Saltar al contenido

« ver todos los blogs

E-book no es una tribu de Nigeria

31 octubre 2009 - 7:00 - Autor:

Se llaman Ibos, viven en Iboland, una zona de Nigeria, y forman una tribu. Pero no tiene nada que ver con los e book, aunque se pronuncian casi igual.

El caso es que hace un año, nadie en España sabía lo que eran los e books. Hoy, no pasa un día sin que la prensa hable de ellos. Son libros, pero digitales.

Los libros digitales se leen el lectores electrónicos. Estos aparatos tienen el tamaño de un libro de bolsillo, pesan unos 150 gramos, contienen más de mil libros, usan tinta electrónica, la pantalla no cansa a la vista, las baterías duran semanas, y hasta se puede escribir sobre ellos.Imaginen irse de viaje y llevarse los tres tomos de Stieg Larsson metidos en un chip. Dicen que en EEUU ya se han vendido 4 millones de aparatos.  Y que cuando salió el último libro de Dan Brown, los propietarios de Kindle (un e reader de Amazon) se descargaron 40.000 copias de “El símbolo perdido” en un día.  ¿Van a ser la puntilla definitiva de los libros de papel?

Los libros electrónicos (e book) y los aparatos que los permiten leerlos (lectores electrónicos o e readers) se pueden convertir en uno de los productos más regalados en estas Navidades en España. Eso es lo que se concluyó en un foro sobre libros electrónicos organizado esta semana en la Fundación Telefónica. Tanto los editores (Planeta, SM), como los grupos de comunicación (Vocento) y hasta los operadores (Telefónica) creen que su avance es imparable, aunque el mercado todavía es muy pequeño. Por ejemplo, en EEUU sólo abarca como mucho el 1,5% de la población. En España, mucho menos.

Pero la experiencia demuestra que las tecnologías se popularizan en determinado momento: explotan. Desde mi punto de vista, eso sucederá en el segundo semestre del año que viene, cuando los e readers bajen de precio a menos de 100 euros (hoy valen el triple y más), cuando aumente la oferta de dispositivos, y cuando las editoriales pierdan el miedo a ofrecer sus catálogos de forma digital. Y veremos operadoras telefónicas subvencionando aparatos con tal de que nos abonemos a un servicio.

No creo que muera el libro de papel porque tiene muchas ventajas que no tienen los electrónicos: los libros de papel se pueden toquetear (sobar, manipular); no se estropean si se caen al suelo; huelen (yo era de los que me reía de esta cualidad pero todo el mundo me dice que “oler” libros tiene su encanto), y si les cae agua, no se dañan irremisiblemente.

Muchos grupos de comunicación ya permiten que sus  periódicos se puedan leer en lectores electrónicos. Se dice que más adelante la gente pagará por descargarse artículos, blogueros o capítulos de libros. Pero con el paso del tiempo, el libro electrónico permitirá muchas cosas más como ver videos en color. Hoy ya tienen conexión a internet.

Un dato: los estudios de Forrester y Gardner que predecían las cifras de consumo de e readers y e books para este año ya se han quedado obsoletos. La realidad les ha superado. Eso significa que el año que viene podemos estar hablando de un nuevo gran negocio.

¿Quién fue uno de los ‘protas’ del crash del 29?

30 octubre 2009 - 7:00 - Autor:

Hace poco, el banco Goldman Sachs, emitió un informe para describir qué había causado el crash de 1929, la Gran Depresión. En estos días se cumplen 80 años de la caída de la bolsa de Nueva York. Fue el comienzo de una recesión que duró 10 años en EEUU, y todo el mundo está recordando hoy aquellos años terribles.

Sin embargo, Goldman Sachs parece que se olvidó de algo importante: muchos economistas dicen que el causante de aquella catástrofe fue ¡Goldman Sachs!

John Kennet Galbraith dice en su best seller “Breve historia de la euforia financiera” (Ariel), que Goldman Sachs había inventado en los años 20 un sistema de apalancamiento (leverage) por el cual se podían comprar muchas acciones con poco dinero. Los norteamericanos estaban tan entusiasmados por la bolsa que se metieron de lleno a “apalancarse” a grados insospechados.

En dieciocho meses previos a octubre de 1929 la bolsa de Nueva York había subido tanto como en los seis años anteriores. Estaba de moda invertir en empresas industriales, pues esas empresas estaban formando una base sólida de la nueva potencia industrial.

El apalancamiento consistía en adquirir una acción, depositando solamente el diez por ciento del valor. Era como comprar una casa dando una señal. Según Galbraith, los inventores de este método que califica de «extravagante» fueron principalmente dos compañías: los bancos de inversiones United Founders Corporation y Goldman Sachs.

Fundada en 1869 por Markus Goldman, esta empresa de inversión lanzó en 1928 un fondo llamado Goldman Sachs Trading Corp, que realizaba compras prodigiosas a través del apalancamiento. Llegó un momento, poco antes del martes negro de octubre 1929, que los brókers en general habían prestado una cantidad gigantesca de dinero, que según Burton Malkiel alcanzó los 9.000 millones de dólares.

Un día, alguien pensó que la bolsa estaba hinchada y comenzó a vender. Tonto el último. Vino el crash.

Clinton: 130.000 euros por hablar en Sevilla

29 octubre 2009 - 7:00 - Autor:

La semana que viene, Bill Clinton, el ex presidente de EEUU, dará una conferencia en Sevilla patrocinada por la Confederación de Empresarios de Andalucía. Según una de las personas que ha organizado esta visita presidencial, el precio de la charla es de unos 200.000 dólares (130.000 euros). Si les parece mucho, deberían saber que Clinton ha hecho una rebaja porque su caché ha llegado a estar en 450.000 dólares (300.000 euros) por dar una conferencia.

Según Canada Free Press, Clinton no suele cobrar menos de 175.000 dólares por charla, que fue lo que cobró a finales de agosto en Canadá.

Pero según el blog Professional Speaking, especializado en seguir la pista a los grandes conferenciantes del mundo, Clinton no se embolsa menos de 250.000 dólares por charla. Y recuerda que el 26 de septiembre de 2006, ganó 450.000 dólares por una sola conferencia en Londres.

De ser así, es uno de los conferenciantes mejor pagados el mundo, pero que la cifra que recibirá en Andalucía no bate ningún record.

Hay muchos conferenciantes que han convertido el arte de dar charlas en una hucha. Los precios se tasan en dólares, que es la moneda con la que se calculan esas charlas.

Paul Krugman cobraba 25.000 dólares antes de ser Premio Nobel de Economía. Ahora: 100.000 dólares.

Felipe González tiene un caché de 30.000 dólares.

José María Aznar, 18.000 dólares.

Por cierto, la Confederación de Empresarios de Andalucía tiene unos conferenciantes de postín. Trajo al nobel de economía Edward Prescott a principios de octubre.Y a Krugman en marzo.

El tema de Bill Clinton del proximo 5 de noviembe será: “La salida de la crisis”. Enhorabuena. Pero, ¿quién lo paga? ¿La Confederación o la Junta de Andalucía?

No somos iguales y la prueba está en las Olimpiadas

28 octubre 2009 - 7:00 - Autor:

Una vez, estaba un amigo mío escuchando una disertación sobre la igualdad. La persona que hablaba decía que los seres humanos éramos iguales. Y entonces, mi amigo se levantó y dijo: “Perdón, no creo que seamos iguales porque a mí jamás se me ocurriría decir tal estupidez”.

Fue un provocador, cierto, pero puso algunos puntos sobre las íes. La prueba es que en los Juegos Olímpicos no se premia la igualdad sino la desigualdad. Se da un premio al primero, otro al segundo y otro al tercero. ¿Y alguien se queja de ese trato desigual?

En el fútbol se premia la desigualdad: los mejores obtienen la Copa, los segundones, bueno, pues no son iguales a los primeros.

Y lo mejor de todo es que el diario más vendido de España, Marca, es un compendio de noticias sobre la desigualdad: en la Fórmula 1, en la Liga, en la ACB, en natación sincronizada… Nos gusta que ganen los nuestros porque eso demuestra que no son iguales a nosotros.

La prensa deportiva se la pasa hablando de desigualdades. Los records, las marcas, los hitos y las hazañas demuestran que hay seres humanos diferentes. Unos escalan montañas, otros corren como gamos, los hay que meten goles con fortuna, y todo eso hace feliz al lector porque es el culto a la desigualdad. ¡Qué aburrido sería si todos fuéramos iguales! No se batirían records. No habría diferencias. Nadie vería una competición porque sería muy sosa.

Es más, los lectores van como locos a pedir autógrafos a Raúl o a Ricky Rubio porque son diferentes a ellos: son de otra pasta, no son iguales a uno.

Entonces, ¿por qué duele tanto esta verdad? Cuando se habla de igualdad, se habla de igualdad de condiciones, de reglas, de justicia y hasta igualdad de punto de partida. En los Juegos Olímpicos, cuando se organiza la carrera de los 100 metros lisos, la salida es una línea perfectamente recta: si no fuera así, pensaríamos que hay tongo.

Y es recta porque las reglas tienen que ser iguales para todos. Poner las mismas reglas para todo el mundo, supone un acto de sentido común. Y al final, lo que demuestra ese método es que quien más se esfuerza, más gana.

Las mismas leyes para todos. Usaín Bolt es campeón mundial porque a unas cualidades innatas, ha unido un esfuerzo y una voluntad sobrecogedoras.

Lo mismo pensamos de las normas de Tráfico. Son iguales para todos Si alguien se ha saltado un semáforo, o corre a 200 kilómetros ya no es una persona igual a los demás: es diferente. Ha cometido infracciones. Y será multado. ¿A que nadie quiere ser igual que este desgraciado?

La Justicia es igual. Si alguien comete un crimen o roba una propiedad, será castigado. Es desigual a la mayoría. ¿Quién quiere ser como este infeliz?

La vida es una manifestación de desigualdad por todos lados. El que más trabaja, más obtiene. El que más se esfuerza, más consigue. ¿Dónde está la igualdad?

Lo que nos molesta de verdad es que no nos den las mismas oportunidades a todos, ya sean en los deportes o en la Justicia, en los créditos hipotecarios o en la cola del autobús.

No queremos ser iguales a los demás, sino que nos den las mismas oportunidades que a los demás.

Que el Estado baje los impuestos a los más sanos

27 octubre 2009 - 7:00 - Autor:

Es un debate que ha llegado a las páginas de The New York Times. ¿Deberían premiar las empresas de seguros a las personas sanas? Uno de los lectores dice que si llevas una vida sana, deberías pagar menos primas que una persona enferma.

No está mal pensado. Comparemos una persona perezosa con otra que hace deporte. ¿Por qué deben pagar la misma prima en su compañía de seguros? Tiene lógica. Pero luego aparecen los casos especiales, lo que en flosofía se llama “casuística”. ¿Qué hacemos con los obesos? Imaginemos una persona que sufre obesidad mórbida. Es un problema genético, no es culpa suya. ¿Y por eso hay que subirle la prima de seguros? ¿Y con aquellos que sufren enfermedades degenerativas que ellos no se produjeron?

Por eso las cosas no son tan claras.

Las compañías americanas de seguros aumentan las primas a ciertas personas como los fumadores. Nadie se queja. Pero otra cosa es subir la prima a una persona que de repente descubre que padece ataques epilépticos. Eso es injusto.

Bien, dejemos de lado esa forma de cálculo porque está claro que la mayoría no estaría de acuerdo con subir la prima a aquellas personas que sufren enfermedades hereditarias, o problemas que ellos no se produjeron voluntariamente.

Otra cosa es premiar a los sanos. Supongamos que hay una persona que hace deporte, no fuma, mantiene una alimentación equilibrada y (he aquí la prueba de las pruebas), no va a la consulta médica y no gasta medicinas. ¿No habría que hacerle una rebaja en su impuesto de la renta?

Esa persona supone a lo largo de su vida tal ahorro para el Estado que incluso haciéndole una rebaja en su impuesto de la Renta, el Estado ganaría dinero. Porque esa misma persona, al no enfermarse casi nunca, está en el tajo: trabaja, es productiva, paga impuestos. Y encima es más productiva porque a lo largo de su vida laboral, no ha bajado sopotocientas veces a la farmacia a comprar medicinas sino que ha estado en su puesto de trabajo.

¿Cuál es la mayor ventaja de este sistema? El efecto contagio positivo. Cuando todo el mundo compruebe que a Gómez le rebajan los impuestos por ser una persona sana, tratarán de imitarle. Con lo cual el estado se ahorrará más dinero cada año en hospitales, médicos, medicamentos subvencionados, y encima aumentará la productividad.

Si supiera cómo hacerlo, esta idea la colgaría en Creative Commons para que algún gobierno la aplicase y se forrase.

Las autonomías cuestan a cada español el doble que en 2000

26 octubre 2009 - 16:05 - Autor:

En ocho años, el gasto que las autonomías representan para cada español se ha duplicado. En 2000, el coste de mantener las autonomías suponía para cada español  1.842 euros. En 2008 era ya 3.750 euros, justo el doble.

En general, si se suma el gasto público estatal, autonómico y local, en ocho años, desde 2000 hasta 2008, cada habitante en España ha tenido que desembolsar un 58,7% más. ¿Qué significa eso? En 2000, cada español pagaba, por así decirlo, 6.123 euros para mantener la burocracia estatal, autonómica y local. Ahora paga un 58,7% más, es decir, 9.720 euros.

¿Y cómo van las cosas en Alemania? Cada alemán paga ahora un 17,7% más de lo que pagaba hace ocho años por mantener la administración pública, es decir, que el incremento no ha sido tan acusado como en España. ¿Y en la Unión Europea, en general? También menos, pues ha aumentado un 36,2% la tasa por habitante debido a la admisión de nuevos miembros.

Pero España se ha vuelto manirrota. Es uno de los países europeos donde más se ha disparado el gasto público. Y en el caso de las corporaciones locales, es decir, los ayuntamientos, a cada español le ha correspondido pagar un 63,2% de más en ese periodo.  De 935 euros que pagaba cada español en 2000, ha llegado a 1.526 en 2008.

Estos datos proceden de un estudio dirigido por Mario González Fuentes, del Strategic Research Center, de EAE  Business School. El informe El coste de la administración pública en España” está trufado de explicaciones sobre el gasto de las administraciones públicas entre 2000 y 2008, comparado con otros países, y también desglosado por comunidad autónoma.

Por ejemplo, en Alemania la masa salarial de los funcionarios divididas por habitante (lo que correspondería pagar a cada alemán por mantener a sus funcionarios) ha pasado de 275 a 450 euros. En España, ha pasado de 375 euros a casi 1.1.00 euros por habitante.

Según el estudio España e Irlanda son los países de la UE donde más ha crecido el empleo público. En España, un 32% en el periodo estudiado. En Alemania ha caído un 5,7% y en Italia, un 21,9%.

Una de las afirmaciones más sorprendentes del estudio es que en España el coste de los empleados públicos es un 20% superior a los empleados del sector privado. Es más, este estudio se ha molestado en realizar cálculos sobre la productividad de las comunidades autónomas, y su índice de empleo público. Y dice que aquellas comunidades en las que más aumentó el número de funcionarios, son las que ahora está sufriendo más el impacto de la crisis, y tienen ahora menores niveles de productividad.

Caída del dólar, ¿una conspiración?

7:00 - Autor:

Hace un año, Barack Obama encontró al culpable de que el dólar estuviera tan débil frente al euro: Bush.

Hoy el dólar está aun más débil pues ha llegado a cotizar a 1,5 dólares por euro. ¿A quién beneficia? A EEUU, por supuesto. Sus productos son más baratos. Viajar a EEUU es un chollo. Comprar gafas RayBan, un gustazo.

¿Y a quien perjudica? A los exportadores europeos.

Cada vez que el dólar alcanza estas cotas tan bajas, siempre surge el mismo tipo de artículos en la prensa mundial: “Who is behind weak dollar?” (Quién está detrás del dólar débil).

Recuerden que hace poco más de un año, se acusó al dólar débil de ser culpable de que el precio del barril de petróleo llegase al máximo histórico de 150 dólares por barril. Eso sucedió porque bajaron los tipos de interés en EEUU para reactivar la economía (un año antes había estallado la crisis de las hipotecas basura), y entonces, invertir en bonos americanos dejó de ser atractivo. Los inversores buscaron otras vías para cubrir sus pérdidas y se volcaron en el petróleo. Al menos esa es la teoría de un experto de China Institute of Contemporary International Relations, que apareció en China Daily hace un año.

Bueno, ahora el dólar está incluso más débil pero el petróleo se mantiene en los 70 dólares, menos de la mitad de lo que valía el año pasado. Nadie entiende la economía.

Pero volvamos a Obama. El año pasado ligó la debilidad del dólar a la política fiscal de Bush, el cual entonces era el presidente de EEUU. En esta ocasión, Obama es el presidente pero, ¿se culpará él mismo? En absoluto, porque un dólar débil es la mejor forma de vender productos americanos. Hay economistas como Simon Johnson del MIT, que no dudan en achacar a un plan de Obama esta caída del dólar. “El quiere más puestos de trabajo, y eso se hace cuando aumentas las exportaciones y encareces las importaciones”. Y también, según Johnson, es una forma de equilibrar el déficit: “Importamos mucho más de lo que exportamos y eso nos da un gran déficit comercial”.

Seguramente hay muchas cosas detrás del dólar débil: los bajos tipos de interés, que hacen poco atractivo comprar bonos americanos. La cantidad de dólares que ha inyectado el Federal Reserve Board en el sistema financiero, y ya se sabe: cuánto más dinero circule, sin que haya aumentado la producción, más se deprecia la moneda. Además, algunas economías europeas tienen signos de recuperación, lo cual traerá subida de tipos a medio plazo. Eso significa que el euro vuelve a ser moneda refugio, según informaba The Wall Street Journal. La revista The Economist afirma que el dolar no convence como moneda refugio, pero eso no es una catástrofe.

De todos modos, los ministros de economía de la UE siempre sospechan que un dólar débil es una conspiración de la industria americana contra la europea.

Conspiración o no, los norteamericanos no se sentirán muy atraídos por nuestros precios con un dólar tan debil: coches, grúas, jamones y hasta viajar a Europa es para ellos ahora más caro que nunca. Bien. Pues aprovechemos nosotros y viajemos a Nueva York, a tomarnos unos perritos calientes en la Quinta Avenida.

Un libro “de cine” sobre la crisis

25 octubre 2009 - 7:00 - Autor:

Lo han bautizado como el chico maravilla de The New York Times. Se llama Andrew Ross Sorkin y es periodista. Acaba de publicar “Demasiado grande para dejarlo caer” (‘Too Big to Fail’, Viking). ¿Otro libro sobre la crisis? Bueno, el más cinematográfico. Eso dice la crítica. “Este libro debería ser tomado en cuenta por Hollywood”, afirma The Daily Beast. “Está lleno de escenas muy cinematográficas”.

Por ejemplo, describe las llamadas telefónicas que se intercambiaron los principales actores de esta trama, Ben Bernanke, presidente de la Reserva Federal, Henry Paulson, secretario del Tesoro, Ken Lewis, presidente de Bank of America, Christopher Cox, presidente de la SEC… El tema de fondo: la salvación de la casa Lehman.

Una de las escenas más polémicas tiene como protagonistas a Henry Paulson, secretario del Tesoro, y a Christopher Cox, presidente de la Securities and Exchange Commission. Paulson le pregunta a uno de sus ayudantes, si Cox ha llamado a Lehman para que se declare en bancarrota de una vez. Es domingo 14 de septiembre. Son las siete de la tarde. Pero en Asia ya es lunes 15 y los mercados han abierto.

¿Les ha llamado ya?“, pregunta Paulson a su ayudante.

“No ha hecho un carajo”, responde su ayudante. “He estado con él y se lo he repetido, pero está paralizado. Como los ciervos cuando son encañonados por un haz de luz”.

Paulson se dirige a las oficinas de Cox.

“¿Qué demonios te pasa? ¿Por qué no les has llamado [a los de Lehman]?”, grita Paulson.

Cox responde que no sabe si es la persona adecuada para hacer esa llamada. No sabe si es él quien tiene que pedir a Lehman que se declare en bancarrota.

Tú y los tuyos sois como una pandilla que no sabe disparar a la diana“, le grita Paulson. “Ese es tu jodido trabajo y tienes que hacer esa llamada”.


No cabe duda de que el libro promete ser tan explosivo como la película Wall Street. La revista Vanity Fair (EEUU) ha hecho la prepublicación de uno de los capítulos.

El nuevo azote de los bancos

24 octubre 2009 - 7:00 - Autor:

“La mejor forma de robar un banco es tener uno”. Es el título del libro de William Black que está volviendo a las librerías norteamericanas. Fue editado por primera vez en 2005, pero la crisis lo ha puesto de moda de nuevo. El autor fue director del Instituto para la Prevención del Fraude y ahora es profesor de economía de la Universidad de Missouri, en Kansas City.

El libro critica la alianza entre políticos y ejecutivos para acabar con el sistema de cajas de ahorro de EEUU en los noventa, el llamado Savings & Loan System. Y ahora Black aprovecha el momento para decir que los mismos protagonistas  se están cargando el sistema crediticio y la confianza de los americanos.

Black no se corta un pelo para decir que los banqueros de su país han cometido un gigantesco fraude. “Nos dejaron confiar en ellos y luego nos defraudaron. Eso se llama fraude”, dijo este hombre en una entrevista en el programa de Bill Moyers (subtitulado en español). Moyers es uno de los periodistas de mayor prestigio en EEUU, quien transmite a través de una cadena de TV sin ánimo de lucro llamada PBS (Public Broadcasting System).

El libro de Black regresa en un momento en que se está poniendo el sistema financiero patas arriba para ver en qué falló y si merece que se le haya inyectado tanto dinero para salvarlo. La mayor parte de los diarios en EEUU critican los bonus que siguen concediéndose a los financieros del país, y desde luego, se preguntan cómo el país entero puro caer tan rápido desde lo más alto.

Black dice tener la respuesta. Los consejos de administración de los grandes bancos no dudaron en meterse en los negocios de las hipotecas basura porque así crecían más rápidamente sus resultados. “La combinación de mucho apalancamiento (leverage) con el sistema Ponzi (estafa piramidal) ha creado una situación que les ha garantizado los beneficios record en estos años”, afirma Black. “Eso permite que tengas unos bonus muy elevados, pero hace inevitable que caigas en el desastre”.

Puede ser que a algunos les parezca un libro oportunista y exagerado. Pero la cancha que se le está dando en EEUU obedece a un deseo del llamado Main Street (el pueblo, en contraste con Wall Street, los financieros), de señalar y castigar a los culpables de la peor crisis económica de EEUU desde 1929.

El paro EPA explicado con una fábula

23 octubre 2009 - 14:36 - Autor:

Había una vez una pequeña comunidad amish en medio de Extremadura que era muy laboriosa. Según las estadísticas, existían cien personas en edad de trabajar. Eso quería decir que había cien personas entre 16 y 65 años que podían crear riqueza.

Cada tres meses llegaban los encuestadores del Instituto Nacional de Estadística (INE), se metían en las casas y preguntaban: “Señores, ¿cuánta gente hay en esta casa del Señor que quiera santificarle mediante el duro y recompensado trabajo?”. Cien almas respondieron que deseaban santificar al Señor mediante el sudor de su frente.

Los encuestadores descartaban por supuesto a amas/amos de casa que no quisieran meterse en un trabajo remunerado, a jubilados, o a niños menores de 16 años.  Sólo la fuerza de trabajo, la workforce, la kraftwerk, es decir, músculos con ganas de entrar en acción.

Los encuestadores del INE hacían otra pregunta: “Muy bien, ya sabemos cuáles de ustedes son fuerza de trabajo llamada a ejercer la providencial tarea, pero ¿cuántos están trabajando de verdad y reciben una paga por ello?”.

Descubrieron que de los 100 amish en activo (la llamada Población Activa) había 10 que no tenían curro. Eso quería decir que el 10% de la población activa de ese pueblo estaba en paro. Era el paro EPA. En consecuencia, eso significaba que había 90 puestos de trabajo en el pueblo. Eran los ocupados.

Un día, varias familias amish se cansaron de vivir allí y se alejaron. Entonces, volvieron los encuestadores del INE para hacer la encuesta del otro trimestre. Preguntaron: “¿Cuánta gente hay en edad de trabajar y que quiera trabajar?”. Esta vez, 85 amish contestaron afirmativamente. Es decir, había quince amish menos en edad de trabajar que antes. La Población Activa había disminuido. Luego, preguntaron: “¿Y cuántos hay en paro?”. Y nueve dijeron que estaban en paro.  Hecha la resta correspondiente, eso quería decir que 76 amish estaban currando de verdad en el pueblo. Era la Población Ocupada.

Cuando elaboraron sus estadísticas, los funcionarios publicaron lo siguiente: el paro ha bajado de 10 a nueve personas. El índice de desempleo, ha subido del 10% al 10,5%. Medio punto más.

¡Vaya lío! Dijeron los españoles. ¿Cómo es posible que baje el número de parados y suba el índice de parados? Y los encuestadores, siempre sabios en el manejo de gnomones, tarot y hechizos, respondieron: “Porque en este pueblo ya no hay 100 amish sino 85 en edad de trabajar. Y de ellos, nueve están en paro. Eso hace el 10,5% de la población está en paro, un 0,5% más que hace tres meses”. Voilá.

En fin, al leer la nota de prensa del INE, el alcalde del pueblo se sintió recompensado porque había menos paro que en el trimestre anterior: un parado menos, en concreto. Algo es algo. ¿No lo llamaban brotes verdes?

Pero la realidad era muy dramática: antes había 90 personas ocupadas, es decir, con trabajo, produciendo riqueza, ganando un sueldo. Ahora eran 76, es decir, 14 menos. Se habían destruido catorce puestos de trabajo. De continuar así, en pocos años se destruiría todo el empleo que se había creado en los últimos años. Pero nadie se enteró aquel día porque existen espejismos, visiones, fantasmagorías, estadísticas y notas de prensa.

Carlos Salas

El físico Stephen Hawking dice que todo se puede explicar con palabras y con dibujos. La economía también. Por eso me he empeñado en explicar la economía para todo el mundo con descripciones visuales: perfiles que parecen fotos, reportajes que parecen películas… Llevo más de 25 años en la prensa económica y creo que cada vez hay más interés en la economía. He pasado por Actualidad Económica, El Mundo, Capital, El Economista y Metro, y en todos esos medios he tratado de acercarme al lector de una forma amena, convirtiendo lo incomprensible en digerible, a veces con humor.

Páginas

Secciones

Sobre nosotros

Siguenos también en: Facebook Twitter Flickr Google News YouTube iPhone iPad Android