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América vuelve a la rebelión

27 febrero 2010 - 7:00 - Autor:

Hace varios meses fui a desayunar con un amigo norteamericano y vi que se había traído un libro. Era un tomo grueso y estaba escrito por una tal Ayn Rand. No me sonaba nada en absoluto a pesar de que estoy más o menos al día de la literatura norteamericana.

“Es el libro que está leyendo mucha gente en EEUU”, me dijo. Algo así como una biblia de descubrimientos político-sociales.

La historia es una especie de relato de ciencia ficción económico pues trata de la futura decadencia de Estados Unidos debido a que el estado se mete en la vida de todos, regula todo, administra todo.  E impone impuestos por doquier.

Hartos de que les estén apretando la garganta, un grupo de empresarios abandona las ciudades y se refugia en las Montañas Rocosas. Están liderados por un empresario llamado John Galt. Poco a poco, el país se va apagando y consumiendo por falta de actividad comercial, hasta que ese ejército de empresarios abandona sus cuevas y asalta Wall Street. Con ello quieren demostrar que sin empresarios, sin emprendedores, cualquier país se arruina.

La escritora y filósofa Ayn Rand.

La escritora y filósofa Ayn Rand.

El libro se llama “La rebelión de Atlas” (Atlas shrugged, cuya traducción literal es “Atlas se encogió de hombros”), y fue uno de los libros más populares en EEUU en los años cincuenta. En los años 80 se preguntó a los norteamericanos cuál era el libro que más les había influido y mencionaron la Biblia, y a continuación, “La rebelión de Atlas”.

La autora es Ayn Rand, seudónimo de  Alissa Zinovievna Rosenbaum. Nació en Rusia en 1905. Al llegar la Revolución, su padre sufrió la expropiación de la farmacia. Desde entonces, Ayn Rand odió todo lo que tenía que ver con estatalismo, marxismo y comunismo. Estudió Filosofía a Historia en la Universidad de San Petersburgo, luego Leningrado, y en 1925 consiguió salir con su familia e instalarse en EEUU.

Sus intereses la llevaron a Hollywood (le apasionaba el cine y ya había escrito guiones), y allí desarrolló buena parte de su faceta de escritora. Apreciaba de EEUU el individualismo, el sentido de la aventura, la libertad para desarrollar negocios, todo lo cual le hizo madurar una filosofía llamada Objetivismo, basada en que el individuo debe escoger con la razón su propio destino. Rechazaba el colectivismo, el socialismo y por supuesto, todo lo que viniera de la Unión Soviética.

El libro que mencionaba mi amigo es un canto a ese espíritu libertario, a medio camino entre el individualismo y el anarquismo.

El caso es que el libro se ha puesto de moda en EEUU entre los círculos republicanos, mejor dicho, entre los republicanos radicales que se han agrupado alrededor de este nuevo movimiento llamado el Tea Party. Suena como una fiesta con galletitas y señoras mayores pero el Tea Party (Partido del Té) vendría a ser algo así como lo que para España fue el Motín de Aranjuez, cuando un montón de ciudadanos se rebelaron en 1808 contra Godoy, el ministro universal del rey Carlos IV, a quien acusaron de traicionar España y de ser el culpable de la invasión francesa. Fue el inicio de nuestra Guerra de Independencia. Palabras como nación, independencia y España surgieron con mucha fuerza desde entonces.

Norteamericanos de 1773 disfrazados de indios asaltan barcos de té.

Norteamericanos de 1773 disfrazados de indios asaltan barcos de té.

Para los norteamericanos eso fue el motín del Té en 1773. Los ingleses les estaban poniendo impuestos cada vez más elevados por cualquier cosa, desde periódicos hasta naipes. Y esos impuestos no iban a sus gobernadores locales sino directamente a Londres. Y llegó un momento en que se aprobó poner impuestos a la importación de té. Sublevados por tanto impuesto (el imperio inglés pretendía con ello sufragar los gastos de sus tropas, su burocracia, etc), los locales crearon el Boston Tea Party un movimiento contra los abusos de la metropoli. En 1773, disfrazados de indios mohawk, se infiltraron en los barcos que traían cargamento de té de las indisas orientales, y lo echaron todo al agua.  Los ingleses respondieron con leyes opresoras, y cerrando el puerto de Boston. Tres años después estalló la Revolución Americana.

Bueno, pues Sarah Palin, la que fue candidata a la vicepresidencia de EEUU por el Partido Republicano, así como un montón de republicanos “hard core” (no sé si llamarlos así), se están reuniendo periódicamente alrededor de este Tea Party para unir sus voces de descontento tanto por lo que está haciendo Obama, como por lo que no está haciendo el Partido Republicano. Rebelión contra el sistema, contra el estado, contra los impuestos, contra aquellos que les quieren imponer una forma de vida no auténticamente americana. Y contra los miembros de su partido que no hacen nada.

Son locuaces lectores del libro de Ayn Rand.

Todos ellos quieren detener la marea de los impuestos, o los gravámenes a sus propiedades. El movimiento tiene pinta de tomar velocidad pues hace poco hubo un caso que levantó las iras de estos nuevos rebeldes. El ayuntamiento de New London (New Hampshire) se propuso expropiar terrenos y edificios con la excusa de hacer inversiones y crear empleo. Una de las expropiadas fue Susette Kelo, que interpuso una demanda, pero la perdió tras una votación de nueve jueces, a pesar de que las encuestas demostraban que más del 80% de la población se oponía a esa expropiación. (Si son ustedes abogados, aquí tienen el link).

La reacción del pueblo fue tan virulenta que amenazaron con invadir unas instalaciones agrícolas de uno de los jueces “traidores”, para convertirlas en el “Hotel de la Libertad Perdida” y poner por doquier ejemplares del libro de Rand “La rebelión de Atlas”.

El caso me recuerda la ampliación al mar que el gobierno valenciano quiere hacer de la avenida Blasco Ibáñez, expropiando y derrumbando casas modernistas de principios del siglo XX, lo cual ha suscitado tanta ira popular. Curioso es que aquí la Justicia paralizado por ahora la obra dando la razón al pueblo. (Todavía no hay sentencia definitiva).

Bueno, todo esto es para que sigan la pista a ese libro, a esa autora, al Tea Party y a la nueva rebelión americana, que como siempre, parte de una rebelión económica: no más impuestos, no más estado hinchado, no más malgasto público.

Ah, se me olvidaba, ¿sabían por qué Felipe II envió al Duque de Alba a los Países Bajos? Le envió para que les clavara unos impuestos, pues los neerlandeses estaban en déficit presupuestario. Como no les gustó, los ciudadanos se rebelaron y por eso el Duque tuvo que cortar algunas cabezas. Dicen que cien mil o así.

Detrás de los grandes terremotos de la historia siempre hay una razón económica. Suelen ser los impuestos.

¿Es que ya sólo nos queda la confianza?

26 febrero 2010 - 7:00 - Autor:

Sería demasiado cínico para mí no apoyar la campaña que se ha puesto en marcha en todo el país para devolvernos la confianza. Hace justo un año terminé de escribir un libro sobre la crisis, y allí hablaba de que la crisis había derrumbado la confianza, y sin confianza, era más difícil salir de la crisis.

Sin quitar un átomo de seriedad a la crisis, creo que necesitamos confiar en que podemos salir. Ya saben ustedes lo que dicen los norteamericanos en estos casos. “Chico, la caballería no va a venir a salvarte”.

Eso es lo que le dijo de verdad la madre de Chris Gardner cuando era pequeño. ¿No saben quién era este señor? Es el personaje de la vida real en quien se basa el actor Will Smith para la película “En busca de la felicidad”. Su mujer le abandonó, le dejó un hijo pequeño, y mientras hacía un curso para entrar a trabajar en la casa de valores Dean Witter, Gardner no tuvo más remedio que vivir en residencias sociales y hasta en los lavabos del metro, creo que de Nueva York.

Pero Gardner estudiaba por la noche, a la luz de las farolas. Y así se ganó su puesto en la compañía y hoy tiene la suya propia, que pueden ver en la web www.chrisgardnermedia.com.

Chris Gardner, su nuevo libro y Will Smith.

Chris Gardner, su nuevo libro y Will Smith.

Gardner confiaba en sí mismo porque el estado no iba a venir a salvarle. Pero en España, el estado te echa una mano, desde luego, más que en EEUU.

Pero llega un momento en que se agotan las ayudas del paro y no hay más salida que sacarse las castañas del fuego por cuenta propia. Para eso hace falta confianza.

No están las cosas para ser muy optimista, pero ¿qué arregla uno con ser pesimista? No mucho, la verdad.

Y para salir de esta crisis también necesitamos que confíen en nosotros. Si un banco no renueva la línea de crédito de un pequeño empresario, es que no confía en él, y si no hay esa confianza, es más difícil salir. Es más, si las empresas no se fían unas de otras, justo en este momento, entonces no se cerrarán contratos, o no se sirven pedidos. ¿Dónde empieza la cadena?

En fin, espero que no quede en un gesto bonito. Creo que es positivo que salgan famosos hablando de la importancia de confiar en nuestro futuro para salir de la crisis. Y dado que el gobierno no mueve un dedo, parece que no habrá más remedio que salir sin su ayuda. Tendremos que convertirnos todos en unos Chris Gardner. Recuerden, la caballería no va a venir a salvarnos.

El aparato del que nadie hablaba hace un año

25 febrero 2010 - 9:32 - Autor:

Hace un año casi nadie hablaba de los lectores de libros electrónicos. Era cosa de frikis. Hoy no hay cena de amigos en la que no se mencionen a los libros electrónicos.

Creo que es uno de los surgimientos tecnológicos más sorprendentes que he visto en mi vida. Porque lo del teléfono móvil fue mucho más lento. Se venía hablando de ellos desde principios de la década de los 90, pero fue en la segunda mitad de esa década cuando comenzaron a despegar.

Pero lo de los e books ha sido no visto y visto. Una aparición.

Se ha debido sobre todo al efecto novedad descubierto por los medios de comunicación en España. En EEUU ya en noviembre de 2007 salió una portada de Newsweek con el presidente de Amazon mostrando su lector electrónico. Hace un año casi ningún medio español se ocupaba de los lectores electrónicos. Me refiero a los grandes medios. Hace cinco meses fui a un programa de Telecinco a hablar de varias cosas y mostré un lector electrónico de libros. Era en el programa de Ana Rosa. Fue como si estuviera en los años 70 y dijera: “Mirad, esto es un teléfono móvil y se convertirá en la forma de comunicación más poderosa del próximo futuro”. ¡Anda ya!

No entendían lo que era. Ni ellos ni casi ningún medio en España. Sólo hablaban de ellos los periodistas especializados en las webs especializadas. Después del verano subió la temperatura. Hoy casi todos los días hay un artículo en la prensa. Es algo desconcertante que siendo España un país en donde los consumidores adoptan rápidamente las nuevas tecnologías no haya hecho caso a este aparato hasta hace pocos meses. Creo que la repercusión en los medios se ha debido a que se fijaron en el éxito de los libros electrónicos en EEUU.

Yo tengo uno lector de libros electrónicos desde hace un año. Los conocía de mucho antes pero aproveché mi cumpleaños para soltar la idea de que me gustaría tener uno. ¿Me he pasado totalmente a estos aparatos? No. Lo uso, leo libros o artículos, lo dejo, tomo un libro de papel, compro libros de papel… Vuelvo con mi libro electrónico. Yo pensaba que iba a modificar mis hábitos de lectura y no ha sido así. Leo papel o digital.

Se me cayó en verano y se me rompió. El arreglo me costó 100 euros. Lo pagué sobre todo porque dentro de 20 años quiero mostrar ese aparato como uno de los primeros e readers que se vendieron en España. Para entonces tendrán una pantalla indestructible, a color, táctiles, con capacidad para almacenar videos y mostrarlos, activados por voz, con efecto 3D y una memoria donde puede caber casi toda la producción literaria de la humanidad.

Salvo esto último, lo demás está casi conseguido. Los libros electrónicos avanzan a más velocidad de la que podemos consumir. Cada semana salen nuevos modelos. Bajan de precio. Y aumenta su capacidad.

Por eso, serán unos de los productos más vendidos en las próximas navidades y para esa fecha ya serán más baratos y más hábiles.

Trato de imaginar cómo serán dentro de cinco años. De diez. ¿Barrerán el mercado? ¿Acabarán con el papel? Espero que no. Es una afirmación anti ecológica porque una de las virtudes de los e books es que no contaminan, no devastan bosques, son más “sostenibles”. Pero leyendo un artículo de la escritora norteamericana Karin Slaughter, se me ocurrió la siguiente novela de ciencia ficción:

Año 2048. Todos los libros del planeta son digitales. Un virus informático contamina los servidores universales y de repente la humanidad se queda sin ningún archivo. Al año siguiente, una extraña gripe porcina, llamada Gripe XXA, acaba con la humanidad. En 2354, aterriza una nave procedente de la esquina más remota del universo. Los alienígenas recogen muestras de la tierra. Tratan de ver si había algo escrito, algo parecido a un libro. Y se encuentran con lo único que ha podido sobrevivir a miles de años de deterioro ambiental son los jeroglíficos de las pirámides, los glifos mayas, los relieves y frases latinas de las columnas de Trajano, la escritura cuneiforme sumeria que queda en trozos de barro, alguna runa nórdica…. ¿Y del siglo XXI? Nada de nada.

¿Puede una empresa con dos millones de empleados ser ‘sostenible’? Con ustedes: ¡WalMart!

24 febrero 2010 - 7:00 - Autor:

Dos de cada 350 americanos trabaja para una compañía que apenas se conoce en España. Se trata de una gran superficie que el año pasado ganó 10.000 millones de euros. Se trata de una empresa que fue copiada en España por Mercadona, pues literalmente fusiló su eslogan SPB: Siempre Precios Bajos (Always Low Prices). Se trata de Wal-Mart, que tiene dos millones cien mil empleados. Lo voy a repetir por si he tecleado mal: 2,1 millones de trabajadores. Eso.

La fundó Sam Walton en 1962 y hoy su hijo mayor es presidente del consejo de administración.

La empresa tiene menos de cincuenta años. Hace poco fue elegida como una de las empresas más innovadoras de EEUU porque es una de las más reciclables, ecológicas y verdes del mundo. ¿Una gran superficie? ¿Renovable? Oh, eso hay que verlo.

La idea surgió en 2005. Quiero decir la idea de convertirse en una empresa nada contaminante. Por esas fechas, el superjefe de la empresa Leo Scott, lanzó el siguiente mandamiento: “Create zero waste, use only renewable energy, and sell products that sustain the environment”. Como no hemos pasado de la primera lección de inglés, lo voy a traducir (así aprendemos mientras leemos). Producir cero residuos, usar sólo energía renovable y vender productos que ayuden a sostener el medio ambiente.

Ya, claro, pensaron muchos. Eso es como pedir al monstruo Godzilla que no haga sus necesidades mientras destroza Tokio por cuarta vez. Imposeibol.

Pero como una de las características de los jefes es ser tozudos, (y otra ser jefes), entonces todo el mundo tuvo que decir “Go ahead”. Allá vamos.

Los primeros en obedecer fueron los de Unilever, que fabrican jabones, mantequillas y helados. Unilever comenzó a fabricar para Wal-Mart un jabón hiperconcentrado para lavadoras que ha supuesto ahorrar  14 millones de kilos de resinas plásticas, 500 millones de litros de agua y 25 millones de kilos  de tambores.

Wal-Mart se propuso vender 100 millones de bombillas de luz de menor consumo. No cumplió. mejor dicho: se excedió porque vendió 137 millones. Cada una ahorra un 75% de energía.

Está empezando a instalar paneles solares en sus establecimientos. Eso ya supone un ahorro de entre 6.000 y 8.000 toneladas de gas de efecto invernadero.

Está rediseñando sus establecimientos para que consuman menos energía. Por ejemplo, instalando luces LED, o haciendo el proceso de refrigeración, calefacción y evaporación sea menos costoso.

Poco a poco ha ido introduciendo bolsas de compra de más de un uso. Con ello pretende ahorrar un 33% lo que supone haber usado 2.500 millones de bolsas menos en el año pasado. ¿Han memorizado la cifra? Eso espero.

Y ahora está metida en dos proyectos: seguir la pista de sus productos para saber cuánto y cómo contaminan, y convencer a la industria de que apliquen sus técnicas y sean más limpias.

Por todo ello, la web Business Insider la nombró una de las empresas más innovadoras del año. Pueden ver el video del presidente Michael Duke (yo lo llamo Mike), en el link anterior. Dice entre otras cosas que Wal-Mart es la undécima economía más grande del planeta pues sólo hay diez países más ricos según él.

Esa afirmación no es correcta y a ese señor le hace falta una vuelta por España. Pero hay que reconocer que las cifras de Wal-Mart son apabullantes. Por favor, agárrense a algo fijo: sus ventas son de 405.000 millones de dólares (unos 290.000 millones de euros), es decir, la tercera parte del PIB español. Y los beneficios fueron de 14.200 millones de dólares (unos 10.000 millones de euros), algo que nunca ha alcanzado ninguna compañía española en su historia.

El nuevo rey de la pizza es alemán

23 febrero 2010 - 7:00 - Autor:

Imaginen a un hombre que era tan ahorrador que cuando se le empezaba a terminar el jabón, lo pegaba a presión a la nueva pastilla para emplear hasta la última gota. Imaginen a un hombre que se pasaba el día apagando las luces de casa que no se usaban. Bueno, supondrán que ese hombre era muy pobre y esa era la única forma de sobrevivir.

Pues no.

Era uno de los hombres más ricos de Alemania y murió como un potentado hace tres años. A ver si les suena el nombre: Doctor Oetker, o más resumido, Dr. Oetker.

Fundador del imperio Dr. Oetker

Fundador del imperio Dr. Oetker

¿No les suenan esas pizzas que están anunciando por la tele? Proceden de un imperio que no se limita a los alimentos, sino que abarca las bebidas, el transporte marítimo, la construcción y la banca. Es el imperio Dr. Oetker, un nombre que en Alemania es tan famoso como aquí Gallina Blanca.

Mientras muchos imperios empresariales acaban en el polvo después de una gloriosa historia, el de los Oetker empezó con polvos para hornear que inventó su abuelo Rudolf August Oetker en 1891, en su farmacia de Bielefeld. Por eso todos los llamaban Doktor. (En la imagen)

En Alemania, los polvos del Dr. Oetker llamados “Backin” se hicieron tan famosos que el farmacéutico lo convirtió en un gran negocio familiar. Se hacían llamar los reyes de los pasteles instantáneos y del pudín en bolsa, una especie de Royal a la teutona.

Gran parte de su crecimiento se realizó en los años 30, con los nazis en el poder, y durante la Segunda Guerra Mundial. Como consecuencia de ello, tuvo que pagar indemnizaciones por haber abusado de su mano de obra.

Tras la guerra, según la agencia de noticias Deutsche Welle, los polvos de Oetker fueron el “símbolo de una infancia dulce para millones de alemanes, que siguen considerando natural que las tartas de cumpleaños y los pudin de postre estén contenidos por partes en cajas de cartón”.

En 1970, Dr. Oetker lanzó su primera pizza congelada que hoy puede verse en muchos supermercados.

Hoy es un consorcio con 23.000 empleados que factura más de 7.000 millones de euros al año. Está presente en 30 países, cuenta con cadenas de hoteles, cervezas (Clausthaler) y hasta fábricas de yogures. August Oetker, biznieto del fundador, es quien hoy dirige la compañía.

Lo más sorprendente de la biografía de su padre, el verdadero impulsor moderno del negocio, es que siempre alardeó de su tacañería. Su frase preferida era: “Ser ahorrativo lo lleva uno desde la cuna. O se es, o no se es”.

Los prejuicios contra los italianos

22 febrero 2010 - 7:00 - Autor:

Me invitaron a comer los miembros de la Accademia Italiana della Cuccina, un club que repite periódicamente los mismos ritos en todo el planeta: los italianos que aman su comida se reúnen en un restaurante de la ciudad que los acoge (Madrid, por ejemplo), y con pompa romana, agasajan a las viandas, el vino y a los cocineros de su patria. El restaurante se juega mucho su prestigio en estas celebraciones. Si lo aprueban, entonces es un “buen italiano”.

Los italianos que estaban sentados a mi mesa no pudieron ocultar una preocupación: ¿Por qué los españoles nos tratan tan mal a pesar de que nosotros les tratamos tan bien?

No se referían al trato en la calle ni a sus amistades: se referían a la prensa, que suele dar una imagen patética de Italia. Y era verdad.

Muchos pensarán que se debe a que Berlusconi da motivos para burlarse del país, pero esto viene de lejos.

Si uno toma todos los artículos que se han escrito sobre Italia en España, y los que se han escrito sobre España en Italia, comprueba que ellos nos tratan mejor. Incluso, en las entrevistas a italianos que se publican en España, siempre hablan bien de España: nuestro modo de ser, nuestro disfrute de la vida, hasta nuestra organización de la administración pública. Y encima elogian nuestra seriedad. (Bueno, dicen que somos demasiado formales).

Pero cuando se trata de leer noticias de Italia parece que no salimos de la mafia, Berlusconi, escándalos, corrupciones, etcétera.

No oculto la verdad porque eso existe. Pero aun así es una superpotencia. Ahora mismo su tasa de paro es menor que la española. Su economía está en general más sana, Tienen más multinacionales, y son grandes emprendedores. Tienen sus defectos pero les hemos imitado en muchas cosas porque ellos las hacen bastante bien como la moda o los coches.

Seat nació como una copia de Fiat. Zara es la ropa de Milán pero más barata y sin marca. El peso de la industria en su PIB es mayor que el nuestro, y tienen a grandes fabricantes de bienes de equipo, desde trenes y aviones, hasta panificadoras o cafeteras.

Son grandes vendedores estos italianos pues hasta compran nuestro aceite, le ponen un nombre italiano y lo comercializan en EEUU con éxito. Admiran nuestras autopistas y nuestros trenes. Les hemos superado en vías. Bueno, sobre todo porque nuestras infraestructuras son más recientes.

Gran parte de nuestro arte es imitación de lo italiano. Garcilaso imitó sus sonetos, y Velázquez, Ribera y Murillo, son herederos del realismo y del tremendismo de Caravaggio.

Uno va a Venecia o a Pisa, y se queda boquiabierto. Por ahora, nos ganan como el país con más monumentos que son Patrimonio de la Humanidad. Por poco pero nos ganan.

¿Y su comida? Ahora es que la comida española empieza a ser conocida en el mundo y hasta crecen los Tapas Bar en cualquier gran ciudad. Pero los italianos llevan exportando la suya desde hace decenios.

Si uno viaja a Italia, se encuentra con camareros que hablan español, con traducciones simultáneas al español en muchos museos, y visitas guiadas en español a las obras de la vieja Roma. Cosa que no hacen con el idioma francés o el alemán.

Les caemos bien, en serio. Nos tienen cariño.

Por eso, aunque admito que hay cosas de ese país que parecen sacadas de la Comedia del Arte (los histriones teatrales del Renacimiento), creo que somos bastante injustos con ellos.

Un titular de Bolsa que esperó dos semanas

20 febrero 2010 - 6:00 - Autor:

Hace dos semanas, aposté una comida con un experto en Bolsa a que, después de tanta turbulencia financiera y caída de la Bolsa, tardaríamos muy poco en leer el siguiente titular: “La Bolsa registra su mayor subida en los últimos meses”.

No sucedió nada en la semana siguiente a la promesa de modo que invité al especialista a una comida en Burger King pues con la crisis es lo máximo que me puedo permitir. Era broma, claro, y al final quedamos en almorzar en un restaurante vasco la semana que viene.

Había yo pensado que ese titular en efecto no había llegado, pero al final llegó: fue ayer. Una web financiera titulaba que la Bolsa registraba esta semana su mayor subida desde julio pasado. Más de un 4%.

Bueno, la verdad es que han sumado lo poquito que creció cada día hasta que lograron llegar a ese 4,4%, y lo ilustraban con la sonriente cara de dos intermediarios.

No soy experto en Bolsa pero, como periodista económico, he visto tantas veces esos vaivenes, esos rising tides (mareas altas o en crecimiento) después de las mareas bajas, que no hay que ser un científico para predecir que el suceso se repetirá. Pero en este caso me basaba en un razonamiento que es bastante sensato. El pesimismo que nos invadió hace dos semanas fue simplemente eso que el poker se llama un bluff, es decir, marcarse un farol.

Hubo inversores que nos hicieron creer, e hicieron creer a los demás, que este país no tenía credibilidad financiera, y por eso cayó la Bolsa aquel jueves negro hasta un 6%. Un farol. Un farol porque yo estaba seguro de que si hay algo en lo que España todavía puede sostener su prestigio es en su credibilidad financiera, su rating.

En otras cosas vamos muy mal, pero nuestra deuda es sólida y tampoco es muy elevada. La devolveremos, sin duda. Por eso, sin saber mucho de Bolsa, pensé que en pocos días los mercados se darían cuenta del bluff, y que la Bolsa se recuperaría. Bueno, se ha recuperado poco a poco. Y si cae en los próximos días no será porque nuestra deuda sea mala, sino por otras cuestiones.

Todo esto me recordó una reflexión de Gerd Gigerenzer, director del departamento de Biología del Comportamiento del Instituto Max Planck de Alemania, quien en su libro “Gut Feelings” (Decisiones Instintivas, de Editorial Ariel) afirmaba que el instinto  o la intuición (gut feelings quiere decir corazonadas) muchas veces es más eficaz que el razonamiento. Y añadía que el exceso de información puede dañar la visión de la jugada. Por eso, muchas veces, la sabiduría popular o elemental puede superar a la sabiduría especializada.

Y eso en Bolsa se cumple casi a rajatabla.

¡Dos meses para un acuerdo!

19 febrero 2010 - 7:00 - Autor:

¡Vivan las turbulencias!

Si todos los vaivenes del mercado han servido para que el Gobierno se tome en serio la crisis, me alegro de las turbulencias.

El Gobierno ha anunciado la formación de una comisión para llegar a un  pacto con las fuerzas políticas, un pacto económico. El jueves que viene empiezan las reuniones. En teoría deben de anunciar pactos nacionales en medidas para mejorar la competitividad de la economía y fomentar la creación de empleo; política industrial para impulsar la renovación del modelo productivo; cumplimiento del plan de consolidación fiscal y la reforma del sistema financiero.

Estaba ya saltando de alegría cuando leo que su misión es llegar a un acuerdo en dos meses. ¿Cómo dicen? ¿Dos meses?

Si esto fuera la Segunda Guerra Mundial y esos señores fueran nuestros generales, cada día de retraso en la puesta en marcha de un plan (cualquier plan), serían cientos de vidas humanas perdidas. Afortunadamente esto no es una guerra, pero también hay víctimas: parados, quiebras, más morosos, en fin…

Lo hemos dicho muchas veces aquí. Si tomamos la fecha de julio de 2008 como la del comienzo de la crisis cuando Martinsa suspendió pagos, entonces nos encaminamos hacia el segundo año triunfal de la crisis, cosa que se cumplirá en cuatro meses. Casi dos años para llegar a un acuerdo nacional.

Estamos ante nuestro Stalingrado pero estos señores van a empezar a negociar y se tomarán dos meses. ¿Incluyen descanso en Semana Santa?

Alguien dijo en un blog que habría que encerrarlos a todos en una habitación y no dejarlos salir hasta que llegasen a un acuerdo. Les alimentaríamos con un catering de medio pelo para apurarles.

Aviso: que empiecen a reunirse no significa que lleguen a un acuerdo. Pero no voy a ser pesimista. Doy por hecho que lo lograrán porque si no, las consecuencias para nuestra economía serán predecibles: saldremos más tarde de la crisis.

No somos griegos

18 febrero 2010 - 7:00 - Autor:

Plutarco escribió un libro donde resumía la vida de quince egregios héroes griegos. No eran héroes mitológicos, sino  de carne y hueso: Solón, que creó leyes de Atenas; Licurgo, que fundó las reglas espartanas; Pericles, gobernante y mentor de las artes; Alejandro, el gran gobernante que extendió la cultura griega hasta la India… Y por supuesto, Chreos, el gran promotor de la deuda. ¿La deuda? ¿De tan lejos viene el problema?

La verdad es que he inventado este héroe griego porque Plutarco jamás incluyó a Chreos en su recopilación de vidas célebres. Lo he puesto yo porque he consultado un diccionario para buscar cómo se decía deuda en griego y me ha salido “chreos”. Está latinizado, porque en griego se escribe χρέος.

Lo que ha desatado el vendaval financiero de las últimas semanas ha sido este héroe juguetón griego llamado deuda. Porque es un personaje mentiroso. Hace varios meses, el gobierno de Grecia confesó que había apañado su historia mitológica: no había héroes en sus cuentas financieras, sino sátiros y canes monstruosos porque en lugar de tener un déficit del 3% del PIB era del 11%. Había hecho trampa con su deuda disfrazándola, como hizo Zeus cuando se disfrazó de toro para enamorar a Europa, raptarla y engendrar hijos con ella.  ¡La historia se repite! ¡Europa engañada por el disfraz de los griegos!

¡Maldición!, clamaron los dioses del Olimpo, templo celestial que ahora está en Bruselas, ¡nos habéis mentido!

Resulta que Hellas, la Hélade, la patria de Helena por la que se desató la guerra de Troya, se ha inventado su propio pasado financiero. Ya sabíamos que lo de Aquiles y Patroclo, lo de Ulises y Agamenón era un poco exagarado. Ya sabíamos que era mitología, pero por lo menos era divertida.

Y ahora resulta que los griegos son unos mentirosos de tomo y lomo, y que siguen contando aventuras. Oh, no, por favor, con eso no se juega en la nueva Europa.

El problema es que otros semidioses, que son los que controlan el fuego divino (ahora se llama dinero), se enfadaron tanto que pensaron que italianos, españoles, portugueses y gente del sur tendrían mitologías parecidas y nos han metido en el mismo saco apagándonos la luz, y dejándonos unos días a oscuras. No señor, el Quijote podría ser un iluminado pero era esforzado y valiente caballero, y no decía mentiras. No era griego.

Nos ha costado un poco convencer al mundo de que no somos los griegos de hoy. Nos hubiera gustado ser Jasón y tener el vellocino de oro para protegernos contra el paro; nos hubiera encantado personificar a Hércules, ahora que tantos trabajos y tan duros se nos imponen; nos habría fascinando interpretar a Paris, y morir de amor.

Pero no nos gusta nada que nos pongan en el mismo saco de los griegos del siglo XXI porque las cuentas españolas serán lamentables pero son verdaderas. Ellos, los griegos, no pagan casi impuestos y todos evaden el fisco. Aquí tenemos un cancerbero llamado Agencia Tributaria que está considerado como uno de los guardianes del tesoro más eficientes del mundo.

Ellos, los griegos, tienen una banca que se dedicó a prestar dinero alegremente a los países del este europeo, y ahora esos países no saben cómo devolver el dinero. Nuestra banca está sana y salva. Quizá nuestras cajas no, pero podemos sobrevivir aunque no sean novelas ejemplares.

Ellos, los griegos, tienen una deuda, la famosa Chreos, que equivale al 100 de su PIB. La nuestra está por debajo del 60% del PIB.

De modo que, dioses del Olimpo financiero, no nos confundan con esos griegos. Quizá estemos pasándolo mal como el Quijote, que para comer tenía “una olla de algo más vaca que carnero, salpicón las más noches, duelos y quebrantos los sábados, lentejas los viernes, algún palomino de añadidura los domingos”.

Pero no hacemos trampas.

El Niño deja de hacer trastadas

16 febrero 2010 - 7:00 - Autor:

La humanidad descubrió el fenómeno geomarítimo de El Niño a mediados de los años noventa. Resulta que, periódicamente, los mares tropicales del Pacifico se calientan más de lo debido y ese aumento de las temperaturas, se debe a portentosas corrientes de aire, y a gigantescas corrientes submarinas que van de Indonesia a América del Sur. Las consecuencias suponen un descalabro monumental en la meteorología. Unos países se secan como la mojama y sus cosechas se arruinan.

Un fenómeno. Un fenómeno juguetón que se bautizó como El Niño porque, cerca de Natividad del Niño Jesús, los pescadores peruanos observaron que los peces huían empujados por aguas más calientes.

El ciclo volvió en años pasados lo cual ha obligado a Hugo Chávez a pedir a los venezolanos que adopten la “ducha socialista” que dura tres minutos, y que se acostumbren a los cortes de luz. ¿Cómo es posible? Lo es porque los ríos venezolanos se están quedando sin agua. El Caroní, que es un afluente poderoso del Orinoco, baja tan seco que las turbinas que movían la ciclópea presa del Guri se están oxidando. Tan poderosa es esta presa que abastece al país del 70% de su energía eléctrica.

Eso no fue todo. El Niño ha producido unos cambios dramáticos en las cosechas de medio mundo, y ha aruinado a muchos agricultores. La prueba de falta de lluvias es que la zona de México y del sur de EEUU ha sufrido menos los embates de los terribles huracanes que solemos ver en televisión

Pero respiremos. Los meteorólogos afirman que el fenómeno de El Niño tuvo su punto de impacto más alto el pasado mes de enero y que ahora está apaciguándose. Anuncian la desaparición definitiva para el verano, con lo cual muchas cosechas volverán a sus antiguas armonías.

El precio que se ha pagado por este calefactor de aguas tropicales ha sido duro. Los precios de las materias primas agrícolas como el azúcar, el cacao, el arroz y el café han estado por encima de lo habitual. Ahora esas commodities se han puesto “bearish”, es decir, los traders esperan que caigan de valor por las abundantes cosechas que se esperan.

Porque ahora viene La Niña, la época en que las cosas se calman y el planeta atraviesa por una etapa general de buenas cosechas.

Carlos Salas

El físico Stephen Hawking dice que todo se puede explicar con palabras y con dibujos. La economía también. Por eso me he empeñado en explicar la economía para todo el mundo con descripciones visuales: perfiles que parecen fotos, reportajes que parecen películas… Llevo más de 25 años en la prensa económica y creo que cada vez hay más interés en la economía. He pasado por Actualidad Económica, El Mundo, Capital, El Economista y Metro, y en todos esos medios he tratado de acercarme al lector de una forma amena, convirtiendo lo incomprensible en digerible, a veces con humor.

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