarmistas. 

Pero en la prensa económica el enfoque es diferente. Si hay guerra, ¿qué es lo más seguro’ ¿invertir en oro o en bitcoin?

Bloomberg decía esto: “Bitcoin, ethereum y otras monedas digitales, entre los activos más volátiles, están ganando, pero los refugios tradicionales como el oro y los bonos del Tesoro de los EE.UU, están perdiendo parte de su atractivo”.

 

Según coindesk, la cotización de bitcoin se ha disparado en las últimas semanas. Ha pasado de menos de 3.000 dólares en julio, a más de 4.200 el 14 de agosto. Eso es más del 25% de revalorización. No hay divisa en el mundo que se pueda comparara a eso. 

La fluctuación del dólar contra el euro en ese periodo ha sido de 0,962 a 0,845 euros. Un 4,8%. Muy poco, pero si se considera el volumen de transacciones diarias en dólares, la cosa cambia.

El problema del bitcoin es, como dice Bloomberg, su volatilidad. A principios de julio, un bitcoin se cambiaba por 2.460 dólares. A mediados cayó a 1.938 dólares. Y ahora, supera los 4.000. No hay moneda del mundo que resista eso. Es para amantes de los deportes duros.

Pero da igual. La amenaza mundial parece creíble para algunos. Mejor guardar la ropa. “Estamos viendo a los inversionistas transfiriendo sus fondos a las criptomonedas mientras tratan de diversificar su riesgo en caso de una severa recesión en el mercado”, dijo a Bloomberg, Ron Chernesky, presidente ejecutivo de la plataforma de negociación InvestFeed Inc.

Cuando hablamos de las criptomonedas, no solo hablamos de bitcoin. Otra moneda popular es ethereum, tan popular, que los coreanos del sur, que sufrirían los primeros impactos de los misiles en caso de ataque, están comprando ethereum como quien compra sushis. 

El volumen de este mercado ya es de 2.600 millones de dólares en ethereum. Cada ethereum vale 300 dólares. El 17 de julio valía la mitad. Y tiene pinta de subir.

¿Y qué hace el oro mientras tanto?

La tradicional moneda refugio en casos de guerras mundiales y cosas parecidas sí se ha revalorizado. Pero miren: en las últimas semanas, cada onza valía 1.206 dólares. Ahora, está por encima de 1.280 dólares. Nada que ver con la revalorización de las criptomonedas. Sin embargo…

Sin embargo, muchos analistas prefieren el oro a las criptomonedas. Es menos volátil. Y, sí: la volatilidad del oro se mueve en unos márgenes que nos permiten corregir pronto, o no perder demasiado en proporción con un bitcoin. “Si ajustamos el precio y la volatilidad, creo que el oro en los últimos dos meses, se ha mantenido muy cerca de las criptomonedas”, dijo Brian Stutland, de Equity Armour Investments, al programa Futuros Ahora de CNBC.

Según la web kitcom.com, otro intermediario de Path Trading Partners decía que veía a bitcoin como un activo inestable ya que podría ser fácilmente reemplazado por otra criptomoneda. “Bitcoin, ahora mismo, es la más popular [criptomoneda] y es la más valiosa”, dijo Bob Iaccino a CNBC. “Pero no lo veo como una apuesta de valor, porque cualquier [otra plataforma de criptografía] podría salir con una tecnología ligeramente mejor y reemplazar completamente bitcoin”.

En resumen, lo mejor es que no haya guerra mundial porque en ese momento las oscilaciones serán imprevisibles.

El caso de los huevos: ¿es demasiado alarmista el sistema europeo de alerta?

13 Agosto 2017 - 21:20 - Autor:

Pocos días después de haberse detectado en Holanda huevos contaminados con un pesticida llamado fipronil, han sido inmovilizadas partidas en toda Europa.

Las imágenes lo decían todo: toneladas de huevos que eran destruidos. Miles de toneladas. Es el resultado del eficaz sistema europeo de alerta sanitaria.

Según los expertos, para que una persona resultara contaminada tendría que comer más de mil huevos en un plazo muy corto de tiempo. ¡Mil huevos!

 Con unos pocos indicios, Sistema Europeo de Alerta Rápida para Alimentos y Piensos (RASFF) puede inmovilizar enormes partidas de comida. Es decir, puede tirar a la basura millones de euros. Porque no solo hay que contar los huevos contaminados, sino que hay que sumar los otros tantos que no se comen por pánico.

Uno se pregunta si estamos sacrificando demasiado cuando ponemos en marcha este sistema de alerta. 

Hace años, recuerden, se produjeron brotes de carne de vaca que podía estar afectada por la encefalopatía enpongiforme, la enfermedad de las vacas locas. Fue la mayor alerta sanitaria de la UE. Se sacrificaron un millón de vacas en toda Europa. Y, lo peor, las carnicerías estaban vacías. El precio de la carne se derrumbó y miles de pymes lo sufrieron. Pero, a diferencia de la crisis de los huevos, aquella enfermedad causó la muerte de más de 200 personas, la mayor parte en el Reino Unido.

Ningún político se va a arriesgar a poner en peligro la salud de un solo ciudadano por una mala gestión de una crisis sanitaria o de consumo. Si hubiera existido un sistema de alerta eficaz, quizá no habríamos tenido en España los terribles casos del aceite de colza, que se cobraron vidas, y que dejaron muchas otras con enfermedades permanentes.

La parte menos positiva es que, a veces, uno se queda con la impresión de que se están exagerando las consecuencias. Recuerden que cuando estalló la gripe asiática, en 2006, se preveían grandes catástrofes cuando llegara a Europa. En España, un simple resfriado empujó a la gente a los hospitales, que se colapsaron con gente que no sufrió nada grave. Al final, solo se registró un caso: murió un somormujo en Álava.

 

 

Cómo reconstruir una nación tras la bombas: las lecciones de Japón al mundo

12 Agosto 2017 - 20:28 - Autor:

Por estos días siempre se recuerda el lanzamiento de las dos bombas atómicas sobre Japón, en agosto de 1945.

No ha habido batalla ni virus o bacteria que haya matado tanta gente en tan poco tiempo.

Pero Japón se rehizo. Y de eso es lo que quiero hablar.

Japón es hoy la cuarta mayor potencia económica del mundo. Su producto interior bruto es 5,4 billones de dólares (siempre se mide en dólares). Tiene por delante a China, a EEUU y a India. Y por detrás, siguiéndole, Alemania.

Japón exporta coches, maquinaria herramientas (desde excavadoras a grúas), ordenadores, chips, barcos, trenes y un montón de cosas más. Sin embargo, es un país que no tiene muchos recursos naturales.

No tiene petróleo. No tiene gas. Tiene poco territorio agrícola. Tampoco tiene grandes ríos. Debe importar muchas materias primas, desde hierro a carbón, metales preciosos y hasta comida, porque no puede autoabastecerse.

Comparado con Venezuela, Japón sería un país muy pobre porque no tiene los inmensos recursos de Venezuela en minerales, petróleo, ríos y tierras cultivables.

Entonces, ¿qué demonios tiene Japón? 

Tiene japoneses. 

Los japoneses están considerados uno de los pueblos más laboriosos, disciplinados, alfabetizados y organizados del mundo. Y también uno de los más sufridos. Han sido el único pueblo del mundo en sufrir un ataque de bombas atómicas. Sufren constantemente terremotos, tsunamis y galernas.

Otros pueblos del mundo habrían sido aniquilados, después de tanta desgracia. Pero los japoneses se han levantado, y ahora es uno de los países con mayor ingreso per capita del mundo. 

¿Cómo se levantaron tras la guerra? Aplicaron una política inteligente. Redujeron los tipos de interés del banco central. El Banco de Japón otorgó créditos a los bancos locales, que a su vez apoyaron a los conglomerados industriales. Los conglomerados tomaron participaciones en los bancos, y los bancos en los conglomerados. Se llaman keiretsu. Se apoyaron mutuamente y así incluso se protegieron en momentos de crisis y de las fluctuaciones de bolsa. Eso les permite planificar a largo plazo, y proteger el empleo.

Todo salió del espíritu de un pueblo que confía en su sistema y en sus líderes, los cuales no les defraudaron. Lo cual demuestra, que lo importante de un país no son sus recursos naturales, ni riqueza mineral o fluvial. Lo importante es su gente.

Los 95 tuits que dividieron a Europa y provocaron guerras devastadoras

11 Agosto 2017 - 19:55 - Autor:

Desde que nació hace poco más de una década, Twitter se ha convertido en una fuente de información, especialmente en situaciones de represión, última hora o crisis.

Sabemos lo que pasa en Venezuela gracias a Twitter, no a las cadenas de TV del gobierno venezolano. Conocemos tsunamis y terremotos antes que muchos periodistas, gracias a Twitter. Y hasta el presidente de EEUU prefiere enviar mensajes por Twitter, para amenazar a Corea del Norte de que no siga por ese camino, en lugar de enviar comunicados oficiales a la prensa.

Se habla de la existencia de un lenguaje basado en 140 caracteres tan influyente que hasta nos está limitando cognitivamente. Estamos en la cultura de los 140 caracteres. Todo lo que pase de allí parece una larga novela como Guerra y Paz, dicen los críticos.

Sin embargo, quiero fijar la atención en algo curioso: hace 500 años, una serie de 95 tuits tuvo un impacto radical en la humanidad, provocó el gran cisma de la Iglesia y fue motivo de guerras terribles y devastadoras.

Me refiero a las 95 tesis de Lutero. 

En 1517, hace justo cinco siglos, este fraile agustino colgó en la puerta de la catedral de Wittemberg (Alemania) una serie de críticas a la forma en que se estaba corrompiendo la Iglesia Católica. Lutero lo resumió todo en 95 frases cortas en latín, de las cuales creo recordar que cuando las conté, todas tenían menos de 140 caracteres, salvo dos. Se las llama las 95 tesis de Lutero (pinchar aquí para leer en español).

Las frases eran directas, como uno espera de Twitter. Cada una de ellas llevaba consigo una enorme carga de profundidad, o bien, establecía una premisa que procedía a una conclusión tajante sobre cómo había que administrar las culpas y el perdón.

Lutero criticaba que la Iglesia estuviera concediendo indulgencias como quien vende bálsamos. Uno pagaba y se salvaba del infierno, aunque no hiciera acto de contrición, ni propósito de enmienda.

El efecto de sus tuits fue tan profundo, que hubo un movimiento fortísimo de protestar nació la Iglesia Protestante, una corriente que pretendía reformar la Iglesia Católica, y que en su lugar creó otro culto, con otras costumbres y otras reglas ante Dios. Los Protestantes.

Como respuesta, la Iglesia Católica lanzó la Contrareforma, para mantener la autoridad en Alemania y en los países donde se extendió rápidamente el luteranismo. Eso dio lugar a guerras sangrantes, algunas de las cuales entraron en la historia como las de mayor aniquilación en la historia de este continente. Cambió hasta el mapa de Europa.

Cuento todo esto porque pienso que muchas cosas que damos por nuevas, son viejas formas de expresión de la mente, con nuevas ropas. Los tuits no son un invento tan nuevo. El lenguaje corto y telegramático, tampoco. Lutero nos dio la prueba.

Los neo-reaccionarios se oponen al turismo, a los besos en público y hasta al sexo

10 Agosto 2017 - 18:47 - Autor:

El Instituto Vasco de la Mujer ha elaborado una lista de 270 temas contra los estereotipos machistas. Excluyen entre otras canciones a ‘Despacito’, ‘Súbeme la radio’ o ‘Cuatro babies’. En esta última se puede escuchar: “Estoy enamorado de cuatro babies. Siempre me dan lo que quiero, chingan cuando yo les digo, ninguna me pone pero…”.

Tour Down Under de Australia decidió prescindir de las modelos vestidas con faldas cortas porque entendía que su presencia fomentaba una práctica machista y denigrante para las mujeres. La iniciativa ha sido seguida por un montón de Tours en todo el mundo, que  han eliminado hasta el beso al campeón.

También hemos visto cómo ha habido una reacción contra el turismo desmelenado que asoma las ciudades turísticas. Este año, en Barcelona y en Mallorca han aparecido pintadas contra ese turista invasor que lo contamina todo con sus chanclas, sus pisos llenos de juergas y sus malas costumbres. 

¿No les recuerda algo? En los años sesenta y setenta, hubo una reacción de curas conservadores y de gente de derechas ultracatólica, contra el turismo de bikini, contra las películas y canciones provocadoras, y contra los besos en público. Y por supuesto, lo de las faldas cortas era motivo de escarnio. Para santiguarse, vamos.

Pues bien: estamos ante el mismo fenómeno. Pero esta vez viene de la izquierda y de los progresistas. Los mismos que hace cincuenta años veían todas esas manifestaciones como gestos de libertad y de la apertura tras décadas de represión, ahora lo ven como una degradación de la vida popular o de la mujer. 

Es más, entonces, eran los progresistas los que calificaban de reaccionarios y pichacortas, a quienes se escandalizaban por las costumbres sexuales, los exhibicionismos de pechos y culos, minifaldas y escotes, y por el lenguaje soez. Ahora, los hijos y nietos de esos, dicen lo mismo con las mismas palabras y contra los mismos signos.

Esto se podría calificar como una actitud neo-reaccionaria. El colmo viene de la parte más radical de la izquierda, para quienes el simple hecho femenino de pintarse, acicalarse o vestirse con faldas es tomado ya por los anarquistas como una forma de esclavitud ante la sociedad de consumo. Vaya: justo lo que yo escuchaba de los curas y las monjas en los años sesenta. La mujer tenía que ser austera y natural, decían.

Todo esto me produce un poco de risa. Los sociólogos de cierta edad lo llamarían “el eterno retorno de lo mismo”. 

 

Carlos Salas

El físico Stephen Hawking dice que todo se puede explicar con palabras y con dibujos. La economía también. Por eso me he empeñado en explicar la economía para todo el mundo con descripciones visuales: perfiles que parecen fotos, reportajes que parecen películas… Llevo más de 25 años en la prensa económica y creo que cada vez hay más interés en la economía. He pasado por Actualidad Económica, El Mundo, Capital, El Economista y Metro, y en todos esos medios he tratado de acercarme al lector de una forma amena, convirtiendo lo incomprensible en digerible, a veces con humor.

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